Archive | marzo 2014

Todo a Cien – 27 Presidente Suárez

Justicia en la historia y reconocimiento unánime para Adolfo Suárez (25-09-1932 a 23-03-2014), que fue el que trajo la democracia a España y el verdadero impulsor de que todos los españoles somos iguales ante la ley y tengamos los mismos derechos y obligaciones. Aguantó puñaladas de todo tipo y de todo el mundo. Y fue el único, hasta hoy, que renunció a la canonjía porque “No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis … por lo que en las actuales circunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia”. Los nacidos después de 1980 es probable que no sepan quién fue, pero si él no hubiera existido, no podríamos decir, escribir o hacer lo que hacemos. Hasta la eternidad, Presidente.

 

 

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Pétalos de primavera

Mucho corcho, decía Acuña, cada vez que llegaban nuevos trabajadores a la fábrica. Acertaba la mayoría de las veces, porque los alcornoques, árboles y hombres, espabilaban y crecían con el paso del tiempo, soportando arañazos de animales, picaduras de pájaros y nidos ajenos.
Su abuelo paterno, originario de Las Hurdes, en la Extremadura profunda, muy profunda, aquella a la que llegó en burro el rey Alfonso XIII, era mielero, con cuyo producto llenaba los pellejos y las albardas para recorrer los pueblos de la comarca y así poder mal alimentar a la prole.
Su padre, criado en el campo, conocía todas las hierbas, sus usos y utilidades. En los últimos años del franquismo se inventó una pócima que vendía en frascos reciclados de tomate frito y pimientos morrones, que decía curaba la artritis. Creo recordar que lo hacía con laurel, hojas de olivo, prímula, ajo, perejil, moras silvestres, glicerina y otra serie de componentes que eran el secreto mejor guardado de la fórmula mágica. Al principio le fue bien y vendió muchos frascos, pero pronto dejó la gente de ir por el pueblo, pues era más el efecto placebo que la efectividad del emplasto aplicado a la parte dolorida.
Si las personas somos de donde tenemos enterrados a nuestros muertos, de allí era Acuña. No medía más de un metro sesenta, enjuto, músculos duros templados en el hacer diario, palabra y acento rural extremeño, o sea, entre andaluz y manchego, nariz aguileña y mentón saliente, que hubieran bastado para centrar su origen sefardí, como muchos años después supe. Hombre desde la cuna, era el mejor amigo de sus amigos y el peor enemigo de sus enemigos.
Como quiera que en esa época se empezaron a producir una serie de incendios forestales que nunca, hasta entonces, habían tenido lugar, algunos decían que empezaba a ser negocio eso que luego se llamó turismo, se trasladó a la comarca del Jerte y, con lo poco que había recibido de herencia, compró unas hectáreas de cerezos, baratos entonces porque todo el mundo pretendía marcharse a las grandes ciudades, el campo era duro de trabajar, tierra de suelos pardos, regados en su interior por aguas cristalinas nacidas en puertos de montaña, estrechas carreteras en mal estado, antes porque no iba nadie, ahora porque no hay dinero, que se van nutriendo de gargantas de agua que llegan al llano con alegre estrofa cantarina, equilibrio de la naturaleza, sin aires que se lleven los pétalos de las flores.
La sabiduría de la calle, de quien ha pasado muchas necesidades y ha visto, oído, y asimilado, todos los tropiezos a los que le ha llevado la vida, hizo que rápidamente se diera cuenta que aquello podría tener buen futuro, montó una pequeña fábrica, que fue creciendo con el tiempo, el dónde reunió todos los elementos productivos que podían obtenerse de las cerezas, o para ser más exacto, de las picotas de color rojo oscuro, fruto achatado, hueso grande, carnosas, sabrosas y con retrogusto de terciopelo almibarado.
Las vendía como fruta al natural, hacía licor con ellas, primero trasegando anís en el que conservaba las picotas durante nueve meses, al término de los cuales se producía un nuevo mejunje que identificaba como original de la zona, más tarde los licores destilados de la propia picota, mermeladas, rellenos para bombones, y el grano para las calderas de calefacción.
Con el desarrollo de las Autonomías, las picotas del árabe Jerte fueron adquiriendo fama internacional, proliferando el turismo de tal forma que cuando llega la multicolor explosión de su flor, se ocupan, a precios exagerados, hasta los chozos de piedra con techo elíptico que como abrigo de pastor se encuentran repartidos por toda la zona.

 

 

Todos los años, diez días después de llegar la primavera, el Valle del Jerte está en todo su esplendor; si lo miras desde arriba, una nube algodonada; si lo miras desde abajo, blancos pétalos y pistilos rosa que calman y regocijan el alma, y un sol que se cuela entre árbol y árbol hasta llegar a sus raíces, abonadas con el espíritu de todos aquellos extremeños que, por cualquier circunstancia, tuvieron que salir en busca de una vida mejor, supongo que económicamente, porque si el cielo existe, tiene que ser algo parecido a la tranquilidad y paz que allí se respira.

 

Daniel

Daniel pertenecía a la España profunda de la costa de la bellota, pedanía de veinticinco habitantes, una sola y unidireccional carretera hacia el pueblo más cercano desde donde podía tomarse el tren que lo unía a la capital de la provincia pacense.

Hijo de un agricultor de secano, había nacido un par de años después de que acabase la Segunda Guerra Mundial. Compaginaba los trabajos en el campo ayudando a su padre a destripar terrones, sosteniendo las riendas de la mula que tiraba del arado, con las cuatro reglas básicas de matemáticas y aprender a leer y escribir que le enseñaba el cura que llegaba un día por semana a decir misa y a dar dos horas de clases a los cuatro chiquillos que había en el pueblo.

Como el chaval era listo, Don Marcelo, que así se llamaba el cura, le dijo al padre que debería hacer un esfuerzo y enviar al muchacho a estudiar a la capital; el esfuerzo consistió en que fue la madre la que sustituyó al chico en las faenas del campo, amén de remendar mucho más los pantalones de pana y espaciar la degustación del tocino.

Como Daniel no tenía un duro para nada, se refugiaba en los libros, del instituto a la pensión en la que residía, la más barata de la ciudad, aprovechó el tiempo y los estudios, buenas notas, becas ininterrumpidas y, sin darse cuenta, se hizo un mozalbete que acabó el Bachiller de forma brillante.

Estamos ya en los años sesenta y en zona en la que el plan de regadío de los “lópeces” fue la culminación de las tres comidas copiosas en los hogares españoles. En aquel tiempo, ser Bachiller era importante, pues solo tenían acceso a la Universidad los hijos del Régimen y los más pudientes, todos ellos hoy muy demócratas, la mayoría de izquierdas.

Se colocó en una empresa de ámbito nacional de generación y distribución de electricidad y pronto destacó por su dedicación, buen hacer y actitud, hasta tal punto que la empresa lo eligió para pasar a formar parte de la élite de sus Servicios Centrales en Bilbao, en donde había creado un departamento de personal seleccionado de toda la geografía española con el objetivo de formar a sus futuros líderes en una doble vertiente, profesional por la mañana, y universitaria por la tarde, todo por cuenta empresarial.

Allí había veinte personas, todos entre veinte y veinticinco años, solteros, guapos y con dinero, cada uno procedente de distintas poblaciones menores, con mucho futuro empresarial y muchas ansias presentes de juerga. Una gran sala con tantas mesas y sillones como personas, más un ordenanza, Julio, vasco de pura cepa que decía siempre “Yo y el jefe hemos decidido …”, y el despacho del jefe, amplio, contundente, de persona importante.

El trabajo consistía en construir y estudiar casos sobre electricidad y su gestión. Y cuando cualquiera de ellos, el que fuera, iba al baño y volvía a su mesa, sin que nadie se hubiera movido de su silla, tenía una octavilla con el mensaje: “Egunon Bizcaia, el que no esté contento que se vaya”. Por entonces, solo sabían hablar euskera en Bermeo, pueblo marinero a donde se acudía a comprar la mejor merluza de pincho del mundo, y el resto de la población vasca solo sabía palabras y frases sueltas y nadie era capaz de mantener una mínima conversación coherente. Pero claro, enseguida aprendió que “egun on” significaba “buenos días” y que Vizcaya se escribía con “be” porque en euskera no existía la “uve”.

Y por la tarde, en la universidad, buenas tardes, ona arratsaldean, mismo pareado mañanero con el añadido de que se acompañaba de una hoja, en castellano, donde invitaban a afiliarse a un partido político, todavía prohibidos todos en los últimos estertores del franquismo.

Así un día y otro, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, tanto en el trabajo como en la universidad, una y otra vez, sin que nadie viera nada ni supiera nada, todo el mundo ciego y mudo. Y Daniel Pérez Gómez, mas extremeño que el corcho de un alcornoque, como estaba hasta cierta parte del asunto y para que le dejaran en paz, rellenó y se afilió a ese partido, ficha en castellano y a bolígrafo, con el nombre de Daniel Perezgoitia Gomezmendi, maketo integrado en el nacionalismo converso.

Y Daniel, al que llamaban despectivamente cipayo como a todos los que como él vivían allí pero “eran de España”, apenas sabía nada de política, de nacionalismos ni de partidos, y mucho menos de aquel de ámbito local, del que se decía que era de los ricos, de la derecha recalcitrante, de los curas. Solo que de cuando en cuando había batidas de la policía por los caseríos circundantes …

Jamás comprobaron los datos, solicitaron aclaración alguna, pasaron cuota de afiliado ni volvieron a molestarlo, era un número integrado en los grandes números que como aún no había ordenadores de uso cotidiano, figuraba en una ficha de papel que, supongo, todavía seguirá existiendo o, a lo mejor, ha desaparecido como lo han hecho multitud de papeles que han sucumbido y de los que nunca más se supo ante la llegada de la informática.

Cuando llegó la democracia a España, se produjo la eclosión de multitud de partidos que manejaban las cifras de sus afiliados para reclamar toda una serie de subvenciones y apoyos económicos a las que pudieran acogerse; incluso hoy sigue la guerra de cifras en este sentido. Supongo que entre esas cifras estará Daniel y otros muchos como él, aunque Daniel no supo aguantar la presión de un cúmulo de circunstancias en las que se vio inmerso y murió muy joven, sin saber que, años más tarde, las ikastolas habían formado mentes excluyentes que no solo no enseñaban a los niños a nadar en Guipúzcoa si no hablaban en euskera, sino que afirmaban que “tenían un problema los niños que hablan castellano”. Sufrió un “vinocardio” fulminante en la calle Ledesma, que era el punto de reunión a la hora de los “chiquitos” de todos los funcionarios y empleados de corbata del centro financiero bilbaíno. Era un buen hombre, a su funeral solo acudieron sus padres y sus compañeros, y el entierro fue en su tierra natal, donde ahora florecerá cada primavera bajo el aspecto de flor de cerezo.

 

Publicado en Puerta de Madrid de Alcalá de Henares el 03-11-2012

Todo a Cien – 26 I+D a la española

Cuando un inversor extranjero llega a un país, analiza los riesgos (probabilidad de eventos adversos y sus consecuencias), entre otros, de los factores exógenos a la actividad, y de la seguridad en el cumplimiento de normas jurídicas. Las grandes multinacionales que llegaron a España hace años, no lo hicieron por el sol y las playas, sino por el coste de la mano de obra, de los gastos estructurales y generales. Y es por esa misma razón por la que ahora se están yendo a países en los que encuentran eso mismo que antes buscaban en el nuestro. Hemos desaprovechado muchos años en los que nuestro I+D han sido la fregona, el botijo y la siesta.

Publicado en PUERTA DE MADRID de ALCALA DE HENARES, nº 2.322 del 22-03-2014, PÁG. 16

Aquí estamos – Cuarta parte – Futuro

   * Viene de la semana anterior

Tampoco la monarquía española está en su mejor momento. Aceptada por los ciudadanos mediante votación favorable en el conjunto de la Constitución de 1978, convertiría al Rey en un Jefe de Estado inviolable e irresponsable ante la ley. Durante muchos años ha habido un pacto no escrito entre todos los entes sociales, de defender la imagen monárquica, a título institucional y personal, en grado máximo por todos los Presidentes de Gobierno habidos, recordando siempre Leer Más…

Todo a Cien – 25 Ley de tráfico

Año 1968, el del mayo francés. Reinaba Franco en España. Se llamaba entonces Policía Armada, “los grises”. Decía alguno: Si veo mal la cosa, me arranco un botón de la guerrera y mano de santo, puedo dar palos a todo el que me encuentre. Parece que ahora vivimos en democracia: La Reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial, a punto de aprobarse en el Senado, habilita a que cualquier agente, ya sea de la DGT, la Ertzaintza, los Mossos d’Esquadra o la Policía Municipal, de cualquier Ayuntamiento de España, ponga multas a vehículos sin parar al conductor ni justificación de ningún tipo ni ante nadie, solo con ratificarse. Si seguimos así, vamos a añorar el pasado.

Publicado en PUERTA DE MADRID de ALCALA DE HENARES, nº 2.321 del 15-03-2014, PÁG. 12

Aquí estamos – Tercera parte – Presente

     * Viene de la semana anterior

Como hemos visto en los artículos anteriores, PP y PSOE no se encuentran en su mejor momento en expectativas de votos, lo que previsiblemente va a llevar aparejado que ninguno de los dos pueda gobernar por sí solo. Se acrecientan las protestas sociales y surgen reivindicaciones callejeras en silencio hasta ese momento, asociaciones y agrupaciones que nadie sabe cómo se mantienen y subsisten, pero que siempre protestan en contra del gobierno popular, se pretende modificar la ley en la calle y no en el parlamento, sube exponencialmente el paro, se incumplen sistemáticamente las sentencias constitucionales por parte de ciertas autonomías, la nación se desmorona como tal y una hipotética secesión y sedición de al menos dos de ellas es un hecho innegable, e Izquierda Unida, coalición que agrupa a partidos y grupos como el Partido Comunista de España, la Unión de Juventudes Comunistas Leer Más…