Alguien lo sabe

Como continuación a mi anterior publicación “Bankia, con perdón”, este artículo es de junio de 2013, en el que se seguía insistiendo en que se debería, y se puede, llegar a ver el origen de los problemas habidos.

 

Alguien lo sabe

La semana pasada decíamos que no siempre se cumplen las reglas básicas de actuación en la concesión de riesgos en el negocio bancario. Las excepciones, cuando son muchas, reiteradas, consentidas y de elevado importe, entre otras causas, pueden llevar a una situación de quiebra técnica de la entidad, como ha sucedido en un pasado reciente en España.

Ahora todo el mundo mira para otro lado, obviando lo obvio: Todos los riesgos concedidos por el sistema financiero están recogidos y documentados mensualmente por el Banco de España, a través de la CIR o CIRBE, según diferentes entidades. Los profesionales del sector financiero y económico saben a qué me refiero, pero para los legos en la materia transcribiremos la información que facilita el Banco de España a través de internet.

La Central de Información de Riesgos (CIR) es un servicio público que gestiona una base de datos en la que constan, prácticamente, todos los préstamos, créditos, avales, y riesgos en general que las entidades financieras tienen con todos sus clientes.

Para cada uno de esos riesgos, las entidades que los declaran facilitan la información más relevante, incluyendo la identificación del cliente. Por ejemplo, si una persona es titular de un préstamo hipotecario, su nombre y su número de identificación fiscal estarán registrados en la Central de Información de Riesgos (CIR), junto al importe que sume su deuda (en miles de euros redondeados) a final de cada mes.
La información de la Central de Información de Riesgos (CIR) está protegida por importantes medidas que garantizan su calidad, seguridad y confidencialidad. Esto es así por obligación legal.

La Central de Información de Riesgos (CIR) tiene dos objetivos fundamentales:

• Facilitar a las entidades declarantes información necesaria para su actividad. Imaginemos, por ejemplo, que una entidad de crédito está estudiando si darle o no un préstamo a un cliente. A través de la Central de Información de Riesgos (CIR), y con su conocimiento, la entidad puede saber cuál es la deuda que el cliente ya tiene con otras entidades, y así hacerse una idea mejor de su solvencia. Una vez que le den el préstamo, y mientras lo deba, la entidad será informada mensualmente de forma agregada de todos los riesgos que hayan sido declarados a la Central de Información de Riesgos (CIR), lo que le ayudará también a conocer su situación.

• Permitir al Banco de España el adecuado ejercicio de sus competencias y en particular las de supervisión e inspección de las entidades de crédito.

Las entidades tienen que declarar mensualmente a la Central de Información de Riesgos (CIR) la práctica totalidad (hay algunas excepciones) de sus riesgos de crédito y los titulares a quienes corresponden, incluyendo los datos, características y circunstancias más significativas.

Con carácter general, el importe mínimo de la declaración es de 6.000 euros. Están obligados a declarar a la Central de Información de Riesgos (CIR) las entidades de crédito (los bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito y sucursales en España de entidades de crédito extranjeras; los establecimientos financieros de crédito y el ICO); el Banco de España; los Fondos de Garantía de Depósitos en establecimientos bancarios, en cajas de ahorros y en cooperativas de crédito; las Sociedades de Garantía Recíproca, las Sociedades de Reafianzamiento y la Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria.

Los riesgos declarados se clasifican en dos grandes grupos:

1.- Riesgos directos. Son los que se derivan de préstamos o créditos, de dinero o de firma (fundamentalmente, avales) y de las operaciones de arrendamiento financiero (el llamado leasing), así como los valores de renta fija que posea la entidad, con exclusión de los emitidos por la Administración Central.

2.- Riesgos indirectos. Son los de quienes garantizan o avalan a otros clientes que tienen concedidos préstamos o créditos por la entidad. Por ejemplo, avales, afianzamientos y garantías personales, firmas comprometidas en los efectos financieros y firmas que hayan sido tenidas en cuenta por la entidad declarante para la asunción del riesgo.

Los datos declarados a la Central de Información de Riesgos (CIR) por las entidades serán exactos y estarán puestos al día, de forma que reflejen fielmente la situación de los riesgos y de sus titulares.

Mensualmente la Central de Información de Riesgos (CIR) comunica a las entidades información agregada sobre los riesgos en el sistema, de los titulares que tienen declarados.

Hasta aquí, la información que facilita el Banco de España en su web. Añadamos por nuestra parte más información al respecto:

Se declaran todos los titulares pertenecientes tanto al sector privado como al sector público, y cualquiera que sea su residencia, así como su personalidad o forma jurídica, con la única excepción de Bancos, Cajas, Cooperativas de Crédito, Fondos de Garantía de Depósitos y el propio Banco de España. Por lo tanto se declararán: personas físicas, sociedades mercantiles o civiles, cooperativas, asociaciones profesionales, cámaras de comercio, industria, navegación o mineras, sindicatos, fundaciones, asociaciones de consumidores o deportivas, partidos políticos, órdenes religiosas, otras entidades sin fines de lucro, Administración Central, Organismos Autónomos, Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales, entidades de la Seguridad Social, etc.

Todo el sistema bancario español tiene acceso a esos ficheros, a través de determinados empleados con clave de accesibilidad. Igualmente el Banco de España. Y todo el sistema fiscal y judicial español mediante los requerimientos legales correspondientes.

La información que contiene el refundido mensual que facilita el Banco de España es completa: Importes, garantías, situación contable de los riesgos (vivos, en mora, suspenso o fallidos), directos, indirectos, modalidad, y un largo etcétera en el que se incluye evolución intermensual e interanual.

Vamos, que si alguien quisiera saber de verdad, a dónde ha ido una muy importante parte del dinero que todos los españoles hemos tenido que poner para rescatar los juegos de unos y de otros, no es tan difícil empezar analizando series históricas de la CIR como inicio de investigaciones, mediante un equipo multidisciplinar, pues Leonardo da Vinci murió en el Renacimiento y desde entonces no hay ninguna persona que lo sepa todo de todas las cosas.

Antonio CAMPOS

 

Publicado en el Blog de Campos el 12-12-2014

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