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De interés nacional

Por suerte, En España, las Universidades se han multiplicado de forma exponencial desde la democracia en relación a las que había en el régimen franquista. Hasta ahí, todo perfecto.

Pero lo malo es que, con la cantidad, ha descendido la calidad y al igual que un concejal del municipio de Logroño era eso, un concejal, ahora ese mismo puesto y persona es Excelentísimo Consejero de la Comunidad Autónoma, en la Universidades ha pasado algo parecido, profesores contratados y catedráticos son, en muchos casos, en vez de doctores, doctos en la partitocracia reinante en el entorno.

En Cataluña, esa en la que su presidente autonómico ha dicho que si hace falta “llegarán hasta la guerra civil”, y nadie responde a ese desafío como debería, los estudiantes han pedido (exigido) que se modifique el sistema de evaluación, pasando de la evaluación continua a un solo examen final, para poder asistir a las manifestaciones secesionistas.

Liderada por la Universidad de Gerona, perdida en la lista de universidades relevantes a nivel europeo, están accediendo a ello el resto de las universidades catalanas, salvo la Pompeu Fabra (Barcelona), la de Lleida y la Rovira i Virgili (Tarragona).

Las protestas callejeras siguen en Cataluña y ya hay dos policías, uno nacional y otro autonómico, heridos con carácter muy grave. El Partido Socialista está haciendo el Don Tancredo con la vista puesta en las próximas elecciones generales del 10-N, esas en las que habría que nombrar un forense informático por aquello de que “la mujer del César no solo tiene que serlo, sino parecerlo”, pues la empresa contratada para el recuento, aún sin ella saberlo, tiene lazos con Soros, el judío masón que mueve verdaderamente los hilos de la política española.

En mi artículo del pasado 29-09-2019, decía: Me llega un “confidencial-secreto” sobre una posible agresión a los ficheros del censo de población de un determinado ministerio por parte de unos contratados outsurcing (subcontratación de servicios a una empresa externa), detectado por un jefe de sección nombrado hace poco tiempo y que, tras el apoyo incondicional de su jefe superior, se está tratando de arreglar a marchas forzadas. ¿Hecho aislado? ¿Con qué servicios públicos oficiales trabajan esos outsurcing? ¿Quién controla al controlador? ¿Qué medios tiene la oposición para entrar en conocimiento de esta materia? Hoy en día las guerras no se ganan cuerpo a cuerpo con una bayoneta, ni las elecciones con tachaduras en el número de votos.

Señor Presidente del Gobierno: Está bien sacar a Franco del Valle de los Caídos, si con eso cree usted que va a dejar contento a los españoles; yo en cambio creo que ha abierto una herida que estaba cerrada hace ya muchos años y que todos los jóvenes que vociferan en pro y en contra de ello, no sabían quien fue Franco hasta que usted, y su grado superior Sr. Zapatero, empezaron con el tema. Pero no puede distraer a los españoles con ese asunto, mientras en Cataluña existe una batalla campal, se envalentonan otras Comunidades Autónomas con el mismo soniquete, se pierden miles de puestos de trabajo, no pintamos nada en Europa ni en el mundo, y la crisis que se nos viene encima pretende superarla con el aumento de los impuestos para dar subvenciones a los grupos afines, a los inmigrantes ilegales y a quienes no han aportado nada en toda su vida al erario público.

 

 

Usted es el Presidente de TODOS los españoles, incluidos la mitad de catalanes que se sienten españoles y no quieren la independencia. ¿Qué ha hecho usted por ellos hasta ahora?

No se si usted ha jurado Bandera, si sabe lo que es el honor y el patriotismo. La fórmula para ello, del año 2007, en democracia, es “¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?” Y acababa: “Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella”.

Espero, señor Presidente, que anteponga los intereses de España a los suyos propios y a los de los estómagos agradecidos que le acompañan.

 

 

Primera victoria de los vencidos

Hace muchos años, lo dejé escrito en su momento, pocos después de la Transición, un General de la Guardia Civil, finado en la actualidad, me dijo: “Estos quieren ganar la guerra sin disparar un tiro”. Lo tomé como una frase más de alguien que había llegado tarde a la democracia tras un largo periodo de defensa del régimen anterior.

 

 

Como el tiempo es ese juez implacable que da y quita la razón en todos los aspectos de la vida, ha sido la ministra de Justicia, Dolores Delgado (1962), fiscal en la Audiencia Nacional quien, con motivo del tema de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, ha dicho: “Será la primera victoria de los vencidos”.

¡Hombre! Parece que no estaba tan equivocado aquel vetusto guardia civil, ochenta y tres años después de acabar la contienda fraternal del año 1939, “los vencidos” obtienen su primera victoria. Aquellos que hicimos la Transición, activos o pasivos, pero en bloque constitucional, olvidando el pasado y cediendo todos en sus pretensiones particulares, nos hemos visto superados por el odio, la envidia, la vagancia, la revancha de las dos generaciones posteriores, a las que no hemos sabido educar, pensando en que fueron demasiados estrictos con nosotros y actuando con la ley del péndulo, dándoles derechos y no obligaciones que es solo lo que nosotros tuvimos.

Siguiendo con el tema, el Gobierno de Pedro Sánchez acepta debatir con Podemos el derribo de la Cruz del Valle de los Caídos, una escultura de ciento cincuenta metros de larga. ¿No les parece a ustedes una situación parecida a la de los talibanes del Estado Islámico que destruyeron las esculturas asirias y acadias de Mosul? Para no repetir el pasado, hay que aceptarlo con todas sus consecuencias, sin modificarlo ni a favor ni en contra de ninguna idea política o religiosa, con lo bueno y lo malo habido, tanto si se es hijo de un premio Nobel de Literatura como de un asesino confeso, cada uno con sus valores propios e inalienables. Así debería considerarse el Valle de los Caídos, una monumental memoria a los caídos por ambos bandos en su descanso eterno para los contendientes en esa cruenta guerra fratricida.

 

Franco murió en 1975

Los que vivimos la Transición, unos habían estado en la Guerra Civil, otros habían vivido sus penurias sin combatir porque no tenían edad para ello, y otros que nacimos después de la IIWW y nos alimentamos con el queso amarillo y la leche en polvo de los americanos, todos, y recalco el todos, quisimos olvidar el pasado y construir una España en paz y concordia, mirando al futuro.

Marcelino Oreja, UCD, demócrata cristiano, Ministro de Exteriores con Adolfo Suárez (por cierto, hace pocas fechas vi en una televisión que le preguntaban a un estudiante de unos veinte años quién era, o fue, Adolfo Suárez, y el chaval contestó que “creía que era un primo del Rey”) ha contado que cuando se firmó el nuevo Concordato con la Santa Sede consultó a Santiago Carrillo (el jefe del asunto Paracuellos y otras demenciales decisiones comunistas) qué le parecía; este le contesto que si fuese posible, votaría en contra, pero que si necesitaba sus votos afirmativos o en blanco, que contara con ellos; con el mismo sentido de Estado, fechas más tarde, le volvió a llamar Marcelino Oreja  y le dijo que ya tenía mayoría para sacar adelante la ley, por lo que si votaba en contra, la ley saldría adelante y el Partido Comunista quedaría bien con su electorado.

Joaquín Leguina, socialista de pro, expresidente de la CCAA de Madrid, ha escrito hace unos días: La Ley de Amnistía (1977) y la Constitución (1978) significaron la reconciliación nacional y el olvido de la guerra, pues en la guerra los dos bandos se dedicaron a “la limpieza del enemigo”, aunque ahora se pretenda santificar a uno de los dos bandos. Parece mentira que el nuevo PSOE quiera reescribir la historia con una nueva Ley de Memoria Histórica para prohibir que se cuenten cosas …

Desde la Transición, la ultra izquierda y la ultra derecha, habían desaparecido en España. Unos mínimos reductos, controlados por la policía, sin la más mínima transcendencia política ni social.

Primero fue un Podemos radical, que aprovechó la debilidad de un PSOE en horas bajas y las ínfulas secesionistas de Cataluña para instalarse en el Congreso de Diputados, controlar varios medios de comunicación y tomar la calle.

Ahora reverdece la ultra derecha en el Valle de los Caídos para protestar contra la intención de Pedro Sánchez, empujado por Podemos, de exhumar de allí los restos del General Franco, e incluso a una talibana podemita le parece poca cosa pues ha propuesto dinamitar la cruz de ese monumento histórico, que contiene restos de caídos de los dos bandos contendientes.

Han pasado ochenta años desde la Guerra Civil, que ahora pretende ganar el Frente Popular del siglo XXI sin disparar un tiro, una de las razones por las que se quiere congelar/reducir el presupuesto del Ministerio de Defensa.

 

 

En vez de construir futuro, todos juntos, unidos, un estado democrático verdadero, fuerte, preocupándonos por los vivos, no dejamos descansar a los muertos. Mientras otros países construyen aviones, tanques blindados, robots, medicina nuclear, investigan, tecnología punta, facilitan la llegada de empresas extranjeras y crean empleo de calidad y en cantidad, aquí todavía estamos inventando la fregona y desenterrando sucesos que, nos gusten o no, son historia de España, como Los Reyes Católicos, El Cid Campeador, Isabel II (también podríamos desenterrar a estos), Manuel Azaña o Felipe González. Con los problemas verdaderamente graves que tiene España en estos momentos. ¡Señor, qué país!

Antonio CAMPOS

http://www.es.ancamfer.wordpress.com

 

Publicado en el Blog de Campos el 17-07-2018