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Financiación municipal

Que los Ayuntamientos, en general, están sobre endeudados, es un secreto a voces. Que en cualquier momento no van a tener tesorería para pagar los servicios fundamentales de personal, luz, limpieza y similares, tampoco, aunque muchos ciudadanos no son conscientes de ello.

Todos queremos que el Estado, en sus diferentes escalones, solucione no los problemas, sino nuestro problema, y exigimos ello de diferentes formas, incluso algunas mediante reivindicaciones y algarabías callejeras, irrogándonos una representación que no tenemos, pues en una democracia los únicos representantes del pueblo son los elegidos en las urnas, siempre que las urnas sean legales y se ajusten a la Constitución.

 

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas

En fechas recientes, Alcalá de Henares ha sido punto de encuentro y reunión de las quince Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España. Uno de los temas tratados ha sido la financiación y la posibilidad de que “fundaciones privadas financien sus proyectos”.

Ese enunciado, así, sin más, puede dar lugar a diversas interpretaciones, desde derechos de peaje relacional hasta filantropías para los conciudadanos por parte de empresas y ricos locales. Pero no creo que sea el caso, sino más bien, otra búsqueda de soluciones alternativas a las financiaciones actuales.

Igual que están pensando subir las bases imponibles en el impuesto de Plusvalía Municipal, para paliar la falta de ingresos que van a tener por la compra-venta de inmuebles a pérdidas por parte de particulares, la financiación de terceros, hasta ahora, es a través de endeudamiento bancario y, entiendo, que lo que se pretende es añadir “fundaciones privadas” como proveedor de dinero municipal.

Esto no es nuevo. La “financiación a la alemana” mediante la que una empresa (promotora, constructora o explotadora) construye a sus expensas algo para el municipio, por ejemplo, un parking, a cambio de su explotación por cincuenta años, es utilizado de forma corriente en muchas ciudades. De ahí los altos precios de aparcamiento subterráneo, porque la empresa explotadora tiene que amortizar el capital invertido y sacarle un rendimiento a dicho capital, con plazo de vencimiento.

Las autopistas en quiebra actual es un ejemplo de ello, mal ejemplo, pues quien en su día firmara eso no tuvo en cuenta que pudiera pasar lo que ha pasado y ahora el Estado, sea el Gobierno que sea, tiene que responder a lo suscrito en su momento.

Voy a poner un ejemplo, también mal ejemplo, según se mire o según el resultado final. Cualquier parecido con la realidad sería pura coincidencia, y lo hubiera detectado el organismo inspector de las entidades financieras.

Un grupo de inversores decide agruparse como “fundación privada” o “sociedad de capital” para concurrir a concursos públicos de diversos ayuntamientos, con la siguiente operatoria:

El ayuntamiento, siempre como ejemplo, quiere construir un complejo de piscinas y espacio de recreo en la ciudad.

La construcción se hará por parte del concesionario, precio cerrado, préstamo a veinticinco años e intereses, seguimos en ejemplos, del 4,5%.

Con la carta de concesión, el grupo inversor se va a un banco y solicita un préstamo del importe de la inversión, al 1,5%.

Se hace la obra, se pone en funcionamiento con todo el boato posible, y a funcionar.

Con la obra terminada y el documento de préstamo al ayuntamiento como única garantía, el grupo inversor constituye un Fondo, que comercializa el banco prestamista y con cuya liquidez se paga el préstamo. Todo el mundo gana. El ayuntamiento que tiene gratis las piscinas, a pagar en veinticinco años; el banco, que ha cobrado el principal y los intereses de su préstamo, así como la comisión por colocación del Fondo, a sus clientes o a cualquier otro fondo propio, o del mundo, que no sabe lo que tiene en su cartera; y el grupo inversor, que al final no ha puesto un euro y ha obtenido beneficio por sus gestiones, por la venta al fondo y por la diferencia de intereses.

Todo esto, evidentemente, no se podría hacer sin el concurso de todos los factores intervinientes, a la vez. Ahí lo dejo.

Y saldría perfecto si los ayuntamientos pagasen. Pero … Hace ya bastantes años, en un país sudamericano, un banco llamaba a sus acreditados no para que pagaran, que sabía era imposible, sino para que tuvieran la gentileza de firmarles la renovación de sus créditos.

Así ha funcionado esto y así están las finanzas mundiales, de la que esta historia es un pequeñísimo ejemplo. Si se pagasen las deudas de todos y cada uno de los que debemos, se pararía el mundo.

 

 

http://www.alcalahoy.es/2017/06/04/financiacion-municipal-por-antonio-campos/

Publicado en el Blog de Campos el 05-06-2017

 

Banco Popular de los Previsores del Porvenir

El Banco Popular de los Previsores del Porvenir fue fundado en 1926, cambiando su denominación a la actual de Banco Popular Español en 1947. Bajo la presidencia de los hermanos Valls, llegó a ser el Banco más eficiente de Europa, máxima seriedad y profesionalidad en su toma de decisiones, y una de las mejores redes de banca comercial de particulares y PYMES. A finales del año 2016 era la sexta entidad bancaria española por volumen de activos, tenía 1.739 oficinas, 11.948 empleados y casi cinco millones de clientes.

 

Durante muchísimos años ha venido editando el “Repertorio de Temas de Banco Popular”, concebido por Luis Valls como complemento a la información que proporcionan la Memoria y el Informe anual de cada ejercicio, recogiendo un amplio abanico de asuntos que no tienen cabida natural en esos documentos. Estos asuntos son generalmente desagradables para el Banco: atracos, estafas, infidelidades del personal, quejas, etc. Siempre ha habido quienes no creen conveniente la publicación de fracasos, errores y otras desgracias, aludiendo a que “los trapos sucios se lavan en casa”. Luis Valls siempre creyó que es más higiénico lavarlos al aire libre y al sol.

El Repertorio nació con el objetivo de que los accionistas estén informados de todo lo que sucede en el Banco, sea bueno o malo. Esa información sirve también de formación para directivos y empleados que con su lectura pueden aprender de las experiencias negativas sufridas por otros compañeros, sin necesidad de haberlas vivido personalmente. Es así mismo un freno a las conductas irresponsables o irregulares y un antídoto contra el rumor.

Como ejemplo de la pulcritud en sus actuaciones, y sanciones ejemplares con el personal, recojo estas anécdotas, que verdaderamente son hechos reales.

Conducta de un veterano. Llevaba casi 40 años en el Banco, catorce de ellos como apoderado. Una revisión rutinaria de la sucursal, realizada por la Auditoría interna del Banco, puso de relieve que el apoderado había realizado dos disposiciones de efectivo en la cuenta de sus suegros falsificando su firma. Con una de ellas regularizó un descubierto en su propia cuenta por encima del límite autorizado, a punto de pasar a la situación de morosidad por acumular el saldo deudor una antigüedad de tres meses.

Todo el mundo sabe –y especialmente los apoderados– que el negocio bancario se sustenta en la confianza. Pero la confianza es como un velo sutil que si se rasga no admite compostura. El apoderado con su conducta rompió la confianza que el Banco había depositado en él y ya no había más solución que su salida.

Director e Interventor conchabados. La revisión de una sucursal realizada por la auditoria interna puso de manifiesto una serie de irregularidades entre las que destacaban las interrupciones de la antigüedad de saldos deudores utilizando como “puente” una cuenta interna de la sucursal, con lo que se impedía el traspaso de esos saldos a la cuenta de “deudores morosos”.

La mayor parte de las interrupciones detectadas habían sido realizadas conjuntamente por el director y el interventor. Se llegó a un acuerdo económico con ambos y causaron baja en el Banco.

Empleado listillo. Un empleado cambiaba las fechas de valoración de la cuenta de crédito de una empresa, en la que al parecer tenía participación, para que el saldo medio no apareciera de elevado importe deudor. Fue despedido.

A finales de mayo de 2006, Angel Ron presidió por primera vez la Junta de Accionistas. Mal año financiera y económicamente hablando, hipotecas a todo el que pasaba por la puerta, terrenos baldíos que no hace mucho valían mil euros, a precios de oro, por aquello de la recalificación “segura” de un amigo, tarjetas de crédito que se regularizaban con el incremento del límite de crédito, etc… Eso, en todos los Bancos, más los contubernios políticos-financieros de las Cajas de Ahorro. Y mucho más acentuado en los que llegaron últimos al mercado, que se llevaron todo lo que no quisieron los otros. Ahora se ha ido el Sr. Ron y nadie le ha aplicado la pulcritud y contundencia que se utiliza con los empleados.

Las entidades financieras en España, todos los analistas, la prensa especializada, sus propios colegas, la Cuenta de Resultados de ese Banco, la insuficiente ampliación de capital llevada a cabo, el fichaje de Emilio Saracho como Presidente (procedente de Banca de Inversiones) y de Nacho Sánchez-Asiaín como CEO (cualquier parecido con la calidad profesional y humana de su padre es pura coincidencia), la rebaja de calificación crediticia a “bono basura”, y el informe de BBVA fijando un precio objetivo de 0,50 euros por acción, esto último puede que sesgado por las ganas que tiene de hacerse con la red comercial del Popular, después de haberse cargado la mejor banca comercial de España, que era la del Banco de Bilbao.

Se habla de diferentes opciones para buscar una solución satisfactoria a la situación actual. Aunque las condiciones del antiguo Fondo de Garantía de Depósitos Español han cambiado, a peor, no creo que, bajo ningún concepto, ni el Estado ni los otros bancos españoles lo dejen caer, estos últimos porque, entre otras cosas, querrán cobrar lo prestado a través del interbancario.

Otra cosa son los empleados y los accionistas porque, lógicamente, tendrá que vender unidades de negocio positivas para reducir pérdidas, y acometer una ampliación de capital, bien por sus propios medios o afrontando una fusión por absorción, lo que llevará aparejado un importante descuento y dilución del capital entre los accionistas. Supongo que, en este último caso, los recién fichados habrán fracasado en su intento por revitalizar el banco y no se les pasará por la cabeza negociar su incorporación al banco comprador. Mucha atención al grupo inversor mexicano, que está dejando hacer, pero mantiene su control en la sombra. Y al Ministro Guindos que quiere fusionarlo con Bankia y BMN para aportar negocio y ritmo a una plantilla acostumbrada a trabajar en una banca pasiva de caja de ahorros, a una situación actual de banca proactiva en la que el buen paño ya no se vende solo.

A todo ello, existe un riesgo intangible por reclamaciones en temas hipotecarios, conversión de productos de riesgo en acciones del banco en las que hay clientes que han visto cómo 5.000 euros en efectivo que invirtieron en su momento se han convertido en 125 euros actuales en acciones Banco Popular, reconversión de oficinas y una esperada subida de tipos de interés para el próximo año, que aumentará aún más los problemas a la hora de conceder créditos, así como para cobrar los existentes.

Como siempre que hablo de estos temas, que cada uno analice su situación, sea consciente del punto en el que se encuentra, y luego tome las decisiones que correspondan.

 

 

http://www.alcalahoy.es/2017/05/14/banco-popular-de-los-previsores-del-porvenir/

Publicado en el Blog de Campos el 14-05-2017

 

Las leyes de la calle y la de las empresas

 

Héctor G. Barnés  13/12/2012   El Confidencial

A los 16 años, Ryan Blair vivía entre rejas en una cárcel del estado americano de Los Ángeles, cumpliendo condena por sus actividades delictivas como parte de una peligrosa pandilla urbana tras haber sido atrapado por décima vez. A los 21, ya había fundado su propio negocio, 24/Tech. A los 33, Blair se ha convertido en uno de los grandes emprendedores de Estados Unidos y uno de los empresarios con mejor reputación en su país, así como en el principal ejemplo moderno del Sueño Americano, demostrando cómo se puede escalar a lo más alto desde los peldaños más bajos de la sociedad. Su último proyecto, ViSalus, una empresa de tecnología fundada en 2005, encabeza la lista de las compañías que han crecido más rápido durante la última década, nada menos que un 1.200% en sus tres primeros años.

 

 

Tan demandado se encontraba Blair que decidió editar Nothing to Lose, Everything to Win: How I Went from Gang Member to Multimillonaire Entrepreneur (Portfolio), parte autobiografía, parte libro de autoayuda, donde se recogen los trucos y actitudes que le han ayudado a triunfar en la vida, algo que también relata en todas las conferencias que imparte a lo largo del año y las entrevistas concedidas a medios como Business Insider, Forbes o ABC News o sus colaboraciones en la CNBC. Como señala el autor, las leyes de la calle no son tan diferentes de las de los grandes despachos.

Pelea por lo que es tuyo. Nos sonará de haberlo visto en unas cuantas películas. El matón de la cárcel le pide al que acaba de ingresar que le dé su comida. Este se niega y recibe una buena paliza, pero a cambio, sabe que no le volverán a pedir el almuerzo y el matón elegirá otro objetivo más fácil e, incluso, puede que llegue a considerar al nuevo como uno de los suyos. Blair recuerda que “la gente va a intentar conseguir tu dinero, ya sea demandándote o metiendo mano en tu patrimonio, así que tienes que mantenerte firme por tus principios, porque si le das a alguien lo que te pide, ese sólo será el primero de una larga lista”.

Obtener beneficios manteniendo las promesas. Blair lo tiene muy claro: “hay que hacer pagar a los mentirosos”. Con dicha aserción, el empresario señala que hay que compatibilizar la rentabilidad y la ética con el objetivo de crear una nueva América “donde la autenticidad lleve la voz cantante y nuestros beneficios no sean tasados, sino invertidos en crear más puestos de trabajo”. En una de las últimas entradas de su blog personal, Blair declaraba la guerra “a la avaricia” y señalaba que toda la sociedad, de los más ricos a los más pobres pasando por los activistas de Occupy Wall Street, debía trabajar junta, y no enfrentarse unos contra otros.

No contrates a gente a la que le gusten todas tus ideas. Como señala el autor, “la adulación te hace sentir bien, pero no paga las facturas”. Para Blair, es necesario que nuestros colaboradores nos pongan a prueba de vez en cuando y ofrezcan su punto de vista personal, por mucho que no lo compartamos. De lo contrario, cuando estemos equivocados, nos dirigiremos a la ruina. Eso sí, entre aplausos de nuestros compañeros.

No mezcles trabajo con placer. Blair es un firme defensor de no confraternizar en exceso (no digamos ya entablar una relación amorosa) con sus trabajadores, pues considera que cuando lo personal comienza a interferir en nuestra empresa, es probable que comiencen a surgir determinados problemas. Por ello, hay que tener cuidado a la hora de seleccionar nuestros empleados y anticipar dificultades –o afinidades– futuras.

Nunca expreses una emoción negativa en un correo electrónico. Es lo que el compañero de Blair John Tolmie denomina la “regla de las 24 horas”, y que debemos tener presente cuando, enfadados o decepcionados, nos apresuremos a contentar a un compañero, un superior o un cliente por e-mail. Este tipo de comunicaciones más delicadas sólo deben realizarse en persona, o como mucho, por teléfono.

Gánate la confianza de la gente. “En la calle nunca confías en el primero con que te encuentras”, señala Blair. ¿Por qué hacerlo entonces en el también feroz mundo de los negocios? No debemos fiarnos de los demás sin que antes estos se hayan mostrado dignos de nuestra confianza. Al mismo tiempo, debemos hacernos creíbles a los ojos de los demás a través de nuestro propio comportamiento. La honestidad es lo más importante.

La gente pequeña trata de rebajar tus ambiciones, pero la gente grande te hace sentir que tú también eres grande. Uno de los grandes maestros de Blair es el escritor Mark Twain, al que se refiere con relativa frecuencia en las páginas de su libro. Dicha sentencia nos recuerda de qué clase de personas deberíamos rodearnos para llevar a buen puerto nuestras iniciativas. El autor señala que “necesitas librarte de esa gente tan corta de vista que no es capaz de apreciar tu potencial, o demasiado amargada para aprovecharlo”.

La sabiduría callejera es mejor que cualquier discurso rimbombante. Blair no se muestra impresionado por “la retórica, los currículos o las palabras de moda”, sino que prefiere que sea lo que sea que se le tenga que decir, se le comunique de manera directa y de manera práctica y aplicable a la vida real, no utilizando términos vacuos ni esa palabrería que no significa nada.

Sé rápido para despedir pero lento para contratar. No se trata de comportarse como un déspota al menor error –otro de los consejos de Blair es “no poner jamás a la compañía por encima de sus trabajadores”–, pero sí de que no te tiemble el pulso a la hora de eliminar al trabajador que puede poner en peligro la eficiencia de todo el sistema, una vez se le hayan dado las oportunidades y avisos necesarios. Al mismo tiempo, contratar a alguien por un pálpito o después de una mera entrevista es “como casarse con alguien en Las Vegas tras una noche de fiesta”.

La competencia no lo es todo. El autor señala que uno de los grandes problemas que suelen perjudicar a algunas start-ups es centrarse demasiado en destruir al rival y, de esa manera, descuidar lo que está ocurriendo en tu propia casa. Para Blair, en muchos casos es mejor centrarse en mejorar en términos generales sin pensar en lo que están haciendo en la casa de al lado.

La vida es un teatro donde todos tienen sus papeles: algunos son protagonistas y otros, secundarios. Blair considera que pretender que todos los miembros de un mismo grupo u organización se encuentren al mismo nivel y gocen de la misma capacidad de decisión es contraproducente. Hay gente preparada para mandar y otra para cumplir órdenes. Ello no quiere decir que estos últimos no sean importantes, pero sí que hay que saber el lugar que corresponde a cada cual. Como señala, “todo el mundo en una compañía comparte un fin común, que es el de crear un mejor producto para el cliente y, de esa forma, obtener beneficios. Pero no todo el mundo puede estar en la sala de juntas y tampoco todos pueden estar en la cadena de montaje”. Las leyes de la calle funcionan en las empresas.

 

Publicado en el Blog de Campos el 27-04-2017

 

 

Bolsa y ahorros

La Bolsa de Valores es un mercado en el que se negocian diversos productos entre vendedores y compradores. Sin complicarnos la vida en tecnicismos ni profundizar en aspectos profesionales, es el lugar en el que los inversores particulares compran y venden acciones de empresas, buscando una rentabilidad a sus ahorros mayor a la que, en teoría, obtendrían en productos de renta fija o depósitos bancarios. Las cotizaciones se fijan de acuerdo a la oferta/demanda, son públicos, con seguridad jurídica y fácilmente realizables en dinero efectivo. Debido a ello, los precios fluctúan, siendo productos de riesgo financiero.

En España siempre se ha confiado en dos productos que se creían eran una inversión segura a medio/largo plazo. Uno de ellos era la vivienda, de lo que hemos hablado en diferentes ocasiones y por cuya causa a nadie le pusieron una pistola en el pecho para comprar e hipotecar, a precio de mercado en su momento, con los resultados por todos conocidos, y la compra de acciones, de lo que vamos a tratar de hablar hoy.

El mercado de las acciones, por compra directa, por participación en fondos de inversión o en fondos de pensiones, afectan a una parte muy importante de la población. Quiero distinguir desde ya, a los profesionales del tema, gestores de fondos, analistas titulados y resto del personal que hace de ello su medio de vida, apartado especial los Fondos extranjeros, que copan un elevado porcentaje del total del mercado y son quienes verdaderamente fijan los precios, del ahorrador particular, ese que va formando una cartera de valores para poder disponer de ella “cuando se necesite”, incluso mejor “si es para la jubilación”.

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Todo a Cien – 172 Responsabilidad por omisión

El Presidente de Bankia ha dicho que todos los españoles somos propietarios de dicho banco. Como resulta que soy dueño de una parte de este pastel, quiero que me informen, con nombres y apellidos, todos los créditos, avales y otras operaciones crediticias que concedieron a partidos políticos, a los propios consejeros, altos cargos y familiares, directa e indirectamente, a título personal o a través de empresas controladas por ellos, para saber quién me ha robado la cartera. Con motivo de la vivienda VPPB del Diputado de Podemos Sr. Espinar, ha aparecido la renovación de “operaciones a favor de sociedades integrantes de la Confederación Sindical Comisiones Obreras”, en cuyo Comité de aprobación figuraba su padre. Todo legal, pero poco transparente.

En el nuevo Gobierno del Partido Popular, figura la Ministra de Sanidad, Sra Dolors Montserrat Montserrat, sin experiencia en temas sanitarios pero a la que se le atribuyen grandes dotes de gestión. Una empresa familiar directa se encuentra en Concurso de Acreedores, con una deuda al Estado de más de dos millones de euros. La buena administración empieza por uno mismo. Todo legal, pero poco transparente.

Antes de cualquier nombramiento debería uno documentarse convenientemente para que nadie pueda reprochar nada, pues al mínimo fallo las lanzas se apuntan contra el que es responsable de dichos nombramientos, por omisión.

 

Publicado en el Blog de Campos el 04-11-2016

 

 

El futuro de las pensiones

 

Saber repartir la vida con sabiduría / La primera jornada de la vida debe gastarse en hablar con los muertos: los libros nos hacen fielmente personas / La segunda jornada debe emplearse en los vivos: ver y guardar todo lo bueno del mundo / La tercera jornada debe ser toda para sí mismo: filosofar es la última felicidad. Baltasar Gracián.

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social para pensiones, entrará en negativo a cierre del próximo año. De un superávit de 66,8 mil millones de euros en el año 2011 se prevé pasar a un déficit de 2,6 mil millones de euros en el año 2017.

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Business plan

 

La semana pasada asistía a un encuentro financiero de intercambio de experiencias entre empresarios y financiadores bancarios. Como es normal, los empresarios pedían más financiación bancaria, y los bancos mostraban su predisposición verbal a ello. Fue una reunión de personas con traje y corbata, ninguno había alcanzado categoría laboral ni social para ir sin ella, pero montada en plan americano, acto desenfadado, sin mesa por medio, y recabando fórmulas de créditos basados en los business plan, y no en la solvencia y los resultados de la empresa; ni mencionar el apalancamiento ni el ROE para la amortización de la inversión.

Esta fórmula, una idea, un proyecto, y la correspondiente financiación, está relativamente extendida en Estados Unidos y en algunos países europeos; pero más a través de préstamos participativos y empresas de capital-riesgo, de tal forma que acompañan como partners el proyecto, y futuros beneficios.

Los españoles somos diferentes, y si el tema sale bien, gana el empresario; si la cosa sale mal, pierde el banco. Algo similar a lo que está sucediendo con las operaciones hipotecarias. El ejemplo más reciente de inversiones por proyectos es Abengoa, y los resultados no han sido buenos para nadie.

Dar créditos es fácil, lo difícil es cobrarlos. Fue una reunión gestada por el banco con mejor ratio de eficiencia español actual; el que tenía ese sello hace unos años, se ha balanceado en la tela de una araña y ha tenido que hacer una urgente ampliación de capital para no dar problemas al sistema financiero europeo, producidos por los business plan (plan de negocios en español de mi pueblo) de desarrollo urbanístico sobre plano y terrenos “que se van a recalificar inmediatamente” como urbanos, siempre según el excell y el power point del solicitante.

Oí decir: “Vivimos del crédito”. Esa frase ya me la conozco yo desde hace muchos años, dicha por banqueros, no propietarios del banco, pero sí con fondos de pensiones absolutamente inmerecidos para el valor bursátil que aportan. Me hubiera gustado que la frase se hubiera completado de la siguiente forma: “Vivimos del crédito bueno”, pues los errores de los banqueros, públicos o privados, de una u otra manera, afectan a todos los ciudadanos: Desde el valor de las acciones, los fondos de inversión y de pensiones, el no pago de impuestos por los errores cometidos al rebajar los beneficios obtenidos, hasta un mayor precio de la financiación para quienes sí pagan sus créditos.

En la banca, como en todo en la vida, hay muchos tipos de riesgos. Uno de los que pasan más desapercibidos para los analistas, es el riesgo de ambición personal, ese por el que unas pocas personas que brillan en la cúspide, quieren más y más, más reconocimiento, más poder, más de todo, aunque para ello haya que motivar a las personas de tal forma que se enfrente entre sí, poniendo en funcionamiento una máquina en la que cada empleado duplique en un año el número de productos que vende cada mes.

 

bussi

“Al freír será el reír”, decía el comerciante que vendió un producto en no muy buen estado; “Al contar será el llorar” le contestó el cliente, que le había pagado con un billete falso. Luego, con el tiempo, aparecerán las tarjetas de débito a nombre de El Capitán Trueno, el seguro que se cancela al segundo recibo mensual, la cancelación de las acciones que le han vendido al cliente para concederle un préstamo, o que el segundo titular resulta que es avalista de tres compatriotas sudamericanos y no se cobra ninguno de los cuatro préstamos.

Esto no solo es aplicable en la banca; tenemos el tándem político Rajoy-Sánchez, uno pasado de años en el poder y el otro joven sin pedigrí empresarial y por lo tanto sin salida digna fuera de la política, que se empeñan en permanecer en su columna peridiana de pecho henchido y condescendencia con su ego, mientras España adormece y se dilatan conflictos internos y externos. Los que no solucionan problemas, los crean.

Reconozco que ya no estoy al día en las últimas técnicas empresariales y bancarias, pero si hay que ser prudente cuando las cosas van mal, más prudente aún hay que ser cuando las cosas van bien. Si hay que ser cauto con el dinero propio, mucho más con el ajeno.

 

Publicado en ALCALA HOY el 25-09-2016

http://www.alcalahoy.es/2016/09/25/business-plan/

Publicado en el Blog de Campos el 29-09-2016