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El otoño de la democracia

Me ha llegado un video, que probablemente habrán visto todos ustedes porque transita libremente por internet, en el que tres agentes de la Guardia Urbana de Barcelona se personan en el bar-restaurante SUAMU, en el centro de la ciudad, supongo que sin orden judicial alguna, y obligan a quitar la pantalla de televisión que daba a la terraza en la que una serie de personas, sin armar ruido alguno ni altercado de ningún tipo, luciendo la bandera constitucional de España, estaban viendo un partido de fútbol de la selección española correspondiente a la Eurocopa que se está celebrando durante estos días.

Pregunto, ¿no es un abuso de poder flagrante? Cataluña tiene 7.756.928 habitantes según el INE al 31-12-2020, de los que 1.736.899 votaron opciones independentistas (excluimos PSC, VOX, CD y PP) en las últimas elecciones autonómicas, el 22,40% del total de la población.

La democracia de esos independentistas, cuyos líderes condenados por sentencia firma por el delito de sedición han sido indultados por el Gobierno de Pedro Sánchez con el argumento verbal de “la concordia y la convivencia ….. la reconciliación y el encuentro ….” ¿es hacer imposible la vida a quienes no tienen sus mismas ideas, autocracia de que quien no está con ellos, está contra ellos? ¿No es perseguible de oficio por la Fiscalía hechos como este?, odio a España, tipificado en nuestro Código Penal como “Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses: a) Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad”. ¿Se ha coartado la libertad de la ciudadanía, portando armas al cinto, imponiendo opciones personales anticonstitucionales y no amparadas por ley? ¿Qué hubiera pasado si en vez de Guardias Urbanos hubieran sido Guardias Civiles abortando un programa de la incendiaria TV3?

No es la primera vez, y me temo que no será la última, que se humilla a España y a los españoles; no hay que ser muy ducho en hemerotecas para encontrar cientos, miles, de insultos a los españoles, que estamos aguantando estoicamente con espíritu cristiano de poner la otra mejilla. Parece mentira que seamos descendientes de aquellos que combatieron a los enemigos exteriores e interiores de nuestra nación.

A las “familias de apellidos conocidos desde el siglo XIX que han sido quienes han regido y gobernado Cataluña, y lo siguen haciendo en la actualidad, y que incrementaron sus fortunas a la sombra de todos los regímenes políticos, desde Isabel II hasta el franquismo, y que fueron adaptándose según las circunstancias”, se han añadido una serie de charnegos vividores alrededor del independentismo. “Esos mismos burgueses separatistas que no dudaron en apoyar al régimen “fascista” para que decidiera instalar la Petroquímica en Tarragona, que suplicaron para que se instalara la SEAT en la Zona Franca de Barcelona, esos mismos burgueses separatistas que consiguieron que España pusiera el dinero para que Barcelona pudiese celebrar los JJOO del 92 , y que gracias al dinero español se construyeron infraestructuras que cambiaron la fisonomía urbana y consiguió poner a Barcelona en el mundo. Esta es la burguesía que hoy defiende el separatismo y odia a España”, en palabras de mi amigo “El Pelmavirus”.

Pero estamos empezando a estar hartos de que nuestro Presidente (Rufián dixit: “Usted hace todo lo que hace por necesitar los votos de ERC para mantenerse en el poder”) nos pida “magnanimidad” al resto de españoles con los enemigos de España y a la misma vez remueva muertos y heridas cerradas con la Transición, ¿para eso no hay que ser magnánimos y generosos? Y para mayor escarnio, los indultados se presentan a su salida de la cárcel con un cartel de “Libertad para Cataluña”, portando la bandera con la estrella de origen masón, diciendo que “lo volverán a hacer”, y reclamando el indulto de todos los independentistas en proceso judicial, el reconocimiento de Cataluña como nación y la independencia mediante la implantación de su república.

Como ante el débil todo el mundo se envalentona, Arnaldo Otegui pide que se indulte a los asesinos etarras y Andoni Ortúzar del PNV reclama que Cataluña y Euskadi sean naciones. Lo de Ortúzar es un doble error, pues en un hipotético caso de independencia de esa autonomía, el PNV se vería envuelto en su propia guerra civil contra la ultraizquierda que pretendería desalojar al nacionalismo vasco de la margen derecha de la ría.

“Nosotros sabemos qué es posible y qué no con las leyes actuales, con la Constitución y con el Estatuto, y se puede hacer mucho, pero algunas cosas no, porque son ilegales. Nuestra posición se basa en hacer ahora lo que podemos y, en un segundo paso, cómo lograr lo que ahora no es posible modificando las leyes”, ha explicado Ortuzar. Y ha confirmado que para apoyar al Gobierno actual, el PSOE suscribió un documento en el que los socialistas se comprometían, literalmente, a “impulsar, a través del diálogo entre partidos e instituciones, las reformas necesarias para adecuar la estructura del Estado al reconocimiento de las identidades territoriales, acordando, en su caso, las modificaciones legales necesarias, a fin de encontrar una solución tanto al contencioso en Cataluña como en la negociación y acuerdo del nuevo Estatuto de la Comunidad Autónoma Vasca, atendiendo a los sentimientos nacionales de pertenencia”.

En esta vida todo tiene un límite y cuando alguien MIENTE MÁS QUE PARPADEA, aunque en su día dijera que “Mis padres me enseñaron que lo más importante es sostener la palabra”, y demuestra con sus actos que vive instalado en la mentira por hacer todo lo contrario de lo que dice: “Nunca pactaremos con Bildu”, “No podría dormir con Iglesias de vicepresidente”, “Nunca acordaremos nada con los golpistas”, algún día podría salir alguien que en vez de poner la otra mejilla, utilizara los mismos medios y con la misma intensidad que hace ARRAN, CDR y resto de independentistas, y solo sería repeler la agresión, de igual a igual, defensa propia.

A lo mejor es el momento de recordar, de forma textual, lo que dijo el ahora presidente del Gobierno cuando estaba en la oposición: “Nunca más indultos por motivos políticos o económicos y desde luego van a estar tasados esos motivos de indulto de injerencia de poder ejecutivo sobre poder judicial y que desde luego van a tener que contar siempre con la petición inicial del Tribunal que emita la sentencia”. Otra mentira más.

El tema catalán tiene una muy difícil solución pacífica, cuando una minoría del 3,67% del total de 47.344.649 ciudadanos de España quieren imponer, por las buenas o por las malas, su prevalencia. Fue Prat de la Riba (1870-1917), uno de los padres del nacionalismo catalán, quien afirmó que Cataluña es para los catalanes su única patria; que España no es sino un estado; que nacionalidad y nación son sinónimos, salvo cuando se emplea nacionalidad en abstracto para significar la cualidad de un ciudadano como miembro de una nación; tomado como significando lo concreto, el término nacionalidad designa nación, y así se le toma cuando se habla del “principio de las nacionalidades”.  Son muchas las voces que, desde Cataluña, sin esconderse, llaman “a la confrontación con España”.

Estamos viviendo la etapa democrática más larga en la historia de España, pero con una serie de frentes abiertos en los que, a modo de novelas y películas que dejan al libre albedrío del lector o espectador el final de la historia, la pandemia por coronavirus, la crisis financiera y económica, la injusticia social de quienes viven sin trabajar a costa de quienes sí lo hacen, el estancamiento en sectores industriales anquilosados en el pasado, las pretensiones independentistas de vascos y catalanes, las malas relaciones con Marruecos y con Estados Unidos, la falta de liderazgo en Europa, el gasto expansivo en tener contentos a los que menos aportan al bien común, el endeudamiento público que van a tener que pagar las próximas generaciones, el control de los medios de comunicación, del poder legislativo y del poder judicial, la coalición gobernante de socialistas marxistas, comunistas, independentistas y anticonstitucionalistas, y la desmedida ansia de poder de Pedro Sánchez, el peor gobernante que ha tenido España desde Fernando VII, parecen anunciar que estamos viviendo EL OTOÑO DE LA DEMOCRACIA en España.

Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 02-07-2021

Despeñarnos por el acantilado

Los parlamentarios autonómicos catalanes han elegido nuevo presidente de su Asamblea en la persona de Laura Borràs, que vive en la zona alta de Barcelona, conduce un Jaguar y usa bolsos de Armani, actualmente investigada por corrupción, que ha obtenido 64 de los 135 votos que consta la Cámara, correspondientes a los de ERC y Junts, partido este último al que pertenece.

El independentismo ha conseguido cinco de los siete puestos de la Mesa de la Cámara y dos el PSC, asegurándose así el control de lo que se podrá someter a debate.

Su discurso de investidura ha sido contundente en cuanto a las relaciones futuras. He aquí alguna de las frases que ha dicho:

“Como presidenta haré que la soberanía de este Parlament se respete ante cualquier injerencia externa”.

“Lo que el Estado español no consigue en las urnas lo busca mediante los tribunales. No solo no quiere dialogar, sino que está dispuesto imponer sobre qué y quién puede hacerlo. Mientras yo sea presidenta esto no pasará”.

“Esta legislatura marcará un punto de inflexión en el avance hacia la independencia de Cataluña”.

La nueva presidenta del Parlament eludió nombrar a su antecesor, Roger Torrent (ERC) y habló de “trabajar para recuperar la dignidad de esta cámara, para concederle la relevancia política que le corresponde como sede de la soberanía del pueblo y protegerla para que sea una institución soberana”, en referencia velada a que Torrent no convocara la investidura telemática de Puigdemont.

En cambio, sí se refirió a Carme Forcadell, prometiendo continuar el trabajo “en el punto en el que ella lo dejó” (…) “Es nuestro deber mantener la inviolabilidad del Parlament, su independencia, no permitiendo injerencias de los otros poderes, ni del ejecutivo, ni del judicial. Quede dicho como declaración de intenciones”.

Queda dicho y queda claro que se avecina un desacato continuo al Tribunal Constitucional cuando los independentistas voten a favor de la autodeterminación, de referéndum autonómicos o contra la monarquía. Y será una prueba de fuego, dialéctico o real – mil y catorce del manchego sobre costa fenicia cayó-, ver cómo reacciona el Gobierno de la Nación ante la acción premeditada del incumplimiento de la legalidad vigente, en dónde la presunción de inocencia se ha visto reiteradamente conculcada por la realidad.

Borràs, que lo primero que ha hecho es apartar a los letrados del Parlament que frenaron el procés con su dictamen jurídico, ha propuesto al candidato republicano independentista Pere Aragonès como President, sin dar opción al socialista Salvador Illa, que fue la fuerza ganadora en las elecciones. Aragonés no ha logrado la investidura al no contar con el apoyo de JxCat, que le exigía que Puigdemont liderara el procès de independencia desde su regalada vida y residencia en Bruselas, mantenida con no se sabe qué fondos.

Y el PSOE ha desaprovechado la oportunidad de demostrar que su prioridad es España por encima de sus intereses partidistas, no votando al candidato propuesto para romper así el frente común independentista, y evidenciando, una vez más, que eso de socialismo (sanchismo) y libertad es una utopía, dónde el secesionismo catalán, arrojándose la representatividad de toda la población, que no tiene, considera al Ejército un enemigo irreconciliable porque sabe que son los únicos que, en última instancia, cumplirían con lo que les manda la Constitución, de acuerdo siempre con la cadena de mando, que está sujeta al devenir de la política, si llegase un momento en el que las únicas opciones fuesen independencia o mantenimiento de la unidad nacional a través del mandato que la ley le encomienda. Lo peor es que los independentistas no están solos en ese objetivo: En octubre de 2014 el hoy presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo: “Sobra el Ministerio de Defensa y falta presupuesto contra la pobreza”.

Mientras la inversión extranjera crece en Madrid el 24%, en Cataluña decrece el 23% y se gastan el dinero en poner en órbita un nanosatélite desde Kazajistán, para mejorar la conectividad de Cataluña y la observación de la Tierra. Hay que tener en cuenta el mérito que supone destinar esos recursos a este encomiable objetivo sobre otros asuntos no tan importantes, como el coronavirus, la salud, la crisis o el paro. Un pequeño paso para el hombre, pero un gran avance para Cataluña.

La ocupación de la calle en Barcelona se ha radicalizado, justificada por algunos partidos políticos y autoridades, la violencia de los CDR y de otros colectivos independentistas podría acabar en una guerrilla urbana en la que, al igual que pasó con ETA en su momento, sería un mérito el haber pertenecido o colaborado con una banda armada, como el ejemplo que dio la televisión de la Generalitat calificando de “una gran reserva del independentismo” a Carles Sastre, uno de los confesos en el tema del empresario José María Bultó.

Mientras los partidos separatistas justifiquen y amparen la violencia con la excusa de los “presos políticos” y diciendo que España no es un país democrático y un Estado de derecho, más cerca estaremos de un enfrentamiento civil.

TV3 anima en directo a perseguir a los catalanes libres de nacionalismo, permitiendo a Pol Andiñach, activista en redes sociales, decir que “hay que perseguir, acosar, privar de la libertad de expresión, señalar y dejar sin trabajo a los catalanes de extrema derecha” en la que encuadra a todos los que no son independentistas, que se han apoderado hasta del CF Barcelona, si bien sumisos ante quien les mantiene, pues Messi sigue sin hablar catalán después de no sé cuántos años allí por mucho que lo diga su contrato, y el gran Pau Gasol escribe en castellano en su vuelta a España.

El socialismo ha apoyado, junto a los independentistas catalanes, una proposición de ley presentada por el PNV que plantea derogar la potestad del Tribunal Constitucional para suspender a aquellos cargos públicos que incumplan sus resoluciones y acabar con el recurso previo de inconstitucionalidad para los estatutos de autonomía. Lo que es lo mismo, los políticos que ocupen cargos públicos son intocables, dando así un paso más a un nepotismo que permita romper España desde la legalidad del Parlamento.

A los problemas sanitarios por coronavirus, financieros por la falta de liquidez del Estado, económicos por el cierre de empresas y negocios, sociales por aumento muy importante del paro, políticos por tener sentado en el Consejo de Ministros a quienes quieren destruir lo conseguido con la Transición y derogar la Constitución, de inmigración ilegal incontrolada y los problemas de todo tipo que eso genera, hay que añadir que vuelven con mucha fuerza a primera línea de batalla las pretendidas independencias de Euskadi y Cataluña. El momento es muy difícil, más aún en un mundo en el que todos los países tienen sus propios problemas de que ocuparse.

¿Hasta cuándo podremos aguantar todos los problemas enunciados, juntos y de forma simultánea? Una vez más, los españoles no somos conscientes de la situación real en la que nos encontramos, pensando únicamente en que abran los bares y lugares de ocio y diversión, insistiendo en sectores anquilosados en el pasado, inventando una y otra vez el botijo, el mismo botijo con el que Tony Leblanc llegó a la luna de Almería, repitiendo errores de egoísmo y caminando, de momento, tangenciales al precipicio, pero en el que podemos caer a poco que nos desviemos de la ruta tomada.

Evidentemente, no tengo la solución. Pero, o me das la mano y la buscamos juntos, o nos despeñamos tú, yo, todos, por el acantilado.

Foto Antonio Campos obtenida de TV

Saqueo a la “clase media”

La CUP – Candidatura de Unidad Popular – es un partido político catalán de izquierdas, de marcado carácter independentista y defensor a ultranza de “los países catalanes”. No reconoce al Estado español ni a la monarquía, es anticapitalista y la formación que más apoyo ofrece a la organización y a las acciones de los CDR – Comités de Defensa de la República – surgidos en el año 2017 con el objetivo inicial de facilitar la realización del referéndum de independencia de Cataluña, y que se han convertido en los protagonistas principales de todas las algaradas, alborotos y destrozos en el mobiliario público de cualquier acto reivindicativo que se produzca en Cataluña.

Como es fácil, y barato, “disparar con pólvora del rey”, han propuesto una renta básica universal que se sostenga “con un tipo único de IRPF del 49%” y que asegura que beneficiaría a un 80% de la población catalana, añadiendo que “no debe ser entendida como caridad sino como un derecho, un derecho a la existencia como primera base de la libertad republicana”, a la que “todo el mundo tendría derecho universal e incondicional, sin que se tenga que demostrar los recursos que perciben, ni haya control ni fiscalización de la pobreza”.

Otra puñalada al trabajador: El plan de Podemos para las pensiones subiría la presión fiscal a sueldos a partir de 2.400 € al mes y en los casos de las comunidades con tipos efectivos más elevados, el incremento afectaría a salarios netos inferiores a esta cuantía. Nuevo saqueo a la “clase media”, que es la que verdaderamente les molesta.

Si alguien viene a robarte a tu casa, ¿qué haces? Yo creo que la respuesta no se puede dar de antemano porque no se sabe cómo podemos reaccionar cada uno de nosotros; si es en Estados Unidos, hasta ahora, porque ya veremos qué hace el nuevo presidente progresista Joe Biden, además de llevar al mundo a alguna guerra como ya hicieron sus predecesores del Partido Demócrata, puedes defender tu propiedad privada con cualquier medio al alcance, incluso provocando la muerte del asaltante; en España, que somos más papistas que el Papa y que se ha legislado reduciendo las penas a los delincuentes de forma mucho más laxa que en el resto de países de Europa, casi hay que darles las gracias porque no te maten a ti. Pero en la práctica, alguna vez intentarán robar a alguien al que pillen cabreado, por la razón que sea, y aparecerán las hoces en la mano. Una cosa es la justicia distributiva y que todos contribuyamos a paliar la pobreza de forma alícuota, y otra muy distinta es que el país se convierta en una pléyade de subvencionados perennes, parásitos sociales, a costa del sudor de quienes se esfuerzan todos y cada uno de los días de su vida para sacar adelante a su familia. Poner un impuesto único por IRPF del 49% es un atraco a mano armada a las personas que verdaderamente sostienen la economía del país.

Fuerte con el cobarde y cobarde con el fuerte

Un candidato de Junts per Catalunya (JxCat), la plataforma política de Carles Puigdemont, pide encerrar a los «españoles» en Centros de Internamiento de Inmigrantes (CIE) si su partido gana las elecciones autonómicas previstas para el próximo 14 de febrero. «¿Y si renovamos el CIE cómo centro de internamiento de españoles? Ni siquiera tendríamos que cambiar las siglas» o «La implementación de la república hará limpieza de la morralla colaboracionista con los extranjeros», … «Venga, españolazos, ñordos (excrementos), salid a la calle, os hemos derrotado en la UB y os derrotaremos el 14-F, y asaltaremos el Colegio de Abogados, no os comeréis ni un kiko. Sufriréis, ¡prometido!» …. «Colau no es nada más que una puta histérica española», ha dejado dicho Josep Sort, líder de Reagrupament, que es una asociación catalana cuyas finalidades son «la defensa, el fomento, la difusión y el estudio del independentismo y el republicanismo en el ámbito de Cataluña» y «el fortalecimiento de la base social del independentismo en los Países Catalanes».

Yo trabajé muchos años en una multinacional. Cuando me prejubilaron (sí, verbo que enmascara laboralmente el término despedir mediante pago diferido) por razón de edad (bendito momento porque ahora las empresas van a despedir de forma fulminante a los empleados que antes prejubilaban, con lo que la pensión se verá reducida de forma drástica), me contrató una empresa con sede central en Barcelona, que se auto adjetivaba multinacional porque tenía sucursales en el resto de España y en Portugal. En la entrevista previa al contrato, solo hice tres preguntas: «No sé catalán, ¿qué pasa con ello?; cuales son los objetivos; y cuánto me vais a pagar». A la primera, que es la que interesa a efectos de estas líneas, me contestaron: No te preocupes, primero porque tenemos sucursales en toda España y segundo porque el catalán «es fuerte con el cobarde y cobarde con el fuerte». Efectivamente, en todas mis relaciones con los grandes empresarios, con los políticos y con los organismos públicos, a mí me hablaban en castellano, sin siquiera yo insinuarlo. Y aprendí catalán, hasta donde sé, gracias a que impuse a mis colaboradores «una hora diaria de catalán», porque las clases que patrocinaba la Generalitat y el Ayuntamiento para aprender el idioma, eran a las once y a las trece del mediodía, o sea, horas en la que solo pueden asistir personas paradas e inmigrantes que viven de la magnificencia pública, sus futuros votantes.

Ahora, la situación está mucho más enconada que cuando yo vivía allí; insultan a los españoles con impunidad total; proclaman la independencia y un gobierno filocomunista no sabe qué hacer para ponerlos en libertad y que lo vuelvan a hacer, que a nadie puede sorprender porque lo han repetido hasta la saciedad; dicen con total descaro que están dispuestos a una guerra con España en la que estarían dispuestos a morir hasta 50.000 catalanes; hacen publicidad en contra del consumo de productos españoles; nos insultan y vilipendian; y, lo que es peor todavía, parece que los malos somos nosotros, que la destrucción del estado de convivencia, de la unidad de España, de la seguridad de la nación, es de los españoles. Y saben por qué: «Porque el catalán es fuerte con el cobarde y cobarde con el fuerte»; y en este caso, el cobarde, el débil, el que vende su poltrona por un plato de lentejas, es el Gobierno español. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar los españoles esta situación?

Este fin de semana han aparecido otras noticias que los grandes medios de comunicación han ocultado:

  1. Una mujer, de 49 años intentó, presuntamente acabar con la vida de su expareja (hombre) prendiendo fuego a la habitación donde dormía en la antigua cárcel de Palma de Mallorca, lugar en el que se refugian numerosos indigentes.
  • En Zaragoza, ha fallecido una niña de dos años como consecuencia de una supuesta paliza por la que han sido detenidos tanto su madre, de 28 años, como su actual compañero sentimental. «La niña tenía golpes en la nariz, el rostro… Pero cuando me quedé impresionado fue al levantarle la camiseta para hacerle las maniobras de reanimación. Llevaba moratones enormes por todo el cuerpo. Uno especialmente grande en el costado, debajo del brazo derecho».

¿Dónde están las feministas y los miles, sí, miles, de millones de euros que han recibido en los últimos diez años? Tal como está concebido el feminismo en España, no se trata de igualdad ¿la ministra del ramo era cajera o pescadera, que ya tengo una edad que confundo los términos?, en realidad es HEMBRISMO, la prevalencia de la mujer sobre el hombre, chiringuitos dónde refugiarse mujeres incapaces para desempeñar puestos de responsabilidad en la empresa privada, prestas a agitar la calle en primer tiempo de saludo a las órdenes de la izquierda y ultraizquierda, incluidos sindicatos dirigidos por gente que ni siquiera recuerda dónde está la fábrica en la que trabajaban.

Siento tener que escribir sobre todas estas cosas, pero es que es el devenir diario español en estos momentos.

Cataluña querida

El artículo que sigue a continuación está escrito por D. Fernando Sebastián Aguilar, (Calatayud, 14 de diciembre de 1929), claretiano y sacerdote católico español. Fue obispo de León (1979-1988), arzobispo coadjutor de Granada (1988-1993) y arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela (1993-2007). Ocupó diversos cargos en la Conferencia Episcopal Española y fue creado cardenal por el Papa Francisco en 2014.

Cataluña querida

Soy aragonés, pero he vivido quince años en Cataluña. Vic, Solsona, Valls. Es decir, Barcelona, Lérida y Tarragona. Conozco un poco Cataluña y a los catalanes. Tengo familiares y amigos en Cataluña. Leo literatura catalana. A mis 19 años, hice mi tesis de Filosofía sobre la antropología de Ramón Llull (tema apasionante, ¿no?).

Quiero decir que mis palabras son fruto del amor, del buen deseo y, también, del dolor. No pretendo hablar desde posiciones políticas, casi ni eclesiales, me basta con hablar humanamente, cívicamente, sinceramente.

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