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Franco autoriza manifestación 8-M 21

¡Franco, dictador!

Pero ¿tú sabes quién fue Franco?

Creo que fue un rey que hubo hace mucho tiempo. Un dictador.

¿Y por qué sabes que era un dictador?

Pues porque lo han dicho en la asamblea, él, Berlusconi y otro alemán que no recuerdo cómo se llamaba.

¿Berlusconi? Será Mussolini.

Eso, qué más da, Berlusconi o Mussolini, era un dictador y ya está.

¿Y qué pasa ahora?

Pues que es un fascista, que solo ha autorizado manifestaciones de 500 personas para el Día del Feminismo.

¿Sabes lo que pasó el año pasado con la manifestación del 8 de marzo? Que había enfermos del covid desde finales de enero y luego han dicho que se podrían haber salvado de contagiarse veinte mil personas si no se hubiera realizado.

Eso son tonterías, que nos lo han dicho en la asamblea. Lo que quieren los hombres es someternos, tratarnos como a esclavas.

Y esa que va contigo, cubierta con un pañuelo, ¿qué me dices?

Pues que es su religión y hay que respetarla.

¿Cómo a los del taharrush o el charmil?

¿Qué es eso?

Son agresiones sexuales a “mujeres infieles” cometidos por los musulmanes: un grupo de hombres rodean a la víctima, por lo general una mujer occidental o una mujer con ropa de estilo occidental, para someterla a abusos sexuales hasta consumar la violación. Como la que ahora se está juzgando en la Audiencia Provincial de Guadalajara, a una niña de doce años en Azuqueca por parte de unos marroquíes y argelinos, presuntamente claro, pero que no publican los telediarios afines.

Ese no es nuestro problema, de alguna forma tienen que desfogarse.

Pero si es una occidental, sí la creéis.

Claro, porque nuestro enemigo es el hombre blanco.

Tú, ¿en qué trabajas?

En la reserva obrera, me paga el líder de la asamblea y yo hago lo que me dice.

¿Y qué vas a reclamar en esa manifestación?

Pues qué va a ser, libertad, feminismo, república, aborto libre, muerte a la religión, a ver si de una vez arreglamos este país.

Y tus padres y tus abuelos, ¿qué dicen?

Esos son unos fachas, me fui de casa y ahora vivo de okupa, fumo los porros que quiero, una raya de cuando en cuando, bebo litronas de cuba-libres, me acuesto con quien quiero, me levanto cuando me apetece, lucho contra la casta y me paga mi jefe de asamblea todos los meses. ¡Qué más quiero!

Pero si tus jefes viven en unas casas de ricos …

Ellos luchan porque todos nosotros tengamos una igual, lo que pasa es que hay que darle tiempo al tiempo.

¿Cuánto?

Hasta que cambiemos el panfleto ese de la Constitución, por un régimen asambleario gestionado por el pueblo, donde todos seamos iguales y no haya distinción entre pobres y ricos.

Pues ha dicho Franco que “Lo que algunos llaman régimen del 78 tiene un mérito increíble. Quizá no ha sido suficientemente reconocido. Las circunstancias eran muy difíciles. En la Constitución se consiguió un gran acuerdo de todos como nunca antes en la Historia de España. Es posible que haya que adaptarla, claro que es posible, pero por los cauces que la propia Constitución establece”.

¿Ves cómo es un fascista?

Pero ¿tú sabes qué es el fascismo?

Pues eso, qué va a ser, el fascismo es … (silencio) … el fascismo.

Ha dicho más: “La prueba más evidente de que hay libertad de expresión y democracia plena en España es, por ejemplo, que se celebraron manifestaciones la semana pasada en el centro de Madrid a favor del rapero Pablo Hasél sin haberlas comunicado a la Delegación. Pero una cosa es la legítima protesta y otra el vandalismo, que no se puede consentir y que no se consiente en ninguna democracia del mundo”. Y que va a anular la autorización de la manifestación si así lo dice la Ministra de Sanidad.

Te lo repito, es un facha, como el rey, como el ejército, como la policía; para eso estamos nosotras aquí, para corregir todas esas cosas.

¿Qué piensas corregir tú? ¿Qué has estudiado?

Hice la ESO y ya me metí en la asamblea; allí dirijo los cursos de expresión retórica que damos a los otros chavales y chavalas.

¿Tú eres de las que enseña lo de escribido y proponido?

Sí, ¿pasa algo?

No, no, nada. ¿Como esa que dijo lo de “la psiquiatrización del cuerpo de la mujer … a ver … la problemática que surge ahora mismo en la economía actual, ¿no?, la concepción de una biopolítica positiva … la imposibilidad de evadir el carácter temporal de la positividad”?

Sí, esa dirigía una asamblea, y ahora la han ascendido y ya está cobrando de un puesto público.

Y ¿cuáles son tus aspiraciones en la vida?

Para empezar, me gustaría ser concejal de Cultura de mi pueblo.

La generación violeta: Floja, poco trabajadora, mantenidos del gobierno, habláis de lo que no sabéis ni vivisteis y os empeñáis en cambiar la historia, fáciles de manipular, lo que es hábilmente aprovechado por personajes oscuros que os ofrecen tenerlo todo sin ningún esfuerzo, sois tontos útiles, subvencionados como los sindicatos y las de la igualdad.

¿Qué esperabas? Cada uno, a los suyos.

Ya … ¿Sabes que Franco es gallego, como el otro?

¿Qué otro? Te lo repito por si no te enteras, Franco era, o es, ya no lo sé, un dictador.

Tengo entendido que este año también las del Partido Popular van a hacer una manifestación, que “estarán presentes el 8 de marzo en las manifestaciones que en todo el territorio se lleven a cabo”. Ya que en Cataluña se van a poder contar con los dedos de una mano los parlamentarios autonómicos, que vea la gente que todavía no se han disuelto.

Esas son otras fachas, se creen que mean colonia.

¿Tú opinas como la Rahola, que los españoles le repugnan como el olor a pescado? A ver si lo que le huele mal es lo que tiene entre las piernas porque no se lo lava a menudo.

Tú me pareces un machista.

¿Por qué? “Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”, dijo Quevedo.

¿Quevedo, quién es ese?

Ese fue un cojo, y los cojos tienen muy mala leche.

¿Por qué? ¿Ves como eres un facha? Todo el que no es antisistema, vegetariano, animalista, ácrata, libertario, hembrista …

¿Has dicho hembrista?

Sí, las mujeres ya no os necesitamos a los hombres ni para ser madres.

Ten en cuenta que no es lo mismo un bocadillo de jamón que un saco de paja.

Yo no como carne, no como jamón.

¿Cómo los musulmanes?

Como las personas decentes, ¡pobres animales!

¿Los que se comen o los que se los comen?

Me estás liando.

Un burro puede fingir ser un caballo, hasta que rebuzna.

¡Déjalo! dijo su amiga Fátima, que vamos a llegar tarde. Que la “manifa” la ha autorizado José Manuel Franco, el del PSOE, y nos ponen falta si no nos ven por allí. ¡Todo por la munificencia y magnanimidad de nuestros líderes!

¡Ah! ¿Sí? ¿Franco es del PSOE? ¡Franco, Franco, Franco!

PD – Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

Publicado en PUERTA de madrid de Alcalá de Henares el 05-03-2021

No adicto al régimen

Cuando me licenciaron del Servicio Militar, no me ascendieron; era norma por aquella época, en la que casi la totalidad de suboficiales eran “chusqueros”, que los Cabos Primeros voluntarios, de reemplazo o de milicias, muchos de ellos con estudios superiores, ascendieran a Sargentos por si hubiese que reintegrarlos al servicio en caso de guerra. Me extrañó, pero acostumbrado a cómo funcionaba eso, había servido en la Plana Mayor del Regimiento, encajé el golpe y no dije nada. Pasados los años, cincuenta, pude comprobar en el Archivo Histórico correspondiente mi expediente militar, que se cerraba con un sello que ponía: “No adicto al régimen”.

El régimen sanchista-podemita tiene en preparación un proyecto de ley, sus proyectos son seguras leyes futuras porque, en todos los casos, benefician a sus socios separatistas, secesionistas, anticapitalistas, republicanos y anticonstitucionalistas, por el que, hablar de Franco, será un delito. Cuarenta y dos años de democracia (el periodo más largo en la historia de España), con la que ellos han llegado al poder, y ponen puertas al campo implantando la censura que tanto denostábamos en el régimen anterior. Un tic dictatorial más del camino ya iniciado hacia la “democracia oligárquica”, algo así como la “democracia orgánica” de la época franquista. Malo cuando a la democracia se le pone un adjetivo, sea el que sea.

Pero es que el tema es más grave.  La resolución del Parlamento Europeo condenatoria del comunismo (2019/2819 RSP) y su aplicación en España, en donde se condena expresamente los horribles crímenes cometidos por los comunistas en toda Europa sin excepción. Es un documento con rango normativo indirecto que apenas ha tenido eco en los medios de comunicación españoles, salvo en algunos digitales de la extrema izquierda de marcado carácter comunista donde ha provocado gran indignación.

El Parlamento Europeo “pide a todos los Estados miembros de la Unión, incluida España, que hagan una evaluación clara y basada en principios de los crímenes y los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas” y “pide a todos los Estados miembros que conmemoren el 23 de agosto como Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y del Nazismo a escala tanto nacional como de la Unión”, además de señalar que en algunos Estados miembros siguen existiendo en espacios públicos (parques, plazas, calles, etc.), monumentos y lugares conmemorativos que ensalzan los regímenes comunistas.

Pero, en España, como el que oye llover. Lo dijo Pablo lglesias: “Es antidemocrático que los medios de comunicación sean de propiedad privada”. Antes, su querido Lenin en el apartado dos de su Decálogo: “Infiltre y después controle todos los medios de comunicación de masas”.

En realidad, lo que verdaderamente pretenden es prohibir todo estudio imparcial sobre la Guerra Civil, y sobre Franco y su obra, transmitiendo miedo cerval a decir lo que se sabe de cierto, o investiguen futuros historiadores con mejores técnicas y sistemas, bajo pena de cárcel, a todos aquellos que no participen del pensamiento único sanchista-leninista.

Antes que me consideren un delincuente, yo, que solo he hecho en esta vida estudiar, trabajar, tener dos hijos, estar afiliado a la Seguridad Social y pagar impuestos durante cuarenta y cinco años ininterrumpidos en la empresa privada, sin un solo día en el paro, que no pertenezco a ningún partido político y que escribo pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra, y he visto las actuaciones que se llevaron a cabo en el régimen de Franco, del que estaba en contra, voy a contar lo vivido en primera persona a partir del año 1950, en el que nací, hasta donde llegan mis recuerdos.

Nadie puede negar los abusos y crímenes cometidos por el Régimen de Franco, principalmente en los años que siguieron a su victoria bélica; pero tampoco nadie puede negar los execrables crímenes consumados por los frentepopulistas, en algunos casos por el solo hecho de ir a misa o por rencillas personales ajenas a la política. Todos los españoles, y el mundo entero, hemos condenado esto, que pasó hace más de ochenta años, y que los protagonistas, todos ellos y sin excepción, se concedieron el perdón y un fraternal abrazo con la Transición. Pero parece que hay jóvenes que lo desconocen y muchos viejos lo ignoran, y por lo que se ve no se unieron a ese perdón y, además, odian a todo el que no piensa como ellos, esperando a un Godot que no llegará nunca.

Y tampoco nadie puede negar que Franco cogió un país en ruina, hambre y miseria, piojos, tuberculosis y colchones de lana, lo vistió, le dio de comer tres platos al día a partir de la mitad de los años sesenta, creó la clase media, que pasó de las zapatillas blancas de albañil al SEAT 600, construyó el sistema de pantanos que hay en la actualidad, y que cuando murió en 1975 dejó establecidos la mayor parte de los beneficios sociales que hoy disfrutamos: Seguridad Social y Seguro de Enfermedad, pagas extraordinarias, vacaciones de un mes para todos los trabajadores, la jornada laboral estaba sujeta rigurosamente a 8 horas, permitiendo horas extras en casos de emergencias y previa negociación, pagándose en su totalidad, el salario mínimo en España era el 90% del salario mínimo europeo, ahora es el 45% del salario mínimo europeo, el domicilio de los españoles era inviolable, bajo dura persecución penal, (ahora es patrimonio de ladrones y “okupas”), los bajos niveles de delincuencia, casi despreciables, ofrecían alta seguridad en poblaciones y en todo el territorio nacional, 15.000 presos en las cárceles, ahora 85.000 en las cárceles y otros tantos en las calles, bajo absoluta impunidad, España era la segunda potencia mundial en el sector servicios, teníamos la segunda flota pesquera del mundo faenando libremente en los principales caladeros del planeta, era el tercer productor mundial en astilleros, novena potencia industrial del mundo, la industria representaba el 36% del PIB cuando ahora no llega al 15% del PIB, y había 510.500 desempleados, con una tasa del 3,78% (hemos llegado hasta 26% de paro en la democracia).

Ante la pasividad altamente sospechosa de los socialistas que protagonizaron la Transición, por cierto, aprovecho para felicitar al amigo Curro, por la merecidísima concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad de Alcalá de Henares, de la que fue Alcalde, y protagonista importante de la Transición en diversos puestos socialistas a nivel nacional, y que sigue tan pobre como cuando entró en política hace más de cincuenta años, la situación descrita es un caso más de la sociedad controlada por el poder a la que nos vemos abocados por el Gobierno actual y sus socios, algunos con sangre manchada en sus venas y otros con cara de incestos generacionales continuados. Por mi parte, me agarro a una de las canciones de mi juventud, música y letra del Dúo Dinámico, que son diez o quince años mayores que yo.

 

Cuando pierda todas las partidas

Cuando duerma con la soledad

Cuando se me cierren las salidas

Y la noche no me deje en paz,

Cuando sienta miedo del silencio

Cuando cueste mantenerse en pie

Cuando se rebelen los recuerdos

Y me pongan contra la pared,

RESISTIRÉ, erguido frente a todo

Me volveré de hierro para endurecer la piel

Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte

Soy como el junco que se dobla,

                 pero siempre sigue en pie

RESISTIRÉ para seguir viviendo

Soportaré los golpes y jamás me rendiré

Y aunque los sueños se me rompan a pedazos

RESISTIRÉ …. RESISTIRÉ

 

Publicado el 28-02-2020 en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares

 

 

Noticias del día

Sentencia del caso ERE de Andalucía, la mayor causa de corrupción en España: Se condena a un montón de cargos públicos, encabezados por el expresidente Griñán, a seis años de cárcel y 15 años de inhabilitación; su antecesor en el cargo, Manuel Chaves, ha sido condenado a nueve años de inhabilitación. La sentencia es recurrible ante el Tribunal Supremo. A ver si se callan de una vez los dos grandes Partidos Políticos, que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Pablo Iglesias, a punto de tocar sillón de cuero, mira para otro lado y evita criticar al PSOE, sin nombrar siquiera nada de este tema.

Franco dejo una herencia de algo más de 28 millones de pesetas (171 mil euros actuales), que actualizadas con el IPC equivalen a casi 1,8 millones de euros actuales. Calderilla. Si lo comparas con las propiedades, directas o indirectas, de algunos políticos de la democracia, calderilla; y si lo comparas con SM Don Juan Carlos, una propina de un buen restaurante. Solo si lo equiparas con los millones de euros del tema expuesto en el párrafo anterior de los ERE’s andaluces, es una ínfima parte de los más de ciento diez mil millones de pesetas que es el importe de la barbarie esta de los ERE’s. Y es solo un caso de los miles que se han producido en el periodo democrático.

 

 

El abogado de la secesionista Clara Ponsatí quiere que España “sea recuperada por el Islam”.

El fronteargia Andoni Ortúzar dice que Borrell y Abascal tienen una cosa en común: “la idea de España como nación única y negadora de otras naciones, como la vasca o la catalana”. Hay que recordarle, por si no consta en los libros de textos vascos, que esa fue una de las causas de la Guerra Civil de 1936. Y para reforzar el secesionismo vasco, el exministro socialista vasco Jáuregui propone que el PNV pase a formar parte del Gobierno del PSOE y Podemos.

Tesla descarta España y construirá en Alemania su gran factoría europea.

Seat amenaza con irse de Cataluña.

En Alcalá de Henares, ciudad de doscientos mil habitantes en la provincia de Madrid, han degollado a un taxista de 59 años que hacía el turno de noche, sobre las cuatro de la madrugada, para robarle la recaudación; parece ser que el asesino es un varón, joven, bajo y con el pelo muy corto. Cuando hay sangre, la policía acaba siempre cogiéndolos. Confío en que no vea la luz de la calle en los próximos veinte años.

La RFEF cesa al seleccionador nacional de fútbol Robert Moreno después de haber tenido una trayectoria intachable y haber ganado los dos últimos partidos por 7-0 y 5-0. ¿Motivos? Que el anterior seleccionador, que no triunfó en ningún club por los que pasó salvo en el Barcelona, con una plantilla que hasta yo la hubiera hecho campeón, dimitió por motivos personales y ahora quiere recuperar su puesto, y encima le hacen un contrato hasta el año 2022. ¿Y si fracasa en la Eurocopa? Es igual, este ha sido, es y seguirá siendo un país de amigos, a ser posible incompetentes, pero siempre adictos al régimen imperante.

El Banco de España pide, otra vez, retrasar la edad de jubilación. Otro gran error. Con el despido prácticamente libre, la informática y la robotización, las grandes empresas prejubilan (vocablo que esconde el verdadero significado de despido) a los mayores de 55 años, porque solo necesitan a gente joven que venda, cobre a comisión y no se queje. La propuesta del Banco de España afectaría solamente a algunos funcionarios públicos, y seguiría sin solucionarse el problema; es más, se agravaría porque las pensiones se verían muy reducidas al estar “en el paro” muchos más años que en la actualidad.

“La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés”. Antonio Machado.

 

De interés nacional

Por suerte, En España, las Universidades se han multiplicado de forma exponencial desde la democracia en relación a las que había en el régimen franquista. Hasta ahí, todo perfecto.

Pero lo malo es que, con la cantidad, ha descendido la calidad y al igual que un concejal del municipio de Logroño era eso, un concejal, ahora ese mismo puesto y persona es Excelentísimo Consejero de la Comunidad Autónoma, en la Universidades ha pasado algo parecido, profesores contratados y catedráticos son, en muchos casos, en vez de doctores, doctos en la partitocracia reinante en el entorno.

En Cataluña, esa en la que su presidente autonómico ha dicho que si hace falta “llegarán hasta la guerra civil”, y nadie responde a ese desafío como debería, los estudiantes han pedido (exigido) que se modifique el sistema de evaluación, pasando de la evaluación continua a un solo examen final, para poder asistir a las manifestaciones secesionistas.

Liderada por la Universidad de Gerona, perdida en la lista de universidades relevantes a nivel europeo, están accediendo a ello el resto de las universidades catalanas, salvo la Pompeu Fabra (Barcelona), la de Lleida y la Rovira i Virgili (Tarragona).

Las protestas callejeras siguen en Cataluña y ya hay dos policías, uno nacional y otro autonómico, heridos con carácter muy grave. El Partido Socialista está haciendo el Don Tancredo con la vista puesta en las próximas elecciones generales del 10-N, esas en las que habría que nombrar un forense informático por aquello de que “la mujer del César no solo tiene que serlo, sino parecerlo”, pues la empresa contratada para el recuento, aún sin ella saberlo, tiene lazos con Soros, el judío masón que mueve verdaderamente los hilos de la política española.

En mi artículo del pasado 29-09-2019, decía: Me llega un “confidencial-secreto” sobre una posible agresión a los ficheros del censo de población de un determinado ministerio por parte de unos contratados outsurcing (subcontratación de servicios a una empresa externa), detectado por un jefe de sección nombrado hace poco tiempo y que, tras el apoyo incondicional de su jefe superior, se está tratando de arreglar a marchas forzadas. ¿Hecho aislado? ¿Con qué servicios públicos oficiales trabajan esos outsurcing? ¿Quién controla al controlador? ¿Qué medios tiene la oposición para entrar en conocimiento de esta materia? Hoy en día las guerras no se ganan cuerpo a cuerpo con una bayoneta, ni las elecciones con tachaduras en el número de votos.

Señor Presidente del Gobierno: Está bien sacar a Franco del Valle de los Caídos, si con eso cree usted que va a dejar contento a los españoles; yo en cambio creo que ha abierto una herida que estaba cerrada hace ya muchos años y que todos los jóvenes que vociferan en pro y en contra de ello, no sabían quien fue Franco hasta que usted, y su grado superior Sr. Zapatero, empezaron con el tema. Pero no puede distraer a los españoles con ese asunto, mientras en Cataluña existe una batalla campal, se envalentonan otras Comunidades Autónomas con el mismo soniquete, se pierden miles de puestos de trabajo, no pintamos nada en Europa ni en el mundo, y la crisis que se nos viene encima pretende superarla con el aumento de los impuestos para dar subvenciones a los grupos afines, a los inmigrantes ilegales y a quienes no han aportado nada en toda su vida al erario público.

 

 

Usted es el Presidente de TODOS los españoles, incluidos la mitad de catalanes que se sienten españoles y no quieren la independencia. ¿Qué ha hecho usted por ellos hasta ahora?

No se si usted ha jurado Bandera, si sabe lo que es el honor y el patriotismo. La fórmula para ello, del año 2007, en democracia, es “¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?” Y acababa: “Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella”.

Espero, señor Presidente, que anteponga los intereses de España a los suyos propios y a los de los estómagos agradecidos que le acompañan.

 

 

Fuerte con el débil

He sentido pena, mucha pena, al ver esta mañana a personas jóvenes portando la bandera preconstitucional del “aguilucho” en el acto de exhumación del General Franco del Valle de los Caídos. Personas que no conocieron aquella etapa política, represiva y brutal desde el final de la Guerra Civil hasta 1945, y hacendosa, humilde, trabajadora, sin oposición política interna y con un avance espectacular económico y social hasta la muerte de Franco en 1975, eso sí, prohibidos los Partidos Políticos, salvo el propio de los “flechillas”.

 

 

La misma pena siento cuando veo a otros jóvenes con la bandera anticonstitucional de la república o la masona catalana de la estrella de cinco puntas; estos tampoco conocieron la república, el golpe de estado socialista del año 1934, la llegada al poder a través de actas falsas de comicios municipales, no elecciones generales, los asesinatos de civiles y religiosos, la quema de iglesias, y los muchos actos delictivos que se produjeron durante ese trágico periodo en España.

En la Transición dimos por enterrados todos estos hechos. Yo creía que términos como rojos, fachas, fascistas, comunistas, leninistas, checas, fusilamientos, y otros similares, no volverían a oírse en la España democrática, aunque siguiera habiendo un pequeño reducto, no significativo ni peligroso, tanto de una parte como de la otra, porque siempre quedan nostálgicos del pasado que, por lógica, deberían ser personas mayores y no jóvenes que no han vivido pasadas actuaciones luctuosas.

Con sus pros y sus contras, con ciertas corrupciones y apaños políticos, en la España democrática se ha vivido muy bien y ha tenido unas magníficas relaciones exteriores hasta el fatídico momento en el que llegó al poder Zapatero que, recuerdo, ganó la Secretaría del PSOE a Bono por ocho votos masones en el último momento.

Desde entonces, una mentira muchas veces repetidas ha acabado por ser “la” verdad (vergonzosa la retransmisión del acto de hoy por TVE de Pedrosan, de ideario único, igual que cuando Franco), los actos de la derecha son todos execrables y los de la izquierda elogiables, hasta tal punto que a VOX se le tilda de extrema derecha, pero a Podemos de izquierda a secas, cuando es tanto, o más extremista en sus planteamientos, algunos de ellos claramente anticonstitucionales, y cuando la verdadera ultraderecha (nazismo y fascismo) mató a más de quince millones de personas en el siglo pasado y el comunismo a más de cien millones de personas. El pasado 19 de septiembre el Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa que equipara el comunismo y el nazismo, y que ha tenido un impacto casi nulo en la prensa europea, controlada en su mayoría por la masonería y el socialismo.

Una vez más, en España no se usa el mismo metro para medir todas las actuaciones. No hay parangón entre las imágenes de los sucesos en Cataluña de la semana pasada y las de hoy del Valle de los Caídos, mucha más Fuerzas de Orden Público hoy, con subfusiles montados con fuego real en la carretera. Fuerte con el débil, cobarde con el fuerte, podría ser el lema del PSOE para las próximas elecciones generales.

 

España – La Transición – 1ª parte

De: Historia de la Transición, fascículos coleccionables de Diario16, editor Justino Sinova, años 1983/1984.

El 20 de diciembre de 1973 el general Francisco Franco perdía a su hombre de confianza, su único hombre de confianza, y quedaba literalmente desarmado para culminar sus planes en la última etapa de su vida. Los terroristas de ETA trataron de atentar contra él, pero, convencidos de lo imposible de esa misión, apuntaron hacia su segundo, el almirante Carrero Blanco, presidente del Gobierno. Siempre será un enigma si previeron tan concienzudamente como el atentado sus consecuencias políticas. Pero el asesinato de Carrero fue un disparo al corazón de Franco, un golpe de muerte al franquismo, que entró desde entonces en una carrera sin retorno hasta su final.

…/…

Una vez privado Franco de su hombre de confianza, el almirante Carrero, se libró en el palacio de El Pardo una batalla por su sustitución. Franco tenía su candidato a presidente, su gran amigo el almirante Nieto Antúnez, y el presidente en funciones, Fernández-Miranda, hacía por su cuenta todo lo posible para encaramarse en el poder. Perro los vínculos familiares del general pudieron más. Carlos Arias Navarro, precisamente el responsable de la seguridad de Carrero como ministro de la Gobernación, era el candidato de Carmen Polo de Franco y el que, naturalmente, alcanzó el sillón de la Presidencia.

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En marzo de 1974 Franco entró en un grave conflicto con la Iglesia. El Gobierno de Carlos Arias se empeñó en expulsar de España a Antonio Añoveros, obispo de Bilbao, por una homilía, y la jerarquía eclesiástica amenazó con la excomunión a todos los políticos responsable. Arias quiso romper relaciones incluso con el Vaticano. Fue un problema absurdo en los momentos de plenitud de la anunciada apertura del régimen franquista (el discurso del 12 de febrero de 1974 de Arias Navarro). Perro no el único. La policía de Franco perseguía a los curas más progresistas, mientras en algunas parroquias se cobijaba a la más activa oposición a Franco (el padre Llanos permitía las reuniones de las ilegales CCOO en su parroquia de Vallecas). Había ya una ruptura con la Iglesia. El régimen franquista se agotaba a espaldas de quienes en sus orígenes le habían protegido.

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Enl 31 de agosto de 1974, tres comandantes y nueve capitanes fundaron la Unión Militar Democrática. Un año después, once integrantes de la organización eran detenidos y sometidos a un consejo de guerra …/… La historia de la UMD es un episodio fundamental en la Transición.

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La oposición democrática se aglutinó en torno al PCE (Partido Comunista Español) y al PSOE. Se preveía el fin del régimen franquista y se trataba de estar preparados. Mientras tanto, en el interior, los hombres del sistema, con la colaboración de algunas fuerzas democráticas moderadas, trataban de dar salida a un sucedáneo de los partidos, las asociaciones.

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El 27 de septiembre de 1975, el franquismo escribió una de las páginas más negras de su historia. A primera hora de la mañana, tres militantes del FRAP (terroristas) y dos de ETA (terroristas) fueron fusilados, después de que el dictador Franco desoyera las peticiones de clemencia que llegaban desde todas las esquinas del mundo y de su entorno más próximo …/… La reacción contra España fue unánime, mientras el franquismo agonizaba.

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Con Franco agonizando, el rey Hassan de Marruecos planteó por la fuerza de los hechos la reclamación del Sahara. España no pudo reaccionar en aquel momento y, aunque el Gobierno Arias intentó frenart la invasión de la “marcha verde”, tuvo que rendirse a la evidencia. Todas las promesas hechas por el régimen de Franco a los saharauis quedaron en nada …/… Desde Madrid llegó la orden: retirada.

… / …

El general Franco murió el día 20 de noviembre de 1975, después de una agonía interminable. España, y el mundo entero, asistieron sorprendidos al curso de una enfermedad que parecía no tener fin a pesar de la gravedad que revelaban los partes médicos.

 

 

Testamento de Franco a los españoles

Españoles: Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo.

Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido.

No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte, “¡Arriba España! ¡Viva España!”.

 

 

Ramón Tamames, economista, catedrático, comunista en aquella época, escribía en el libro de referencia (en 1983) del que se han obtenido los comentarios: “Los jóvenes que hoy cuentan con menos de veinte años empiezan a olvidarse del franquismo tangible que ya apenas conocieron. Dejemos en paz a Franco, políticamente hablando. Situémosle en la historia, en el pasado; y pongamos nuestra atención en un futuro que ha de ser de todos los que quieren trabajar para hacerlo más luminoso, superando las muchas dificultades que nos acosan”. Ese fue el espíritu de la Transición y eso es lo que han desenterrado Zapatero, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en la segunda década del siglo XXI.

… / …

Cuando una losa de 1.500 kilos de granito selló la tumba en que había sido depositado en cadáver del dictador Franco en el Valle de los Caídos, el futuro de la libertad se habría para España … / … Mientras se despedía a Franco, ya se barajaban los nombres de los posibles candidatos a sustituir a Carlos Arias Navarro para llevar adelante el progreso político que España necesitaba. Una etapa de importancia suma empezaba para nuestro país, que se aprestaba a reconquistar la libertad.

 

El Rey Juan Carlos I se pronunció, desde el primer momento, por una monarquía democrática, para lo que se rodeó de dos personas fundamentales para llevar a cabo la Transición: Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez González.

 

De: www.biografiasyvida.com

Torcuato Fernández-Miranda y Hevia; Gijón, Asturias, 1915 – Londres, 1980. Político español. Catedrático de Derecho Político realizó su carrera político-administrativa bajo el régimen franquista, adquiriendo protagonismo político como secretario general del Movimiento (1969-74). El dictador le encargó igualmente una responsabilidad importante como preceptor de su sucesor en la jefatura del Estado, el entonces príncipe Juan Carlos.

 

Torcuato Fernández-Miranda

Nombrado vicepresidente del gobierno de Carrero Blanco, asumió interinamente la presidencia a raíz del asesinato de éste (1973). La lucha por el poder que se desató entonces entre las «familias» del régimen, agravada por la perspectiva sucesoria que auguraba la avanzada edad de Franco, se saldó en contra de Fernández-Miranda, que resultó apartado en beneficio de Carlos Arias Navarro (1974).

Tras la muerte del dictador y la coronación del Rey Juan Carlos I (1975), Fernández-Miranda colaboró estrechamente con el rey en la tarea de impulsar una transición pacífica a la democracia desde la legalidad del régimen anterior. Para ello fue nombrado presidente de las Cortes orgánicas (sería su último presidente, de 1975 a 1977). Desde aquel cargo, que llevaba aparejada la presidencia del Consejo del Reino, ayudó al rey a desembarazarse del ultraconservador Arias y poner al frente del gobierno al joven y renovador Adolfo Suárez, quien habría de llevar a término la reforma política. En reconocimiento a los servicios prestados, fue nombrado duque de Fernández-Miranda y senador de designación real en las primeras Cortes democráticas (1977-79).

 

Lo que el Rey me ha pedido. ABC 03-07-2016

Primero de julio de 1976. Amenaza tormenta sobre Madrid. En el Palacio Real, Don Juan Carlos va a tomar una de las decisiones más difíciles de sus siete meses de mandato: pedir a Carlos Arias Navarro su dimisión como presidente del Gobierno. El Rey lleva varios días muy preocupado y durmiendo mal, pero sabe que necesita tener a dos personas de su máxima confianza en los dos puestos clave: la Presidencia del Gobierno y la de las Cortes. Sobre ese triángulo pivotará la Transición.

La primera de esas dos personas es Torcuato Fernández-Miranda, cuyo nombramiento como presidente de las Cortes fue la primera decisión política de Don Juan Carlos, apenas diez días después de su proclamación: el 3 de diciembre de 1975. Previamente, le había preguntado a su antiguo profesor si quería presidir el Gobierno, pero este lo rechazó: «Señor, le seré más útil en la Presidencia de las Cortes».

No obstante, su designación para ese puesto no fue en absoluto fácil. Para lograrlo, el Rey tuvo que pedir ayuda al mismo Arias Navarro, que no dudó en colaborar, probablemente porque sabía que situar a Fernández-Miranda en las Cortes le dejaba el camino expedito para continuar al mando del Gobierno. Pero transcurridos siete meses del primer Gobierno de la Monarquía, en ese primero de julio, no hay manera de que Arias Navarro entienda que su permanencia es un obstáculo para cualquier plan aperturista. Ni le presentó la dimisión por cortesía cuando murió Franco ni escuchaba los diferentes mensajes enviados por el Rey. El más sonado, un reportaje publicado por la revista norteamericana «Newsweek» el 26 de abril, en el que Don Juan Carlos dijo que Arias era un «desastre sin paliativos». Pero el presidente del Gobierno actuaba como quien oye llover, ganando la partida a un Rey angustiado ante el bloqueo de la situación. Sin embargo, esa angustia tenía fecha y hora de caducidad. El Monarca y su presidente de las Cortes lo habían diseñado puntualmente siete meses atrás.

El nombramiento de Fernández-Miranda en las Cortes conllevaba una segunda responsabilidad, trascendental para sustituir a Arias: la presidencia del Consejo del Reino. Esa institución era el auténtico «atado y bien atado» de Franco. Si el sucesor a título de Rey quería nombrar un nuevo presidente y hacerlo respetando la legalidad vigente, debería elegirlo sobre una terna presentada por el Consejo del Reino. ¿Cómo conseguir que sus quince miembros, todos ellos designados personalmente por Franco, incluyeran en la terna a un candidato abiertamente aperturista?

Durante los últimos años del franquismo el Consejo del Reino se reunía solo para ocasiones muy especiales. Por ejemplo, para entregar una terna de candidatos al jefe del Estado tras el atentado de Carrero Blanco, el 20 de diciembre de 1973. Con Franco vivo, todo era un teatro, pero con Don Juan Carlos no tenía por qué ser lo mismo. Sortear la voluntad del Consejo del Reino no iba a ser fácil.

La excepcionalidad de estas reuniones era tal que a cada cita acudía masivamente la prensa. Ese era el primer obstáculo que quiso esquivar el nuevo presidente. En la primera reunión con los consejeros, que fue presidida por el Rey, impusieron un plan de reuniones quincenales: serían los jueves alternos, a las cinco de la tarde. Esos encuentros forzados abordaban temas tan poco atractivos que los periodistas fueron desapareciendo.

Así, según el plan para nombrar al nuevo presidente del Gobierno, el Rey debería pedir la dimisión a Arias un jueves, poco antes de las cinco de la tarde. El día de iniciar el proceso para relevar a Arias es, pues, el primero de julio, dado que a las cinco de esa tarde estaba convocado de oficio el Consejo del Reino. A eso de la una, el Rey recibe a Arias en el Palacio Real: Cuando empieza a plantear a Arias la nueva situación, es gratamente sorprendido:

—No quiero ser un obstáculo —dice el presidente asumiendo su relevo con naturalidad y para alivio del Rey.

El proceso para nombrar a Adolfo Suárez tiene al fin vía libre. En tres horas está convocado el Consejo del Reino, aunque ni la prensa ni los consejeros tienen la menor idea de la trascendencia de esta reunión. Con esta estrategia de despistar a la prensa y no avisar a nadie, el Rey logra un valor muy importante en política: la iniciativa. Durante los últimos siete meses, el Rey y su viejo profesor han trabajado muy discretamente con dos objetivos: diseñar, primero, un retrato robot del presidente del Gobierno, y decidir, después, quién es el candidato idóneo. Una persona se adecuaba casi a la perfección: Adolfo Suárez. Unas semanas antes los matrimonios Fernández-Miranda y Suárez cenan juntos:

—Arias es insostenible —argumenta Suárez—. Hay que pensar en el sustituto y el único posible eres tú.

—Yo no puedo ser presidente del Gobierno—, responde Fernández-Miranda.

Cinco de la tarde del primero de julio. Palacio de las Cortes. Fernández-Miranda da comienzo a la reunión del Consejo del Reino informando a los consejeros de la dimisión de Arias. Su objetivo es lograr que el nombre de Adolfo Suárez sea uno de los tres finalistas, y hacerlo sin desvelar que ese es el deseo del Rey. Las deliberaciones se desarrollarán en dos sesiones, el 2 y 3 de Julio de 1976. Solo dos personas saben quién es el elegido.

Como catedrático de Derecho Político, Fernández-Miranda sabe que el resultado de una votación depende del sistema que se utilice. Así, para llevar a Suárez a la terna decide comenzar dando la posibilidad a los consejeros de nombrar sus candidatos. Esa es la forma de introducir a su candidato sin levantar sospechas, pues la primera lista es de 32 nombres.

El siguiente paso es nombrar uno a uno en alto, de modo que si algún candidato no es defendido por nadie queda descartado. Así son eliminados los dos favoritos de la prensa: Manuel Fraga y José María de Areilza. Es la prueba de que el Consejo del Reino no está dispuesto a ser permisivo con los aperturistas. Pero Fernández-Miranda ha movido sus hilos y Suárez es defendido por uno de los consejeros: además de ser un hombre del Régimen —ni más ni menos que ministro del Movimiento—, es joven y carismático. Todavía resuena su discurso un mes atrás en las Cortes, cuando sin citar a Machado parafraseó «no está el mañana en el ayer escrito».

Las votaciones se siguen sucediendo hasta un momento en el que Fernández-Miranda intuye que Suárez va a caer. Solo quedan seis nombres. Es el momento de hacer un receso y replantear la estrategia. A la vuelta, y con la excusa de que todos los sectores del régimen estén representados, Torcuato propone agruparlos en tres grupos: falangistas, tecnócratas y democristianos. Los consejeros aceptan y se ven abocados a incluir a Suárez. Lo hacen sin sospechar nada y convencidos de que el Rey no se decantará por él. Federico Silva y Gregorio López Bravo han tenido muchos más votos.

Al abandonar las Cortes, los periodistas preguntan por el futuro presidente. Fernández-Miranda se detiene y dice una de sus frases enigmáticas:

—Estoy en condiciones de ofrecer al Rey lo que me ha pedido.

Unas horas después, el Rey recibe a Adolfo Suárez en el Palacio de la Zarzuela. Cuando el futuro presidente entra en la sala, Fernández-Miranda la abandona sin decirle nada.

—Adolfo, quiero que me hagas un favor…—, comienza el Rey.

—Señor…

—Quiero que seas presidente.

Es 3 de julio de 1976.

 

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 17-01-2019

España – El franquismo – 2ª parte

MIGUEL GONZÁLEZ – Madrid 22 octubre 2018

El 6 de diciembre de 1947, el agregado militar en Washington remite un telegrama cifrado al Estado Mayor Central. Una vez descifrado, el texto dice: “[El número] tres actual [del Ejército de EE UU] recibió contestación a memorándum dirigido conjuntamente por Ejército y Marina a [Departamento de] Estado sobre necesidad de mejorar radical y urgentemente relaciones con España […]. En el secretísimo documento [el departamento de] Estado dice textualmente: las relaciones con España en todos sus aspectos se normalizarán con toda rapidez sin ruido ni comunicado a la prensa. Mi informante […] entiende que [sería] conveniente [que] sigamos nosotros una política semejante de discreción en [las] manifestaciones exteriores durante proceso [de] cambio”.

Es lógico que el Departamento de Estado no quisiera que trascendiera su intención de normalizar relaciones con España. Solo un año antes, la ONU ha condenado al régimen de Franco, convirtiéndole en un paria internacional En 1950, el presidente Truman muestra públicamente su disgusto por la inclusión en el presupuesto de un préstamo para España. “No extraña en nada esta actitud de Mr. Truman, que puede considerarse como la natural continuación de la comedia que viene representando desde el primer momento”, escribe el agregado en Washington.

Para entonces, los dos países habían dado ya algunos pasos discretos. Franco autorizó, en 1948, que los militares norteamericanos destacados en Europa y sus familias pudiesen entrar en España sin pasaporte. Se está fraguando la Guerra Fría y el Pentágono ve en España un potencial aliado por su situación estratégica y su furibundo anticomunismo. Muy pronto se empieza a negociar la instalación de bases militares de EE UU en suelo español.

Según una nota del Estado Mayor Central del 28 de julio de 1951, los cinco puertos solicitados por Washington son Mahón, Cartagena, Cádiz, Ferrol del Caudillo y Santander. Finalmente, el acuerdo de 1953 contempla tres bases aéreas (Morón de la Frontera, Torrejón de Ardoz y Zaragoza), así como una base naval (Rota) y numerosas facilidades e instalaciones menores.

La presencia de las tropas norteamericanas suscita recelos y una nota de enero de 1956 se hace eco de “noticias sin confirmar” según las cuales EE UU habría obtenido autorización para tener un depósito de bombas nucleares en San Pablo (Sevilla).

En octubre de 1954, el ministro del Ejército y exjefe de la División Azul, Agustín Muñoz-Grandes, mano derecha de Franco, visita durante dos semanas EE UU. A su homólogo, Robert Stevens, le dice que Franco quiere entrar en la OTAN, pero no va a pedir el ingreso porque teme el veto de algún aliado. En noviembre de 1955, el secretario de Estado estadounidense, Foster Dulles, se entrevista con Franco en Madrid. El dictador le confiesa que, si España entra en la ONU, planteará la reivindicación de Gibraltar, pero aceptará que siga la base británica. Al mes siguiente, España es admitida como miembro de Naciones Unidas. En 1959, el presidente estadounidense Dwight Eisenhower visita España. Franco ha roto definitivamente su aislamiento internacional.

 

 

 

Franco despide al presidente Eisenhower tras su visita oficial a España en 1959. JAIME PATO EFE/EFE

 

El Fuero del Trabajo, aprobado el 9 de marzo de 1938, elaborada y aprobada antes de la terminación de la Guerra Civil es una de las Siete Leyes Fundamentales del Franquismo. En base a esa ley fundamental, se aprobaron las siguientes leyes:

 

1 de septiembre de 1939 Ley del Subsidio familiar.
23 de septiembre de 1939 Ley del Subsidio de Vejez.
13 de julio de 1940 Ley de Descanso dominical y días festivos.
25 de noviembre de 1942 Ley de Patrimonios familiares.
14 de diciembre de 1942 Seguro Obligatorio de enfermedad.

Para dar cobertura a la Ley del Seguro Obligatorio de enfermedad, se construyó una red hospitalaria, dependiente de la Seguridad Social:

Residencias hospitalarias 292
Ambulatorios 500
Consultorios 425
Residencias concertadas 96

 

26 de enero de 1944 Contrato de Trabajo, vacaciones retribuidas, maternidad para las mujeres trabajadoras y garantías sindicales.
19 de noviembre de 1944 Paga extraordinaria de Navidad.
18 de julio de 1947 Paga extraordinaria del 18 de julio.
14 de junio de 1950 Reforma del I.N.P. para una mejor cobertura en la acción protectora.
22 de junio de 1956 Accidentes de Trabajo
24 de abril de 1958 Convenios colectivos
23 de abril de 1959 Mutualidad agraria. EN esta ley se encuadran 2.300.000 trabajadores del campo, por cuenta ajena y propia.
2 de abril de 1961 Seguro de Desempleo.
14 de junio de 1962 Ayuda a la Ancianidad.
28 de diciembre de 1963 Ley de Bases de la Seguridad Social.
31 de mayo de 1966 Régimen Especial Agrario.
2 de octubre de 1969 Ordenanza General del Campo, donde se establece la jornada laboral de 8 horas.
20 de agosto de 1970 Mutualidad de Autónomos Agrícolas.
23 de diciembre de 1970 Ley de Empleo Comunitario.

A la muerte de Franco en 1975, todos los trabajadores españoles tenían cubiertas las siguientes contingencias por el Estado:

-Seguro de Desempleo.
-Subsidio de Vejez.
-Invalidez permanente total.
-Invalidez absoluta.
-Gran invalidez.
-Discapacitados y Disminuidos.
-Subsidio de Ancianidad.
-Enfermedad Común no laboral.
-Accidente Común no laboral.
-Subsidio familiar.
-Protección familias numerosas.
-Asistencia farmacéutica.
-Asistencia médica.
-Asistencia hospitalaria.
-Vacaciones retribuidas.
-Descanso Dominical y días festivos.
-Paga extraordinaria de Navidad.
-Paga extraordinaria del 18 de julio.
-Pagas sobre beneficios.
-Convenios Colectivos.
-Representantes sindicales (liberados).
-Jurados de empresa.
-Representación Consejos de la administración de las empresas.

 

 Servicio de Estudios del Banco de Bilbao

El Servicio de Estudios del Banco de Bilbao era la entidad que hacía las estadísticas más fiables que se han realizado en España hasta hace unos pocos años. Los datos que siguen a continuación están refundidos por mí sobre la fuente de “Renta Nacional de España y su distribución provincial años 1955-1975”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leer Más…

España – Guerra Civil – 2ª parte

 

 

https://es.wikipedia.org

Al Golpe de Estado del 18 de julio de 1936 en España siguió de forma casi inmediata una brutal represión ejercida desde ambos bandos que, persiguiendo la eliminación física del adversario, produjo decenas de miles de muertes.

Estudios, basados en evoluciones demográficas, cifran en 540 000 la sobremortalidad de los años de la Guerra Civil y la inmediata posguerra, y en 576 000 la caída de la natalidad. ​ La estimación de víctimas mortales en la Guerra Civil Española consecuencia de la represión puede cifrarse en 200 000 personas. De ellas, se calcula en unas 50 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona republicana, ​ calculándose en 100 000 las asesinadas en la retaguardia de la zona sublevada, ​ a las que hay que añadir unas 50 000 ejecuciones en la represión franquista que siguió a la Guerra Civil. ​ Estas estimaciones, aún en 2009, estaban sometidas a revisión; aunque las víctimas producidas por el bando republicano fueron bien identificadas, las producidas por los sublevados, habiendo sido ignoradas durante el franquismo, hoy existen dificultades para cuantificarlas e identificarlas.

Represión en ambas zonas

Los impulsos ciegos que han desencadenado sobre España tantos horrores, han sido el odio y el miedo. Odio destilado, lentamente, durante años en el corazón de los desposeídos. Odio de los soberbios, poco dispuestos a soportar la insolencia de los humildes. Odio a las ideologías contrapuestas, especie de odio teológico, con que pretenden justificarse la intolerancia y el fanatismo. Una parte del país odiaba a la otra y la temía. Miedo de ser devorado por un enemigo en acecho: el alzamiento militar y la guerra han sido, oficialmente, preventivos para cortarle el paso a una revolución comunista. Las atrocidades suscitadas por la guerra en toda España han sido el desquite monstruoso del odio y del pavor. La humillación de haber tenido miedo y el ansia de no tenerlo más atizaban la furia.
Manuel Azaña​

Desde los primeros días, en ambas zonas, se desató una represión que se concretó en juicios sumarísimos y numerosos paseos, eufemismo que utilizaron aquellos que sacaban de sus casas, amparados por la noche en la mayoría de los casos, a los que consideraban enemigos y los llevaban para fusilarlos, normalmente, al borde de las cunetas.

Esta situación de terror se concentró en los primeros meses de la contienda y respondían a un objetivo común, la eliminación física del adversario. Aunque las características fueron diferentes en las dos distintas zonas. En el bando sublevado fueron los mecanismos judiciales instaurados por los rebeldes, y las milicias falangistas y carlistas, los que llevaron a cabo esta represión, con el beneplácito e instigados desde la cúpula militar. ​ En el bando republicano, desatada la contienda, el Gobierno y el resto de instituciones públicas perdieron el control de los acontecimientos, se desató una revolución que los desbordó, propiciando la creación de fuerzas paralelas y tribunales que fueron los que, principalmente, ejercieron la represión.​ La represión continuó, aunque en menor medida, hasta el final de la contienda y, aun, se prolongó con la represión que el franquismo ejerció en los años siguientes.

 

El deterioro de la justicia fue común en ambas zonas. Tanto los tribunales militares como los populares estaban compuestos en su mayoría por personas ajenas a la magistratura. En el bando sublevado, en tribunales militares únicamente uno de cada cinco miembros debía ser jurista, los juicios duraban breves minutos y en ocasiones los acusados eran juzgados en grupo. Se llegaba al absurdo de juzgar por “rebelión militar” a aquellos que no se sumaron a la sublevación. En la zona republicana, los tribunales populares, creados el 14 de agosto de 1936, estaban formados por tres funcionarios judiciales y un jurado de catorce miembros pertenecientes a diferentes organizaciones del Frente Popular. A estos tribunales populares, más adelante, vendrían a sumarse los de urgencia que restringían aún más las garantías procesales. ​

Los parlamentarios fueron un grupo especialmente castigado por ambas partes. Uno de cada cinco miembros de este colectivo fue asesinado. Los sublevados ejecutaron a unos cuarenta diputados de Frente Popular, mientras que en la zona republicana fueron ejecutados veinticinco de la coalición de derechas. ​

Las declaraciones públicas de destacados republicanos como Manuel Azaña, quien en un discurso pedía “paz, piedad y perdón” o Indalecio Prieto que apelaba: “No imitéis esa conducta, os lo ruego, os lo suplico. Ante la crueldad ajena, la piedad vuestra; ante los excesos del enemigo, vuestra benevolencia generosa”; contrastaron con el silencio entre las autoridades del bando sublevado. Igualmente, si hubo voces en la prensa de la zona republicana que mostraron su malestar ante la violencia desatada como la del periodista Zugazagoitia que escribiría: “para juzgar a cuantos hayan delinquido disponemos de la ley”, en la zona sublevada, anulada la libertad de prensa, la represión ejercida en su zona fue silenciada. No obstante, desde el bando de los sublevados también se alzaron voces en contra de la represión, destacando las declaraciones de Marcelino Olaechea, obispo de Pamplona que declaró: “Nosotros no podemos ser como nuestros hermanos de la otra banda: esos hermanos ciegos, que odian, que no saben de perdón”.​

Represión en la zona sublevada

La zona sublevada se militarizó desde los primeros días de la contienda. Se prohibieron los partidos políticos, únicamente se mantuvieron legales la Falange y el Carlismo que desarrollaron una actividad más militar que civil. Esta militarización alcanzó a la magistratura: los jueces debían demostrar simpatía por los sublevados. Los primeros en sufrir la represión fueron las autoridades civiles. Sometidos a simulacros de juicio que duraban menos de cinco minutos, en su mayoría, fueron condenados a la pena de muerte y, casi de inmediato, fusilados. Fueron candidatos a sufrir la represión todos aquellos que, no pudiendo demostrar simpatías por los sublevados, desempeñaban cargos públicos en el momento de la sublevación. Promulgada una huelga general en contestación a la sublevación fueron fusilados, sin juicio, los sindicalistas que se significaron. Masones, socialistas, sindicalistas y nacionalistas eran condenados a muerte por el simple hecho de serlo. Esta represión fue llevada a cabo principalmente por el ejército, aunque también participaron en ella las milicias de la Falange y los carlistas.

Significativa fue la represión en Navarra, donde la sublevación triunfó el primer día sin apenas enfrentamientos. El general Mola, el día 19 de julio, dio instrucciones explícitas: “Es necesario propagar una atmósfera de terror. Tenemos que crear una impresión de dominación […]. cualquiera que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado”.​

Destacó, también, el terror ejercido por Queipo de Llano en Andalucía, jactándose por radio de las hazañas represivas que cometía. Málaga, Granada y Córdoba fueron las provincias andaluzas más castigadas. Esta última sufrió un doble castigo primero a cargo del Frente Popular y, después, por parte de los nacionalistas. ​ La masacre de la carretera Málaga-Almería acaecida el 8 de febrero de 1937, durante la entrada en Málaga de las tropas franquistas, causó la muerte a varios miles que intentaban alejarse da la ciudad.

En Valladolid, una denominada “patrulla del amanecer”, grupo de falangistas dirigidos por Onésimo Redondo, cofundador de las JONS, fusilaba a unas cuarenta personas cada día. Allí, como en otras ciudades de la zona sublevada, los presos eran sacados por la noche en camiones para ser fusilados en las afueras de la ciudad sin siquiera el simulacro de un juicio.16​ El general Mola enviaría un comunicado pidiendo que estas ejecuciones se hiciese en lugares más discretos y que se enterrase a los muertos, algo que hasta entonces no se hacía.17

En Zaragoza se asesinaron a más de 6.000 personas, la mayoría de las cuales en los primeros meses de la contienda.

En Cáceres capital se asesinó a más de 600 personas, solo durante las navidades de 1937 lo fueron unas 200.

La toma de Badajoz supuso una gran matanza protagonizada por las fuerzas moras que tomaron la ciudad al mando del general Yagüe. Las estimaciones más comunes apuntan que entre 2.000 y 4000 personas fueron ejecutadas, algunas por el simple hecho de portar moratones en sus brazos, signo de haber empuñado un fusil.

 

La represión en cifras en la zona sublevada

Cuantificar el número de víctimas de la represión en la zona franquista ha sido hasta ahora un problema. Durante el franquismo, éste intentó silenciar esta represión y, en todo caso, minimizar su dimensión. Tradicionalmente, los estudios más o menos documentados sobre estas víctimas, han corrido a cargo de historiadores cercanos al franquismo y basándose en los datos suministrados por el propio franquismo. Los registros utilizados por estos historiadores (Instituto Nacional de Estadística y Registros Civiles, principalmente) se ha demostrado no fiables, reflejando tan sólo la mitad, incluso sólo la tercera parte, de las muertes. ​

A partir de 2008, este problema comenzó a superarse. Poco a poco fueron apareciendo estudios que mediante trabajos de campo y consulta de archivos desvelaron el verdadero alcance de la represión. Estos trabajos avanzan despacio, en parte, por las dificultades intrínsecas de esta labor y, en parte, por la resistencia de los Gobiernos Militares expresada por los investigadores​ y por dificultades en el acceso a determinados archivos. ​

Con los datos disponibles en 2009, el número de víctimas mortales en la retaguardia de los sublevados puede cifrarse en 100.000 (no incluye las ejecuciones y muertes del franquismo posteriores a la guerra); siendo éstas, principalmente, sindicalistas, intelectuales, políticos republicanos y nacionalistas (el colectivo de maestros fue objetivo de una dura represión) y la población en general acusada de colaborar con la República o de no ofrecer resistencia a esta.

Puede ser interesante conocer las cifras que se han ido barajando hasta 2009, acercamientos que denotan las dificultades que los historiadores han encontrado ante la falta de registros fiables (estos estudios no desglosaban las víctimas producidas durante la guerra y las producidas por la posterior represión franquista). Historiadores, en 2002, ya cifraban el número de víctimas en 150.000. ​ Las asociaciones de la memoria histórica cifraron este número en 130.000​ y algunos historiadores elevan esta cifra. El historiador británico Paul Preston calculó el número de víctimas en 180.000 y, el también historiador, Santos Juliá aporta una cifra mínima de 90.000 para las 36 provincias que ha estudiado. ​ Eduardo Guzmán, estudiando especialmente la represión de posguerra, da la cifra de 200.000 muertos. ​

En 2008, el entonces juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón solicitó a Ayuntamientos y otros organismos un listado de desaparecidos durante la Guerra y la posguerra. ​ El listado, que se reunió el 22 de septiembre de 2008 incluía 143.353 nombres, aunque sus propios autores avisan que faltan muchos nombres y, al mismo tiempo, que muchos de los nombres podrían estar duplicados e incluso triplicados (lo que hicieron en el momento de hacer entrega del material para evitar suspicacias).​ Presenta la siguiente distribución geográfica (según las actuales comunidades autónomas):

 

 

 

Represión en la zona republicana

Tras el levantamiento, en las zonas en las que no triunfó la insurrección, se desató una revolución que propició la desaparición o transformación de muchas instituciones. En las grandes ciudades surgieron las fuerzas paralelas a las de orden público, cada partido político contaba con sus milicias. Los milicianos republicanos, especialmente de partidos y sindicatos de izquierda, establecieron sus checas, especie de cárceles al margen de la autoridad de la república, que pronto se significaron por la práctica de la tortura (en Madrid llegaron a abrirse varias docenas). Los revolucionarios dieron especial importancia a la autoridad municipal y numerosos ayuntamientos fueron tomados y los comités revolucionarios asumieron sus funciones, desplazando, también, a las fuerzas de orden público. ​

 

 

 

La revolución se inició con una oleada de asesinatos, destrucciones y saqueos. ​ En las grandes ciudades, las milicias de los diferentes partidos se dedicaron dar paseo a todo aquel que identificaban como potencial enemigo. Los sacerdotes y frailes fueron los que más sufrieron sus iras, desatándose lo que se ha conocido como la persecución religiosa, asesinando a 6.866 eclesiásticos en toda la geografía española. ​ Uno de los ejemplos más destacados entre los casos de la brutalidad revolucionaria ejercida contra el clero aconteció en la diócesis de Barbastro, donde se asesinó a 123 de los 140 sacerdotes, es decir, el 88% de sus miembros.

En Madrid, durante el mes de noviembre de 1936 se produjeron las sacas masivas de presos que, ante la cercanía del frente, se consideró que debían ser trasladados. La mayoría de estos presos no llegaron a su destino, entre 2.000 y 5.000 fueron fusilados en el municipio de Paracuellos del Jarama y de Torrejón de Ardoz.

Los tres primeros meses de la guerra fueron de especial terror en las grandes ciudades de la zona republicana. Las pasiones revolucionarias estaban en su zénit y la autoridad del Gobierno en su nadir. Madrid se convirtió en territorio ocupado por un laberinto de milicias que, al amparo de la noche, sacaban de sus casas a aquellos que arbitrariamente eran denunciados por colaborar con los sublevados; en casos, la prueba consistía en haber escuchado radio Sevilla o haber encendido las luces del coche, supuestamente para orientar a los aviones de los sublevados. Esos meses, las embajadas se llenaron de refugiados. ​

En Barcelona la situación fue muy similar a Madrid, con el añadido de que fueron frecuentes los enfrentamientos entre las distintas milicias principalmente las de la UGT se enfrentaban a las de la CNT y los comunistas del PSUC se enfrentaban a los trotskistas del POUM. ​

Al contrario de lo ocurrido con las víctimas en la zona nacional, puede considerarse que las víctimas en la zona republicana están bien identificadas y sobre su número existen menos controversias. Al concluir la Guerra Civil, el franquismo acometió un exhaustivo estudio que quedó reflejado en la llamada Causa General. El estudio recoge las consecuencias del denominado “terror rojo” desde febrero de 1936 hasta el fin de la contienda. Se trata de un minucioso estudio realizado municipio por municipio y que ocupa más de 1.500 legajos, hoy conservados en el Archivo Histórico Nacional. Según la conclusión de la Causa General, el número de víctimas de la represión republicana sería de 85.940, ​ aunque un estudio de la documentación conservada en el Archivo Histórico Nacional reduce la cifra a 38.563. Ramón Salas Larrazabal publicaría un estudio, según el cual este número ascendería a más de 70.000; estimaciones actuales calculan que el número de estas víctimas no debió superar las 50.000.​

Las víctimas, en esta zona fueron, principalmente, religiosos, terratenientes, empresarios y políticos de derechas, y éstas se concentraron principalmente los primeros meses de la contienda, producto de numerosos paseos que, aunque en menor medida, siguieron produciéndose hasta el fin de la misma.

Represión en la posguerra

El régimen había llegado al poder como resultado de una violenta propaganda que, en especial en sus primeros años, se basó en una coacción extremada, con el fin de mantener bajo control a los enemigos declarados. […] El excesivo número de ejecuciones políticas por parte de ambos bandos en los primeros meses del conflicto, que llegó a decenas de miles de víctimas en cada zona conoció una mayor moderación el 1937. […] La terminación de la Guerra Civil no puso fin a la represión, sino que facilitó una más eficaz sistematización de ella.
Stanley G. Payne, La Época de Franco. ​

Acabada la guerra, con el triunfo de los sublevados, los vencedores iniciaron otra etapa de represión cuya finalidad fue atemorizar a todos aquellos que no se identificaban con el nuevo régimen. En febrero de 1939 se promulgó la Ley de Responsabilidades Políticas, según la cual, no solo aquellos que habían colaborado con el gobierno legal de la República podían ser condenados, sino también aquellos que supuestamente hubieran mostrado una “pasividad grave”. Entre otras arbitrariedades, haber pertenecido a una logia masónica, personal obsesión de Franco, fue suficiente para ser procesado.

En la geografía española surgieron numerosos campos de concentración donde se hacinaban los detenidos viviendo en condiciones durísimas, sometidos a malos tratos y muertes arbitrarias. La primera represión la ejercieron las milicias falangistas que se presentaban en estos campos y se llevaban a aquellos a los que consideraban debían darles el “paseo”. Antes de terminar la guerra ya funcionaba el de Castuera que se construyó una vez caída en manos del ejército franquista la comarca de La Serena. En el campo de concentración de Albatera fueron ingresados muchos republicanos que no pudieron exiliarse desde Alicante en los últimos momentos de la contienda. A finales de 1940 estos campos ya habían sido desmantelados en su mayoría y los presos pasaron a diferentes cárceles en las que las condiciones no eran mucho mejores. no obstante, los campos de concentración siguieron existiendo hasta 1947, año en que se cierra el último, el de Miranda de Ebro.

La primera depuración la sufrió el sistema judicial, el franquismo tuvo especial cuidado en que los tribunales estuviesen compuestos por elementos afines. Estaban compuestos principalmente por militares, el defensor era otro militar al que no se le pedía una formación jurídica y debía subordinación al presidente del tribunal, también militar. Estos tribunales se encargaron de juzgar a aquellos que, como en un mundo al revés, eran acusados de promover o apoyar la insurrección. Los juicios duraban breves minutos, en ocasiones se juzgaban a grupos de sesenta personas las que podían o no ser escuchadas. Otro sector especialmente castigado fue el de la enseñanza. Se continuó con la represión iniciada con la sublevación militar. «Además de los asesinatos, con formación de causa o sin ella, durante el proceso de depuración resultaron sancionados en torno a dieciséis mil maestros y maestras, alrededor del 25% del cuerpo. Casi el 10% fueron expulsados del ejercicio de la profesión».​

En 1939, el número de detenidos esperando juicio superaba los 270.000. Ramón Salas, en los años 1970, daba la cifra de 30.000 ejecuciones dictadas por estos tribunales. En la actualidad se calcula en unas 50.000 las personas que fueron ejecutadas​ (aunque, aun hoy, esta cifra puede considerarse provisional). A esta cifra habría que sumar todas aquellas muertes que se produjeron en las cárceles como consecuencia de las pésimas condiciones en las que intentaban sobrevivir los presos. «En la cárcel Modelo de Valencia llegaron a concentrarse 15.000 prisioneros en algunos meses de 1939 y 1940, pese a que la capacidad prevista de ese recinto construido en 1907 era para 528 personas».​ Como ejemplo, se conoce que en Albacete, donde hubo un millar de ejecuciones, murieron en la cárcel 300 personas. ​ Los datos sobre las víctimas que murieron ejecutadas o en las cárceles franquistas se obtienen por extrapolación de los pocos datos con los que cuentan los investigadores, ya que el franquismo se preocupó de que muchos de estos crímenes no figuraran en registros oficiales y los datos existentes, aún hoy son de difícil acceso.

 

 

En la primavera de 1940 de los más de 250.000 reclusos, solo 103.000 lo estaban por sentencias judiciales. En 1941, en el segundo aniversario de la terminación de la guerra se promulgó una amnistía que alcanzó a los condenados a sentencias inferiores a doce años y el 17 de diciembre de 1943 otra amnistía dejó también en libertad provisional a aquellos cuyas condenas eran inferiores a los veinte años.​ Se dictó un decreto que reducía las condenas en un tercio por la realización de trabajos “voluntarios” en la reconstrucción del país. La principal obra que acometieron estos batallones de reclusos fue la construcción del Valle de los Caídos, basílica que alojó la tumba del propio Franco, cuyo proyecto se dio a conocer el 1 de abril de 1940. ​

Los Tribunales y los procesos no sólo sirvieron a una finalidad represora sino que también tuvieron la misión de amedrentar a la población. Como ejemplo, el caso conocido de Albacete, donde los tribunales militares juzgaron a 34.000 personas lo que supuso que el 9% de la población pasó por estos tribunales. ​

Otra forma de represión fue la administrativa y la económica. El franquismo en su afán de combatir al “enemigo interior”, depuró todos los organismos oficiales (siendo maestros y catedráticos sospechosos, puso especial atención en la depuración de la enseñanza) y la economía se montó favoreciendo a los adeptos al Régimen, excluyendo de ella a todo sospechoso de desafección. En todas las ciudades y pueblos, la autoridad civil y religiosa, esta última encarnada por el párroco, emitían informes que, en el caso de ser negativos, conllevaban sanciones de todo tipo. ​ Se impusieron sanciones no sólo a los condenados sino también a familias completas y determinadas regiones y provincias fueron castigadas por haber permanecido fieles a la República o ser consideradas izquierdistas. La represión no sólo alcanzó a aquellos que se habían opuesto al Régimen sino que se extendió a aquellos a los que se les consideró discrepantes. «Los avances en la comprensión de la represión como un fenómeno de más amplio alcance que las ejecuciones y los asesinatos van haciendo cada vez más inteligible la nueva realidad social que se fue configurando en torno al régimen».​

Especial fue la dedicación a la represión de la mujer del bando vencido. «Las sanciones que se ejecutaban sobre las “mujeres rojas” actuaba sobre la imagen de la mujer», se las rapaba el pelo al cero, se les suministraba aceite de ricino para provocar la posterior mofa por sus efectos, o se las obligaba a barrer las iglesias y las casas de los señoritos. ​

Refugiados y exiliados

Los primeros meses del conflicto provocaron desplazamientos de población principalmente en las regiones fronterizas con Francia, que se sentían amenazadas por la acción de ambos contendientes y especialmente, numerosas personas afectadas por la violencia durante la revolución social y la acción de milicias. La provisionalidad y carácter minoritario de estos primeros refugiados fue dejando paso a formas más permanentes y masivas que afectaron mayormente a la población de las zonas de control “republicano” a medida que progresaban las áreas bajo autoridad de las fuerzas franquistas, para generar a término del conflicto, una situación de exilio o de no retorno a cientos de miles de personas.

Los desplazamientos masivos se produjeron como consecuencia de la batalla del Norte, periodo durante el cual cerca de 200.000 personas cruzaron a Francia, de las cuales 165.000 regresaron para reincorporarse a la zona republicana. Desde entonces Francia recogería un goteo de exiliados hasta que en los últimos momentos de la guerra, con la caída de Cataluña, se produjera la gran oleada en la que pasaron a Francia otras 350.000 personas. En los días siguientes al cese de hostilidades y final de la contienda, desde Alicante, zarparon unas 15.000 personas, la mayoría con destino al norte de África y la Unión Soviética. En total se calcula que fueron unos 450.000 personas las que permanecían exiliadas en la primavera de 1939, inmediatamente después de acabada la Guerra Civil, de ellas, casi la totalidad, 430.000, lo estaban en Francia, confinadas, en su mayoría, en campos de concentración habilitados para acogerlas. ​

Francia no previó la gran cantidad de españoles que cruzarían la frontera, no destinó suficientes medios y los campos de concentración se convirtieron en lugares inhabitables donde los exiliados se hacinaban en condiciones de vida penosas. Francia negoció con Franco para que aceptara el retorno de aquellos exiliados que quisieran regresar y a finales de 1939 el número de refugiados que permanecían en los campos se redujo a 140.000, otros 42.000 se distribuyeron en otros países. ​ La Unión Soviética, Argentina, Cuba, Santo Domingo y especialmente Chile, por los esfuerzos de Pablo Neruda (en aquel tiempo embajador en París) y México, que llegaría a acoger a unos 22.000 refugiados, fueron los principales países de acogida.

Los campos de Francia no se desmantelaron hasta bien entrado el año 1940. Los refugiados fueron incorporándose a la Legión Extranjera y compañías de trabajo destinadas a trabajadores extranjeros.

Con la ocupación alemana de Francia, los exiliados españoles pasaron a sufrir una nueva represión. Dirigentes del Frente Popular fueron reclamados por Franco y entregados a la policía franquista, éste fue el caso del Presidente de la Generalidad Companys ((1)) que posteriormente fue ejecutado; 13.000 españoles fueron enviados a campos de concentración en Alemania, entre ellos Largo Caballero. De los 13.000 españoles que fueron enviados a campos de concentración nazis únicamente lograron sobrevivir 2.000 pereciendo el 85% de ellos, porcentaje de muertos superior al de cualquier otra nacionalidad. Entre 30.000 y 40.000 españoles fueron enviados a campos de trabajo en Alemania.

((1)) Nota del editor del Blog.  ​Lluís Companys i Jover​ (1882-1940) fue un político y abogado catalán, de ideología catalanista, independentista y republicana, líder de Esquerra Republicana de Cataluña, presidente de la Generalidad de Cataluña desde 1934 hasta 1940. Exiliado tras la Guerra Civil, fue capturado en Francia por la Gestapo, a petición de la policía franquista, y trasladado a España, donde fue juzgado por un Consejo de Guerra.

Dolça Catalunya del 05-06-2015: Era un político incapaz que regó Cataluña de sangre. Su golpe de estado de 1934 dejó 46 muertos y 11 heridos. Bajo su gobierno fueron destruidos más de 7.000 edificios religiosos, asesinados 47 periodistas, mossos d’esquadra y hasta un sordo por saber latín, destrozada la Sagrada Familia y asesinados los tres curas que la atendían, y organizados dantescos campos de concentración como el de Omells de Na Gaia. Toleró el asesinato del 3er presidente de la Generalitat desde su restauración, Jiménez Arenas. Más de 8.129 catalanes fueron asesinados bajo la presidencia de Companys.

 

Publicó un decreto el 26 de julio de 1936 donde, “a proposta de Presidència”, para “acabar de aniquilar en toda Cataluña los últimos núcleos fascistas existentes” creaba el “Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña”. El catalán Gassiot Magret escribía que “cuantos tuvimos la desgracia de tener que sufrir el terror rojo de Barcelona, sabemos que las Milicias Antifascistas eran los técnicos y ejecutores de los asesinatos. Nos consta que no hubo ningún asesinato de personas religiosas que no hubiese sido autorizado por el Comité Directivo”. No, això no ho ensenyen a les madrasses de la Gene.

Companys autorizó personalmente decenas de asesinatos. Per exemple, podem veure la foto de la Sentència 377 del Tribunal d’Espionatge i Altra Traició de Catalunya, de 19-11-1938, i confirmada pel President Lluís Companys el 10-12-1938: pena de mort a 7 homes i 6 dones. Gràcies a Déu aquest cop el mandat d’en Companys no es va complir, perquè va fugir davant l’arribada dels nacionals el 26 de gener del 1939. De paso se llevó bienes púbs y patrimonio de todos. El president había mandfado destruir gran parte del pastrimonio artístico de Cataluñas.

Con el inicio de la II Guerra Mundial, la mayoría de los refugiados que permanecían en Francia se incorporaron a unidades militares para combatir a Alemania y unos 10.000 refugiados, principalmente comunistas, se integraron en la resistencia jugando un papel importante en la lucha contra la ocupación alemana. ​ Los combatientes españoles liberaron gran parte del sur de Francia, una de las primeras unidades en entrar a París la integraban exiliados españoles y los batallones Guernica y Libertad participaron en liberación de posiciones en la zona del Atlántico. El número de exiliados españoles muertos en la II Guerra Mundial puede acercarse a la cifra de 25.000. Acabada la II Guerra Mundial, los exiliados españoles en Francia adquirieron un estatus legal, del que carecían con anterioridad, que les permitió permanecer en el país. También es de destacar la comunidad de exiliados en México. ​

El exilio republicano permanente se calcula en 200.000 exiliados, compuesto principalmente por combatientes del Frente Popular, cargos públicos, profesionales e intelectuales. En determinadas áreas como la poesía, las ciencias o el pensamiento, quienes emigraron representaban una parte trascendental de la cultura española, por lo que la sociedad española se vio mutilada por la desaparición de esas personas.

 

 

Consecuencias de la Guerra Civil Española

De: https://historiaybiografias.com/civil_espanola/

La principal consecuencia de la Guerra Civil Española fue la gran cantidad de pérdidas humanas, no todas atribuibles a las acciones propiamente bélicas y sí muchas de ellas relacionadas con la violenta represión ejercida o consentida por ambos bandos, entre las que se pueden incluir las muertes producidas por los bombardeos sobre las poblaciones civiles.

En el aspecto político, el resultado fue el brusco cambio de un gobierno emanado de las urnas electorales a otro surgido de las armas; es decir, el final de la democracia para dar paso a una férrea dictadura que se prolongaría hasta la muerte de Franco en 1975.

Las principales consecuencias en el plano económico fueron: pérdida de reservas materiales y financieras, disminución de la población activa, destrucción de infraestructura, disminución de la producción y reducción en el nivel de ingresos. La mayoría de la población española padeció durante la contienda y por las siguientes dos décadas, los efectos del racionamiento y la privatización de bienes de consumo.

El Plan Marshall, que después de la Segunda Guerra Mundial ayudó en la recuperación económica de otros países europeos, no se hizo extensivo a España debido a que el régimen franquista debía su triunfo a la ayuda nazi—fascista. La Guerra Civil Española, con todas sus brutales implicaciones para la población y el desarrollo político y económico del país, parecía constituir el preámbulo de la nueva guerra total que amenazaba al mundo entero, un conflicto que colocaba a las naciones occidentales en la disyuntiva entre el terror rojo y la amenaza fascista, una guerra cuyo desarrollo y pavoroso desenlace final fundamentarían los cimientos de la etapa histórica que hoy llamamos “mundo actual”.

 

Francisco Franco

 

Relaciones internacionales

Las repercusiones políticas y emocionales de la guerra trascendieron de lo que es un conflicto nacional, ya que, por muchos otros países, la Guerra Civil española fue vista como parte de un conflicto internacional que se libraba entre la religión y el ateísmo, la revolución y el fascismo. Para la URSS, Alemania e Italia, España fue terreno de prueba de nuevos métodos de guerra aérea y de carros de combate. Para Gran Bretaña y Francia, el conflicto representó una nueva amenaza al equilibrio internacional que trataban dificultosamente de preservar, el cual se derrumbó en 1939 (pocos meses después del fin de la guerra española) con la Segunda Guerra Mundial. El pacto de Alemania con la Unión Soviética supuso el fin del interés de esta en mantener su presión revolucionaria en el sur de Europa.

En cuanto a la política exterior, supuso el aislamiento de España y la retirada de embajadores de casi todo el mundo. Solo unos pocos países mantuvieron relaciones diplomáticas con España desde el final de la II Guerra Mundial hasta el inicio de la Guerra Fría. A partir de los años 50, las relaciones internacionales españolas, con el apoyo de EE. UU., pasan a ser casi normales, salvo con los países del Bloque Soviético.

 

 

 

Franco no derrotó en 1939 a una democracia, sino a un frente popular disgregador y totalitario, salido de unas elecciones fraudulentas. Por Pío Moa

Escrito por Pío Moa • 2018-09-05

La izquierda y los separatistas tienen una coherente versión histórica de la historia reciente: en 1936 Franco y los suyos dieron un golpe de estado contra un régimen democrático, que llaman la república, la cual amenazaba los privilegios de los “enemigos del pueblo y de la libertad”. Luego instituyeron una dictadura feroz, durante cuarenta años. Y tras la muerte del dictador, sus seguidores y beneficiarios impusieron una transición democrática a medias, desde el franquismo y no contra él, reteniendo gran parte de su poder. Y hoy ha llegado el momento democratizar plenamente a España, integrarla en Europa, etc. Este esquema histórico es el que subyace a todas sus políticas y argumentario.

…/…

El Frente Popular no fue la república, sino la destrucción de ella mediante el golpe de estado de unas elecciones fraudulentas seguidas de un verdadero régimen de terror. Se compuso de partidos separatistas y totalitarios acompañados de los mariachis republicanos de izquierda, a su vez golpistas desde 1933. Carecía, por tanto, de toda legitimación democrática. Y por ello mismo, los partidos que después se identificaban moral y políticamente con el Frente Popular estaban en la misma posición.  (Diré de pasada que esta evidencia decisiva he sido el primero o de los primerísimos en señalarla e insistir en ella).

…/…

a) Franco no derrotó en 1939 a una democracia, sino a un frente popular disgregador y totalitario, salido de unas elecciones fraudulentas. Y no tuvo oposición democrática, sino comunista y/o terrorista, porque era preciso asegurar un país próspero y sin odios antes de replantearse una democracia, y todo el mundo lo entendía más o menos conscientemente. Y eso fue lo que hizo el franquismo.

b) Franco volvió a derrotar después de muerto a un nuevo frente popular en ciernes. Fue en el referéndum de 1976, cuando la inmensa mayoría del pueblo votó por una democratización desde el franquismo y contra una amalgama de partidos izquierdistas y separatistas (“rupturistas”) que se identificaban con los derrotados del 36. Con la novedad de incluir a grupos cristianos y similares salidos del confusionismo sembrado por el Vaticano II.

c) Los frentistas no renunciaron a las tesis que les daban la citada coherencia, sino que aprovecharon las ventajas que les proporcionaba la democracia para socavarla, bien conscientes de la utilidad que representaba una visión de la historia, aunque fuera falsaria. Con Zapatero lograron fuerza suficiente para anular la transición, deslegitimar por fin al franquismo, y con él a la monarquía y a la democracia, agravando los problemas de separatismos y el impulso totalitario, bien manifiesto en un tipo de propaganda, en leyes como la de la memoria histórica o la de género, o en la recompensa política a los asesinatos de la ETA.

d) Cumplida esta primera parte, quedaba aún ultrajar al hombre que los había vencido por dos veces y destruir de alguna manera, física o simbólicamente, el Valle de los Caídos, que con su mera presencia denunciaba la falsedad del discurso frentista y de sus políticas derivadas.

  

Publicada en el Blog de Campos el 13-12-2018

 

 

 

España – Guerra Civil – 1ª parte

Nota del editor del Blog: Hemos dedicado varios Capítulos a la II República Española, al tema del Oro de Moscú y a saber quién era Franco. Habrán visto que “cada uno cuenta la Historia según sus ideas”. Lo que sí es verdad que, en ese ambiente de odio entre hermanos, la República ostentaba el poder y el Gobierno establecido, y Franco se alzó militarmente contra ella. Estos son los hechos.

 

De: La Guerra Civil Española – Tomo III – Hugh Thomas – Ediciones Urbión – 1983

El 23 de junio de 1936 el general Francisco Franco escribió al jefe del Gobierno, Casares Quiroga. La carta mostraba su preocupación por las divisiones existentes dentro del cuerpo de oficiales, reflejo de la nación dividida. Franco protestaba contra las privaciones de mando a militares de derechas … El jefe del Gobierno no contestó a su carta … Parece ser que el alzamiento militar estaba decidido, pero Franco vacilaba … A finales de junio llegó la fusión entre los movimientos juveniles socialista y comunista, que dio lugar a la JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) … El 8 de julio fueron detenidos en Madrid setenta falangistas, y varios centenares en provincias, acusados de sedición

En Londres, Luis Bolín, corresponsal en aquella ciudad del diario monárquico ABC, había Alquilado un Dragón Rapide al Olley Air Service para trasladar a Franco desde Canarias hasta Marruecos, con parada previa en Lisboa, Casablanca, Cabo Yuby y Las Palmas, donde se estaban realizando maniobras de La Legión y Los Regulares, y donde el plan preveía que asumiría el mando del ejército de África desde Tenerife… El 11 de julio, el jefe del Gobierno fue advertido de lo que iba a ocurrir: “¿Con que aseguran ustedes que van a levantar a los militares? Muy bien, yo, en cambio, me voy a acostar” …

El 12 de julio fue asesinado el socialista Teniente Castillo, de la Guardia de Asalto, por cuatro hombres armados con revólveres, en plena calle … El 13 de julio fue asesinado el líder de la oposición parlamentaria José Calvo Sotelo a quien dos días antes La Pasionaria le había gritado en Las Cortes: “Este es su último discurso”, aunque esta expresión no consta en el Diario de Sesiones. El asesino fue el joven socialista Luis Cuenca, miembro de la policía regular … El gobierno suspendió los periódicos derechistas YA y Época del 14 de julio por publicar relatos sensacionalistas del asesinato de Calvo Sotelo, sin haber sometido previamente los originales a la censura

El general Amadeo Balmes, gobernador militar de Las Palmas, se mató accidentalmente en unas prácticas de tiro, lo que dio una excusa a Franco para acudir desde Tenerife a Las Palmas al entierro. A las 12:30 de la madrugada, en la noche del 16 al 17 de julio, el general Franco subía a bordo del pequeño barco que hacía el servicio entre las islas, acompañado de su esposa y su hija, en la primera etapa de un viaje que le llevaría al supremo poder en España.

De: Guerra Civil Española | Historia de España – https://historiaespana.es › Edad Contemporánea

 

En respuesta a la muerte del teniente José Castillo, los izquierdistas asesinaron a José Calvo Sotelo, líder de la oposición derechista. Esta fue la chispa que incendió la guerra civil española.

 

El 17 de julio de 1936, cuatro días después del asesinato de Calvo Sotelo, el General Francisco Franco, encabezo un levantamiento general en las Islas Canarias, para luego pasar a Marruecos español, siendo secundado por otras guarniciones en la península.

El alzamiento militar fue considerado por sus protagonistas como un pronunciamiento del ejército, “unido a las demás fuerzas de la nación”, para restablecer el orden público, el principio de autoridad y para defender la unidad de España.

Así se inició una sangrienta guerra civil entre dos frentes. Por un lado, los izquierdistas, apoyado por Rusia, Francia e Inglaterra y, por otro lado, los derechistas, con el respaldo de la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler.

Los militares golpistas de África atravesaron el Estrecho de Gibraltar, en agosto de 1936. En setiembre conquistaban Toledo, liberando a los soldados franquistas, que se encontraban sitiados en el Alcázar de Toledo. Poco después, el 1º de octubre del mismo año, Franco fue designado Jefe de Estado.

Desde los momentos iniciales, los insurrectos encontraron dura resistencia en los izquierdistas, pero el auxilio de Alemania e Italia, que acudieron con cerca de 100,000 soldados en favor de Franco, inclinaron la balanza en beneficio de los derechistas. En esa oportunidad la aviación nazi bombardeó pueblos indefensos, como Guernica, inmortalizado más tarde en el famoso óleo pintado por el genio de Pablo Picasso (*).

Contra la intervención de los gobiernos fascistas lucharon voluntarios de todo el Mundo, agrupados en las “Brigadas Internacionales”. Sin embargo, fueron doblegados después de acciones heroicas en Brúnete, donde sucumbieron 40 mil soldados de los ejércitos contendientes, Teruel, Río Ebro, Santuario de Santa María de la Cabeza y Barcelona.

Las sucesivas derrotas republicanas obligaron a dimitir al presidente Azaña. Seguidamente cayó Madrid y sus bravos defensores. El 1º de abril de 1939, el General Francisco Franco anunció oficialmente el fin de la guerra, tras haber sido nombrado Jefe del Estado español y Generalísimo de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire. Se inicia así la dictadura franquista en España, que había de durar hasta 1975, en que le sucedió el príncipe Juan Carlos de Borbón, nieto de Alfonso XIII.

 

 

(*) En la actualidad hay autores que mantienen que este cuadro fue un homenaje al torero Sánchez Mejías, muerto antes del inicio de la Guerra Civil, en la plaza de toros de Manzanares (Ciudad Real).

 

De: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_civil_española

A las partes del conflicto se las suele denominar bando republicado y bando sublevado:

  • El “bando republicano” estuvo constituido en torno al Gobierno, formado por el Frente Popular, que a su vez se componía de una coalición de partidos republicanos – Izquierda Republicana y Unión Republicana- con el Partido Socialista Obrero Español, a la que se habían sumado los marxistas-leninistas del Partido Comunista de España y el POUM, el Partido Sindicalista de origen anarquista y en Cataluña los nacionalistas de izquierda encabezados por Esquerra Republicana de Cataluña. Era apoyado por el movimiento obrero y los sindicatos UGT y CNT, los cuales también perseguían realizar la revolución social. También se había decantado por el bando republicano el Partido Nacionalista Vasco, cuando las Cortes republicanas estaban a punto de aprobar e Estatuto de Autonomía para el País Vasco.

 

  • El bando sublevado, que se llamó a sí mismo “bando nacional”, estuvo organizado en torno aparte del alto mando militar, institucionalizado inicialmente en la Junta de Defensa Nacional sustituida tras el nombramiento de Francisco Franco como Generalísimo y Jefe del Gobierno del Estado. Políticamente, estuvo integrado por la Falange Española, los carlistas, los monárquicos alfonsinos de Renovación Española y gran parte de los votantes de la CEDA, la Liga Regionalista, y otros grupos conservadores. Socialmente fue apoyado por aquellas clases a las que la victoria en las urnas del Frente Popular les hizo sentir que peligraba su posición; por la Iglesia Católica, acosada por la persecución religiosa desatada por parte de la izquierda nada más estallar el conflicto y por pequeños propietarios temerosos de una “revolución del proletariado”. En las regiones menos industrializadas o primordialmente agrícolas, los sublevados también fueron apoyados por numerosos campesinos y obreros de firmes convicciones religiosas.11

 

Víctimas de la Guerra Civil

El número de víctimas civiles aún se discute. Algunos afirman exageradamente que la cifra se situaría entre 500 000 y 1 000 000 de personas.2​ Muchas de estas muertes no fueron debidas a los combates, sino a la represión en forma de ejecuciones sumarias y paseos. Esta se llevó a cabo en el bando sublevado de manera sistemática y por orden de sus superiores, mientras en el bando republicano se produjo de manera descontrolada en momentos en que el gobierno perdió el control de las masas armadas.319​ Los abusos se centraron en todos aquellos sospechosos de simpatizar con el bando contrario. En el bando sublevado se persiguió principalmente a sindicalistas y políticos republicanos (tanto de izquierdas como de derechas), mientras en el bando republicano esta represión se dirigió hacia simpatizantes de la reacción o sospechosos de serlo y sacerdotes de la Iglesia Católica, llegando a quemar conventos e iglesias y asesinando a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas. Es incalculable la pérdida en el patrimonio histórico y artístico de la Iglesia católica, pues se destruyeron unos 20 000 edificios —entre ellos varias catedrales— incluyendo su ornamentación (retablos e imágenes) y archivos. ​

El número de muertos en la guerra civil española solo puede ser estimado de manera aproximada. El bando sublevado estableció una cifra de 500 000, incluyendo además de los muertos en combate, a las víctimas de bombardeos, ejecuciones y asesinatos. Estimaciones recientes arrojan esa misma cifra de 500 000 muertos o algo menos, sin incluir a quienes murieron de malnutrición, hambre y enfermedades engendradas por la guerra. La cifra de un millón de muertos, a veces citada, procede de una novela de Gironella, que la justifica entre los 500 000 reconocidos y otros tantos cuya vida resultó irremediablemente destrozada.

 

De: Javier Paredes – Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá de Henares

Franco fusiló a 22.642 personas, el Frente Popular a 70.000

Y ojo: los condenados a muerte por el franquismo lo fueron por sentencia de un tribunal y por delitos de sangre, nunca por disidencia política. En ese caso, les caían penas de prisión. Javier Paredes 02/09/18 09:00 en hispanidad.com

 

 

Franco fusiló a 22.642 personas, el Frente Popular a 70.000

“En ocasiones veo muertos…”. Yo, no. Yo, todavía, no. El que los ve es Haley Joel Osment, el niño de la película titulada El sexto sentido, que hasta llegó a estar nominado para un Óscar por su actuación. Pero tan cierto como que yo no los he visto, es que hace años sí que tuve una cierta relación con los difuntos y, por lo tanto, parafraseando al niño actor puedo afirmar con toda propiedad:

“¡En ocasiones he contado muertos!”.

Fuera miedos, que lo mío no es de suspense. Se lo cuento. Hace ya muchos años, muchos más de los que a mí me gustaría, andaba yo por tierras del norte ocupándome en escribir mi tesis doctoral, a la vez que me ganaba la vida dando clases de Historia Contemporánea en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Navarra.

Y resultó que uno de los días nublados de Pamplona, que son unos cuantos al año, apareció por aquella ciudad Ramón Salas Larrazábal. A Don Ramón —como naturalmente yo le llamaba— le sorprendió la Guerra Civil siendo estudiante de Ciencias y se alistó en El Requeté. Terminada la contienda ingresó en el Ejército del Aire, formó parte de la Escuadrilla Azul en la guerra contra Rusia y como militar hizo una brillantísima carrera.

Pero Ramón Salas Larrazábal, además de militar, buena persona y gran conversador, era un historiador como la Plaza del Castillo que, si no es la más grande, desde luego es la más famosa de las plazas de Pamplona. Por entonces, preparaba su libro sobre las cifras de la Guerra Civil. Así es que a mí, que era un niñato que estaba empezando, todo esto me animaba a saludar a un historiador consagrado.

Nunca había coincidido personalmente con Salas Larrazábal, pero me di maña para llegar hasta él y presentarme. Y nos caímos tan bien desde el primer momento que los dos días que Don Ramón permaneció en Pamplona, le acompañé a todos los lados. Bueno, a decir verdad, realmente todos los sitios por los que anduvimos se redujeron a dos, porque no fuimos a ningún otro. Solo estuve con él en el hotel donde se alojaba y en el Registro Civil.

Don Ramón, por aquellas fechas, había visitado ya la casi totalidad de los Registros Civiles de España, contando, uno a uno, los muertos de la Guerra Civil de los dos bandos y los fusilados de la postguerra. Me pidió que le ayudará, lo que fue todo un honor para mí durante los dos días que estuvimos trabajando juntos.

Él me explicó que en el Registro Civil no se puede hacer constar los motivos infamantes de la muerte de los reos, de manera que Don Ramón ya me advirtió que nunca me encontraría un registro que dijera que una determinada persona había sido fusilada. Pero tampoco era difícil descubrirlo, porque los que nosotros teníamos que contar no se morían ni de cáncer, ni de pulmonía con los fríos de Pamplona, sino que fallecían de hemorragia en las tapias de la Vuelta del Castillo (no es coña). Y no hace falta haber vivido en la capital de Navarra para saber que ese no es el nombre de ningún hospital.

Don Ramón me contagió su paciencia benedictina, lo que me permitió aguantar sin desfallecer y llevar a cabo aquella tarea tan rutinaria y tan pesada. Y nos dimos una soberana paliza a trabajar, hasta que revisamos todos los tomos de defunciones del Registro Civil. Por lo tanto, no miento: “Yo, en ocasiones, he contado muertos”.

Así es el trabajo del historiador: silencioso, humilde, minucioso y muy largo, y todo para, al final, obtener un dato o una cifra exacta. Todo lo contrario del método del toca-memorias Pedro Sánchez, al que después de pasarme más de cuarenta años desatando el balduque de los legajos en archivos no puedo menos que decirle, para mi desahogo, lo mismo que le soltó el labriego al vecino inoportuno: “no me toques las memorias…, que vengo de vendimiar”. Aunque ahora que lo pienso, ya no recuerdo si el aldeano dijo exactamente eso, o dijo otra cosa.

Me llevan los señoritos cuando oigo las cifras que se están dando sobre los represaliados por Franco, las llamadas por el toca-memorias “víctimas del franquismo”. No pocos políticos, periodistas y contertulios repiten los tópicos y las mentiras de siempre, sin documentarse, sin haber leído nada, despreciando a Ramón Salas Larrazábal y a otros tantos que, como él, se dejaron la vida en la recolección de la uva histórica.

Pues bien, veamos, en esta ocasión, la mentira y la verdad sobre el número de los fusilados después de la Guerra Civil, que de los penados con cárcel me ocuparé en otra ocasión, en algún próximo domingo.

Conviene aclarar que todo lo de la Guerra Civil y sus secuelas es deseable que no hubiera pasado pero, puesto que pasó, contémoslo como fue. Los condenados a muerte después de la guerra lo fueron por sentencia de un tribunal y en todos los casos fueron condenados a la pena capital por haber cometido delitos de sangre, nunca por disidencia política, porque en ese caso, les caían penas de prisión.

 

Javier Paredes Alonso

 

Es decir que, en principio, estos condenados tuvieron más garantías que las dispensadas por los socialistas que asesinaron a Calvo Sotelo, y, desde luego, mayor culpa que la del jefe de la oposición de la derecha durante la Segunda República.

Además, es de justicia reconocer que no es lo mismo juzgar y fusilar a un asesino, que matar y violar a monjas y laicas católicas como hicieron los socialistas y sus aliados del Frente Popular. Sin duda, y a pesar de todos los defectos que se quiera, tuvieron muchas más garantías los tribunales militares de la postguerra, que las actuaciones de los matones de las checas, regentadas por socialistas, comunistas y anarquistas.

Además, cuando se habla de los fusilados de la postguerra por cometer delitos de sangre, conviene recordar que, por entonces, la pena de muerte estaba vigente en muchos países con regímenes democráticos. Sin ir más lejos, nuestros vecinos, los franceses, abolieron la pena de muerte en 1975.

 

 

La primera cifra de los fusilados la proporcionó Heriberto Quiñones, un comunista que fue detenido en 1941, cuando intentaba reorganizar el partido, al que se le incautó un informe en el que afirmaba que, desde abril de 1939 hasta 1941, se había asesinado a medio millón de personas en paseos y ejecuciones.

Y esa fue la cifra oficial para la izquierda durante un tiempo, hasta que Gabriel Jackson, en 1967, la rebajó a 200.000. Ocurrió que Jackson había visto una estadística que hablaba de 213.843 muertes violentas. Él redondeo hasta los doscientos mil, pero su sectarismo le impidió ver que esa violencia de la estadística se refería a muertes que incluían homicidios, envenenamientos, incendios, epidemias, hambre, frío, etc… Y lo increíble es que todavía algunos siguen a cuestas con la cifra de los 200.000 fusilados.

En mis años de estudiante, Ramón Tamames nos comía el coco a los que cursábamos la carrera de Historia en la Universidad Autónoma de Madrid y nos daba la cifra de 105.000 fusilados. Eran otros tiempos para el comunista Tamames de entonces, aunque las malas lenguas ya decían que le seducía el capitalismo, porque le gustaba el dinero más que comer con los dedos y que cobraba hasta por dar los buenos días.

A día de hoy, la cifra más creíble es la que proporciona Carlos Fernández Santander, que da un total de 22.642 fusilados en doce años, de 1939 a 1950. Cifra a la que si se quiere se puede añadir las 1.362 muertes violentas por causas desconocidas del año 1939 y las 1.474 muertes del año siguiente, lo que sumaría un total 25.477, un total bien alejado de los que han dado los autores citados anteriormente.

Y sin el propósito ni de entrar en una guerra de cifras ni de justificar lo injustificable, pero por situarnos en las coordenadas de aquel tiempo, debo decir, que los ejecutados por el Frente Popular en los tres años de Guerra fueron 70.000, y que después de la Segunda Guerra Mundial las represalias en Italia provocaron 67.000 ejecutados. En Francia todavía fueron muchos más, casi el cuádruple que en España: nuestros vecinos fusilaron a 85.000 franceses.

 

De: la batalla final de la guerra civil española – www.grandesbatallas.es/batallafinalguerracivil.html

  • Resumen de la batalla final de la Guerra Civil Española

En la noche del 5 al 6 de marzo de 1939, el coronel Segismundo Casado jefe del Ejército del Centro que defiende Madrid, habló por teléfono con Negrín, presidente del gobierno de la Zona Republicana y le comunicó que se ha sublevado contra él; Negrín, se lo piensa y decide no resistir, sino huir de España. Cuando recibió esta llamada, Negrín se encontraba en Elda (Alicante), decide informar al ministro comunista Álvarez del Vayo, en el cuartel general del Partido Comunista en Elda, cuyo presidente era el ministro de Agricultura Vicente Uribe. El Dr. Negrín, presidente del gobierno de la República, tiene que ir en persona a dar cuenta de lo que pasa al Partido Comunista y recomendarles que se protejan, ya que el final de la Guerra Civil está cerca.

Madrid se convirtió entre el 5 y el 13 de marzo, en el centro de una pequeña guerra civil, dentro de la Guerra Civil. Casado se había negado a ir a Elda, cuando Negrín le convocó a una reunión en el Cuartel General Comunista. Durante estos días, la obstinación de Negrín por continuar con la sangrienta e inútil Guerra Civil y la firme decisión de Casado y Besteiro, para pararla, convirtió el centro de Madrid en la primera línea de fuego del frente de guerra. Casado quería iniciar negociaciones de capitulación con el Cuartel General de Franco y los comunistas se oponían.

Por las calles del centro de Madrid, se disparaba unos a otros, todos eran soldados del Frente Popular. Tanques y piezas de artillería disparando por la Castellana, Recoletos, José Abascal, eran ejércitos el mismo bando: los comunistas de Negrín contra los socialistas y anarquistas de Casado, Besteiro y Cipriano Mera.

Durante las negociaciones de la Junta del coronel Casado con el Cuartel general de Franco se habló de la evacuación al extranjero de cuantos quisieran marcharse, especialmente los que más tuvieran temor de ser castigados por sus actividades durante la guerra. El plan disponía que los fugitivos se reunieran en los puertos del Mediterráneo para ser posteriormente evacuados en barcos franceses e ingleses. Desgraciadamente, aquel sueño no se realizó, ni los que quería pudieron llegar a los puertos de Alicante y Cartagena, ni los esperados barcos llegaron a nuestros puertos. Sólo algunos elegidos pudieron salvarse de los campos de concentración o del pelotón de fusilamiento

Lo derrotados por lo nacionales, dispusieron de 20 días para huir, pero lo hicieron muy pocos por falta de medios. En los aviones se fueron los altos cargos comunistas, algunos lo hicieron por mar y la gran mayoría de los soldados y mandos intermedios, se quedaron esperando en los puertos los barcos que nunca llegaron.

Habla Julián Besteiro por la radio:

«¡Ciudadanos españoles! Después de un largo y penoso silencio, hoy me veo obligado a dirigiros la palabra, por un imperativo de la conciencia, desde un micrófono de Madrid».

«Ha llegado el momento en que irrumpir con la verdad y rasgar la red de falsedades en que estamos envueltos, es una necesidad ineludible, con deber de humanidad y una exigencia de la suprema ley de la salvación de la masa inocente e irresponsable».

«Tras la Batalla del Ebro, los ejércitos nacionales han ocupado Cataluña y el Gobierno republicano ha andado errante durante largo tiempo en territorios franceses . Por tanto, el Consejo Nacional de Defensa viene a llenar un vacío de poder ante el panorama de ministros ausentes y, peor aun, ante una cabeza decapitada, pues el presidente de la República también ha dejado su cargo».

«El Gobierno del señor Negrín no puede aspirar a otra cosa que a ganar tiempo.».«Y esa política de aplazamiento no puede tener otra finalidad que alimentar la morbosa creencia de que la complicación de la vida internacional desencadene una catástrofe de proporciones universales, en la cual, juntamente con nosotros, perecerían las masas proletarias de muchas naciones del mundo ».El socialista, 7 de marzo de 1939.

De: ABC 02-04-2014

La voz de Fernando Fernández de Córdoba, actor de profesión, sonó a través de las ondas poco después de las 10.30 con el habitual énfasis y engolamiento, pero también especialmente emocionada. Era un momento muy especial y eso pesaba en el ambiente. Fue entonces cuando se escucharon en todo el país las famosas palabras: «Parte oficial de guerra, del cuartel general del generalísimo, correspondiente al día de hoy, primero de abril de 1939, tercer año triunfal. En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, primero de abril de 1939, año de la victoria. El generalísimo Franco».

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 29-11-2018

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

España – Franco

De: https://historiaespana.es/biografia/francisco-franco-bahamonde

  • Resumen

Francisco Franco Bahamonde (1936-1975). Nació el 4 de diciembre de 1892 en El Ferrol (La Coruña). El 29 de agosto de 1907 ingresó en la Academia de Infantería, donde llegó a segundo teniente el 13 de julio 1910, primer teniente en 1912, capitán en 1914, y así fue ascendiendo hasta llegar a general de división en marzo de 1934. Cuando el comandante Millán Astray fundó la Legión, lo llamó para que mandara la primera bandera en 1920. Muchos de sus servicios fueron prestados en Marruecos. Fue nombrado director de la Academia General Militar de Zaragoza, en donde permaneció hasta que esta Academia fue clausurada en la primavera de 1931 por un decreto de Manuel Azaña (que entonces era ministro de la Guerra en el Gobierno de la II República). El 14 de mayo de 1935, fue nombrado jefe del Estado Mayor Central por José María Gil-Robles (ministro de la Guerra y jefe de la CEDA).

Tras la llegada al poder del Frente Popular en febrero de 1936, un grupo de militares planeó un levantamiento del ejército contra el Gobierno de la República; pero, en cuanto llegó Azaña a la presidencia de la República el 10 de mayo de ese mismo año, alejó de Madrid a ciertos generales sospechosos, entre los cuales estaba Francisco Franco, que fue enviado a Canarias; más el plan, para el levantamiento militar, ya estaba trazado. El orden público fue de mal en peor: saqueos, incendios, asesinatos, etc.; el teniente José del Castillo fue asesinado el día 12 de julio de 1936, y José Calvo Sotelo al día siguiente; pero, desde el día 11, ya estaba esperando a Franco, en Las Palmas, un avión civil inglés, el Dragón Rapide (pilotado por el capitán Bebb).

 

 

El día 17 de julio de 1936, Franco salió de Santa Cruz de Tenerife y llegó a las Palmas. El día 18, el ejército se sublevó contra el Gobierno de la República en varios puntos de la Península: el general Mola en Navarra, Queipo de Llano en Sevilla, Cabanellas en Zaragoza, etc. El general Franco salió en este día de Las Palmas en el Dragón Rapide e hizo escala en Casablanca; el día 19, continuó su vuelo hasta Tetuán, donde tomó el mando de las tropas de África (la Legión y los Regulares).

El general Franco cruzó el Estrecho de Gibraltar con su ejército el 6 de agosto siguiente y controló la Baja Andalucía y enseguida también Badajoz; así que, en la primera quincena de agosto, quedó repartido el territorio español entre republicanos y sublevados, éstos controlaban las siguientes capitales de provincia: Cádiz, Huelva, Sevilla, Granada Córdoba, Badajoz, Cáceres, Ávila, Salamanca, Zamora, Orense, Pontevedra, Lugo, La Coruña, León, Palencia, Valladolid, Segovia, Burgos, Vitoria, Pamplona, Logroño, Soria, Huesca, Zaragoza, Teruel, Palma de Mallorca, las islas Canarias y todos los territorios españoles en África; el resto quedó bajo el control del Gobierno de la República, que entregó armas a las organizaciones sindicales y a las masas populares; pero sólo le quedó un 20 % de los mandos militares (una parte de ellos se pasó a la zona de los sublevados).

El general Sanjurjo, jefe del ejército sublevado, murió en un accidente de aviación (algunos piensan que fue un atentado) en los mismos inicios de la contienda, el 20 de julio de 1936; por lo que los jefes del ejército sublevado, reunidos en Burgos, nombraron a Franco “Generalísimo y Jefe del Estado”, nombramiento publicado en el Boletín Oficial del Estado el 20 de septiembre de ese mismo año. Así asumió, el general Franco, la dirección de la guerra y del gobierno en la zona controlada por su ejército; ésta se fue ampliando hasta que controló todo el territorio de España.

Tomó la ciudad de Madrid el día 28 de marzo de 1939; la última capital de provincia tomada fue Alicante el día 31 del mismo mes, con lo cual se anunció el fin de la guerra el día 1 de abril de 1939; entonces, la II República, que había comenzado con unas elecciones municipales, terminó mediante una guerra civil de casi tres años de duración.

 

De: https://www.jmsima.com/biograf%C3%ADas/560-biograf%C3%ADa-de-francisco-franco-bahamonde-1892-1975.html

  • Resumen

Militar y estadista español nacido en El Ferrol (La Coruña) el 4 de diciembre de 1892 y fallecido en Madrid el 20 de noviembre de 1975. Gobernó encabezando una larga y férrea dictadura que persistió hasta su muerte. Nacido en el seno de una familia de tradición militar, su primera intención fue ingresar en la Academia Naval.

 

 

El cierre temporal de ingreso en ésta hizo que el joven Franco dirigiera sus pasos hacia infantería, en cuya Academia de Tole­do ingresó en 1907. Su paso por la academia marcó profundamente su perso­nalidad, tanto en la instrucción técnica y la influencia filosófica recibida, como por el trato con los otros cadetes. Su escasa estatura, la voz aflautada y una mínima brillantez académica le hicieron objeto de algunas bromas que, lejos de apaciguar su inquieta y ambiciosa vida interior, sirvieron de acicate superador.

Al ser graduado en la Academia solicitó como destino Marruecos, donde, de hecho, acabó formándose como soldado y donde consiguió buena parte de sus ascensos, tanto por antigüedad como por méritos de guerra, además de ser herido de gravedad.

Al alcanzar el grado de comandante fue destinado a Oviedo (1916), donde tuvo un puesto destacado en la represión de la huelga revolucionaria del año siguiente. Su estancia en la capital asturiana le permitió alternar por primera vez con la alta burguesía local, entre la que encontró a la que sería años después su esposa: Carmen Polo. La creación del famoso Tercio de la Legión Extranjera (1920) al mando de Millán Astray hizo que éste solicitara el concurso de Franco, quien en su segundo destino en Marruecos dirigió la primera bandera del Tercio. De su experiencia bélica en el Protectorado dejó constancia en su obra Diario de una bandera (1922).

Sus actuaciones en maniobras militares despertaron el interés del rey Alfonso XIII, quien lo nombró “gentilhombre de cámara” y apadrinó su boda en 1923. Este acerca­miento a la corona le posibilitó un destino en la Península, pero tras alcanzar el grado de teniente coro­nel y ante la grave situación del ejército en Marruecos retornó al mando del Tercio. Las intervenciones para derrotar la oposición cabileña emprendidas por el nuevo gobierno de Primo de Rivera (desembarco de Alhucemas …) tuvieron en Franco uno de sus más brillantes y fríos ejecutores, lo que le catapultó al grado de general de división a la corta edad de treinta y tres años, el más joven mili­tar europeo de su época. Pacificado el Protectorado y dada por concluida la guerra, Primo de Rivera le designó director de la Academia de Zaragoza (1928) con el encargo de reorganizar y tecnificar la carre­ra militar. En ese puesto le sorprendió la proclamación de la II República Española.

El ministro de la Guerra, Manuel Azaña, clausuró la Academia en su programa de reforma militar (1931); en su significativo dis­curso de cierre Franco evidenció (contrariamente a la mesura y precaución que siempre utilizó) el pro­fundo malestar que le producía la medida, los nuevos dirigentes y el mismo régimen. Esto hizo que permaneciera durante un año en expectativa de destino hasta que fue finalmente emplazado primero en La Coruña y posteriormente a la comandancia de las Baleares (1933).

La pérdida de las elecciones po­sibilitó el acceso al gobierno del bloque radical-cedista, lo que permitió el inicio de una contrarreforma militar. Fue nombrado asesor militar del gobierno de Lerroux y en calidad de ello dirigió la represión de la revolución de Asturias (octubre de 1934) y fue nombrado Comandante en Jefe del ejército en Marrue­cos. De allí fue llamado por el nuevo ministro de la Guerra, Gil Robles, para ponerlo al frente del Estado Mayor Central (1935). Tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, las nuevas autoridades tu­vieron noticias de conjuras militares golpistas, por lo que practicaron una política de traslados de los principales jefes sospechosos. Franco fue destinado a la comandancia de Canarias, desde donde parti­cipó, si bien de modo secundario, en la preparación de un golpe militar.

Las dudas de Franco sobre su­marse o no de modo activo al movimiento conspirador persistieron hasta fechas muy avanzadas: a fina­les de junio de 1936 envió una carta al presidente Casares Guiroga exhortándole a que utilizara el ejér­cito para frenar la descomposición de la grave situación social.

El asesinato del dirigente ultraderechista Calvo Sotelo sirvió de pretexto y señal definitiva para poner en marcha el golpe de estado. El papel reservado a Franco era trascendental: un avión fletado en Londres debía llevarlo al frente del ejército en Marruecos. El 17 de julio las tropas en Melilla se alzaron en armas e inmediatamente, tras sumarse desde su comandancia al pronunciamiento, voló clandestinamente has­ta Tetuán y en el Protectorado se puso al mando del cuerpo del ejército más determinante en los co­mienzos de la guerra: la Legión.

El primer obstáculo fue el traslado de los efectivos a la Península, lo que consiguió con la ayuda logística alemana e italiana, iniciando a continuación un rápido despliegue por la vega del Guadalquivir y Extremadura en el que consiguió liberar la asediada Academia de Infante­ría en el Alcázar de Toledo y llegar a las puertas de Madrid.

Pero lo que debía ser un rápido y contundente golpe de estado se convirtió en una larga guerra civil. El llamado a ser jefe de las fuerzas sublevadas, el general Sanjurjo, exiliado en Portugal, sufrió un acci­dente de aviación que acabó con su vida. Debido a ello, los dirigentes militares formaron una Junta de Defensa al frente de la cual debía situarse el general responsable del mando supremo. La elección re­cayó en Franco (29 de septiembre de 1936) debido a ser el jefe de la unidad militar más poderosa en ese momento, además de que contaba con las simpatías personales de Hitler y Mussolini, los principa­les apoyos internacionales de los sublevados.

A partir de ese momento, la historia personal de Franco y la historia de España corren en paralelo. Franco aprovechó su situación privilegiada al frente del autocalificado ejército nacional para afianzar su puesto en el nuevo estado en formación. En octubre de 1936 fue proclamado Generalísimo de los ejércitos, en abril del año siguiente se situó al frente del nuevo par­tido único, FET de las JONS, y en enero de 1938 se proclamó Jefe de Estado. La tenencia del poder supremo del ejército, el gobierno y el estado quedó ratificada simbólicamente con la adopción oficial del título de Caudillo de España. Franco contaba cuarenta y cinco años.

La figura de Franco salió de la Guerra Civil elevada a la máxima categoría. Su liderazgo militar, político e institucional era absoluto y a partir de ese momento puso en marcha un régimen dictatorial que con­servó hasta su muerte.

 

De: La Guerra Civil Española – Hugh Thomas, Luis Romero, Ramón Salas Larrazábal y Ángel Viñas. Año 1983 – Libro 2 – Ediciones Urbión

Nació en 1892 en la base naval de Ferrol, en Galicia, hijo de un disoluto contador de navío y descendientes de administradores navales en las dos ramas de su convencional familia, y él quería ingresar también en la marina. Pero no había plaza en la Academia a consecuencia del desastre naval de la guerra contra Estados Unidos de 1898. Así pues, en vez de eso, en 1907 ingresó en la Academia de Infantería de Toledo. En 1912 fue destinado a Marruecos, dónde, en rápida sucesión, se convirtió en el más joven capitán, comandante, coronel y general del ejército, esto último después del victorioso fin de la guerra. En 1916 le hirieron gravemente en el estómago y volvió a España, dónde pasó cuatro años destinado en Oviedo. Fue segundo jefe de la Legión Extranjera al comenzar a existir esta en 1920, la mandó de 1923 a 1927 y, en particular, dirigió el desembarco en la bahía de Alhucemas a las órdenes de Sanjurjo, que trajo consigo la victoria, en 1925.

Franco era un hombre entregado a su profesión. Nunca bebía, nunca se le veía con mujeres, y, en aquella época (cosa que sus piadosos biógrafos suelen mencionar muy de pasada) no parecía religioso. Su puritanismo puede atribuirse a las indiscreciones de su padre, el contador de navío, que se separó de su mujer en 1907 y a partir de entonces vivió en Madrid con una amante hasta su muerte en 1942, a los ochenta y siete años; y a la piedad de su madre, que murió en 1973 en la primera etapa de un peregrinaje a Roma. Indudablemente, la infancia de Franco no fue feliz y su adolescencia fue una época de lucha …/… Tenía un sólido prestigio como “general joven y brillante”, pero se negaba a declararse favorable a ningún bando político, aunque había admirado la idea de la “revolución desde arriba” de Maura.

 

De: https://www.jmsima.com/biograf%C3%ADas/560-biograf%C3%ADa-de-francisco-franco-bahamonde-1892-1975.html

Personalidad política de Franco

“Hágame caso: no se meta en política”. Esta frase, que Franco repitió a numerosos contertulios, refleja toda una concepción de su personalidad y el modo en que vio el devenir de la historia de España en su juventud, además de su propia práctica política durante más de tres décadas.

La personalidad política de Franco estuvo condicionada por su rango militar, por la preparación huma­nística y por la filosofía corporativa que a principios de siglo tenía la pertenencia al ejército. En sus su­cesivos destinos marroquíes acabó por formar su vocación y dedicación militar: él mismo confesó que no comprendía su vida sin la experiencia africana. Su apuesta por la dura disciplina la aplicó en su paso por el mando de la Legión y de ella extrajo importantes enseñanzas: más que geniales planteamientos estratégicos, la guerra en Marruecos exigía orden sistemático, ciega determinación y paciente tenaci­dad, virtudes que luego aplicaría en la represión asturiana y en la Guerra Civil.

Además, Franco hacía ostentación en el frente de un desprecio absoluto por la vida humana, un ensañamiento que resguarda­ba bajo el imperio del reglamento y una defensa absoluta de la obediencia jerárquica. Toda esta experiencia acumulada en el frente y los rasgos fundamentales de su condición militar fueron vertidos sobre su personalidad política, lo que tuvo trascendentales consecuencias en su imposición al frente del Alzamiento, en su estilo de gobierno y en su punto de vista sobre la realidad sociopolítica es­pañola.

Aparte de reiteradas quejas sobre la falta de respaldo de las fuerzas políticas al ejército en Ma­rruecos, Franco había permanecido totalmente ajeno al ámbito político hasta los años treinta. Era un convencido monárquico y la proclamación de la República le disgustó; pero, más allá del cambio de ré­gimen, sobre todo le afectaban las actuaciones de algunos dirigentes gubernamentales, el jacobinismo de algunos parlamentarios y el crecimiento del poder de las fuerzas sindicales y los partidos revolucio­narios.

Durante los años treinta, Franco fortaleció las bases doctrinales que había recibido en su período edu­cativo y la vivencia en el círculo cerrado del ejército. La creencia en el papel director del ejército, la acendrada religiosidad y el antiobrerismo presentes en el conjunto de ideas de la derecha española de la época, fueron integradas durante los años treinta en una visión historicista, radical e integrista. Se sumaron, además, dos ideas que vertebraron con posterioridad su concepción política: la primera fue el anticomunismo, al que respondió integrándose en un ultranacionalismo de características totalitarias y militaristas; el segundo fue el antimasonismo que, en ocasiones, identificó con la degradación de las prácticas democráticas y las instituciones parlamentarias.

A este concepto respondió con un reforza­miento de la religiosidad, cuyos principios debían ser mantenidos desde las instituciones e impregnar to­do el entramado social. La fusión del ultranacionalismo y el integrismo religioso perfiló definitivamente la personalidad mesiánica de Franco, de ahí su creencia en la providencialidad de su aparición y haber si­do llamado a llenar una de las páginas más gloriosas de la historia de España. Simbólicamente, esta fu­sión de características encuentra su mejor concreción en la leyenda que hizo grabar en las monedas que llevaban su efigie: Caudillo de España por la gracia de Dios.


Franco y su régimen

La característica esencial del régimen franquista fue su identidad dictatorial y la ausencia de un Estado de Derecho que defendiera a los ciudadanos y les garantizara el ejercicio de sus libertades. La dictadura franquista debe ser analizada desde distintos puntos de vista.

En primer lugar, es necesario destacar el carácter personal de la dictadura: fue la figura de Franco la que dio unidad a esta larga etapa de la historia de España, cuya evolución ideológica, planteamientos económicos y sociales y respaldo social cambiaron profundamente a lo largo de los años. La personali­dad de Franco engloba todos estos cambios, integrándolos en una especie de evolución que, en reali­dad, encubrió fuertes contradicciones internas dentro del régimen.

La dictadura franquista fue consciente y, en ocasiones, vocacionalmente una dictadura militar, aunque, a diferencia de otras dictaduras coetáneas, no por ser el ejército como corporación quien dirigiera el ré­gimen sino por ser el dictador un militar y trasladar los usos castrenses a esferas administrativas y gu­bernamentales. En muchos discursos de Franco estaba presente la metáfora de España como cuartel. Por parte del ejército, cuya actuación posibilitó la implantación del régimen franquista y siempre fue un respaldo básico del mismo, no siempre tuvo una fácil influencia sobre las decisiones de la cúpula guber­namental, en especial desde finales de los años cincuenta.

El régimen franquista fue también una dictadura de partido único. En plena Guerra Civil Franco ordenó la unificación forzosa decretada de todas las fuerzas y partidos políticos que respaldaban el Alzamiento, creando con todo el conjunto la FET de las JONS como único partido reconocido (abril de 1937). En su seno convivieron posiciones ideológicas muy distintas en principio conocidos como las familias del ré­gimen: falangistas, monárquicos, carlistas, católicos…, aunque la evolución del régimen y, en especial, el sometimiento de las fuerzas políticas internas a los dictados de Franco difuminó de hecho los extre­mos más contradictorios.

La redacción de los Estatutos de Falange (1939) y la constitución del Consejo Nacional de Falange (1942) fundamentaron la pretensión totalitaria del partido (y por tanto del régimen que respaldaba), no sólo sobre la política nacional sino sobre la propia vida cotidiana de los ciudadanos. Esta división de origen dentro del partido único dio al franquismo un peculiar sentido de pluralidad, utili­zado por Franco como ejercicio de arbitraje entre las diversas familias para mantener sin contrapartidas su liderazgo indiscutido.

Por último, es necesario señalar la importancia del respaldo otorgado a la dictadura franquista por la Iglesia. La jerarquía eclesiástica dio su beneplácito al golpe de estado de julio de 1936, identificó el mo­vimiento insurgente como Cruzada e, incluso, llegó a recibir la bendición papal, además de ser el Vati­cano uno de los primeros estados, junto con Alemania e Italia, en reconocer el Estado Nacional dirigido por Franco.

 

De: https://www.dequemurio.com/como/Francisco_Franco/

Muerte de Franco

Francisco Franco murió en Madrid (España) el 20 de noviembre de 1975, a los 82 años, a causa de las complicaciones provocadas por su edad avanzada.

 

 

Franco sufrió los efectos del Parkinson desde 1969, y empeoró notablemente tras un enfriamiento en 1975. Una hemorragia interna provocó su traslado al Hospital de la Paz. Después de una operación, el 14 de octubre de 1975, entró en coma. Fue mantenido con vida de manera artificial, según ciertos autores, con la intención de esperar a que el príncipe Juan Carlos aceptara el 30 de octubre las funciones de Jefe de Estado. La hija del dictador agonizante persuadió a los médicos para dejarlo morir. Murió finalmente el 20 de noviembre de 1975 a las 5:20 de la mañana, el mismo día que José Antonio Primo de Rivera. El boletín oficial que anunció la defunción enumeraba así las causas de su muerte:

“Enfermedad de Parkinson, cardiopatía, úlcera digestiva aguda y recurrente con hemorragias abundantes y repetidas, peritonitis bacteriana, insuficiencia renal aguda, tromboflebitis, bronco-neumonía, choque endotóxico y parada cardíaca”.

Por orden del Rey Juan Carlos I, los restos de Franco fueron inhumados en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Con fecha 25-07-2018, El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, mediante Decreto Ley, modifica la Ley de Memoria Histórica para exhumar los restos de Franco de dicho lugar.

 

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 22-11-2018