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Los sumisos tienen ideologías

Durante muchos años de trabajo, de reuniones interminables en donde nos jugábamos un café apostando por el número de veces que el ponente de turno utilizaba las “muletillas” que sabíamos tenía, (ehh – vale – me entendéis – por ejemplo – que digo yo – bien, sigamos – estooo – digamos – creo – en esta línea – etc), habiendo leído mil y una veces “Las aptitudes y el carácter – Aspectos fisiognómicos” de Fred Weber, edición española de 1976,  y ejercido en algo parecido a un confesionario no religioso durante años, tengo la habilidad de saber cuándo alguien miente, en estos tiempos en el que algunos pretenden que su mentira sea la verdad perpetua.

Por eso, ya no me preocupa que me mientan, pero sí que me crean tonto. La actuación de nuestra ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, trianera de Sevilla, cincuentañera, divorciada, licenciada en Medicina, que en su juventud hizo a pelo y a pluma ya que militó en la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y en las Juventudes Comunistas, y era considerada una hippie comunista, totalmente en contra del capitalismo y de los ricos, diciendo hace unos días en televisión que “el líder del Frente Polisario no entró con una identidad falsa, entró con una identidad diferente”, bate todos los retorcimientos de la lengua española, riquísima en sus acepciones y sinónimos, tratando de enmascarar una actuación gubernamental digna de la TIA de los tebeos de mi infancia.

La llegada a España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, amigo y camarada de Pablo Iglesias, con identidad falsa (sinónimos: adulterado, fingido, simulado, ficticio, inexacto, incorrecto, amañado, fraudulento, hipócrita, fariseo, mentiroso, embustero, impostor, traidor, desleal), su llegada a una base militar española sin conocimiento de la ministra de Defensa, su ocultación a uno de los países amigos y vecinos, con los que tenemos obligación de ser leales y que tiene uno de los servicios secretos más eficientes del mundo, de una persona llamada a testificar por el juez Pedraz por acusaciones de “genocidio en concurso con delitos de asesinato, lesiones, detención ilegal, terrorismo, torturas y desapariciones”, debería llevar aparejada, de forma inmediata, la dimisión o el cese de la ministra de Exteriores, del ministro del Interior y de quien, con toda probabilidad, autorizó esa actuación, el presidente del Gobierno.

Pero si hay alguien que “miente más que parpadea” (ver Amazon), ese es nuestro ínclito Pedro Sánchez, para el que se va a hacer una nueva ley en la que prescribirán los delitos por fraude o plagio de tesis doctorales a los tres años de los hechos, mientras la ley permite que dos marroquíes con múltiples antecedentes penales, detenidos en Sabadell por robo con violencia, golpear y tratar de estrangular a la víctima, sean puestos en libertad inmediata tras haberse negado a declarar en comisaría.

El Tribunal Supremo ha dictaminado en contra de conceder el indulto a los golpistas catalanes, con una contundencia aplastante y razonamiento jurídico impecable:

Como recuerda el Fiscal del Tribunal Supremo, la ley reguladora del indulto exige que para su concesión concurran razones de justicia, equidad o utilidad pública, principios jurídicos que tienen una estrecha vinculación con el restablecimiento de la legalidad y con el cumplimiento de los fines que persiguen las penas; la reeducación y reinserción social de los condenados …. Pues bien, la excepcionalidad que define no está presente en este caso. (……)

Esta Sala no puede hacer constar en su informe la más mínima prueba ni el más débil indicio de arrepentimiento. Ni siquiera flexibilizando ese requerimiento legal y liberando su exigencia de la necesidad de un sentimiento de contrición por el hecho ejecutado, podríamos atisbar una voluntad de reencuentro con el orden jurídico menoscabado por el delito. El mensaje transmitido por los condenados en el ejercicio del derecho a la última palabra y en sus posteriores declaraciones públicas es bien expresivo de su voluntad de reincidir en el ataque a los pilares de la convivencia democrática, asumiendo incluso que la lucha por sus ideales políticos -de incuestionable legitimidad constitucional- autorizaría la movilización ciudadana para proclamar la inobservancia de las leyes, la sustitución de la jefatura del Estado y el unilateral desplazamiento de la fuente de soberanía. (…..)

En suma, no puede ser democrático movilizar a una parte de la ciudadanía catalana como instrumento de presión y apoyo a un marco jurídico que -según se recogía en el hecho probado de la sentencia- “… declaraba abolida la monarquía constitucional, convirtiendo al presidente de la república en el jefe del Estado Catalán, que asumía su más alta representación” y que atribuía al Parlament el nombramiento del Fiscal General de Cataluña, modificaba el régimen jurídico de la nacionalidad de los residentes en Cataluña, redefinía los límites territoriales que habrían de ser abarcados por el nuevo Estado y regulaba la sucesión del Estado Catalán en la titularidad de todos los bienes y derechos del Estado Español en Cataluña. (…..)

Por cuanto antecede, la Sala INFORMA NEGATIVAMENTE la concesión de cualquier forma de indulto -total o parcial- de los condenados …….     

Y Pedro Sánchez manifiesta, con reiteración, que “en los principios constitucionales no se encuentran la venganza o la revancha” (…) “es muy importante mirar hacia el futuro, aprender de los errores y ser conscientes que entre los valores primordiales de la Constitución no está la venganza ni la revancha”. Luego, a sensu contrario, indultar a los golpistas catalanes es concordia. Más grave: Se pasa por el perineo al Poder Judicial, uno de los elementos básicos de cualquier democracia, rematando la faena con una concepción muy personal de la misma: “Este Gobierno tomará su decisión con independencia del número de diputados que nos apoyen”.

Me ha dejado ojiplático, o sea, con los ojos como platos, muy abiertos a causa del asombro ante la palabrería de nuestro presidente, sinónimo de atónito, sorprendido, asombrado, pasmado, boquiabierto, patidifuso o alucinado. Miramos al futuro y olvidamos cosas de hace cuatro días, como los presos de ETA o de los golpistas catalanes, y en cambio no se nos cae de la boca la Ley de Memoria Histórica y lo malo que fue Franco, los que mató, los que fusilaron los republicanos y comunistas no, esos eran santos vestidos de partisanos, y el colchón que estrenó Pedro Sánchez en la Moncloa vale un nuevo desencuentro fraternal entre españoles, la enemistad de Marruecos y ser el hazmerreir de todo el mundo, incluido Estados Unidos, cuyo presidente Joe Biden ha dicho, textualmente “We do not have any meeting point with the Spanish president” para que no haya errores de traducción, lo que es lo mismo “No tenemos ningún punto de encuentro con el presidente español”. Más claro, agua; más rojo, sangre.

Lo peor de todo es que el pueblo, el que trabaja y paga impuestos, está tan callado como cuando Jarcha cantaba en 1976 aquello de “yo sólo he visto gente que sufre y calla / dolor y miedo / gente que sólo desea su pan / su hembra y la fiesta en paz / yo sólo he visto gente muy obediente hasta en la cama / gente que tan sólo pide vivir su vida, sin más mentiras y en paz / …

Cuando Rodríguez Zapatero se dejó fotografiar con el rey de Marruecos con un mapa en el que se indicaba que dentro de las fronteras de ese país se incluía Andalucía, Canarias, Ceuta, Melilla y llegaban hasta las de Argelia y Mauritania, callamos.

Cuando se humilló la bandera de Estados Unidos, sagrada para todos los americanos, cualquiera que sea su Estado origen, callamos.

Cuando se retira nuestra cooperación militar con nuestros aliados, callamos.

Cuando se deja que nuestro Ejército utilice armas y carruajes que son chatarra en cualquier contienda actual, callamos.

Cuando los sexos se convierten en géneros y hay tantos como personas, callamos.

Cuando los políticos colocan en el poder únicamente a los más adictos, a sus poliamores, parientes y familiares, en número que multiplica exponencialmente a lo que había en la dictadura franquista, callamos.

Cuando nos imbuyen ideas comunistas, vendiéndonoslas como si fuera progresismo, callamos.

Cuando se humilla al Poder Judicial para dar  tiempo a que se arme el enemigo, callamos.

Cuando se preocupan por lo que pueda pasar en el año 2050 mientras hay personas guardando interminables esperas para obtener un plato de sopa, callamos.

¿Hasta cuándo nuestro silencio, el de los hombres libres que tienen ideas hemos de vernos postergados por los sumisos que tienen ideologías? La frase es de Teócrito, poeta del helenismo, siglos IV – III antes de Cristo.

El árbol y las nueces

Buceamos en los recuerdos. Eduardo Uriarte Romero más conocido como Teo Uriarte, es un político español, exmiembro de la banda terrorista ETA. Fue detenido por la policía en 1969 y procesado en el que fue llamado Proceso de Burgos, condenado a muerte. La pena le fue conmutada por cárcel, hasta que quedó en libertad gracias a la ley de amnistía de 1977. Fundador de Euskadiko Esquerra, actualmente milita en el Partido Socialista Vasco.

En una entrevista de finales de enero del presente año 2021 dice, entre otras muchas cosas, las siguientes:

“(…) La generación de ETA anterior a la mía eran los scouts de Guecho, que eran grupos de la Iglesia, que en teoría eran grupos de carácter cívico, entre los que hubo muchos seminaristas. Unos años más tarde muchos de ellos fueron terroristas (…) Un grupo importante de futuros líderes de ETA provendrá de esos ambientes juveniles eclesiales (….) todo eso se reconvierte en una ideología etnicista radical y nacionalista (…) Algunos curas tuvieron un papel importante incluso como teóricos del nacionalismo, y este fenómeno fue muy visible a partir de los 60 ….

En la época en que ETA político-militar dejó las armas en 1981-1982, yo había hecho un fuerte trabajo para convencer a la cúpula de ETA PM de dejar los hierros (o sea las armas). Me reunía con 7 u 8 de ellos, a veces 10, y yo estaba optimista porque los veía muy blanditos y ya predispuestos a dejarlo. Mi sorpresa fue cuando un día me dijeron “oye Teo, es que ha estado por aquí Arzallus y nos ha dicho que nos lo pensemos antes de dejarlo”. Yo pensaba que si alguna vez se reunía Arzallus con ellos sería para decirles, “venga muchachos, dejadlo de una puñetera vez, esto no tiene ya ningún sentido …. Y sin embargo, lo que les dijo Arzallus fue lo contrario, cuando ellos dijeron que valoraban seriamente dejar los hierros, Arzalluz se puso serio y les contestó que lo pensaran bien, que había muchas cosas que quedaban por hacer, que había muchos temas políticos importantes pendientes “en fin, vosotros decidís,” les dijo, “pero pensadlo bien antes de tomar la decisión”.

Parece evidente que Arzalluz, con habilidad de jesuita, no les dijo abiertamente que continuaran los atentados, pero muy claramente se lo dio a entender. Les aconsejó en sentido contrario a dejar la violencia (….). Algunos de los que yo veía muy blanditos, después de esa reunión decidieron no dejar las armas.

(…) Yo creo que Vox es un partido con un discurso populista, con unas formas algo vociferantes y una retórica agresiva a veces, pero la realidad es que no plantea un discurso contra la Constitución, más bien apoya la Constitución. Quien no apoya la Constitución es no ya Bildu, sino Podemos cuyo discurso suele ser frontalmente contrario a la Constitución. Así que el auténtico peligro populista en España hoy son los nacionalistas y también la extrema izquierda”.

Al leer estos párrafos he recordado uno de los primeros trabajos que me encargaron en Bilbao, en los primeros años setenta, cuando yo era un pipiolo. En aquella época, nadie en la capital hablaba más de cien palabras en euskera, y solo se utilizaba para saludarse: Buenos días, buenas tardes, buenas noches, gracias, bienvenido, felicidades y sí (bai) y no (ez), que yo al principio confundía por aquello de que “es” parece que quiera significar “sí”; pues no, era al revés.

Para oír hablar euskera había que ir a los pueblos marineros, obligatorio en Bermeo, y a las aldeas interiores. Me enviaron a una de esas aldeas, en la provincia de Guipúzcoa, a un pueblo en lo alto de una montaña; un banco era propietario de unas grandes naves abandonadas, y había sospechas que una empresa francesa iba a almacenar residuos tóxicos en ella. Así que me encaminé a aquel lugar, acompañado de un abogado de ese banco que durante el viaje de ida me advirtió: No abras la boca para nada, que no se den cuenta que no eres de aquí.

Después de hacer las investigaciones que pudimos, que fueron nulas porque aquello parecía la “omertá” de las películas italianas, acabamos en la única oficina bancaria que había en el pueblo, dónde nos recibió el director, de unos cincuenta años, chaqueta de pana, sin corbata y con la txapela puesta; coincidimos con el cura, que vestía una rebeca negra y su correspondiente txapela. Tras una conversación infructuosa, alguien, para darla por terminada, propuso ir a tomar un café a la taberna.

Había tres o cuatro personas sentadas en un taburete y acodadas a la barra, servida por dos camareros que parecían aizkolaris. Tomamos café, pagó el abogado e hicimos intención de marcharnos. Entonces, uno de los camareros cogió un mazo de madera de las mismas medidas que un bate de beisbol y empezó a dar golpes en dos cubos de zinc que pendían del techo colgados de una cuerda. El abogado dijo ¡Ah, sí!, metió la mano en su bolsillo, sacó su puño, cerrado, y depositó algo (dinero) en uno de los cubos. El cura habló algo ininteligible para mí, nos despedimos de ambos personajes y nos fuimos a Bilbao con el mismo conocimiento de causa con el que habíamos llegado.

En el viaje de vuelta pregunté a mi acompañante sobre lo que había dicho el cura en la taberna cuando él echó el dinero en el cubo. Y me contestó: Ha dicho, “pobrecillos, lo están pasando muy mal, ayudarles es de caridad cristiana”. Evidentemente se refería a los miembros de ETA.

Años más tarde, cuando Arzallus dijo aquello de “otros mueven el árbol y nosotros cogemos las nueces”, yo ya estaba curtido y sabía perfectamente de qué iba el asunto.

Bien, pues a aquellos asesinos de ETA son los que ahora se quieren “blanquear”, adoctrinando desde las escuelas como si hubieran sido “soldados de la patria vasca” e iguales de víctimas que los que ellos mataron o dejaron con secuelas indelebles de por vida.

El Gobierno calla y otorga todas las concesiones que le reclama el PNV, y cada día son más las nueces que recogen los vascos independentistas: Ahora son las transferencias en prisiones, para que salgan a la calle los terroristas condenados; para el año próximo, la gestión de la Seguridad Social; y para la armonización fiscal que pretende el Gobierno de Pedro Sánchez, ni pensar en tocar sus Fueros ni el Concierto Económico Vasco.

El PSOE marxista de Pedro Sánchez aplaude a los “valientes y patriotas” diputados de Otegi por votar los Presupuestos. Y él aprovecha para proclamar “la república vasca de iguales” (.…) “un Estado propio que nos lleve a posicionarnos donde nos merecemos en Europa y en el mundo”. Y cita a Castelao, padre del nacionalismo gallego: “Para que España sea roja, republicana y laica, anteriormente esa España tendrá que estar rota”.

No sé si ese PSOE conoce un artículo publicado por Friedrich Engels en el periódico comunista Neue Rheinische Zeitung (Nueva Gaceta Renana), editado por Karl Marx, el 13 de enero de 1849, en el que el cofundador del comunismo se refería a escoceses, vascos, bretones y eslavos del sur como “basura racial” que está “destinada a perecer” en la guerra para implantar la revolución (marxista-comunista). Muy democrática la pareja Engels-Marx.

Como vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias pretendía derogar el delito de enaltecimiento del terrorismo, recogido en el artículo 578 del Código Penal. “En un contexto en el que ni ETA ni GRAPO ni su entorno están ya activos, este delito no tiene ningún sentido salvo para reprimir la libertad de expresión”. Deduzco de este párrafo que se puede dar vivas, portar banderas, enaltecer y celebrar a ETA, al GRAPO, al FRAP, a Marx, a Lenin, a Stalin, a Mao Tse Tung, porque todos ellos ya no están activos, incluso a Castro o a Maduro, pero no elogiar los pantanos ni las viviendas sociales que construyó Franco.

Si no asumimos la historia, toda y por parte de todos, antes o después volverán a tronar las armas en las calles. Evitar eso fue la grandeza de la Transición, que ahora algunos intentan demoler.

EXEQUIAS

Jon Juaristi

“Será muy difícil restablecer la confianza de los españoles en la democracia liberal”

Las reacciones a la muerte del etarra González Sola son una prueba clarísima de la inviabilidad de la democracia liberal en la España de la pandemia. Es obvio que quedan algunos nostálgicos de aquella, aunque no en cantidad suficiente como para influir en la deriva del país, y, desde luego, fuera de la política en general. En los partidos españoles ya no hay demócratas; sólo fanáticos.

La primera reacción que conviene considerar es la de Arnaldo Otegui, una amenaza explícita dirigida al Gobierno: «Mientras el Estado no haga desaparecer su violencia, difícilmente se podrá hablar de convivencia». Se parece mucho a una semejante del lendakari Ardanza al Gobierno de Felipe González en 1986, cuando aseguró que ETA no desaparecería hasta que se respetaran los legítimos derechos del pueblo vasco. En ambos casos se trataría de responsabilizar al Estado de una situación de violencia. En 1986 la lectura de la advertencia de Ardanza era muy clara: si el gobierno desea que ETA desaparezca, deberá ceder a todas las exigencias del PNV, único portavoz autorizado del pueblo vasco. La advertencia de Otegui es más sibilina si cabe: si el gobierno no excarcela a los etarras aún presos, Sánchez no podrá contar con Bildu de ahora en adelante, puesto que la mera permanencia en prisión de los terroristas condenados equivale a una intolerable violencia del Estado contra el pueblo vasco.

Otegui amenaza al Gobierno porque está presionado por sus bases que le exigen romper con Sánchez si no se pone a los etarras en la calle, y Sánchez expresa sus más sentidas condolencias a Bildu como una desesperada disculpa que encubre apenas la promesa de ponerse a ello en cuanto consiga que se aprueben los Presupuestos. La derecha acusa a Sánchez de aliarse con los terroristas contra sus víctimas, y Sánchez reacciona acusando al PP de ser un partido corrupto y antidemocrático y a Ciudadanos de mantener sus pactos con la extrema derecha. De Vox ya se ocupa una trepa de TVE que insulta desaforadamente a Abascal so pretexto de hacerle una entrevista de interés humano.

En estas circunstancias, es difícil que se restablezca la confianza de los españoles en la democracia liberal. Entre los seguidores de los partidos de la izquierda, porque su gobierno ha ido demasiado lejos en la creación de una enorme red clientelar de población subvencionada y de cargos, carguitos y enchufes en general dentro de las administraciones que controlan, una red que se movilizará en la calle ante cualquier atisbo de que la derecha pueda ganar las próximas elecciones legislativas. En rigor, la manifestación del 8 de marzo fue una demostración masiva de que a la izquierda no le importa arriesgar la democracia, la salud pública o lo que sea, y que está dispuesta a tomar medidas drásticas o superdrásticas (tía), para mantenerse en el poder. Ha optado abiertamente por el modelo bolivariano.

Los partidos nacionalistas nunca han creído en la democracia liberal. Lo suyo son las «democracias étnicas». Pero, ¿qué pasa con los votantes liberales de la derecha? Pues que se han sentido estafados en sus expectativas. En nombre de la democracia se ha proscrito de la vida pública la moral cristiana y el patriotismo. Además, la derecha culpa tácitamente a la democracia liberal de la paradójica victoria política de una ETA teóricamente derrotada, del mismo modo que los hoy triunfantes populismos centroeuropeos comenzaron culpando a la democracia recién estrenada de la pervivencia camaleónica de los partidos comunistas. Las exequias del etarra González Sola vienen a ser así las de una democracia que se ha suicidado. No preguntes por quién doblan las campanas, etcétera.

Jon Juaristi – Articulista de Opinión

 

(Jon Juaristi) Ciclo de conferencias. "ESPAÑA SIN FILTROS". Holocausto memoria y eterna vigilancia. (46184796984).jpg

 

Poeta, novelista, ensayista y traductor español en euskera y castellano. Nació en Bilbao el 6 de marzo de 1951, en el seno de una familia de tradición nacionalista. De su abuelo aprendió el euskera, y a apreciar los clásicos vascos y la literatura en general. Actualmente, imparte docencia universitaria en la Universidad de Alcalá de Henares.

Con motivo del asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de ETA, fue uno de los impulsores de la plataforma popular llamada Foro de Ermua. Pero hizo más: «En un arrebato de indignación y de mala leche que duró casi dos meses», empezó a narrar, utilizando su memoria personal y la memoria familiar, la historia clínica del nacionalismo vasco a partir de Sabino Arana, las claves mitológicas y psicopatológicas en las que cabía rastrear el origen de aquel espantoso estallido de sinrazón. Pasó hasta catorce y quince horas diarias sentado al ordenador, «borrando y reescribiendo mucho» para huir del ajuste de cuentas, para dar fundamento y calado a su crítica. Así nació El bucle melancólico: historias de nacionalistas vascos, un libro distinguido con el Premio Nacional de Ensayo en 1998 e indigerible para algunos sectores del nacionalismo vasco.

En 1998 marchó a Estados Unidos para hacerse cargo de la cátedra Rey Juan Carlos I en la Universidad de Nueva York, y en mayo de 2000 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Madrid, un cargo que abandonó en marzo de 2001 cuando la ministra Pilar del Castillo le ofreció la dirección del Instituto Cervantes, y él aceptó el encargo «con un espíritu cultural, religioso, deportivo y benéfico», según señaló en el curso de una charla en el Club Siglo XXI de Madrid.

 

 

Siento que lo sienta, presidente

Para quien no lo recuerde, y para los jóvenes a los que han confundido cuando les hablaban de ETA, les diré que era una organización terrorista, nacionalista vasca, que se proclamaba independentista, abertzale, socialista y revolucionaria.

Tuvo como principal objetivo la construcción de un Estado socialista en Euskal Herria y su independencia de España y Francia. Sus integrantes, llamados «etarras», utilizaron el asesinato, el secuestro y la extorsión económica para lograr este fin. La mayoría de sus víctimas fueron policías y militares, aunque el 41 % de sus víctimas mortales fueron civiles, como jueces, políticos del PSOE y del PP, periodistas, empresarios y catedráticos, además de personas cuya muerte en atentados y explosiones consideraron como un daño colateral.

ETA asumió en 2018 la autoría de 2.604 atentados, que provocaron un total de 758 víctimas mortales desde su paso a la actividad armada en 1968. ​ No obstante, desde el Ministerio del Interior y las asociaciones de víctimas se le atribuye el asesinato de 829 personas, de las cuales 486 eran militares y policías (el 58,62 %) y 343 civiles (el 41,38 %). El 66,46 % de todos los atentados se cometieron en el País Vasco. Puede observarse también que, de las 623 víctimas mortales entre 1978, año de aprobación de la actual Constitución española, y 1995, únicamente 10 eran políticos, el 1,6%, mientras que, desde 1995, de los 93 asesinatos perpetrados 26 fueron personalidades políticas, el 27,96% (16 concejales, 5 dirigentes o ex-dirigentes de partidos no nacionalistas y 5 cargos institucionales). Un estudio de la AVT cifró en 307 los asesinatos de ETA sin resolver, votando en contra de que se estableciera una Comisión para aclarar esos asesinatos sin resolver, tanto PSOE como Podemos, en el Parlamento Europeo​

Hace unos días fue encontrado muerto el etarra Igor González Sola, alias «El Enfermo», en su celda de la cárcel de Martutene, San Sebastián, donde fue trasladado desde la cárcel de Soria, condenado a veinte años de prisión por los delitos de colaboración con banda armada, depósito de armas y falsificación de documento oficial dentro de su actividad en el “comando Amaiur”, integrado en el “complejo Donosti”. Todas las fuentes apuntan a un suicidio.

 

Últimas noticias sobre Cárcel Martutene | Cadena SER

 

Señor presidente del Gobierno: Anualmente hay en España muchos más muertos por suicidio que por agresiones de género; mueren y quedan lisiados de por vida policías y guardias civiles; estamos sobre los cincuenta mil muertos por el tema del coronavirus que nos han estado ocultado (según la Universidad de Oxford, los grandes medios de comunicación españoles son los menos fiables de Europa); se han hecho con el poder político con los votos de los enemigos de España; se han hecho con el poder de la Fiscalía General del Estado, que ordena archivar la causa contra la caja “B” de Podemos pero en cambio manda actuar contra las señales de tráfico que dice son machistas; quieren cambiar el CGPJ para nombrar a Magistrados adictos a la izquierda radical que libre a Podemos de la responsabilidad de los contratos que se están investigando; la ministra de Defensa avisa a la cúpula militar que el presupuesto de Defensa sufrirá grandes recortes por las presiones de Pablo Iglesias, que es la verdadera preocupación que éste tiene, que el Ejército cumpla con el artículo octavo de la Constitución; la población no tiene trabajo ni dinero, y el Estado tampoco, hasta tal punto que un eminente economista, eso sí, de derechas, ha pronosticado una suspensión de pagos del Reino de España para el próximo año 2021, que coincide con las informaciones que llegan de los servicios secretos de Estado Unidos sobre que su Gobierno estaría dispuesto a congelar las cuentas bancarias de los españoles; ……. Y va usted, y dice en el Senado que «Lamento profundamente la muerte de Igor González, preso de ETA». Toda muerte es lamentable, pero usted es el presidente del Gobierno de España y no puede blanquear a ETA ni a sus actuales herederos separatistas, mientras a los familiares de las víctimas se le revuelven las tripas y sueñan cada día con sus muertos.

Se que todo ello forma parte para mantenerse en el poder, a costa de lo que sea, por muy pérfida que sea su actuación, como en este caso, tratando de hacernos olvidar temas de hace muy pocos años y, en cambio, modificando la historia para ganar la guerra civil de 1936, más de ochenta años después, sin disparar un tiro. Espero que la historia se lo demande.

 

 

 

Seis meses de santera

Concepto de democracia: Quien presupongo que no me vota a mí, debe ser eliminado. VOX ha obtenido un diputado en las elecciones autonómicas vascas. El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha afirmado que esos votos proceden de “los guardias civiles acuartelados”, por lo que la Guardia Civil debe ser “desalojada” de Euskadi. E insinúa al PSOE la posibilidad de un tripartito encabezado por los proetarras: “PSE, Podemos y nosotros sumamos 38 diputados por lo que se trata de un parlamento que debe estar en el abertzalismo y en la izquierda”. El próximo será el Parlamento Vasco “más abertzale de la historia”, pero si se suman los seis escaños de Podemos, un total de “59 de 75 escaños son suficientes para incluir el derecho a decidir en nuestro articulado”.

ETA tuvo como principal objetivo la construcción de un Estado socialista en Euskal Herria y su independencia de España y Francia. Sus integrantes, llamados «etarras», utilizaron el asesinato, el secuestro y la extorsión económica para lograr este fin. La mayoría de sus víctimas fueron policías y militares, y civiles, como jueces, políticos del PSOE y del PP, periodistas, empresarios y catedráticos, además de personas que circunstancialmente estaban en el lugar. ETA asumió la autoría de 2.604 atentados, que provocaron un total de 758 víctimas mortales desde su paso a la actividad armada en el año 1968.​ No obstante, desde el Ministerio del Interior y las asociaciones de víctimas se le atribuye el asesinato de 829 personas, de las cuales 486 eran militares y policías (el 58,62 %) y 343 civiles (el 41,38 %). A inicios del presente año 2020, Podemos y el PSOE votaron en contra de que Europa investigue 379 asesinatos de ETA aún pendientes de resolver.

 

 

No hay que ser muy listo ni inteligente para ver el esfuerzo que el actual gobierno está haciendo para “blanquear” a ETA, al igual que el PNV, que en boca del lehendakari Iñigo Urkullu, ha afirmado en varias ocasiones que «provocar un sufrimiento innecesario no es ético», porque está en juego la «consideración» que corresponde a los presos de ETA y a sus familias.

En cambio, son actuales y hay que recordar constantemente lo malo que fueron Don Pelayo, El Cid, Los Reyes Católicos o Franco. Si hay un país en el mundo que no acepta su historia, sea la que sea su bandería, lo bueno y lo malo, con complejo de Penélope permanente, ese personaje de la Odisea que de noche destejía lo que había tejido de día, ese es España. Solo falta que a alguien se le ocurra decir que los muertos por ETA en realidad fueron propiciados por la derecha pre y posdemocrática, que fueron héroes de una guerra que no se quiso, o no se pudo, combatir con las mismas armas.

Hay un refrán popular manchego que dice: “Veinticinco años de ramera y seis meses de santera, tan decente como la primera”. Pues eso les pasa a estos.

 

 

Pagar el mal hecho a la sociedad

Muy, demasiado, comentado mi artículo de ayer en el que opinaba que estamos en un país de nuevo en guerra civil, pero ahora combatiendo sin hoces de segadores ni tanques a probar cedidos por potencias extranjeras.

Albert Rivera ha estado hoy en Miravalles (Vizcaya), pueblo en el que nació Josu Ternera. Ha sido recibido con gritos de fascista, puto español y lindezas parecidas, mientras allí se le prepara un recibimiento como si el etarra fuera el César romano que vuelve victorioso de la batalla ganada.

 

 

Algunos piensan que, tanto a los presos de ETA como a los políticos catalanes presos, ya ha habido un “aviso” de Otegui a Pedro Sánchez si se encarcela a Ternera, salgan todos de las cárceles, asesinos de casi mil personas en los últimos años. Y al mismo tiempo pregonan la Memoria Histórica para hechos de hace 85 años. Por esa regla de tres, que se cierren las cárceles y se imponga la ley del más fuerte.

Un inmigrante ilegal (mantero), agrede a la madre del nadador David Meca en la Puerta del Sol de Madrid, y le fractura la cadera.

La nueva Presidenta del Congreso de Diputados, la catalana socialista Meritxell Batet, con la colaboración activa de Podemos, da largas a la suspensión de los presos políticos catalanes y pide un informe a los letrados. Que no pretendan ser más listos que nadie, que todo el mundo intenta la PMF (la posición más favorable) pero no hay negociación sino imposición si no se mueven las posturas, que las negociaciones tienen un principio y un fin, y que cuando se acaba la mantequilla, hay que utilizar los cañones, que no significa que haya nada que bombardear mañana, sino que se traten igual las actuaciones en Cataluña o Euskadi que en Castilla La Mancha, Extremadura, Asturias o Andalucía. Cuando alguien transgrede la ley, sea quien sea, debe pagar el mal que ha hecho a la sociedad.

 

Publicado en el Blog de Campos el 23-05-2019

 

España – Secretos de la democracia – ETA

El periodo democrático español, iniciado a la muerte del General Franco, tiene grandes secretos, unos grises y otros negros, que solo conocen pocas personas y que callan, por diferentes razones. Esa es una de las causas por las que el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, campa a sus anchas y nadie se mete con él, pues se cuidó muy bien de ir documentando las cloacas del periodo de la Transición y posteriores, a través de lo que entonces se conoció como los “patas negras” de la policía catalana.

Secretos grises pueden considerarse la financiación de los partidos políticos desde el inicio de dicho periodo, y todos, de una u otra forma, han recibido ayudas externas e internacionales para su puesta en marcha y primer funcionamiento; hasta el último en aparecer en escena, VOX, que ha reconocido que es así, pero, dicen, es legal y ajustado a las normas vigentes.

Los préstamos perdonados por los bancos, perdón, contabilizados en suspenso y amortizados contra la cuenta de resultados, sin reclamación, como puede comprobarse analizando el CIR en secuencias anuales, quien tenga acceso a ello.

La corrupción, a todos los niveles y en todos lados, son excepciones, pero las hay, y han sido de igual o similar tamaño según el periodo en el que han estado en el poder unos y otros.

Personas que cuando llegaron a la política eran asalariados o profesionales liberales de nivel medio en sus ingresos, y que ahora tienen “posibles” en abundancia, como se dice en la Mancha toledana.

Y así podría seguir con otros muchos ejemplos generales que, aunque hayan ido a menos, algunos perduran en nuestros días.

En cuanto a grandes secretos negros, pecados capitales que podían haber dado un vuelco a la democracia española, yo creo que hay varios, que vamos a tratar de explicar someramente (hay mucha documentación, en un sentido y en otro) en los próximos capítulos de esta serie titulada España.

 

ETA

ETA. ORÍGEN E IDEOLOGÍA

Víctor Manuel Javato González – Licenciado en Historia (UAM)

 

El nacionalismo vasco surge en la década de 1890 en Vizcaya como reacción a los síntomas de modernización e industrialización que caracterizan a la España, y muy especialmente, al País Vasco, de fines del s. XIX. La masiva llegada de obreros inmigrantes a la emergente industria vizcaína se mezcló con el caldo de cultivo que el carlismo y el fuerismo venían, desde hacía varias décadas, alimentando.

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Hemos de recordar que Sabino Arana, el ideólogo del nacionalismo vasco, procedía de las filas del carlismo. Y es que el carlismo y el resultante nacionalismo vasco, “compartían una misma concepción religiosa del mundo y un mismo orden de valores. Procedían de la misma tradición antiliberal e integrista. La diferencia se reducía al marco de aplicación. La misma situación de partida: una nación esencial y providencialmente católica, sumida en un proceso de decadencia moral y religiosa por el contagio de ideas y costumbres corruptas extranjeras. También la fórmula salvadora era la misma: aislamiento para evitar el contagio, purificación de elementos impuros y recuperación de viejas esencias”.

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