La agonía de España

ABC del 13/Nov/2020

Autor: Ignacio Sánchez Cámara, catedrático de filosofía de la universidad Rey Juan Carlos

«En Madrid se libra una terrible batalla entre el Frente Popular de comunistas, separatistas y terroristas y los defensores de la libertad, la democracia y la Constitución.

Si cae Madrid daremos un paso decisivo hacia el abismo. El modelo no es la socialdemocracia ni el socialismo democrático. El modelo es el comunismo venezolano o chino, es decir, el fin de la democracia y del Estado de Derecho»

ESPAÑA agoniza. No toda agonía acaba en muerte, pero sí la mayoría. Sabemos lo que nos pasa, aunque la mayoría no quiera enterarse. El virus moral es más grave que el político, y el político que el médico. En este momento tenemos la sociedad más desmoralizada y adormecida y el Gobierno peor posible para la situación más trágica.

Es una obviedad que el separatismo constituye una amenaza para la unidad nacional. Lo grave es que el Gobierno comunista de Sanchez se apoye en los votos separatistas para seguir gobernando.

No hay un caso parecido en todo el Occidente democratico, pero hay otra ruptura de la unidad, acaso más grave: la ruptura de la concordia, la voluntad de unos gobernantes de excluir a, por lo menos, media España, de acabar con ella, de destruirla. Además, no se trata de una experiencia nueva sino de la reedición, irresponsable y culpable, de una maldad reciente: el Frente Popular. Estamos muy cerca de febrero del 36. Aunque eso no signifique que nos espere julio del 36, lo cierto es que el proyecto es claro: la destrucción de la Constitución y de la convivencia, de la concordia y de la libertad, de la Monarquía y del Estado de Derecho. Estamos ante un proyecto totalitario socialcomunista y separatista y las víctimas apenas exhiben unas vagas y lastimeras protestas. Es difícil sentir una vergüenza política comparable a la que cabe sentir ante las declaraciones de un ministro de Justicia que confiesa que el Rey ha sido excluido del acto judicial de Barcelona para salvaguardar la convivencia. Un ministro piensa que la presencia del Rey en una ciudad española es una provocación.

El totalitarismo se apoya siempre en la mentira.

El 18 de julio no fue un golpe de Estado fascista contra la democracia, sino un acto de defensa de una parte de España que se negaba a ser destruida. Hubo crímenes y errores en los dos bandos. Y el franquismo duró más de lo necesario. La guerra civil no fue una lucha entre fascistas y demócratas, sino un conflicto entre los partidarios de la revolución comunista y quienes se resistieron a ella. Y es precisamente esta revolución, este trágico error histórico el que quiere repetir la coalición actual de republicanos, comunistas socialistas filocomunistas y separatistas.

El proyecto es claro. La democracia es el Gobierno y sus aliados: socialistas, comunistas y separatistas. Lo demás es fascismo, es decir, Vox y Partido Popular. Sin este análisis no se entiende lo que sucede en España y desde luego, en Madrid. En la capital se libra una batalla decisiva entre el Frente Popular y los defensores de la libertad y la Constitución. Si cae Madrid daremos un paso decisivo hacia el abismo. El modelo no es la socialdemocracia ni el socialismo democrático. El modelo es el comunismo venezolano o chino. Es decir, el fin de la democracia y la libertad y del Estado de Derecho. Los enemigos de la libertad luchan por destruir la concordia.

En este sentido, el proyecto de ley de memoria «democrática» es mendaz y totalitario, pero no tiene nada de cortina de humo para desviar atenciones y distraer incautos. Forma parte del proyecto político fundamental. Con él, la libertad morirá. Criticar al Gobierno terminará por ser atentado contra la memoria «democrática» y apología del fascismo. Al mismo fin obedece la lucha contra la libertad de enseñanza. Todo gobierno que impone a los ciudadanos lo que se puede o no se puede afirmar en el ámbito de las opiniones, las valoraciones y las teorías es un gobierno totalitario. A los gobiernos no les corresponde decidir lo que está bien o mal en el orden moral, ni lo que es verdadero en el ámbito científico.

Sólo un ignorante o un malvado puede afirmar que todo anticomunista es un fascista. La ruina económica nos acecha, pero aún peor es la ruina moral.

España agoniza. Luchemos por la democracia, y si hay que dar la vida por la libertad, la daremos por nuestros hijos o nietos. Concluyo con un viva a España, a la libertad, a la concordia y al Rey.

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