Archive | septiembre 2015

Vive

Vive

Publicado en el Blog de Campos el 30-09-2015

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Un legionario de permiso

Un legionario de permiso

La Gallina Ilustrada. – Jamás las mentiras contaron tantas verdades

3 de Septiembre de 2015

Un legionario de permiso provoca el pánico en las calles de Barcelona

El caballero legionario José Rebollet Guisasola, natural de Reus, gastador del Tercio Gran Capitán de Melilla, fue ayer el causante involuntario de terribles escenas de pánico a lo largo de toda Barcelona y parte del cinturón industrial de la ciudad condal que terminaron con 16 diputados de ERC y 34 de Convergència en Perpignan, además del precipitado viaje a Zamora del líder de la CUP, David Fernàndez, para visitar a sus padres, jurar bandera y aprovechar para volver a ponerse la tilde mirando otra vez a la derecha.

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Cultura y Autonomías

La cultura es lo más importante que se puede legar a un hijo. Con ella se alcanza la libertad y la lógica, fundamentales para desarrollarse en la vida.

 

Durante la etapa franquista, la cultura estaba unida indisolublemente a un crucifijo de latón sobre cruz de madera oscurecida por el paso del tiempo, junto a una fotografía del general en traje de gala, todo ello sobre un fondo blanco resplandeciente de cal. Pocas universidades, esfuerzo sobre esfuerzo para poder optar a una beca del PIO (Principio de Igualdad de Oportunidades), en el que era condición sine qua non sacar nota media de notable en la convocatoria de junio.

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Todo a Cien – 103 Insensatez médica

Este mes hace un año que un médico de la sanidad pública de Barcelona negó un tratamiento a la ciudadrealeña Carmen Lozano, afectada de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple, diciéndole que «como ciudadano catalán que ansía la independencia y que, además, así será», no le volvería a reconocer. «Dijo que estaba cansado de atender pacientes de fuera de Cataluña, por la falta de pago por los servicios prestados entre las distintas comunidades, y me señaló un mapa con diferentes colores para que me quedara claro», asegura dicha señora. No sabemos si esta misma circunstancia se da con ciudadanos extranjeros (sospecho que no) pero, en cualquier caso, ha transcurrido un año y se constata una vez más que en este país, incluso un médico que antepone su furor neuronal a su deber profesional, puede cometer cualquier insensatez, que mientras no haya sangre por medio, nunca pasa nada.

 

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Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 26-09-2015

Barcelona (España) – 25 de septiembre de 2011

Barcelona (España) – 25 de septiembre de 2011

Esta crónica está escrita hace cuatro años. Yo tuve la suerte de estar presente. Última corrida en el coso barcelonés.

 

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25 de septiembre de 2011, domingo. Plaza de toros Monumental de Barcelona. A la entrada, los antitaurinos de Jordi Villacorta con la cara pintada de rojo, como líder de unas veinticinco personas, dentro de un rectángulo protegido por otros tantos Mossos d’Esquadra; y fichajes nuevos, unos cien jóvenes perfectamente orquestados, colocados en filas paralelas al lado áureo posterior del rectángulo y que murmuraban entre dientes al paso de los peatones que se dirigían a la plaza, bajito para que no los oyeran los guardias, “asesinos”, no sé si por simpatía mental con algún soniquete por ellos conocido, y “gilipollas”, en este caso estoy seguro que desconociendo la casticidad madrileña de la palabra, en honor del que fue alcalde de la capital del reino, D. Gil Imón, cuando el Duque de Osuna organizaba sus bailes, a los que se hacía acompañar por las “pollas”, que en la sexta acepción del DRAE, figurada y familiarmente, significa jovencitas.

 

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Fotografía del 25-09-2011

 

Expectación máxima. Ambiente de gala. Cartel de “No hay billetes”. Lleno a rebosar. Público de todas las partes de España, de Francia, de Méjico, de Rusia … Destaco, por su significado, antigüedad y predicamento taurino al Club Cocherito de Bilbao. Y un recuerdo muy especial para un amigo mío, manchego, de los de noventa festejos algunos años, que después de leer mi crónica de ayer, me ha recordado que no todo el mundo puede estar en todos los sitios.

 

Políticos, cantantes, actores y actrices, tenistas, periodistas, fiscales, notarios, pintores, empresarios, hoteleros, toreros, ganaderos… Y maduros trajeados con explosivas segundas y terceras oportunidades con la mitad de años que ellos. Total, lo habitual en las corridas de tronío de las plazas de categoría primera y especial de España, en los asientos vacíos del festejo del día anterior, sábado.

 

Seis en punto de la tarde, la banda de música ataca su último día en la plaza en la que se instauró la costumbre de amenizar de esta forma la actuación de los toreros. Fortísimos aplausos a la salida de la terna, que se repiten una vez desposeídos del capote de paseo, saludando los tres desde el tercio. Pero el ambiente no es el mismo, hoy está completa la sombra, falta carga emotiva general, y los gritos de “Libertad” no son tan contundentes y unánimes como ayer. Hoy se vende marketing.

 

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Corrida de El Pilar, de Salamanca, bien presentados, recortados de cuerpo, escasos de fuerza, sin raza ni trapío, sin trasmitir peligro ni emoción en ningún momento, nobles, pitones recogidos. Único realmente válido el lidiado el segundo lugar, primero de José Tomás, con un gran pitón izquierdo y repetición de la embestida.

 

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Juan Mora, de verde botella y oro, en el que abrió plaza, recibe al toro con verónicas de bella realización. En la lidia, sacó buenos pases con la mano derecha, ajustados, a ras del suelo y quieto el torero. Trincherazos de torero plástico. La faena y el toro, fueron de más a menos. Entró a matar de forma precipitada, pinchando en hueso por dos veces; estocada algo caída. Aplausos y saludos desde el tercio.

 

En el cuarto, buen recibo de capa a un toro justito de fuerza al que se le dan dos puyas incomprensiblemente largas y duras. Torero con ganas, voluntarioso, pero sin toro, probablemente el peor de la corrida. Estocada baja. Aplausos y saludos desde el tercio.

 

Las líneas hasta aquí escritas lo fueron en la noche del domingo, después del festejo. El lunes, después de leer varias crónicas profesionales, lo que sigue a continuación. ¿Por qué? Pues porque no estaba seguro de la actuación de José Tomás.

 

En el ya lejano año 1995 viví muy de cerca los preparativos externos para la alternativa del torero, y la búsqueda de financiación para fletar un avión a Méjico por parte de su peña primigenia, aquella que estuvo con él en los momentos más difíciles de novillero, y que querían acompañarlo en su alternativa. Uno de sus componentes me habló de un torero que iba a revolucionar el mundo, que se estaba quieto como un poste y que se olvidaba del cuerpo como decía Belmonte.

 

Desde entonces lo he seguido cuando he podido y devorado siempre crónicas escritas. Y estoy completamente de acuerdo con Carlos Illán en que es el torero más importante de las últimas generaciones. Pero en su actuación de ayer, con el que estoy más de acuerdo es con Javier Villán, que ha dicho: “Las dos orejas eran un exceso y el rabo una barbaridad”. Y añade: “a un toro inofensivo y colaboracionista”.

 

José Tomas, de catafalco y oro, recibe a un toro noble y con poca fuerza a la verónica, lentas, ligadas, profundas, llevándoselo al centro de la plaza. Delirio del respetable. Sigue a pies quieto, juntos. El toro se cae dos veces antes de entrar al caballo, donde recibe una varita y otra apuntada. Quite por delantales citando de largo, se vuelve a caer el toro y se pide el cambio por falta de fuerza y casta por parte del público.

 

Inicia la faena con una trinchera para recordar mientras se viva. El toro va muy bien y con ritmo por la izquierda y el torero le encuentra el punto exacto de distancia, embebido en la muleta, vemos tres naturales de bellísima factura, de los que se desearía parar el tiempo. Por la derecha, el toro le toma la franela y cambia rápidamente de mano, dos tantas más con la izquierda, lentas, cargando la suerte, bonitas, algún enganchón, remates por afarolados, pero sin que el toro trasmita sensación alguna de peligro ni emoción.

 

Seis magníficos molinetes y uno de pecho, calienta gradas, pues sabe que la faena es buena, pero se puede hacer mejor. Clamor, la plaza se vuelve loca aplaudiendo. Mata de un estoconazo hasta la bola en todo lo alto, de efecto fulminante. Dos orejas, fuerte petición del rabo, con bronca a la Presidencia que, afortunadamente, no concede. Ironías del destino, al mismo toro al que se le tocaron palmas de cambio, se aplaude en el arrastre. El diestro saluda desde el centro del redondel con una bandera catalana en la mano. Máximo punto álgido. Delirio colectivo. Varios minutos de aplauso.

 

Las luces de la plaza se encendieron a las 19:30 horas, cuando salió su segundo toro, más serio, bronco. Lo recoge junto a las tablas, quieto, haciendo poste, pero el toro sale suelto. Tratando de que humille, se va el tercio de vacío. Puyazo tapándole la salida. Brindis al público. Trasteo por bajo para que el toro agache la cabeza. Cinco naturales alejados del cuerpo. Faena de torero inteligente, cinco muy buenos derechazos de fuera a dentro en dos tandas, pero en cuanto le baja la mano el toro se cae, no transmite. Aún así, podía haber cortado una oreja si no llega a ser porque pinchó dos veces y mató de un estoconazo trasero y caído. Aviso. Coge los trastos de descabellar, pero se toma su tiempo a esperar que caiga solo el toro. Fuertes aplausos y saludos de despedida desde el centro del coso. Clamorosa ovación.

 

Hemos visto, probablemente, al mejor torero de la época, pero creo que debemos esperar a la temporada próxima para ver a José Tomás con toros más bravos, con más trapío y más cornamenta, en plazas más exigentes, para ver si ha recuperado su madurez y genialidad de tiempos no tan pretéritos.

 

Serafín Marín, de corinto y oro, sale al ruedo con un capote picassiano firmado por María Franco, refrendado por la expresión “LIBERTAT” y las banderas de España y Catalunya en el reverso. Faena voluntariosa a un toro que humillaba, pero sin trasmisión alguna, y durante la que se volvieron a oír insistentemente gritos de ¡Libertad! ¡Libertad! Estocada caída hasta la bola. Aplausos. Saludo.

 

El toro que cerraba la plaza de toros de Barcelona, se llamaba Dudalegre, negro mulato, de 567 kilos. Brindis al público desde el centro, abrazando virtualmente el coso. Faena desigual, más emotiva que torera. Valiente. Muletazos sinceros. Un toro flojo que se cae en dos ocasiones. Alarga la faena pretendiendo retrasar el final de la plaza. Surge una voz que dice textualmente: “Vamos, que luego sale Montilla”. Manoletinas lejanas del cuerpo y remate por alto que surgen el efecto deseado. Estoconazo hasta la bola, el toro rueda sin puntilla.

 

Excesiva generosidad, dos orejas como homenaje al momento y al torero catalán que a las 20:16 horas, de rodillas, besa la arena de la plaza, se sienta llorando en el estribo, y cierra la historia del toreo en Catalunya.

 

Pertenezco a la generación del “Prohibido prohibir”. ¡Libertad! ¡Libertad! era el clamor, exactamente igual a lo que gritábamos en los albores de la democracia. Las cuadrillas se resisten a abandonar la plaza. Saludan los areneros y se hacen una fotografía para la posteridad. El público inunda el ruedo. Se llevan en hombros a los tres últimos toreros, y en esos hombros iban todos los hombres y mujeres que cada día se juegan la vida de tú a tú, en una lucha a muerte ante un animal que existe, única y exclusivamente, para ser lidiado en plazas de toros.

 

Ojos llorosos escondiéndose en gafas oscuras en los albores de la noche. “Continuará” decía una pancarta …

 

Campitos

 

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Publicado en el Blog de Campos el 25 de septiembre de 2015

 

 

Barcelona (España) – 24 de septiembre de 2011

Barcelona (España) – 24 de septiembre de 2011

Esta crónica está escrita hace cuatro años. Yo tuve la suerte de estar presente.

 

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24 de septiembre de 2011, fiesta de La Mercè. Plaza de toros Monumental de Barcelona. A la entrada, los mismos antitaurinos de siempre protestando, en número que se pueden contar como atestiguan las fotografías que se adjuntan a estos comentarios y, en esta ocasión, protegidos por los Mossos d’Esquadra en número que casi igualan al de los manifestantes.

 

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Fotografía del 22-08-2010

 

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Fotografía del 24-09-2011

Ambiente de gala fuera de la plaza, de tarde de toros importante, tanto por el cartel como por lo que representa. Simpatizantes de PxC repartiendo folletos que decían: ‘No a la mezquita de La Monumental. Prohíben los toros… Para traernos los moros”. La unión de Taurinos y Aficionados de Catalunya indica en su panfleto: “Catalunya es taurina. Libertad”. Y pro – taurinos con las banderas de Cataluña y España juntas. Yo creo que es ahí donde verdaderamente duele el asunto.

 

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Tres cuartos de plaza aunque, ¡Oh, sorpresa! el espacio vacío corresponde a las mejores entrada de sombra, a esas que no sé por qué extraña razón nunca están a disposición del aficionado de calle, y que sospecho estarán en poder de los que han tenido que sacar el abono completo para poder venir mañana a ver a José Tomás.

 

Seis en punto de la tarde, la banda de música toca Els Segadors, himno con el que a más de un catalán se le caen las lágrimas, grito unánime de “Libertad” de los aficionados en toda la plaza, y yo me siento rejuvenecer treinta y cinco años … ¿No hemos avanzado nada? ¿Seguimos viviendo al dictado de unos pocos?

 

Emotivo paseíllo y posterior ruptura. Aplauso total, fuerte, sostenido, primero a los tres espadas, a los que se unieron los toreros de plata y castoreño, saludando todos, destocados, desde los medios. Estado emocional máximo.

 

Corrida de Núñez del Cuvillo, bien presentados, recortados de cuerpo, nobles, serios, segundo y quinto más astifinos, de resultados diferentes.

 

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Abre plaza MORANTE DE LA PUEBLA, de catafalco y azabache, recogiendo al toro con una tanda para enmarcar. Inicio de muleta con trinchera de lujo, el toro se viene abajo, con genio pero falto de fuerza, el torero rectifica varias veces de posición, y suena una voz anónima desde la grada: ¿Por qué no toreas, hombre? Hasta aquí hemos llegado, el cabreo del torero es monumental, pinchazo y media de oficio con resultado de muerte inmediata. Silencio.

 

Es verdad que Morante tuvo el peor lote de la corrida. Pero lo que vimos en su segundo es uno de los muchos hitos de hoy. Toro con cuajo, violento, que empezó cayéndose en la tanda de recibo con el capote. Comienza la muleta con ayudados por alto junto a las tablas; el toro no es fácil y está entero, sigue con pases de trasteo, descentrado, nervioso y da una “espantá” de la de los toreros de arte, tipo Curro o Paula de sus últimos tiempos. Sinvergüenza fue la palabra más bonita que le dijeron. Espadazo pescuecero andando, media al paso y ocho descabellos. ¡Mambo! Descomunal pitada.

 

EL JULI, de catafalco y oro, estuvo en gran figura del torero, en momento dulce, muy por encima de los morlacos que le tocaron en suerte, los más astifinos de la corrida.

 

Recoge a su primero con unas verónicas de perfecta ejecución; el toro se amorcilla en la primera vara que toma en el caballo reserva, cabecea y recorta con peligro. El Juli lo saca al centro del ruedo y le da distancia, el toro se viene arriba, y se produce el milagro: Muletazos de mano baja, ceñidos, ligados, lentos, con mando, por la derecha son redondos de postal, con la izquierda naturales profundos, extraordinarios, adornándose con salida afarolada que levanta al público de sus asientos. Estocada en todo lo alto, hasta la bola, el toro rueda de forma espectacular. Dos orejas, vuelta al ruedo con la bandera catalana, gritos de ¡Libertad! ¡Libertad! Apoteósico.

 

En su segundo, un toro complicado que iba tirando derrotes a todos lados, vimos las dos mejores varas de la corrida, en su sitio y en su tiempo. Faena importante, centrando al toro y bajándole la muleta en trasteos para que humille. De gran valor, aguantando mucho a un toro de corto recorrido. Buen toreo con ambas manos, sobresaliendo dos naturales de tres cuartos de vuelta de circunferencia, perfectos. Estocada fulminante. Una oreja con fuerte petición de la segunda, que hubiese sido merecida en mi opinión dado el trabajo, menos brillante pero de más mérito, de sometimiento al que llevó al toro.

 

José María Manzanares, de tabaco y oro, estuvo en torero valiente toda la tarde. El tercer toro de lidia fue un manso que apretaba mucho y buscaba la querencia, y que le tiró un par de derrotes en los que le puso el pitón izquierdo en la cara. Consiguió fijarlo a base de paciencia y darle tiempo, sacando excelentes pases con la mano derecha, cargando el cuerpo. Se empeña en matar recibiendo pero el toro no arranca. Estocada casi entera de efecto inmediato, sin puntilla. Dos orejas que, en mi opinión, hubiese sido suficiente con una.

 

En el sexto, un toro fino, colorao, con muy poca fuerza, que dobla las manos, pero con calidad, Manzanares hizo una lidia de maestro. Morante hizo “el quite del perdón” dejando en el aire cuatro joyas, lentas parsimoniosas, de “aquí estoy yo”. Manzanares brinda al público una faena de aguante, de darle tiempo de recuperación al toro, tandas cortas y espaciadas, por ambas manos, cadenciosas, derechazos templados, redondos, perfectos, sin quitar la franela del morrillo, salida a mano cambiada, naturales largos, profundos, cargando la suerte, soberbios. Mata recibiendo al grito en la grada de “Viva Morante”; el toro rueda sin puntilla; dos orejas de concesión simultánea; el toro es aplaudido en el arrastre.

 

Mientras la plaza empieza a vaciarse de los aficionados, o solo asistentes, que pretenden evitar los atascos que se producen después de un acto multitudinario como esta corrida de toros, y el resto se deshace en aplausos a los toreros y en gritos de ¡Libertad! ¡Libertad!, Morante pide el sobrero y se oyen de nuevo clarines y timbales.

 

Toro negro, con poca fuerza, pero con calidad, sale corretón. Y Morante lo para de capa, parando el tiempo: Cinco lances y una media de poner los pelos de punta, de genio del toreo. La plaza loca. Dos puyazos apuntados. Morante ofrece las banderillas a sus colegas de terna. El Juli, muy bien, como cuando empezaba, recto, ciento ochenta grados al morrillo. Manzanares, al violín, marra, pero se gira, aguanta la embestida y las fijas en su sitio; y Morante, descalzo, perfecto, asomándose al balcón. Queman las manos de aplaudir a los maestros.

 

Morante deja reposar al toro. Trinchera. Desplante. El toro se viene arriba. Pases de todas las formas y colores, largos, profundos, hondos, quieto, derecha de película, izquierda baja, muy baja, naturales con los pies muy juntos, ayudados por alto rematando con la muleta al cielo. Suavidad, temple, naturalidad, quietud, toreo para recordar mientras se viva. Estocada casi entera. Dos orejas.

 

El público enloquecido. Los tres espadas a hombros. Auténtico arte. Hemos tenido la suerte de vivir una jornada taurina histórica. Yo me estoy pensando en volver a ver una corrida de toros, si lo correcto no sería quedarme para siempre con el sabor de la de hoy, que perdurara en mi recuerdo para siempre, pues va a ser muy difícil ver algo mejor. Bueno, todavía no he acabado de escribir estas líneas y ya me estoy diciendo que es obligatorio para los buenos aficionados ir mañana a ver a José Tomás cerrar la historia de la fiesta nacional en Barcelona.

 

Campitos

 

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Una aficionada pide una de las nueve orejas de ayer en la Monumental de Barcelona

 

Publicado en el Blog de Campos el 24 se septiembre de 2015

La enseñanza en España

La enseñanza en España

Un problema matemático:

ENSEÑANZA DE 1960:

Un campesino vende un saco de patatas por 1000 ptas. Sus gastos de producción se elevan a 4/5 del precio de la venta. ¿Cuál es su beneficio?

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