¿A servir o a servirse?

Hoy en España se airea por parte de los medios de comunicación la comisión que cobró un hermano de la presidenta de la CCAA de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ha sido declarada legal por la justicia, mientras se ocultan las actividades y contratos de Begoña Sánchez, esposa de nuestro presidente de Gobierno, los del hermano de Ximo Puig, presidente de la CCAA Valenciana, de la pareja sentimental de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, y  Uxue Barkos, presidenta de Navarra dice que “adjudicar obra pública a mi hermano es legal, ético y estético”.

Rosa Pérez Garijo, consejera del Gobierno del Reino de Valencia presidido por el socialista Ximo Puig dice que “es aberrante que la bandera de España esté en los colegios valencianos”.

Otros son aún más amplios en su ejemplo de actuación: Otegui ha dicho que “Somos la nación del No a la OTAN, somos partidarios de la paz y la autodeterminación de los pueblos, estamos en contra del ataque militar contra Ucrania y estamos a favor de las soluciones diplomáticas” que dicho por quién lo ha dicho, sonaría a chiste si no habría, que dicen los bilbaínos, sangre a borbotones por medio.

Interesante lo que de esta persona escribe Antonio Robles:  (…) Ellos, los filoterroristas, los herederos políticos de ETA, los que defienden y excarcelan (mediante acuerdos con Sánchez) a aquellos que no sólo violaban sino que silenciaban para siempre la libertad de expresión arrebatando las vidas de sus opositores, los que usaban las armas para sus abyectos fines nacionalistas, los miserables del tiro en la nuca, los cobardes de las bombas en los centros comerciales y casas cuarteles de la Guardia Civil. (…) Y tampoco podemos olvidarnos, pocos días antes, de la cumbre al más bajo nivel que se produjo entre ERC y EH Bildu, en la que comparecieron juntos Junqueras y Otegui, para decir que “somos la vanguardia de la defensa contra el fascismo”, ¡ellos, un golpista y un terrorista!

Lo importante es la honradez de las personas, aquellos que viven como piensan. Nada que ver las actuaciones descritas anteriormente con la de Julio Anguita, político comunista, que a la hora de jubilarse renunció a la pensión vitalicia que le correspondía porque “con la de maestro jubilado tengo bastante”. Unos llegan a la política a servir y otros a servirse del puesto.

Por unos cuántos ecologistas, sin representación parlamentaria de ningún tipo, lo que es igual, de insignificancia nacional, todos los años se vierten millones de hectómetros cúbicos al mar y no son recogidos en pantanos, porque estos son cosas franquistas, pero el agua va a ser el petróleo del siglo XXI, los precios van a subir de una forma exponencial y ellos viven, mal, pero viven, de las subvenciones que reciben para armar ruido en la calle.

España arde por los cuatro costados, nos amenazan con el apocalipsis climática cuando temperaturas de cuarenta grados en los meses de julio y agosto siempre se ha llamado verano, nunca más se supo del ICONA – El Instituto para la Conservación de la Naturaleza creado en 1971 como continuador a la Dirección General de Montes, que limpiaba los montes, replantaba árboles, hacía caminos y cortafuegos, todo ello desapareciendo para tener contentos a unos pocos defensores de insectos, piñas secas y pequeñas alimañas, que sucumben en su totalidad en cualquier incendio. Y uno que “miente más que parpadea”, haciéndose fotos con las llamas de fondo, diciendo que se les ayudará y protegerá cuando todavía están pendientes las que en su día anunció por la erupción del volcán de La Palma.

Otros cuantos quieren que volvamos a los candiles y las velas de cera para alumbrarnos, pues nuestra dependencia externa del gas y la electricidad (digno de Celtiberia Show: “Al que le parezca que está cara la gasolina, quizá se debería plantear comprarse un coche eléctrico”, ha dicho la ministra Maria Jesús Montero) cuando el gas sube un 300%, la luz un 250% y la gasolina otro 50% con relación a la misma fecha del año pasado, el belicismo de la guerra Rusia-Ucrania y el ya latente entre Argelia y Marruecos, ahí al lado, al alcance de cualquier misil, negamos la autorización para sacar uranio de la tierra en El Retortillo, en la provincia de Salamanca, y nos negamos a la energía nuclear por su peligrosidad, igual que cuando a los indios americanos les daba miedo la llegada del tren.

Las ayudas y préstamos de la Unión Europea, en vez de dedicarlas a hacer viviendas sociales, de las que se necesitan muchos cientos de miles, e invertir en empresas de nueva tecnología y futuro, se están dilapidando en tapar parches y bocas independentistas, subvenciones a amiguetes, sin control parlamentario y con un contubernio entre partidos que ha llegado al Tribunal de Cuentas, aceptando que sea el propio Estado, a través de una Comunidad Autónoma, quien responda de las transgresiones jurídicas realizadas por alguien contra el propio Estado. Algún día, cuando pasen muchos años y algún historiador quiera profundizar en este tema, deberá leerlo más de una vez para poder comprenderlo.

Pero, amigos, esto es España. Cela dijo que “si los cornudos volasen, cambiaría el clima”. A esa cornamenta sexual hay que añadir los imbéciles que son todos los que lo parecen y muchos de los que no lo parecen. Eso sí que sería un verdadero cambio climático.

Antonio CAMPOS

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