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La incultura es pobreza

“El problema es que España es un país inculto, es un país gozosamente inculto, es un país deliberadamente inculto, que disfruta siendo inculto, que hace ya mucho tiempo que alardea de ser inculto”. Arturo Pérez-Reverte. “La tiranía no puede reinar sino sobre la ignorancia de los pueblos.” Francisco de Miranda.

El Gobierno, a través de un Real Decreto del Ministerio de Educación de la Sra. Celaá, traspasa a las Comunidades Autónomas la responsabilidad que un alumno pase de curso sin límite de asignaturas suspensas en los cursos preuniversitarios, en los que se valorará la evaluación global del estudiante y no el número de materias suspensas: “La repetición se considerará una medida de carácter excepcional que se adoptará, en todo caso, de manera colegiada por el equipo docente en función de la evolución académica del estudiante, globalmente considerada, sin que pueda ser la causa únicamente las posibles materias que pudieran quedar sin superar en la educación secundaria obligatoria y en el bachillerato”.

La “generación ZP”, los que nacieron siendo Rodríguez Zapatero presidente del Gobierno, van a quedar marcados a futuro por obtener el título de Bachiller aunque tengan suspendidas todas las asignaturas, un lastre que supera al que tenemos con la señora Lastra, que los situará en la ignorancia e incultura, que seguirá con el fracaso universitario y posterior optante a las subvenciones perpetuas del Estado, voto cautivo de quien no logra trabajar-triunfar por méritos propios y queda encuadrado como “pobre” para el resto de sus días.

Es famosa, y real, la declaración que hizo en su día Fidel Castro en términos similares a los del cuento: “¿A los pobres? No, mi querido súbdito. A esos ¿de dónde les podemos sacar impuestos? Apenas tienen para comer. Además, muchos de ellos son POBRES por flojos, por vagos, por ignorantes, por viciosos, … y nunca saldrán de su pobreza. No, con ellos no te metas. Déjalos como están. Así viven contentos y tranquilos, sin ambiciones. No hay que alborotarlos. Además…, son los que votan.”

Para rematar, el Gobierno va a subir el IVA a los colegios y a los hospitales privados, para que sean más caros y los padres se vean obligados a llevar a sus hijos a los públicos. ¿Alguien es consciente de los millones de personas, niños, jóvenes y adultos, que asisten a los colegios y a los hospitales privados, con su dinero (no el del Gobierno), que bloquearían los colegios y los hospitales públicos si tuvieran que ir a ellos? ¿Cuántos colegios, profesores, médicos, enfermeros, y personal de todo tipo habría que contratar con cargo al erario? Otro disparate dentro de un conjunto de actuaciones gubernamentales que, decididamente y ya sin ningún género de duda, nos lleva al marxismo de Pedro Sánchez y al comunismo de Pablo Iglesias: Ciudadanos ignorantes, controlados y sustentados de las migajas del poder.

Tengo un compañero de profesión, y amigo desde hace muchos años, que vive en Japón; se casó con una japonesa y tiene un programa de televisión en el que enseña español a los nipones. Me ha hablado de cómo es la educación en aquel país que, no olvidemos, perdió la Segunda Guerra Mundial y se ha rehecho como uno de los más avanzados del mundo.

El primero de abril de cada año los niños japoneses que han cumplido seis años entran en la escuela primaria, el primer escalón del sistema educativo. La escuela primaria dura seis años, y tras ella, entre los 13 y los 15 años, los alumnos estudian en la escuela intermedia. Esos nueve años totales representan la educación obligatoria del sistema educativo japonés. En las escuelas públicas no hay exámenes de entrada para ninguno de los dos niveles, y las clases y los materiales son gratuitos. Por parte de la familia del alumno se debe pagar el uniforme establecido por la institución y los materiales adicionales, así como el coste de las comidas escolares, viajes educativos, excursiones y otros gastos similares. Siguen tres de bachillerato y entre dos y cinco años de educación superior; solo llegan a la universidad un tercio de los estudiantes, dedicándose el resto a formación profesional.

El gobierno hace todo el papeleo para que los alumnos puedan inscribirse a tiempo para asistir a clase; cada estudiante recibe en su hogar un calendario escolar con todas las actividades que va a cursar; las clases nunca se suspenden, en el supuesto que falte algún profesor, un alumno está capacitado para darla, gracias a que todos tienen en sus manos el programa escolar.

Los padres no llevan a sus hijos a clase, en Japón se acostumbra a que todos los alumnos caminen hasta sus colegios, esto lo hacen desde los seis años, acompañados por los de grados superiores, de esta manera aprenden todos acerca de la responsabilidad

No existe personal de limpieza en las escuelas, desde muy pequeños se les enseña a trabajar en equipo y ayudarse mutuamente, por lo que tanto maestros como alumnos limpian toda la escuela.

La educación comienza en casa, los padres les enseñan a sus hijos y empatizan en el respeto a las personas de la tercera edad, lo hacen principalmente para honrar su experiencia y sabiduría.

Antes de la escuela, los niños entran en el jardín de infancia a la edad de 3 años. Dado que este no forma parte del sistema educativo, la participación en las clases es optativa, y de pago. Desde preescolar, les enseñan que las expectativas, metas y objetivos de la sociedad están por encima de los individuos, enfatizando en la diligencia, la autocrítica y la buena organización en los hábitos de estudio de los estudiantes.

Han revolucionado la enseñanza con un sistema educativo que dura 12 años y que se basa en cero patria-nacionalismo, cero materias de relleno y cero tareas. Solo tienen cinco materias:

1. Aritmética de negocios. Las operaciones básicas y uso de calculadoras de negocio.

2. Lectura. Empiezan leyendo una hoja diaria del libro que cada niño escoja y terminan leyendo un libro por semana.

3. Civismo. Pero entendiendo el civismo como el respeto total a las leyes, el valor civil, la ética, el respeto a las normas de convivencia, la tolerancia, el altruismo y el respeto a la ecología.

4. Computación. Office, Internet, redes sociales y negocios on-line.

5. 4 idiomas, 4 alfabetos, 4 culturas y 4 religiones. Japonesa, americana, china y árabe, con visitas de intercambio a familias de cada país durante el verano.

El resultado de todo ello son jóvenes que a los 18 años hablan 4 idiomas, conocen 4 culturas, 4 alfabetos y 4 religiones; son expertos en uso de sus computadoras; leen 52 libros cada año; respetan la ley, la ecología y la convivencia; y manejan la aritmética de negocios con absoluta soltura.

La incultura es pobreza. Nuestra “generación ZP” no va a tener fácil su futuro, únicamente los mejores podrán competir en ese Nuevo Orden Mundial al que parece ser nos están forzando, con un mercado global en el que solo sobrevivirán los más y mejor preparados.