Libertad de expresión de militares en la reserva

Notario de la actualidad política de España, que cada uno piensa lo que quiera: Eso es la democracia y la libertad.

Durante el presente mes de diciembre 2020 se han producido una serie de escritos al Rey Felipe VI por parte de militares retirados del servicio activo. A la fecha de estos comentarios los adheridos son 614 en total, de ellos 44 generales.

A continuación, dejamos constancia textual del último de los escritos enviados y de un artículo de opinión sobre ello del periodista Juan Ariza.

DECLARACION DE MITARES RETIRADOS ANTE LA SITUACION ACTUAL DE ESPAÑA

Preocupados por el deterioro progresivo sufrido por nuestra Patria durante las últimas legislaturas hasta límites imprevisibles, militares de todas las graduaciones en situación de retirados y por tanto recuperado de pleno su derecho a la libertad de opinión y expresión, manifestamos y firmamos la presente declaración.

Conscientes de compartir las mismas inquietudes que nuestros compañeros de la XIX Promoción del Ejército del Aire y de la XXIII de la Academia General Militar del Ejército de Tierra, expuestas por cada una en sendas cartas al Presidente del Parlamento Europeo y a S.M. El Rey de España y siendo conocidas todas las misivas por su difusión en los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, no consideramos necesario reiterar de forma exhaustiva las causas del deterioro expresado.

No obstante, relacionamos las que estimamos como causas más dañinas para la convivencia de los españoles dentro del espíritu de nuestra Constitución de 1978, siendo el resto de las medidas restrictivas que viene imponiendo el Gobierno, consecuencia de las principales que se enumeran a continuación:

La Unidad de España en peligro.

Dada su minoría parlamentaria para formar Gobierno, el PSOE optó por la coalición con los comunistas y el apoyo de independentistas/golpistas catalanes y proetarras vascos, aceptando para ello los desprecios a España, las humillaciones a sus símbolos, el menosprecio al Rey y los ataques a su efigie. Además de permitir violentas algaradas independentistas y golpistas con petición de indultos a condenados por sedición así como conceder favores a terroristas con el consiguiente menosprecio a sus víctimas.

Grave riesgo para la Democracia.

Bordeando la legislación vigente, se busca el sometimiento al Poder Ejecutivo del Poder Judicial, incluida la Fiscal General del Estado. Permitiendo que se cuestione la Monarquía constitucional por los socios de Gobierno. Limitando y eliminando los derechos fundamentales a los españoles.

Imposición de un pensamiento único.

Mediante Leyes como La Memoria democrática de pensamiento único y la de Educación inclusiva de adoctrinamiento ideológico.

Por considerar todo ello un grave riesgo para la Unidad de España, y su orden Constitucional, como militares, que seguimos siendo aún en la situación de retirados, mantenemos activo el Juramento que prestamos en su día de garantizar la soberanía e independencia de España y defender su integridad territorial y el orden constitucional, entregando la vida si fuera preciso.

Si bien por edad no podemos ejercer nuestra vocación de soldados en Unidades, sí hemos recuperado los derechos fundamentales a los que renunciamos voluntariamente al abrazar la carrera de las Armas. Entre ellos la libertad de opinión y expresión que nos permite firmar esta declaración, que advierte de los riesgos a que están sometiendo a nuestra Patria los responsables de dirigir el futuro de España.

Por último, al firmar esta declaración y comprometer nuestra contribución para revertir la peligrosa deriva en que se ha situado a nuestra Patria, no podemos dejar de renovar una vez más nuestra absoluta lealtad a nuestro Rey y Mando Supremo de las Fuerzas Armadas con el mismo entusiasmo con que lo hicimos al despedirnos de la Bandera finalizado nuestro Servicio activo.

¡VIVA ESPAÑA!

Diciembre de 2020

Julio Ariza Irigoyen, periodista, propietario y presidente del Intereconomía, escribe en https://rebelionenlagranja.com/autor/julio-ariza el siguiente artículo:

Cobardes, octogenarios, cadavéricos…y, por supuesto, fascistas. ¿Alguien da más?  Con ese desprecio se refieren desde este gobierno de chiquilicuatres y desde sus terminales mediáticas al medio millar de altos mandos militares jubilados que han remitido al Rey Felipe VI cartas para manifestar su preocupación por la deriva nacional. Son legítimos “memoriales” de denuncia (“no he de callar por más que con el dedo”) de quienes juraron servir a España de por vida (quizás a Sánchez le extrañe que haya personas que cumplan su palabra)  y que han tenido el arrojo de no callar ante el ataque desplegado por el gobierno a las instituciones, al orden constitucional y a los derechos de los españoles. Lo hacen como particulares, personas jubiladas en el lícito ejercicio de su libertad de expresión.

Pero la voz de ese medio centenar de viejos soldados españoles, los quinientos, representa mucho más de lo que se les atribuye desde el gobierno.

No; no se trata del último suspiro de cuatro gatos decrépitos, atrabiliarios y golpistoides. Se trata de soldados de honor y de ciudadanos de primer orden. La generación que ahora protesta es la misma que transformó el ejército salido de la guerra en unas Fuerzas Armadas de todos los españoles y a la altura de la U.E. Una generación que transformó un ejército basado en el reemplazo en otro de profesionales. Probablemente sea el cuerpo de servidores públicos que más ha cambiado y se ha modernizado. Son, quizás, una de las pocas élites que todavía nos quedan: españoles bien formados profesional y moralmente. Pasan un proceso de selección para el ingreso que ningún político superaría. Luego se encierran en esas Universidades que son las Academias (la General y las de cada Arma), donde viven en régimen de internamiento, sacrificio y exigencia. Hablan idiomas, participan en misiones internacionales, están sujetos a procesos de formación continua, pasan reválidas, están integrados en la OTAN, son internacionalmente queridos y respetados. Si alguien pensó desde la vicepresidencia segunda que el ejército español está integrado por diosdaos cabellos, corruptos y desleales, erró en el cálculo gravemente. Ni profesional ni moralmente son equiparables.

Si a alguna institución le deben los españoles la pervivencia del régimen constitucional y de sus libertades, más allá del Rey, es a esta generación de militares. Por eso es la institución mejor valorada en todas las encuestas y tienen quizás más legitimidad democrática que nadie (o que muchos) para alzar la voz.

Y quizás también porque es la institución que mejor custodia las virtudes. Los militares españoles tienen acreditado en su haber la lealtad, la caballerosidad, la rectitud de conducta, la honestidad, la probidad, la integridad, el honor (vieja virtud al alcance de pocos)  y la vocación de servicio. Respetan el pasado. Respetan a sus mayores. No por jerarquía, sino por formación moral. Y les admiran. De tal manera que el ataque y el desprecio a los quinientos es vivido como un ataque a sus mayores, respetables, impecables, dignos de toda consideración y, en todo caso, a años luz de quienes blanquean a ETA, gobiernan para los independentistas y quieren derribar la Corona, terminar con la independencia judicial y enterrar espuriamente el régimen democrático.

Los jubilados de los ejércitos están alzando la voz en defensa de la democracia.  

Sin duda, la sobreactuación del gobierno y sus socios, insultando a los viejos soldados (algo no visto nunca ni en España ni en ningún país Europeo) indica varias cosas; la primera es una ínfima condición moral (despreciar a los viejos es de seres abyectos); la segunda es preocupación (saben que no son cuatro delirantes sino que expresan un desasosiego real), la tercera es ignorancia (desconocen la cadena de afectos militares, el compañerismo, la lealtad y el respeto a los mayores) y la cuarta es estulticia, la necedad de los gobernantes que piensan que pueden descomponer la nación más vieja de Europa en veinticuatro horas y sin que nadie alce la voz.

Estos “cadavéricos” (así llaman en Moncloa a los quinientos) acaban de poner sobre la mesa una fórmula para la protesta civil (no militar) que jubilados de otros cuerpos del estado podrían empezar a replicar.

¿Y si empezaran a aparecer cartas de centenares servidores públicos jubilados de distintos cuerpos, como los de jueces, fiscales, catedráticos, abogados del estado, diplomáticos, administradores civiles, inspectores de trabajo y de hacienda, policías, guardias civiles y otros funcionarios?  

¿Viejos, caducos, octogenarios, cadavéricos?

España es un país de casi 9 millones de jubilados. Hasta la fecha han estado callados. Y es una generación mucho mejor preparada que la que nos gobierna. Cuando Lastra gritó aquello de “ahora nos toca a nosotros” estaba proclamando la eutanasia política. Ahora en Moncloa les llaman los “cadavéricos”.  Ser o no ser, he ahí el dilema.

Parafraseando a Machado y sus terribles versos de Castilla: clase política miserable, hoy dominadora, envuelta en sus harapos, desprecia cuanto ignora.

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