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Cuando nos jubilemos …

Cuando nos jubilemos, viajaremos mucho, pensaba mientras el espejo le devolvía su rostro cuando se afeitaba todos los días a las siete menos cuarto de la mañana.

Cuando nos jubilemos, podremos descansar viendo la puesta del sol en una playa exótica, pensaba mientras conducía de vuelta a casa a las nueve de la noche, tras una agotadora jornada laboral.

Cuando nos jubilemos, podremos comprarnos una casita en la Costa del Sol, pensaba antes de dormirse.

Cuando nos jubilemos, tendremos tiempo para hacer excursiones de muchos días, y no las prisas actuales de fin de semana, ¿verdad, amigo?, preguntaba a su copiloto, las dos mujeres, en los asientos traseros, hablando de sus intimidades.

Cuando nos jubilemos, podremos hacer la Ruta del Románico, sin prisas, parándonos donde nos apetezca y durmiendo donde nos pille.

Cuando nos jubilemos, visitaremos todos los museos, todas las catedrales y todos los pueblos más bonitos de España.

Cuando nos jubilamos …. comienzan a dolernos las rodillas, a tener ácido úrico, o colesterol o tensión arterial alta, o hígado graso, o diabetes, o cualquier otro achaque que aparece para delimitarnos la libertad que creíamos tener para hacer lo que pensábamos hacer cuando nos jubiláramos.

Empiezan a morir aquellos de la generación anterior para los que eras “el chaval” de las reuniones, comités y consejos, todo hombres, fumadores empedernidos, en el que en un determinado momento te das cuenta que ya no fuma nadie, todos los sillones están ocupados por mujeres y eres tú el de más edad, que a pesar de estudiar más que cuando eras joven, siempre aparece una rubia pizpireta con las últimas técnicas publicadas por las mejores universidades del mundo, que lo que antes era un equipo ahora es UAR, Unidad de Actuación Rápida, que trabaja por proyecto, para un determinado periodo de tiempo y con un único objetivo, que en realidad es para lo que fue creado.

Y cada vez que recibes un correo electrónico comunicándote la muerte de algún amigo o compañero, tu rostro se contrae, se entristece tu mirada y lloran tus recuerdos. Maldito el amigo que el otro día me envió, en primera persona, este mensaje: “Estimado amigo: El asunto de este correo es descriptivo. Han dado por terminado el tratamiento para contener la enfermedad y he pasado a cuidados paliativos. No estoy triste, desanimado ni nada parecido. Dios, Nuestro Señor, ha tenido a bien darme tiempo para prepararme para la muerte y para despedirme de mi familia y amigos. Te ruego que extiendas este correo a aquellos que compartieron amistad y de los que carezco de su dirección. Por favor, reza por mí, cuando esté en el Purgatorio, para que pueda salir de él cuanto antes (Confío en que la Misericordia infinita de Dios me concederá el perdón y me permitirá pagar la pena). Realmente, este correo es para suplicarte, humildemente, tus oraciones. Ha sido un honor y un placer tener tu amistad. Con afecto”. Maldito y mil veces maldito, no pasa el tiempo, pasamos nosotros. No sé si me acordaré bien, de cuando los rezos eran en latín, pero vete tranquilo, te tendré presente en mis súplicas y peticiones al más allá.

El coronavirus ha sido, y sigue siendo, otro de los motivos de la marcha definitiva de muchos amigos y conocidos; la edad no perdona y los sentimientos fluyen de tantos años compartiendo aspiraciones profesionales, sociales, humanas, al fin y al cabo, las historias y los buenos momentos vividos; y se han ido sin despedirse, sin poderles decir adiós, sin un beso, sin un abrazo, solos, como nacemos y como morimos.

Y aquella amiga, mujer de mi amigo, con los que siempre viajábamos los fines de semana que podíamos, aquellos con los que, cuando nos jubiláramos, íbamos a ver la puesta del sol, comprarnos una casita en la playa o hacer el Camino de Santiago en coche, solo sabe tomar la mano de mi amigo, se acurruca a su lado y mira de forma indefinida al horizonte, aunque el horizonte sea una pared que está a dos metros de distancia.

Hija de tierra manchega, hermana mayor de diez hermanos a los que cuidó desde pequeña, su padre era aparcero que un día marchó a Madrid en busca de un mejor porvenir para sus hijos, al menos para los más pequeños, para que pudieran estudiar y labrarse un futuro mejor que el que él tenía. Esposa, mujer y madre, ahora solo se consuela agarrando la mano de su marido, con el que lleva casado muchos lustros, el único sustento mental que parece quedarle. Y llora nuestro corazón cuando vemos la oscura, negra noche en la que está su mente, cada vez que nos acercamos a ella y no aparecen los recuerdos.

Cuando nos jubilemos …. Cuando nos jubilamos empieza uno a vivir más de recuerdos que de realidades, la sociedad se ha vuelto edadista, renuncia a la experiencia, discrimina a los mayores, pretende “aparcarlos” lejos de sus problemas cotidianos, como si no hubiesen sido ellos quienes han forjado, construido, trabajado y logrado, esa sociedad.

Mi corazón guarda vuestro amor y mi mente todos los recuerdos del tránsito que hemos compartido. Y cuando mi vida sea hálito pasado, que al menos una gota de sangre se instale en el futuro hasta que, de nuevo, por dentro o por fuera, desde dentro o desde fuera, todo salte por los aires y se convierta en un páramo ahora inimaginable, similar a lo que tratamos de descubrir sobre quienes fueron nuestras evolucionadas células antepasadas.

Mientras tanto, vive, sé libre, que nadie coarte tu libertad, respeta, paladea el presente, contempla ese caballo que se encabrita cada Miércoles Santo en tu honor, que el futuro es imprevisible: lo único que tenemos asegurada es una tumba en algún lugar del planeta, esa masa de tierra y agua que lleva miles de millones de año dando vueltas en el mundo astral, en donde lo que era mar, ahora son montañas, donde era hielo, ahora es desierto, donde la transformación de la materia es una revolución constante y el tiempo lo único que permanece.

Y no olvides nunca a Malinowski, que de ciudad en ciudad va sembrando sus versos:

Ahora es el momento

de hacer lo que más quieres.

no esperes al lunes, ni esperes a mañana.

que no aumente ante ti la caravana

de sueños pisoteados. ya no esperes.

No reprimas por miedo o cobardía.

no postergues la vida con más muerte,

y no esperes más nada de la suerte

que no hay más que tu tesón y tu energía.

Si tu sueño es hermoso dale forma

como esculpe el arroyo la ribera;

como el viento que vive y se transforma.

Y para que todo resulte a tu manera,

redacta para ti mismo tu norma

y convierte tu otoño en primavera.

Más opiniones sobre las pensiones

Desde hace unos años, BBVA viene dando diferentes toques de atención sobre el tema de las pensiones en España, todas ellas encaminadas a alargar la vida laboral. La última vez, por ahora, fue el pasado mes de junio. Recojo de la web de esa entidad bancaria las últimas publicaciones al respecto:

España ante el reto de las pensiones: sostenibilidad vs suficiencia, por Miguel Rodríguez Canfranc el 28-02-2018. El aumento de la esperanza de vida y el descenso de la natalidad suponen un reto estructural para los sistemas de pensiones de los países desarrollados. En el caso de España, a este reto estructural se le une otro, derivado de las elevadas tasas de desempleo de los últimos años y del comienzo de la jubilación de los ‘baby boomers’. Sobre la mesa se encuentra ya el gran desafío: cómo conseguir un sistema de pensiones sostenible y que al mismo tiempo pague pensiones suficientes a la población jubilada.

El hecho de que las personas vivan más tiempo supone que hay que pagar pensiones también durante más tiempo. Cuando se diseñaron los primeros sistemas de pensiones (el primero se creó en la Alemania del canciller Otto von Bismarck, a finales del siglo XIX), la edad de jubilación se situó en los 65 años. Solo llegaban vivos a esa edad tres de cada 10 personas y su esperanza de vida era de menos de 10 años. Hoy en día nueve de cada 10 personas llegan vivas a los 65 años, y dentro de 30 años las personas que alcancen en ese momento los 65 años se estima que vivirán, de media, 25 años más.

La pensión de jubilación ha pasado de un importe medio mensual de 766,52 euros en el año 2007, a 1.068,378 euros en 2017. Lógico, han accedido a la jubilación personas que han cotizado más años y por más importe.

 

 

El reto de las pensiones del futuro: cómo reinventar la Seguridad Social, por Miguel Rodríguez Candranc el 22-06-2018. José Antonio Herce, presidente del Foro de Expertos Independientes del Instituto BBVA de Pensiones, aboga por reinventar la seguridad social para que pueda hacer frente al gran reto al que se enfrentan las pensiones: la longevidad. Así lo expresó en una charla organizada por Deusto Business Alumni y BBVA en el Palacio Euskalduna de Bilbao, el 12 de junio de 2018.

Según explicó Herce, cuando se creó el primer sistema de seguridad social en la Prusia de Bismark, la esperanza media de vida al nacer era inferior a los 40 años, y la edad de jubilación se estableció en los 65. Hoy, en los países avanzados más que se ha duplicado la esperanza media de vida y la edad de jubilación es la misma.

La edad a la que sobrevive hoy el mismo porcentaje de una generación que sobrevivía a los 65 en 1900 son 91 años. Es la edad equivalente. Igualmente, los años de vida media que quedaban en 1900 a partir de los 65 años eran 9,1 años. Hoy en día el equivalente son los 81 años.

“Hoy la denominada gran edad se sitúa entre 81 y 91 años. ¿Eso quiere decir que la gente tiene que jubilarse a esa gran edad? No”, afirmó Herce. “Pero tomemos una decisión. Si nos empeñamos en seguir jubilándonos a los 65 (y no me valen los 67) apenas habremos empezado a recorrer el camino”.

“La Seguridad Social es injusta por exceso, porque a los 12 años de haberte jubilado te ha devuelto todas tus cotizaciones”

Herce abogó por desarrollar plenamente los sistemas de pensiones de empleo, a través de convenios colectivos, para poder reinventar la Seguridad Social. “Los sistemas de pensiones de empleo pagarían las pensiones de los jubilados hasta llegar a la gran edad que se estableciese, y es a esa gran edad cuando empezaría a pagar pensiones la Seguridad Social”, explicó, refiriéndose a una propuesta reciente realizada en el ámbito académico con algunos colaboradores. Una especie de “sistema mixto en dos etapas”, dijo.

Según Herce, hoy hay pensiones de viudedad que en muchos casos carecen de sentido … “Hay muchos países avanzados donde no hay pensiones de supervivencia como las conocemos en España. Lo que hay es un capital único o 12 o 18 mensualidades para que el hogar que ha sufrido estrés emocional y económico por la pérdida de un cabeza de familia pueda recibir la solidaridad de la sociedad”, concluyó.

Resumen rápido: Alargar la edad de jubilación, planes de empleo que cubran un periodo de la jubilación, y reconsideración de lo percibido por las viudas.

BBVA es el cuarto banco de Europa por capitalización, que encabeza el Santander. Me acuerdo cuando alguien decía: “¿Vais de permitir ser segundos?, cualquiera que queda segundo en unas olimpiadas no se acuerdan de él ni en su pueblo”, cuando el segundo aventajaba al primero en diez mil millones de pesetas, sesenta millones de euros, calderilla hoy en día, en el que uno casi duplica al otro en valoración bursátil.

¿Cuántos empleados tiene el Grupo BBVA mayores de 65 años? Creo que uno, su presidente D. Francisco González, Duracell, pues desde los primeros años de este siglo ha despedido, mediante prejubilación, a todos los empleados y, con más ahínco, a los directivos con más de 53 años, sustituyéndolos por jóvenes ejecutivos dinámicos y agresivos que pasaron a ganar una tercera parte de aquellos a los que sustituían. Ahora, todavía hay algunos empleados con sesenta y algún año más de edad, en puestos que no quieren desempeñar los licenciados universitarios bilingües de las últimas promociones. En la crisis del ladrillo, de la que todavía no están limpios los balances de todas las entidades, mucho ha tenido que ver esta política y la ambición comercial del mercado.

¿Cuántos empleados mayores de sesenta y cinco años han visto en algún comercio, albañil, camarero, carnicero, empresa de telefonía, banco, etc …? Cero, o tirando a cero. ¿A quién afectaría esa medida? A los funcionarios públicos, única y exclusivamente, y no a todos, porque no veo a un bombero de setenta años subiendo por una escalera móvil a un décimo piso, ni a un policía de la misma edad corriendo detrás de un asesino, ni …. Otra cosa es un catedrático de universidad que enseñe, pero no opere, un abogado o un arquitecto …

Alargar la edad de jubilación, en un mercado laboral en el que se despide o prejubila a los empleados antes de cumplir los sesenta años, es una forma de reducir drásticamente el importe de las pensiones, por ausencia de cotizaciones en los últimos años previos a la jubilación, o por reducción de las mismas, y por el aumento de plazo de la base reguladora que es de hasta 25 años según la ley actual. Lo que debería ser justicia social, se convierte así en pobreza permanente para los que son apartados del mercado antes de la edad efectiva de jubilación que se pretende modificar.

En cuanto a las viudas, mantenemos a extranjeros que no trabajan, ni quieren trabajar, en toda su vida, que no han cotizado ni un euro nunca, mantenemos diecisiete taifas derrochadoras, y vamos a aplicar la eutanasia sin punto final a las esposas de aquellos que no sabían hacer otra cosa que trabajar en su momento.

Quien siga mis escritos, sabe que este es un tema que me preocupa desde hace muchos años, pero no creo que el planteamiento de esta entidad financiera sea la solución al problema.

Antonio CAMPOS

http://www.es.ancamfer.wordpress.com

 

Publicado en el Blog de Campos el 21-07-2018

 

 

Cuando nos jubilemos

Cuando nos jubilemos … Toda la vida trabajando … Viajaremos, nos iremos a la playa …

Tres matrimonios, seis amigos. A uno de ellos le dio un infarto; superado, la empresa lo jubiló anticipadamente; no habían pasado dieciocho meses, dolor de cabeza insoportable, cáncer en el cerebro, lo enterraron en seis meses. El otro amigo empezó a darse cuenta que su mujer olvidaba las cosas con demasiada frecuencia; alzheimer; cambió totalmente su vida, que a partir de ese momento estaba dedicada en cuerpo y alma a cuidar de la única compañera que desde su juventud le acompañaba.

Escribo sobre recuerdos, junto a mi mujer, esposa, compañera y amante, en la placidez de una tarde primaveral con lluvia, truenos y relámpagos que desdicen a los agoreros del futuro imperfecto de tierras desérticas; ahora viajamos solos. Y somos conscientes de la brevedad del tiempo.

Y tomo de aquí y de allá textos que me recuerdan que aún soy joven, que es mucho lo vivido, pero más importante lo que me queda por vivir, que el futuro es hoy.

 

 

Anna Cabré (Barcelona, 1943). Directora de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona: “Las Personas hasta 75 años no son viejas; las de 75 a 90 años son viejas; y las de 90 años en adelante, muy viejas”. “Poner en un mismo paquete a los de 65 y a los de 90 años, es confuso. Si a una persona de más de 95 la recuerdas a los 75 o 65, verás que son situaciones muy distintas, sus problemas, relaciones y modo de vida”.

Si observamos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene entre cincuenta y setenta años.

A este grupo pertenece una generación que ha echado fuera del idioma la palabra “envejecer”, porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de hacerlo.

Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la “adolescencia”, que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del S. XX para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse.

Este nuevo grupo humano que hoy ronda los cincuenta, sesenta o setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria.

Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado que tanta literatura le dio durante décadas al concepto del trabajo.

Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron la actividad que más le gustaba y se ganan la vida con eso. Supuestamente debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse.

Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad, crecen desde dentro. Disfrutan el ocio, porque después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos, tienen la mente abierta para todo.

Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo, que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de “cincuenta, sesenta o setenta””, hombres y mujeres, maneja la la informática como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben, y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar a sus amigos y les escriben un e-mail o un whatsapp.

Hoy la gente de 50, 60 ó 70 años, como es su costumbre, está estrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE; antes los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son, hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben. La gente de 50, 60 y 70 de hoy celebra el sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo, hacen planes con su propia vida, no con la de los demás. Quizá por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los del siglo XXI. La juventud se lleva por dentro. La diferencia entre un niño y un adulto simplemente es el precio de sus juguetes.

 

Cuando uno mira … ya son las seis de la tarde;

cuando uno mira … ya es viernes;

cuando uno mira … ya se terminó el mes;

cuando uno mira … ya se terminó el año;

cuando uno mira … ya se pasaron 50 o 60 años.

 

Cuando uno mira … ya no sabemos más por donde andan nuestros amigos.

Cuando uno mira … perdimos al amor de nuestra vida y ahora, es tarde ya para volver atrás.

 

No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo.

No dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos pronto no serán tuyos, y tendrás que hacer algo con ése tiempo que resta, en donde lo único que vamos a extrañar será el espacio que sólo se puede disfrutar con los amigos de siempre. Ese tiempo que, lamentablemente, no vuelve jamás…

Es preciso eliminar el “DESPUES”…

*Después* te llamo.

*Después* lo hago.

*Después* lo digo.

*Después* lo cambio.

 

Dejamos todo para *Después*,

como si el *Después* fuese lo mejor.

 

Por qué no entendemos que…

*Después* el café se enfría,

*Después* la prioridad cambia,

*Después* el encanto se pierde,

*Después* temprano se convierte en tarde,

*Después* la añoranza pasa,

*Después* las cosas cambian,

*Después* los hijos crecen,

*Después* la gente envejece,

*Después* el día es noche,

*Después* la vida se acaba.

 

No dejes nada para *Después*,

porque en la espera del *Después*,

tú puedes perder

los mejores momentos,

las mejores experiencias,

los mejores amigos,

los mayores amores.

 

Acuérdate que el *Después* puede ser tarde.

¡El día es hoy!

Ya no estamos en edad de posponer nada.

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 02-06-2018

 

 

 

Jubilaciones futuras

La Ley 27/2011 de 1 de agosto, firmada por el Presidente Rodríguez Zapatero y el Rey Juan Carlos, modificó las condiciones de jubilación de los españoles, alargando la vida laboral para que la Seguridad Social y la Hacienda Pública, tuvieran más ingresos. Los condicionantes de jubilación quedaron de la forma que se indica en el resumen a pie de página, fuente elaboración propia.

En teoría, la idea era buena y preveía que, alargando la edad de jubilación, la gente estaría más años trabajando y menos cobrando su pensión. Pero ¿qué es lo que ha pasado realmente? Según datos de la Seguridad Social, la edad real de jubilación en el año 2013 era de 64,33 años; en 2014 se redujo a 64,14 años; en 2015, a los 64,09 años; y a los 64,08 años en 2016. O sea, se ha producido el efecto contrario al previsto.

En mi opinión, dos son las causas principales de ello. El cambio de leyes en materia laboral ha permitido que empleados que antes eran prejubilados y seguían manteniendo su cotización a la Seguridad Social hasta la fecha de jubilación real, ahora son despedidos con una corta indemnización, por lo que se acogen antes a la jubilación anticipada.

Por otra parte, las empresas privadas no quieren a personal mayor de cincuenta y cinco años, porque “para pensar” ya están ellos en el Comité de Dirección, y lo que realmente necesitan es personal muy técnico y vendedores; en ambos casos, gente joven, con técnicas actualizadas y que se “coman” el mundo, con ilusión, fuerza y vitalidad, todo lo que se va perdiendo con los años.

Las rentas sociales, renta universal, subvenciones y resto de ayudas a cierta parte de la población, hacen que estas se decanten por recibir 500 euros mensuales sin dar golpe, a trabajar 40 horas semanales por 700 o 750 euros. Estos se jubilarán, aunque sea de forma no contributiva, en el momento que puedan.

Por otra parte, el clientelismo político cambia la dirección de la veleta según llega el viento. Nueva Canarias ha propuesto que las camareras de hotel se jubilen a los sesenta años, “por el especial desgaste físico de su trabajo”.

¿Quiénes verdaderamente van a alargar su edad de jubilación? Los funcionarios públicos en las diferentes administraciones locales, provinciales, autonómicas y gubernamentales. Pero, ¿todos? No. No es el mismo el esfuerzo físico de un catedrático de universidad que el de un bombero, el de un abogado del Estado que el de un albañil municipal. A la Administración también se le presenta un problema, y es que, dentro de un colectivo con las mismas normas, tiene que discernir quién sigue con facultades para realizar su trabajo y es rentable para la población que les paga, y quién no.

Vengo hablando y escribiendo sobre el tema de la jubilación y las pensiones desde hace cinco años. Hemos visto que cada vez se jubila antes el personal, que acceden a pensiones más altas porque han cotizado más y durante más años que los jubilados anteriores, que el déficit de la Seguridad Social aumenta cada año. Pero, muy español, hablamos, hablamos y hablamos, pero no se toman medidas que palíen esta situación. Nos va a pasar como con el tema islamista y la secesión catalana, que no vamos a ser conscientes de ello hasta que no nos explote la bomba en las manos.

Hablar abiertamente de estos temas hoy en día, es difícil, pues enseguida habrá quien te colgará algún cartel de intransigente. Pero la mayor desigualdad es tratar igual a desiguales. La pensión, en mi opinión, debería ser una hucha individualizada de toda la vida laboral del trabajador, mediante una aportación mensual de un porcentaje de su sueldo, y otro tanto por parte del empresario que lo tiene contratado. Todo ello, dentro de lo público, aquí no tiene nada que ver lo privado que, quien quiera y pueda, lo complementaría de esa otra forma. Es solo un idea, como todas, discutible.

La justicia “es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde” (Domicio Ulpiano, Tiro, 170 – Roma, 228), y no que el vecino cobre lo que he sudado yo.

Publicado el PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 24-06-2017

Publicado en el Blog de Campos el 24-06-2017

El tio Damián

El tío Damián

Autor desconocido, archivo de internet año 2012

El tío Damián se encontraba bien de salud, hasta que su mujer, la tía Dorita, a instancias de su hija Tota, le dijo:

– Damián, vas a cumplir 80 años, es hora de que te hagas una revisión médica.

– ¿Y para qué?, si me siento muy bien.

– Por prevención, cuando todavía te sientes joven, contestó la tía Dorita.

Por eso el tío Damián fue a consultar al médico. El médico, con buen criterio, le mandó a hacer exámenes y análisis de todo lo que pudiera hacerse.

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Todo a Cien – 18 Suben las pensiones

Este mes de enero suben las pensiones. No sé si todos los jubilados tendrán capacidad para calcular el incremento de sus percepciones. Por ejemplo, a una pensión de 600 euros mensuales, como se le aplica un incremento de 0,25% a todos los tramos perceptores, le supone la bonita cantidad de 1,50 euros al mes, impuestos excluidos. Una recomendación a mi amigo Antolín: En vez de cobrar “caña y tapa” a un euro, que establezca un día al mes “la caña jubilata”, dos cañas con tapa a 1,50 euros y así un matrimonio jubilado podrá brindar, positivamente, por la madre que parió a los políticos.

Publicado en PUERTA DE MADRID de ALCALÁ DE HENARES, nº 2.314 del 25-01-2014, PÁG. 13