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Lo peor de nosotros mismos

“El referéndum es irrenunciable” ha dicho Pere Aragonès, presidente de la Generalitat de Cataluña y pide una «alianza entre instituciones, partidos, sociedad civil y ciudadanía», tanto independentistas como no independentistas, para «hacer inevitable un referéndum» que considera «irrenunciable» para resolver el conflicto catalán.

«Catalunya está a las puertas de hacer una cosa que no había conseguido nunca antes: abrir una negociación con el Estado, de gobierno a gobierno, para abordar cómo resolvemos el conflicto”.

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, advirtió a Pere Aragonès que sí hay una alternativa: la «unilateralidad» …. «Si alguien cree que, ante la oportunidad que tenemos de discutir delante del Estado el derecho a la autodeterminación hemos de renunciar a ello, que me diga qué hacemos».

Aliança Catalana, partido nacionalista extremista, en el primer punto de su programa señala: “Declararem unilateralment la independència i la defensarem fins expulsar definitivament l’Estat espanyol de Catalunya”.

Héctor López Bofill, nacido en Barbate (Cádiz), profesor de la Universidad Pompeu Fabra y colaborador habitual de TV3, escribe: “Yo creo que a estas alturas de la película todo el mundo sabe que para controlar el territorio y hacer efectiva la independencia habrá 10.000 soldados sean rusos o catalanes”.

Los independentistas catalanes solo hablan de “besos y abrazos” cuando se les concede todo lo que demandan, cuando se les da la razón a sus reclamaciones “irrenunciables”.

Si a todo esto alguien contesta que, para cumplir la Constitución de todos los españoles, habrá en Cataluña soldados integrantes de un Tercio de La Legión, un Regimiento de Paracaidistas y un Batallón de Boinas verdes, ¿es un facha?

Cataluña ha perdido sus guerras históricas y ahora “llora como mujer lo que no supiste defender como hombre” que dijo la sultana Aixa, madre del último rey islámico de Granada, Boabdil el Chico. Los confederados estadounidenses perdieron la Guerra de Secesión y nunca más se volvió a hablar de ello, hoy es una única nación en la que todos sus habitantes, sin distinción de ningún tipo, muestran, respetan y se enorgullecen de su himno y bandera nacional. Verdaderamente, España es diferente. Aquí nos dedicamos a reescribir la historia pretendiendo ganar la guerra sin disparar un solo tiro, únicamente arrojándonos unos a otros lo malo, lo peor, de nosotros mismos.

Antonio CAMPOS

Publicado en eldiestro.es/2021/09/lo-peor-de-nosotros-mismos/

Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo

No hace tanto tiempo, Pedro Sánchez estaba dispuesto a modificar el Código Penal en lo relativo al delito de sedición, que dice:

Artículo 544: Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales.

Artículo 545.1: Los que hubieren inducido, sostenido o dirigido la sedición o aparecieren en ella como sus principales autores, serán castigados con la pena de prisión de ocho a diez años, y con la de diez a quince años, si fueran personas constituidas en autoridad. En ambos casos se impondrá, además, la inhabilitación absoluta por el mismo tiempo.

Los mercaderes catalanes han conseguido la libertad de hecho de los condenados por el procés, han recibido dinero en mayor proporción que el resto de autonomías, el traspaso de competencias en materia de seguridad de costas, junto a otra serie de prebendas como es querer sentar al presidente del Gobierno de la nación con el presidente de aquella región española, como si se trataran de dos gobernantes del mismo rango … “Poderoso caballero es don dinero”.

Como con ello se han aplacado los cromosomas de los independentistas, incluidos argentinos que no tienen el valor de posicionarse en su país de origen, el presidente del Gobierno ya no va a reformar los delitos de sedición y rebelión, que se comprometió a hacerlo este año, cuando vio peligrar su sillón y estancia en la Moncloa.

¿Era antes tan grave la condena por sedición y ahora ya no? Se descubre pronto y con suma facilidad al que miente porque incurre en inexactitudes o contradicciones. “Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”.

Que no nos vuelva a hablar de progresismo, su única idea de insensato iluminado es mantenerse en el poder, a costa de quien sea y de lo que sea. Verdaderamente, es un peligro para España.

Antonio CAMPOS

Afganistán y Cataluña

Jordi Cuixart, independentista catalán condenado por sedición y posteriormente indultado, desde el balcón de autoridades en las fiestas del barrio de Gracia de Barcelona, ha dicho que “no renunciaremos nunca a volverlo a hacer, motivos no nos faltan, hay que recuperar las calles” …. Para “combatir el fascismo, la intolerancia y el racismo”. Evidentemente, se refiere a la declaración de independencia de Cataluña.

El Título preliminar de la Constitución española dice textualmente:

  • La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
  • El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

El silogismo es fácil y evidente: Indicio claro e indubitado de conculcar la Constitución.

Si alguien prepara un atraco al Banco de España y la policía lo detecta, lo detiene y se le juzga por INTENTO DE ….

Si algún islamista radical prepara un atentado y la policía lo detecta, lo detiene y se le juzga por INTENTO DE ….

¿Por qué en el caso independentista no se actúa así puesto que la supuesta libertad de expresión es un INTENTO DE transgredir la “ley de leyes” de los españoles? ¿Cómo va a reaccionar el Gobierno de España cuando se vuelvan a repetir los hechos? ¿Seguiremos poniendo la otra mejilla, diciendo que hay que negociar y resto de mentiras encaminadas a dilatar algo que, antes o después, va a pasar?

Tenemos un ejemplo de rabiosa actualidad. Los talibanes musulmanes han tomado Afganistán, tras años de lucha en los que el mundo ha permitido su rearme y avance, sin que las negociaciones, conversaciones y palabras huecas hayan servido para nada. Haciendo un chiste fácil, las FEMEN españolas podían haber ido a manifestarse enseñando sus pectorales para pedir libertad para las mujeres musulmanas, o el “trio del coitus interruptus” de la democracia española (Irene Montero, Yolanda Díaz e Ione Belarra) negociar por la convivencia, con resilencia (capacidad de adaptación frente a un agente perturbador o un estado o situación adversa) y perspectiva de género.

Pese a las malas relaciones diplomáticas de los Gobiernos de Zapatero y Pedro Sánchez con Estados Unidos, han sido ellos quienes han evacuado a la delegación diplomática española, junto al resto del personal europeo y estadounidense; y, cuando ya han salido de allí la mayoría de todos nuestros compatriotas y colaboradores nativos durante los años que nuestro ejército permaneció en aquel país, y dejó muertos en la misión, es cuando España envía dos aviones, sin apoyo militar, para copar portadas de medios de comunicación afectos.

Estas son “la alianza de civilizaciones” de Zapatero y “las relaciones de diálogo con Cataluña” de Pedro Sánchez. Ojalá me equivoque, pero al final, lo de Cataluña acabará como lo de Afganistán, a tiros.

Antonio CAMPOS

El otoño de la democracia

Me ha llegado un video, que probablemente habrán visto todos ustedes porque transita libremente por internet, en el que tres agentes de la Guardia Urbana de Barcelona se personan en el bar-restaurante SUAMU, en el centro de la ciudad, supongo que sin orden judicial alguna, y obligan a quitar la pantalla de televisión que daba a la terraza en la que una serie de personas, sin armar ruido alguno ni altercado de ningún tipo, luciendo la bandera constitucional de España, estaban viendo un partido de fútbol de la selección española correspondiente a la Eurocopa que se está celebrando durante estos días.

Pregunto, ¿no es un abuso de poder flagrante? Cataluña tiene 7.756.928 habitantes según el INE al 31-12-2020, de los que 1.736.899 votaron opciones independentistas (excluimos PSC, VOX, CD y PP) en las últimas elecciones autonómicas, el 22,40% del total de la población.

La democracia de esos independentistas, cuyos líderes condenados por sentencia firma por el delito de sedición han sido indultados por el Gobierno de Pedro Sánchez con el argumento verbal de “la concordia y la convivencia ….. la reconciliación y el encuentro ….” ¿es hacer imposible la vida a quienes no tienen sus mismas ideas, autocracia de que quien no está con ellos, está contra ellos? ¿No es perseguible de oficio por la Fiscalía hechos como este?, odio a España, tipificado en nuestro Código Penal como “Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses: a) Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad”. ¿Se ha coartado la libertad de la ciudadanía, portando armas al cinto, imponiendo opciones personales anticonstitucionales y no amparadas por ley? ¿Qué hubiera pasado si en vez de Guardias Urbanos hubieran sido Guardias Civiles abortando un programa de la incendiaria TV3?

No es la primera vez, y me temo que no será la última, que se humilla a España y a los españoles; no hay que ser muy ducho en hemerotecas para encontrar cientos, miles, de insultos a los españoles, que estamos aguantando estoicamente con espíritu cristiano de poner la otra mejilla. Parece mentira que seamos descendientes de aquellos que combatieron a los enemigos exteriores e interiores de nuestra nación.

A las “familias de apellidos conocidos desde el siglo XIX que han sido quienes han regido y gobernado Cataluña, y lo siguen haciendo en la actualidad, y que incrementaron sus fortunas a la sombra de todos los regímenes políticos, desde Isabel II hasta el franquismo, y que fueron adaptándose según las circunstancias”, se han añadido una serie de charnegos vividores alrededor del independentismo. “Esos mismos burgueses separatistas que no dudaron en apoyar al régimen “fascista” para que decidiera instalar la Petroquímica en Tarragona, que suplicaron para que se instalara la SEAT en la Zona Franca de Barcelona, esos mismos burgueses separatistas que consiguieron que España pusiera el dinero para que Barcelona pudiese celebrar los JJOO del 92 , y que gracias al dinero español se construyeron infraestructuras que cambiaron la fisonomía urbana y consiguió poner a Barcelona en el mundo. Esta es la burguesía que hoy defiende el separatismo y odia a España”, en palabras de mi amigo “El Pelmavirus”.

Pero estamos empezando a estar hartos de que nuestro Presidente (Rufián dixit: “Usted hace todo lo que hace por necesitar los votos de ERC para mantenerse en el poder”) nos pida “magnanimidad” al resto de españoles con los enemigos de España y a la misma vez remueva muertos y heridas cerradas con la Transición, ¿para eso no hay que ser magnánimos y generosos? Y para mayor escarnio, los indultados se presentan a su salida de la cárcel con un cartel de “Libertad para Cataluña”, portando la bandera con la estrella de origen masón, diciendo que “lo volverán a hacer”, y reclamando el indulto de todos los independentistas en proceso judicial, el reconocimiento de Cataluña como nación y la independencia mediante la implantación de su república.

Como ante el débil todo el mundo se envalentona, Arnaldo Otegui pide que se indulte a los asesinos etarras y Andoni Ortúzar del PNV reclama que Cataluña y Euskadi sean naciones. Lo de Ortúzar es un doble error, pues en un hipotético caso de independencia de esa autonomía, el PNV se vería envuelto en su propia guerra civil contra la ultraizquierda que pretendería desalojar al nacionalismo vasco de la margen derecha de la ría.

“Nosotros sabemos qué es posible y qué no con las leyes actuales, con la Constitución y con el Estatuto, y se puede hacer mucho, pero algunas cosas no, porque son ilegales. Nuestra posición se basa en hacer ahora lo que podemos y, en un segundo paso, cómo lograr lo que ahora no es posible modificando las leyes”, ha explicado Ortuzar. Y ha confirmado que para apoyar al Gobierno actual, el PSOE suscribió un documento en el que los socialistas se comprometían, literalmente, a “impulsar, a través del diálogo entre partidos e instituciones, las reformas necesarias para adecuar la estructura del Estado al reconocimiento de las identidades territoriales, acordando, en su caso, las modificaciones legales necesarias, a fin de encontrar una solución tanto al contencioso en Cataluña como en la negociación y acuerdo del nuevo Estatuto de la Comunidad Autónoma Vasca, atendiendo a los sentimientos nacionales de pertenencia”.

En esta vida todo tiene un límite y cuando alguien MIENTE MÁS QUE PARPADEA, aunque en su día dijera que “Mis padres me enseñaron que lo más importante es sostener la palabra”, y demuestra con sus actos que vive instalado en la mentira por hacer todo lo contrario de lo que dice: “Nunca pactaremos con Bildu”, “No podría dormir con Iglesias de vicepresidente”, “Nunca acordaremos nada con los golpistas”, algún día podría salir alguien que en vez de poner la otra mejilla, utilizara los mismos medios y con la misma intensidad que hace ARRAN, CDR y resto de independentistas, y solo sería repeler la agresión, de igual a igual, defensa propia.

A lo mejor es el momento de recordar, de forma textual, lo que dijo el ahora presidente del Gobierno cuando estaba en la oposición: “Nunca más indultos por motivos políticos o económicos y desde luego van a estar tasados esos motivos de indulto de injerencia de poder ejecutivo sobre poder judicial y que desde luego van a tener que contar siempre con la petición inicial del Tribunal que emita la sentencia”. Otra mentira más.

El tema catalán tiene una muy difícil solución pacífica, cuando una minoría del 3,67% del total de 47.344.649 ciudadanos de España quieren imponer, por las buenas o por las malas, su prevalencia. Fue Prat de la Riba (1870-1917), uno de los padres del nacionalismo catalán, quien afirmó que Cataluña es para los catalanes su única patria; que España no es sino un estado; que nacionalidad y nación son sinónimos, salvo cuando se emplea nacionalidad en abstracto para significar la cualidad de un ciudadano como miembro de una nación; tomado como significando lo concreto, el término nacionalidad designa nación, y así se le toma cuando se habla del “principio de las nacionalidades”.  Son muchas las voces que, desde Cataluña, sin esconderse, llaman “a la confrontación con España”.

Estamos viviendo la etapa democrática más larga en la historia de España, pero con una serie de frentes abiertos en los que, a modo de novelas y películas que dejan al libre albedrío del lector o espectador el final de la historia, la pandemia por coronavirus, la crisis financiera y económica, la injusticia social de quienes viven sin trabajar a costa de quienes sí lo hacen, el estancamiento en sectores industriales anquilosados en el pasado, las pretensiones independentistas de vascos y catalanes, las malas relaciones con Marruecos y con Estados Unidos, la falta de liderazgo en Europa, el gasto expansivo en tener contentos a los que menos aportan al bien común, el endeudamiento público que van a tener que pagar las próximas generaciones, el control de los medios de comunicación, del poder legislativo y del poder judicial, la coalición gobernante de socialistas marxistas, comunistas, independentistas y anticonstitucionalistas, y la desmedida ansia de poder de Pedro Sánchez, el peor gobernante que ha tenido España desde Fernando VII, parecen anunciar que estamos viviendo EL OTOÑO DE LA DEMOCRACIA en España.

Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 02-07-2021

Nunca existió un reino independiente de Cataluña

Autor: Jesús Laínz

Nacido en Santander en 1965. Catedrático, historiador, europarlamentario por VOX. Discurso pronunciado en Bruselas en el año 2019.

Lo que a mí me corresponde es explicarles brevemente la falsedad de la legitimación histórica para la secesión de Cataluña. Dado el poco tiempo disponible, les plantearé brevemente ocho cuestiones para responder a la incesante falsificación histórica de los separatistas.

1- La primera, casi superflua, es la de que, evidentemente, Cataluña no tiene ningún derecho de autodeterminación, derecho muy claramente definido por la ONU y cuyos titulares son los antiguos territorios coloniales o los sometidos a dominio extranjero, lo que, obviamente, no es el caso de Cataluña.

2- La segunda consiste en la obsesión de los separatistas por extraer de la existencia en el pasado de un reino, un ducado, un condado, una república o cualquier forma de Estado, el derecho de secesión en el siglo XXI. ¿Se imaginan ustedes que de la existencia en el siglo VIII de los reinos de Essex, Wessex o Mercia alguien dedujese el derecho de sus habitantes a separarse de Inglaterra en el siglo XXI? En Italia existieron las repúblicas de Venecia y Génova, el reino de Cerdeña, el de Nápoles y el de las Dos Sicilias. ¿Tendrán por ello estas regiones italianas derecho a separarse de Italia en el siglo XXI? En Alemania existieron los reinos de Baviera, Prusia, Sajonia, Hannover o Würtemberg y otros treinta y nueve Estados de la Confederación Germánica. ¿Se imaginan las risas en Alemania si a alguien se le ocurriese sostener que los habitantes de los territorios donde existieron aquellos reinos tienen derecho a independizarse en el siglo XXI? Y no olviden el pequeño detalle de que todos estos reinos que acabo de mencionar al menos tuvieron la virtud de existir, mientras que lo que nunca existió fue un reino independiente de Cataluña. Por lo tanto, si los habitantes de ninguno de estos territorios tienen el derecho a separarse de sus naciones, ¿por qué los de Cataluña sí habrían de tenerlo?

3- Los separatistas sostienen que Cataluña es algo ajeno a España, que su vinculación con ella ha sido muy débil. Pero Cataluña siempre fue parte de España, nada menos desde que Roma comenzó a dar forma administrativa a los pueblos de la Península Ibérica, con la catalana Tarragona como primera capital de la Hispania romana. Y, posteriormente, la catalana Barcelona sería la primera capital de la Hispania visigoda. A partir de entonces, los catalanes han participado en todas las empresas históricas de España: la Reconquista de ocho siglos contra los invasores musulmanes, el descubrimiento y conquista de América, etc. Porque con Colón y con Hernán Cortés estuvieron muchos catalanes, y buena parte de los primeros evangelizadores de América fueron monjes catalanes. Y ya que estamos en Bruselas, no podemos dejar de recordar a los Tercios de Flandes, en los que muchos soldados catalanes lucharon a las órdenes del duque de Alba, aunque, evidentemente, los separatistas catalanes no lo mencionen nunca.

4- En cuarto lugar, los separatistas catalanes sostienen que España es una nación desarticulada, imperfecta, poco sólida, poco hecha. Pero si echamos un vistazo a Europa, veremos que naciones tan indudables y sólidas como Italia o Alemania se unificaron hace sólo ciento cincuenta años. En cuanto a Francia, otra nación evidentísima, Saboya y Niza se incorporaron a ella muy recientemente, en 1860. Y Alsacia y Lorena hace bastante menos: exactamente ciento un años, en 1918, al terminar la Primera Guerra Mundial. En cuanto a Polonia, dependiendo del siglo del que hablemos, la veremos cambiar de tamaño y de ubicación en el mapa. E incluso desapareció durante largo tiempo. España, por el contrario, lleva seis siglos siendo lo que es. Pues bien, si ninguna de estas regiones de estos países, a pesar de su reciente incorporación, tienen el derecho a la secesión, ¿por qué Cataluña, que lleva en España dos mil años, sí?

5- La quinta cuestión se refiere a Escocia, cuyo referéndum legal de 2014 es muy utilizado como ejemplo por los separatistas catalanes. Pero el ejemplo es inapropiado, puesto que la legislación constitucional británica no es la española, por lo que no se comprende por qué habría de extenderse a España o a ningún otro país del mundo. Porque la legislación británica es, obviamente, fruto de la historia de Gran Bretaña. Pues en 1707 dos parlamentos, el escocés y el inglés, de dos reinos, Escocia e Inglaterra, acordaron fundirse para conformar el Reino de Gran Bretaña mediante el Acta de Unión. Pero, en el caso español, jamás hubo ningún parlamento catalán de ningún reino de Cataluña que pactase de igual a igual con un parlamento español de un reino de España para conformar el Reino Unido de España mediante ninguna Acta de Unión. Por lo tanto, la explicación histórica y las consecuencias jurídicas son completamente distintas.

6- Otro elemento esencial en la falsaria propaganda separatista es que Cataluña fue invadida por España en 1714, elemento muy utilizado tanto en el exterior como en el interior. En el exterior, para ganarse simpatías entre aquellos desinformados que se creen lo de un país pequeño invadido por una potencia más grande. Y en el interior, para lavar el cerebro de los catalanes, especialmente de los niños. Un ejemplo: el dirigente separatista Artur Mas declaró a Le Monde en febrero de 2012 que “Cataluña pertenece al Estado español desde hace trescientos años por la fuerza, tras haber perdido batallas y guerras”. Pero esto es sencillamente mentira. Lo que hubo en España en 1714 no fue una guerra entre españoles y catalanes, sino entre los partidarios del candidato Habsburgo y los del Borbón. Y de unos y de otros los hubo en todas las regiones españolas, Cataluña incluida. Pero como Barcelona fue la última resistencia del finalmente derrotado candidato Habsburgo, con la debida tergiversación se presenta como una guerra entre españoles y catalanes. Y, dicho sea de paso, el motivo principal del apoyo probablemente mayoritario en Cataluña al candidato Habsburgo fue la tradicional francofobia de los catalanes, detalle que Artur Mas, por supuesto, no explicó a Le Monde.

7- Otra de las mentiras, de gran eficacia propagandística, con la que se suele intoxicar a la opinión pública europea consiste en sostener que Cataluña merece la secesión por haber sufrido especialmente durante el régimen de Franco. No es éste, evidentemente, momento ni lugar para explicarlo. Sólo les daré tres breves datos: hubo más voluntarios catalanes luchando en el bando franquista que en el republicano; el régimen franquista estuvo plagado de ministros, parlamentarios, embajadores y otros altos cargos catalanes; y Cataluña fue la región más beneficiada por la política económica del franquismo. Podríamos extendernos hasta el infinito, pero les daré un solo dato: en 1975, cuando murió Franco, Cataluña, que representa el 6% del territorio español, contaba con el 45% de los kilómetros de autopista.

8- Por último, otro argumento de gran eficacia sentimental: la lengua catalana como justificación de la secesión, argumento absurdo donde los haya pero muy utilizado en la propaganda. Pues, ¿desde cuándo una lengua es igual a una nación? Se calcula que en el mundo se hablan unas 6.000 lenguas, y en la ONU hay representadas 193 naciones. ¿Qué sucede entonces? ¿Qué falla aquí? ¿En el mundo sobran 5.800 lenguas? ¿O en la ONU faltan 5.800 naciones? Pero vengámonos más cerca, a Europa. Pues el único país europeo donde se habla una sola lengua es Islandia. Todos los demás son multilingües. Aquí, en Bélgica, por ejemplo, se hablan tres: francés, flamenco y alemán. Y en Francia o Italia, países aparentemente monolingües, se hablan más lenguas que en España. ¿Estará dispuesta Francia, la République Une et Indivisible, a conceder la independencia a Alsacia porque allí se habla alemán, a Bretaña porque allí se habla bretón, a Provenza porque allí se habla provenzal, a Córcega porque allí se habla corso, a los Pirineos Atlánticos porque allí se habla vasco y al Rosellón porque allí se habla catalán?

Concluyamos: Cataluña no tiene ningún derecho histórico, ni jurídico, ni étnico, ni lingüístico, ni cultural, ni de ningún tipo, a la secesión. O como dicen los separatistas, ningún derecho a decidir, que es el eufemismo para no mencionar la inaplicable autodeterminación.

¿Por qué especial privilegio, por qué especial superioridad los catalanes tendrían derecho a decidir unilateralmente la destrucción de España mientras que los demás españoles tendrían que mantener la boca cerrada? Porque no olvidemos que la tan repetida construcción nacional catalana no es otra cosa que la destrucción nacional de España.

¿Ustedes, señores franceses, italianos, británicos, polacos, alemanes, aceptarían que los habitantes de una región decidiesen la destrucción de sus naciones sin que los demás habitantes de las demás regiones pudieran participar en la decisión?

Efectivamente, el derecho a decidir existe: es el derecho que, para decidir sobre la existencia o desaparición de España, tienen todos los ciudadanos españoles.

Mas-Colell y el Tribunal de Cuentas

por Elisa de la Nuez el 26.06.2021 en https://cronicaglobal.elespanol.com

El Tribunal de Cuentas es un órgano constitucional cuyo funcionamiento es bastante desconocido, como está poniendo de relieve el debate sobre el expediente de responsabilidad contable abierto a varios políticos, entre ellos al economista Andreu Mas-Colell (consejero de Economía en el Gobierno de Artur Mas hasta 2015) por una supuesta desviación de fondos públicos para promoción exterior del independentismo, que ha dado lugar a la firma de un manifiesto de solidaridad por parte de algunos Premios Nobel y varios académicos de prestigio, convencidos, al parecer, de que una figura académica tan relevante no ha podido incurrir en ninguna responsabilidad contable. Eso sí, sin haberse molestado demasiado en contrastar ni los hechos ni las normas jurídicas aplicables, quizás dando por sentado que en España no hay un Estado de derecho digno de tal nombre.

Una defensa “por ser vos quien sois” de corte estamental (a la que se han sumado voces tan relevantes como la de Jordi Amat) que causa un cierto sonrojo a estas alturas del siglo XXI en la medida en que una de las conquistas básicas del Estado de derecho y de la democracia liberal es la consagración de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Eso por no hablar de las consideraciones del ministro Ábalos acerca de las “piedras” que el Tribunal de Cuentas está poniendo en el camino de la concordia y la reconciliación y que habrá que ver cómo se arregla tamaño desaguisado. Parece que para algunos de nuestros gobernantes estatales o regionales el Estado de derecho es más un obstáculo que una garantía. Todo un signo de los tiempos.

Quizá por esa razón merece la pena detenerse un poco en esta institución, prevista en el artículo 136 de la Constitución y que, pese a su nombre, no es un Tribunal de Justicia. Se trata, efectivamente, de un organismo público que es el máximo responsable de la fiscalización de las cuentas públicas y de la gestión financiera del sector público, es decir, de controlar que los fondos públicos se gestionan de forma eficiente y de acuerdo con la legalidad.

Estas entidades existen (con nombres más o menos parecidos) en todos los países de nuestro entorno y pertenecen a la categoría de instituciones de control o contramayoritarias (los famosos “checks and balances”) en la medida en que se configuran como órganos independientes de otras instituciones, especialmente del Poder Ejecutivo, al menos sobre el papel. Esto es lógico si se tiene en cuenta que para realizar correctamente su labor como controladores externos no pueden depender de quienes deben controlar. Al menos sobre el papel, claro está, porque en nuestro país, como sucede con tantas otras instituciones, los 12 consejeros del Tribunal de Cuentas estatal se “reparten” entre los partidos políticos mayoritarios. Algo parecido pasa a nivel regional con los distintos entes autonómicos que realizan funciones similares en el ámbito correspondiente.

Por lo que aquí nos interesa, los Tribunales de Cuentas que responden al modelo continental (entre ellos el nuestro) además de las funciones de fiscalización realizan también funciones de enjuiciamiento, que tienen carácter jurisdiccional y cuya finalidad es depurar la responsabilidad contable de los gestores de fondos públicos mediante los procedimientos previstos al efecto en la normativa reguladora, que es la Ley 7/1988, de 5 de abril, de Funcionamiento del Tribunal de Cuentas. Interesa también destacar que los órganos regionales equivalentes carecen de esta función de enjuiciamiento.

Pues bien, en esta ley (artículo 45 y siguientes) está previsto que se realicen las denominadas “actuaciones previas a la exigencia de responsabilidades contables”. En primer lugar se practican si de las funciones de fiscalización resultan hechos que puedan dar lugar responsabilidades contables, de manera que el Consejero de Cuentas correspondiente (de oficio o a instancia del Ministerio Fiscal o Abogado del Estado) y con citación y, en su caso, intervención del presunto responsable, acuerda la formación de pieza separada con la finalidad de concretar los hechos, los posibles responsables, tanto directos como subsidiarios, y el importe total de los perjuicios ocasionados al erario público.

También cabe que estas actuaciones se inicien porque se llegue al conocimiento por vías distintas a la fiscalización, de hechos supuestamente constitutivos de alcance de caudales o efectos públicos. En ambos casos se nombra a estos efectos un delegado instructor y el procedimiento termina, en su caso, con la práctica del acta de liquidación provisional donde se fija la cuantía de la responsabilidad contable, que es el importe en el que se concretan los perjuicios y el que servirá de base para decretar el embargo, si no se paga o afianza esta cantidad por aquellos que sean declarados responsables. Hay que subrayar también que si se aprecia la posible existencia de delito se debe de poner en conocimiento de los tribunales de justicia.

Hasta aquí las normas, aplicables a Mas-Colell y a cualquier hijo de vecino gestor de fondos públicos. Es cierto que hay expertos que consideran que el procedimiento que hemos descrito es muy mejorable, en la medida en que es poco garantista y puede originar cierta indefensión a los presuntos responsables. Si es así, los tribunales de justicia podrán apreciarlo, y, sobre todo, el legislador deberá tomar nota para modificarlo. Lo que no es de recibo es que se pretenda prescindir sin más de las normas vigentes cuando afectan a personajes relevantes ni que los méritos académicos o/y políticos operen como una especie de eximente.

La asunción de responsabilidades jurídicas, del tipo que sean, es una consecuencia inevitable del ejercicio del poder fuera de los límites marcados por el ordenamiento jurídico en un Estado democrático de derecho. Cuando antes lo aprendamos mejor será para todos.

No al indulto

Sr. Rufián, D. Juan Gabriel. Usted es nacido en Cataluña, pero no tiene sangre fenicia ni visigoda; sus antepasados eran unos aldeanos andaluces, destripaterrones de izquierdas, y su abuelo “un republicano que creía que España era el mejor país del mundo”, que fueron a Cataluña en busca de ese trabajo que Franco facilitaba con inversiones y empresas tanto en aquella región como en el País Vasco. Sus padres se conocieron en un mitin de Bandera Roja (Organización Comunista de España), un partido de extrema izquierda en el que ambos militaban.

Es usted un charnego en toda la amplitud de la palabra. Listillo, eso sí, nacido varios años después de morir Franco, sin haber conocido aquella época ni haber pasado penalidad alguna por su ideología política, estando Zapatero de presidente del Gobierno se dio cuenta por dónde podría derivar la política manifestando ya su propensión a vivir del negocio del independentismo, siendo relativamente reciente, año 2015, su incorporación profesional a la misma, con una carrera meteórica que va desde los seiscientos euros que cobraba mensualmente del paro a ser la mano derecha de Oriol Junqueras.

Desde el primer día se ha distinguido usted por aquello “que hablen de mí, aunque sea mal”, con un discurso faltón, patán, insolente, grosero, insultante, procaz, desconsiderado y abiertamente bélico, en contra de España, de sus gentes, de su historia, de sus valores, de su existencia como nación; usted está contra todo y contra todos los que nos sentimos españoles por encima de cualquier ideología política, religiosa o social que cada uno podamos tener.

Si se hubiera solucionado para siempre la guerra payesa de condados catalanes sobre si España o Francia, y el General Espartero no hubiera parado cuando iban mil y catorce, a lo mejor usted no me habría insultado como hizo el domingo pasado. A mí y a más de 125.000 personas, muchas de ellas, como yo, sin adscripción política de ningún signo, nos congregamos en la madrileña plaza de Colón contra los indultos que prepara el Gobierno de Pedro Sánchez, el peor político español desde Fernando VII, en un acto convocado por Unión 78, entidad civil alrededor de la Constitución Española, para pedir NO AL INDULTO a los golpistas catalanes, juzgados y condenados por las más altas instancias judiciales de esta gran nación.

Alrededor de la situación y el origen de esta gracia que se remonta a “Gaceta de Madrid núm. 175, de 24 de junio de 1870” y si en este caso concreto concurre alguna circunstancia para que pudiera imputarse al Consejo de Ministros por prevaricación, definida en nuestro Código Penal como “A la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo se le castigará con la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de nueve a quince años”, me parece que se va a abrir un proceso jurídico de largo recorrido en el que van a ser los propios jueces los que más ofendidos se sientan al comprobar que sus conocimientos, trabajos y sentencias no sirven para nada, con el agravante que en este caso una mayoría absoluta de los ciudadanos está a favor de lo que ellos han dictaminado.

En la magna obra “Comentarios a la Constitución Española” de 2018, dirigida por Miguel Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer y María Emilia Casas Baamonde, el Catedrático de Derecho Constitucional de la UAM, Juan José Solozábal Echavarría, al hablar del artículo 2 de nuestra Constitución, dice: La claridad y firmeza de nuestra Norma Fundamental, atribuyendo el poder constituyente a la Nación española y concibiéndolo como expresión del poder político del Estado, impide la asunción de dicho poder por quien no es el soberano. Soberano es el pueblo español, no los pueblos del Estado, ni siquiera los pueblos de España. Así, el titular de la soberanía es un sujeto homogéneo, no un sujeto múltiple, de modo que cupiese pensar que las colectividades territoriales que lo integran, al participar alícuotamente en la soberanía, pueden recuperar su poder político propio, como el socio fundador puede renunciar a sus derechos y abandonar la sociedad en la que hasta ese momento participaba. Pero el soberano tampoco es un sujeto complejo o resultante de las incorporaciones separadas de sus integrantes, y cuya voluntad se formase por acuerdo de dichos componentes, sino un sujeto único con identidad propia que trasciende y se distingue, sin ser necesariamente diferente, y menos opuesto, a las unidades que lo integran, absorbiendo así el poder fundamental de la colectividad. Paladinamente lo ha dejado claro el Tribunal Constitucional. La Constitución, dice, «no es el resultado de un pacto entre instancias territoriales históricas que conserven unos derechos anteriores a la Constitución y superiores a ella, sino una norma del poder constituyente que se impone con fuerza vinculante general en su ámbito, sin que queden fuera de ella situaciones «históricas» anteriores» (STC 76/1988, de 26 de abril, FJ 3). La soberanía está depositada de modo exclusivo en la Nación española, y en sentido jurídico constitucional no puede referirse la expresión nación «a otro sujeto que no sea el pueblo titular de la soberanía» (STC 31/2010).

Que hasta el presidente Felipe González, que puso a España en Europa y respetada por todo el mundo, dijera en televisión y en horas de máxima audiencia que él no se siente representado por el Partido Socialista actual, y que no concedería el indulto del que estamos hablando, es un claro indicio de la deriva que está tomando la política: “el fin justifica los medios”, cuando el único fin es mantenerse en el poder por parte de Pedro Sánchez.

Sr. Rufián, haciendo justicia a los sinónimos de su apellido (alcahuete, aprovechado, baratero bellaco, bergante, birlesco, bribón, chulo, felón, garitero, gorrón, granuja, lenón, malandrín, miserable, pícaro, pillo, sabandija, truhán, vil), usted ha dicho que ese acto democrático, únicamente con banderas constitucionales de España y sin ningún tipo de incidente, nada que ver por los protagonizados por los CDR catalanes, “es una especie de narcosala de la ultraderecha en la que se va a repartir metadona de la mala para esa gente”, convirtiéndolo en algo que, supongo, conocerá y/o frecuentará, ignoro en función de qué, por tener claro algo que yo, siendo de mucha más edad y habiendo vivido mucho más que usted, desconozco de qué se trata, pues solo me he dedicado a trabajar desde que tenía dieciséis años, a estudiar y a aportar impuestos a la sociedad.

Hace unos días, nuestro presidente Pedro Sánchez advirtió a Marruecos que “defenderá la integridad de España con todos los medios”. Integridad de la nación para fronteras externas.

¿Son o no son sagradas las fronteras, externas e internas? ¿Va a manifestar Pedro Sánchez lo mismo y con la misma fuerza a aquellos que quieren romper la integridad de España desde dentro? Supongo que les informará que el artículo 8 de la Constitución dice: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

Solo quiero añadirle una cosa: Si esto sigue por el mismo camino, tanto el Sr. Sánchez como usted, pasarán a los libros de historia como dos de las personas sin las cuales no hubiera sido posible comenzar una nueva guerra bélica entre hermanos.

Ejerciendo mi libertad, voy a dejar claro mi opinión: NO AL INDULTO.

Antonio CAMPOS

No al indulto

Hoy no se habla en España de otra cosa que no sea el INDULTO que el Gobierno prepara para los políticos presos condenados por sedición.

Recogemos a continuación el resumen que de ello realiza LIBERTAD DIGITAL.

El Mundo

“El Supremo desmonta la justificación del Gobierno para reformar la sedición y beneficiar a Puigdemont”. ¿Así que somos unos vengativos y unos revanchistas? Te vas a enterar, majete, harás lo que te venga en gana, pero no te lo vamos a poner fácil, han dicho los jueces.

Dice el editorial que es “una triste hora en la que vemos cómo el Gobierno de la Nación, ya sin careta alguna, se muestra dispuesto a asestar una estocada al imperio de la Ley que a todos nos obliga con tal de mantenerse en el poder. Sánchez ha decidido someter a los españoles a la ignominia que supone la concesión de un indulto a los presos del 1-O”.

“El Gobierno se había dedicado a hombros de sus altavoces mediáticos a sembrar el terreno para blanquear este indulto a sabiendas de que el informe preceptivo del Tribunal Supremo, conocido al fin este miércoles, constituiría una inapelable batería de argumentos jurídicos contra una ‘solución inaceptable'”. Que si somos unos revanchistas vengativos, que él es el símbolo de la concordia y la generosidad.

“El informe de la Sala Penal del Alto Tribunal es una lección de Derecho que debiera avergonzar a Moncloa por su disposición a privilegiar a gobernantes desleales y corruptos”. “Sería inadmisible que el sanchismo retuerza la ley y se parapete tras sus subterfugios con tal de aferrarse al poder en un ejercicio indigno de supervivencia”. Le vas a venir a Sánchez con la ley. Su Persona es la ley.

David Jiménez Torres adelanta que “el argumentario de los indultos seguirá los cauces habituales. Revertirá la acusación: Sánchez no pervierte la justicia para su beneficio político, sois vosotros que estáis muy crispados y queréis derribar al Gobierno. Recurrirá a comparaciones insostenibles: durante la Transición se aprobaron leyes de amnistía, cuando lo que se hizo entonces fue desmontar una dictadura y construir un Estado de derecho. Y, sobre todo, invocará principios elevados: hay que apostar por la concordia, esa que, según el Sánchez de 2019, pasaba por el cumplimiento íntegro de las penas”. Ese era el Sánchez vengativo y revanchista, David, pero ahora ha visto la luz, se ha arrepentido de su maldad y se ha reconvertido en el Dalai Lama.

Rafa Latorre recuerda aquel editorial de El País cuando era un periódico serio y democrático, no el panfletillo sanchista de ahora. “La definición de Sánchez que El País plasmó en un editorial indeleble sigue sin haber sido superada: ‘Un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido’. Corrijo, sí ha sido superada. No sólo dirige a su partido sino a la nación. La decisión con la que Sánchez se perdona a sí mismo trasciende al secretario general y al presidente que es. Hará corresponsable a todo el PSOE de la particularísima transacción inmoral y arrastrará a España a una reescritura de una sentencia judicial que debilitará a su Justicia y comprometerá su soberanía nacional. Menuda la gracia”. Se quedó corto, Antonio Caño.

Arcadi Espada dice que “ha hecho falta un largo camino para que el más irresponsable presidente de la democracia haya equiparado justicia con venganza”. “El informe del Supremo es puro papelito que Sánchez se pasará por el arco del triunfo”, como ya ha anunciado. “Su destinatario ya lo calificó, preventivamente, como hijo de la venganza y por lo tanto desestimará sus recomendaciones, en razón de la concordia que cree necesaria entre agresores y víctimas”. Y cualquiera que rechiste es que quiere derrocar al Gobierno. Oye Iván, ¿no se te ocurre algo nuevo? Porque el rollo de derrocar al Gobierno ya huele. Más cuando el único que ha intentado derrocar gobiernos del PP ha sido el PSOE con sus mociones de censura.

El País

“El Supremo cree inaceptables los indultos que prevé Sanchez”. El periódico sanchista se pone a trabajar a toda máquina para vender la mercancía. “Cuando Sánchez habla de venganza no se refiere a la sentencia del Supremo sino a la gente que rechaza el indulto con el argumento de ‘que se aguanten'” explican en el Gobierno”. Vamos, que a quien insulta Sánchez es a los españoles que están de acuerdo con los jueces del Supremo. Esto es como cuando les dio por insultar a los madrileños por votar a Ayuso.

“Sánchez ha decidido así entrar de lleno en el asunto, lejos de esquivarlo y buscar una decisión disimulada en pleno verano, como se esperaba en un principio”. Un mártir, Su Sanchidad. “Se trata de lanzar un mensaje de generosidad de la democracia española que choca por completo con el intento del independentismo de presentar a España como un régimen autoritario. Si el objetivo es reconciliar y tratar de que el independentismo tenga cada vez menos fuerza, el indulto es una medida política que vale la pena, señalan en el Gobierno”. Vale la pena para que Sánchez se mantenga en Moncloa, qué generosidad ni qué niño muerto. ¿De verdad creen que Sánchez engaña a alguien todavía? Ya conocemos a este bicho. “La batalla con la oposición será dura pero el Ejecutivo cree que tanto en Cataluña como en el resto de España la mayoría de los ciudadanos apuestan por buscar salidas al mayor problema político del país desde que se recuperó la democracia”. Parece que la batalla no va a ser solo con la oposición, también va a tener que pelearse con los jueces. O sea, Sánchez declara la guerra a más de la mitad de los españoles, a los jueces y al Rey para nada, porque el independentismo no va a cambiar nunca.

Cristina Monge cae rendida ante ese santo, ese prodigio de bondad que es Sánchez. “El gran reto del Gobierno es ser capaz de explicar, al conjunto de la sociedad española, y fundamentalmente fuera de Cataluña, que está dispuesto a hacer este ejercicio de generosidad e inteligencia política para iniciar un camino de reencuentro, desterrar cualquier asomo de victimismo de los líderes independentistas y dar así un paso trascendental en la solución de uno de los conflictos que más ha agrietado este país en los últimos años”. Se me saltan las lágrimas, Cristina, no nos merecemos un presidente tan bella persona. Nosotros, que somos unos vengativos y unos revanchistas, que Sánchez nos redima de nuestros pecados.

“En un contexto de polarización como en el que se encuentra inmersa España, los indultos a los presos del procés son una jugada de riesgo solo apta para quien entiende la responsabilidad del Gobierno por encima del interés del partido. Ahora bien, no se trata de inmolarse, sino de gestionar con la valentía de quien exhibe rotundos argumentos”. No sé si llorar de pena o de risa. Convertir a un tío que ha pactado con lo peor de este país, a un individuo que se ha cargado a su partido por revanchismo y venganza en un mártir patriótico es la releche. Dan vergüenza ajena.

ABC

“El Supremo rechaza los indultos: ni justicia, ni equidad ni arrepentimiento”. Dice el editorial que “si a pesar de los argumentos esgrimidos por la Sala Segunda, el Gobierno persevera en su intención de perdonar a los condenados, la concesión de los indultos se convertirá en una prolongación del golpe separatista. El Gobierno tomará así el relevo a los secesionistas catalanes contra el propio Estado, y la concesión de los indultos será la ruptura constitucional que lleva buscando la izquierda desde hace años. A partir de ese momento, políticamente habrá acabado la legislatura”. Pues entonces algo habremos ganado.

“Su apelación a la revancha como sinónimo del cumplimiento de una sentencia firme del Supremo es un acto de deslegitimación del orden constitucional”. Según ese argumento cualquiera que vaya a la cárcel será víctima de una venganza. Habrá que indultar a asesinos y violadores.

Como dice Girauta, “a los jueces se les insulta presentando sus sentencias como venganzas de justicieros. Se les desazona al convertir su trabajo en papel mojado. Se cercena su independencia mediante presiones políticas al acompañar de argumentos innecesarios y falaces el ejercicio de una prerrogativa del Gobierno. Por fin, se les advierte de que los políticos no son justiciables como los demás”. Y que sus sentencias son un mero ejercicio de revancha. Todas. Si Sánchez quiere indultar a los golpistas para seguir en Moncloa que lo haga, pero que no insulte a los demás.

La Razón

“El Supremo pone en un brete a Sánchez: el indulto es ‘inaceptable'”. Y “Moncloa eleva el desafío con el perdón a los presos del procés: el Gobierno decide”. Ya es lo que le faltaba a Sánchez. Lanzar un órdago a los jueces. Se ha enfrentado a los jueces, al Rey y a más de media España. Se va a quedar más solo que la una con los cuatro podemitas que quedan, los separatistas que no son precisamente de fiar y los bilduetarras. Ah, y el PNV si paga puntualmente.

Dice Marhuenda que “el Gobierno no se puede convertir en una segunda instancia que políticamente corrija una fundada e incuestionable decisión judicial. No parece razonable que el Gobierno siga por esta vía, salvo que quiera asumir un desgaste político tan grande como innecesario. A estas alturas es mejor abandonar la idea y esperar que el independentismo abandone, también, su actitud desafiante”. ¿Que los cuperos, los rufianes, los puigdemones y demás chusma abandonen su actitud desafiante? Pues que espere sentado.

ACF

Como habrán podido observar los que hayan tenido la curiosidad de leer hasta aquí, cada uno cuenta SU verdad, destacando la “generosidad” y la “valentía” de Pedro Sánchez según El País.

Echo en falta la opinión de algún reputado catedrático o jurista que analice la situación y el origen de esta gracia que se remonta a “Gaceta de Madrid núm. 175, de 24 de junio de 1870” y si en este caso concreto concurre alguna circunstancia para que pudiera imputarse al Consejo de Ministros por prevaricación, definida en nuestro Código Penal como “A la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo se le castigará con la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de nueve a quince años”. Doctores tiene la Iglesia y me parece que ser va a abrir un proceso judicial de largo recorrido en el que van a ser los propios jueces los que más ofendidos se sientan al comprobar que sus conocimientos, trabajos y sentencias no sirven para nada, con el agravante que en este caso una mayoría absoluta de los ciudadanos está a favor de lo que ellos han dictaminado.

Como apostilla final a estas líneas, empiezo a observar un tufillo a Bilderberg en la actitud que ha tomado el jefe de la oposición política, Sr. Casado, que parece está convencido que el triunfo de Isabel Díaz Ayuso en Madrid es un espaldarazo definitivo para que él llegue a la Moncloa, sin ayuda de ningún otro apoyo político.

Aunque las comparaciones siempre son odiosas, que tome nota de lo acontecido en Andalucía, en la que la abstención de VOX ha tirado por tierra una ley del PP. Eso de “la sangre pura” son cosas de locos genéticos, y nadie es nadie por sí solo, mucho menos en política, en donde el sistema dictatorial de adhesión absoluta a lo ordenado por la media docena de personas que realmente mandan en cada partido, únicamente se diferencian del partido único de la etapa franquista en que solo había uno y ahora son ocho o diez, sin que pueda existir, igual que entonces, la más mínima disensión dentro de cada uno de ellos.

Que ayer, en televisión y hora de máxima audiencia, el presidente Felipe González, que puso a España en Europa y respetada por todo el mundo, dijera que él no se siente representado por el Partido Socialista actual, y que no concedería el indulto del que estamos hablando, es un claro indicio de la deriva que está tomando esto y confirmación de mi opinión en cuanto a la democracia interna de los partidos políticos.

Ejerciendo mi libertad, voy a dejar claro mi opinión: NO AL INDULTO.

Confrontación con Cataluña

Por su interés, reproducimos el artículo de Pablo Planas en Libertad Digital del 21 de mayo de 2021

Puigdemont no espera ni a la toma de posesión de Aragonés para darle órdenes. El ‘Consell per la República’ exige al nuevo presidente catalán que prepare las condiciones para la confrontación.

El prófugo Carles Puigdemont no ha esperado ni a la toma de posesión oficial de Pere Aragonès como presidente de la Generalidad para mandarle un recado. Y lo ha hecho a través del Consell per la República, el instrumento con el que Junts per Catalunya (JxCat) aspira a mantener las riendas del proceso separatista y tutelar a Aragonès.

“Tal como se recoge en el documento ‘Preparémonos’, el independentismo no puede limitar su estrategia sólo a la negociación con el Estado español, que probablemente no garantiza el derecho a la autodeterminación de Cataluña. Por eso, el movimiento debe preparar también de manera rigurosa y metódica las condiciones necesarias para responder con éxito a la confrontación a la que el Estado probablemente nos conducirá si queremos culminar el proceso de constitución de la república catalana independiente”, reza la nota emitida por el Consell este lunes para “bendecir” el gobierno de coalición entre ERC y JxCat.

En el comunicado, Puigdemont subraya que el pacto de gobierno constata que el Consell con sede en su mansión de Waterloo debe ser el “marco institucional idóneo para insertar la dirección política colegiada formada por los tres partidos independentistas con representación parlamentarias y las dos principales entidades de la sociedad civil”, en alusión a la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium.

Como elemento nuclear del acuerdo entre las fuerzas separatistas y para marcar el territorio a Aragonès, Puigdemont apunta en la nota que “el Consell quiere reafirmar con más fuerza que nunca su compromiso con su misión fundacional, implantar el mandato surgido del referéndum del 1-O y la declaración de independencia hecha por la mayoría del Parlament”.

Hace unos días, nuestro presidente Pedro Sánchez advirtió a Marruecos que “defenderá la integridad de España con todos los medios”. Integridad de la nación para fronteras externas.

Pero en cuanto a la integridad de la nación para fronteras internas, el BOS – Boletín Oficioso Socialista – dice que en contra de la opinión del Tribunal Supremo y de la Fiscalía del Supremo, el Gobierno tiene preparado para este verano el indulto a los presos golpistas catalanes, condenados a penas entre nueve y trece años por delitos de sedición y malversación, así como la modificación del Código Penal para reducir con carácter general la pena por el citado delito de sedición. Y el ministro de Justicia, Notario Mayor del Reino, quién te ha visto y quién te ve, declara que estos indultos hay que verlos “con naturalidad”.

¿En qué quedamos? ¿Son o no son sagradas las fronteras, externas e internas? ¿Va a manifestar ahora Pedro Sánchez lo mismo y con la misma fuerza a aquellos que quieren romper la integridad de España desde dentro? Supongo que les informará que el artículo 8 de la Constitución dice: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

No juguemos con fuego, que las armas las carga el diablo, que al igual que Marruecos puede acabar militarmente con España en quince días, España puede hacer lo mismo con Cataluña en el mismo periodo de tiempo. ¡Haya paz entre hermanos!, decía mi madre.