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Referéndum catalán

El periódico 20minutos publica el 30 de agosto del presente año la noticia de que Pere Aragonès, presidente a la sazón de la Generalitat de Cataluña, durante su intervención en la Rencontre des Entrepeneurs de France de la patronal Medef, que se celebra en París, ha propuesto celebrar un referéndum acordado con el Gobierno Central de España sobre la independencia de Cataluña en el que «las dos partes se comprometan a aceptar el resultado» de la consulta, añadiendo que «Una sociedad que se considere a sí misma madura, que tiene voluntad de autogobernarse, debe poder decidir libremente su futuro».

Esta intervención fue preparada por una de esas embajadas catalanas repartidas por todo el mundo, financiadas con el dinero de todos los españoles, cuyo único objetivo es acabar con la unidad de España.

Este tipo de referéndum no está contemplado en el Ordenamiento Jurídico Español. A mí me parecería hasta bien siempre que el colectivo de la votación sea el censo poblacional con derecho a voto de toda España y no únicamente una parte de ella. Porque yo pretendo independizarme de los pagos a la Hacienda Pública Española, para lo que voy a hacer un referéndum en mi casa, en el que votaremos mis hijos, mi mujer y yo, y no por eso tengo derecho a hacer extensivo el resultado, que evidentemente va a ser favorable a mis intereses personales, a todo mi barrio, mucho menos a mi ciudad, ni a mi autonomía y, por supuesto, nunca a España en su totalidad.

Para poder llevarse a efecto esa consulta que propone Pere Aragonès, se necesita un colaborador necesario, que es aquella persona que ayuda en la ejecución de un hecho delictivo con un acto sin el cual no se hubiera llevado a cabo, de acuerdo con el artículo 28 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Pero mucho cuidado, el legislador no previó penas de gran calado y ejemplaridad para este supuesto de referéndum independentista, porque la Transición se hizo por parte de buenas personas, de buena fe, olvidando para siempre el pasado y no pensando en volver a repetirlo nunca. Por ello, si se diera el caso, que espero no sea así, habría que acogerse a la Constitución Española, que en su artículo 2 dice: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Y al artículo 8, cuyo texto es: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

Sin que signifique que estoy de acuerdo con ellos, hay que citar lo publicado hace unos días por el diario líder francés Le Figaro y las declaraciones de los historiadores Stanley Payne y Pío Moa, entre otros, justificando al alzamiento nacional de Franco, hasta entonces soldado republicano fiel al poder civil, como reacción a la conculcación de la legalidad vigente como autores y como colaboradores necesarios de socialistas, comunistas, independentistas, milicianos y chequistas que ostentaban el Gobierno de derecho y el poder de hecho.

En mi opinión, la República, aunque manifiestamente imperfecta, era legítima. Y quien se subleva contra un régimen legítimo, se llame Mola, Tejero -pobre cabeza de turco de más altas instancias de aquel momento-, Franco, Companys, Largo Caballero, Indalecio Prieto o Puigdemont, carece de legitimidad y es un golpista, o un sedicioso.

Pío Moa en concreto mantiene que la izquierda en general y el PSOE en concreto son los principales responsables de la guerra civil; para los republicanos y los socialistas, la república era de su propiedad y cualquier violencia la consideraban legítima para impedir a la derecha su acceso al gobierno mediante elecciones pacíficas; la huelga general de 1934 fue planeada como un golpe de Estado; Franco fue el último personaje de esos años en sublevarse; los figurones del Frente Popular huyeron de España con un inmenso botín y abandonaron a sus sicarios implicados en asesinatos, violaciones y robos; etcétera. Libertad Digital del 29-08-2022.

Claro que una nueva contienda bélica civil es impensable ahora, primero porque el espíritu democrático (si la democracia es solo votar una vez cada cuatro años) está muy arraigada en la sociedad española; segundo porque nuestra pertenencia a la Unión Europea no da opción a pensar por sí solos; tercero porque sanchistas, comunistas e independentistas no discuten ni dialogan con nadie que no tenga sus ideas, lo único que quieren es alguien que les reafirme en que están en la dirección correcta; cuarto porque situaciones de ese tipo, en tiempos de guerra y crisis económica-financiera mundial, solo traen piojos, hambre y miseria; y quinto, porque los fajines en activo son todos afines a la causa, habiendo enviado a su casa a los que con tres mantecados en la bocamanga no eran adictos del todo que, ya jubilados, hablan de hipnosis colectiva o estado de inconsciencia al ciudadano provocado por los gobernantes y de que su juramento a la Constitución y al Rey no es manipulable.

Mi amigo Antonio Bravo Fernández, con la sabiduría de haber sido cartero durante muchos años, de aquellos que llevaban una gran cartera de cuero al hombro y sabía quién y qué día recibían cartas todos y cada uno de los vecinos, ha iniciado una serie  que titula HEREDEROS, dirigida especialmente a todos los políticos, politiquillos, mequetrefes, embaucadores y mindundis de la política, falsos demócratas que se permiten insultar de forma reiterada a  cualquiera que no sea de su cuerda política.

Lo que ha escrito sobre el actual presidente catalán Pere Aragonés, es lo siguiente: “Su abuelo fue JOSEP ARAGONÉS I MONTSANT. Empresario franquista nacido en Pineda de Mar y alcalde de este mismo municipio desde 1966 hasta 1987. Hizo su fortuna al abrigo del régimen franquista en diversos sectores, entre otros el hostelero. Propietario de varios hoteles, entre otros, Bahía Tossa, Mar Menuda en la Costa Brava, y su hotel estrella el Taurus Park, con lo que el total de plazas hoteleras asciende a 1930.

Cabe recordar, que durante la construcción de  su hotel estrella Taurus Park en 1962, parte del edificio se derrumbó provocando la muerte de 18 trabajadores (al parecer todos eran andaluces charnegos)

Curiosamente, l’avi (el abuelo) quedó exonerado de cualquier responsabilidad, responsabilidad que se le exigió en su día a Jesús Gil por el  mismo delito cuando se derrumbó el edificio que construía en Los Ángeles de San Rafael, por lo que  fue condenado a varios años de cárcel.

Fundador de AP (Alianza Popular) en su pueblo de Pineda de Mar y avalado por Manuel Fraga y firmante como alcalde de la esquela mortuoria del Almirante Carrero Blanco.

Como podemos ver, el abuelo Aragonés formó parte de esos grandes terratenientes que  durante la dictadura franquista hicieron grandes negocios que les proporcionaron pingües beneficios, esa misma dictadura de la  que sus «HEREDEROS» reniegan.

En fin, que el nacionalismo separatista está lleno de familias ex franquistas que viven de lloriquear contra Franco.

Queramos o no, todos somos herederos o descendientes del antiguo régimen de alguna manera, directa o indirectamente, e incluso también del régimen republicano. Cuando acuséis a alguien de ser «HEREDERO» del franquismo, repasad vuestro árbol genealógico”.

Confío en que la PRUDENCIA, definida como la capacidad de pensar, ante ciertos acontecimientos o actividades, sobre los riesgos posibles que estos conllevan, y adecuar o modificar la conducta para no recibir o producir perjuicios innecesarios, se imponga en todas las personas y ante todos los acontecimientos.

Que no se vuelva a repetir la historia del guerrillero y mariscal de campo Juan Martín Díez “el Empecinado”, ajusticiado por oponerse a Fernando VII, que dejó una frase para la historia: “Diga usted al rey que, si no quería la constitución, que no la hubiera jurado; que el Empecinado la juró y jamás cometerá la infamia de faltar a sus juramentos”. Y de manera especial, a nuestro presidente Pedro Sánchez, al que le recuerdo la canción que escribió el fallecido Luis Aguilé, prohibida en su día en los países sudamericanos filocomunistas, como Cuba, Nicaragua y similares.

Yo soy un ciudadano, común y corriente, sólo tengo un voto

Que usted me ha pedido, como a tanta gente, a la que ha convencido.

Y yo se lo he otorgado, esperando confiado, a que llegue ese día

En que vea cumplido, al pie de la letra, lo que ha prometido.

Sé muy bien que no es fácil, gobernar todo un pueblo, sin tener problemas

Repartir la riqueza, llevándole a todos, el pan a sus mesas.

Y vamos a esperar, que usted pueda lograr, sin hacer excepciones

Que a la cárcel irán, los que deben pagar, todas sus corrupciones.

Que se imponga la Ley, no queremos perder nuestra forma de ser

Somos gente de paz, que no tenga ocasión, de ganar el ladrón

Porque usted nos juró ¡Proteger la Nación!

Me han venido a encuestar, porque quieren saber, qué esperamos de usted

Que la inseguridad, con la que hay que acabar, sea una prioridad.

No sigamos igual, esto va para mal, hay que entrar en razón

Esto debe cambiar, venga usted a gobernar, con firmeza y acción.

Usted irá protegido, entre luces y motos, por la policía

Y nosotros estamos, expuestos al crimen, de noche y de día.

No se puede salir, no se puede vivir, de una forma decente

Ya no somos nación, ahora somos el Reino de los Delincuentes.

Que se imponga la Ley, no queremos perder nuestra forma de ser

Somos gente de paz, que no tenga ocasión, de ganar el ladrón

Porque usted nos juró ¡Proteger la Nación!

Cuando llegue a mandar, no sólo ha de ayudar, a los de su partido

No se quiera quedar, para toda la vida, como un elegido.

No se deje llevar, por esa tentación, de cambiar la Nación

Y arreglar a su hechura y a su conveniencia, la Constitución.

Y ahora sólo le pido, que mi humilde voto, no caiga en su olvido

Cuando asuma el poder, tiene a mano la gloria, y entrar en la historia.

No nos mienta jamás, no use la demagogia, engañando a la gente

Cumpla usted con honor, va con todo respeto, señor presidente.

Desde el otero de mi amigo García

Tengo un amigo que se llama José María García Gómez, que me deleita de cuando en cuando con sus escritos, opiniones personales sin más pretensión de expresar lo que siente que está bien o mal.

En su última misiva me dice que “La edad, el ir cumpliendo años, tiene inconvenientes, pero también ventajas. Se acumulan recuerdos y vivencias y me permite ver con perspectiva lo que éramos y lo que somos.

Recuerdo con cariño aquella Feria del Campo en la Casa de Campo de Madrid en la que había pabellones en donde se exponían los distintos productos que se lograban en las diferentes regiones y provincias. La exposición era un reflejo de como España era autónoma en cuando a producción agrícola y ganadera. Debo confesar que iba allí para lograr unos trozos de caña de azúcar en el pabellón de Murcia, que chupaba durante toda la tarde.

Esto era en los años 60 y 70, cuando se inauguraban pantanos e industrias y había casi pleno empleo, pudiendo el trabajador incluso ahorrar e irse de vacaciones, comprarse un piso y hasta un coche Seat 600 y si era espabilado hasta un modelo 850 de la misma marca, fabricados en Barcelona.

Más tarde vi como la industria era desmantelada para que nos dejarán entrar en la UE, ¿recuerdan Sagunto?, por ejemplo. Vi cómo, gracias a los tratados internacionales en los que nos metieron de hoz y coz, nuestros productos debían competir en desigualdad de condiciones con los de la UE y los de fuera de la Unión.

Veía como se paralizaban inversiones para nuestra ganadería y agricultura, para nuestra industria energética, fundamentalmente la nuclear, para tener que comprar la misma energía a Francia.

Es decir, desmantelamos lo que tanto nos costó construir para que Europa nos considerará dignos de pertenecer a ella.

Pues bien, ahora nos encontramos con que, siendo excedentarios, por ejemplo, en cereales como trigo, cebada, avena, leguminosas como garbanzos y lentejas, productos hortofrutícolas, en aguacate, mango, kiwi, etc., cuando vamos al mercado me encuentro con garbanzos y lentejas de Canadá, naranjas de Argelia o Marruecos, patatas de Francia, aguacates, mangos y kiwi de Sudamérica, mientras nuestros productos nacionales no se recogen por falta de rentabilidad y ya ni siquiera se siembran.

Esto de la GLOBALIZACION tiene estas cosas, nos han hecho dependientes en cuanto a energía y alimentación, en cuanto a industria y servicios.

Somos receptores de miles de inmigrantes ilegales, sin habernos preguntado a los que pagamos la fiesta; los dirigentes políticos se reúnen y deciden, ya vemos los resultados, que todo el mundo es bueno y que hay que tragar y el que proteste es un fascista y un insolidario.

Pues bien, señores: Aquí, modestamente, hay una persona que no está en absoluto de acuerdo con sus políticas y que seguirá llamando a las cosas por su nombre, en este caso la situación actual es un desastre y una estafa al ciudadano español y, extrapolando, también a los europeos”.

Hasta aquí tu carta, querido amigo, que paso a comentar seguidamente esperando te encuentres bien de salud pues ya sabes que, si a partir de los cincuenta años no te duele nada, es que estás muerto, y tú coleas diariamente haciendo reflexionar al resto de los vivos, que no son todos los que viven pues muchos de ellos son reencarnaciones zombis unipensantes.

En los años cincuenta del siglo pasado, Estados Unidos contribuyó a paliar el hambre en España a través de las ayudas financieras que nos trajo la leche en bote y el queso amarillo que nos daban a los entonces niños en la escuela. Franco vio una salida a su aislamiento internacional y los americanos lo aprovecharon para instalar bases militares y dar vida económica a muchos lugares hasta entonces olvidados de la mano de Dios.

Los Planes de Desarrollo de los conocidos como “Los Lópeces”, junto a la instalación en nuestro territorio de fábricas y empresas a las que se les concedía ayudas municipales y estatales de todo tipo, y beneficios fiscales, propiciado todo ello por una mano de obra barata y unos terrenos prácticamente regalados o cedidos por cincuenta o cien años al inversor, propiciaron esa clase media de la que tu hablas en tu escrito, paz social, alegría en la población y un nivel de vida no conocido hasta entonces en toda la historia de España, y me remonto a los visigodos.

La Transición democrática fue un ejemplo mundial de cómo pueden reencontrarse los hermanos con un sincero y fuerte abrazo después de muchos años de enfrentamiento, mirando siempre el futuro y dejando atrás para siempre los desencuentros habidos, aunque ahora nos cambien la historia y los asesinos de tiro en la nuca a traición y enemigos de la libertad y la democracia aparezcan como colegas y colaboradores necesarios para mantener al Gobierno en el poder.

Como eso de “la democracia” sonaba a chino en un elevadísimo porcentaje de la población española, hubo de improvisarse cientos, repito, cientos, de partidos políticos, pues todo el mundo quería una parte del pastel que se presumía iba a repartirse.

Ni que decir tiene que el tiempo puso a cada uno en su sitio y que los principales partidos internacionalmente reconocidos fueron los que se llevaron el triunfo, eso sí, sin tener un duro ninguno de ellos -yo entonces era Inspector de un importante grupo financiero y ahí estarán los datos CIRBE de entonces del Banco de España con los créditos contabilizados en fallidos, menos los del Partido Comunista de Santiago Carrillo, que era el único que pagaba, lo que no se sabe es con qué- financiados y regados de divisas de sus homónimos europeos y, en algunos casos, de otras partes del mundo.

Como el maná dinerario era tal, más de un listo contaba como el ciego del Lazarillo de Tormes -uno para mí, otro para ti y uno para mí- y personas que no tenían dónde caerse muertas cuando entraron en política, se hicieron ricos, evidentemente por signos externos, no por titularidad, como nunca hubieran pensado. Eso, por desgracia, es intemporal.

Entramos en la Unión Europea, con diversos condicionantes. A cambio de una moneda única -que dicho sea de paso produjo una inflación superior al 66% de golpe y sin tener en cuenta para futuros cálculos y ajustes- y evitar una nueva guerra civil, hubo que admitir diferentes imposiciones como optante al puesto, tal que ocurre en cualquier organización a la que llama cualquiera particular o empresa.

Pero el problema que tú esbozas en tu escrito y que pudiera datarse en aquellas fechas, no es ese. Felipe González nos puso en Europa y José María Aznar en el mundo. Llegaron miles de millones de euros, que se gastaron en frugalidades, no se invirtieron en modernizar empresas ni crear organizaciones de nuevas tecnologías, seguimos haciendo botijos, escobas y subiendo los ladrillos a las obras a través de la roldana, pero, eso sí, con sueldos tendentes a igualar a los europeos que llevaban ya muchos años en tecnologías del futuro y no del pasado como en España.

Y sucedió lo que tenía que suceder. Se repitió en otros países con menos poder adquisitivo la historia de los años 60 y 70 de España: Naciones controladas por una dictadura blanda como fue la de Franco a partir de los años sesenta, terrenos baratos, sueldos bajos, ayudas de todo tipo …. Y adiós a España. Todo ello agravado por una constante en la democracia española: Se han quedado muchos miles de millones de euros por el camino, perdidos -presuntamente- por diferentes personas de diferentes partidos políticos, e incluso hay quien habla de un gobierno financiero paralelo movido desde Miami.

Aún hay más. Se subvencionan a personas paradas que trabajan en dinero negro -aunque cada vez hay menos porque con cambiar el nombre de parados por fijos discontinuos hemos solucionado el problema … lingüístico, porque dinerario hay que seguir pagando todos los meses- con un importe cercano al Salario Mínimo por lo que, por mucho que les cambiemos el nombre, el dinero del contribuyente va a seguir desaprovechándose en personas que no piensan pagar impuestos nunca.

La Deuda Pública española sigue desbocada, se niega la asistencia más actualizada a los enfermos de cáncer renal, faltan profesionales de la educación, de la sanidad y tenemos un Ejército muy alejado de la capacidad bélica de nuestros aliados europeos. Y seguimos gastando, no invirtiendo, de forma improductiva, los impuestos de quienes sí trabajan y las ayudas de todo tipo que estamos recibiendo de la Unión Europea y, digámoslo claro, aunque no guste a algunos, de Estados Unidos.

Pues bien, José María. Yo tampoco estoy de acuerdo con esta política y seguiré llamando las cosas por su nombre, la situación actual es un desastre y una estafa al ciudadano español.

Antonio CAMPOS

La España perdida o en peligro de perderse.

Isabel Díaz Ayuso.  (2022 ABR 18 en Asturias)

En un chiste de Mingote en ABC, un nieto le preguntaba a su abuelo: «Abuelo, ¿te preocupa que yo no sepa quién fue Don Pelayo?», y el abuelo le contestaba con cariño: «No, hijo, lo que me preocupa es que no sepas quién eres tú». 

Esta es la razón última de estudiar Historia, no solo en el colegio, sino durante toda la vida: saber quién es uno, de dónde se viene y adónde se puede ir. Y no es casualidad que los totalitarios procedan desde el primer momento a silenciar y manipular la Historia.

Que el Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias tenga a bien conmemorar el 1300 aniversario de la Batalla de Covadonga, y que se acuerde de mí para hacerlo, entregándome además esta medalla, es un honor y una responsabilidad.

Esta responsabilidad la ejercerá mi Gobierno aplicando todas las mejoras necesarias, dentro de sus competencias, para contrarrestar en lo posible el daño causado por la postergación de la Historia de España, y los mismos  conceptos de España y la Hispanidad, en los planes de estudio del Gobierno de Sánchez. Para que los jóvenes que estudien en la Comunidad de Madrid sí puedan saber quiénes son. 

Conmemoramos en este acto la Batalla de Covadonga, que el insigne historiador D. Claudio Sánchez Albornoz situó, por primera vez, en el 722, hace ahora 1.300 años. La batalla que, según nuestra Historia, mezclada en este caso con la tradición, frenó la invasión musulmana del 711 y dio comienzo a la Reconquista. 

La “Reconquista” no debería ser un término cualquiera para un español, pero tampoco para ningún europeo.

Un Historiador tan moderno como egregio, catedrático de instituto y académico, D. Antonio Domínguez Ortiz, decía que la  romanización y la reconquista constituyeron, respectivamente, la base de nuestra unidad nacional y  el generador de la individualidad hispánica. Nada menos.

La Reconquista no se parece a nada que haya ocurrido en ninguna otra nación del mundo. Durante casi ocho siglos, España luchó por seguir siendo Europea, Occidental y libre. ¿Qué otra nación del mundo ha sido sometida en un proceso semejante de conquista e islamización y se puede llamar hoy “Occidente”? Esta unicidad de España tuvo unas consecuencias que alimentaron las raíces más profundas del ser hispánico, que nos permitió dar al mundo algunos de los mejores frutos de la Historia.

Desde muy pronto, tras la hazaña de don Pelayo y los suyos, caló el sentimiento de la llamada «España perdida». No me canso de repetir el término «España» pese a los que niegan que España ya existiera entonces. No es cierto lo que dicen.

Un siglo antes de la Batalla de Covadonga, uno de los mayores sabios de la Historia de la Humanidad, cuya estatua nos recibe aquí cerca, en las escaleras de entrada a la Biblioteca Nacional, San Isidoro de Sevilla, ya escribía:  «De todas las tierras que se extienden desde el mar de Occidente hasta la India tú eres la más hermosa. ¡Sacra y venturosa España, madre de príncipes y de pueblos!». El germen de esta España libre es lo que hoy conmemoramos aquí.

Como vemos, son muchas las lecciones de este momento crucial de nuestra Historia, que algunos quisieran, por desgracia, borrar.

Como explicó  el filósofo D. Julián Marías, estos siglos de lucha también nos enseñaron a convivir con «el otro», a tratarlo como el enemigo invasor, sí, pero como persona. Cuando para el resto de europeos los musulmanes eran poco menos que unos seres monstruosos, para nosotros eran los que vivían junto a nosotros en nuestra “España perdida”; con los que hacíamos la guerra, la paz, o el amor… Este empeño histórico y esta vivencia humana que se dieron simultáneamente nos permitieron nuestros mayores logros en la Historia, casi incomprensibles para muchos:

• El Camino De Santiago, que es la gran vía europea de fe y cultura, aún viva.

• La Escuela de Traductores de Toledo, que recuperó la herencia de los clásicos greco-latinos, preparando así el terreno para nuestro Siglo de Oro y el del resto de Europa. 

• Las primeras Cortes de la Historia, en León, en 1188. 

• El diseño de la Diplomacia Moderna, junto con el Papado, en tiempos de los Reyes Católicos.

• La elaboración de la primera doctrina moderna del llamado después Derecho Internacional y de la primera escuela de liberalismo, la Escuela de Salamanca.

• Los primeros Códigos de Derechos Humanos de la Historia: Las Leyes de Burgos, y las posteriores Leyes de Indias.  

• Y nace el gran logro: La Hispanidad, que culminaría en la institución de los Virreinatos y del maravilloso Barroco Hispanoamericano.

Como ven, nada de esto podría haber ocurrido sin la hazaña de Don Pelayo y la empresa a la que dió comienzo.

Ahora se entiende mejor el que esa “España perdida”, una España cristiana, europea, libre, fuera el referente de muchas generaciones consecutivas y el germen de este espíritu español, que luego la Monarquía Hispánica haría universal. 

¿Cómo vamos a olvidarnos de todo esto? ¿Y por qué? ¿Quién gana y qué gana? Solo el resentimiento o la ignorancia más suicida pueden llevar a España, a Hispanoamérica o a Europa entera a olvidar o desconocer todo esto que hoy celebramos; precisamente en momentos tan terribles y decisivos. 

Nuestra Historia común y única nos hace, nos enseña y nos llama, desde el pasado, a construir el futuro. 

Mi responsabilidad hoy al recibir esta medalla era recordarla, y como responsable política es mi deber garantizar que los niños y jóvenes de la Comunidad de Madrid reciban su herencia; y que esto sirva para inspirar al resto de España. Para que, luchando contra el olvido, el rencor y la desidia, recuperemos juntos la España perdida o en peligro de perderse.

Isabel Díaz Ayuso.  (2022 ABR 18 en Asturias)

Los 3 problemas que resquebrajan la economía española

según Niño Becerra

Publica el libro ‘Futuro, ¿qué futuro?’, donde analiza hacia dónde va la economía postcovid

Por Lluís Bou en Elnacional.cat

El economista Santiago Niño-Becerra acaba de publicar el libro Futuro, ¿qué futuro? (Editorial Ariel), donde analiza la economía después de la pandemia de la covid, con especial atención a España. Niño-Becerra advierte que el Estado español tiene tres problemas económicos que lo coartan: la deuda desmesurada, la baja productividad y la escasez de dinero para las pensiones. Estas son las valoraciones que hace el economista sobre estos tres puntos, que resumimos a continuación. «Los tres años que se calcula que la pandemia tardará en ser controlada serán una piedra en un camino-económico, el de nuestro país, que ya era escabroso, sobre todo pensando en el medio y largo plazo», advierte.

1) Deuda desmesurada: Según el economista, «la deuda es un dogal muy pesado que asfixia a España y que hace que el país dependa de los inversores que tienen esta deuda». Y en este sentido, pronostica que a consecuencia de ello el Gobierno español tendrá que adoptar medidas duras como subir impuestos, recortar el gasto público, o combinar las dos vías para que la evolución de la deuda sea sostenible. «España pasó de una deuda del 95,5% del PIB, a 31 de diciembre del 2019, al 120% del PIB un año después», recuerda, en un proceso acelerado por la covid. Pero Niño Becerra avisa de que la covid sólo ha empeorado unas tendencias que ya eran malas antes de la pandemia. «La pandemia ha afectado a España más que a otras economías por problemas que venían de muy atrás, que ya estaban antes de que el virus de la covid llegara; el virus sencillamente los ha dramatizado y puesto en evidencia. La española no es una economía homogénea: por eso pienso que la única posibilidad de recuperación para España y el resto de países pasa por finalizar la fórmula del café-por-todos y optar por un perfil de geometría variable que, hasta ahora, se ha querido evitar por razones políticas», añade.

2) Baja productividad: El economista asegura que los índices de productividad españoles han empeorado en los últimos años, y ya no eran buenos antes. Eso a su entender acondiciona toda la estructura económica. «Una baja productividad supone una generación de valor añadido reducida, lo que no incentiva la inversión a fin de que la productividad mejore, y eso lleva de forma inevitable al país o zona a perder competitividad internacional. España ha estado compensando esta deficiencia pagando salarios bajos y con condiciones laborales precarias: tiene además una tasa de economía sumergida que, según las estimaciones, oscila entre el 17% y el 25% del PIB, lo cual ha soportado con bastante elasticidad el sector turístico», apunta. Niño Becerra advierte que esta fórmula no será sostenible en el tiempo, porque la UE exigirá y auditará fórmulas fiscales mucho más estrictas.

3) Escasez de dinero para las pensiones: El economista asegura que España sufre una «crónica insuficiencia» de dinero para las pensiones, e insiste en que este es el problema real. «El problema del sistema de pensiones de España (y de todos los países con un sistema de reparto como el español) es de insuficiencia de ingresos», dice. Según Niño Becerra, la ley de reforma de la Seguridad Social aprobada en anteproyecto en el 2021 sólo garantiza «un equilibrio momentáneo de las cuentas» traspasando algunos gastos a los presupuestos del Estado, para aportar así 22.000 millones de euros más, que se quitan de otras partidas. A su entender, el anteproyecto «aparca para más adelante los temas más polémicos, como el encaje del aumento de la esperanza de vida en el importe de las pensiones». La cuestión también se ha agravado a raíz de la pandemia.

Terrorismo islamista

Artículo publicado el 18-11-2015.

Actualizado al 29-08-2021

Desde el atentado contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York en septiembre del 2001, se han venido sucediendo ataques islamistas yihadistas de forma continuada.

El yihadismo es un neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del islam, caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una supuesta yihad, a la cual sus seguidores llaman “guerra santa” en el nombre de Alá.

Los datos que dispongo, actualizados al 31-12-2020, son los que siguen a continuación. En el apartado “heridos”, en dónde no figura cifra alguna no significa que no hubiera ninguno, sino que yo no tengo datos fehacientes de ello.

Son atentados terroristas, asesinatos puros y duros, sin clemencia, sin distinción de nada ni de nadie, contra cualquier persona que consideren “infiel” por no seguir sus dictados, solo por el hecho de querer implantar su dictadura religiosa del primer medievo, abluciones porque no se lavaba nadie, comer con la mano contraria a la que se limpiaban el trasero en su reubicación de los dátiles del desierto y no comer ciertos animales porque entonces tenían triquinosis.

Y no se tratan de “hechos aislados” como algunos quieren hacernos creer, es una guerra expansionista que se ha infiltrado en pleno centro de Europa, el continente al que han llegado en silencio, haciéndose los mártires y abusando de la democracia, que les permite hacer, decir y vivir de una forma impensable en sus países de origen.

El último atentado yihadista se ha producido mientras reescribo este artículo: 170 fallecidos y 150 heridos en el aeropuerto de Kabul, objetivo civil claro, sin remordimiento de conciencia ni miedo a que nadie les llame no democráticos ante la muerte de  víctimas colaterales, mientras los ejércitos de todo el mundo abandonaban, derrotados, Afganistán, cuyas tierras han quedado regadas con sangre de todas las naciones, 102 de ellas españoles, y miles de millones de euros y dólares tirados en la consecución de la nada, en una contienda en la que yo estaba empezando a pensar que los artilleros y aviadores europeos y estadounidenses deberían volver a la academia, pues con bombas teledirigidas (margen de error de dos metros) y aviones de última generación de disparo laser (margen de error tendente a cero), producían pocas bajas al enemigo y mucha agitación global en contra del belicismo. Es lo que se llama la presión mundial provocada por los progresistas de salón, que no son conscientes reales del peligro en el que se encuentra la civilización occidental. Si lo miramos en términos comparativos, es mucho más fácil y barato matar a inocentes por parte de los radicales, que mantener el orden mundial por parte de los países democráticos.

En el año 2014 dejaba yo escrito: Seamos conscientes que en estos momentos se está produciendo un genocidio religioso islamista, asesimahomato, que Mesopotamia no está tan lejos como nos figuramos se encuentra, que el IS ha declarado la guerra a los Estados Unidos, o sea, mundial, que ya se han unido en un frente común Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Australia, Turquía, Italia, Polonia y Dinamarca, que se trata de la ideología más peligrosa desde el nazismo y el holocausto judío, y que en un mundo global, todo nos afecta a todos.  Lo que es lo mismo, aunque no lo queramos reconocer, estamos en guerra, en un país en el que solo el 16% estaría dispuesto a luchar ante una agresión extranjera, según sondeo del CIS en su momento.

Es ahora, siete años después, cuando el enemigo lo tenemos ya en casa, cuando lo vemos cerca, cuando el miedo resbala por nuestra propia piel, cuando empezamos a ser conscientes del verdadero problema que suponen estos desalmados, cuando el Gobierno y la prensa con él colaboracionista, reconocen que, efectivamente, estábamos en una guerra, sobre la que no he visto ni oído voces musulmanas relevantes condenando todas estas viles actuaciones.

En cuanto a los españoles, parece que hay una parte que, a cambio de muertos, quiere repartir besos y flores. Espero que, Dios y Alá no quiera, si llegan a su tierra prometida de Al Ándalus, sean a sus madres, mujeres e hijas a las primeras que pongan el burka y a ellos los primeros que los orienten mirando a la Meca, Makka, Digna para los musulmanes.

Abu Muqatil, uno de los dirigentes del Estado Islámico, asegura, en un mensaje dirigido a sus militantes en Europa, que los atentados son sencillos de cometer en el Continente, donde es fácil adquirir armas y todos los «cruzados» (cristianos) son objetivos. Anuncia que cuando logren conquistar estos territorios, las mujeres y los niños serán vendidos en los mercados. (Mediterráneo Digital).

«Yo les llamo a seguir el método de los hermanos que ejecutan operaciones en Europa. Las armas son fáciles de adquirir en esos países. Confíen en Alá. También les digo que no busquen objetivos específicos. No hay que matar a nadie en concreto, sino a todos. Los kuffar (infieles) europeos son todos objetivos. No te canses en buscar objetivos difíciles».

«Anuncio que con el permiso de Alá pronto se verá su bandera aleteando en el Palacio del Elíseo. El Estado Islámico está cerca ahora. Entre nosotros y ellos está el mar. Con el permiso de Alá, la marcha está avanzando. Sus mujeres y niños serán vendidos por nosotros en los mercados del Estado Islámico».

España es uno de los países más expuestos a futuro en esta guerra. Michel de Notredame, Nostradamus, francés, 1503-1566, realizó una serie de profecías en lenguaje críptico, que han sido estudiadas en todo el mundo y en todas las épocas. Uno de los más divulgados es el estudio realizado por Jean Charles de Fonstbrune en 1980, traducido al español por Manuel Serrat Crespo. Según esta traducción, serían Granada, Sevilla, Córdoba, León, Zaragoza, Barcelona y Baleares, las ciudades directamente atacadas por los musulmanes invasores.

Como los yihadistas que no se inmolan aprenden rápido, los que se inmolan no sé con qué parte de las muchas en quedan sus cuerpos van a disfrutar de las vírgenes del paraíso, cualquier posible futuro atentado no será en un campo de futbol que saben que son registrados concienzudamente al entrar, pero no se puede descartar la Alhambra de Granada, una corrida de tronío en la Monumental de Sevilla, un partido de baloncesto entre el Barcelona y cualquier equipo puntero europeo, el Metro de Madrid en el próximo clásico de futbol Real Madrid – Barcelona, un acto católico en la Basílica del Pilar en Zaragoza, fiestas en León a primeros de diciembre, o el día de la Constitución en cualquier lugar de España.

¿Qué pasaría entonces? ¿Nos uniríamos todos sin distinción de ningún tipo? ¿Acudiríamos en defensa del futuro de nuestros hijos y nietos? ¿Nos limitaríamos a condolencias y lazos negros? ¿Estaríamos dispuestos a combatir y morir en defensa de la libertad y la democracia? Confío que no tengamos que llegar a ese momento, pero tengo claro que si queremos la paz, debemos estar preparados para la guerra.

Antonio CAMPOS

Santiago, patrón de España

Baltasar Damián Picornell Lladó (Felanich, Baleares, 8 de agosto de 1977) es un herrero-soldador de metal y político español, Presidente del Parlamento e las Islas Baleares. Desde los 17 años trabaja como mecánico ferretero.

Miembro de Unión por la Tercera República y de Unidad Cívica por la República Baleares, el 2014 ingresó en Podemos, donde formó parte de la candidatura interna Entre Islas Podemos. A pesar de que fue derrotada, llegó a un acuerdo con Alberto Jarabo Vicente y fue número 5 de la lista de Podemos en las elecciones al Parlamento de las Islas Baleares de 2015.

Después de haber transcurrido más de 15 días desde el cese de Xelo Huertas como Presidenta del Parlamento de las Islas Baleares, en la sesión del 14 de febrero del 2017 fue elegido para el cargo, convirtiéndose en el segundo presidente de la cámara autonómica de la IX legislatura del Parlamento, con 34 votos, frente a los 20 de la única candidatura alternativa, la de la diputada del PP Núria Riera.

Este “angelito” nos ha insultado a todos los españoles en el día del PATRO DE ESPAÑA, Santiago, y, una vez más, callamos. Pues no señor, es un hijo de la gran puta por mucho que madrugue y su madre sea una santa mujer.

Espero que sea uno de esos 50.000 independentistas que están dispuestos a morir por su causa, y lo consiga.

Sanidad estatal

La pandemia mundial del coronavirus, de la que no se sabe su verdadero origen ni su solución y sobre el que han aparecido en el mercado varias vacunas, de forma precipitada y sin experiencia válida en cuanto a su efectividad probada, ni a si puede o no haber secuelas futuras, ha provocado una “tercera oleada”, con un virus mutante, descontrolado por los conocimientos sanitarios mundiales.

Los datos cambian cada día, pero los refundidos por mí al 31 de diciembre de 2020, fuente INE, Ministerio de Sanidad y El País, son:

Toda esta información queda bajo sospecha si se consulta el MoMo -Sistema de Monitorización de Mortalidad en España-, la inscripción de fallecimientos en los Registros Civiles, los datos que facilitan las empresas de Servicios Funerarios, y los comentarios que aporta el propio INE sobre la desviación estadística de fallecidos en relación a años precedentes.

Hay amplia divulgación y escritos sobre el tema; si analizamos la publicada en El País, el exceso de fallecimientos en 2020, por Comunidades Autónomas, van desde el 6% en Galicia al 57% en Madrid, que una vez corregidos de acuerdo a los índices de años anteriores, arrojan unas cifras de 26.900 muertes más que las reconocidas por los datos oficiales, lo que elevaría la cifra a un total de 77.737 fallecidos, que las empresas de servicios funerarios incrementan a 83.425 el total de muertos por la pandemia en España. Nosotros vamos a trabajar con la media de estas dos cifras para las estadísticas que siguen a continuación, o sea, 80.580 fallecidos.

En España no ha habido transparencia, coherencia ni coordinación cuando la responsabilidad caía, primera oleada, en el Gobierno Central; pero mucho peor ha sido, segunda oleada, cuando se traspasaron las competencias a las Comunidades Autónomas, diecisiete legislaciones diferentes, diecisiete tipos de restricciones diferentes e inequidad manifiesta entre unas y otras. Todo, por no molestar a catalanes y vascos, no tomando el poder de forma centralizada e instrucciones comunes para la totalidad del territorio español.

España se ha convertido en un estado fallido, en el que ha quedado suficientemente claro que las Autonomías no valen, no saben ni están dotadas, para solucionar grandes problemas, solo han servido para ocultar apaños de los nuevos caciques regionales, para colocar personas mediocres, como ese político culipardo que cuando perdió su canonjía en la capital manchega, lo nombraron no sé qué en La Rioja y se estrelló con su coche BMW contra un árbol “fascista” en la madrugada de Nochevieja, saltándose el toque de queda del gobierno al que pertenece y dándose a la fuga. También un ciudadano, de esos que no se saben si suben o bajan, en Salamanca, pillado de jarana ilegal por los agentes, sacó a relucir aquello de “usted no sabe quién soy yo” de épocas pasadas, con su “vuestro jefe soy yo y me da igual estas sanciones”. O la de ese socialista sevillano cabrero, perdón, Cabrera, que le espeta a un camarero que no quería poner una mesa para diez comensales con “¿Pero tú sabes quién soy yo, Machupichu?” Actuaciones todas de personajes muy educados y democráticos.

No ha hecho nada más que empezar el año y las expectativas sanitarias son dramáticas para un futuro inminente. Señor presidente del Gobierno, aunque usted y yo no coincidamos en casi nada, le recuerdo aquello de “quien tiene el mando, manda”. En este caso, por la salud de todos los españoles, tome el mando y mande.

Libertad de expresión de militares en la reserva

Notario de la actualidad política de España, que cada uno piensa lo que quiera: Eso es la democracia y la libertad.

Durante el presente mes de diciembre 2020 se han producido una serie de escritos al Rey Felipe VI por parte de militares retirados del servicio activo. A la fecha de estos comentarios los adheridos son 614 en total, de ellos 44 generales.

A continuación, dejamos constancia textual del último de los escritos enviados y de un artículo de opinión sobre ello del periodista Juan Ariza.

DECLARACION DE MITARES RETIRADOS ANTE LA SITUACION ACTUAL DE ESPAÑA

Preocupados por el deterioro progresivo sufrido por nuestra Patria durante las últimas legislaturas hasta límites imprevisibles, militares de todas las graduaciones en situación de retirados y por tanto recuperado de pleno su derecho a la libertad de opinión y expresión, manifestamos y firmamos la presente declaración.

Conscientes de compartir las mismas inquietudes que nuestros compañeros de la XIX Promoción del Ejército del Aire y de la XXIII de la Academia General Militar del Ejército de Tierra, expuestas por cada una en sendas cartas al Presidente del Parlamento Europeo y a S.M. El Rey de España y siendo conocidas todas las misivas por su difusión en los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, no consideramos necesario reiterar de forma exhaustiva las causas del deterioro expresado.

No obstante, relacionamos las que estimamos como causas más dañinas para la convivencia de los españoles dentro del espíritu de nuestra Constitución de 1978, siendo el resto de las medidas restrictivas que viene imponiendo el Gobierno, consecuencia de las principales que se enumeran a continuación:

La Unidad de España en peligro.

Dada su minoría parlamentaria para formar Gobierno, el PSOE optó por la coalición con los comunistas y el apoyo de independentistas/golpistas catalanes y proetarras vascos, aceptando para ello los desprecios a España, las humillaciones a sus símbolos, el menosprecio al Rey y los ataques a su efigie. Además de permitir violentas algaradas independentistas y golpistas con petición de indultos a condenados por sedición así como conceder favores a terroristas con el consiguiente menosprecio a sus víctimas.

Grave riesgo para la Democracia.

Bordeando la legislación vigente, se busca el sometimiento al Poder Ejecutivo del Poder Judicial, incluida la Fiscal General del Estado. Permitiendo que se cuestione la Monarquía constitucional por los socios de Gobierno. Limitando y eliminando los derechos fundamentales a los españoles.

Imposición de un pensamiento único.

Mediante Leyes como La Memoria democrática de pensamiento único y la de Educación inclusiva de adoctrinamiento ideológico.

Por considerar todo ello un grave riesgo para la Unidad de España, y su orden Constitucional, como militares, que seguimos siendo aún en la situación de retirados, mantenemos activo el Juramento que prestamos en su día de garantizar la soberanía e independencia de España y defender su integridad territorial y el orden constitucional, entregando la vida si fuera preciso.

Si bien por edad no podemos ejercer nuestra vocación de soldados en Unidades, sí hemos recuperado los derechos fundamentales a los que renunciamos voluntariamente al abrazar la carrera de las Armas. Entre ellos la libertad de opinión y expresión que nos permite firmar esta declaración, que advierte de los riesgos a que están sometiendo a nuestra Patria los responsables de dirigir el futuro de España.

Por último, al firmar esta declaración y comprometer nuestra contribución para revertir la peligrosa deriva en que se ha situado a nuestra Patria, no podemos dejar de renovar una vez más nuestra absoluta lealtad a nuestro Rey y Mando Supremo de las Fuerzas Armadas con el mismo entusiasmo con que lo hicimos al despedirnos de la Bandera finalizado nuestro Servicio activo.

¡VIVA ESPAÑA!

Diciembre de 2020

Julio Ariza Irigoyen, periodista, propietario y presidente del Intereconomía, escribe en https://rebelionenlagranja.com/autor/julio-ariza el siguiente artículo:

Cobardes, octogenarios, cadavéricos…y, por supuesto, fascistas. ¿Alguien da más?  Con ese desprecio se refieren desde este gobierno de chiquilicuatres y desde sus terminales mediáticas al medio millar de altos mandos militares jubilados que han remitido al Rey Felipe VI cartas para manifestar su preocupación por la deriva nacional. Son legítimos “memoriales” de denuncia (“no he de callar por más que con el dedo”) de quienes juraron servir a España de por vida (quizás a Sánchez le extrañe que haya personas que cumplan su palabra)  y que han tenido el arrojo de no callar ante el ataque desplegado por el gobierno a las instituciones, al orden constitucional y a los derechos de los españoles. Lo hacen como particulares, personas jubiladas en el lícito ejercicio de su libertad de expresión.

Pero la voz de ese medio centenar de viejos soldados españoles, los quinientos, representa mucho más de lo que se les atribuye desde el gobierno.

No; no se trata del último suspiro de cuatro gatos decrépitos, atrabiliarios y golpistoides. Se trata de soldados de honor y de ciudadanos de primer orden. La generación que ahora protesta es la misma que transformó el ejército salido de la guerra en unas Fuerzas Armadas de todos los españoles y a la altura de la U.E. Una generación que transformó un ejército basado en el reemplazo en otro de profesionales. Probablemente sea el cuerpo de servidores públicos que más ha cambiado y se ha modernizado. Son, quizás, una de las pocas élites que todavía nos quedan: españoles bien formados profesional y moralmente. Pasan un proceso de selección para el ingreso que ningún político superaría. Luego se encierran en esas Universidades que son las Academias (la General y las de cada Arma), donde viven en régimen de internamiento, sacrificio y exigencia. Hablan idiomas, participan en misiones internacionales, están sujetos a procesos de formación continua, pasan reválidas, están integrados en la OTAN, son internacionalmente queridos y respetados. Si alguien pensó desde la vicepresidencia segunda que el ejército español está integrado por diosdaos cabellos, corruptos y desleales, erró en el cálculo gravemente. Ni profesional ni moralmente son equiparables.

Si a alguna institución le deben los españoles la pervivencia del régimen constitucional y de sus libertades, más allá del Rey, es a esta generación de militares. Por eso es la institución mejor valorada en todas las encuestas y tienen quizás más legitimidad democrática que nadie (o que muchos) para alzar la voz.

Y quizás también porque es la institución que mejor custodia las virtudes. Los militares españoles tienen acreditado en su haber la lealtad, la caballerosidad, la rectitud de conducta, la honestidad, la probidad, la integridad, el honor (vieja virtud al alcance de pocos)  y la vocación de servicio. Respetan el pasado. Respetan a sus mayores. No por jerarquía, sino por formación moral. Y les admiran. De tal manera que el ataque y el desprecio a los quinientos es vivido como un ataque a sus mayores, respetables, impecables, dignos de toda consideración y, en todo caso, a años luz de quienes blanquean a ETA, gobiernan para los independentistas y quieren derribar la Corona, terminar con la independencia judicial y enterrar espuriamente el régimen democrático.

Los jubilados de los ejércitos están alzando la voz en defensa de la democracia.  

Sin duda, la sobreactuación del gobierno y sus socios, insultando a los viejos soldados (algo no visto nunca ni en España ni en ningún país Europeo) indica varias cosas; la primera es una ínfima condición moral (despreciar a los viejos es de seres abyectos); la segunda es preocupación (saben que no son cuatro delirantes sino que expresan un desasosiego real), la tercera es ignorancia (desconocen la cadena de afectos militares, el compañerismo, la lealtad y el respeto a los mayores) y la cuarta es estulticia, la necedad de los gobernantes que piensan que pueden descomponer la nación más vieja de Europa en veinticuatro horas y sin que nadie alce la voz.

Estos “cadavéricos” (así llaman en Moncloa a los quinientos) acaban de poner sobre la mesa una fórmula para la protesta civil (no militar) que jubilados de otros cuerpos del estado podrían empezar a replicar.

¿Y si empezaran a aparecer cartas de centenares servidores públicos jubilados de distintos cuerpos, como los de jueces, fiscales, catedráticos, abogados del estado, diplomáticos, administradores civiles, inspectores de trabajo y de hacienda, policías, guardias civiles y otros funcionarios?  

¿Viejos, caducos, octogenarios, cadavéricos?

España es un país de casi 9 millones de jubilados. Hasta la fecha han estado callados. Y es una generación mucho mejor preparada que la que nos gobierna. Cuando Lastra gritó aquello de “ahora nos toca a nosotros” estaba proclamando la eutanasia política. Ahora en Moncloa les llaman los “cadavéricos”.  Ser o no ser, he ahí el dilema.

Parafraseando a Machado y sus terribles versos de Castilla: clase política miserable, hoy dominadora, envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora.

La agonía de España

ABC del 13/Nov/2020

Autor: Ignacio Sánchez Cámara, catedrático de filosofía de la universidad Rey Juan Carlos

«En Madrid se libra una terrible batalla entre el Frente Popular de comunistas, separatistas y terroristas y los defensores de la libertad, la democracia y la Constitución.

Si cae Madrid daremos un paso decisivo hacia el abismo. El modelo no es la socialdemocracia ni el socialismo democrático. El modelo es el comunismo venezolano o chino, es decir, el fin de la democracia y del Estado de Derecho»

ESPAÑA agoniza. No toda agonía acaba en muerte, pero sí la mayoría. Sabemos lo que nos pasa, aunque la mayoría no quiera enterarse. El virus moral es más grave que el político, y el político que el médico. En este momento tenemos la sociedad más desmoralizada y adormecida y el Gobierno peor posible para la situación más trágica.

Es una obviedad que el separatismo constituye una amenaza para la unidad nacional. Lo grave es que el Gobierno comunista de Sanchez se apoye en los votos separatistas para seguir gobernando.

No hay un caso parecido en todo el Occidente democratico, pero hay otra ruptura de la unidad, acaso más grave: la ruptura de la concordia, la voluntad de unos gobernantes de excluir a, por lo menos, media España, de acabar con ella, de destruirla. Además, no se trata de una experiencia nueva sino de la reedición, irresponsable y culpable, de una maldad reciente: el Frente Popular. Estamos muy cerca de febrero del 36. Aunque eso no signifique que nos espere julio del 36, lo cierto es que el proyecto es claro: la destrucción de la Constitución y de la convivencia, de la concordia y de la libertad, de la Monarquía y del Estado de Derecho. Estamos ante un proyecto totalitario socialcomunista y separatista y las víctimas apenas exhiben unas vagas y lastimeras protestas. Es difícil sentir una vergüenza política comparable a la que cabe sentir ante las declaraciones de un ministro de Justicia que confiesa que el Rey ha sido excluido del acto judicial de Barcelona para salvaguardar la convivencia. Un ministro piensa que la presencia del Rey en una ciudad española es una provocación.

El totalitarismo se apoya siempre en la mentira.

El 18 de julio no fue un golpe de Estado fascista contra la democracia, sino un acto de defensa de una parte de España que se negaba a ser destruida. Hubo crímenes y errores en los dos bandos. Y el franquismo duró más de lo necesario. La guerra civil no fue una lucha entre fascistas y demócratas, sino un conflicto entre los partidarios de la revolución comunista y quienes se resistieron a ella. Y es precisamente esta revolución, este trágico error histórico el que quiere repetir la coalición actual de republicanos, comunistas socialistas filocomunistas y separatistas.

El proyecto es claro. La democracia es el Gobierno y sus aliados: socialistas, comunistas y separatistas. Lo demás es fascismo, es decir, Vox y Partido Popular. Sin este análisis no se entiende lo que sucede en España y desde luego, en Madrid. En la capital se libra una batalla decisiva entre el Frente Popular y los defensores de la libertad y la Constitución. Si cae Madrid daremos un paso decisivo hacia el abismo. El modelo no es la socialdemocracia ni el socialismo democrático. El modelo es el comunismo venezolano o chino. Es decir, el fin de la democracia y la libertad y del Estado de Derecho. Los enemigos de la libertad luchan por destruir la concordia.

En este sentido, el proyecto de ley de memoria «democrática» es mendaz y totalitario, pero no tiene nada de cortina de humo para desviar atenciones y distraer incautos. Forma parte del proyecto político fundamental. Con él, la libertad morirá. Criticar al Gobierno terminará por ser atentado contra la memoria «democrática» y apología del fascismo. Al mismo fin obedece la lucha contra la libertad de enseñanza. Todo gobierno que impone a los ciudadanos lo que se puede o no se puede afirmar en el ámbito de las opiniones, las valoraciones y las teorías es un gobierno totalitario. A los gobiernos no les corresponde decidir lo que está bien o mal en el orden moral, ni lo que es verdadero en el ámbito científico.

Sólo un ignorante o un malvado puede afirmar que todo anticomunista es un fascista. La ruina económica nos acecha, pero aún peor es la ruina moral.

España agoniza. Luchemos por la democracia, y si hay que dar la vida por la libertad, la daremos por nuestros hijos o nietos. Concluyo con un viva a España, a la libertad, a la concordia y al Rey.

Carta a Pablo Iglesias

Autora: Susana Pérez

Carta a Pablo Iglesias – Noviembre 2020

«Hoy te voy a escribir a ti… únicamente a ti @PabloIglesias

Tuve la suerte de vivir una juventud en la que daba igual si votabas a unos o a otros. Nadie te preguntaba, y si lo sabían, nadie te odiaba por ello.

También viví una época en la que para todos, portar la bandera de España era símbolo de celebración o de orgullo, como ese mundial que ganó la selección Española de Fútbol hace diez años, y después la Eurocopa. Nadie te recriminaba nada.

Podías portar la rojigualda con total orgullo y libertad. Podías votar a PP, a Izquierda Unida o a PSOE y todos te respetaban. Y los asesinos eran eso, asesinos…

Hace 23 años que se asesinó a Miguel Ángel Blanco. De rodillas. De un tiro.

Mientras toda España manifestándose en Ciudades, pueblos, avenidas… suplicando que no lo mataran. ¿Y sabes Pablo? Ahí había votantes de todos los partidos, porque antes de que tú aparecieras teníamos mucha más humanidad que ahora.

Y daba igual a quien votaba el vecino. Los principios y las vidas estaban por delante.

Luego apareciste tú, Podemos, Monedero, Irene, Echenique… y de repente aparecieron palabras que yo solo había oído en el colegio y como parte de mi educación, no como adjetivo calificativo hacia ninguno de mis vecinos. Facha, comunista, rojo…

Es más, Franco llevaba muerto y enterrado años. Nadie hablaba de él. Y de repente apareces tú, y se empezó a hablar de Franco, fachas, muertos… por todos lados.

Los que no han conocido la realidad que yo viví con 20 años, donde todos votábamos y convivíamos con total armonía, hoy destrozan ciudades cuando no les gusta un resultado electoral, destrozan mobiliario urbano…y eso antes no pasaba. Eso, querido Pablo, se lo has inculcado tú.

Porque tú y los tuyos, solo habéis venido para resucitar problemas, odios y vivir a cuerpo de rey mientras podéis joder al de abajo. Porque antes de que tú aparecieras había Respeto por los demás.

Porque antes de que tú aparecieras, la política era política, como la que hacía la derecha y como la que hacía el gran Julio Anguita…política respetando al rival. Porque los políticos son rivales Pablo, no son enemigos como tú has acabado haciendo… enemigos de todos lados.

Te has convertido en todo lo que criticabas y lo peor es que tus cachorros podemitas, con la cabeza comida por tu desfachatez, defienden que hagas todo lo que criticabas. Qué pena que te gusten las multitudes ignorantes, porque sabes que con una pizca solo de inteligencia, nadie te va a votar. Haciendo ignorante al pueblo y adoptando medidas populistas te votan Pablo, y lo sabes.

Pero parece ser que la España que yo conocía, está despertando. Y te vas a cagar. Prepárate Pablo, lo de Galicia y el País Vasco solo ha sido el comienzo.

Vamos a por vosotros… por haber roto la armonía, el respeto, la convivencia y la paz del pueblo español.

Por favor, cierre la puerta al salir»

¿Recordáis las afirmaciones que realizó recientemente el vicepresidente desde La Moncloa, en las que manifestó que había que «naturalizar» los «insultos»? Pues esta carta no ha usado ni un solo insulto, pero el bloqueo de Pablo Iglesias a la autora de este escrito no se ha hecho esperar.