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La prevalencia de la mentira sobre la verdad

Artículo de Jaime Mayor Oreja publicado en El Mundo, 20 de octubre de 2021

Les aseguro que no tenía intención alguna de escribir artículo alguno en esta fecha aniversario de la declaración solemne del final de ETA. Reconozco que viendo en estas horas reiteradamente la prevalencia de la mentira sobre la verdad, contemplando la presencia exhaustiva del portavoz del proyecto de ETA, y de otros dirigentes socialistas, he considerado que mi silencio total sería cómplice de la situación y, por ello, culpable.

No hay novedad alguna en el contenido de las palabras de Otegi y de Rodríguez Zapatero estos días, pero sí la confirmación de un proceso, que al inicio negaron radicalmente, y que hoy incluso ellos van desvelando al menos en parte.

Tras la llegada al poder de los socialistas, después del atentado del 11-M, se produjo un acuerdo marco entre ETA y Rodríguez Zapatero, en virtud del cual se acordó una colaboración entre ambos. ETA, muy debilitada por la actuación de la Guardia Civil, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Justicia, dejaba de matar, y Rodríguez Zapatero ofrecía la destrucción no solo del orden constitucional del 78 y del espíritu de la Transición sino también la de un orden social asentado en los fundamentos cristianos.

Esta colaboración y este proceso darían lugar años después a un Gobierno Frentepopulista, no solo a lo que algunos dicen que es un Gobierno Frankenstein.

Este acuerdo no cambiaba un centímetro la naturaleza de ETA, que más que una estricta organización terrorista ha sido siempre esencialmente un proyecto de ruptura de España, tanto de la nación como de sus fundamentos históricos.

Por el contrario, provocó una metamorfosis profunda del partido socialista, que repetía e imitaba una transformación similar a la que se produjo en su seno en la mitad de la II República española, cuando tras la victoria de las derechas apuntó a la revolución social y al Frente Popular de 1935.

La moción de censura de mayo del 2018 contra Mariano Rajoy era una pieza, un instrumento, un estadio necesario de este proceso, en el que ya era indispensable configurar un frente popular o un frente de ruptura en el Gobierno.

La presencia de ayer tan protagonista del portavoz del proyecto político de ETA vuelve a poner de manifiesto la mentira de la derrota de ETA, sin paliativo alguno. Se ha negociado un proceso con ETA, no se ha derrotado a ETA. Y los que hablan todos los días de derrota de la misma ni entienden ni comprenden el carácter, la naturaleza, los objetivos de ruptura y de fractura de su proyecto.

No son los herederos de ETA; Bildu nunca ha existido como tal, Bildu nunca se ha rebelado contra ETA, porque en términos de proyecto político solo ha existido, existe y existirá ETA. Lo demás son subterfugios, falsos relatos en determinados momentos para evitar su ilegalización, en otros para justificar la aproximación del partido socialista a ETA, para que el proceso se hiciese realidad.

Por el contrario, la pregunta que al menos yo me hago, y no creo equivocarme en que muchos de los dirigentes de ese entorno se la hacen, es cuándo van a volverse a llamarse como lo que realmente son: ETA.

No nos engañemos, no tienen sentimiento de derrota, porque están ganando por goleada.

Puede ser una imagen de texto que dice "ETA ASESINA 864 asesinatos"

¿Cómo van a estar en la derrota si tienen miles de concejales y cargos electos en el País Vasco, si cogobiernan España a través del proceso referido, si son permanentemente protagonistas en la política española, si se han convertido en un eje esencial de una alternativa de izquierdas en el País Vasco, si están avanzando en la exclusión y en la derrota del Partido Nacionalista Vasco, por ejemplo, en gobiernos municipales como los de Irún y Eibar? ¡Ya me gustaría a mi sufrir esta derrota!

Los frentes, como los que nos malgobiernan, se aproximan a lo que denominamos «democracias populares », que han sido y son siempre la antítesis de la democracia. Los frentes son tan perversos que nos anestesian a los que no formamos parte del mismo.

Nos dividen, nos separan, nos confrontan, debido a la excepcionalidad y anomalía de este instrumento para una democracia occidental consolidada.

Cambian las reglas de juego, embarran el terreno hablando, eso sí, todos los días de diálogo y concordia, y de ahí que el mayor error que pueden cometer los partidos políticos que no estén en el frente, esto es, aquellos que tratan de diseñar una alternativa política y social, es que no comprendan su auténtica naturaleza.

El mayor error es que piensen que enfrente tienen a un Gobierno de coalición, dentro de las coordenadas de normalidad de una democracia.

Un frente es cualquier cosa menos un Gobierno de coalición.

Es verdad que la crisis económica expulsó del poder a Rodríguez Zapatero en 2011, pero en aquella fecha aquel Gobierno representaba y significaba solamente un proyecto que sin duda había comenzado, pero que esencialmente era para el futuro.

Perdieron las elecciones, pero mantuvieron el proyecto y consolidaron el frente.

En la fecha de hoy, no nos enfrentamos solo a un proyecto sino que nos gobierna un frente, una realidad, no solo un proyecto. Quienes están en la cabeza son la extrema izquierda del País Vasco, ETA y Esquerra Republicana de Cataluña. Más aún, ERC, que había acordado en el año 2003 en Perpiñán una tregua de ETA en Cataluña, se fue convirtiendo a través de las instituciones catalanas en la vanguardia del movimiento nacionalista, sustituyendo al crimen de ETA.

Podemos juega el papel de embajador de ambas formaciones y, sin duda, el líder principal en el seno del Gobierno es su presidente, Pedro Sánchez.

Los frentes no tienen límites, ni morales ni demo Democráticos ni legales. Se resistirán a la pérdida del poder; desde el extremo harán todo lo que tengan que hacer para evitar esa situación, ilegalizarán todo lo que impida su mantenimiento y su presencia en el mismo.

Puede que no sea necesario, pero, si lo fuese, no les temblará el pulso, porque en los frentes nunca gobiernan los moderados sino que se imponen siempre los extremos.

Este frente ya ha definido su avance en una doble dirección en estos meses. En primer lugar, la sustitución, el reemplazo, la destrucción de un orden social, asentado en fundamentos cristianos: la vida, la familia, la naturaleza de la dignidad de la persona.

Avanzan en este ámbito como elefante en cacharrería, con enorme facilidad, sin resistencia, y es un proyecto global, total, de ingeniería social. Están reinventando la naturaleza humana, la familia, la historia, la biología.

La segunda dirección significa un avance para la aproximación con nacionalistas vascos y catalanes.

Es más difícil este ámbito que el primero, pero ya claramente apuntan a la reforma constitucional, que en su opinión es el mejor envoltorio de los posibles para la destrucción del orden constitucional de 1978.

Se aproximan, por difícil que parezca, a la autodeterminación, que es el único objetivo que daría satisfacción a todos los nacionalistas. No es fácil pero lo van a intentar sin admitir que se aproximan a la autodeterminación, pero imitando la mentira que también han puesto de manifiesto negando la negociación con ETA. En definitiva, dejémonos de relatos.

Simplemente busquemos, defendamos la verdad de nuestro pasado inmediato y de nuestro presente.

Si no somos capaces de defender lo que hemos vivido, en directo y en vivo, ¿cómo vamos a hacer frente a la leyenda negra, a la distorsión de la historia lejana de España? Y especialmente, ¿cómo vamos a afrontar nuestro futuro desde la mentira como proyecto?

No hay novedad, hay confirmación de que el proyecto al que hacemos frente se asienta no solo en la mentira, sino en el desprecio brutal de la inteligencia de millones de españoles.

La GRAN MENTIRA

Alfonso Ussía *LA GRAN MENTIRA*

Érase una vez que se era…

Un país donde, sin que nadie la votara, amaneció un día una República.

Los políticos de izquierdas y de derechas que habían conspirado largamente para traerla se pusieron de acuerdo, en lo que se fuma un puro, para nombrar presidente y gobierno. Fue el 14 de abril de 1931.

Tras un breve periodo constituyente se fue a elecciones (nov 1933) y éstas, vaya por Dios, fueron ganadas por las formaciones de derechas (por cierto, de manera abrumadora).

Las izquierdas ya habían advertido de que, en caso de que las urnas les fueran adversas, irían contra “la república burguesa”.

Algo muy democrático, claro,  según afirma hoy el Gobierno Sánchez, haciendo de esta barbaridad ley.

Y cumplieron con lo anunciado: en octubre de 1934 se produce un levantamiento obrero en la cuenca minera asturiana, organizado, financiado y armado por el PSOE.

Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero, a la sazón líderes socialistas, habían convocado para tales fechas una Huelga General Revolucionaria, confiando en extender la insurrección armada por toda la geografía hispana, pero aquel Golpe de Estado (oigan: GOLPE DE ESTADO) se quedó en mera (aunque sangrienta) aventura, porque salvo en pequeñas localidades de Albacete y Cádiz, el obrero eligió quedarse en casa. Y más aún cuando vieron que, aprovechando que el Pisuerga para la ocasión pasaba por la cuenca del Nalón, Lluis Companys proclamaba el Estat Catalá.

Fueron dos semanas de destrucción y crimen, que obligaron al presidente Lerroux a recurrir al Ejército de África para devolver el orden constitucional.

Lógicamente los cabecillas fueron procesados y, a instancias del Gobierno, Largo Caballero, líder de la UGT, fue juzgado por el Tribunal Supremo y acusado por el Fiscal General de la República, Valentín Gamazo.

Gamazo pidió 30 años de reclusión para Largo Caballero por “rebelión militar”. Sin embargo, y a pesar de las abrumadoras pruebas presentadas a lo largo de los cinco días de la vista, el líder socialista fue declarado inocente.

El Fiscal Jefe Gamazo, jurista de fuste donde los hubieren, dimitió. Desde ese día, Paco Largo, bien desde el periódico Claridad, bien en sus propios mitines, no dejó de exhibir sus ideas ante masas enfervorecidas: o Dictadura del Proletariado o guerra civil. Y oigan: la tuvo.

Luego volveremos a este punto.

Agosto de 1936, el fiscal Gamazo en compañía de su esposa Narcisa y sus 9 hijos se ha trasladado a Rubielos, una aldeita en la provincia de Cuenca. Hasta allí se llegan un par de matones mandados desde Madrid, en compañía de otros 20 milicianos de localidades próximas. Toman preso a Valentín y a tres de sus hijos: José (21 años), Francisco (20 años) y Luis (17 años).

El padre suplica que lo maten a él y tengan piedad de sus hijos, pero en una carretera próxima los matan a todos cómo a perros, siguiendo el orden de menor a mayor en un alarde de morbosa crueldad. El Fiscal Jefe de la (gloriosa) República vio como asesinaban uno tras otro a sus hijos mayores antes de morir él.

Capone fue un puto aprendiz al lado del vengativo Largo Caballero. Los cadáveres fueron abandonados en un paraje tan inhóspito que, para cuando Narcisa los encontró varios días despues, ya eran sólo unos bultos hediondos.

Y esto, amiguitos y amiguitas, resume el “Estado de Derecho” de la gloriosa Segunda República Española contra la que se sublevaron un grupo de “desalmados fascistas”. Mire, querido imbécil: si la guerra civil hubiera sido un capricho de Franco no hubiera pasado de Melilla. Lea mientras pueda.

Para el recuerdo:

Valentín Gamazo fue Abogado del Estado, al igual que José Calvo-Sotelo, Juan de Isasa, Porfirio Silván, Juan Manuel de Estrada, José Gómez de la Serna, Leandro González, Manuel Gómez Acebo, Pedro Redondo, Wenceslao Manzaneque, Antonio Marín, Manuel Mondéjar, Santiago Alonso, Julio Colomer, Federico Salmón, Luis Belda, Dimas Adánez, Jesús Yébenes, Teodoro Pascual, Fermín Daza, Luis Rúiz Valdepeñas, Juan Rovira, Juan Gómez, Celestino Lázaro, Angel Aguado, Angel Castro y Juan Godinez. Todos ellos ASESINADOS en 1936 por el Frente Popular.

Dos años despues de acabada la guerra, una persona reconoció a uno de los secuestradores de la familia Gamazo. El sujeto andaba tranquilamente por las calles de la capital.

Lo denunció y, tras ser efectivamente identificado y con un juicio justo, fue condenado a muerte y ejecutado. Aquel hijo de puta hoy es reivindicado por asociaciones de Memoria Histórica como “asesinado vilmente por el fascismo”. Igual hasta sus descendientes reclaman un jornalito… “¡Ay de mi pobre abuelito!”.

La verdad, la puta verdad, es que la guerra civil solo la deseaba un bando: la izquierda. Los “Golpistas” fueron aquellos convidados que no se resignaron a ser de piedra.

Y es lo que hay. Se ganó la guerra y además se ganó la paz… y eso es exactamente lo que os quieren ocultar.

Si en verdad eres un demócrata full equipe, déjanos contarlo tal cual pasó, machote. ¿Quién tiene miedo a la verdad?

ESPAÑA.- REPUBLICA Nº 604/13 III CONGRESO UNION POSTAL PARAMERICANA NUEVOS SIN CHARNELA (Sellos - España - II República de 1.931 a 1.939 - Nuevos)

Afganistán y el género de los ángeles

MARÍA ELVIRA ROCA BAREA

27 agosto 2021

Quizás algún lector sepa de dónde procede la expresión “discutir sobre el sexo de los ángeles”, pero en este momento, precisamente en este, tras la caída de Kabul, conviene recordarlo. Era el gran asunto sobre el que debatía la intelligentsia de Bizancio en el momento en que los turcos pusieron cerco a Constantinopla. Llevaban en ello mucho tiempo. Dice la leyenda que, cuando tomaron la ciudad, se encontraron a estos cerebros privilegiados tan enfrascados en las sutilezas de la entrepierna angelical que no se percataron de que había caído. Esta parte última personalmente me la creo. Lo más probable es que se hicieran los locos… y que vaya otro a batirse el cobre, que los turcos son muy feos y dan miedito. Conociendo la invencible inclinación de los intelectuales, sean o no teológicos, a arrimarse al sol que más calienta, puede darse por seguro que, en cuanto vieron aparecer una cimitarra pegada a un turbante (¡qué imagen tan poco guay, tan políticamente incorrecta y tan estéticamente insoportable!), cambiaran radicalmente el tema de discusión, y en cuestión de 5 minutos encontraron 5.000 argumentos teológicos para exclamar, mientras caían de hinojos: ¡Dios es Alá!

De hecho, hubo pocos mártires entre los teólogos. La mayoría se convirtió sin descomponer el pliegue de la túnica. Atinó a morir con honor defendiendo una almena el emperador Constantino XI Paleólogo. Acababan así mil quinientos años de historia continuada de Imperio romano desde Augusto. El hegemón simbólico había viajado desde el Lacio hasta el Asia Menor cuando Constantino fundó la ciudad a la que dio su nombre. El emperador de Bizancio siempre se consideró emperador de los romanos y por eso los cristianos se llaman romi o rumí en árabe. Los historiadores, que desde Homero han envidiado a los poetas, consideraron que había una bella metáfora en el hecho de que el emperador que la fundó y el que la perdió frente a los turcos tuvieran el mismo nombre, Constantino, como había sucedido con la Roma del Lacio, que fue fundada por un Rómulo y perdida frente a los hérulos de Odoacro por otro Rómulo en 476.

Jugando a las casitas de género andan nuestros teólogos y teólogas buscándole la pilila al teorema de Pitágoras. A fin de cuentas, son dos catetos y una hipotenusa y no respeta la paridad. La cosa es ardua y exigirá muchas reuniones de la nueva clerecía y mucho presupuesto. Sobre todo, mucho presupuesto. No digamos nada si hay que averiguar los misterios genitales de la conjetura de Goldbach o de la siempre esquiva demostración del teorema de Fermat, no apta para teólogos. Mientras tanto se andan firmando manifiestos para salvar a las mujeres. La mayor parte de los que van a morir son hombres, porque hombres son la inmensa mayoría de los que trabajaban para los occidentales. Antes, cuando mandaban los hombres, se decía aquello de “las mujeres y los niños primeros”. Ahora, de los niños no se acuerda nadie y los hombres, pues si mueren, bien muertos están.

Es posible que en medio de la bruma erótico-teológica haya anidado la idea de que a las cimitarras o al AK-47, se los puede combatir con firmas. No se sabe si esto es frivolidad o un renacer glorioso del pensamiento mágico, pero hiela la sangre. En cualquier caso, lleva indefectiblemente a aquella frase que Dante escribió a las puertas del infierno: Lasciate ogni speranza. Los que hoy procuran huir de Kabul por todos los medios a su alcance saben que están en las puertas del infierno y en las puertas del infierno no se lucha con firmas de género. Se lucha con el AK-47 en la mano. La puñeta es que el AK-47 necesita alguien que lo empuñe. Y de eso no tenemos.

A cambio se le ofrecen al personal (y se auto ofrecen) emplastos ideológicos lenitivos a modo de soma para que vaya encajando su destino terminal sin mucho sufrir. Y sobre todo sin la mala conciencia que da ser responsable, sin remedio posible y hasta el final, de las consecuencias de nuestros actos y de nuestras ideas. Ah, ha sido tan divertido jugar a ser anti imperialista (yankee go home), ir a las manis y todo eso.

La comparecencia del presidente-emperador Biden diciendo que no había ningún peligro y que la retirada de Kabul en modo alguno (not at all) se parecía a la salida de Saigón es para que las campanas toquen a arrebato en el mundo de las realidades paralelas, ese en el que las palabras ya no tienen nada que ver con lo que de verdad pasa o ha pasado, y ese mundo es el nuestro. El presidente-emperador Biden no está haciendo más que continuar la política de su predecesor, el presidente-emperador Trump: America first. Como Trump no hizo otra cosa que continuar con el muro de Obama, que todo el mundo llama el de Trump, porque es feo y facha. Pero el muro en la frontera mexicana lo empezó ese Barak que a todas las enamoró. Sin embargo, sucede que abandonando territorios y levantando murallas no se sostiene un imperio. Estados Unidos se ha desentendido del proyecto universal que todo imperio representa y, por lo tanto, tiene los días contados. Los huecos que dejará en su decadencia los irá ocupando China. Ha empezado el repliegue oficialmente. Es que es muy duro, muy duro, estar ahí, recibiendo el viento de cara y peleando cada día por ser el campeón de Occidente. Ahora Occidente ya no tiene campeón. España ocupó esa posición en otro tiempo y no lo hizo mal. Los turcos se quedaron en Constantinopla.

Pasado este mal trago que tantas imágenes antiestéticas ha dejado, olvidaremos pronto, porque el occidental sobre todo lo que no soporta es que le pongan delante realidades que le estropeen el fin de semana. Y si esto es irremediable, rápidamente se fabrica un manifiesto que firmar para “pedir” a Otro (infantilismo y Reyes Magos a partes iguales) que vaya a resolver la papeleta, sin afrontar la cuestión fundamental, a saber: ¿quién va a empuñar en las puertas del infierno el AK-47 que se enfrente al AK-47 con turbante? Pues eso.

Los occidentales se baten en retirada en el limes. No ahora sino desde hace tiempo. El abandono de Armenia fue un aviso de que lo que hoy está pasando, iba a pasar. Simplemente nuestro buque insignia, nuestro imperio protector, se viene abajo a una velocidad vertiginosa. Es posiblemente el último imperio cristiano-occidental. Cuando su poder colapse por completo, pasaremos a ser protectorado o reino tributario de China en el mejor de los casos. A bote pronto, el imperio de Confucio parece más soportable que el de los servidores de la Sharía. Porque está claro que antes o después China y el Islam chocarán. De hecho, mientras cantan el pio-pio del entendimiento universal, los chinos están concentrando tropas en los 70 kilómetros de frontera que tienen con Afganistán, precisamente en el territorio de los uigures musulmanes que tantos problemas dan a China y de los que el gobierno chino no se fía en absoluto. Sus proyectos de futuro son incompatibles a medio plazo. Los occidentales estamos fuera del tablero porque ya solo somos incompatibles con la realidad.

Desafiados por la presencia real de la barbarie, los occidentales hemos huido. Algunos procuramos mirar de frente la bochornosa verdad y no ahorrarnos la vergüenza. Otros/as/es se refugian en las rogativas del género de los ángeles esgrimiendo manifiestos “solo para mujeres” como cirios encendidos. La resistencia frente al horror se reduce a buscarle un confort a la conciencia, convenientemente ideologizada. No ha habido, como Spengler quería creer, un grupo de soldados que salvara la civilización.

María Elvira Roca Barea es profesora, ensayista y autora de:

Edición crítica y estudio del arte predicatoria “Ad noticiam artis predicandi”. Universidad de Málaga. 1997.

El caballero de la piel de tigre, de Shota Rustaveli (Elvira Roca, trad.). Universidad de Málaga. 2003.

Tratado militar de Frontino. Humanismo y caballería en el cuatrocientos castellano. Traducción del siglo XV, de Sexto Julio Frontino. CSIC. 2010. p. 488.

Imperiofobia y leyenda negra: Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español. Ediciones Siruela. 2016. p. 363.

6 relatos ejemplares 6. Ediciones Siruela. 2018.

Fracasología. España y sus elites: de los afrancesados a nuestros días. Madrid: Espasa. 2019.

A IRENE MONTERO, MINISTRA DE ALGO

Por Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Querida insignificancia:

Has turbado mi descanso vacacional con tus declaraciones de hoy. Dices en el Parlamento “que no hablemos tanto de Afganistán, pues en todos los países del mundo, incluyendo España, se dan casos de machismo, que es una cuestión de grados”.

Bien es verdad que donde Dios no puso, no puede haber; y no es menos cierto que lo que natura non da, Salamanca non presta. Pero Irenita: que intentes blanquear una religión intrínsecamente expansionista, impositiva, guerrillera, liberticida y antifeminista, entremezclando en la misma frase a asesinos talibanes con democracias occidentales, ya pasa de castaño oscuro.

Si por “grados de machismo” entiendes el que va desde lapidar a una adúltera hasta el albañil que piropea a una morena en la calle… entonces tu estulticia raya en lo criminal, pues nos pones en peligro a todos.

Has afirmado también “que de Afganistán hemos de aprender una lección: que jamás una intervención militar ha solucionado los derechos de las personas, y menos de las mujeres”. Posiblemente esa frase se deba a que pasaste de curso con suspensos; pero bueno: hay magníficos reportajes en Canal Historia o en Neflitx para subsanar en parte tu monumental ignorancia.

Irenita: hablar mal de los militares y del oficio de los militares es lo vuestro. Os pone. Os pone cachondos y cachondas. Por eso Pedro Sánchez afirmaba en 2014 “que el Ministerio de Defensa sobraba”. No dijo que, a cambio del de Defensa, faltaba el tuyo, el Ministerio de la Señorita Pepis, pero todos lo entendimos.

Podría empezar por Atapuerca para ilustrarte un poco sobre las bondades de la intervención militar en muchos casos, pero para que no te estalle la cabeza me ceñiré a lo conocido.

A ver, Irenita: ¿quién restauró los derechos humanos en Europa cuando todo el continente era de Hitler? ¿Te suena eso? ¿Te suena la Batalla de Inglaterra, el desembarco de Normandía, la toma de Berlín por el Ejército Rojo, el suicidio de Adolf Hitler y los juicios de Núremberg contra el nazismo?

A ver, Irenita: ¿quién restauró la democracia en Italia y capturó a Mussolini? ¿Te suenan los partisanos? ¿Te suenan los americanos tomando Grecia e Italia? ¿Te suena la ilegalización del Partido Fascista?

A ver, Irenita: ¿quién restauró la libertad en la Camboya de Pol-Pot, tras cinco años de terror rojo y tres millones y medios de civiles asesinados, un tercio de la población? ¿No recuerdas que el ejército comunista de Vietnam del Norte, tras echar a los americanos de Vietnam, tuvo que entrar a sangre y fuego en Camboya para eliminar a esa mala peste de Pol-Pot?

A ver, Irenita: cuando los franceses de Murat fusilaban en Madrid a los civiles, incendiaban los conventos y violaban a las manolas… ¿quién paró los pies al Emperador Napoleón Boina-Aparte? ¿No fueron militares españoles aliados con los ingleses quienes sacaron de España al invasor? ¿No fue la guerra de guerrillas la que hizo que (por suerte o por desgracia) no cantemos ahora La Marsellesa como Himno Nacional? ¿Y no fue Rusia, al otro lado de Europa, la que cortó las alas al Emperador, y no precisamente a base de mimos y carantoñas?

A ver, Irenita: ¿quién restauró la democracia en Japón tras el gobierno militar-fascista del general Tojo, que arrastró al país a la Segunda Guerra Mundial? ¿Fueron feministas de “todas y todes” con las tetas al aire, o militares estadounidenses con muy mala leche en el cuerpo?

En fin, Irenita. Llevas razón en una cosa: de Afganistán, todos hemos aprendido “algo”. Y ese “algo” es que gente como tú sois un peligro para todos.

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Médico y escritor malagueño.

9.000 millones de los Fondos Europeos

Pablo Ferrer 17/08/21 en Hispanidad

No es por desanimar, pero los 9.000 millones de los fondos europeos no dan ni para pagar las pensiones de un mes.

España recibe la primera partida de ayudas, de las que ya ha gastado más de 7.000 millones, por ejemplo, en corregir tendidos eléctricos que eviten daños a la fauna. Es decir, en subvenciones y no en industrializar el país.

Nadia Calviño cree que la llegada de los 9.000 millones es “muy importante”, pero lo cierto es que ese dinero da para muy poco, dado el elevadísimo gasto público español

Bruselas ha desembolsado este martes los primeros 9.000 millones de euros de fondos europeos para financiar el Plan de Recuperación, que ni es un plan ni recuperará nada por mucho que Nadia Calviño califique la noticia de “muy importante”.

Para empezar, 9.000 millones, el 13% de los 70.000 que ha solicitado el Gobierno de Pedro Sánchez, no dan ni para pagar las pensiones de un mes, cuya nómina de julio ascendió a 10.202 millones, un nuevo record que probablemente se supere en agosto.

Pero eso no es lo peor. Lo realmente preocupante es que el Gobierno Sánchez va a utilizar los fondos Next Generation EU para repartir subvenciones en lugar de invertir para reindustrializar España. Además, de los 9.000 millones, el Gobierno ya se ha gastado 7.250 para, por ejemplo, “corregir tendidos eléctricos que eviten daños a la fauna”, o para promover “políticas de igualdad e inclusión social”, según la nota remitida este martes por Economía. ¿Por qué no utilizar el maná europeo para, por ejemplo, convertir España en una potencia de baterías eléctricas para coches?

Y todo esto en un contexto en que la deuda pública continúa desbocada y marcó un nuevo record en junio, hasta el 122,1% del PIB. No es por desanimar, pero la cosa no pinta bien.

Las trece rosas

Las “trece rosas” es un episodio del año 1939 sobre el que se han escrito miles y miles de páginas, con toda clase de interpretaciones.

Con motivo del aniversario de los hechos, el 5 de agosto, reproducimos a continuación dos opiniones encontradas sobre ellos, testigos, una vez más, de las dos Españas machadianas que creíamos cerradas y perdonadas, y que la realidad se empeña en contradecirnos.

EL PAÍS del 05-08-2021 reproduce un artículo del 05-08-2017 que, textualmente, dice así:

La corta vida de trece rosas. Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este.

Por Lola Huete Machado – 05 AGO 2017

Que uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este. Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar. Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de 19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso, de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden impuesto por el general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.

En el ambiente de ese verano de posguerra -tristísimo para unos y glorioso para otros- se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración, en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes, las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos de mujeres. “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino”, voceaban las radios de Madrid. “Juro aplastar y hundir al que se interponga en nuestro camino”, advertía Franco en sus discursos.

Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas. “Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados, responsables de un delito de adhesión a la rebelión: Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados a la pena de muerte”, dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido “cobradora de tranvías durante la dominación marxista”.

Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: “Yo estaba asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la Guardia Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja, parecían tranquilas” (María del Pilar Parra). “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: ‘¿es que a mí no me matan?” (Mari Carmen Cuesta). “Si fue terrible perderlas, verlas salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados] antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados” (Carmen Machado).

Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar “las trece rosas”, y su historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida y fascismo. Un episodio sobre el que nunca se habrá escrito mucho. Lo investigó el periodista Jacobo García, ya en 1985. Lo noveló el escritor Jesús Ferrero en su libro Las trece rosas (Siruela, 2003), en el que dedica un capítulo a cada una de las muchachas y con su literatura las dota de vida y palabra, de sentimiento y dolor; le pone cara a sus verdugos. Lo documentó durante dos años, sin ficciones, y por eso aún con mayor crudeza el periodista Carlos Fonseca en Trece rosas rojas (Temas de Hoy, 2004): “No conocía la historia, no la busqué; ésta me buscó a mí a través de unos documentos que guardaba un tío de mi padre que pasó 20 años en la cárcel. Localicé el sumario, investigué; los familiares pusieron el material que tenían a mi disposición”. En su libro duelen los testimonios de las familias, el momento de la condena, la partida hacia la muerte, la locura posterior de las madres de las fusiladas ante su pérdida, la indiferencia del régimen.

Retoma la historia de las trece rosas ahora la productora Delta Films en un largometraje documental titulado “Que mi nombre no se borre de la historia”, tal como pidió Julia en los últimos minutos de su vida. En la película se muestra el drama personal y el contexto social, político (su militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas, JSU) y bélico en el que se mueven las protagonistas. “Es el primer documental sobre el suceso y entendimos que era urgente hacerlo porque son pocos los testigos vivos. Si no se recogen ahora sus voces, permanecerán para siempre en el olvido”, dicen los directores, Verónica Vigil y José María Almela.

El destino triste de estas mujeres que no pudieron envejecer ha sido citado también en libros de Dulce Chacón o Jorge Semprún, y este mismo otoño lo acaba de llevar a escena la compañía de danza y teatro Arrieritos. Además, ha sido inspiración para una organización socialista recién creada, Fundación Trece Rosas, “orientada a proyectos e iniciativas en las que se profundice en la igualdad y la justicia social”. Y aún más: su vida y muerte es el argumento del próximo filme de Emilio Martínez Lázaro, con guion de Ignacio Martínez de Pisón y asesoría de Fonseca.

“Tras entrevistar a sus compañeros de organización, a sus familiares, concluimos que las trece rosas eran mujeres que sabían bien lo que hacían, y que con gran valentía y clarividencia lucharon contra el régimen antidemocrático que se avecinaba”, comentan Vigil y Almela. “Se afiliaron a la JSU de forma consciente; pudiendo quedarse en casa, salieron a la calle y optaron por luchar y defender la II República española, desempeñando diversas labores durante la defensa de Madrid y poniendo en riesgo sus propias vidas”. Según Fonseca, el régimen franquista “adoptaba un tono paternalista con las mujeres en sus mensajes, pero trató con igual inquina a hombres y a mujeres. La miliciana era para los vencedores la antítesis de la mujer, cuya misión en la vida era ser madre y reposo del guerrero”. Para Santiago Carrillo, que fue primer secretario general de la JSU, “en las guerras, son ellas siempre las que más sufren. Y el régimen de Franco hizo todo lo posible por destruir el espíritu de libertad de las mujeres que se había creado con la República”.

Ellas se llamaban Ana López Gallego, Victoria Muñoz García, Martina Barroso García, Virtudes González García, Luisa Rodríguez de la Fuente, Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Sala, Joaquina López Laffite, Carmen Barrero Aguado, Pilar Bueno Ibáñez, Blanca Brisac Vázquez, Adelina García Casillas y Julia Conesa Conesa. Eran modistas, pianistas, sastras, amas de casa, militantes todas, menos Brisac, de la JSU. El suyo se considera uno de los castigos más duros a los vencidos de la posguerra. Una respuesta, dicen, al asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón, a su hija y su chófer el 27 de julio anterior.

“El número de detenciones diarias en la capital era muy variable en 1939, aunque muchos días la información titulada ‘Detención de autores de asesinato’ estaba formada por más de cien nombres”, escribe Pedro Montoliú en su reciente e interesante libro Madrid en la posguerra, 1939-1946. Los años de la represión (editorial Sílex) que le ha supuesto cuatro años de investigación y en el que describe el ambiente de aquel tiempo: “Los peores meses fueron junio, con 227 fusilados; julio, con 193; septiembre, con 106; octubre, con 123, y noviembre, con 201. Por días, los más sangrientos fueron el 14 de junio: 80 fusilados; 24 de junio, 102; 24 de julio, 48; el 5 de agosto, 56. Ese día, y 48 horas después de dictar sentencia, fueron fusiladas las ‘trece rosas’, de entre 18 y 23 años, que habían intentado reconstruir la JSU en la clandestinidad”.

Vigil y Almela enfocan su película preguntándose cómo se podía llegar a ejecutar una sentencia tan infame. “¿Qué había pasado en España? ¿Qué acontecimientos habían azotado el panorama político y social de aquel entonces?”. Miraron entonces hacía la organización política juvenil de la que las trece rosas eran miembros, la JSU, y a su papel en el transcurso de la guerra.

“Franco se proponía destruir hasta la simiente de los rojos en este país y al decir rojos, estoy diciendo los simples demócratas, los liberales, cualquier recuerdo de los tiempos en que España había sido libre”, declara Carrillo en el filme. La organización nació en marzo de 1936 de la fusión entre la Unión de Juventudes Comunistas y la Federación de Juventudes Socialistas. “Luchábamos por un ideal”, dice uno de sus miembros. Otra: “Nos afanábamos por la libertad, por un mundo mejor, porque el trabajador pudiera vivir en condiciones”. Una tercera: “Defendíamos la República que había sido elegida en 1931, mejorándola”. Y cuarta: “Mi conciencia política surgió tan pronto empezó la guerra. Tenía 15 años y debía pelear, no había más remedio”. En 1939, la JSU se encontraba deshecha, sus líderes encarcelados. Sólo se contaba con el coraje de sus miembros para reorganizarse.

“Crear una estructura clandestina es siempre algo muy difícil. Hay que concentrar los esfuerzos. Y en ese periodo los concentramos en la creación, sobre todo, de un partido comunista clandestino”, afirma Carrillo. Para el régimen, según el periodista Jacobo García, la JSU representaba un gran peligro: “Dada la juventud de sus militantes, estaba destinada a sobrevivir durante muchos años y a plantear problemas al régimen franquista durante muchos años, a corto, medio y largo plazo”. Debía desaparecer.

Así, estando todos los hombres en prisión o en el exilio, de la reorganización se encargaron las mujeres o los jóvenes. “Queríamos seguir luchando, recuperar dinero para ayudar a los presos, para sacarlos, para sacar a mi hermano; queríamos, pero no lo conseguimos”, apunta Concha Carretero. “Te cogían enseguida”, rememora Nieves Torres. “Era un Madrid triste, reservado, la gente no se atrevía a mirar a nadie; si ibas en el metro, todo el mundo iba con la cabeza baja”, dice Mari Carmen Cuesta. Se tira de los detenidos, se utiliza la tortura para conseguir delaciones, y así, poco a poco, va cayendo la organización. “A los presos los sacaban a la calle y los usaban como gancho, detrás iban dos policías. Así me detuvieron a mí”, sigue Torres.

Las trece rosas fueron elegidas para morir entre las 4.000 reclusas hacinadas en Ventas en un espacio pensado para 400 (más de 280.000 presos políticos se contaban en 1939 en España). ¿Por qué ellas y no otras? El escritor Jesús Ferrero imagina una posibilidad literaria y azarosa en su libro: “Roux, Cardinal y el Pálido habían comido opíparamente en el Ritz y se sentían alegres. Una hora antes les había llegado la orden de elegir a quince mujeres, preferentemente menores de edad, para conducirlas a juicio. Ya en comisaría, una señora, que se sentía agradecida porque habían liberado a su hija, le regaló al Pálido un ramo de rosas. Eran quince. El Pálido lo cogió y, mirando a Cardinal y a Roux, dijo: ‘Señores, ha llegado el momento de decidir quiénes van a ser las quince de la mala hora. Bastará con ponerle un nombre a cada una de las rosas. Empezaré yo’, dijo tomando una flor. ‘Y bien, esta rosa de pasión se va a llamar Luisa. No conseguí que esa bastarda pronunciara una sola palabra en los interrogatorios. Por poco me vuelve loco’. ‘Y ésta, Pilar’, dijo Cardinal. ‘Y ésta se va a llamar Virtudes’, susurró el Pálido con precipitación. ‘Y ésta, Carmen’, dijo Cardinal. ‘Lo merece más que nadie. Nunca me miró bien esa condenada’. ‘Y ésta, Martina’, anunció Roux. ‘Está siempre ausente. Seguro que ni siquiera se va a dar cuenta de que ha muerto”.

Ficciones aparte, ellas sí se daban cuenta. De sus condiciones (“La posguerra fue peor que la guerra”), de las humillaciones (“Se ve que les gustó mi pelo y me dejaron pelona, pelona; me lo cortaban y me lo enseñaban, ‘¿no te da pena este ricito?”), de lo que les esperaba (“No bastaba con estar tú en la cárcel, todo tu entorno tenía que expiar por tu pecado”), de lo que significaba pertenecer a los derrotados (“Nos trataban de lo peor, muchas palizas, muchas vejaciones”), de lo que perdían (“Estuve 16 años en prisión, se me fue lo mejor de mi juventud”).

Así lo cuentan en la película Maruja Borrell, Nuria Torres, Mari Carmen Cuesta, Concha Carretero, Ángeles García-Madrid, entre otras muchas, de las que fueron amigas, conocieron y/o compartieron celda con las trece rosas en aquellos días. Hablan de las penurias, de la vida cotidiana en una prisión en la que sólo se comían “lentejas de Negrín”, de los petates en el suelo, de la desconfianza (“No te fiabas de nadie porque se decía que los franquistas habían metido chivatas dentro”), y hasta de su capacidad para sobrevivir, intimar, quererse y reírse de sí y de su situación. Hablan de las terribles noches de saca, de cómo todas salían temerosas a la galería para ver quiénes eran las elegidas para morir, de cómo sucedió todo en aquella noche terrible de agosto. “Para mí es un recuerdo muy amargo, muy amargo”, llora aún hoy desconsolada Mari Carmen Cuesta, entonces de 16 años.

En la película de Delta Films y en el libro de Fonseca se recogen testimonios de parientes: las sobrinas de Julia, de Dionisia, de Martina. Y del hijo de Blanca Brisac y Enrique García, quizá la más triste de todas las historias: “Mi padre pertenecía a la UGT, pero mi madre dijeron que era de la JSU, y yo sé que no militaba. Lo puedo jurar”, dice. A ambos los ejecutaron ese 5 de agosto de 1939, cuando él tenía 11 años. “Determinadas corrientes revisionistas pretenden hoy cambiar la realidad de los hechos y esto sí que es muy peligroso. No se trata de generar sentimientos revanchistas. En ninguna de las entrevistas que hicimos percibimos rencor. Al contrario, fue toda una lección de humanidad. Nuestro documental trata de concederles el minuto de duelo que en su día se les negó”, cuentan Vigil y Almela.

Fue Blanca Brisac, sin embargo, quien mejor lo expresó, mientras escribía a su hijo esa noche, ya en capilla: “Voy a morir con la cabeza alta. Sólo te pido que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor Enrique, que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la cimentaron a mí. Hijo, hijo, hasta la eternidad”.

Elena Buades Navarro – Escritora

Las Trece Rosas es el nombre con el que se conoce a 13 jóvenes fusiladas el 5 de agosto de 1939 por participar en atentados terroristas. Pertenecían, en su mayor parte, a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) la rama juvenil del comunismo en España que aspiraba a implantar en nuestro país un régimen como el de Stalin en la URSS, país desde el que se financiaban y al que había escapado, tras la Guerra Civil, su máximo dirigente: Santiago Carrillo.

Las JSU, a las que pertenecían la mayoría de las 13 rosas, habían tenido una destacada participación en la represión republicana en Madrid durante la Guerra Civil. No en vano, esta organización política controlaba y dirigía directamente cinco checas donde se torturó y asesinó a cientos de personas. Está perfectamente documentado en los papeles del PCE que bajo control de su organización juvenil se encontraban las checas de Mendizabal 24, la de la calle Raimundo Lulio, la de Santa Isabel 46, la del Convento de las Pastoras de Chamartín y la de la calle Granda 4. Además, participaron en la acción represiva de varias otras cárceles de partidos políticos y tuvieron un papel destacado en las sacas cometidas para asesinar a miles de presos sin mediar juicio alguno. Quienes las presentan como garantes de la democracia suelen olvidar, entre otros, este detalle: a ellas se les juzgó, pero ellas participaron en una organización que asesinó sin juicio a miles de personas y que, en el momento de ser detenidas, se había convertido en un grupo terrorista dirigido por José Pena, Severino Rodríguez y Federico Bascuñana.

Las 13 rosas fueron condenadas a muerte, pero no estaba prevista su ejecución hasta que el 29 de julio de 1939 un comando de las JSU asesinó al comandante Isaac Gabaldón, a su hija Pilar de 16 años –hubiera cumplido 17 unos días después- y al chofer que conducía el vehículo, Luis Díaz Madrigal. La acción terrorista decidió a la autoridad judicial a la ejecución de las sentencias de muerte que se encontraban paralizadas. Entre las casi 70 sentencias se encontraban las de las 13 rosas.

Varias de ellas eran destacadas dirigentes y activistas del grupo terrorista en el que se habían convertido las JSU:

Ana López Gallego era la responsable de la rama femenina de las JSU. Recibía órdenes directamente de Manuel González Gutiérrez y había tenido una destacada participación en la organización del atentado frustrado que pretendían realizar durante el Desfile de la Victoria y que tenía como objetivo el asesinato de “la mayor cantidad de público asistente”, como declaró ante el juzgado la propia terrorista. Su cometido era el trasporte del explosivo, para ello se valía de jóvenes militantes de entre 15 y 17 años que, por su edad, no levantaban sospechas.

Joaquina López Laffite fue la secretaria general del Comité Provincial de las JSU. Su casa se usaba para celebrar las reuniones de dicho comité y en ella se planificaron varios de los atentados que prepararon desde la organización juvenil comunista. Había organizado una red, en la que participaban varias de las 13 rosas, que preparaba a jóvenes comunistas para que intimaran con falangistas a los que sacaban información para señalar las víctimas de sus atentados.

Carmen Barrero Aguado era miembro del Comité Nacional de la organización y una de las personas de mayor responsabilidad en la toma de decisiones junto a Pena, Rodríguez y Bascuñana.

Pilar Bueno Ibañez era la mano derecha de López Laffite en el Comité Provincial y el enlace de ésta con Barrero.

Dionisia Manzanero Salas era la responsable de mantener el contacto entre las diversas ramas del grupo terrorista y rendir cuentas ante Bascuñana, dirigente encargado de los comandos terroristas que perpetraban los atentados.

Ante estos datos sorprende que políticos, partidos y personalidades de diversos ámbitos sigan brindando homenajes a quienes se convirtieron en terroristas tras resultar derrotados en una guerra.

No solamente los actuales dirigentes de las Juventudes Comunistas, desde Podemos a representantes de Ciudadanos no tienen ningún empacho en mostrar su admiración por estas 13 mujeres condenadas a muerte, pero que callan sin ningún rubor ante los miles de asesinatos cometidos por ellas y sus asociados durante la Guerra Civil.

La capacidad de la izquierda para construir leyendas es realmente admirable. El caso de las llamadas “trece rosas” es un perfecto ejemplo. Empezando por la circunstancia de que a esas mujeres fusiladas en 1939 se las considere socialistas cuando, en realidad, eran comunistas. Pero para entender adecuadamente el capítulo, en el que nada es rosa, conviene ponerlo en su contexto.

Cuando acabó la guerra civil, el Partido Socialista Obrero Español estaba literalmente triturado, dividido en al menos cuatro facciones. Hay que recordar que el último acto de la contienda es una batalla intestina en el bando del Frente Popular: a un lado, el Consejo de Defensa de Madrid, liderado por el socialista Besteiro con el coronel Casado y el anarquista Cipriano Mera; al otro, el gobierno del también socialista Negrín, entregado al Partido Comunista y cuyos principales líderes ya habían huido del país.

Aquella batalla no fue cosa menor: hubo cerca de 2.000 muertos. Sobre esta ruptura se añadió inmediatamente otra en el exilio: los socialistas de Indalecio Prieto, por un lado, contra los de Negrín, que a estas alturas ya había sido expulsado del PSOE. Prieto y Negrín no peleaban por razones ideológicas, sino por controlar el tesoro expoliado y expatriado por los jerarcas republicanos para sufragar su exilio. El PSOE nunca se recuperará de estos desgarros, y por eso su trayectoria bajo el franquismo fue tan poco relevante. Pero aun antes había habido otra ruptura, esta de mayores consecuencias: la de las Juventudes Socialistas, que fueron el instrumento de Moscú para fagocitar al PSOE.

Recordemos sumariamente los hechos: desde abril de 1936, con el protagonismo de Santiago Carrillo y por instrucción directa de Moscú, las organizaciones juveniles del partido socialista y del partido comunista se fusionan en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Cuando estalla la guerra, los militantes de las JSU ingresan en masa en las llamadas Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas, la organización paramilitar del Partido Comunista, a la que tan pronto veremos en el frente como en la represión ejecutada en la retaguardia. Finalmente, en noviembre de 1936 y bajo la dirección personal de Santiago Carrillo, las JSU rompen con el PSOE y se pasan al Partido Comunista. Las JSU, por tanto, eran una organización dependiente del PCE, enteramente subordinado a su vez a la Komintern y al Partido Comunista de la Unión Soviética, cuyo líder, por si alguien lo ha olvidado, era Stalin. Todas estas cosas son bien sabidas y los propios protagonistas las han contado reiteradas veces. Es asombroso que aún sea preciso recordarlas.

Cuando acabó la guerra civil, en abril de 1939, los principales cuadros del Partido Comunista ya estaban en el extranjero. Primero en Francia, pero París proscribió a los comunistas después del pacto de Stalin con Hitler (agosto de 1939), así que casi todos acabaron en Moscú. Cerca de un millar de personas se instalaron en la capital soviética. Meses antes, en junio, Santiago Carrillo había publicado su célebre carta contra su propio padre, el socialista Wenceslao, de la facción de Besteiro, acusándole de traición.

Los socialistas –decía entre otras cosas Santiago Carrillo- habían dejado en la cárcel a millares de comunistas para que las tropas de Franco los encontraran allí al entrar en Madrid. Eso era verdad. La carta tenía por objeto exculpar al PCE –y sobre todo al propio Santiago- de responsabilidad en la derrota y romper cualquier lazo entre el PCE y el PSOE.

Consiguió su objetivo, aunque a Carrillo le costaría recuperar su posición en la cúpula de un PCE cuyo buró político se reunía en Moscú en un ambiente de tempestad. No era para menos: José Díaz, el ya muy quebrantado secretario general, acusaba de traición a las JSU, es decir, a Carrillo.

El episodio de las “trece rosas” tiene que inscribirse en este contexto. En el verano de 1939, lo que ha quedado del PCE en España es menos que nada: los que no han huido, han sido ejecutados por los socialistas en el golpe de Besteiro y Casado –véase el caso de Barceló- o están presos y esperando juicio o paredón.

El primer intento de reconstrucción del partido en torno a Matilde Landa es frustrado de inmediato por la policía (Matilde fue condenada a muerte, pero una intervención del filósofo García Morente, ya sacerdote, la salvó del paredón). Acto seguido toma su testigo Cazorla, viejo camarada de Carrillo en los días de Paracuellos, pero con la misma rapidez es delatado desde el interior. Son episodios que he documentado abundantemente en “El libro negro de Carrillo” (Libros Libres, Madrid, 2010).

En Madrid permanecen, sin embargo, núcleos menores de las JSU, que sienten la necesidad de multiplicar las acciones para eludir esa acusación de traición que la cúpula del Partido formula contra ellos. Ahora bien, esos sectores que aún quedan en la capital son los más vinculados a la represión roja en retaguardia, dirigidos por líderes de tercer o cuarto nivel y prácticamente sin comunicación con la cúpula de la organización, que está en el extranjero. Son tales líderes los que, supuestamente, tramaron el asesinato de Isaac Gabaldón a finales de julio de 1939.

El comandante Isaac Gabaldón, guardia civil, estaba adscrito al Servicio de Información Militar de Gutiérrez Mellado y era encargado del Archivo de Logias, Masonería y Comunismo, es decir, un puesto clave de la represión de posguerra. Fue asesinado en la carretera de Talavera junto a su hija (Pilar, 16 años) y su chófer.

El asesinato fue imputado a los comunistas, o sea, a las JSU. Hubo una redada que desmanteló los últimos restos del partido comunista en Madrid y llevó al tribunal, primero, y al paredón después, a 56 personas, entre ellas las jóvenes que luego la propaganda comunista bautizará como las “trece rosas”.

El mismo día del asesinato, según refiere Piñar Pinedo citando una resolución judicial del 20 de octubre de 1939, apareció en la prisión de Porlier nada menos que Gutiérrez Mellado para excarcelar a uno de los detenidos, el militante comunista Sinesio “el Pionero”, que resultó ser un confidente del SIM. Sólo él se salvó. Y enseguida desapareció para siempre. Todo el episodio del asesinato de Gabaldón y la investigación posterior está lleno de misterios y contradicciones. No es, en todo caso, el objeto de este artículo.

Los 56 detenidos en aquella operación fueron acusados de terrorismo, tanto por el asesinato de Gabaldón como por otras tentativas. Objetivamente, terrorismo era. Después, la mitología de la izquierda española ha convertido a las víctimas, y en particular a las “trece rosas”, en leyenda. La placa que conmemora su muerte dice que “dieron su vida por la libertad y la democracia”. No: dieron su vida –o, más bien, se la quitaron- por la dictadura del proletariado y por la revolución bolchevique, que era en lo que realmente creían.

Otra vez Venezuela

Artículo publicado por El País el 05 agosto 2021

Venezuela resta seis ceros a su moneda ante la hiperinflación y lanza el “bolívar digital”. El Gobierno de Maduro anuncia la segunda reconversión monetaria en tres años

Por ALONSO MOLEIRO, Caracas – 05 AGO 2021

El Gobierno de Venezuela ha anunciado la segunda reconversión monetaria en el país en tres años y la tercera en lo que va de siglo. En un marco hiperinflacionario que lleva ya cuatro años, la operación que ejecutará el Banco Central de Venezuela y se concretará el 1 de octubre persigue quitarle seis ceros a la moneda: el billete de un millón pasará a ser de un bolívar. La ocasión ha sido utilizada para anunciar la llegada del llamado “bolívar digital”.

“Este cambio de escala monetaria, que se apoya en la profundización y desarrollo de la economía digital en Venezuela, constituye un hito histórico necesario en un momento en el cual el país comienza a transitar el camino de la recuperación económica, tras la crisis producida por el brutal ataque a nuestra economía, nuestra moneda nacional y la criminal aplicación de un bloqueo económico y financiero”, afirma el Banco Central de Venezuela en un comunicado.

El BCV afirma que la transformación de la moneda en su formato digital y su uso a través de los medios electrónicos “facilitará la mayor conexión de la población con el signo monetario, a pesar de los ataques externos y los procesos especulativos inducidos.”

Venezuela se queda sin dinero en efectivo. El economista Víctor Álvarez, quien fue ministro de Hugo Chávez y Premio Nacional de Ciencias, sostiene que esta reconversión no será la última .“A la primera reconversión monetaria se le quitaron tres ceros, a la segunda, en 2018, cinco ceros, y a esta se le van a suprimir seis ceros. En uno o dos años vendrá otra, y habrá que quitarle siete y ocho ceros. Esto seguirá ocurriendo hasta que no se corrijan las causas estructurales de la hiperinflación, que disuelve el poder adquisitivo de la población”.

Una opinión que comparte Rodrígo Cabezas, exministro de Finanzas de Chávez y promotor de la primera reconversión monetaria de 2008: “Es improcedente iniciar un proceso de reconversión monetaria sin atender antes las causas estructurales, monetarias, fiscales, cambiarias, que está produciendo el brutal aumento de los precios en Venezuela, y en el cual el Gobierno de Nicolás Maduro tiene una primera responsabilidad”.

El año pasado, la inflación en Venezuela alcanzó el 2900% en un año, una cifra que, si bien parece muy alta, presenta un aspecto más atenuado que el de años anteriores. El Gobierno de Maduro nunca emplea el vocablo “hiperinflación” para referirse al desbordado y cotidiano aumento de los precios en Venezuela, el primero de toda su historia.

El aumento de los precios comenzó a salirse de control en Venezuela en 2013, año de la muerte de Hugo Chávez. Entonces se concretó una costosa y millonaria crisis cambiaria salpicada de desproporcionados casos de corrupción en torno a ella, que el nuevo Gobierno de Maduro no quiso reconocer. La crisis se tradujo en un enorme déficit fiscal y la evaporación de la mayoría de los fondos estatales de ahorro en tiempos de altísimos precios petroleros. La prolongación excesiva del anclaje cambiario produjo también un grave daño al negocio petrolero nacional. La hiperinflación es una realidad desde 2016 y el anclaje cambiario fue derogado en 2018.

Maduro decidió entonces radicalizar el programa económico del chavismo, expresado en el denominado Plan de la Patria, y vino un draconiano proceso de persecución al sector privado comercial e industrial, con expropiaciones y tomas temporales, sanciones y cárcel a empresarios, que se tradujo en el derrumbe de la estructura productiva del país y el agravamiento de la escasez y la recesión.

Las sanciones internacionales a Maduro, vigentes desde 2018, año en el cual se hizo reelegir para un segundo mandato, han agravado la situación financiera del país, han dificultado el comercio de petróleo y cualquier perspectiva de recuperación.

El economista y analista financiero Orlando Ochoa describe: “El bolívar digital se lanza para cubrir la escasez nacional de papel moneda, que no pueden emitir con suficiencia desde acá, y tampoco en el exterior, porque tiene grandes deudas con las casas emisoras. La Casa de la Moneda puede fabricar muy poco y el resto de las transacciones se complementa con el bolívar digital y los dólares que estén en la economía”. El dólar es legal en Venezuela desde 2018.

Esta sería la quinta familia de billetes lanzada a la calle en los ocho años de Gobierno de Maduro. Las rondas de piezas emitidas pierden valor a una velocidad cada vez más alta y muy rápidamente son material de desecho, en una economía que depende como nunca del dinero plástico, de las transacciones digitales y de la existencia de dólares, muchas de cuyas piezas también escasean. La escasez de papel moneda ha producido disturbios sociales en varias ocasiones.

Desde 1940 hasta 1982, Venezuela, entonces una de las economías más estables del mundo, se acostumbró a disfrutar de minúsculos índices inflacionarios de 1 o 2% anual que se empezaron a resquebrajar progresivamente hacia los años 90.

Amenaza a la democracia

Por su interés, reproducimos el siguiente artículo:

Amenaza a la democracia: alarmante plan escrito por Sánchez para perpetuarse en el poder

República o una nueva España ‘plurinacional’, son algunas de las propuestas que quiere imponer en el ‘nuevo’ PSOE

DAVID LOZANO – 02 agosto 2021 en Periodistadigital

Son los planes de Pedro Sánchez para hacerse con el control absoluto del PSOE con el fin de perpetuarse en el poder, en el Gobierno, durante muchos años más. Sánchez trabaja codo con codo con su nuevo gurú en Moncloa: Félix Bolaños, ‘estrella emergente’ en el socialismo (y en su nuevo Ejecutivo) y que tiene el encargo también de remodelar el PSOE que tendrá que salir del congreso Federal que se celebra este otoño. De él tiene que salir el nuevo partido que quiere liderar Sánchez durante la próxima década con un liderazgo personalista.

El líder socialista lo tiene muy claro y lo que ha encargado a Bolaños es que diseñe lo que será el PSOE hasta 2030. Es la fecha que se ha marcado el presidente del Gobierno para su retirada, no solo del partido sino de Moncloa, porque Sánchez no contempla ya sentarse en la bancada de la oposición.

El secretario general del PSOE ya no tiene nadie que le ‘tosa’ en su partido y ahora mira a un futuro que pasa por él o por él, pero en el que va a ser fundamental su ‘fontanero’, al que aprecia especialmente por haber diseñado, porque fue Félix Bolaños quien se encargó de toda la logística e incluso detalles mediáticos como la retransmisión por TVE, de la exhumación de Francisco Franco.

Mano a mano entre Sánchez y Bolaños escriben las directrices del nuevo PSOE que se derive del congreso Federal (Valencia, del 15 al 17 de octubre). Según han explicado a Periodista Digital fuentes socialistas que conocen los cambios que dibujan el presidente del Gobierno y su fontanero, “se puede decir que pasamos de ser el Partido Socialista a ser el Partido Sanchista, sin cambiar las siglas: PSOE, Partido Sanchista Obrero Español”.

Pedro Sánchez ejecutará una renovación profunda de los órganos socialistas de dirección. “En la Ejecutiva nadie tiene confirmada su continuidad y quien haya dicho que va a renovar el cargo mente”, explican a PD las mismas fuentes.

La continuidad de la ‘superpoderosa’, orgánicamente hablando, Adriana Lastra, está en el aire. Incluso Santos Cerdán, que ha relevado al cesado José Luis Ábalos en la secretaría de Organización, no tiene asegurada su continuidad.

Pero, tal y como han explicado a Periodista Digital las fuentes consultadas, Sánchez quiere tener una Ejecutiva con fuerte presencia del Consejo de Ministros. El ‘capo’ socialista incluirá a muchos de sus ministros, la mayoría de ellos con poca solidez dentro del PSOE y con inexistente poder orgánico, en su Ejecutiva. Es su plan para seguir ganando elecciones: muchas ministras en su Ejecutiva.

Esa remodelación de caras es el primer paso porque quiere cambiar sus líneas ideológicas: apuesta por la República y por la plurinacionalidad de España. También quiere romper los convenios que España mantiene con la Santa Sede. Los planes también pasan por controlar el CGPJ o tribunales ‘hostiles’ como el de Cuentas.

Esto es, romper con la España que conocemos y el cuestionamiento de nuestra monarquía parlamentaria para contentar a la ultraizquierda, nacionalistas e independentistas y ganar, al menos, dos citas electorales más. Pedro Sánchez no se ve fuera de Moncloa hasta 2030.

La vida en Cuba

Para los cubanos, no para los turistas ni para los comunistas en el poder

Muchos lo hemos vivido, hemos estado en sus “casas” y hemos vuelto destruidos, impotentes y rabiosos. Y siempre es peor de lo que uno se imagina.

Autor: Sergio Vicente Plata Romero

Te levantas por la mañana, y no hay agua, porque el agua por las cañerías solo la ponen una vez al día y no todos los días. Vas a desayunar, pero por la tarjeta de abastecimiento solo toca un pan al día, y el tuyo se lo dejas a tu hijo para la merienda.

Te vas al trabajo, en una guagua abarrotada, que solo pasa una vez cada dos horas, con la gente colgando de las puertas.

Llegas a trabajar, y todo son consignas de viva la revolución, cuadros de fidel, reuniones del partido comunista, y convocatorias de manifestaciones a favor del gobierno. Ocho horas al día por un sueldo de 10 euros al mes, da igual si eres médico, ingeniero, profesor u oficinista. En el “comedor obrero” hay para el almuerzo, un poco de arroz blanco y agua con limón y azúcar prieta.

Vuelves a casa e intentas comprar algo que llevar a la mesa. Donde único venden algo para comer es en tiendas donde el precio es en dólares, y tienes alguno que te mandó tu familiar, el emigrado, el gusano, el enemigo. Vas a intentar comprar un pedazo de pollo congelado o una botella de aceite a precio de primer mundo. El pollo congelado por cierto, es de Estados Unidos. El bloqueo permite mandar y comercializar alimentos. Y muchos de los que mandan solidariamente, son vendidos por el gobierno en esas tiendas en dólares. Llegas a la tienda donde te avisaron que hay, y encuentras una cola de varias cuadras. No sabes si después de dos horas alcanzarás. Finalmente, consigues una lata de atún pero si quieres conseguir un jabón, tienes que hacer otra cola en otra tienda porque en esa no hay.

Vuelves a casa deshecha, pones algo de comer en la mesa, te sientas a ver la televisión, donde todo son más consignas revolucionarias. Eso si no hay apagón, que duran hasta 10 y 12 horas. Tu casa se cae a trozos, porque jamás habrá con qué pintarla ni arreglarla.

Si te atreves a decir algo en contra, te expulsan del trabajo. Y si sales a la calle con un cartel, te condenan a cárcel de varios años.

Esa es Cuba. Y no de ahora. Desde hace 60 años.

Con el apoyo y la complicidad de la izquierda de salón de Europa que va allí de vacaciones, a tomar mojitos y a follar mulatas por poco dinero.

En el país solo una empresa puede importar y exportar mercancías, y está en manos de los militares de la familia Castro. Su yerno general es el gerente.

¿Cómo está tu familia allá? -Me pregunta la buena gente. Vivos y no presos, es todo lo que se puede pedir por ahora. Gracias.

Y hay más. Claro que hay más. Hay gente pobre, muy pobre, que no tiene comida, como en el peor de los terceros mundos. Hay barrios enteros al borde del derrumbe. Hay calles llenas de aguas albañales.

Hay (poca) gente que vive un poquito mejor, no por su talento, ni por su esfuerzo, sino por ser lamebotas del amo y chivatos del vecino.

Hay una cultura de la delación y del daño.

En los hospitales tienes que pagarles a las enfermeras y a los médicos para que te atiendan, y llevar las sábanas para la cama, y morirte por falta de un balón de oxígeno o de antibiótico, o porque el medicamento que te tocaba se lo revendieron a otro.

Y podría seguir… Hacer un libro.

Cuéntaselo a tu amiguito que te borró porque dijiste que es una dictadura. Cuéntaselo a todo el ignorante que habla sin saber. Cuéntalo y dile que el comunismo real es igualito al fascismo, y que es un infierno viviente. Que cuando al fin se atrevieron a salir a la calle por primera vez en 62 años, los han masacrado, han sacado tanques, coches de policía y guaguas llenas de reclutas, obligados a enfrentarse a sus hermanos. Porque para el arsenal militar no hay bloqueo.

Cuéntalo todo. Y di que el pueblo cubano, al fin, ya dijo basta. ¡Viva Cuba Libre!

Para los cubanos, no para los turistas ni para los comunistas en el poder

Muchos lo hemos vivido, hemos estado en sus “casas” y hemos vuelto destruidos, impotentes y rabiosos. Y siempre es peor de lo que uno se imagina.

Autor: Sergio Vicente Plata Romero

Te levantas por la mañana, y no hay agua, porque el agua por las cañerías solo la ponen una vez al día y no todos los días. Vas a desayunar, pero por la tarjeta de abastecimiento solo toca un pan al día, y el tuyo se lo dejas a tu hijo para la merienda.

Te vas al trabajo, en una guagua abarrotada, que solo pasa una vez cada dos horas, con la gente colgando de las puertas.

Llegas a trabajar, y todo son consignas de viva la revolución, cuadros de fidel, reuniones del partido comunista, y convocatorias de manifestaciones a favor del gobierno. Ocho horas al día por un sueldo de 10 euros al mes, da igual si eres médico, ingeniero, profesor u oficinista. En el “comedor obrero” hay para el almuerzo, un poco de arroz blanco y agua con limón y azúcar prieta.

Vuelves a casa e intentas comprar algo que llevar a la mesa. Donde único venden algo para comer es en tiendas donde el precio es en dólares, y tienes alguno que te mandó tu familiar, el emigrado, el gusano, el enemigo. Vas a intentar comprar un pedazo de pollo congelado o una botella de aceite a precio de primer mundo. El pollo congelado por cierto, es de Estados Unidos. El bloqueo permite mandar y comercializar alimentos. Y muchos de los que mandan solidariamente, son vendidos por el gobierno en esas tiendas en dólares. Llegas a la tienda donde te avisaron que hay, y encuentras una cola de varias cuadras. No sabes si después de dos horas alcanzarás. Finalmente, consigues una lata de atún pero si quieres conseguir un jabón, tienes que hacer otra cola en otra tienda porque en esa no hay.

Vuelves a casa deshecha, pones algo de comer en la mesa, te sientas a ver la televisión, donde todo son más consignas revolucionarias. Eso si no hay apagón, que duran hasta 10 y 12 horas. Tu casa se cae a trozos, porque jamás habrá con qué pintarla ni arreglarla.

Si te atreves a decir algo en contra, te expulsan del trabajo. Y si sales a la calle con un cartel, te condenan a cárcel de varios años.

Esa es Cuba. Y no de ahora. Desde hace 60 años.

Con el apoyo y la complicidad de la izquierda de salón de Europa que va allí de vacaciones, a tomar mojitos y a follar mulatas por poco dinero.

En el país solo una empresa puede importar y exportar mercancías, y está en manos de los militares de la familia Castro. Su yerno general es el gerente.

¿Cómo está tu familia allá? -Me pregunta la buena gente. Vivos y no presos, es todo lo que se puede pedir por ahora. Gracias.

Y hay más. Claro que hay más. Hay gente pobre, muy pobre, que no tiene comida, como en el peor de los terceros mundos. Hay barrios enteros al borde del derrumbe. Hay calles llenas de aguas albañales.

Hay (poca) gente que vive un poquito mejor, no por su talento, ni por su esfuerzo, sino por ser lamebotas del amo y chivatos del vecino.

Hay una cultura de la delación y del daño.

En los hospitales tienes que pagarles a las enfermeras y a los médicos para que te atiendan, y llevar las sábanas para la cama, y morirte por falta de un balón de oxígeno o de antibiótico, o porque el medicamento que te tocaba se lo revendieron a otro.

Y podría seguir… Hacer un libro.

Cuéntaselo a tu amiguito que te borró porque dijiste que es una dictadura. Cuéntaselo a todo el ignorante que habla sin saber. Cuéntalo y dile que el comunismo real es igualito al fascismo, y que es un infierno viviente. Que cuando al fin se atrevieron a salir a la calle por primera vez en 62 años, los han masacrado, han sacado tanques, coches de policía y guaguas llenas de reclutas, obligados a enfrentarse a sus hermanos. Porque para el arsenal militar no hay bloqueo.

Cuéntalo todo. Y di que el pueblo cubano, al fin, ya dijo basta. ¡Viva Cuba Libre!

Oprimir al trabajador, estímulo para vagos

Autor: Antonio Iturralde Gilmartín

La Ley 11/2020, de 30 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2021 (LPGE 2021), ha modificado la Ley General de la Seguridad Social y, dentro de las modificaciones realizadas, introduce el siguiente apartado 2 en su artículo 309:

2. También estarán sujetos a una cotización de solidaridad del 9 por ciento sobre la base mínima de cotización del Régimen Especial de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos, los pensionistas de jubilación que compatibilicen la pensión con una actividad profesional por cuenta propia estando incluidos en una mutualidad alternativa al citado régimen especial al amparo de lo establecido en la disposición adicional decimoctava, la cual no será computable a efectos de prestaciones.

La cuota correspondiente se deducirá mensualmente del importe de la pensión.

¿Qué quiere decir esto? Para daros un ejemplo práctico os expondré mi caso:

1.- Durante 45 años he estado cotizando a la SS como trabajador por cuenta ajena, hasta jubilarme al cumplir los 65 años. Durante la mayoría de esos años de cotización a la SS, lo he hecho en su cuantía máxima, para llegar en la actualidad a tener una pensión mensual de 2.707,49 € que, tras la retención del IRPF del 19,76% que se me realiza, me suponía un abono neto mensual de 2.172,49 €.

2.- En mi caso, como en el de otros muchos profesionales, la situación personal, familiar, etc., me obliga a seguir ejerciendo como abogado por cuenta propia, lo que es y ha sido compatible para todos los profesionales que cuenten con una mutualidad alternativa al régimen de la SS, como lo es la Mutualidad de la Abogacía y otras (médicos, arquitectos, etc.).

El ejercicio de la abogacía por cuenta propia, supone la declaración de unos ingresos por actividades económicas que se suman a los ingresos por las rentas del trabajo constituidos por la pensión, situación que genera una mayor tributación en el IRPF por dos factores, ya que además de generarse mayores cantidades de renta que generan impuestos, asciende la base imponible por la suma de la pensión de jubilación y la actividad de abogado por cuenta propia, con lo que el tipo impositivo es mayor. Por lo tanto, el ejercicio de una actividad profesional por cuenta propia siendo, a la vez, pensionista, no es un privilegio, sino un esfuerzo laboral que genera mayor recaudación para el Estado.

3.- El actual Gobierno de la Nación, en su afán por proteger a los trabajadores, ha decidido respecto de los que seguimos trabajando con más de 65 años, generando mayores ingresos vía impuestos por nuestro trabajo y, por la pensión de jubilación obtenida tras muchos años de cotización, premiarnos con una “COTIZACIÓN DE SOLIDARIDAD” de 170 €/mensuales desde julio hasta diciembre y que, en 2022 se revisará.

4.- El resultado es que después de años en que la pensión de jubilación ha permanecido inmóvil, de golpe el abono de mi pensión pasa de 2.172,49 € a 2.002,49 €.

Reproduzco el texto de la carta que me ha enviado la SS, al objeto de que no quepa considerar sesgado su contenido en esta nota y, de manera que quien la lea pueda interpretarla según considere.