Archivo de etiquetas| marxismo

LA SOTA DE sOROS

No me voy a remontar a los años de la Guerra Civil. Yo nací en la segunda parte de la gobernanza de Franco. Todos teníamos claro que vivíamos en una dictadura (blanda ya en aquellos momentos) y que no podías escribir ni comentar nada contra Franco, la Falange y la Iglesia. Y que la policía te podía tranquilizar (de tranca) en cualquier momento y sin aviso previo.

Hicimos la Transición. Perdón, que creíamos eterno, entre hermanos, cooperando todos, desde Carrillo hasta Fraga, incluso Blas Piñar aceptó la democracia, en un fraternal abrazo en donde quedaron saldadas afrentas mutuas del pasado.

Hemos vivido bien, progresando adecuadamente, hasta que ocho votos masones de última hora hicieron Secretario General del PSOE a Zapatero. Con él volvieron a aparecer términos olvidados: Azules, rojos, comunistas, fascistas, independentistas, miserables, piojosos, antiespañoles, centralistas, hembrismo disfrazado de feminismo, república, guerracivilismo, Franco (los que nacieron después del año 1990 no habían oído hablar de él ni sabían quién fue) y otros similares que abrieron las heridas que ya considerábamos cerradas para siempre.

Pero la cosa ha ido peor, mucho peor, con la vuelta al marxismo en el año 2019 de la mano de Pedro Sánchez, ese personaje que miente más que parpadea, que va a llevar España a la quiebra económica, a su desmembramiento como nación y a una autarquía que, en once meses de legislatura, está cercenando la democracia y la libertad, con su valido comunista Pablo Iglesias, que no sé qué secreto guardará para que complazca vía Decreto Ley cuantas indicaciones le sugiere.

Hemos llegado a una situación en la que, al contrario que con Franco, ahora puedes esperar una agresión física de cualquiera, menos de la policía, y no puedes escribir ni comentar nada sin repasarlo media docena de veces, cambiar palabras, sentido de las frases y las comas de sitio, de tal forma que no molestes lo más mínimo a la tupida red censora que el Dúo Diabólico que nos manda ha montado en la mayoría de los medios de comunicación, a través de subvenciones (uno de los grandes males de este país) o de infiltrados políticos en interés de la causa socialista,

La gente necesita creer en algo, confiar en alguien; de ahí, las creencias religiosas y los postulados políticos. La palabra “socialista” tiene en España la impronta que dejó la socialdemocracia de los años de Felipe González, de libertad, diálogo, entendimiento, constitucionalidad, propiedad privada, desarrollo empresarial y equidad en el reparto de cargas, tiene un “valor de mercado” por sí misma, con independencia que quien se encuentre al frente de ese Partido Político. Eso genera, y así seguirá pasando en el futuro, una base mínima de votos que le deberían permitir gobernar con otros partidos más centrados y defensores de la Constitución, sin recurrir a extremismos comunistas ni separatistas, que están utilizando a Pedro Sánchez como una “sota” -del latín subtus, debajo, o sea, que sota viene a significar: lo que está debajo. ¿Y qué hay debajo de los reyes y caballeros? Pues un sirviente, un lacayo, un paje, etc… Para este viaje no hubiera hecho falta alforjas. Cuando nos demos cuenta tendremos la hoz, en el cuello o en la mano.

La verdad es que ha sido un año muy difícil, en todos los aspectos, tanto a nivel nacional como internacional. En España debemos destacar tres grandes bloques de problemas:

  • Tema coronavirus: En España no ha habido transparencia, coherencia ni se han consultado especialista médicos ni comerciales en la compra de material, se actuó tarde y se ha tratado de evitar la responsabilidad del Gobierno traspasando las competencias a las comunidades autónomas, diecisiete reinos de taifas que, si el Gobierno Central lo hizo mal, las comunidades autónomas lo están haciendo peor. Remito al lector a mi libro UN CUENTO GUBERNAMENTAL, en el que se recogen datos, citas, artículos y referencias documentadas, con el único propósito de dejar constancia para el futuro de la verdad sobre el tema, principalmente en España, en la que, aprovechando la desgracia, se ha tratado de limitar la libertad de expresión, del control parlamentario y de cualquier crítica al Gobierno, de prohibir las autopsias y tratar de ocultar los miles de muertos, no permitiendo fotografías ni reportajes televisivos de las morgues ni de ningún familiar de los fallecidos.
  • Política: Vuelve a haber dos bandos enfrentados claramente: Una derecha débil y desunida, sin un líder de prestigio e incapaz de movilizar a la ciudadanía. Y una izquierda frentepopulista instalada en el Gobierno, cuyo objetivo es derrocar la monarquía, abolir la Constitución, implantar una república federal de países independientes (País Vasco, Cataluña, Galicia, Andalucía y Castilla), controlando el poder ejecutivo, legislativo, judicial y de los medios de comunicación, e implantando un “Ministerio de la Verdad” que en realidad es una censura acerca de cualquier crítica a sus actuaciones. A ello hay que añadir la delicada situación diplomática con Marruecos, con varios frentes abiertos con ese país y ninguno de ellos favorable a España.
  • El presidente del Gobierno se ha instalado en una mentira constante. Aquello que dijo al principio de Legislatura de “(…) combatir la desafección política ciudadana con ejercicios claros de transparencia, mecanismos estrictos de control y garantías en la rendición de cuentas”, ha quedado reducido a una presentación de 41 páginas, modelo power point de un consultor juniors, autoproclamando la bondad de su actuación, examen de complacencia que no aborda ni uno solo de los problemas existentes, en un año en el que se han destruido un millón de empleos, han cerrado casi cien mil empresas, los muertos por coronavirus son muchos miles más que los reconocidos oficialmente, la Deuda Pública ha alcanzado una cifra impagable y el control estatal filocomunista es cada día más palpable.

Ha pasado desapercibida una noticia: The New York Times es uno de los periódicos más importantes del mundo, ganador del Premio Pulitzer en 125 ocasiones. Generalmente, se adelanta a las noticias y es el primero en presentarse allí dónde sabe que hay, o va a haber, conflicto. Para enero 2021 está previsto que amplíe su cobertura informativa en Madrid, tanto en instalaciones como en número de periodistas. Ahí lo dejo.

Hoy es treinta y uno de diciembre del año 2020, un muy mal año para todos. Como decía mi padre, “San Silvestre, coge el año y vete”. Y, si es posible, llévate de la política a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias, antes que esto acabe como el rosario de la aurora.

Karl Marx

Karl Marx​ (nacido en Prusia, 05-05-1818 y muerto en Londres, 14-03-1883) fue un filósofo, economista y militante comunista prusiano de origen judío, convertido a la iglesia luterana. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo, del comunismo, del marxismo y del materialismo. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels), El Capital y El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte.

Nacido en una familia de clase media acomodada, estudió en la Universidad de Bonn y en la de Berlín, donde se interesó en las ideas filosóficas de Hegel. Vivió en Colonia, París, Bruselas y Londres.

Tomo prestado de Wikipedia: “Las teorías de Marx sobre la sociedad, la economía y la política, que se conocen colectivamente como el marxismo, sostienen que todas las sociedades avanzan a través de la lucha de clases. Fue muy crítico de la forma socioeconómica vigente de la sociedad, el capitalismo, al que llamó la “dictadura de la burguesía”, afirmando que se llevaba a cabo por las acaudaladas clases dueñas de los medios de producción para su propio beneficio. Teorizó que, como en los anteriores sistemas socioeconómicos, inevitablemente se producirían tensiones internas, producidas por las leyes dialécticas, que lo llevarían a su reemplazo por un nuevo sistema a cargo de una nueva clase social, el proletariado. ​ Sostuvo que la sociedad bajo el socialismo sería regida por la clase obrera en lo que llamó la “dictadura del proletariado”, “Estado obrero” o “democracia obrera”.​ Creía que el socialismo sería, a su vez, finalmente reemplazado por una sociedad sin Estado y sin clases llamada comunismo. Junto con la creencia en la inevitabilidad del socialismo y del comunismo, Marx luchó activamente por la aplicación del primero (el socialismo), argumentando que los teóricos sociales y las personas desfavorecidas debían realizar una acción revolucionaria organizada para derrocar el capitalismo y lograr un cambio socioeconómico. ​

 

 

Aunque Marx se mantuvo como una figura relativamente desconocida durante su vida, sus ideas y la ideología del marxismo comenzaron a ejercer una gran influencia sobre los movimientos socialistas poco después de su muerte. Lenin fue el primer teórico-práctico que intentó desarrollar el pensamiento de Marx en la práctica. Los llamados gobiernos revolucionarios socialistas tomaron el poder en una variedad de países a lo largo del siglo XX, llevando a la formación de Estados como la Unión Soviética en 1922 y la República Popular China en 1949, con diversas variantes teóricas desarrolladas, tales como el leninismo o el maoísmo”.

Probablemente ha sido el pensador que más ha influido en la historia y en la política de los dos últimos siglos en el mundo. Pero su vida no fue coherente con su filosofía, poniendo de manifiesto, una vez más, que “no es lo mismo predicar que dar trigo”. Durante su juventud, fue un mal estudiante, muy aficionado a los burdeles, a las borracheras y a ejercer su sexualidad con criadas y sirvientas. Llegó a ser presidente del Club de Bebedores de la Taberna de Tréveris en Bonn; en 1836, las autoridades universitarias lo expulsaron por “desorden nocturno en la vía pública y embriaguez”.

Durante su estancia en la Universidad de Berlín, fue encarcelado por alboroto y embriaguez, y acusado de llevar armas no permitidas. Denunciado en varias ocasiones por no pagar sus deudas.

Marchó a Colonia en 1842, donde empezó a escribir para el periódico radical “Gaceta Renana”; sus compañeros de trabajo le describían como un hombre dominante, impetuoso, apasionado y con una confianza sobredimensionada en sí mismo.

Se casó con una baronesa de la clase dirigente prusiana, hermana del ministro de Interior, que rompió su compromiso previo con un joven alférez de la aristocracia; lo primero que hizo Marx fue pedirle que pagara las deudas que había contraído de sus juergas, apuestas, juego y afición a las prostitutas, que siguió después de casado y que hizo que la dote de su esposa se acabara rápidamente.

Dice ABC: “Durante esos años, Marx y su familia tuvieron que sobrevivir de las pequeñas ayudas que les brindaba su suegra millonaria y sus amigos. El propio Friedrich Engel, con quien el filósofo alemán escribió su famoso “Manifiesto Comunista” en 1848, tuvo que regalarles una casa. Y a pesar de ello, no consiguió que llegara a su hogar la estabilidad económica que tanto ansiaban su mujer y sus hijos. Él mismo lo confiesa en una carta a su amigo, en la que reconoce que, a pesar de no tener que pagar ningún alquiler, sus deudas no paran de crecer. Esto no impidió que Marx veraneara en los mejores balnearios ni que mandara a sus hijas a estudiar piano, idiomas, dibujo y clases de buenas maneras con los mejores profesores de Londres. Todo ello, pagado por Engels”.

Otro ejemplo de su divergencia entre pensamiento y realidad, es el hecho de que el promotor de la lucha de clases, expresara por escrito sus dudas sobre el marido de una de sus hijas, porque no tenía claro que fuera de buena familia.

Marx tuvo una criada trabajando en su casa durante toda su vida, “regalada” por su suegra cuando se casó, y que les siguió a París y a Londres, a la que no le pagaban ninguna retribución económica, y a la que Marx dejó embarazada en 1850. Él no lo reconoció, asignándole el embarazo a su amigo Engels.

Pasados los años, su esposa descubrió el engaño, pero “No se hablaba del asunto, en parte porque el hecho les parecía escandaloso a la luz de la moral burguesa de la época, y en parte porque no se ajustaba a los rasgos heroicos e idílicos propios de un ídolo de masas”.

Marx siguió frecuentando los prostíbulos londinenses. Otero y Giménez (cita anterior ABC) cuentan que mientras su mujer estaba convaleciente de varicela, intentó abusar de una sobrina.

De su prole, siete hijos, solo consiguieron sobrevivir tres hijas. Una de ellas, de 38 años, murió de cáncer, y las otras dos se suicidaron.

Marx contrajo bronquitis y pleuresía que lo condujeron a su muerte el 14 de marzo de 1883 en Londres. Murió como apátrida;​ sus familiares y amigos en Londres enterraron su cuerpo en el cementerio de Highgate el 17 de marzo de 1883. Asistieron entre nueve a once personas en su funeral. ​Friedrich Engels dijo en su discurso:

El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.

 

¿No les suena a ustedes eso de los prostíbulos, del buen comer y mejor beber, de proclamar la escuela pública y llevar a sus hijos a la privada, de la inmersión en idiomas regionales y enviar a los hijos a aprender inglés, alemán o chino, de predicar para los pobres y convertirse en rico a costa de esos pobres, de vivir en un “pisito” y pasar a tener yates, fincas rústicas y chalets? En esta vida hay tontos y listos; los listos son los que viven a costa de los tontos.

 

Publicado en el Blog de Campos el 03-04-2019

 

Deplorable

Principio de Peter, del año 1968: “Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones”.

Que Pedro Sánchez iba a ser El Breve, quedó de manifiesto en los primeros cien días de su elección como Secretario General de PSOE.

La crisis socialista se gestó cuando Zapatero era Presidente del Gobierno, algunas leyes progresistas aceptadas por todo el mundo, sin lesionar a nadie, y una calamitosa gestión económica, del problema catalán, internacional y de promulgación de otras leyes que produjeron divergencias entre la propia organización socialista.

Leer Más…

Aquí estamos – Cuarta parte – Futuro

   * Viene de la semana anterior

Tampoco la monarquía española está en su mejor momento. Aceptada por los ciudadanos mediante votación favorable en el conjunto de la Constitución de 1978, convertiría al Rey en un Jefe de Estado inviolable e irresponsable ante la ley. Durante muchos años ha habido un pacto no escrito entre todos los entes sociales, de defender la imagen monárquica, a título institucional y personal, en grado máximo por todos los Presidentes de Gobierno habidos, recordando siempre Leer Más…

Aquí estamos – Primera parte – Marxismo

Pasan las hojas del calendario, avanza el nuevo año y sigue el cuento viejo. En España hay mucho sentimiento republicano, la mayoría por ser conscientes que todas las personas nacemos desnudos, llorando y con la sangre roja, sin ninguna otra distinción. Y que hombres y mujeres se hacen con esfuerzo, preparación y lucha para conseguir cualquier desempeño obtenido en igualdad de oportunidades y no predestinados desde la cuna.

Pero, duele reconocerlo, los españoles somos los inventores de la picaresca, los sobres voladores, la mordida de la serpiente, sola o acompañada de terceros, dar sombra al botijo, la ley del mínimo esfuerzo y, actualmente, muy europeos y democráticos, siempre que Europa nos preste dinero y siempre que la votación general coincida con nuestros propios deseos y pensamientos. Leer Más…