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España – II República Española – 3ª parte

https://laverdadofende.blog/2013/05/26/la-guerra-civil-espanola-comenzo-porque-un-alucinado-socialista-queria-el-poder-francisco-largo-caballero/a

Socialistas y comunistas son los máximos responsables de mantener la falsedad histórica sobre la Guerra Civil española.

Fue la decisión mayoritaria del Partido Socialista y de la Unión General de Trabajadores quienes alegando falsos motivos prepararon y declararon la Guerra Civil, cuya finalidad era la toma del Poder y hacer de España la segunda República Soviética de Europa, al precio que fuese.

Fue la mayoría de los socialistas y la totalidad de los comunistas los más fieles defensores y los sumisos servidores de una potencia totalitaria extranjera, que basaba su ideología y régimen político en el terror y en el genocidio.

 

 

Fue el cinismo y la demagogia el sustento de socialistas y comunistas a lo largo de la Guerra Civil: mintieron al principio, mintieron en el intermedio y mintieron al final Socialistas y comunistas mantienen esa falsedad histórica como patrimonio de permanente chantaje.

Socialistas y comunistas son los máximos responsables; pero no son los únicos, cada cual debe asumir su parte de responsabilidad, comenzando por los acomplejados y consentidores, liberales o demócratas.

 

  1. ALEGANDO FALSOS MOTIVOS                                                                                                                                                                        a) El peligro de fascismo en España

Los principales partidos de la izquierda en España estaban integrados en sus respectivas Internacionales.

Los días 18 y 19 de febrero de 1933 se reunió en Zurich la Internacional Socialista:

“UN MANIFIESTO DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA OBRERA – ¡A LOS TRABAJADORES DEL MUNDO!

Ante el peligro creciente de la reacción y de la guerra, la Internacional Obrera y Socialista declara hallarse dispuesta a entrar en negociaciones con la Internacional Comunista para una acción en común”. El Socialista (Órgano de la Ejecutiva del PSOE), 25 de febrero de 1933, portada.

En ese manifiesto la Internacional Socialista alertaba del peligro fascista, denunciaba al “imperialismo japonés”, y que “el progreso del fascismo ha colocado a la cabeza de varios pueblos a las fuerzas nacionalistas y militaristas, Hitler, en Alemania; Mussolini, en Italia; Pilsudski, en Polonia; Horthy, en Hungría; la dictadura del rey en Yugoslavia, y las dictaduras más o menos disimuladas en los restantes países de los Balcanes”: ni una palabra sobre España.

El Socialista, 24 de junio de 1933, p. 3: El ministro de Trabajo y líder socialista Francisco Largo Caballero, en un discurso ante las Delegaciones hispanoamericanas en la Conferencia Internacional del Trabajo celebrada en Ginebra:

“(…) ideología liberal y democrática que pertenece a otros partidos republicanos, pero que no es esencialmente la nuestra, la del Partido Socialista.

(…) no desertaremos de nuestro deber y llevaremos la revolución española a los fines que le señaló la voluntad popular por todos los medios que para ello sean precisos. Con nosotros, cuando se quiera; sin nosotros, ni un paso. En España, afortunadamente, no hay ningún peligro de que se produzca ese nacionalismo exasperado, porque no existen las causas que se dan en otros países. No hay un ejército desmovilizado y sin trabajo (…). No hay millones de parados (…). No hay beligerantes de ayer a quienes culpar de las dificultades económicas creadas (…). No hay problemas de raza, y en España no sabemos bien, ni nos importa, en qué se diferencia un ario de un judío. No hay líderes nacionalistas. Nosotros tuvimos ya una dictadura, pero pasó para siempre a la historia, y no volverá”.

En España en el año 1932, la organización fascista las JONS no tenía ni veinticinco afiliados. Otra organización fascista era Falange Española, que en la persona de su fundador José Antonio Primo de Rivera se opuso en diciembre de 1934 y en septiembre de 1935 a la formación de una Internacional fascista.

En febrero de 1934 se fusionaron Falange Española y las JONS, y dos años después, en la farsa y pucherazo electoral de febrero de 1936 obtenían unos escasos 46.466 votos, el 0’34% del electorado.

El comunismo y el fascismo eran el anverso y el reverso de la misma moneda; pero como el fascismo era la única fuerza decidida a enfrentarse al comunismo, en marzo de 1934 se desplazan a Italia un grupo de conspiradores monárquicos.

A las cuatro de la tarde del 31 de marzo de 1934 se entrevistan con Mussolini y el mariscal Italo Balbo, el teniente general en la reserva el monárquico Emilio Barrera Luyando, los carlistas Rafael Olazábal y Antonio de Lizarza en representación de la Comunión Tradicionalista, y Antonio Goicoechea como jefe del monárquico Partido de Renovación Española. El autor que veintiocho meses después encontró el borrador donde Goicoechea escribió lo acordado fue Juan Simeón Vidarte. Todos fuimos culpables. Testimonio de un socialista español. México, 1973, pp., 347 y 348.

En el conocido más tarde como Pacto de Roma, Mussolini se comprometía a facilitar a los monárquicos españoles armas y dinero.

Antonio Lizarza Iribarren. Memorias de la Conspiración 1931-1936. Pamplona, 31954, pp. 24 a 28.

La prensa del Frente Popular lo publicó el 14 de mayo de 1937. Mundo Obrero (Órgano Central del Partido Comunista), 1936:

21 de marzo, portada: “Aunque la CEDA se vista de demócrata, siempre será el partido del fascismo vaticanista”.

21 de abril, portada: “La C.E.D.A. es un partido del fascismo vaticanista El pueblo pide que se disuelva Acción Popular y se encarcele a Gil Robles”.

Sobre la acusación de fascismo a la CEDA, el que fuera vicesecretario y secretario de la Ejecutiva del PSOE desde 1932 a 1943, Juan Simeón Vedarte Franco confesaba años después:

“Con todos sus defectos e incompatibilidades con nosotros, la CEDA buena o mala tenía un programa, quería una constitución política aunque ésta se adaptase a sus conveniencias. Era un partido que deseaba vivir dentro de una legalidad, aunque ésta no fuera la que España se diera en las Cortes Constituyentes”. ob. cit. p. 626

La derecha además de ser acusada de fascista era la que ponía los muertos. Desde enero a noviembre de 1933 fueron asesinados siete militantes de Acción Popular, entre ellos una mujer, Josefa Martín, que por intentar defender a su hermano herido, es tiroteada el 26 de noviembre por el socialista y presidente de la Casa del Pueblo de Parla, Madrid, muriendo cuatro días después. También fueron asesinados cinco afiliados de la Derecha Regional Valenciana acusada igualmente de fascista.

 

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España – II República Española – 2ª parte

PSOE 1934. Golpe de Estado contra la II República.  VerdadesOfenden

En 1934, con el sistema democrático implantado en España bajo el régimen republicano votado por la mayoría de los españoles, el PSOE que no formaba parte del Gobierno porque así lo quisieron los ciudadanos con sus votos, no se conformó al verse desplazado de los lugares claves desde los que podían hacerse con las arcas públicas y los fondos del Estado.

Para conseguirlo no dudaron en organizar un golpe de estado contra la República y la democracia con el fin de instaurar una dictadura proletaria como la de los soviets en Rusia y hundir al pueblo español en una negra tiranía similar a la que millones de personas sufrieron en la Unión Soviética.

 

De esta manera, antes de que se iniciara la criminal sublevación socialista que tanta sangre costó, el PSOE emitió unas instrucciones de 73 puntos en las que se planificaban detalladamente las directrices a seguir, no dudando en ordenar el asesinato de quienes intentaran evitarlo e incluso matar a mujeres y niños si llegaba el caso, como se refleja perfectamente en la instrucción nº 49 en la que se dice:

“Las casas cuarteles de la Guardia Civil deben incendiarse si previamente no se entregan. Son depósitos que convienen suprimir”.

Estas instrucciones fueron fielmente seguidas por los asesinos que secundaron en el golpe de estado al PSOE tanto en aquellos trágicos días de octubre del año 1934 como dos años después en el que, tras las fraudulentas elecciones de febrero de 1936, reventadas por las izquierdas del Frente Popular cuyos resultados jamás se publicaron, y una vez alzados los militares contra el revolucionario, criminal y bolchevique Gobierno del Frente Popular, a través de otro golpe de estado, más de cincuenta mil personas fueron torturadas, quemadas vivas o asesinadas en una brutal represión, mientras que los actuales herederos de aquella ideología no han pedido aún disculpas por la sangre que derramaron sus antecesores.

 

 

 

 

De: https://revistadehistoria.es/1934-insurreccion-y-golpe-de-estado/

Los socialistas habían dejado claro su apuesta por la Dictadura del Proletariado Soviética. Las instrucciones enviadas estaban influidas por el texto del fascista italiano Curzio Malaparte Técnica del colpo di Stato, y el programa de la sublevación implicaba “conquistar el poder político para la clase obrera”. Los republicanos de izquierda declararon romper con las instituciones legales. El PSOE planteó la insurrección como una medida necesaria para evitar lo que había sucedido en Italia y en Alemania, en una analogía clara con la CEDA. Francisco Largo Caballero, el llamado ‘El Lenin Español’, hizo honor a su sobrenombre al declarar que la revolución se “hace violentamente, luchando en la calle con el enemigo”. La entrada de la CEDA en un nuevo gobierno supuso la señal.

El 4 de octubre la Ejecutiva del PSOE dio la orden. Militantes socialistas se dirigieron hacia el Ministerio de Gobernación con la intención de tomarlo por asalto. La CNT no les apoyó, la esperada colaboración de simpatizantes del Ejército se quedó en una vana ilusión, y el apoyo social en una quimera. Los planes socialistas en Madrid preveían la detención del presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, y no lo habían conseguido. Tampoco lograron imponerse en las quince provincias en las que había estallado la rebelión. Significaba que el levantamiento que debía tener “los caracteres de una guerra civil” estaba condenado al fracaso.

 

De: http://www.grandesbatallas.es/prologo%20guerra%20civil%20espanola.html

El gran escritor y filósofo Miguel de Unamuno, posiblemente el  español que más contribuyó al restablecimiento de la República, cuando apenas habían transcurrido seis meses de la proclamación, manifestó  a un amigo suyo:  “Me pregunta usted que cómo va la República. La República, o res-pública, si he de ser fiel a mi pensamiento, tengo que decirle que no va: se nos va. Esa es la verdad…”

La II República Español, fue una etapa de nuestra Historia repleta de progreso y libertad, pero rota en 1936 por una sublevación fascista.

Esta interpretación puede tener algunas lagunas ocultas por los historiadores de lo políticamente correcto. Miremos ligeramente las hemerotecas de la época y tomemos algunos datos adicionales enriquecedores de nuestra historia próxima.

Desde la primavera de 1934 la dirección del PSOE se manifiesta a romper con la legalidad republicana y a practicar una política abiertamente revolucionaria. Desde febrero de 1934, el PSOE y la UGT organizaron un golpe de estado articulado como   movimiento revolucionario. Esta decisión socialista, que no estaba oculta porque se hablaba de él en artículos de prensa y en discursos, culminó el 15 de octubre de 1934 con la Revolución de Asturias. La experiencia revolucionaria de la progresía terminó con casi 2.000 muertos y cerca de 30.000 detenidos, entre ellos: Luis Companys (ERC)

La progresía nunca creyó que bastaría con una huelga revolucionaria para tomar el poder.  El PSOE y la UGT divulgaron en sus medios de comunicación la justificación de la violencia y continuamente hacían llamamiento a la juventud para que adoptase posturas violentas. Los planteamientos violentos abundaron en la prensa socialista, principalmente en Renovación.

El objetivo era organizar un ejército revolucionario basado en las milicias socialistas; aunque Largo Caballero, dirigente del PSOE y la UGT, se refería a la necesidad de lograr “el armamento general del pueblo”: “Vamos a conquistar el poder, (…) si no nos dejan de otra forma lo haremos revolucionariamente”, para lo que hacía falta “preparar las huestes para la revolución”, como instrumento específico de realización de una acción violenta

EL 16 y 23 de febrero de 1936 se presentan unidas bajo la marca “Frente Popular” la progresía y los separatistas vascos y catalanes.

Desde 1933 ya el PSOE, CNT y UGT iniciaron la violencia callejera; y en febrero de 1936 se reanudo la violencia izquierdista. Lógicamente, los falangistas como respuesta a esta violencia hicieron su aparición.

Meses después del “triunfo” del Frente Popular, el PSOE (Largo Caballero) decidió tomar todo el poder, cambió su estrategia y puso todo su esfuerzo en el desgaste del gobierno republicano del Frente Popular. Practicando   la violencia, atentados, asesinatos, etc., buscaba la desaparición de la democracia burguesa e implantar su dictadura del proletariado (socialismo real o socialismo imperante en la Unión Soviética). Esta fase prerrevolucionaria lograría el debilitamiento definitivo del poder capitalista y clerical mediante huelgas, violencias e incautaciones de propiedades privadas.

«Cuando la violencia procedió de los falangistas, lo fue, al menos en principio, como respuesta a la violencia continuada de la izquierda.» (pág. 298.) Ciertamente, los falangistas liquidaron a unos cuántos del Frente Popular, es bien cierto, «Aunque la mayor parte de la violencia durante la República siempre había provenido de la izquierda.» (pág. 300.) Stanley G. Payne, El colapso de la República, los orígenes de la Guerra Civil (1933-1936).

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España – II República – 1ª parte

Nota del editor del Blog: Sobre el tema de la II República Española y de la Guerra Civil, se han escrito millones de libros y artículos en todos los idiomas del mundo. Según las ideas de cada autor, a favor de uno u otro bando. Y cada día aparecen nuevos datos que cambian parte de lo ocurrido. Con la llamada TRANSICIÓN se había cerrado este triste capítulo de la historia de España, pero llevamos unos años que se han vuelto a abrir peligrosamente las heridas. No se crean nada de lo publicado, incluso lo que sigue a continuación. Si quieren tener una idea aproximada de lo que en su día supuso, lean mucho, preferentemente a historiadores/autores que no sean españoles.

 

 

De: https://www.hiru.eus/es/historia/la-ii-republica-espanola

La proclamación de la II República en abril de 1931, como resultado de unas controvertidas elecciones municipales, vino acompañada de numerosos problemas, entre los que destacan:

  • Pervivencia de elementos favorables a la monarquía, incluidos los últimos residuos del carlismo (requetés).
  • Extremismo políticode izquierda y derecha. Aparición de Falange Española, partido violento de orientación fascista.
  • Pobreza y conflictossociales y laborales.
  • Conservadurismomilitar y religioso opuesto a la política progresista de los partidos republicanos de izquierdas y la nueva Constitución de 1931.

 

 

La Constitución de 1931

En junio de 1931 se celebraron elecciones a las Cortes Constituyentes de la República. El resultado fue de abrumadora mayoría para la coalición de partidos socialistas y republicanos, los cuales elaboraron una nueva Constitución que fue aprobada en el mes de diciembre.

El nuevo texto constitucional incluía los siguientes puntos:

  • Reconocimiento de las libertadesy derechos
  • Sistema unicameral(Congreso de los Diputados).
  • Sufragio universaligualitario, con derecho de voto para las mujeres.
  • Reconocimiento del derecho a la autonomíade las regiones y carácter cooficial de las lenguas catalana, vascuence y gallega.
  • Libertad de cultosy separación entre el Estado y la Iglesia. España se convertía en un país laico.
  • Creación del concepto de «utilidad social», como base para la expropiación de los grandes latifundios.

 

 

De: https://www.unprofesor.com/ciencias-sociales/la-segunda-republica-espanola-resumen-1833.html

 

El periodo de la Segunda República Española suele dividirse en tres etapas:

  • El Bienio Reformista (1931–1933)
  • El bienio conservador (1933 -1935)
  • La etapa del Frente Popular (1936)

 

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España – Alfonso XIII

De: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Biografía de Alfonso XIII de Borbón

Alfonso XIII nació el 17 de mayo de 1886 en el Palacio Real de Madrid. Como hijo póstumo de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo-Lorena, su reinado empezó desde su nacimiento; por ello, su madre ejerció como regente hasta 1902. En 1906 se casó con Victoria Eugenia Julia Ena de Battenberg, con la que tuvo seis hijos: Alfonso, Jaime, Beatriz, Cristina, Juan, al que nombró sucesor de los derechos dinásticos, y Gonzalo.

Desde joven, Alfonso fue educado en la doctrina católica y liberal para ser rey y soldado. En el contexto del alejamiento entre la España oficial y la España real, los intentos de regenerar España tras el desastre de 1898 y la Constitución de 1876, el rey intervenía en asuntos políticos. Además, tuvo que afrontar diversos problemas como las guerras de Marruecos, el movimiento obrero y el nacionalismo vasco y catalán. El inicio del reinado coincidió con un cambio generacional en los los partidos dinásticos: el conservador Cánovas fue sustituido por Antonio Maura y el liberal Sagasta por José Canalejas.

La neutralidad de España durante la I Guerra Mundial abrió mercados y favoreció el crecimiento económico y la agitación social. La crisis de 1917 junto al nacionalismo catalán, el sindicalismo militar y las huelgas revolucionarias aumentó la descomposición del régimen político que influyó en el fracaso en 1918 de un gobierno nacional formado por miembros de los dos principales partidos. El reajuste económico posterior a la Guerra Mundial, los fracasos militares en Marruecos, las revueltas sociales y los problemas regionales aumentaron las dificultades internas y la debilidad de los gobiernos, que fueron incapaces de afrontar la situación.

 

El golpe militar de Miguel Primo de Rivera de 1923 fue la solución de fuerza que intentaba solucionar la crisis, con la aprobación del rey. En un principio, la dictadura fue bien recibida: en 1925 el desembarco de Alhucemas terminó con la guerra de Marruecos; se restableció el orden social y se produjo un desarrollo de las obras públicas. En cambio, tras el fracaso de la experiencia primorriverista, el rey intentó en 1930 restaurar el orden constitucional, pero los partidos republicanos, socialistas y el nacionalismo se unieron contra la Monarquía. La victoria electoral de los socialistas y republicanos en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 hizo que el monarca abandonara el país, en un intento de evitar una lucha civil, momentáneamente evitada con la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931.

Alfonso XIII vivió en el exilio diez años, hasta su muerte en 1941, en Roma, donde vivió sus últimos años de vida. En 1980 sus restos mortales se trasladaron al Panteón de los Reyes del Monasterio de El Escorial (Madrid).

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España – Siglo XIX – Isabel II

Casa de Borbón (segunda restauración)

Rey de España por la gracia de Dios y la Constitución.

Las Guerras Carlistas en España

El acontecimiento por el que se originaron dichos enfrentamientos fue la Pragmática Sanción de 1830, por la que se derogaba la ley sálica, una ley que prohibía a las mujeres acceder al trono de España.

Este hecho de debió a que Fernando VII, ya muy enfermo, no había tenido descendencia masculina y, sin embargo, había tenido una hija, Isabel, quien a partir de 1830 pasaba a ostentar el título de princesa de Asturias.

Ante esto, el hermano del monarca (el infante Carlos María Isidro) viendo que se le cerraba el acceso al trono de España aprovechó en el año 1832 el estado de salud de su hermano para que este derogara la Pragmática Sanción. El problema fue que, antes de su muerte, la volvería a validar haciendo de nuevo imposible el acceso de su hermano al trono.

Siguiendo con nuestro breve resumen sobre las guerras carlistas, el 29 de septiembre de 1833, fallecía Fernando VII y con ello llegaba al poder Isabel II, aunque por su minoría de edad, el trono de España fue regentado por su madre, María Cristina.

Para poder gobernar, la regente hubo de apoyarse en los liberales, que vieron una oportunidad para acabar con la monarquía absoluta de Fernando VII y crear en España un sistema liberal en el cual existiera una monarquía parlamentaria.

La Primera Guerra Carlista (1833-1839)

El mismo día de la muerte de Fernando VII su hermano, Carlos María Isidro se proclamaba rey de España, produciendo un levantamiento en el País Vasco y Navarra, a los que se le añadió rápidamente Cataluña.

El triunfo en estas comunidades se debe a que el nuevo gobierno liberal quería acabar con los fueros del País Vasco y Navarra, mientras que Cataluña se sumó a la rebeldía con el sueño de recuperar los fueros que les habían sido sustraídos con los Decretos de Nueva Planta introducidos bajo el reinado de Felipe V tras la Guerra de Sucesión española.

Dentro de esta primera guerra carlista, el aspirante al trono, Don Carlos, contó con la ayuda de Rusia, Austria y Prusia, mientras que Isabel II contó con la ayuda de Inglaterra, Francia y Portugal. Uno de los generales más importantes del bando carlista fue Zumalacárregui, que mantuvo en vilo a las tropas liberales durante mucho tiempo. Tras su muerte, el bando rebelde comenzó a desmoronarse produciéndose movimientos liberales en las zonas que hasta entonces habían sido sus bastiones, como fue el caso de Bilbao en el año 1835.

Tras este hito, el general Espartero, líder indiscutible del bando liberal, fue tomando más plazas carlistas, haciendo que ese bando se dividiese aún más, consiguiendo con ello una serie de tratados de paz. El Convenio de Vergara del año 1839 ponía fin a la primera guerra carlista en España, que dejaba como monarca de España a Isabel II. Aunque los combates siguieron hasta el año 1840 con la toma del Maestrazgo aragonés, el cual fue el último reducto del general Cabrera.

 

 

La Segunda Guerra Carlista (1846-1849)

Aunque se denomina Segunda Guerra Carlista, podemos decir que fue un levantamiento producido en una región de Cataluña y más bien es conocido como la “guerra dels matiners” que se produjo tras la negación de Isabel II a contraer matrimonio con Carlos Luis de Borbón (líder carlista). Dicho levantamiento fue rápidamente sofocado por el gobierno.

Continuando con nuestro breve resumen sobre las guerras carlistas tenemos que decir que tras este segundo enfrentamiento encontraremos una serie de levantamientos entre los que destacamos los del año 1855, 1860 y 1869 en los que los carlistas se levantarían en armas contra los diversos gobiernos.

Todos estos levantamientos no llegaron a buen cauce por los mismos militares que se encontraban en sus filas, los cuales o eran unos ineptos o bien decidían a última instancia no combatir (pues las ideas que defendían no eran muy convincentes).

La Tercera Guerra Carlista (1872-1876)

Para acabar con este resumen corto sobre las guerras carlistas, deberemos de hablar que la llegada al trono de Amadeo I de Saboya, quien creó un fuerte recelo de la nueva dinastía haciendo que la idea carlista de volver a la dinastía borbónica, tomara fuerza. De ese modo, encontraremos de nuevo un levantamiento en el País Vasco, Navarra y Cataluña que rápidamente se extendería por Aragón.

 

 

Pero tras la llegada de Alfonso XII al poder, la balanza cambió de nuevo pues el monarca traído por Cánovas del Castillo (que además era el hijo de Isabel II y que había sido educado en Europa) fue muy bien acogido por los españoles, los cuales irían dejando de lado a los carlistas.

Además, el mismo monarca, una vez tomó el control del trono, marchó hacia el norte de la península donde tomaría el mando de los ejércitos siendo él mismo el que acabara derrotando a las tropas de Carlos María de Borbón, quien el 28 de febrero del año 1876 era obligado a marcharse para siempre de España, negándole la entrada a cualquiera de sus descendientes. Así, se ponía fin a las guerras dinásticas de una vez por todas.

Nota del Blog: La realidad es que estas Guerras Carlistas fueron el origen de la situación política del siglo XXI en España en cuanto a nacionalismos e independentismos.

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España – Siglo XIX – Isabel II

Casa de Borbón (primera restauración)

A partir de la Constitución de 1837, Isabel II pasa a denominarse Reina de las Españas.

Casa de Saboya

El único monarca de esta dinastía es Amadeo I, elegido por las Cortes reunidas tras la revolución que en 1868 destronó a Isabel II. El nuevo título fue Rey de España, por la gracia de Dios y la voluntad nacional.

Casa de Borbón (segunda restauración)

Rey de España por la gracia de Dios y la Constitución.

De: Historia de España: Siglo XIX.

http://www.websaber.es/historia/espana/sigloxix/historiaespanasigloxix.htm

 

Durante el siglo XIX España se transformó profundamente, ya que se modernizó la agricultura y nació una industria moderna. Además, la vieja monarquía absoluta se sustituyó por una parlamentaria y constitucional. También desaparecieron la Inquisición y los derechos señoriales, y la antigua sociedad feudal provocó la llegada de una sociedad de clases, compuesta por burgueses y obreros.

Todo este proceso de renovación fue denominado Revolución Industrial y liberal-burguesa. Fue parecido a la que existía en Europa occidental, aunque en España la industrialización no logró tener un gran desarrollo. Además, la agricultura siguió siendo el sector más importante de la economía española.

Tampoco el régimen parlamentario consiguió una gran estabilidad debido a la práctica del caciquismo y la burguesía no fue tan determinante en la vida española como la europea. No obstante, a lo largo del siglo XIX se comenzó un proceso de cambio constante que consiguió la modernización del país y el inicio de la Edad Contemporánea.

Los enfrentamientos entre absolutistas y liberales burgueses provocaron contrarrevoluciones absolutistas, guerras civiles, pronunciamientos y luchas entre los mismos liberales que condujeron a la caída de la monarquía y al origen de la Primera República en España, para concluir la centuria con la Restauración Borbónica en el hijo de Isabel II, Alfonso XII. La reputación del sistema parlamentario fue decreciendo y desembocó en 1917 en una gran crisis bajo el reinado de Alfonso XIII que supuso el fin de la monarquía.

La economía se modernizó y se desarrolló a finales de siglo, especialmente de la industria textil catalana y la siderurgia vasca. Tuvieron un gran auge la explotación de las minas por empresas extranjeras y las comunicaciones, ya que se creó una red de ferrocarriles y se ampliaron y mejoraron las carreteras.

 

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España – Guerra de la Independencia

De https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Reyes_de_España

 

 

Nombre Sobrenombre Reinado Reina consorte
Felipe V                 (1683-1746) el Animoso 16-11-1700 a 14-01-1724 María Luisa Gabriela de Saboya  Isabel de Farnesio
Luis I                     (1707-1724) el Bien Amado          el Liberal 14-01-1724 a 31-08-1724 Luisa Isabel de Orleans
Felipe V                 (1683-1746) el Animoso 06-09-1724 a   09-07-1746 Isabel de Farnesio
Fernando VI         (1713-1759) el Prudente                el Justo 09-07-1746 a     10-08-1759 Bárgara de Braganza
Carlos III                    (1716-1788) el Político                  el Mejor Alcalde 10-08-1759 a      14-12-1788 Maria Amelia de Sajonia
Carlos IV           (1748-1819) el Cazador 19-03-1808 a      06-05-1808 Maria Luisa de Parma

 

Carlos III

 

Casa de Bonaparte

El único monarca de esta casa fue José I, impuesto por su hermano Napoleón I de Francia después de invadir España y hacer renunciar a Carlos IV en 1808. Gobernó en la España ocupada por los franceses y en sus dominios sin el reconocimiento de las Cortes ni de la América española, con el título de Rey de las Españas y de las Indias, por la gracia de Dios y por la Constitución del Estado.

Nombre Sobrenombre Reinado Reina consorte
José I               (1768-1844) Pepe Botellas    Pepe Plazuelas 06-06-1808 a     11-12-1813 Julia Clary

El inicio de los problemas que desataron la mal denominada “Guerra de la Independencia” es el tratado de Fontainebleau, firmado el 27 de octubre de 1807 entre España y Francia. Este tratado comprometía a ambas naciones a iniciar una acción militar conjunta para ocupar y

repartirse Portugal, nación aliada de Inglaterra en el contexto de las Guerras Napoleónicas que se desarrollaban en Europa entre el Imperio de Napoleón y el resto de grandes potencias. Una de las cláusulas de este tratado era el derecho de tránsito y de alojamiento de las tropas francesas en España. Aprovechando este derecho, los ejércitos franceses se instalaron en las principales ciudades de España, iniciando una ocupación de facto del territorio español que sorprendió a la débil monarquía española de Carlos IV de Borbón.

El plan de Napoleón era derrocar a la débil y corrupta monarquía española y cambiarla por una monarquía moderna, basada en las ideas de la Ilustración y capaz de transformar España en un país moderno aliado de Francia. Napoleón, poco conocedor de la idiosincrasia del pueblo español, estaba convencido de que éste apoyaría entusiastamente sus planes, dada la pobreza reinante en el país y a la corrupción y escándalos que protagonizaban los reyes. Para obtener sus planes, Napoleón contaba con el apoyo del primer ministro español, Manuel Godoy, amante de la reina María Luisa y el hombre que gobernaba realmente España, siendo el rey Carlos IV una simple y endeble marioneta, incapaz no solo de reinar sino de tan siquiera pensar por sí mismo.

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