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Comienza el tercer cuatrimestre

Nos encontramos en el tercer cuatrimestre del año 2020; en una situación de normalidad, las empresas estarían inmersas en el objetivo a alcanzar los presupuestos del ejercicio, remunerar a empleados y accionistas, los políticos discutiendo los Presupuestos Generales del Estado, y todos los ciudadanos pensando ya en las Navidades que, casi sin darnos cuenta, se nos viene encima con una cadencia puntual que termina en Nochevieja, en el que la mente junta lo realmente vivido, tratando de recordar alegrías y obviando las tristezas, y la esperanza de buenos deseos personales y generales que, cumplido el ciclo el mismo día del próximo año, la mayoría de las veces no alcanzan el propósito deseado. Así es la vida, sueños y realidades, tristezas y alegrías, transitar de la mejor forma posible, cuidando hacer el bien o al menos hacer el menor daño posible.

 

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Este año no es, no será así. España dio un triunfo en las urnas, raquítico, pero triunfo al fin y al cabo, al PSOE, que no hacía mucho había vuelto a su senda fundacional marxista, retrocediendo más de un siglo en su ideario y apartándose del trabajo realizado por los socialistas de la Transición, que pusieron a España en Europa; su coalición con los comunistas de Podemos para formar Gobierno, es única en Europa y en cualquiera de los grandes países democráticos mundiales; sin mayoría en el Parlamento, se han tenido que refugiar, mediante contraprestaciones opacas, con los secesionistas, independentistas, anticapitalistas y anticonstitucionalistas, todos ellos en contra de la unidad de España como nación; y apareció una enfermedad llamada coronavirus, que ha golpeado al mundo entero, de origen desconocido y solución ignorada en el momento de escribir estas líneas: Muchas tesis sobre ello, algunas encontradas entre los más sabios en el tema, miles de millones invertidos en buscar una solución, y mucha precipitación para ser los primeros en encontrar una vacuna que, en circunstancias normales, se tardaría unos cinco años en probar su eficacia y ausencia de efectos secundarios en el futuro.

No hay ningún político de primer nivel mundial que haya muerto por esta pandemia; ni jugadores de élite de fútbol, baloncesto o beisbol; la explicación es fácil: fueron los primeros a los que se le hicieron los test sobre si eran negativos o positivos ante el coronavirus. Pues todos estos deberían ser los primeros a los que inyectar la vacuna que, con precipitación, se está gestando en los mejores laboratorios del mundo.

En España se actuó mal y tarde; la última información conocida sobre ello proviene del digital altavozdesucesos.es y dice textualmente: “El Ministerio de Ciencia ha puesto en tela de juicio las palabras del Gobierno durante los días previos a la celebración del 8-M, después de que se hayan hecho públicos nuevos datos por parte del Instituto Carlos III. Según las últimas actualizaciones en su registro de casos positivos de coronavirus, el día 8 de marzo había en España más de 12.000 personas infectadas con el virus, unas cifras que distan mucho de los 600 casos que Sanidad había anunciado en esa fecha.

El número es más de 20 veces superior al que había anunciado el Gobierno en esos momentos, y cuestiona aún más la celebración de las manifestaciones por toda España. Más de 600.000 personas se manifestaron en las principales ciudades del país, en lo que fue sin duda un caldo de cultivo perfecto para que el Covid-19 se contagiase a miles de personas más a partir de ese día.

Hay que recordar, que ninguno de los partidos del Gobierno se opuso a la celebración, de hecho, tanto desde Podemos, como desde el PSOE se animaba a la participación masiva. Incluso el propio Fernando Simón compartía la misma posición. En unas manifestaciones llenas de besos y abrazos entre sus participantes, no parecía para nadie el momento más sensato, pero, aun así, siguieron adelante con su ideario político a cualquier precio”.

Desde entonces, ninguna información facilitada por medios oficiales es fiel reflejo de la realidad y desde que terminó el periodo de Alarma y se traspasó la responsabilidad a las Comunidades Autónomas, menos aún, no coincidiendo los datos que éstas facilitan con el refundido estatal, ni en el número de infectados, ni de fallecidos ni de ingresados hospitalarios, con diecisiete distintas cabezas pensantes, dando órdenes diferentes, comprando material a precios distintos y ocupándose únicamente de sus pequeños reinos de taifas, sin coordinación de un país moderno, unido y democrático. Cuando pase todo este problema, debería abrirse un periodo de reflexión para ver de qué sirven verdaderamente las Autonomías, además de ser canonjías de los políticos a nivel regional.

Económicamente España, en estos momentos, se encuentra en quiebra técnica, pagando la Deuda Pública, como otros muchos países, con la emisión de nueva Deuda, alargando los plazos, pero no reduciendo su importe.

La Seguridad Social, en la misma situación, endeudada con el Estado, o lo que es lo mismo, más Deuda Pública, en una situación insostenible y en la que se debía haber actuado como “pacto de Estado” hace tiempo, pues cada vez son menos los cotizantes y por menor importe que los de la generación anterior.

Cierre de empresas, paro desbocado, ERTES que se acaban, pequeñas y medianas empresas que nunca más volverán a abrir, empleados sin capacitación profesional para los tiempos que se avecinan, inmigrantes ilegales ociosos, que cuestan dinero y no aportan nada a la sociedad española, bancos que jamás hubiéramos imaginado que entrarían en pérdidas, la Bolsa ha perdido un tercio de su valor desde primeros de año, los pequeños, y grandes ahorradores, han perdido el esfuerzo de toda su vida, de ese remanente que tenían para completar su jubilación cuando llegara, sin incentivos fiscales para reactivación del tejido empresarial, subvenciones a corto en las que se trata igual al vago profesional que al que ha perdido su trabajo de forma puntual, sin política de vivienda social, y todo ello, manteniéndose agarrado a un clavo ardiendo como es el Rescate que por 140.000 millones de euros, la mitad de ellos en forma de préstamo a devolver, nos va a hacer la Unión Europea, condicionado a una serie de reformas estructurales e inversiones que la parte más radical del Gobierno se niega a aceptar, esa parte que lleva la impronta comunista y que hace que nadie se fíe de España en estos momentos.

Con estos mimbres, tenemos que hacer el cesto de la futura España. Es difícil navegar en pleno siglo XXI con la técnica del XIX, y más habiendo roto el consenso constitucional que nos dimos todos en el año 1978.

Estamos, y vamos a más, en una situación de hambre en la población española, y en vez de tomar medidas para su corrección y solución, se habilitan limosnas enmascaradas en el concepto de subvenciones, en vez de invertir en fomentar empleo y convertir en productivo el gasto improductivo que es la prestación por desempleo, renta mínima  y subvenciones a quienes no trabajan, introduciendo criterios de eficacia, con contraprestación de colaboración social de obligado cumplimiento por parte de los perceptores, de tal forma que se acabe con los vagos perpetuos, el dinero negro de quienes defraudan al resto de ciudadanos porque no cotizan nada y encima son los primeros en recibir ayudas, becas y otros beneficios sociales, y aquellos otros que cobran y están viviendo en su país de origen.

Como siempre, pretendemos seguir contando las cosas que pasan en España de la forma más pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.