España – El franquismo – 2ª parte

MIGUEL GONZÁLEZ – Madrid 22 octubre 2018

El 6 de diciembre de 1947, el agregado militar en Washington remite un telegrama cifrado al Estado Mayor Central. Una vez descifrado, el texto dice: “[El número] tres actual [del Ejército de EE UU] recibió contestación a memorándum dirigido conjuntamente por Ejército y Marina a [Departamento de] Estado sobre necesidad de mejorar radical y urgentemente relaciones con España […]. En el secretísimo documento [el departamento de] Estado dice textualmente: las relaciones con España en todos sus aspectos se normalizarán con toda rapidez sin ruido ni comunicado a la prensa. Mi informante […] entiende que [sería] conveniente [que] sigamos nosotros una política semejante de discreción en [las] manifestaciones exteriores durante proceso [de] cambio”.

Es lógico que el Departamento de Estado no quisiera que trascendiera su intención de normalizar relaciones con España. Solo un año antes, la ONU ha condenado al régimen de Franco, convirtiéndole en un paria internacional En 1950, el presidente Truman muestra públicamente su disgusto por la inclusión en el presupuesto de un préstamo para España. “No extraña en nada esta actitud de Mr. Truman, que puede considerarse como la natural continuación de la comedia que viene representando desde el primer momento”, escribe el agregado en Washington.

Para entonces, los dos países habían dado ya algunos pasos discretos. Franco autorizó, en 1948, que los militares norteamericanos destacados en Europa y sus familias pudiesen entrar en España sin pasaporte. Se está fraguando la Guerra Fría y el Pentágono ve en España un potencial aliado por su situación estratégica y su furibundo anticomunismo. Muy pronto se empieza a negociar la instalación de bases militares de EE UU en suelo español.

Según una nota del Estado Mayor Central del 28 de julio de 1951, los cinco puertos solicitados por Washington son Mahón, Cartagena, Cádiz, Ferrol del Caudillo y Santander. Finalmente, el acuerdo de 1953 contempla tres bases aéreas (Morón de la Frontera, Torrejón de Ardoz y Zaragoza), así como una base naval (Rota) y numerosas facilidades e instalaciones menores.

La presencia de las tropas norteamericanas suscita recelos y una nota de enero de 1956 se hace eco de “noticias sin confirmar” según las cuales EE UU habría obtenido autorización para tener un depósito de bombas nucleares en San Pablo (Sevilla).

En octubre de 1954, el ministro del Ejército y exjefe de la División Azul, Agustín Muñoz-Grandes, mano derecha de Franco, visita durante dos semanas EE UU. A su homólogo, Robert Stevens, le dice que Franco quiere entrar en la OTAN, pero no va a pedir el ingreso porque teme el veto de algún aliado. En noviembre de 1955, el secretario de Estado estadounidense, Foster Dulles, se entrevista con Franco en Madrid. El dictador le confiesa que, si España entra en la ONU, planteará la reivindicación de Gibraltar, pero aceptará que siga la base británica. Al mes siguiente, España es admitida como miembro de Naciones Unidas. En 1959, el presidente estadounidense Dwight Eisenhower visita España. Franco ha roto definitivamente su aislamiento internacional.

 

 

 

Franco despide al presidente Eisenhower tras su visita oficial a España en 1959. JAIME PATO EFE/EFE

 

El Fuero del Trabajo, aprobado el 9 de marzo de 1938, elaborada y aprobada antes de la terminación de la Guerra Civil es una de las Siete Leyes Fundamentales del Franquismo. En base a esa ley fundamental, se aprobaron las siguientes leyes:

 

1 de septiembre de 1939 Ley del Subsidio familiar.
23 de septiembre de 1939 Ley del Subsidio de Vejez.
13 de julio de 1940 Ley de Descanso dominical y días festivos.
25 de noviembre de 1942 Ley de Patrimonios familiares.
14 de diciembre de 1942 Seguro Obligatorio de enfermedad.

Para dar cobertura a la Ley del Seguro Obligatorio de enfermedad, se construyó una red hospitalaria, dependiente de la Seguridad Social:

Residencias hospitalarias 292
Ambulatorios 500
Consultorios 425
Residencias concertadas 96

 

26 de enero de 1944 Contrato de Trabajo, vacaciones retribuidas, maternidad para las mujeres trabajadoras y garantías sindicales.
19 de noviembre de 1944 Paga extraordinaria de Navidad.
18 de julio de 1947 Paga extraordinaria del 18 de julio.
14 de junio de 1950 Reforma del I.N.P. para una mejor cobertura en la acción protectora.
22 de junio de 1956 Accidentes de Trabajo
24 de abril de 1958 Convenios colectivos
23 de abril de 1959 Mutualidad agraria. EN esta ley se encuadran 2.300.000 trabajadores del campo, por cuenta ajena y propia.
2 de abril de 1961 Seguro de Desempleo.
14 de junio de 1962 Ayuda a la Ancianidad.
28 de diciembre de 1963 Ley de Bases de la Seguridad Social.
31 de mayo de 1966 Régimen Especial Agrario.
2 de octubre de 1969 Ordenanza General del Campo, donde se establece la jornada laboral de 8 horas.
20 de agosto de 1970 Mutualidad de Autónomos Agrícolas.
23 de diciembre de 1970 Ley de Empleo Comunitario.

A la muerte de Franco en 1975, todos los trabajadores españoles tenían cubiertas las siguientes contingencias por el Estado:

-Seguro de Desempleo.
-Subsidio de Vejez.
-Invalidez permanente total.
-Invalidez absoluta.
-Gran invalidez.
-Discapacitados y Disminuidos.
-Subsidio de Ancianidad.
-Enfermedad Común no laboral.
-Accidente Común no laboral.
-Subsidio familiar.
-Protección familias numerosas.
-Asistencia farmacéutica.
-Asistencia médica.
-Asistencia hospitalaria.
-Vacaciones retribuidas.
-Descanso Dominical y días festivos.
-Paga extraordinaria de Navidad.
-Paga extraordinaria del 18 de julio.
-Pagas sobre beneficios.
-Convenios Colectivos.
-Representantes sindicales (liberados).
-Jurados de empresa.
-Representación Consejos de la administración de las empresas.

 

 Servicio de Estudios del Banco de Bilbao

El Servicio de Estudios del Banco de Bilbao era la entidad que hacía las estadísticas más fiables que se han realizado en España hasta hace unos pocos años. Los datos que siguen a continuación están refundidos por mí sobre la fuente de “Renta Nacional de España y su distribución provincial años 1955-1975”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El crecimiento económico en la España franquista: una verdad que incomoda a la izquierda

¿Cuál es el régimen que ha cosechado un mayor crecimiento económico en España a lo largo de los últimos 150 años de historia?

Daniel Fernández 2018-10-27

 

Franco, en una inauguración en 1954 | Wikimedia

 

Con oportunidad del traslado de los restos del general Franco se ha abierto en España un debate interesante sobre la figura del otrora dictador español. Quizá más interesante todavía es el debate abierto en torno al buen (o mal) hacer del régimen franquista.

Los columnistas en prensa escrita y los tertulianos en los programas de televisión enfatizan constantemente los abusos del régimen en términos de libertades civiles y políticas. Sin embargo, rara vez se escribe o habla de los méritos o deméritos del régimen en términos económicos, y, cuando se hace, creemos que se aborda el tema de forma extremadamente parcial.

En este artículo vamos a comparar el crecimiento de la renta per cápita española en diferentes regímenes. No nos vamos a limitar sólo a comparar el régimen franquista con el régimen democrático actual. Los datos de renta per cápita nos permiten ir mucho más atrás. En concreto, podemos ir hasta 1868 (sexenio democrático) y comparar el crecimiento obtenido en los diferentes regímenes en los últimos 150 años.

 

Seis regímenes y 150 años de historia

Vamos a poder estudiar el rendimiento económico de seis regímenes diferentes que se han extendido a lo largo de casi 150 años de historia española, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta 2016.

 

Vemos que hay tres regímenes que duran un número importante de años, mientras que otros duran muy poco. Los resultados que obtengamos de los regímenes más cortos son mucho menos informativos de los que obtengamos de los regímenes más largos. Las variables económicas muchas veces llevan cierto retardo e «impulso». Esto es, es posible que el crecimiento que se da en el sexenio democrático, más que venir de las propias políticas de los múltiples gobiernos que tiene España en esa época, venga de cierto impulso del régimen anterior (Reinado Isabel II). Exactamente lo mismo ocurre para el resto de regímenes cortos.

También es posible que la economía española tuviera en los diferentes regímenes «vientos de cola» o «vientos de cara», es decir que el crecimiento de otras economías impulse o ralentice la economía nacional, aunque esta eventualidad debería importar menos cuanto más largo sea el régimen a estudiar. Analicemos el crecimiento económico que ha proporcionado cada uno de estos regímenes.

Renta per cápita

La variable más utilizada como proxy de nivel de vida es la renta per cápita. A este respecto, las tablas del proyecto Angus Madisson nos proporcionan una fuente de información muy valiosa. Dichas tablas proporcionan la renta per cápita española año tras año desde 1850.

 

A simple vista, podemos ver que el peor momento de crecimiento económico en la historia reciente de España ha sido, como no podía ser de otra forma, el periodo de la Guerra Civil. El mejor momento de crecimiento parece ser el obtenido en el régimen franquista, a pesar de que sus inicios coinciden con la Segunda Guerra Mundial.

El Sexenio Democrático, junto al inicio de la Restauración, parecen ser momentos de crecimiento; el resto de la Restauración tiene crecimientos mediocres; la breve dictadura del general Primo de Rivera parece coincidir con un crecimiento, mientras que la Segunda República vuelve a obtener crecimientos mediocres; después de la Guerra Civil, el régimen franquista coincide con la mejor época de crecimiento económico que ha conocido la historia moderna española; el periodo democrático inicia con los altos crecimientos experimentados en el Franquismo, aunque van perdiendo fuerza a lo largo de los años para, finalmente, entrar en terreno negativo por el efecto de la Gran Recesión que se inicia en 2008. Si calculamos el crecimiento medio de la renta per cápita en los diferentes regímenes obtenemos los datos siguientes:

El Franquismo obtiene los mejores crecimientos económicos de la historia moderna en España. La democracia actual se encuentra por debajo del Franquismo, del Sexenio Democrático y de la Dictadura de Primo de Rivera en lo que a crecimiento de la renta per cápita se refiere.

Pero los regímenes que más tiempo se han extendido en el tiempo (Restauración Borbónica, Franquismo y Democracia actual) también han tenido diferentes etapas. Hemos separado el crecimiento de la renta per cápita en sendos sub-periodos. Los datos se pueden ver a continuación:

 

 

Una vez más vemos que el Franquismo, en cualquiera de sus dos etapas ha sido más exitoso en el desarrollo económico que cualquiera de los otros regímenes bajo los que ha vivido España en los últimos 150 años. Especialmente fuerte fue el crecimiento en la segunda etapa del Franquismo, cuando se liberaliza de forma efectiva la economía española.

 

Comparativa internacional

Podría ocurrir que un régimen concreto tuviera buenos/malos datos económicos no tanto por su buen/mal hacer, sino por el desarrollo de los países del entorno. De esta manera, vamos a calcular la renta per cápita española comparada con los principales países del entorno al inicio y al final de cada régimen para ver si, efectivamente, un sistema de gobierno concreto consiguió un avance o un retroceso en términos relativos (relativo a los países del entorno). En la siguiente gráfica podemos ver la renta per cápita española como porcentaje de la renta per cápita del resto de Europa occidental.

 

 

En esta ocasión tenemos una panorámica similar a la anterior, aunque con algunas importantes diferencias. Lo primero que vemos (una vez más) es que la Guerra Civil fue traumática para la economía española (efectivamente, por mucho que algunas corrientes económicas se esfuercen, las guerras son desastrosas para la economía).

El aparente boom después de la Guerra Civil Española es, en parte, explicado por la destrucción de riqueza que estaba ocurriendo en el resto de Europa. Aquí vemos que la primera etapa del Franquismo tuvo un crecimiento relativamente parecido al del resto de Europa, pero la segunda etapa del Franquismo es claramente de crecimiento acelerado muy por encima del crecimiento del resto de Europa. La época democrática actual es bastante mejor de lo que aparecía antes. Si bien existe cierto retroceso en los últimos años, España ha acortado diferencias de renta per cápita con respecto al resto de Europa en la época democrática.

En la tabla 4 se muestra la renta per cápita en España como porcentaje de la renta per cápita en el resto de Europa al inicio y final de cada régimen. También se muestra el crecimiento (positivo o negativo) que ha tenido dicho régimen en comparación con el resto de Europa.

 

 

En esta métrica, el punto de partida elegido para el Franquismo es muy importante. La fecha utilizada como punto de partida del Franquismo en otras gráficas y tablas (1939) tiene ciertos problemas para hacer comparaciones con el resto de Europa. España se encontraba en plena reconstrucción después de la Guerra Civil Española mientras que el resto de Europa se encontraba en plena guerra. Por esto se incluye, a modo de comparación, 1945 como punto de partida alternativo para el Franquismo.

Con relación al punto de partida del Franquismo, hemos de mencionar que si bien la cifra de 38% (punto de partida en 1939) es muy baja precisamente por la destrucción a la que lleva la Guerra Civil, la cifra de 56% (punto de partida 1945) es probablemente muy alta por la destrucción que conllevó la Segunda Guerra Mundial en el resto de Europa. Es por ello que la cifra real comparable esté entre el 38% y 56% (es decir la renta española era aproximadamente el 47% de la renta per capita europea cuando inicia el régimen de Franco).

Por lo que podríamos establecer un rango de mejora relativa de la calidad de vida en el régimen franquista de entre el 13,2% y el 30,8%. En cualquier caso, incluso el límite inferior muestra una mejora superior a cualquier otro régimen. Por tanto, una vez cruzados datos con los del resto de Europa, vemos que el crecimiento económico de la democracia es mejor de lo que parecía en un primer momento. Sin embargo, el crecimiento económico del Franquismo sigue siendo muy superior al de cualquier otro régimen que haya tenido España en los últimos 150 años.

 

¿Lo mejor es una dictadura?

Entonces, ¿estamos sugiriendo que lo mejor para la economía es tener una dictadura? La respuesta es un rotundo no. De hecho, del análisis de los datos que hemos expuesto se puede sacar la conclusión de que la primera parte del régimen Franquista es de todo menos un oasis económico.

Lo que pretende este artículo es poner a la dictadura Franquista en su sitio (en términos económicos) comparándola con el resto de regímenes españoles y con el crecimiento económico del resto de Europa. Y en este aspecto, los datos nos dicen que el régimen Franquista fue la época de mayor crecimiento económico en la historia reciente de España. Y lo ha sido a pesar de su mediocre crecimiento (en términos relativos) hasta las reformas liberalizadoras del año 58El crecimiento económico español fue tan fuerte desde el año 59 hasta la muerte del dictador en 1975 que se ha bautizado el periodo como el milagro económico español.

Se podría argumentar que las desigualdades eran superiores en la España Franquista y que, por tanto, las clases populares en realidad no mejoraban su vida. Sin embargo, las cifras de desigualdad parecen indicar justo lo contrario. En un estudio que calcula las cifras de desigualdad en España en 1933,  se concluye que las desigualdades cayeron drásticamente en la primera fase de la dictadura y se mantuvieron estables a partir de 1958 a pesar del increíble aumento en el crecimiento económico.

 

¿Se vivía mejor en el Franquismo?

La respuesta a este interrogante es otro rotundo no. De hecho, la generación actual vive mucho mejor que sus padres y abuelos. En este artículo recogí una serie de estadísticas de niveles de vida a finales de los 50s, inicio de los 90s y mediados de los 2010s (tres generaciones diferentes) y se puede ver cómo, efectivamente, la generación actual de españoles es, con mucho, la que mejor calidad de vida tiene.

Lo que se desprende de los datos expuestos en este artículo es que la creación de riqueza en la segunda parte del régimen Franquista (desde el año 1958 hasta 1975) era mucho más acelerada que la creación de riqueza de la democracia actual o de cualquier otro régimen económico en los últimos 150 años.

Liberalizar mercados y proteger la vida y propiedad de los ciudadanos es la mejor política que se puede realizar para desarrollar una economía, y esto es algo que el régimen de Franco realizó especialmente bien en su segunda etapa. Si bien la democracia actual haría muy mal en imitar al régimen de Franco en lo que a libertades civiles se refiere, copiar las políticas económicas iniciadas por el régimen a partir del año 58 podría traer una nueva ola de prosperidad a la economía española.

Esta es una versión reducida del artículo publicado originalmente en UFM Market Trends por Daniel Fernández Méndez.

 

La Política Interior de España Durante el Franquismo (1939-1975). Del argelino ADJALI aziz, bajo la dirección técnica de BELMIR nadjet.

La Economía en la España de Franco. La economía española durante el franquismo tiene tres etapas bien diferenciadas. La primera es la etapa de la autarquía (1939-1950), caracterizada por la depresión, la dramática escasez de todo tipo de bienes y la interrupción drástica del proceso de modernización y crecimiento iniciado por el Gobierno de la República. En la segunda etapa (1950-1960) se produce una vacilante liberación y apertura al exterior que genera un incipiente despegue económico, aunque muy alejado del ciclo de expansión que disfruta el resto de Europa debido a las políticas keynesianas. Por último, entre los años 1960 y 1974 la economía española se ve favorecida por el desarrollo económico internacional, gracias al bajo precio de la energía, a la mano de obra barata, y a las divisas que proporcionan emigrantes y turistas.

… /…

La década de los años cuarenta fue una década de la pérdida de vidas humanas, la destrucción de bienes materiales (ciudades destruidas, instalaciones industriales demolidas, carreteras inservibles…etc.). Lo que hundió esta situación fue la pérdida de la mayor parte de reservas de oro del Banco de España, que se habían empleadas por el pago de los suministros de URSS y la compra de armas por el gobierno republicano. Esto forzó una política de dinero barato, lo que a su vez produjo una fuerte inflación. La economía de los años cuarenta se caracterizó por la proclamación del sistema autárquico, que es una política económica intervencionista que se esfuerza por ser autosuficiente y que rechaza cualquier ayuda externa.

Esta década se caracterizó también por una gran depresión de la producción, tanto agrícola como industrial; Primero, la agricultura fue marcada por la baja productividad, la escasa tecnificación la falta de productos alimenticios imprescindibles, la escasez de abonos, de ganados y lo más importante la falta de la mano de obra en el campo a causa de la pérdida de vidas humanas y la represión de los jornaleros andaluces durante la Guerra Civil que continuó en los años siguientes. También, el obligado abandono de los mercados exteriores a causa del aislamiento hizo que España se perdió los más antiguos clientes de las frutas y vinos españoles.

La decisión de repartir los escasos alimentos disponibles de primera necesidad a precios razonables generó un mercado negro. Todo esto produjo una vida cotidiana marcada por el hambre y las enfermedades (tuberculosis y tifus). Segundo, la industria fue marcada por el descenso del comercio exterior de forma brusca tras la Guerra Civil. En el año 1941, el volumen de las expediciones comerciales al exterior era menos del 30% en comparación con el año 1929, y las importaciones durante esta década se mantuvieron alrededor del 45% de las de 1929.

Una de las preocupaciones del ministro de industria fue la lucha contra el déficit de la balanza de pagos, reduciendo las importaciones y fomentando las exportaciones. La política industrial del gobierno fue intervencionista también, puesto que proclamaron las siguientes medidas:

“La sujeción de las inversiones industriales de cualquier clase tras la proclamación del Decreto del 8 de septiembre de 1939. Que exigía la autorización del Ministerio de Industria para la instalación, la ampliación o traslado de fábricas, así como la intervención en inversión de cupos de materias primas. Control de la inversión extranjera con el propósito de nacionalizar el sector industrial de la economía. Creación del Instituto Nacional de Industria en 1941 con el objetivo de propulsar y financiar la creación y resurgimiento de las industrias”. Finalmente, este retraso de la economía española de los años cuarenta no fue debido a los desastres de la Guerra Civil, sino a la política económica adoptada por el nuevo gobierno.

Años 50. En el marco de las políticas keynesianas que durante más de veinte años van a presidir el largo ciclo de expansión de las economías occidentales iniciado con los cincuenta, el comportamiento de la economía española también es ya sensiblemente distinto. “Los cálculos y estimaciones antes citados vuelven a ser coincidentemente expresivos del indudable empuje de la economía española en el decenio de 1950. Así, en promedios quinquenales, el índice de la producción industrial arroja una tasa de crecimiento del 6,6% para 1951-1955 sobre la media de 1946-1950, y otra de nada menos que del 7,4% para 1956-1960 sobre la media del quinquenio 1951-1955.

Con todo, lo que más me importa señalar es que, a diferencia de lo que se ha evidenciado en los años precedentes, el ritmo de crecimiento español sigue de manera muy uniforme la pauta de otros países europeos, muy particularmente los del Sur de Europa, en los que, por encima de diferencias institucionales, juega un papel semejante, ya en los años cincuenta, el conjunto de las relaciones exteriores (transacciones comerciales, remesas de emigrantes, flujos de capital y divisas por turismo). Esa acentuada sensibilidad con respecto al mercado internacional es tanto más llamativa cuanto que los pasos aperturistas de la política económica española durante los cincuenta, en la línea de aproximación de una liberalización de intercambios y a una situación de pagos multilaterales, son siempre pasos cortos, repletos de temores y reservas”.

Conviene, por eso mismo, insistir en dos aspectos de la política paulatinamente liberalizadora de ese decenio bisagra que dentro de la historia del franquismo es el de 1950. El primero es el carácter de atenuación que tiene respecto a la rigidez anterior de la opción autárquica y de intervencionismo económico, eliminando así impedimentos y obstáculos al crecimiento. Es, pues, el desbloqueo de las potencialidades de la economía española donde reside la afortunada clave tan poco misteriosa como decisiva— de las medidas liberalizadoras del decenio de 1950: un compromiso, en suma, entre los deseos de industrialización y las exigencias de esta industrialización, por emplear una conocida fórmula, coloquial pero muy certera. El segundo aspecto que conviene destacar de esa política es su carácter gradual, resultado, bien es cierto, no de estrategia alguna a medio y largo plazo, sino de los frenos y cautelas que mediatizan los sucesivos intentos de apertura económica. Hasta tal punto que la mantenida tensión entre medidas a favor y en contra de la liberalización, entre amagos aperturistas y reacciones en sentido contrario, acaba constituyendo un rasgo característico de toda la década. Una tensión que alcanza sus momentos culminantes en torno a 1951-1957 y 1959, cuando se adoptan las medidas que, en su conjunto, consiguen un mayor enlace o ensamblaje de España con el mercado internacional y, con ello, el aprovechamiento de los impactos positivos de la onda de prosperidad atlántica desde el comienzo mismo, nótese bien, de los años cincuenta.

Desarrollo económico entre 1959 y 1975. La tercera etapa de la economía española del franquismo comprendida entre 1959 y 1975, se caracterizó por el fuerte crecimiento económico, fue llamada también el milagro económico español, ya que durante esta etapa España creció a un ritmo del 7%. Esta etapa fue marcada por la disminución del intervencionismo del estado lo que habría la economía al exterior y liberaliza las inversiones extranjeras, puesto que recibieron muchas inversiones del exterior. Las causas que ayuden a este rápido crecimiento fueron: las medidas liberalizadoras adoptadas por el plan de estabilización integraron la economía española en la dinámica internacional y también recorten el gasto público, también el crecimiento demográfico ofreció una mano de obra suficiente lo que aumento la producción. España tuvo en los años sesenta una de las tasas de crecimiento más altas del mundo, ya que la producción industrial aumentó en este periodo con una tasa anual del 10%. Entre los medios desarrollados señalamos la de la fábrica de los coches como SEAT 600. Este aumento rápido exigió una cuantiosa importancia de bienes de equipo que se realizó gracias al continuo flujo de divisas procedentes del turismo y de los ahorros enviados por emigrantes puesto que, durante esta etapa, un millón de trabajadores emigraron a través de los conductos legales a Francia, Alemania y Suiza. Cabe mencionar que la inversión del capital extranjero alemán y estadounidense facilitó la compra de las materias primas necesarias, y aumentó el número de exportaciones que ofreció buenas partidas de divisas destinadas al desarrollo industrial.

En el terreno comercial, España alcanzó un superávit en su balanza de pagos y el déficit de la balanza comercial se compensó por los ingresos del turismo, de las inversiones extranjeras y de las remesas enviadas por los emigrantes en Europa. Cabe señalar que la economía siguió creciendo, pero la planificación del gobierno no funcionó bien, ya que había un crecimiento desequilibrio entre las diferentes regiones del país. “En octubre de 1973 se desencadenaba la guerra del petróleo entre los árabes exportadores del petróleo y el Occidente por su ayuda a Israel. Esto creó una crisis económica que toco los países europeos; como España, ya que se hundió la tasa de crecimiento lo que aumentó la inflación que afectó a la balanza de pagos, todo esto, aumentó el problema del paro lo que a su vez incrementó los precios”. Esta crisis reflejaba la debilidad de la política económica del gobierno que se ve en: primero, la débil base energética de la economía. Segundo, el elevado endeudamiento de las empresas españolas. Por fin, la falta de flexibilidad económica y de movilidad laboral. Así terminó esta etapa marcada por el gran desarrollo económico que llego España a la décima potencia económica del mundo, con una fuerte deterioración en el aumento económico que afecto todos los medios de la economía.

Sociedad española durante el franquismo. La España de los años setenta era bien diferente de la que surgió de la guerra civil. Las transformaciones económicas modificaron la estructura social, así como las costumbres y mentalidad de una gran parte de la sociedad española. Estos cambios fueron especialmente intensos en la década de los setenta. La sociedad española durante el franquismo conocía muchos cambios en su estructura y en el cambio demográfico, que fue debido a los cambios económicos. También la situación de la mujer conocía muchos cambios.

Características de la sociedad franquista. La sociedad franquista en los años cuarenta era todavía una sociedad preindustrial, con un nivel de desarrollo económico bajo comparado con otros países occidentales europeos. También, los cambios demográficos sobre todo en la natalidad y mortalidad, son uno de los efectos más importantes del cambio social. Esto fue debido a los efectos de la Guerra Civil que tocaban las costumbres sociales, ya que los jóvenes comenzaron a retraer el momento de matrimonio por motivos económicos. La edad media de casamiento de los hombres era de 29 años, mientras que la de las mujeres era 26. La natalidad no aumentó a pesar de las políticas natalistas que impuso el gobierno.Cabe mencionar que la esperanza de vida era aproximadamente de 50 años, en los años cincuenta y había aumentado a los 70 años, dos décadas después. La década de los años sesenta conoció grandes cambios sociales por causa del desarrollismo, que se ve en los rasgos siguientes: Primero, la emigración rural a las ciudades y a Europa occidental, puesto que más de un millón de españoles desplazaron a Francia, Alemania, Suiza y Bélgica para buscar trabajos. Esta emigración trajo Consecuencias positivas como la reducción del paro y el ingreso de las remesas (Wright, Alison, (1980). la economía española, 1959-1976, Zaragoza. P. 56 43 Leyes de protección de las familias numerosas y retracciones laborales a mujeres casadas) enviadas por los emigrantes, también provocó un desarraigo humano entre las diversas regiones del país. Segundo, el fuerte incremento de la población fue debido a la reducción de la tasa de mortalidad, mientras que la tasa de natalidad siguió aumentada. Este aumento demográfico provocó un déficit en vivienda, a causa de la política del gobierno que no aumentó el gasto público lo que llevó a un déficit en los servicios públicos ya que, en el terreno educativo, el número de escuelas e institutos fueron insuficientes y no culmen la necesidad de esta población creciente. También la cobertura sanitaria siguió alejada de las necesidades de una sociedad moderna, aunque se crearon algunos enormes hospitales desde 1963. El desarrollo económico propició la aparición de la sociedad de consumo marcada por el aumento del uso de electrodomésticos, puesto que dos tercios de los hogares tenían televisión en 1969. Por fin, la sociedad de consumo trajo una nueva mentalidad con tres consecuencias relacionadas entre sí, que son: primero, la pérdida de influencia de la doctrina católica en la sociedad. Segundo, nuevos hábitos de relación social. Y por fin, la influencia de modas y costumbres de otros países.

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Durante la década de 1970, la salud de Franco se deterioró, lo que dio más poder al almirante Luis Carrero Blanco. Pero este último fue asesinado por los terroristas de ETA dejando Franco sin su más estrecho y cercano colaborador y al franquismo en una situación muy delicada.

Después del asesinato de Blanco, Carlos Arias Navarro asumió el cargo de primer ministro. El gobierno de Arias Navarro, en sus primeros momentos, trató de introducir algunas reformas dando muestras de un cierto aperturismo con la presentación de un programa político en el que permitió las asociaciones políticas. Pero esto no trataba de un proceso democratizador sino indicaba mayor flexibilización del régimen franquista. Arias Navarro tuvo problemas entre las dos facciones del régimen; los conservadores y los aperturistas que promovieron la transición hacia la democracia. Cabe mencionar que el gobierno de Arias Navarro fue influido por elementos civiles más que los militares.

Después ochenta oficiales del ejército español constituyen en asamblea y crearon en diciembre de 1974 la Unión Militar Democrática contra la dictadura del general. En este tiempo no había manera de volver al antiguo régimen; España no era la misma que en los años anteriores a la guerra civil, y el modelo para los españoles fue la próspera Europa occidental, no el pobre España falangista de la posguerra. De otra parte, las circunstancias internacionales que influyen a la situación española de esta década fue la derrota del dictador portugués Salazar en abril de 1975, mediante una revolución pacífica conocida como Revolución de los Claveles, protagonizada por los militares insatisfechos ante la política del dictador Salazar. Esto paralizó cualquier intento de reformas políticas del gobierno franquista. Por otra parte, y a finales de octubre, el rey de Marruecos Hassan II inició la llamada Marcha Verde. Se trató de una marcha de más de 300.000 civiles marroquíes que ocuparon el Sáhara Occidental, por entonces colonia española. Esta acción marroquí, apoyada por el gobierno de Estados Unidos, dejaba al gobierno franquista en una difícil tesitura. Agobiado por los problemas internos y con pocas posibilidades de frenar los acontecimientos, el gobierno franquista, firmó con Marruecos los Acuerdos de Madrid. Por ellos, se concedía la administración del Sáhara a Marruecos, aunque no quedó claro a quién correspondía la soberanía sobre este territorio. De hecho, el problema aún no se ha resuelto y sigue presente en nuestros días.

Crisis final del régimen: muerte de Franco. En el 12 de octubre de 1975, Franco sufrió un infarto, y su salud entró en un proceso de rápido deterioro. A partir de este momento se inició la larga agonía del dictador; varios infartos, operaciones de todo tipo y un gran número de complicaciones secundarias, se sucedieron a lo largo o más de un mes.

Durante la convalecencia de Franco se deterioró las relaciones con Marruecos, que se ordenó la marcha verde. En el 20 de noviembre de 1975, a las cinco y veinticinco, Franco murió en el hospital de la Paz, no pudiendo cumplir uno de sus últimos deseos, morir en su casa, acabando con esto una etapa muy importante en la historia contemporánea de España. El cadáver de Franco fue traslado al Palacio de Oriente, donde decenas de miles de españoles le saludaron por última vez. Había gente mayor, los que hicieron la guerra con él, pero también había muchos hombres, mujeres y jóvenes de mediana edad que no habían conocido ni la guerra ni la posguerra, solamente eran españoles agradecidos a la dictadura del bienestar de los años sesenta y setenta.

La muerte de Franco permitió a España entrar en la Europa democrática, Comenzó entonces el reinado de Juan Carlos 1. Para España se habría una nueva era; la transición a la democracia.

 

PRINCIPALES NOVELISTAS ESPAÑOLES DEL SIGLO XX

Selección Antonio Campos – Orden alfabético

 

Alejandro Casona (1903-1965)

Ana María Matute (1925-2014)

Antonio Machado (1875-1939)

Camilo José Cela (1916-2002) – Premio Nobel

Carmen Laforet (1921-2004)

Carmen Martín Gaite (1925-2000)

Dámaso Alonso (1898-1990)

Eduardo Mendoza (1943)

Enrique Jardiel Poncela (1901-1952)

Federico García Lorca (1898-1936)

Francisco Umbral (1932-2007)

Gabriel Miró (1879-1930)

Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999)

Jacinto Benavente (1866-1954) – Premio Nobel

Jorge Guillén (1893-1984)

José Luis Sampedro (1917-2013)

José Martínez Ruíz, Azorín (1873-1967)

Juan Benet (1927-1993)

Juan Goytisolo (1931-2017)

Luis Cernuda (1902-1963)

Luis Martín Santos (1924-1964)

Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003)

María Zambrano (1904-1991)

Miguel de Unamuno (1864-1936)

Miguel Delibes (1920-2010)

Miguel Hernández (1910-1942)

Miguel Mihura (1905-1977)

Pedro Salinas (1891-1951)

Pío Baroja (1872-1956)

Rafael Alberti (1902-1999)

Rafael Sánchez Ferlosio (1927)

Ramón J. Sender (1901-1982)

Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936)

Ramón Menéndez-Pidal

Ramón Pérez de Ayala (1880-1962)

Rosa Chacel (1898-1994)

Terenci Moix (1942-2003)

Vicente Aleixandre (1898-1984)

Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928)

 

De: https://historia-arte.com/artistas/

Entre los pintores, destacan por encima de todos, Salvador Dalí y Picasso.

DALÍ (1904–1989)

El surrealismo soy yo…» Y lo más surrealista es que es una afirmación probablemente cierta. Salvador Dalí fue quizás el surrealista más popular y uno de los máximos exponentes mundiales del arte contemporáneo. Ya fuera un genio o un artista estrafalario, su legado no pasa inadvertido incluso hoy en día y no podemos más que maravillarnos con la perfección técnica y el imaginativo contenido de su arte.

Nacido en Figueres (pueblo que marcaría toda su producción) Dalí nunca fue un niño normal. Tuvo un hermano que murió antes que él y sus padres le pusieron el mismo nombre, Salvador, consintiendo todos sus caprichos. Desde muy pequeño ya dio muestras de genio: dejaba sus excrementos en cualquier lado, como forma de arte.

 

 

De adolescente viajó a Madrid, donde experimenta con el cubismo y el dadaísmo y entabla amistad con gentes como Lorca o Buñuel (con él co-dirige Un chien andalou y L’Age d’or). Y es que Dalí no sólo se dedicó a la pintura. Su creatividad abarcó el cine, la escultura, el diseño (el logo de chupa-chups) y la escritura… Mucho se especuló sobre su sexualidad, pero todo indica que Salvador era impotente (de ahí las formas fláccidas de muchas de sus obras) y más bien asexual. Él mismo decía que sólo llegó al orgasmo un par de veces, y por masturbación. Su pelo largo, patillas y bigote no pasaron desapercibidos en el Madrid de la belle epoque. Su vida y su obra llegaron a ser la misma cosa y acabó siendo un showman obsesionado por promocionarse a sí mismo. Se podría decir que fue pionero de los happenings y del pop-art. Se creó ese personaje: provocador, imprevisible, loco…

En París, Dalí es ya toda una personalidad, aunque no sabe desenvolverse como una persona normal. No puede ni cruzar la calle solo. Pero ahí conoce a Gala que se convirtió en esposa, musa y cuidadora.

En 1934 es expulsado de los surrealistas y no repara en insultos contra Breton. («La diferencia entre los surrealistas y yo es que yo soy surrealista») En 1940 se traslada a los Estados Unidos, donde encaja perfectamente con el surrealista capitalismo. En Hollywood fue acogido con los brazos abiertos y colaboró con Disney, Hitchcock, los Hermanos Marx… e invitado a todas las fiestas donde hacía la delicia de la gente con sus salidas de tono.

Ocho años después regresó a España, que estaba bajo la dictadura de Franco, y abrazó su régimen sin escrúpulos. Dalí se consideraba un anticomunista radical, pero todo indica a que fue un oportunista que consiguió así que el dictador le dejara trabajar en paz. La verdad es que no hay nada más surrealista que la relación entre estos dos tipos.

Otra cosa que le achacan sus detractores es su desmesurado amor por el dinero, que amasó a manos llenas. Cualquier objeto daliniano se convirtió en un lucrativo negocio.
En sus últimos años llegó a firmar hojas en blanco para favorecer las falsificaciones. Para él, la imitación de su obra era una prueba de su grandeza.

 

 

Dejando su vida aparte, Salvador Dalí fue un artista indiscutible. El detallismo minucioso, pero mostrando un mundo inconsciente hacen de él el más grande pintor de sueños. Su naturalismo, tomado de sus ídolos Rafael y Velázquez una enorme pasión por la ciencia y las asociaciones delirantes cuya ambigüedad provoca diversas interpretaciones son sólo tres rasgos de su arte.

Inventó entre otras cosas, el método paranoico crítico, con sus dobles imágenes y pintó más de 1500 obras de arte, sin contar decorados, fotografías, colaboraciones y sus numeritos, que hoy en día no pueden más que considerarse como Arte.

 

PICASSO

Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso, nació el 25 de octubre de 1881 en Málaga (España) y murió el 8 de abril de 1973 (91 años) en Mougins (Francia).

Pablo Ruiz Picasso, arquetipo de «el artista», genio, vital, follador…, creador de estilos, una leyenda ya en vida (que él contribuyó a forjar) y sin duda alguna, uno de los más grandes artistas de la historia. Dejó huella en cada una de sus múltiples etapas de sus períodos azul, rosa o blanco y negro, al cubismo que inventó, después al surrealismo, a la abstracción… y por este inconmensurable talento junto a su ingente producción estamos ante el artista más famoso de la historia del arte.

Picasso no pierde vigencia porque fue la figura central de todo el arte del siglo XX, un artista experimental pero ligado al pasado y con una obra que continuamente admite nuevas lecturas. Fue quizás también el artista más influyente. El arte contemporáneo es lo que es gracias (o por culpa) de él.

 

No podemos hablar de biografía al uso. Estampó su vida en sus lienzos y entre él y sus amigos, la élite cultural del siglo XX, se crearon su propia vida, su propia leyenda. Los detalles biográficos parecen irrelevantes ante la grandiosidad de su obra.

No podemos hablar de un estilo concreto. Su libertad estilística hizo que pasara de un estilo a otro sin transición. Su genio fue el material principal de su arte: en apenas segundos podía hacer una obra maestra. Representaba la rama del arte contemporáneo más física, la necesidad de pintar, de crear de forma material.

Fue también celebridad: la fama y el éxito económico, pero también el reconocimiento artístico. Y esto se tradujo en una interminable lista de amantes, esposas, modelos… Es evidente su vinculación entre sexo y arte.

Se calcula que Picasso fue autor de unas 13.500 pinturas y diseños, 100.000 impresiones o grabados, 34.000 ilustraciones para libros y 300 esculturas o cerámicas, además de tener el mayor número de museos con su nombre («Museos Picasso»).

 

Publicado en el Blog de Campos el 04-01-2019

 

 

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