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Banca – Tropiezo en la misma piedra

El español tropieza no dos, sino muchas veces, en la misma piedra. Y no aprendemos, ni en la vida, ni en el amor, ni en política, ni de nuestros errores.

 

La anterior crisis bancaria se cerró en falso, tanto por la falta de saneamiento total de algunas entidades, como por las Carteras morosas que permanecían vigentes en otras y que, sin peligrar su futuro, lastraban considerablemente sus cuentas de resultados.

Por otra parte, se creó un mastodonte llamado SAREB, en el que participaban los principales bancos salvo BBVA, que, como advirtieron muchos profesionales, ha resultado un rotundo fracaso y que los bancos inversores tendrán que amortizar, por dos razones principales: Cuando el bodeguero vende la bota, o sabe a pez o está rota: Tanto los inmuebles como las Carteras de Morosos y Fallidos traspasados, estaban más que gestionadas por los propios bancos, y en esta vida, salvo la vacuna contra el cáncer y contra el infarto, está todo inventado; y en segundo lugar, porque se entregó el mando a banqueros, no a vendedores inmobiliarios que ajustaran los precios a la demanda del mercado.

Desde hace años, hacer banca es muy difícil. Construir la Cuenta de Resultados por arriba, pasó a la historia hace tiempo. Tuvieron que recurrir a la parte baja, a los gastos, empezando por desenroscar bombillas de luz, actualizando contablemente inmuebles, que luego se vendían con una hipoteca de la misma entidad cuya cuota mensual era similar al alquiler pactado, prejubilaciones de personal, fusión de oficinas, amortizaciones a medida de las necesidades, y otras actuaciones similares que el Banco de España conocía y permitía.

A ello se añadió la crisis por impagos de préstamos y créditos, muchas veces concedidos al amparo de promesas de reconversión de proyectos inmobiliarios que nunca salieron adelante. Más tarde se sumó la morosidad de los préstamos hipotecarios a particulares y el aumento disparado de las Suspensiones de Pago, lo que hoy se llama Concursos.

 

 

Se superó todo ello con mucho esfuerzo y con la aportación de más de sesenta mil millones de euros por parte del Estado (al final quienes no hubieran cobrado hubiesen sido los depositantes), a las antiguas y algunas centenarias Cajas de Ahorro, entidades benéficas que fueron tomadas al asalto por partidos políticos, sindicatos y nuevos caciques regionales, hasta llevarlas a la quiebra técnica, no como pretende hacernos creer la ultraizquierda que fueron a los bancos.

A todo lo hasta aquí expuesto se han añadido otros problemas muy importantes:

  • Intereses muy bajos, incluso negativos, que perjudican al ahorrador e invitan al endeudamiento
  • El sector de la construcción empieza a mostrar claros síntomas de agotamiento influido por una coyuntura económica delicada y por la subida de precios, que están alcanzando cotas similares a la crisis precedente
  • Normativa jurídica que protege al mal pagador, al moroso y al malintencionado
  • Aumento del paro real, estancamiento de las PYMES, crisis económica que, igual que la vez anterior, se está negando por parte del Gobierno
  • Riesgo comercial. He hablado muchas veces sobre este tema. Volvemos a caer, una y otra vez, en el mismo problema. Desde hace años, los banqueros no son los dueños del banco; su objetivo es la consecución inminente de presupuestos de crecimientos absurdos por exceso de ambición, porque una parte importante de su sueldo va en ello y, además, no hay nadie que sancione sus errores

La tasa de Mora ha vuelto a crecer de forma importante, esta vez impulsada por el crédito al consumo. En teoría, el porcentaje de impagados en este apartado debía ser muy pequeño, porque la decisión de concesión o denegación la toman ordenadores que cuentan con millones de datos, propios y de terceros, de experiencias pretéritas. Claro que para crecer más que nadie y ser los más altos y los más guapos, los ordenadores se pueden programar de acuerdo a las propias conveniencias.

Según datos del Banco de España, los créditos impagados ligados al consumo se han disparado en un 25% en el último año.

El número de insolvencias empresariales (Concursos) está subiendo este año un 14%, según los datos facilitados por Axesor. En los diez primeros meses del año han solicitado el concurso de acreedores 3.890 empresas, el dato más elevado desde 2015.

La morosidad no solo ha crecido en el sector privado, también las administraciones públicas están dilatando los periodos de pago, complicando así la supervivencia financiera de muchas pymes. Los peores datos se concentran en las instituciones autonómicas y locales: Las comunidades están pagando con un retraso de 42 días y los ayuntamientos a más de 70 días, datos que no se veían desde la crisis pasada.

¿Y qué hace la banca? Pues huir hacia adelante. La ratio de Mora se calcula como porcentaje entre los dudosos y el ‘stock’ de crédito. Según actuemos con el dividendo y el divisor, así será el resultado. Crecemos, crecemos, crecemos mucho, y así rebajamos la tasa de Mora.

¿Y qué hace el Banco de España? Pues avisar, informar y estarse quieto hasta recibir órdenes de la superioridad

¿Y qué hace el Gobierno? Negar la realidad. Es más, entre los objetivos de Podemos está destituir a Goirigolzarri como presidente de Bankia para nacionalizarla o, de forma alternativa ante la negativa del PNV y sus votos a ello, convertir el ICO en un Banco Público. Hay que decir que el ICO es donde todos los bancos enviaban las operaciones que no veían viables contabilizar en su balance, o sea, malas, y el Estado las financiaba, incluso a un precio más barato que las entidades bancarias. Con datos de 2017, presentaba una tasa morosidad del 83% del saldo vivo de su línea “ICO directo”, que corresponde al 39% si se incluye el propio saldo de Mora en el dividendo; gravarla con nuevos impuestos, e intentar que, jurídicamente, sea prácticamente imposible el embargo y/o desalojo de los morosos. Si a eso unimos el incremento de la Deuda, que obligarán, entre comillas, a comprar a los bancos, entre todos, volveremos a poner en una delicada situación el sistema financiero español.

 

 

 

 

Nuevas hipotecas

Los grupos parlamentarios del Congreso han aprobado un proyecto de Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario, la nueva Ley Hipotecaria. Esta nueva ley, que llega con más de dos años de retraso y que pretende evitar futuros litigios, se tramitará por vía urgente y pasará al Senado a finales de mes, previsiblemente.

Los grupos parlamentarios incluirán la distribución de los gastos en la nueva ley hipotecaria. El banco asumirá los gastos de notaría, registro, gestoría y el impuesto de AJD. El cliente pagará el gasto de tasación, así como los derivados por la compra.

Veamos un ejemplo práctico: Para la compra de una vivienda de 250.000 euros, financiada al 80%, cuya cuota mensual a pagar sería de 847,71 euros, a 25 años, a un tipo del 2%, y en el que cliente debería aportar en efectivo los 50.000 mil euros de diferencia, más el 10% de IVA sobre el total si es primera transmisión (25.000€), más los gastos notariales de la compra-venta (850€), más la tasación (500€), más el Registro de la Propiedad de la compra-venta (400€), total a aportar en efectivo inicialmente por el comprador 76.750 euros, más de doce millones y medio de pesetas de ahorro propio. Todo lo que no sea así, no será considerado “hipoteca pata negra”, no se podrán paquetizar en el mercado mayorista, y la posibilidad de acabar en situación de morosidad sería elevada y forzada la entidad bancaria a negociar un alquiler a bajo precio obligatorio, cuya rentabilidad sobre el principal prestado sería ridículo y haría inviable cualquier operación de este tipo.

 

 

El banco tendrá que pagar:

– Gastos notariales. De la escritura hipotecaria. En función de la responsabilidad hipotecaria más el coste por hoja de las escrituras. Estimado unos 1.500 euros.

– Copias. Será el banco el que tenga que pagar los costes de la primera copia del contrato (otros 100 euros aproximadamente), aunque en caso de que el cliente solicite una copia, deberá asumir su coste.

– Registro. De la hipoteca. Aproximadamente, 400 euros

– Gestoría. Suele rondar aproximadamente otros 400 euros.

– Impuesto AJD. El coste depende de cada comunidad autónoma y oscila entre el 0,5% y el 1,5%. Pongamos una media del 1%, importe a pagar de 2.500 euros

Total a pagar por el banco, 4.900 euros, el 2,45% al tirón del principal de la hipoteca.

Queda por dilucidar un tema muy importante y es la cláusula de vencimiento anticipado y que permite ejecutar la hipoteca y adjudicarse la vivienda según la deuda que tenga pendiente el prestatario. Podemos ha propuesto que sea el 10% del principal el importe impagado para poder proceder judicialmente contra el moroso. Y otra también de máxima importancia, si este tipo de operaciones son hipotecarias puras en las que únicamente responde de la deuda el bien hipotecado, o siguen siendo préstamos personales y garantía reforzada hipotecaria.

Además, los notarios realizarán, sin coste alguno, un cuestionario al prestatario para asegurarse que entiende todas las cláusulas del contrato hipotecario. Es igual, la práctica de muchos años de ejercicio profesional me dice que cuando un cliente llega a un banco a solicitar un préstamo, igual da que sea para comprarse una vivienda, un coche o para irse de vacaciones al Caribe, después de mucho pensarlo y darle muchas vueltas, la decisión final es por impulso, y quiere ese bien como sea, ya, de inmediato, y en las condiciones que sean. Los remordimientos vendrán después, si no puede pagarlo.

Lo dejé escrito la semana pasada, pero quiero reafirmarme en que un banco es una empresa privada, cuyo principal objetivo es ganar dinero para retribuir a sus dueños, al accionista. Esto es igual en un banco, en un comercio, en un supermercado o en cualquier actividad económica privada, en donde el dinero es un bien escaso y en donde, en el 99,9% de los casos, no se derrocha el dinero como en la administración pública española.

Si a los precios actuales de mercado los bancos tienen que restarles los gastos de formalización, inscripción, impuestos y resto de condicionantes de las hipotecas, además de las amortizaciones de inmuebles, gastos de personal y gastos generales, y siguen dando malas operaciones pues una vez amortizadas o vendidas las “carteras malas” de los años de crisis, los ratios de Mora se sitúan entre el 5 y el 8 por ciento; como la contabilización en esta situación lo ha de ser con antigüedad de un año, está claro que esta Mora es nueva. Este es otro tema a resolver, pues si se aprueba lo del 10% del principal propuesto por Podemos, en el supuesto indicado en párrafos anteriores, el periodo para poder iniciar la ejecución judicial sería de al menos cuatro años, más el tiempo hasta el lanzamiento del deudor, lo que aumentarían los índices de Mora y disminuirían los de solvencia de nuestros bancos, mientras el moroso estaría viviendo gratis cinco años.

 

 

¿Qué pasaría si los bancos analizaran seriamente, sin pretensión de ser mejores por ser más grandes, la rentabilidad real y los problemas reputacionales y sociales de este tipo de operaciones y tomaran la decisión de abandonar la financiación del mercado hipotecario? Paralización de la promoción y construcción de viviendas, paro y más paro, y nadie podría acceder a una vivienda, por mucho que ahora haya gente que se queje que “los bancos son unos ladrones”, ignorancia parecida a lo de “España nos roba”.

En los años sesenta, setenta y principios de los ochenta, las hipotecas solo las concedían las Cajas de Ahorro, para lo que exigían dos avalistas adicionales de reconocida solvencia, además de la del deudor principal, normalmente honrados cuentacorrentistas que habían venido ahorrando durante muchos años y conocían en su oficina cómo se habían comportado económicamente en el tiempo.

Fuera de ahí, las hipotecas no existían; se sustituían por venta aplazada con reserva de dominio, que era como se vendían los pisos; el promotor corría con el riesgo (porque eran muy solventes y construían con sus propios medios económicos; ahora, salvo excepciones, es al revés, han venido aportando cero o tendente a cero euros, constituyendo una sociedad limitada para cada promoción y declarándose en Concurso una vez subrogadas las hipotecas a los compradores), se firmaban en contratos notariales en el momento de su adquisición, entre comprador y vendedor, y se documentaban en letras de cambio, que se llamaban “persianas” por tener vencimiento mensual durante toda la vida de la operación, máximo diez años,  con el timbre a cargo del comprador, y que como tales documentos ejecutivos por sí mismos, se protestaban notarialmente a su impago y se procedía judicialmente contra los morosos.

 

 

Eran años en los que un contrato se cerraba con un apretón de manos, si aparecías en RAI o Asnef era una vergüenza para cualquier persona y tenía cerradas todas las puertas a cualquier financiación de cualquier tipo, e incluso para encontrar trabajo, pues nadie se fiaba de quien no pagaba sus deudas, por aquello de que “quien la hace una vez, la hace ciento”, y en el que la gente se quedaba sin comer si hacía falta para pagar la letra del piso. Evidentemente los tiempos han cambiado, para bien en algunas cosas, no en todas, y ya veremos cómo sale este órdago a los bancos que, en el fondo, es uno de los objetivos contra el capitalismo con el que quieren acabar marxistas y comunistas en el poder.

 

Antonio CAMPOS

http://www.es.ancamfer.wordpress.com

 

Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 23-11-20.18

Publicado en el Blog de Campos el 24-11-2018

 

 

Todo a Cien – 45 Hacienda y el futbol

Comienza la Liga de Futbol Profesional con problemas en algunos equipos por el pago de las nóminas a los jugadores e impuestos a la Hacienda Pública. Los jugadores son unos empleados que deberían saber quién los contrata. En cuanto a la Hacienda Pública, los ingresos cobrados y no devengados por las empresas privadas en situación de morosidad, sin calificarlo jurídicamente, merma el fondo común de lo que justamente reclamamos para pensiones, salud pública, educación, carreteras, etc. Este derecho estatal habría que ejercerlo con todos, sin exclusión de ningún tipo, incluidos los grandes equipos si estuvieran incursos en ello, con sólidas garantías de terceros como se exige cuando el que no puede pagar es un asalariado particular, y a su debido tiempo, porque ahora, ¿cómo, cuándo y con qué va a cobrar Hacienda?

Publicado en el Blog de Campos Alcalá de Henares 22 agosto 2014

CAMPO DE FUTBOL FANGO 21745-064