Viernes de Dolores

Hoy es Viernes de Dolores para los católicos; en las actuales circunstancias, es viernes de dolores para todos. España tiene el 0,6% de la población mundial y el 23,77% de los muertos en todo el mundo por el tema del coronavirus, el 15,32% de los infectados confirmados también a nivel mundial y el 9,07% de fallecidos sobre confirmados, porcentajes calculados sobre los datos de ayer facilitados por el Gobierno; mal, muy mal, estamos fallando estrepitosamente en muchas cosas.

 

 

Todo ello, sabiendo que están maquilladas las estadísticas, pues no se incluyen aquellos fallecidos en los hospitales a los que no se les ha realizado el test, a los que han muerto en sus casas, los sanitarios contagiados denuncian que la Seguridad Social tramita sus casos como enfermedad común y “a los guardias civiles contagiados estando de servicio, pues se ha recibido orden en todos los cuarteles de dicho cuerpo que no figure ninguna baja de enfermedad por coronavirus”. Fuente: Canal 5 Radio. Y a los que se les efectúa el triaje y se les deja con morfina hasta que mueran por tener más de ochenta años, esa generación que trajo la democracia a España. “Hemos dejado de intubar a enfermos por su edad porque no hay respiradores para todos”. Pensamos que es muy cruel, mezquino y también fascista que esté muriendo gente por no haber material en Albacete mientras riegan con dinero las televisiones privadas… ¿de verdad es más importante lo que se cuenta que lo que ocurre realmente?

Las estadísticas, mal usadas, son chicles que se estiran y se encogen: Yo creo que todos los países mienten en sus datos.

 

 

Es evidente que, ni España en su conjunto, ni el Gobierno, tienen la culpa del famoso virus. Pero el Gobierno sí tiene la culpa de haber actuado tarde, sin previsión, sin músculo de mando, dejando en evidencia la toma de decisiones centralizadas y con una ineficacia dolorosa para todos los ciudadanos españoles, tanto en los temas sanitarios, en los que hemos llegado a una situación en la que los médicos elijen quién vive y quién muere, por falta de medios, de camas, de oxígeno, de respiradores, de medicinas para todos, como financieros a futuro, falta de liquidez del Estado por una bajada de ingresos previstas del 30% sobre sus previsiones, con muchas empresas cerradas, con un paro que superará los cinco millones de personas, un desplome del 20% del Producto Interior Bruto, hundimiento del turismo y la construcción, los dos grandes motores de la economía española, que nos llevará a una recesión-depresión de largo alcance en la que ya se piensa en círculos gubernamentales que habrá que recurrir a un rescate de la Unión Europea, “los hombres de negro” que nos dirán qué, cuánto y cómo tenemos que hacer las cosas.

En el estado de miedo que vivimos en estos días, Podemos se ha pronunciado a favor del fin último para el que fue concebido: Hacer la revolución, implantar el chavismo-comunismo, acabando con la propiedad privada.

Echenique pide “expropiar” a las empresas para afrontar el coronavirus.

Teresa Rodríguez, en Andalucía, más de lo mismo, incluso habla de hacer un Banco Público con los ahorros expropiados a todos los ciudadanos.

Pablo Iglesias nos recuerda el art. 128 de la Constitución, amenazando con “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Calla todo lo que la Constitución y Legislación española dice sobre la propiedad privada. De ahí al “exprópiese” de Maduro, solo hay un paso. Y lo que es peor, Pedro Sánchez, los sanchistas ni el PSOE como partido, han salido a desmentirlo, a destituirlo ni a pararle los pies o cerrarle la boca.

Considero, y espero, que no llegaremos a eso, pues supondría imponer el chavismo en España por Real Decreto, arruinar a empresas y particulares, apropiándose el Estado de todo el esfuerzo privado que durante muchísimos años ambos colectivos han trabajado, y ante el que habría que responder de forma contundente a través de cualquier medio público y privado, claveles contra rosas, espadas contra hoces, la razón sobre la sinrazón, pues seríamos todos los ciudadanos expoliados y perjudicados.

La gobernabilidad de España se le están yendo, se le ha ido, de las manos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. De todo el Consejo de Ministros, solo uno ha dicho la verdad, el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque Duque, que es el único que no ha mentido sobre la fecha en la que tuvieron conocimiento real de la peligrosidad del coronavirus; dos grandes decepciones de dos, hasta ahora, grandes profesionales, el Ministro de Justicia, Juan Carlos Campo Moreno, y el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá Belmonte, que a las primeras de cambio han caído de rodillas ante las directrices del poder; y dos, mujeres, que son las que están teniendo la cabeza despejada y evitando el colapso político, la ministra de Defensa, Margarita Robles Fernández, y la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño Santamaría, que fue recibida hace unos días por el Rey y que es quien verdaderamente lidera el Gobierno para que Podemos no establezca sus ideas comunistas. Y que no sería mala presidenta de un nuevo Gobierno, con Pedro Sánchez dimitido y Pablo Iglesias destituido, de concentración política constitucionalista, para encauzar tanto las negociaciones hasta ahora fracasadas con Europa, como para reconstruir la economía y el país que teníamos no hace tanto.

“Es el momento de afrontar una responsabilidad que no está al alcance de este Gobierno. Debe convocarse un gabinete de crisis donde no estén presentes los actuales ministros, sino gente cualificada. El experimento de la coalición ha caducado ya”. Son palabras de Felipe González; claro que alguno lo negará o dirá que ya pertenece a esos a los que no hay que darles preferencia en atención sanitaria en el supuesto de coronavirus.

Cuando pase esta pandemia, nada será igual. Nadie ganará lo mismo ni tendrá el mismo poder adquisitivo que ha tenido hasta ahora; habrá que reducir políticos, como ha hecho Italia, recortando diputados, senadores y asesores, ministrillos autonómicos y concejales; habrá que incentivar la contratación de empleados; habrá que reducir el “todo gratis” para muchas personas y en muchas cosas; habrá que modificar el asunto de las pensiones futuras; y habrá que revisar y controlar que no se pierda ni un euro por ningún camino en el que transite dinero.

Soy consciente que este artículo me traerá descalificaciones por parte de los trolls y dóberman del poder establecido, pues no va a gustar nada a todos los que, al igual que cuando Franco tenía bien colocados a los de la Falange, ahora están bien colocados y/o subvencionados por pertenecer al PSOE, Podemos y a algún sindicato amigo de ellos. Esa es su gran valía, la misma que la mayoría de los ministros del actual Gobierno: Aceptar con agrado cuantas indicaciones se les formula.

 

Artículo censurado a Alfonso Ussía

El charlatán.

Por Alfonso Ussía.

 

Sánchez no se atreve a enfrentarse a una rueda de prensa abierta, libre y sin censuras en las preguntas. Es un timador. El pasado martes habló – mejor escrito, leyó-, durante una hora para no decir nada, y terminada su lectura, un hombre muy respetuoso, le formuló cuatro cariñosas preguntas cuyas respuestas ya tenía preparadas. El periodismo también es culpable. Se confirma que aprovechando el barullo y la paralización de la ciudadanía en sus encierros domésticos, Sánchez ha ratificado al comunista bolivariano Iglesias en la Comisión del CNI. Me decepcionó que Casado se olvidara de semejante barbaridad. Esa designación supera con creces el calificativo de traición, pero al español confinado esos detallitos no le preocupan, de momento. Si ya quedó mal Sánchez leyendo su homilía y respondiendo a las preguntas elegidas de cuatro amiguetes, ya me dirán lo que hubiese ocurrido si los periodistas que asistieron a la prédica verborreica de Sánchez hubieran sido profesionales libres.

 

 

-¿Por qué admitió usted que uno de sus vicepresidentes en cuarentena, se sentara a su lado en un Consejo de Ministros? ¿Por qué no tuvo usted la firmeza cívica de obligarle a abandonar la mesa? ¿Relaciona usted el contagio del coronavirus de su esposa y la compañera de Iglesias con la manifestación feminista del 8 de marzo? ¿ Ha leído usted las conclusiones de la OMS y de una buena parte de los dirigentes europeos que consideran una barbaridad haber permitido esa concentración? ¿Fue el vicepresidente Iglesias el que le coaccionó para actuar con tan demostrada irresponsabilidad y cobardía? ¿Sabía ya, cuando autorizó semejante gamberrada infecciosa que pocas horas más tarde declararía el Estado de Alerta? ¿Dónde están esos 200.000 millones de euros de los que usted presume? ¿Ha iniciado su reparto, o está a la espera de reunirlos? ¿Por qué ordenó en su momento, a principios de su mandato, el desmantelamiento del hospital de campaña más avanzado del mundo diseñado y construido por el Cuerpo de Sanidad Militar? ¿Relaciona usted el lamentable contagio de su esposa con su asistencia a la manifestación y los besos que intercambió con la ministra de Igualdad, la gran promotora de la farsa? ¿Confía usted en la creciente mansedumbre de los españoles durante su confinamiento hogareño, o teme que, finalizada la cuarentena, actúen judicialmente contra ustedes por su insuperable incompetencia, sus mentiras, sus ocultamientos y sus desvergüenzas en la gobernación de España? ¿Recibió en su momento los informes científicos que le advertían de una propagación masiva del virus si no se adoptaban las medidas necesarias para impedirla? Y por último, señor Sánchez. Como Presidente del Gobierno de una Estado democrático y libre, al menos hasta su llegada al poder, ¿por qué impide la presencia y las preguntas de los periodistas independientes, tal como hicieron sus predecesores, incluido el calamitoso y nefasto Rodríguez-Zapatero? ¿Se trata de una consigna soviética de Podemos? Y perdón, porque la última nunca es la última. ¿Por qué sigue bajándose los pantalones, y posteriormente los calzoncillos, y después de ello mostrándoles el culo a los separatistas catalanes para que le propinen una patada en el trasero de todos los españoles? Gracias, señor Sánchez. Le deseamos una feliz estancia en su hogar, y una pronta comparecencia, acompañado de su cómplice antiprofiláctico ante el Tribunal Supremo. Creo que haría usted bien en saber que su vicepresidente en cuarentena que se salta la cuarentena, y cuya compañera padece de la pandemia, llevó a la manifestación a una niña de pocos meses de edad, lo cual es de esperar que se le antoje como una imprudencia establecida en los ámbitos del delito contra los menores.

Una hora de cotorra y cuatro preguntas preparadas. Para mí, que el periodismo libre haría bien en sentirse avergonzado. No está España para saberse gobernada por Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón o los inspectores de policía de los libros de Tintín, Dupont o Dupond. ¡Qué tediosos y afectados botarates! Le preguntaron en una rueda de prensa libre, en la Casa Blanca, al Presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson el motivo de su reafirmación en el cargo de Director del FBI del nada popular J.Edgar Hoover. Y Johnson, que no tenía la respuesta preparada respondió con lozana frescura y sinceridad. «Es mejor tener a ese individuo dentro de mi tienda y meando hacia afuera, que fuera de mi tienda y meando hacia dentro». El problema de los españoles no se soluciona buscando la bondad o maldad de elegir bien el destino de la micción. Los españoles tenemos a dos individuos, socios de Gobierno, que están en la azotea haciendo pis hacia abajo, allá donde nos encontramos todos, y sin boina.

No obstante, uno confía en una reacción ciudadana cuando se abran las puertas de nuestras casas y las voces de la indignación puedan ser oídas. Y las empresas que presumen de periodismo libre, que se lo miren o dejen de enviar a sus profesionales a una representación teatral.

 

 

 

La historia actual

Cuando pase el tiempo, habrá personas interesadas en vender “su” verdad acerca de lo acontecido con el coronavirus en España. Lo que sigue a continuación es la historia verdadera, tomada textualmente de medios de comunicación que han profundizado en el tema.

 

España pierde grandes compras de material sanitario por la inacción del Gobierno

Distribuidores lamentan no recibir respuesta del Ministerio de Sanidad a sus ofertas con millones de mascarillas, EPI y tests .

Madrid, 23 mar. (COLPISA, Alvaro Soto)

El Ministerio de Sanidad dejó escapar la semana pasada por inacción una gran compra de material sanitario procedente de China ofrecida por un empresario español. El pedido, compuesto por millones de mascarillas, centenares de miles de guantes de nitrilo, tests de diagnóstico y equipos de protección individual (EPI), estuvo en la mesa del ministerio desde el 11 de marzo y el empresario, tras más de una semana de espera y múltiples gestiones que en su mayoría no recibieron respuesta, lo acabó colocando en otros dos mercados en los que existe mucha demanda, Miami y Australia. En los últimos días, distribuidores que se dedican a la venta de productos entre China y España han comenzado a levantar la voz y a cuestionar al Gobierno por no estar sabiendo hacerse en el mercado internacional con material sanitario esencial mientras los profesionales continúan denunciando la falta de equipos.

Un empresario español que se declara “indignado” por la actitud del Ejecutivo y que mueve grandes cantidades de materiales desde China hacia otros países explica su caso: “El 11 de marzo me puse en contacto por primera vez con el Ministerio de Sanidad porque podía conseguir material muy variado y a buen precio. Ofrecí mascarillas, EPI, tests… Les dije que podían tenerlo todo en 72 horas en Barajas. Pero no me contestaron”, recuerda este distribuidor.

Entre tanto, la situación en los hospitales se agravaba y él iba recibiendo más pedidos de todo el mundo porque la producción china, antes enfocada a su mercado nacional, se abrió al extranjero hace dos semanas, una vez que el país asiático superó el coronavirus. El lunes de la semana pasada, día 16, el empresario habló con un alto cargo ministerial, “una persona muy competente”, aclara, y volvió a ofrecerle los productos. Esta vez, desde el ministerio le mandaron por correo electrónico hojas de oferta para que concretara el pedido. “Las rellené y se las envié. Había productos que ya estaban más caros, porque la demanda mundial se ha disparado, pero otros seguían teniendo unos precios buenísimos”, asegura.

El miércoles, el alto cargo le dijo que el Ministerio de Sanidad tenía tantas ofertas sobre la mesa que las estaban estudiando todas. “Pero si tienen tantas ofertas, ¿por qué el material no está ya en España?”, se pregunta esta fuente.

“El viernes, cuatro días después de presentarle la oferta al Ministerio y de estar toda la semana persiguiéndolos, pude hablar con ellos otra vez. Después de que me pasaran de una persona a otra, finalmente conversé con alguien al que le dije que esa remesa ya no podía esperar más, que empresas de Brasil me la querían comprar inmediatamente y que la estaba aguantando porque eran para España, mi país, que no se nos podían escapar. Estaba tan seguro de que el ministerio las iba a comprar que hasta hice una reserva de carga en un aeropuerto chino, cosa muy difícil en estos días. Pero nada, no hubo pedido. A la hora, las había vendido”, recuerda.

Tras aquella última conversación, una vez rechazado el pedido, se plantea no negociar más con el Ministerio de Sanidad y hablar solo con las comunidades autónomas. “Me duele muchísimo, pero tengo la sensación de estar haciendo el ridículo. Y sé que a muchos empresarios les está pasando lo mismo que a mí”.

Muy categórico, este distribuidor cree que España “no está comprando material porque no está pagando”. En estas operaciones, explica, se abona un porcentaje (entre el 30 y el 50%) por adelantado y el resto, antes de embarcar. Eso así, avisa al Ministerio de Sanidad de que se dé prisa “porque otros países se están moviendo con rapidez”. “Ahora mismo todavía hay material, pero veremos qué ocurre cuando el virus entre en países como Brasil, que ya se están planteando grandes compras. Espero que no piensen que con las mascarillas que se harán en las fábricas españolas tenemos suficiente porque no hay ni para empezar. Necesitamos millones y millones”.

Otro distribuidor con gran experiencia en el comercio entre España y China y con conocimiento de lo que está ocurriendo en esta crisis sanitaria cree que los pasos que está dando el Gobierno para adquirir material son como poco discutibles. “Hay una hucha para este tipo de emergencias, pero parece que el Gobierno no quiere pagar y en China, si no vas con el 30% de la operación o más por delante, no la cierras”, afirma este empresario, que tampoco cree que sea una buena idea hacerse con líneas de producción en fábricas chinas, como afirmó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su discurso del domingo.

“Eso es imposible porque ya están adjudicadas. Habría que esperar meses para que comenzaran a funcionar”, apunta este hombre de negocios desde su sede en Madrid, antes de hacerse una pregunta: “¿Por qué Inditex, la hija de Amancio Ortega o Jack Ma (dueño de Alibaba) son capaces de traer cientos de miles de mascarillas y trajes a España y el Gobierno no? Porque ellos pagan”. “Mis proveedores están como locos por traer material a España porque quieren ayudar, pero no pueden hacerlo”, concluye.

 

 

 

El Confidencial 23-03-2020

España también llega tarde al fármaco anti-Covid: “Hasta final de abril no hay más dosis”

El Ministerio y las consejerías de Sanidad se lanzan a comprar hidroxicloroquina, pero el principio activo se ha agotado en todo el mundo y habrá que esperar semanas para conseguir suministro

El Gobierno tardó en darse cuenta de la gravedad del coronavirus, necesitó semanas para comprender que era necesario comprar miles de respiradores mecánicos para los pacientes graves y también ha llegado tarde ahora a los mercados de hidroxicloroquina, el principio activo que mejores resultados está dando contra el SARS-Cov-2 en todo el mundo y que además ya ha demostrado propiedades profilácticas, imprescindibles para garantizar la protección del personal sanitario, que representa el 12% de todos los infectados en España.

La tardanza del Gobierno y de las comunidades autónomas, que conservan la capacidad para abastecerse de medicamentos, puede tener efectos devastadores en el país que más muertos diarios registra por el coronavirus, por encima de China e Italia. Conseguir en estos momentos hidroxicloroquina en el mercado internacional es casi imposible. Las principales farmacéuticas están donando a los gobiernos de todo el mundo las dosis que tienen en ‘stock’, pero al Ministerio de Sanidad le llevará semanas conseguir nuevas unidades de un medicamento utilizado desde hace décadas para combatir la artritis, el lupus y la malaria, y comercializado en España bajo las marcas Resochin, Dolquine, Hidroxicloroquina ratiopharm y Xaban, principalmente.

La vacuna contra el coronavirus, desarrollada por la Academia Militar de Investigación Médica, comenzará sus ensayos clínicos en abril con la participación de varias universidades chinas.

 

 

El departamento que comanda Salvador Illa ha contactado con los laboratorios que operan en España para averiguar si les quedan más dosis y cuándo podrían conseguir más, según han confirmado a este diario fuentes próximas a Sanidad. Y el Consejo General de Colegios Oficiales Farmacéuticos de España acaba de enviar una circular a todo el sector para recordar la importancia que está demostrando la hidroxicloroquina y pedir máxima responsabilidad con la Administración de los pocos envases de este principio activo que llegan ya a los puntos de venta. Los problemas de suministro afectan a todos los canales de distribución.

Uno de los laboratorios que más dosis han donado a España es Teva, que ha proporcionado 390.000 unidades a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS). “Estamos intentando conseguir más dosis, pero en estos momentos no es fácil porque la capacidad de la producción mundial es limitada”, explica Rafael Borrás, director de Relaciones Institucionales y Comunicación de Teva. “Hay que tener en cuenta que el uso que tenía hasta ahora este principio activo se reducía a los pacientes con lupus, artritis y malaria. Queremos traer más dosis a España cuanto antes. Esperamos poder hacerlo para finales de abril o, en el mejor de los casos, mediados de ese mes. Antes va a ser difícil”. Este laboratorio tiene una planta de producción en Zaragoza, pero no fabrica en ella hidroxicloroquina. La produce en India.

Fuentes de la división en España de otra de las grandes fabricantes mundiales de esta molécula, la suiza Novartis, aseguran que también están en contacto con el ministerio y la Agencia del Medicamento para estudiar la donación del producto que tienen en sus almacenes, pero la entrega tendrá que esperar. Disponen de 50 millones de dosis, pero todos los países están interesados en conseguirlas. “Estamos al habla con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea, el Gobierno de Estados Unidos y otros organismos. Nuestra intención es fabricar otros 80 millones de dosis, pero tendrá que ser en un plazo de dos meses”, expone un portavoz de la compañía a preguntas de El Confidencial.

Las primeras informaciones sobre la utilización en la lucha contra el coronavirus de la hidroxicloroquina, un genérico que se comercializa a partir de solo 6,75 euros, fueron publicadas en España el pasado 25 de febrero. Este diario informó ese día de que científicos chinos habían descubierto que la cloroquina era eficaz en la lucha contra la infección. “Los resultados (…) han demostrado que el fosfato de cloroquina es superior a los tratamientos de control, al inhibir la exacerbación de la neumonía, mejorar los resultados en las imágenes de pulmón, promover una conversión negativa del virus y acortar el curso de la enfermedad”, explicaron los investigadores.

Científicos de todo el mundo recogieron ese guante y expertos de Estados Unidos y Francia han conseguido demostrar que la cloroquina y la hidroxicloroquina no solo sirven para curar a los pacientes de coronavirus sino que, administrados al personal sanitario, proporcionan un escudo protector con un alto porcentaje de efectividad que reduce sensiblemente las bajas entre el sector profesional más golpeado por la pandemia y, también, el más necesario para doblegarla. Solo en España hay ya más de 3.400 trabajadores de la sanidad infectados por el SARS-Cov-2.

El pasado sábado, la directora de la AEMPS, María Jesús Lamas, admitió en la rueda de prensa que ofreció junto a otros expertos en Moncloa que ya se estaban practicando ensayos con un medicamento para reducir la carga viral del Covid-19, aunque no desveló el principio activo con el que se estaba experimentando. El domingo, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del ministerio, confirmó la información y ratificó que los ensayos apuntan a que sería útil para proteger al personal sanitario, pero admitió que el Gobierno ha llegado tarde esta carrera. Manifestó que, por desgracia, estos medicamentos “no están tan disponibles” y que se está produciendo un “efecto llamada”. España está en la cola de espera.

Este fin de semana, Illa también fue preguntado por este medicamento, pero reconoció que no estaba al tanto de los detalles de su aplicación en el coronavirus. Este lunes, volvió a ser preguntado en Moncloa y ya manifestó que el Gobierno está trabajando para asegurarse de que dispone de unidades suficientes para cubrir las necesidades de España, aunque no especificó cómo va a hacerlo.

El efecto llamada también se aprecia en la calle. María Jesús Escribano, directora técnica del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, explica que las farmacias de la comunidad están notando que muchos ciudadanos se acercan para preguntar por este principio. “Se trata de medicamentos que solo se proporcionan con receta médica, pero es verdad que se aprecia ese interés, porque la gente lo ha visto en los medios de comunicación y quiere saber si puede conseguirlo”, cuenta Escribano a El Confidencial. Asegura que el medicamento sigue llegando a las farmacias para poder suministrárselo a la gente que tiene artritis, lupus o malaria, que son los usos indicados, pero ya se aprecian problemas de suministro. Llegan menos envases que antes.

Las comunidades autónomas también han llegado tarde a la compra de hidroxicloroquina. Las farmacias de la Comunidad Valenciana han recibido incluso un correo de la Consejería de Sanidad para pedirles que informen de cuántas dosis tienen en ‘stock’ de Resochin, Dolquine, Hidroxicloroquina ratiopharm y Xaban. Por el momento, no se han aplicado restricciones a su venta, pero la consejería está estudiando reclamar la entrega de las unidades disponibles para poder utilizarlas en sus hospitales. La hidroxicloroquina es una parte esencial del tratamiento para los enfermos más graves de coronavirus, según establecen los protocolos médicos de toda España. Se administra conjuntamente con antivirales. Son los únicos principios activos que dan algún resultado.

 

 

Nada será igual

Recluido como estoy, voluntariamente desde principio del mes de marzo, tras los cristales de alegres ventanales de Carlos Gardel o Sara Montiel, pero sin fumar, veo la quietud del entorno, no pasea nadie, cerrados todos los establecimientos, llueve a ratos, los ciudadanos asustados y concienciados, parece un estado de guerra que, sin demoler edificios, haya asolado la ciudad.

El dicho popular que dice “el español piensa bien, pero tarde”, se ha hecho realidad. Hemos sido, y empleo la primera persona del plural porque quien ha tenido que tomar la decisión ha sido el Gobierno de todos los españoles, demasiado prepotentes, orgullosos, fatuos, populistas, y antepuesto el sectarismo de una parte de la población, a cualquier actuación prudente, precavida y sin tener ningún plan alternativo.

El primer caso de coronavirus en España se produjo el treinta y uno de enero; se adjuntan datos públicos facilitados por el Ministerio de Sanidad, que ponen en evidencia las mentiras que los políticos nos están contando; en unas recientes declaraciones de Pedro Duque, a la sazón ministro de Ciencia, ha reconocido que “desde enero” el Gobierno tenía constancia de la gravedad del asunto sin tomar medida alguna, y que el 6 de marzo la Unión Europea pidió a España prohibir la manifestación feminista del 8-M.

En esa misma fecha de enero, el Dr. Cavadas, reputado mundialmente, avisó de la gravedad de la situación.

Y existe un informe del CSIC, también de enero, “apuntando con argumentos científicos y basados en la experiencia la gravedad de la situación, y la necesidad de tomar medidas, aunque éstas tengan que ser duras”.

 

 

Se avisó “que viene el lobo” pero nadie hizo nada hasta que el lobo llegó de verdad. Y nos ha pillado con una situación precaria de medios humanos y técnicos, indignos de un país del estado de bienestar que creíamos disfrutar, en el que el desabastecimiento sanitario ha sido un rotundo fracaso y no sé a qué inútil, o inútila,  han puesto a comprar material en China, a dónde hasta el empresario más novato sabe que hay que llegar con el dinero en efectivo y al contado; esta semana es cuando han dicho que ya se han pagado 400 millones de euros, a recibir entre abril y junio, repito junio, lo que indica que el Gobierno sabe que esto va para rato.  Para justificarse, la izquierda ha puesto en escena sus dóberman en los medios de comunicación y en las redes sociales, culpando a los recortes económicos realizado cuando el Partido Popular gobernaba, por lo que puede venir cuando esto acabe.

 

 

Adjunto resumen del Gasto Público en Salud en España desde el año 2000 al 2018, según documentos oficiales presupuestarios. Desde 2014 con el PP en el poder, el gasto sanitario no dejó de subir, hasta alcanzar el mayor importe absoluto en el año 2018, en el que Pedro Sánchez pasó a ser presidente del Gobierno. Esto son datos, no opiniones sesgadas por unos o por otros. Es más, en agosto del pasado año 2019, Pedro Sánchez, en funciones entonces, envió una carta a once Comunidades Autónomas en la que les reclamaba un plan de ajuste y recortes en el gasto sanitario.

 

 

Todos los días me emociono cuando llegan las ocho en punto de la tarde y salgo a aplaudir a los profesionales que están dando la vida por salvarnos de esta pandemia, médicos, enfermeros, sanitarios, farmacéuticos, policía, guardia civil, militares, analistas de laboratorio, bomberos, servicios sociales, periodistas, basureros, barrenderos, equipos de limpieza, taxistas, camioneros, repartidores, empleados de supermercados y algún otro que se me pueda olvidar en este momento. Ellos si que son los héroes anónimos de este país, ellos si que se merecen todo nuestro respeto, confianza, apoyo y reconocimiento.

También hay que agradecer, aunque haya algún comunista que lo niegue porque la propiedad privada es lo primero que niegan, las donaciones y contribuciones que están realizando muchas empresas, con Amancio Ortega y su imperio Inditex a la cabeza, Mango, Real Madrid, Atlético de Madrid, Banco Santander, BBVA, El Corte Inglés, Novartis, Iberia, Huawei, hoteles medicalizados y de acogida en toda España, IFEMA, la Universidad de Alcalá de Henares, Cruz Roja, Cáritas y, confío, otras muchas empresas y organismos locales que desconozco, así como las monjas de diferentes monasterios y trabajadores de pequeñas empresas que han cerrado su producción habitual y se han dedicado a hacer respiradores, mascarillas y geles alcohólicos desinfectantes. Y a la comunidad china en España, por su responsabilidad personal y por su solidaridad, intermediando en la compra del material sanitario necesario en China, sobre la que, dicho sea de paso, todas las Comunidades Autónomas se quejan de la gestión centralizada que ha llevado a cabo el Ministerio de Sanidad.

En cambio, no he visto contribución ni colaboración ninguna por parte de sindicatos, liberados sindicales que se reincorporen a su puesto de trabajo, directores de cine subvencionados, cantantes, actrices y actores de los de “la ceja” (que yo conozca, una sola excepción), famosos presentadores de televisión, ONG’s subvencionadas (salvo media docena de excepciones, de las 659 registradas, más 749 de cooperación internacional, más 627 de asistencia a colectivos marginados), inmigrantes subvencionados y todo gratis, las rosas, los claveles, las feministas, que no las veo acudiendo voluntarias a los hospitales para ayudar a las mujeres con coronavirus, ni a los progres, que no los veo prestar ayuda alguna a las personas que viven en la calle, entre cartones, y que muchos de ellos han hallado cobijo y protección en parroquias, centros de Cáritas y conventos. Ni a ese desgraciado concejal de la CUP en Vich llamado Joan Coma i Roura, que ha pedido “abrazar fuerte” a los militares y “toserles en la cara” porque “quizá así se van y no vuelven más”.

Algunos dicen que Estados Unidos no nos está ayudando, cuando hasta Marruecos nos cierra sus fronteras. Nada es gratis en esta vida. No levantarse al paso de la bandera de ese país en un desfile militar, o no invertir el 2% comprometido de los PGE en el Ejército, cierra las puertas a entrevistarse con Trump y que ningunease a nuestro presidente en la última reunión de la OTAN, el Pedro Sánchez que en el año 2014 dijo en El Mundo: “Falta más presupuesto contra la pobreza, la violencia de género … y sobra el Ministerio de Defensa”.

La situación es muy grave, hasta tal punto que el alcalde de Alcalá de Henares, socialista, que creo lo está haciendo muy bien en esta crisis, ha dicho que “El hospital Príncipe de Asturias es el que mayor carga de personas infectadas y de fallecidos tiene en relación a su capacidad”. Se trata de un hospital universitario comarcal, con magnífica dotación de médicos, MIR y alumnos de la Universidad de Alcalá.

Pero no se trata solo de los enfermos, la pandemia está diezmando a los sanitarios; la pasada semana “los representantes sindicales de AMYTS, CCOO, CSIF, CSIF, SATSE, UGT Y USAE del hospital Príncipe de Asturias, suplicamos a las autoridades competentes tengan en cuenta la situación desesperada de los/las trabajadores/as de este hospital en relación con los equipos de protección individual. En la actualidad, no tenemos ni batas impermeables, ni suficientes mascarillas FPP2 y FPP3, gafas de protección, contenedores grandes de residuos, con todas las consecuencias que esto puede ocasionar”.

Suenan voces autorizadas que hablan de continuar con el Estado de Alarma al menos hasta el veintisiete de abril, prolongándose más allá de junio la saturación de camas y UCI’s hospitalarias, mientras el “Modelling Uncertainty Quantification” de la Politécnica de Valencia calcula que, matemática y estadísticamente, podría dejar más de medio millón de infectados en España y la OMS pronostica para esas fechas una segunda ola de más contagios.

Será después cuando haya que pedir las responsabilidades que correspondan, y ponerse manos a la obra para reflotar este país política y económicamente, en el que habrá que suprimir subvenciones y trabajar más, pues ya nada será igual porque “ineficacias, excusas y pretextos, no resucitan a los muertos”.

 

Antonio Campos

Liquidez y solvencia

El Gobierno ha prohibido por Decreto los despidos por cualquier causa mientras dure el Estado de Alarma provocado por el coronavirus, si no es mediante la indemnización de 33 días por año trabajado:

  • La fuerza mayor y las causas económicas, técnicas, organizativas y de producción en las que se amparan las medidas de suspensión de contratos y reducción de jornada previstas en los artículos 22 y 23 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, no se podrán entender como justificativas de la extinción del contrato de trabajo ni del despido.
  • La suspensión de los contratos temporales, incluidos los formativos, de relevo e interinidad, por las causas previstas en los artículos 22 y 23 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, supondrá la interrupción del cómputo, tanto de la duración de estos contratos, como de los periodos de referencia equivalentes al periodo suspendido, en cada una de estas modalidades contractuales, respecto de las personas trabajadoras afectadas por estas.
  • La duración de los expedientes de regulación de empleo autorizados al amparo de las causas previstas en el artículo 22 del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, no podrá extenderse más allá del periodo en que se mantenga la situación extraordinaria derivada del COVID-19 de acuerdo con lo previsto en el artículo 28 de la misma norma, entendiéndose, por tanto, que su duración máxima será la del estado de alarma decretado por el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 y sus posibles prórrogas.

Se pretende con ello que las empresas se acojan a un ERTE y no se produzca un aumento desmesurado de personas en el paro, reclamando a las empresas “ejemplaridad” y que mantengan los puestos de trabajo.

Para esas empresas afectadas por el coronavirus, el Estado avalará el 80% de los créditos a empresas, pymes y autónomos, para afrontar el pago de salarios, circulante, facturas, necesidades de liquidez, incluyendo las derivadas de vencimientos de préstamos o impuestos, para “asegurar el mantenimiento de la actividad” de las empresas.

Todo ello será gestionado por el ICO, a través de la red de oficinas de los bancos, el aval tendrá una vigencia igual al plazo del préstamo concedido, con un máximo de cinco años, el tipo de interés será el que marque cada banco, que a su vez pagará al Gobierno entre el 0,20% y el 1,20% por el aval prestado, según plazo del préstamo.

José María Roldán, presidente de la AEB, ha dicho que “ninguna empresa española solvente debe tener problemas de liquidez ni de financiación”. Ahí está el fondo del asunto, la solvencia.

 

 

Me olvido de tecnicismos y voy a tratar de explicar de una forma que esté al alcance de cualquier lector la diferencia entre LIQUIDEZ y SOLVENCIA.

Una empresa es solvente cuando tiene más bienes realizables que deudas. Supongamos una pequeña empresa que es propietaria de diez viviendas con valor global de dos millones de euros; y debe, por todos los conceptos, medio millón de euros; como en la situación actual los inquilinos no van a poder pagarle el alquiler durante un tiempo, tiene necesidades transitorias de LIQUIDEZ para hacer frente al préstamo del medio millón de euros que tiene de deudas, las nóminas, agua, luz, etc. Le falta liquidez, pero es SOLVENTE porque, en el supuesto de impago del préstamo, el prestamista puede cobrar dada la solvencia del prestatario.

¿Es este el supuesto de esas empresas que a fecha de estos comentarios han solicitado un ERTE para millón y medio de asalariados? Yo creo que no, que muchas empresas que ya antes de esta crisis apuntaban problemas financieros, van a aprovechar para solicitar Concurso de Acreedores en el momento que puedan posterior al actual Estado de Alarma. Perderá el banco el 20% de lo prestado, y el Estado el 80% restante, más lo que tendrá que pagar el FOGASA, que garantiza a los trabajadores la percepción de salarios, así como las indemnizaciones por despido o extinción de la relación laboral, pendientes de pago a causa de insolvencia o procedimiento concursal del empresario.

En cuanto a las medianas y grandes empresas, la cobertura del Estado será del 70% cuando se trate de nuevos préstamos, y del 60% cuando sean renovaciones de préstamos que vayan a vencer en los próximos meses, hasta el próximo septiembre, quedando excluidos de garantía los de importe unitario superior a 50 millones de euros.

No estoy diciendo que sea mala la decisión tomada por el Gobierno, pero no sería lo que yo hubiera hecho; solo estoy apuntando que todo esto no va a salir gratis ni a los bancos ni a los ciudadanos españoles.

PD – Mientras escribo estas líneas, está interviniendo Pedro Sánchez en los medios de comunicación, tratando de salvar su responsabilidad y de su equipo de gobierno, echándole la culpa a Europa por la falta de cooperación en facilitar material sanitario y ausencia de un plan de ayuda financiera para cuando acabe esta pandemia, a la vez que anuncia que “Todos los trabajadores de actividades no esenciales deberán permanecer confinados en sus casas, con permiso retribuido y recuperación en el futuro de las horas no trabajadas”. Mal, muy mal tienen que estar las cosas para haber tomado esta decisión y para quedar en evidencia con sus colegas europeos.

Opinión de poder fáctico

El Club Bilderberg debe su nombre al primer lugar donde se celebró la reunión, en 1954, el hotel Bilderberg (Holanda). Asisten anualmente entre 120-150 personas, las más importantes del mundo en todos los sectores, unos porque forman parte del Comité Directivo del Club, y otros invitados por estos. Los Rockefeller, los Rothschild y Henry Kissinger, entre otros políticos y banqueros.

Cuatro españoles han llegado a lo más alto del Bilderberg desde su fundación: Jaime Carvajal y Urquijo, expresidente de Ford España y del Banco Urquijo, y marqués de Isasi; Matías Rodriguez Inciarte, exvicepresidente del Banco Santander; el expresidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián; y la presidenta de Banco Santander, Ana P. Botín, que es la que actualmente forma parte del Comité Directivo de dicho Club.

Sólo permiten hablar a los invitados durante un minuto; transcurrido ese tiempo, se enciende una luz roja en la sala que indica que tu momento ha terminado. Se parece a los métodos de algunos programas de televisión. Hayas acabado o no de exponer lo que querías, ya no puedes decir más.

Españoles que han asistido: Juan Carlos I Rey de España, la Reina Sofía, Fraga, Felipe González, Manuel Prado y Colón de Carvajal, Pedro Solbes, Javier Solana, Joaquín Almunia, Rodríguez Zapatero, Bernardino León, José Manuel Entrecanales, Alberto Ruiz-Gallardón, Enrique Barón, Ana Patricia Botín, Esperanza Aguirre, Juan María Nin, Federico Trillo, Rodrigo Rato, Narcis Serra, Jordi Pujol, Miguel Boyer, Antonio Garrigues Walker, César Alierta, Matías Rodríguez Incierte, Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, José Manuel García-Margallo, Luis de Guindos, Albert Rivera, Luis Garicano.

Juan Luis Cebrián, escribe en El País el pasado lunes día 23 de marzo el artículo que, por su interés, reproducimos a continuación.

 

 

“”En septiembre del año pasado, un informe de Naciones Unidas y el Banco Mundial avisaba del serio peligro de una pandemia que, además de cercenar vidas humanas, destruiría las economías y provocaría un caos social. Llamaba a prepararse para lo peor: una epidemia planetaria de una gripe especialmente letal transmitida por vía respiratoria. Señalaba que un germen patógeno de esas características podía tanto originarse de forma natural como ser diseñado y creado en un laboratorio, a fin de producir un arma biológica. Y hacía un llamamiento a los Estados e instituciones internacionales para que tomaran medidas a fin de conjurar lo que ya se describía como una acechanza cierta. La presidenta del grupo que firmaba el informe, Gro Harlem Brundtland, antigua primera ministra de Noruega y exdirectora de la Organización Mundial de la Salud, denunció que un brote de enfermedad a gran escala era una perspectiva tan alarmante como absolutamente realista y podía encaminarnos hacia el equivalente en el siglo XXI de la “gripe española” de 1918, que mató a cerca de 50 millones de personas. Denunció además que ningún Gobierno estaba preparado para ello, ni había implementado el Reglamento Sanitario Internacional al respecto, aunque todos lo habían aceptado. “No sorprende” —dijo— “que el mundo esté tan mal provisto ante una pandemia de avance rápido transmitida por el aire”.

Los llantos de cocodrilo de tantos gobernantes, en el sentido de que nadie podía haber imaginado una cosa así, no tienen por lo mismo ningún sentido. No solo hubo quienes lo imaginaron: lo previeron, y advirtieron seriamente al respecto. Ha habido sin ninguna duda una negligencia por parte de los diversos ministros de Sanidad y sus jefes, y en Francia tres médicos han presentado ya una querella contra el Gobierno por ese motivo. La consecuencia es que la mayoría de las naciones occidentales están hoy desbordadas en sus capacidades para luchar contra la epidemia. Se ha reaccionado tarde y mal. Faltan camas hospitalarias, falta personal médico, faltan respiradores, y falta también transparencia en la información oficial. En nuestro caso los periodistas tienen incluso que soportar que sus preguntas al poder sean filtradas por el secretario de Comunicación de La Moncloa.

El 24 de febrero la OMS declaró oficialmente la probabilidad de que nos encontráramos ante una pandemia. Pese a ello y a conocer la magnitud de la amenaza, ya hecha realidad con toda crudeza en varios países, apenas se tomaron medidas en la mayoría de los potenciales escenarios de propagación del virus. En nuestro caso se alentó la asistencia a gigantescas manifestaciones, se sugirió durante días la oportunidad de mantener masivas fiestas populares, no se arbitró financiación urgente para la investigación, se minimizó la amenaza por parte de las autoridades, e incluso el funcionario todavía hoy al frente de las recomendaciones científicas osó decir entre sonrisas que no había un riesgo poblacional.

No es momento de abrir un debate sobre el tema, pero es lícito suponer que además de las responsabilidades políticas los ciudadanos, que ofrecen a diario un ejemplo formidable de solidaridad en medio del sufrimiento generalizado, tendrán derecho a demandar reparación legal si hay negligencia culpable. Cunden a este respecto las dudas sobre la constitucionalidad en el ejercicio del estado de alarma. Se han suspendido en la práctica, aunque el decreto no lo establezca así, dos derechos fundamentales, el de libre circulación y el de reunión. No se discute el contenido de las medidas, del todo necesarias, sino la decisión de no declarar el estado de excepción que sí cubriría, sin duda alguna, dichos extremos, como también la movilización del Ejército. La impresión dominante es que el Gobierno es prisionero en sus decisiones de los pactos con sus socios de Podemos y los independentistas catalanes y vascos. En una palabra, la conveniencia política prima, incluso en ocasiones tan graves como esta, sobre la protección de la ciudadanía.

En descargo de nuestras autoridades puede apelarse por desgracia a parecidos errores cometidos en la Unión Europea, cuyo fracaso institucional, si no despierta a tiempo de la parálisis, amenaza con ser definitivo. La falta de coordinación entre los Gobiernos, la variedad de las decisiones adoptadas, la incapacidad para dar una respuesta global a un problema global, es ultrajante para la ciudadanía. La Comisión, el Consejo y el Parlamento europeos deberían haber adoptado medidas homogéneas para el conjunto de sus miembros. Europa ya venía fracasando en las políticas sobre emigración o refugiados, y solo se ha mostrado firme y coherente en la exigencia de austeridad que garantice los equilibrios presupuestarios. Dicha austeridad, aplicada con criterios cortoplacistas, está en la base de la escasa inversión en los sistemas de salud, cuyas carencias nos conducen ahora al mayor desequilibrio económico y fiscal imaginable. A medida que se cierran las fronteras y se expulsa a los extranjeros, crece el nacionalismo de viejo cuño, incapaz como es de dar respuesta a problemas planetarios, y en el que se engendran desde hace siglos sangrientos conflictos.

Pero el desorden no es solo europeo. No se han reunido el G20 y el G7, los supuestos amos del mundo; los llamamientos del secretario general de la ONU a proteger a los países más desfavorecidos e inermes ante la amenaza letal no son escuchados; y al presidente de Estados Unidos no se le cae de la boca la acusación a China de ser la responsable de esta catástrofe porque el primer ataque del virus tuvo lugar en Wuhan. Uno de los principales deberes pendientes, cuando la situación se haya estabilizado, será tratar de analizar el verdadero foco del patógeno, y establecer si tiene su origen natural o fue un invento humano. Al fin y al cabo, también la pandemia de 1918 recibió el apelativo de “gripe española” cuando en realidad la transmitieron soldados norteamericanos que habían desembarcado en un puerto francés.

Dure dos semanas o dos meses (más probablemente esto último) la batalla ciudadana contra el virus, lo que se avecina tras la victoria, cuyo precio habrá que contabilizar en vidas humanas antes que en datos económicos, es una convulsión del orden social de magnitudes todavía difíciles de concebir. El poder planetario se va a distribuir de forma distinta de como lo hemos conocido en los últimos 70 años. El nuevo contrato social ya ha comenzado a edificarse además gracias al empleo masivo de la digitalización durante el confinamiento de millones de ciudadanos en todo el orbe. En el nuevo escenario, China no será ya el actor invitado, sino el principal protagonista. La eficacia de sus respuestas en las dos últimas crisis globales, la financiera de 2008 y la pandemia de 2020, le va a permitir liderar el nuevo orden mundial, cuyo principal polo de atención se sitúa ya en Asia. No por casualidad países como Corea del Sur, Singapur y Japón sobresalen en el podio de los triunfadores frente al coronavirus. Este nuevo orden mundial ha de plantear interrogantes severos sobre el futuro de la democracia y el desarrollo del capitalismo. También sobre el significado y ejercicio de los derechos humanos, tan proclamados como pisoteados en todo el orbe. Por mucho que griten los populistas es la hora de los filósofos. Uno de los más respetados en el ámbito del Derecho, el profesor Luigi Ferrajoli, llamaba precisamente desde Roma, apenas días antes de que la ciudad se cerrara al mundo, a levantar un constitucionalismo planetario, “una conciencia general de nuestro común destino que, por ello mismo, requiere también de un sistema común de garantías de nuestros derechos y de nuestra pacífica y solidaria coexistencia”. Palabras que me hubiera gustado escucharan los españoles días atrás en alguno de los mensajes a la nación, tan bienintencionados como poco inspiradores””.

El Grupo Prisa, al que pertenece El País, atraviesa por severas dificultades financieras, que solo pueden salvarse mediante financiaciones de terceros, públicos o privados. A mí me da la impresión que este artículo es el principio del fin del sanchismo.

 

 

Comunismo

Desde que Podemos se organizó como partido político, he venido publicando diversos artículos poniendo de manifiesto sus verdaderas intenciones, documentándome sobre sus programas de actuación y comparándolo con las ideas de bolcheviques históricos, de su forma de actuar y propaganda, y de opiniones de personas que han vivido, y algunas siguen viviendo, en países como Cuba o Venezuela, a quienes han asesorado políticamente no hace tanto tiempo los líderes podemitas.

He tenido que oír de todo sobre mis opiniones, principalmente por la tupida red tendida por Podemos en medios digitales y de comunicación que tiene controlados, incluso de algunas personas a las que conozco personalmente desde hace muchos años, que han tenido unas nóminas de doscientos mil euros anuales, viven en un chalet o en el centro de Madrid y tienen una formación personal importante, de los que no puedo por menos pensar que son resentidos históricos de hechos pasados que no fueron capaces de perdonar con la Transición, porque no alcanzo a comprender otro motivo.

La forma de dar un golpe de estado quedó obsoleta a partir de Tejero y el 23-F, que sigue siendo uno de los secretos de Estado de la democracia, aunque los que vivimos aquel día en primera persona tengamos nuestras propias ideas sobre el fondo de la cuestión.

Los secesionistas catalanes declararon la independencia de ese territorio español en 2017, otro golpe de estado que ha motivado el torticero retorcimiento de las leyes para que los juzgados y condenados por aquellos hechos se encuentren en semilibertad a los tres años de aquellos acontecimientos.

Con el desgraciado tema del coronavirus y el Consejo de Ministros que decretó el Estado de Alerta en España, Pablo Iglesias, Vicepresidente del Gobierno, intentó dar otro teórico golpe de estado proponiendo la nacionalización de los medios de comunicación para su control, y la nacionalización de las grandes compañías, entre las que se encuentran las eléctricas y la sanidad privada, a la voz de ¡exprópiese! de Hugo Chávez o Nicolás Maduro. A cambio, Pedro Sánchez lo ha incluido en el Consejo Asesor del CNI, ha puesto el lobo a cuidar de los corderos, y le ha permitido un mitin publicitario de una hora en todas las televisiones españolas.

Y aprovechando la situación, hechos con sabor a Maduro en estado puro: Suspender el control parlamentario de la oposición mientras dure la crisis del coronavirus; conceder la gracia del indulto a los que estuvieran en tramitación con fecha 14 de marzo de 2020 o que se hayan iniciado o vayan a iniciarse con posterioridad a dicha fecha, o lo que es lo mismo, de todos los condenados por el procés catalán; y decretar la intervención de internet a cualquier nivel en caso de desórdenes públicos sin orden judicial previa, cosa sin precedente en la democracia española, sellar la discrepancia.

Supongo, y espero, que esto haya abierto los ojos a todos aquellos que piensan que Podemos va a acabar con su pobreza y vivir de las subvenciones, pues no hay país comunista en la historia que lo haya conseguido; en cambio, todos los dictadores comunistas han sido o son ricos y viven en un micro mundo capitalista fuera del alcance de quienes los eligieron.

Recojo a continuación la versión que circula por internet de un cubano de 85 años que en su juventud adoraba a Fidel Castro:

¿Qué es y cómo funciona el COMUNISMO? Primero te prometen muchas cosas bonitas. Igualdad, salud “gratis”, educación “gratis”, esto “gratis”, aquello “gratis”, etc. etc. OJO con la palabra GRATIS, este es el primer engaño de los demagogos comunistas.

Después que llegan al poder, te dicen que la oposición, son “enemigos”, los gringos son “enemigos”, tus familiares y amigos de derecha son “enemigos”, etc. etc. OJO con la palabra ENEMIGOS.

Ellos necesitan un enemigo fantasma, primero para polarizar al pueblo, después para dividir a las familias y por último para echarle la culpa de todos sus fracasos a los “imperialistas yanquis”.

 

 

Después recogen las armas por un lado, pero se las dan a sus simpatizantes. Luego nacionalizan todas las industrias, confiscan todos los negocios, te dicen que no puedes vender tus propiedades (carro, casa, etc.) ni puedes abrir tu propio negocio.

Todo le pertenece al estado, o como dicen ellos, al “pueblo”. Bajan los salarios (sólo a los profesionales, los soldados son “comprados” con salarios más altos), porque todos esos servicios “gratis” hay que pagarlos y en realidad salen de tus ingresos. Es decir, si ganabas 1000 ahora te dan 200. Los otros 800 son para tu salud y tu educación “gratis”.

Pero con 200 no puedes ni comer ni arreglar tu casa que con el tiempo se desmorona, ni arreglar tu carro que ya está viejo. Entonces subsidian los alimentos y te dan una especie de “libreta” donde mensualmente puedes ir a la bodega del estado a adquirir 1 huevo, 1 libra de papa y … no hay más nada.

Inducen el hambre, el pueblo ya no tiene tiempo para innovar, ni dinero para invertir, ni incentivos para estudiar. Tu tiempo lo empleas “inventando”, ingeniándotela para sobrevivir en un lugar donde hay hambruna, tus hijos están malnutridos, los edificios parecen ruinas, la gente envidia lo poco que puedes adquirir, tus hermanos están exiliados, un tío preso por cuestiones políticas, dos amigos desaparecidos y tú te quedaste sin ilusiones.

Después viene la parte más cruel. Resulta ser que el gobierno es oficialmente “ATEO”. Las iglesias llevan años clausuradas. Los obispos fueron expulsados, los sacerdotes y pastores enviados a campos de concentración, una especie de esclavitud moderna.

Tú tienes necesidades espirituales, pero no hay templos abiertos, no puedes orar en público ni puedes llevar una Biblia en mano. La vida te dio duro (en realidad fue el comunismo quien te noqueó) y te dejó sin metas, sin aspiraciones.

El comunismo te desangró, peor aún, te quitó esa parte espiritual que hace que nuestra existencia trascienda más allá de la carne y el hueso, más allá del polvo y la triste realidad que nos rodea.

Se pierde todo, el alma, los deseos, la educación, es una decadencia total de los valores y todo lo que nos hace humanos. ESO ES EL COMUNISMO. Si quieres comprobarlo, estudia la historia de Cuba. No la que te contó Castro. La verdadera historia sin censuras. Habla con los viejitos que vivieron en la antigua Unión Soviética, con los de Alemania Oriental.

No vayas tan lejos, pregúntale a un venezolano qué se respeta, cuánto le ha dado su “socialismo del siglo XXI” Por eso, estimado latinoamericano, yo soy 100% anticomunista. El problema no es EEUU, el problema es tu dictador oportunista que te vende la filosofía utópica y fracasada de Karl Marx. Ni Castro, ni el Che, ni Chávez, son ejemplos a seguir.

¡¡TRABAJA, LUCHA LO TUYO, QUE NO TE DEN NADA “GRATIS” Y ELIMINA DE TU TIERRA TODO LO QUE HUELA A COMUNISMO!!