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Volvemos a cometer el mismo error

El presidente del Gobierno presentó el 13 de abril el último plan diseñado para la gestión y el desarrollo de los fondos europeos de recuperación Next Generation UE y que suponen para España la recepción de 140.000 millones de euros en total, 72.000 millones de euros a fondo perdido y 68.000 millones de euros en préstamos a devolver, en el período 2021-2026, con un discurso inicial de “”El Plan de Recuperación es el plan económico más ambicioso de la historia reciente de España”.

Con unos fondos totales esperados de 27.000 millones de euros para el presente año 2021, que se están retrasando porque falta la ratificación de la mitad de los países que componen la Unión Europea, el programa de inversión previsto para el trienio 2021-2023 se fundamenta en:

–         Reorientar el modelo productivo, impulsando la transición verde, la descarbonización, la eficiencia energética y las energías renovables … con mejora de la resiliencia (1) de todos los sectores económicos.

(1)      Resiliencia: Es la capacidad que le permite a ciertas personas anteponerse a las distintas adversidades que se les presentan en la vida diaria, desarrollando conductas positivas ante el estrés, las amenazas o algún conflicto.

–         Transición digital humanista en España, a través de inversiones y reformas que potencien las infraestructuras, competencias y tecnologías necesarias para una economía y una sociedad digital.

–         Cohesión social y territorial de España, mediante el refuerzo del estado de bienestar, del sistema educativo, empleo de calidad y un sistema fiscal justo.

–         Igualdad de género (2) a través de medidas transversales orientadas a elevar la tasa de empleo femenino y la igualdad de oportunidades.

(2)      Supongo que el término correcto será “sexos” porque gramaticalmente en español los géneros son masculino, femenino y neutro.

Con este proyecto, dice, se alcanzará un crecimiento potencial superior al 2% sostenido y rico en creación de empleo de calidad, que permita crear más de 800.000 puestos de trabajo en sectores de futuro. Si esos 800.000 puestos de trabajo anunciados por el presidente del Gobierno son brutos, es como no decir nada, porque nada se estima sobre los inactivos, ERTE ni nuevos desempleados que habrá; si son netos, son unos datos similares a los que había en ERTE en abril de este año, con lo que haríamos sería reincorporar a su trabajo anterior a quienes están en esa situación.

El Gobierno prevé que estas políticas “servirán de palanca para inversiones privadas por 500.000 millones de euros en los próximos seis años”. ¿Ha pensado el Gobierno qué empresa privada va a invertir esa ingente cantidad de dinero en un país con las condiciones que presenta hoy el nuestro?

No he visto referencias concretas a creación y ayudas a empresas de sectores de alto valor añadido del sector farmacológico y de salud, tecnológico, bacteriológico, biotecnológico, armamentístico, robótico, informático, de nanotecnología y de desarrollo industrial, entre otros, de los que España depende de terceros países que son los que presentan un mayor crecimiento del PIB.

No dice nada de la aportación que a partir de este año tiene que hacer España a ese Fondo Común de Recuperación Europea que, lógicamente, disminuirá la liquidez neta de la ayuda recibida; ni tampoco sobre contención y control de gastos, ni reducciones de ningún tipo sobre el macro funcionariado de libre designación caciquil y economía de escalas acerca de las distintas administraciones del Estado.

La alternativa a la subida de impuestos es la austeridad, lo que es lo mismo, recortar los gastos. Y ahí sí que hay práctica unanimidad por parte de la ciudadanía: No puede ser ilimitado el sustento de los que no aportan nada a la sociedad por parte de quienes cotizan, o han cotizado, durante toda su vida.

Nos está volviendo a pasar lo mismo que con el ministro Solbes en la legislatura de Rodríguez Zapatero: Un brillante personaje, ministro de Hacienda, que parecía ser el único consciente en el Gobierno de la grave situación económica que atravesaba España y que no fue capaz, o no lo dejaron, poner solución al problema a su debido tiempo.

Hoy es Nadia Calviño la que está aceptando que le impongan una serie de medidas económicas, que el Gobierno se ha guardado de hacer públicas hasta pasadas las elecciones autonómicas de Madrid, y que se sostienen únicamente en la Ayuda de la Unión Europea y la subida de impuestos, actuales y creación de otros nuevos, lo que va a suponer más paro, más economía sumergida, por lo tanto menos ingresos fiscales y gran desviación sobre los ingresos totales previstos.

Como este tema ha sido tratado, analizado y comentado en miles de artículos, vamos a plasmar en estas líneas, sin ningún tipo de tecnicismos, el sentir del ciudadano medio a pie de calle, ese que se levanta todos los días a las siete de la mañana para ir a trabajar.

Dos son los temas que más impacto han tenido en la población. El primero, la subida del IVA a productos y servicios básicos, hasta ahora con IVA reducido, que afecta a los que pagan IVA al 4%, entre otros: El pan, la leche, prótesis, alimentos cereales, frutas y verduras, servicios de teleasistencia, reparación vehículos personas con discapacidad; el 10% los productos agrícolas, libros y bibliotecas, transporte de viajeros, armarios de cocina y baño, restaurante no de lujo, compra de vivienda.

El segundo, es el cobrar peaje en todas las autovías de España a partir de 2024; y aunque han filtrado que el precio sería un céntimo de euro por kilómetros recorrido, el razonamiento de “Es justo que quien utilice la carretera, la pague”, podría extenderse a que paguen únicamente quienes usan las escuelas, las universidades, los hospitales, las televisiones públicas nacionales y autonómicas, los sindicatos, el carril bici, los caminos de senderismo, correos, y hasta las cárceles por parte de quienes están allí recluidos.

En este caso, además, concurren dos circunstancias: Las carreteras ya fueron pagadas en su día con los impuestos de todos los españoles. Y se recaudan más de veinticinco mil millones de euros anuales por temas relacionados con los vehículos: IVA sobre diferentes servicios, tasas, matriculaciones, impuesto de circulación y, sobre todo, el 56,3% de impuestos a los carburantes. Todo ello, sin tener en cuenta el alza de precios que se producirá en todas las mercancías que se transportan por carretera, la incidencia que pudiera tener en el precio de las exportaciones y el turismo procedente del extranjero que alcanza la cifra de 50.000 coches diarios.

Al Gobierno se le llena la boca con dos vocablos de moda (valor con mayor frecuencia absoluta en estadística): Uno es “gobierno progresista” y el otro es “servicio público”. Cada vez sé menos de economía, y de todo, pero vislumbro en estas medidas que ese progresismo va a incidir de forma importante en el poder adquisitivo de la clase trabajadora y veremos si no es el inicio de una nueva etapa inflacionista.  

Por tercera vez en la historia democrática de España, el socialismo, ahora marxista, dejará el país como un secarral, en quiebra la economía nacional, y veremos si no abocados a un Estado fraccionado, desunido y con una deuda impagable para las siguientes generaciones. ¡Es que el pueblo pide cada cosa ….!

Antonio CAMPOS

Izquierda no democrática

Sin que yo tenga que defender a nadie, que ya somos todos mayorcitos, el partido VOX dio ayer un mitin en el barrio de Vallecas (Madrid), interrumpido y acosado por grupos autodenominados antifascistas, que en realidad son de ultraizquierda con banderas comunistas y republicanas, mediante actos violentos y con ataque a las personas que allí se encontraban, con botellas, piedras y adoquines del pavimento urbano.

Hemos llegado a una situación en la que hay gente, unas convencidas y otras subvencionadas, que no admiten pensamientos contrarios en ningún sentido, solo vocean SU democracia, dejando en evidencia que lo que verdaderamente quieren es SU dictadura. Lo peor es que nos quieren convencer que son ellos los que llevan razón, que todo aquel que no piensa como ellos, que no actúa como ellos, es un fascista, que el progresismo solo está al alcance de lo que ellos pretender imponer.

Y declaran culpable de un acto racista sin ningún tipo de prueba a un futbolista al que tratan de arruinar su carrera, traspasándole el lema dictatorial de todo el mundo es culpable mientras no demuestre su inocencia, hecho que solo puede sustanciar un juez desde una posición democrática de todo el mundo es inocente mientras no se demuestre su culpa. Lo mismo pasa en estos momentos con “la manada” de indeseables que, presuntamente, violaron a una muchacha en Sabadell (Barcelona), porque estos no son españoles ni de tez blanca como los de Navarra, son musulmanes marroquíes, y con estos, pocas bromas.

Estos tres sucedidos corresponden a lo que ellos llaman progresismo. Y quien no esté de acuerdo con ello, es un fascista. ¿Es progresismo el aumento de impuestos a los ciudadanos que trabajan para dárselos a los que no trabajan, ni piensan hacerlo nunca? ¿Es progresismo aceptar a todos los ilegales que quieran venir a España, darles sanidad gratis, medicamentos, escuelas, vivienda, y ayudas que en algunos casos llegan a más de 1.500 euros mensuales, mientras tenemos jubilados que cobran 450 euros mensuales después de haber trabajado veinte o treinta años? ¿Es progresismo que los presos, que son deudores de la sociedad que han vulnerado con sus delitos, tengan piscinas, duchas y sueldos, mientras nuestros ancianos se las ven y desean, pagando, para conseguir una residencia en dónde acabar felizmente sus días? ¿Es progresismo el trasvase de recursos, no a los obreros que cobran poco, que ójala fuera ese el verdadero objetivo, sino a indisciplinados y vagos por falta de oportunidades, falta de ganas laboral, inmigración subvencionada, e incremento de trabajadores de las distintas Administraciones Públicas, canonjías de quienes han colocado a dedo a los adictos a los diferentes Partidos Políticos, con un clarísimo objetivo populista en aquellos ciudadanos en los que tienen su nicho de votos? ¿Es progresista la situación descrita por la abogada Yobana Carri, que solo defiende a los hombres maltratados por las leyes de género en España?: “¿Por qué creéis que en países como España, Alemania o Inglaterra se necesita defender la figura de la mujer y no creéis que deba hacerse en países como Marruecos, Arabia Saudí, Irán, Irak… ? ¿Por qué siempre veo defender, supuestamente, los derechos de las mujeres allá donde las mujeres ya tenemos esos derechos?” “El movimiento feminista occidental, que se declara inequívocamente progresista, ¿no ve en la condición de la mujer bajo el imperio del Corán, motivo alguno de protesta y movilización? ¿O le parece aceptable ese estado de cosas? ¿Cuáles son las razones de esta indiferencia? ¿A qué se debe ese clamoroso silencio en tan vital cuestión, al que se han sumado los medios de comunicación y los responsables policiales y gubernamentales? El abuso y la discriminación islámicos contra la mujer ya no es una cuestión lejana, sino que ha irrumpido con su cortejo de injusticias en nuestras sociedades europeas. Con una particularidad, las subvencionadas asociaciones feministas, callan, transigen y no montan manifestación alguna con el consabido lema de “nosotras sí te creemos”, más propio de acto de fe que de justicia democrática en la que se incumple el mandato constitucional de la presunción de inocencia”.

¿Es progresista que los manteros incumplan la Ley de Extranjería, vendan productos falsos, no paguen impuestos de ningún tipo y encima reciban subvenciones de dinero público español, con la connivencia de los poderes policiales, judiciales y políticos, que lo consienten e incluso algunos lo apoyan?

¿Es progresista que las leyes protejan al delincuente ante el ciudadano de bien? Somos muchos los que queremos que las leyes castiguen de forma realista y veraz a aquellos que agreden a la sociedad, que la democracia no es solo una palabra, sino un concepto de legalidad, de tranquilidad y paz, interna y externa, de todos los ciudadanos, que, con serenidad, pero sin demora, hay que revisar el Código Penal y actualizarlo a la realidad presente de la sociedad, legislando para todos y protegiendo, claramente, a quienes no transgreden las leyes y cumplen con su deber cívico de ciudadanos honrados.

¿Es progresista que el próximo objetivo de Pablo Iglesias sea ser Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, para implantar de nuevo El Cara al Sol, ahora llamado La Internacional, el brazo fascista, ahora llamado el puño comunista, la separación de sexos, ahora llamada revolcón múltiple en el que las niñas tienen pene y los niños vulva, apuntarse a la OJE, ahora llamada Juventudes Comunistas, rezar el Rosario, ahora llamado purificación de iglesias mediante el fuego, y así hasta resucitar al mujeriego y chulo de su propia mujer, llamado Carlos Marx, de la que se gasto su dinero mientras tenía hijos con otras? Porque pensar, pensaba mucho, pero de pico, pala, hoz y martillo, para el resto, que eso no estaba hecho para él.

La intimidación, la violencia, es reprochable y reprobable en todas las circunstancias y ante cualquiera que la ejerza. Y es claro indicio de la ausencia democrática de quienes la practican.

No quiero terminar estas líneas sin felicitar a la nueva Subdelegada del Gobierno en Madrid, que ha movilizado las FOP para que cumplan su cometido, manteniendo el orden público, sin que haya que lamentar desgracias personales.

Política progresista

 

 

…y más paro, más pobreza, más Suspensiones de Pagos, más salida de capitales, más falta de inversiones extranjeras, otra vez a vivir de las pensiones de los padres y a ver colas en los centros de asistencia social de la Iglesia. ¿Qué no te acuerdas?

Esto no hace tanto ocurría en  la España de Zapatero hasta que llegó un nuevo Gobierno que tuvo que enderezar el rumbo de un país que tenía el mayor déficit comercial del mundo, con facturas sin pagar por miles de millones de euros, con las Cajas de Ahorro (no los bancos) quebradas y si no se rescataban la gente perdía sus ahorros, con unas pensiones impagables,  con 17 Comunidades Autónomas que son como un agujero negro por donde se pierde gran parte del dinero que pagamos en impuestos, con una tasa de paro que llegó al 26% (la mayor de la UE con Grecia), con una generación perdida… Con un nuevo Gobierno, se embridó el gasto, se rescataron las cajas, a lo que contribuyeron los bancos, se aprobó la reforma laboral y empezamos a exportar, a reducir el déficit y la deuda, a alquilar y comprar viviendas y a estrenar coche … a sonreír y a ser felices de nuevo.

Pero hay una parte de la población que lo que le motiva son las promesas, los discursos  vacíos, las palabras huecas, las mentiras y el odio a la derecha, que ahora toda es fascista, porque quien no está de acuerdo con los planteamientos plurinacionales sanchistas-podemitas son todos fascistas, porque estos quieren vaciar los bolsillos de los que se levantan a las siete de la mañana para ir a trabajar, para subvencionar a sus amigos, adictos y conocidos, y a todos aquellos que no quieren “dar un palo al agua” en toda su vida. Quien desconoce la historia está condenado a repetirla. ¿Alguien duda de a dónde nos van a llevar sus políticas autodenominadas progresistas?