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Jefes (sin acritud)

Cuando tardas mucho en acabar una tarea, tú eres LENTO

Cuando tu jefe tarda mucho, es METICULOSO

 

Cuando tú no haces tu trabajo, eres PEREZOSO

Cuando tu jefe no hace el suyo, está DEMASIADO OCUPADO

 

Cuando tú cometes un error, eres un IDIOTA

Cuando tu jefe comete un error, es HUMANO

 

Cuando tú haces algo que no te han pedido, EXTRALIMITAS TU AUTORIDAD

Cuando tu jefe lo hace, demuestra INICIATIVA

 

Cuando mantienes tu posición, eres un CABEZOTA

Cuando tu jefe lo hace, es FIRME

 

Cuando tú no respetas el protocolo, eres GROSERO

Cuando tu jefe lo hace, es ORIGINAL

 

Cuando tú contentas a tu jefe, eres un PELOTA

Cuando tu jefe contenta a su jefe, es COOPERATIVO

 

Cuando tú no estás en tu despacho, te ESCAQUEAS

Cuando tu jefe no está en su despacho, está GESTIONANDO ASUNTOS

 

Cuando tú estás de baja por enfermedad, estás siempre ENFERMO

Cuando tu jefe está de baja por enfermedad, debe estar GRAVEMENTE ENFERMO

 

Cuando tú mandas bromas, eso es correo INÚTIL

Cuando tu jefe lo hace, es HUMOR

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 13-06-2017

El perro

Cuento, de autor desconocido, archivo de internet año 2005

  • Un carnicero estaba atendiendo su negocio y se sorprendió al ver entrar un perro.
  • Lo espantó, pero el perro volvió enseguida. Nuevamente intentó espantar al perro, cuando se dio cuenta de que traía una nota en el hocico. Tomó la nota y leyó:
    – ¿Podría mandarme 12 salchichas y una pierna de cordero, por favor?
  • El perro también traía dinero en el hocico, un billete de 50 euros.
  • Cogió el dinero y colocó las salchichas y la pierna de cordero en el hocico del perro. El carnicero estaba muy impresionado y como ya era hora de cerrar el negocio, decidió seguir al perro.
  • El perro comenzó a bajar por la calle cuando llegó a un semáforo.
    Depositó la bolsa en la banqueta, brincó y apretó el botón para cruzar.
    Esperó pacientemente con la bolsa en el hocico a que se pusiera en verde para poder cruzar.
  • Atravesó entonces la calle y caminó hasta una parada de autobús, a todo esto el carnicero siguiéndole de cerca. En la parada, el perro miró hacia el horario y se sentó en el banco a esperar el autobús y cuando llegó uno, tras cerciorarse de que no era el autobús correcto, siguió esperando por el indicado. Otro autobús llegó y volvió a mirar.
  • Vio que ese era el correcto y entró. El carnicero, boquiabierto, siguió al can.
    De repente, el can se levantó y, erguido sobre las patas traseras, tocó el timbre para descender, todo ello con la bolsa en el hocico. Carnicero y perro fueron caminando por la calle, hasta que el perro se detuvo en una casa y puso las compras en el banco de la puerta.
  • Entonces, retirándose un poco, corrió y se lanzó contra la puerta. Repitió la acción varias veces. Nadie respondió en la casa.
  • El perro rodeó la casa, saltó una cerca y fue hasta la ventana, allí comenzó a tocar con la cabeza en el cristal varias veces.
  • Regresó a la puerta, abrió un hombre, y comenzó a golpear al perro. El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole: – ¡Por Dios amigo! ¿Qué es lo que está haciendo? ¡Su perro es un genio!
  • El hombre respondió: – ¿Un genio? ¡Ya es la segunda vez en esta semana que el muy mamón se olvida las llaves!

Moraleja:

Puedes continuar excediendo las expectativas en tu trabajo, pero a los ojos de un jefe cabrón, siempre estarás por debajo de lo que él quiere.

 

 

Publicado en el Blog de Campos el 19-09-2016

 

Moraleja del jefe

MORALEJA DEL JEFE
Autor desconocido, archivo de internet año 2008

Una jefa de valores de un banco, una jefa de cuentas corrientes y el gerente de la sucursal iban cruzando el parque camino a un restaurante, en su horario de almuerzo.

De repente se encontraron con una lámpara antigua. Al frotarla apareció (como es normal, por supuesto) el famoso genio. “Por lo general concedo tres deseos cada vez que me llaman, por lo tanto y en este caso, será un deseo para cada uno de Uds”, aclara el genio.

“Yo primero, yo primero!” dijo la jefa de cuentas corrientes. Quiero estar en las Bahamas, navegando en un crucero y sin tener que rendirle cuentas a nadie”. ¡¡Puuff!! y desapareció hacia las Bahamas.

“Ahora yo, ahora yo!” dijo la jefa de valores. “Quiero estar en Cancún, en un yate privado, muy bien acompañada de un bello joven”. ¡¡Puuff!! y desapareció hacia Cancún.

“Ahora es su turno” le dijo el genio al gerente.

“Quiero a esas dos locas en mi oficina apenas termine el horario del almuerzo!”

Moraleja: Deja que el jefe siempre hable primero

20 de julio de 2014