España en recesión

El mes de julio nos ha dejado una noticia que, aunque esperada, ha impactado en toda España y en toda Europa. Batiendo los peores pronósticos de todos los organismos públicos y privados, la economía española entra en recesión tras un desplome histórico del PIB del 18,5%, coincidiendo con el Estado de Alarma y la paralización de numerosas actividades económicas. Es la tercera vez en el siglo XXI en que la economía española afronta una recesión. Durante la crisis de 2008 entró en ella en dos ocasiones, la primera vez en el cuarto trimestre de 2018 (saliendo de ella en el segundo trimestre de 2009) y la segunda en el segundo trimestre de 2011; esta segunda recesión duró más tiempo, hasta el cuarto trimestre de 2013.

En tasa interanual, el PIB del segundo trimestre se contrajo un 22,1%, frente al descenso del 4,1% del trimestre anterior. Se trata del mayor retroceso interanual de toda la serie. Hasta ahora, la mayor contracción anual del PIB era la del segundo trimestre de 2009, cuando la economía española bajó un 4,4% interanual.

Los datos trimestrales muestran un hundimiento del consumo de los hogares del 21,2%, sin precedentes en la serie histórica, y un recorte del 22,3% en la inversión, con caídas del entorno del 25% o superiores tanto en el caso de la inversión en vivienda como en maquinaria y bienes de equipo. Las exportaciones retrocedieron un 38,6% respecto al segundo trimestre de 2019, en contraste con el descenso interanual del 6,1% experimentado en el trimestre anterior, mientras que las importaciones se desplomaron un 33,1% y venían de decrecer un 5,5% en el primer trimestre. La traducción es que nadie invierte porque no hay confianza alguna en las medidas que toma el Gobierno.

 

 

 

 

El PIB de la eurozona también sufre un histórico desplome del 12,1% en el segundo trimestre; Estados Unidos el -9,5%; Alemania el -10,1%, Francia el -14,1%, y el que más se acerca a España es México con el -17,3%.

El déficit del Estado se quintuplica en el primer semestre hasta 48.767 millones, el 4,36% del PIB. Los parados han aumentado más de un millón. Menos ingresos en Hacienda por importe de veinte mil millones de euros con motivo de menos cotizantes y por menor importe. Se compran los votos de vascos y catalanes con cinco mil millones de euros para tratar de aprobar los PGE, expansivos y “sociales”, contrarios a las premisas impuestas por la Unión Europea para hacer efectivo el rescate que por importe de 140.000 millones de euros nos ha concedido, casi la mitad de ellos en forma de préstamo que, la verdad, no se cómo vamos a pagar si no es renovando la emisión de Deuda Pública por los siglos de los siglos.

Lo peor de todo es que no se ve solución al problema. Las ideas expansionistas del gasto, la derogación de la Reforma Laboral, el trasvase dinerario de los que producen a los inactivos, nacionales e internacionales, legales e ilegales, el aumento de impuestos, no son soluciones válidas en estos momentos, en los que ni está controlado el asunto del coronavirus, ni el mercado laboral, ni la economía nacional.

Parece que no nos queremos dar cuenta que estamos en la mayor recesión del siglo XX/XXI, solo superada por la del año 1936, inicio de la Guerra Civil. Y que para salir de dónde nos encontramos, sería necesario deflactar los sueldos, los servicios (dormir en un hotel de cualquier costa española cuesta más que hacerlo en Madrid, Sevilla, o La Coruña), reinventar las empresas y concederles incentivos fiscales, unificar compras a nivel estatal y no diecisiete comunidades autónomas gastando en lo mismo a diferentes precios, hacer como Alemania después de la II WW, trabajar una hora más al día sin contraprestación económica. Todo esto es contrario el marxismo, leninismo y comunismo imperante hoy en España, pero es la única solución si no queremos que la economía empeore aún más, cuando en el último trimestre del presente año y en el primero del próximo, se acaben los ERTES y se multipliquen los Concursos de Acreedores, el cierre de empresas y las quiebras.

Los empleados también tienen que ser conscientes que un puesto de trabajo ya no es para toda la vida, debiendo reinventarse una y otra vez para no quedarse por el camino, por lo que la formación continua será esencial para estar al día y no quedarse obsoletos, además de la flexibilidad y la capacidad de adaptación. Además, el número de asalariados disminuirá con el paso de los años, mientras aumentará el de ‘freelance’ o colaboradores externos como autónomos.

Han pasado desapercibidas dos noticias de enorme importancia para España y para los españoles. Las dos entidades bancarias más importantes, Santander y BBVA, han presentado sus cuentas con pérdidas, con provisiones de hasta doce mil millones de euros en el caso del Santander que, estoy seguro, además de los deterioros por el coronavirus, esconde errores de concesión de créditos, otra vez más seguimos sin aprender y se antepone el riesgo comercial a la buena administración del dinero de los clientes.

Hoy es muy difícil ganar dinero haciendo banca en España, y en el mundo. Con los intereses tendente a cero, cualquier error en la concesión de una operación de crédito, hecha por tierra el trabajo de cien operaciones buenas. Y no digamos por qué los bancos siguen dando préstamos hipotecarios, en cuya concesión hay que ser un verdadero especialista, porque hay que tener en cuenta si hay menores, si hay ancianos, si hay algún discapacitado, si …. multitud de condicionantes, y encima luego no se puede disponer del inmueble hasta pasado un tiempo en el que se deteriora o es okupado por vividores de lo ajeno, con el apoyo moral y judicial de los partidos gobernantes.

Bien, en estas circunstancias de pérdidas, de persistir, podría llevar a ambas entidades a ser rescatadas o intervenidas, o dictaminarse su disolución o venta a un tercero por “cero” euros, como pasó con el Banco Popular Español. En el mejor de los casos, tendrán que tirar de las Reservas para compensar esas pérdidas, con lo que deberían hacer una ampliación de capital para mantener las ratios de solvencia. Porque el Fondo de Garantía de Depósitos no tendría dinero para pagar a todos los depositantes, por no hablar de los millones de accionistas que suman entre ambos bancos, que perderían todo su dinero. Y no se trata solamente de ellos, ambos bancos son acreedores de muchos partidos políticos, de muchos organismos oficiales, de grandes empresas, mantienen un elevado importe de Deuda Pública, y su teórica caída sería un golpe de incalculables consecuencias económicas.

Mientras todo esto ocurre, una concejala de Podemos del Ayuntamiento de Alicante dice que el uso del aire acondicionado es “micromachismo”. ¡Dios!, en qué manos estamos.

 

 

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