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Cosecha del cincuenta

Niño, ¡apaga la luz, que está muy cara! La lámpara eran unos chupones de cristales que caían desde el techo y a las que, previamente, el padre había ido desenroscando, una sí, otra no, las bombillas para que no consumiera más de lo estrictamente necesario para verse las caras. A veces, se sustituían por velas, bien por la frecuencia con la que la luz desaparecía de pronto porque parece que se “calentaban” los cables que conducían la electricidad por la ciudad, bien para ahorrar aún más en la economía familiar, hasta que llegaba la hora de la cena en la que la madre enviaba al chaval a Casa de Marcelino, ¡niño, ves a la taberna y dile a padre que ya está preparada la cena! Con lo que el cabeza de familia conseguía un doble objetivo: No gastar luz en casa pues estaba en la taberna, y desahogaba sus meninges despotricando contra el Gobierno.

El chaval, espabilado como eran todos los de aquella época, responsable y consciente que tenía que empezar a asumir responsabilidades desde corta edad, se había acostumbrado a encender todas las mañanas el brasero con picón, reforzándolo por la tarde para que durase hasta el momento de acostarse; a que su madre le hiciera unos pantalones nuevos de unos viejos de su hermano mayor; a comer los lunes garbanzos, los martes lentejas, los miércoles patatas al caldillo, los jueves judías, los viernes bacalao “desalao” en diferentes representaciones, los sábados, que era el día en el que el padre cobraba la soldada que según el libro de Lengua Española del profesor Blecua era “el dinero que recibía regularmente una persona por un trabajo”, se comía “empedrado” y los domingo paella de arroz. La carne, en forma de pollo de corral, estaba reservada para Nochebuena y el día del cumpleaños de su padre. De cuando en cuando, iban al campo, a una casa muy grande que tenía un molino de aceite y todo, y allí le daban algunas cosillas a su madre, huevos, harina, aceite, tomates y pimientos, a cambio de los remiendos y ajustes que ella hacía a los vestidos de aquellos señoritos.

Su madre lavaba la ropa a mano, restregándola sobre una tabla de madera dentro de un barreño de zinc, manos prematuramente envejecidas, retorciendo la ropa con todas sus fuerzas para desalojar la mayor cantidad de agua posible que quedaba entre las prendas, que se tendían sobre unas cuerdas o alambres tensos de pared a pared, a secarse con el sol y recogerlas antes que llegara el raso de la noche, que dedicaba a zurcir los calcetines con un huevo de madera que se metía dentro de cada uno de ellos para “coger los puntos”, planchaba la ropa con una plancha de hierro que se calentaba sobre uno de los fuegos de la cocina económica y que tenía una asa, también de hierro, que se agarraba con una almohadilla bastante gruesa para no quemarse, mientras que con un paño se limpiaba el hollín con que se había impregnado la base de la plancha, la que descansaba sobre el agujero del fuego de la cocina. Se acostaba ya entrada la madrugada, con una bolsa de goma elástica que se llenaba de agua caliente para calentarse los pies, que se quedaban helados del trasiego de todo el día por la calle, el patio y la casa que, como hemos dicho antes, se atemperaba únicamente con el brasero encendido que se iba llevando de habitación en habitación para que se caldeasen un poco.

Antes, por la tarde, el chaval merendaba un bocadillo de pan del día anterior con una onza de chocolate López dentro, que más que chocolate parecía un trozo de tierra prensada y que si te lo comías de un bocado podías atragantarte con peligro de asfixia, o sardinillas en aceite o anchoas, también en aceite, que era lo más barato que había en aquella época. Y se iba a la calle a jugar con los amigos, sin miedo a que circulase ningún coche pues no había nada más que uno entre todos los residentes de la calle, ni peligro de ningún tipo que no fuera un chichón producido por una pedrada o al caerse jugando al futbol.

Siempre iban a jugar a la Plaza de San Francisco, que era un solar muy grande, de tierra, circundado por árboles, y donde podían dividirse varias pandillas de amigos en cualquier juego que quisieran sin entorpecer lo que los otros hiciesen. Ni que decir tiene que se conocían todos, de la escuela, de las actividades de los padres, que alguno de ellos iba detrás de las procesiones cuando salían en Semana Santa.

– Hoy he venido mi padre de Madrid en su coche oficial y nos ha traído gambas.

– ¿Gambas? ¿Qué es eso?

– Pues son como unos pececillos rojos, que están muy ricos, que pescan en el mar, muy lejos de aquí, y que le han preparado a mi padre entre un par de barras de hielo en una nevera muy grande.

– Claro como tu padre es el jefe de los Sindicatos y es el que hace el sorteo de las viviendas que construyen a los obreros  …

– Yo no sé nada de eso, solo que estaban muy ricas.

El domingo era día de descanso e iban al cine, por la tarde, a cincuenta céntimos -de peseta- la entrada, los padres tomaban una cervecita, y para casa, que había que levantarse temprano al día siguiente para ir a trabajar.

Antes de empezar la película siempre ponían otra peliculita más corta, con una música que era igual todos los domingos, en la que aparecía el Jefe del Estado diciendo lo bien que iba España, que Rusia era muy mala y la culpable de todos los males de España, que habían detenido a no sé cuántos sindicalistas ultras -el chaval no sabía lo que era eso, pero bueno, siempre lo decían- porque querían no sé qué contra el gobierno … Muchas cosas que él no comprendía, pero que aguantaba con pasión porque al final ponían los goles del Real Madrid en no sé qué partido de fútbol, y entonces todo el público en el cine empezaba a gritar y a aplaudir.

Esa era su vida hasta bien entrada la década de los sesenta, en la que alguien escribió aquella canción “Un gran hombre”, que decía: “Hay un país / Que la guerra marcó sin piedad. / Ese país / De cenizas logró resurgir. / Años costó / Su tributo a la guerra pagar, / Hoy consiguió / Que se admire y respete su paz. / No, no conocí / El azote de aquella invasión, / Vivo feliz / En la tierra que aquél levantó/ ….” Entonces ya podíamos comer tres platos abundantes todos los días, la gente pudo cambiar de casa, ir comprando, uno a uno y de forma espaciada, una catalítica, una cocina de butano, una televisión, una lavadora, ropa ya confeccionada, y hasta un coche Seat 600, que valía 60.000 pesetas, unos 360 euros actuales, un capitalazo …

Han pasado los años. Demasiados para “la cosecha del 50”, aquellos en los que la flor del cerezo luce de forma permanente en nuestra cabellera. Y resulta que hay que seguir lavando de madrugada porque el precio de la luz no te permite hacerlo a otra hora, como con Franco; hay que vestir de ropavejero, como con Franco; hay que bajar la temperatura de nuestros radiadores y calefacciones, como con Franco; no puedes comer carne, como con Franco; la culpa de todo la tiene Rusia, como con Franco; los sindicatos se movilizan a favor de mantener los impuestos a la luz y la gasolina, a sea, apoyando al Gobierno, como con Franco; se oculta la corrupción de algunos gobernantes, como con Franco; nos movemos en bicicleta y por caminos, como con Franco; falsificamos la firma de un magistrado del Tribunal Supremo enfermo de ELA en las sentencias, como con Franco; todos somos iguales ante la ley, menos unos cuantos, como con Franco; los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos y obligaciones, menos cuando las ucranianas tienen que ir a la guerra, como con Franco; se despenaliza las coacciones y actuaciones violentas de los piquetes sindicales, pensando en que son la voz del que manda, como con Franco; pero si hay algún sindicato contrario al régimen gobernante, es ultra y se envían a mil policías a “poner orden”, a dar tranquilidad, de tranca, como con Franco; se inventa la “economía de la felicidad”, no comemos, pero somos felices, como con Franco; las secuoyas tapan el bosque con la peliculita del jefe de Gobierno en televisión, como el NODO con Franco; y dirán que yo escribo en contra del gobierno, como con Franco.

Antonio CAMPOS

La vida en Cuba

Para los cubanos, no para los turistas ni para los comunistas en el poder

Muchos lo hemos vivido, hemos estado en sus «casas» y hemos vuelto destruidos, impotentes y rabiosos. Y siempre es peor de lo que uno se imagina.

Autor: Sergio Vicente Plata Romero

Te levantas por la mañana, y no hay agua, porque el agua por las cañerías solo la ponen una vez al día y no todos los días. Vas a desayunar, pero por la tarjeta de abastecimiento solo toca un pan al día, y el tuyo se lo dejas a tu hijo para la merienda.

Te vas al trabajo, en una guagua abarrotada, que solo pasa una vez cada dos horas, con la gente colgando de las puertas.

Llegas a trabajar, y todo son consignas de viva la revolución, cuadros de fidel, reuniones del partido comunista, y convocatorias de manifestaciones a favor del gobierno. Ocho horas al día por un sueldo de 10 euros al mes, da igual si eres médico, ingeniero, profesor u oficinista. En el «comedor obrero» hay para el almuerzo, un poco de arroz blanco y agua con limón y azúcar prieta.

Vuelves a casa e intentas comprar algo que llevar a la mesa. Donde único venden algo para comer es en tiendas donde el precio es en dólares, y tienes alguno que te mandó tu familiar, el emigrado, el gusano, el enemigo. Vas a intentar comprar un pedazo de pollo congelado o una botella de aceite a precio de primer mundo. El pollo congelado por cierto, es de Estados Unidos. El bloqueo permite mandar y comercializar alimentos. Y muchos de los que mandan solidariamente, son vendidos por el gobierno en esas tiendas en dólares. Llegas a la tienda donde te avisaron que hay, y encuentras una cola de varias cuadras. No sabes si después de dos horas alcanzarás. Finalmente, consigues una lata de atún pero si quieres conseguir un jabón, tienes que hacer otra cola en otra tienda porque en esa no hay.

Vuelves a casa deshecha, pones algo de comer en la mesa, te sientas a ver la televisión, donde todo son más consignas revolucionarias. Eso si no hay apagón, que duran hasta 10 y 12 horas. Tu casa se cae a trozos, porque jamás habrá con qué pintarla ni arreglarla.

Si te atreves a decir algo en contra, te expulsan del trabajo. Y si sales a la calle con un cartel, te condenan a cárcel de varios años.

Esa es Cuba. Y no de ahora. Desde hace 60 años.

Con el apoyo y la complicidad de la izquierda de salón de Europa que va allí de vacaciones, a tomar mojitos y a follar mulatas por poco dinero.

En el país solo una empresa puede importar y exportar mercancías, y está en manos de los militares de la familia Castro. Su yerno general es el gerente.

¿Cómo está tu familia allá? -Me pregunta la buena gente. Vivos y no presos, es todo lo que se puede pedir por ahora. Gracias.

Y hay más. Claro que hay más. Hay gente pobre, muy pobre, que no tiene comida, como en el peor de los terceros mundos. Hay barrios enteros al borde del derrumbe. Hay calles llenas de aguas albañales.

Hay (poca) gente que vive un poquito mejor, no por su talento, ni por su esfuerzo, sino por ser lamebotas del amo y chivatos del vecino.

Hay una cultura de la delación y del daño.

En los hospitales tienes que pagarles a las enfermeras y a los médicos para que te atiendan, y llevar las sábanas para la cama, y morirte por falta de un balón de oxígeno o de antibiótico, o porque el medicamento que te tocaba se lo revendieron a otro.

Y podría seguir… Hacer un libro.

Cuéntaselo a tu amiguito que te borró porque dijiste que es una dictadura. Cuéntaselo a todo el ignorante que habla sin saber. Cuéntalo y dile que el comunismo real es igualito al fascismo, y que es un infierno viviente. Que cuando al fin se atrevieron a salir a la calle por primera vez en 62 años, los han masacrado, han sacado tanques, coches de policía y guaguas llenas de reclutas, obligados a enfrentarse a sus hermanos. Porque para el arsenal militar no hay bloqueo.

Cuéntalo todo. Y di que el pueblo cubano, al fin, ya dijo basta. ¡Viva Cuba Libre!

Para los cubanos, no para los turistas ni para los comunistas en el poder

Muchos lo hemos vivido, hemos estado en sus «casas» y hemos vuelto destruidos, impotentes y rabiosos. Y siempre es peor de lo que uno se imagina.

Autor: Sergio Vicente Plata Romero

Te levantas por la mañana, y no hay agua, porque el agua por las cañerías solo la ponen una vez al día y no todos los días. Vas a desayunar, pero por la tarjeta de abastecimiento solo toca un pan al día, y el tuyo se lo dejas a tu hijo para la merienda.

Te vas al trabajo, en una guagua abarrotada, que solo pasa una vez cada dos horas, con la gente colgando de las puertas.

Llegas a trabajar, y todo son consignas de viva la revolución, cuadros de fidel, reuniones del partido comunista, y convocatorias de manifestaciones a favor del gobierno. Ocho horas al día por un sueldo de 10 euros al mes, da igual si eres médico, ingeniero, profesor u oficinista. En el «comedor obrero» hay para el almuerzo, un poco de arroz blanco y agua con limón y azúcar prieta.

Vuelves a casa e intentas comprar algo que llevar a la mesa. Donde único venden algo para comer es en tiendas donde el precio es en dólares, y tienes alguno que te mandó tu familiar, el emigrado, el gusano, el enemigo. Vas a intentar comprar un pedazo de pollo congelado o una botella de aceite a precio de primer mundo. El pollo congelado por cierto, es de Estados Unidos. El bloqueo permite mandar y comercializar alimentos. Y muchos de los que mandan solidariamente, son vendidos por el gobierno en esas tiendas en dólares. Llegas a la tienda donde te avisaron que hay, y encuentras una cola de varias cuadras. No sabes si después de dos horas alcanzarás. Finalmente, consigues una lata de atún pero si quieres conseguir un jabón, tienes que hacer otra cola en otra tienda porque en esa no hay.

Vuelves a casa deshecha, pones algo de comer en la mesa, te sientas a ver la televisión, donde todo son más consignas revolucionarias. Eso si no hay apagón, que duran hasta 10 y 12 horas. Tu casa se cae a trozos, porque jamás habrá con qué pintarla ni arreglarla.

Si te atreves a decir algo en contra, te expulsan del trabajo. Y si sales a la calle con un cartel, te condenan a cárcel de varios años.

Esa es Cuba. Y no de ahora. Desde hace 60 años.

Con el apoyo y la complicidad de la izquierda de salón de Europa que va allí de vacaciones, a tomar mojitos y a follar mulatas por poco dinero.

En el país solo una empresa puede importar y exportar mercancías, y está en manos de los militares de la familia Castro. Su yerno general es el gerente.

¿Cómo está tu familia allá? -Me pregunta la buena gente. Vivos y no presos, es todo lo que se puede pedir por ahora. Gracias.

Y hay más. Claro que hay más. Hay gente pobre, muy pobre, que no tiene comida, como en el peor de los terceros mundos. Hay barrios enteros al borde del derrumbe. Hay calles llenas de aguas albañales.

Hay (poca) gente que vive un poquito mejor, no por su talento, ni por su esfuerzo, sino por ser lamebotas del amo y chivatos del vecino.

Hay una cultura de la delación y del daño.

En los hospitales tienes que pagarles a las enfermeras y a los médicos para que te atiendan, y llevar las sábanas para la cama, y morirte por falta de un balón de oxígeno o de antibiótico, o porque el medicamento que te tocaba se lo revendieron a otro.

Y podría seguir… Hacer un libro.

Cuéntaselo a tu amiguito que te borró porque dijiste que es una dictadura. Cuéntaselo a todo el ignorante que habla sin saber. Cuéntalo y dile que el comunismo real es igualito al fascismo, y que es un infierno viviente. Que cuando al fin se atrevieron a salir a la calle por primera vez en 62 años, los han masacrado, han sacado tanques, coches de policía y guaguas llenas de reclutas, obligados a enfrentarse a sus hermanos. Porque para el arsenal militar no hay bloqueo.

Cuéntalo todo. Y di que el pueblo cubano, al fin, ya dijo basta. ¡Viva Cuba Libre!

España – El franquismo – 1ª parte

De: https://www.apunteshistoria.info/primer-franquismo-resumen

Primer franquismo resumen. La etapa azul. El primer fascismo. La fascistización de la dictadura

Finalizada la guerra, el nuevo Estado parecía dirigirse, a través de la influencia de Serrano Suñer, hacia un modelo fascista. En agosto de 1939 quedó constituido el primer
Gobierno después de la guerra. En él, se apreciaba claramente la orientación fascista del primer franquismo con un claro predominio de falangistas, acompañados de militares, católicos, carlistas y antiguos miembros de la CEDA próximos al dictador. Además. Se adoptó la retórica fascista; los gestos y la iconografía respondían a esa vocación propia de la época. En realidad, la dictadura franquista adoptó el modelo solo formalmente. El partido único nunca llegó a dominar el Estado, más bien sucedió lo contrario. Intentos de encuadrar a la población en organizaciones de partido, como el Sindicato Español Universitario (SEU), el Frente de Juventudes, la Sección Femenina o los sindicatos verticales, no fueron satisfactorios. Franco no se comprometió a institucionalizar la dictadura sobre fundamentos fascistas que habrían limitado su carácter caudillista y su poder unipersonal.

El nacionalcatolicismo

La retórica fascista del primer franquismo fue paulatinamente abandonada en la medida en que la Segunda Guerra Mundial cambió de signo y, por tanto, la derrota de las potencias del Eje se fue vislumbrando como inevitable. Esto inspiró un inmediato cambio en la retórica. Los rasgos falangistas fueron atemperados y sustituidos por el componente conservador y nacionalista que definía al franquismo, aderezado con un marcado anticomunismo. El nacionalcatolicismo estuvo representado por los militantes de Acción Católica Nacional de Propagandistas.

La consolidación de la dictadura

El afianzamiento del poder personalista de Franco fue posible gracias a la aprobación de una serie de leyes que dotaron de consistencia legislativa a un régimen surgido tras acabar con la legitimidad republicana: -el Fuero del trabajo -La ley de Cortes -el Fuero de los Españoles – la Ley de Referéndum Nacional -la Ley de Sucesión a la jefatura de Estado.

La represión de los años cuarenta

Concluido el enfrentamiento militar, la vida civil de la posguerra quedó totalmente dominada por los vencedores. En los años cuarenta se asistió a la represión sistemática de cualquier tipo de disidencia. La eliminación física, los encarcelamientos, el exilio exterior o interior, o las depuraciones, fueron instrumentos que formaron parte de un todo concebido como el absoluto control político social de la población. Este entramado legal empezó a tomar cuerpo cuando Franco promulgó la Ley de Responsabilidades Políticas, de 9 de Febrero de 1939. Este primer impulso de represalia quedó completado con la Ley de Depuración de Funcionarios, de febrero de 1939. En este mismo sentido actuaron la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo, de Marzo de 1940, y la de Seguridad del Estado, de Marzo de 1941. En virtud de estas leyes, los detenidos eran sometidos a juicios sin la menor garantía procesal. La represión fue uno de los fundamentos de la dictadura.

Las cifras de la represión

En los últimos meses de la guerra, casi medio millón de personas se refugiaron en Francia. De ellos, la mitad regresaron a lo largo de 1939. Unas doscientas sesenta mil personas fueron internadas en campos de concentración. Después de ser sometidos a juicio, sesenta mil terminaron frente al pelotón de fusilamiento, y otros muchos fueron condenados a largas penas de cárcel. Más de cien mil fueron empleados como trabajadores forzados en obras públicas o alquilados por el Gobierno para desempeñar funciones en la empresa privada. La represión tuvo una mayor intensidad entre 1939 y 1945. A partir de esta fecha las cifras disminuyeron; para explicarlo habría que recurrir a la derrota del fascismo en la guerra, que exigió a Franco a suavizar sus políticas represivas, pero también, simplemente, al hecho de que tras años de represalias los sospechosos sin recibir castigo iban en descenso.

El exilio

Particularmente costoso para la sociedad española fue el exilio, tanto exterior como interior de buena parte de la intelectualidad del país, lo que dio lugar a la destrucción de la llamada Edad de Plata de la cultura española del primer tercio del siglo XX. La mayoría de esas personalidades abandonaron el país durante la guerra, y continuaron en su producción cultural y científica en los Estados de acogida. Fue México donde encontraron un mejor recibimiento y desarrollaron una labor más productiva.

 

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Un vaso de leche

Un día, un muchacho pobre que vendía mercadería de puerta en puerta para pagar sus estudios, vio que sólo le quedaba una simple moneda de diez centavos y tenía hambre. Decidió que pediría comida en la próxima casa. Sin embargo, los nervios le traicionaron cuando una encantadora mujer joven le abrió la puerta.

En vez de comida, le pidió un vaso de agua. Ella pensó que parecía hambriento así que le trajo un gran vaso de leche. Él bebió lentamente, y luego preguntó: ¿Cuánto le debo? «No me debe nada», respondió ella, “mi madre siempre nos ha enseñado a no aceptar pago por una caridad».

Él dijo: «Pues se lo agradezco de todo corazón.»

Cuando Howard Kelly salió de aquella casa, no sólo se sintió más fuerte físicamente, sino que también su fe en Dios y en los hombres era más fuerte. Había estado a punto de darse por vencido y dejarlo todo.

Muchos años después, esa joven mujer enfermó gravemente. Los médicos de su pueblo estaban confundidos. Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde llamaron a un especialista para estudiar su rara enfermedad.

Llamaron al Dr. Howard Kelly para la consulta. Cuando el médico escuchó el nombre del pueblo de donde era ella, una extraña luz iluminó sus ojos.

Inmediatamente, vestido con su bata de médico, fue a ver a la paciente. Él la reconoció de inmediato.

Regresó al cuarto de observación determinado a hacer todo lo posible para salvar su vida. A partir de ese día dedicó especial atención a aquella paciente.
Después de una dura lucha por la vida de la enferma, se ganó la batalla.

El Dr. Kelly pidió a la administración del hospital que le enviara la factura total de los gastos. El la pagó, después anotó algo y mandó que se la entregaran a la paciente.

Ella tenía miedo de leer el documento, porque sabía que le tomaría el resto de su vida para poder pagar todos los gastos.

Finalmente, leyó la factura y algo le llamó la atención. Decía lo siguiente: «Totalmente pagada hace muchos años con un vaso de leche.

Dr. Howard Kelly.»

Lágrimas de alegría inundaron sus ojos y su feliz corazón rezó: «. “Gracias Dios, porque tu amor se manifestó en las manos y en los corazones humanos.»

Esta historia se cuenta desde al año 2000. Dr. Howard Kelly (1858-1943) fue uno de los cuatro médicos fundadores de Johns Hopkins, la primera universidad de investigación médica en los EE.UU. y posiblemente uno de los mejores hospitales en cualquier lugar. En 1895 se creó el departamento de Ginecología y Obstetricia en esa escuela.

 

Publicado en el Blog de Campos el 25-03-2017

 

Otra opción electoral

No creo que haya sido un éxito de participación, ni mucho menos, pero sí de concepción democrática en cuanto a hacer partícipe a sus afiliados, o inscritos adictos a su pensamiento, el proceso seguido por Podemos en la elaboración del programa con el que se presenta a las próximas elecciones generales.

 

Han votado 15.264 personas de un total de 383.000 inscritos, el 4%, cifras facilitadas, y controladas, por el propio partido Podemos. Lo que es igual, España podría regirse por el deseo e ideario de un colectivo semejante al que llena un solo campo de futbol de Segunda División.

 

 

De un total de más de mil ideas propuestas, han elegido sesenta para formar el programa electoral, de las que señalo a continuación las que considero más relevantes para la ciudadanía en general:

 

• Aumentar los tramos del IRPF a partir de 60.000 euros hasta alcanzar un tipo marginal del 55% para ingresos superiores a 300.000 euros. Por tanto, rico es aquél que gane más de 60.000 euros anuales
• Impuesto de Solidaridad a las entidades financieras, con el fin de recuperar las ayudas públicas a los Bancos. No dice nada de que las ayudas fueron a las antiguas Cajas de Ahorro, ninguneadas por los políticos de turno
• Fiscalidad Verde e impuestos de congestión
• Recuperación del control público en los sectores estratégicos de la economía. Traducción: Nacionalización
• Impuesto del 0,1% sobre la compra-venta de acciones, a pagar por las entidades financieras
• Acceso al suministro de energía, de tal forma que no se podrá cortar la electricidad o el gas cuando se trate de vivienda habitual y por motivos de pobreza sobrevenida
• Controlar y regular el tamaño de los Bancos y la concentración de depósitos
• Derogar el art. 135 de la Constitución, límites al endeudamiento
• Auditoría de la deuda con particular cuidado aquella contraída como consecuencia del rescate financiero de la UE.
• Limitación Responsabilidad hipotecaria únicamente al bien hipotecado, con opción de quita o dación, con carácter retroactivo
• Derogación de la reforma laboral
• Modificar el tema pensiones, introduciendo progresivamente la financiación por vía impuestos
• Renta mensual garantizada, con cargo al Estado, de un mínimo de 600 euros para las unidades familiares de un solo miembro, aumentándose un 35% para el segundo miembro y un 20% adicional para terceros y sucesivos miembros, hasta un total de 1.290 euros al mes.
• Complemento para trabajadores con baja remuneración, garantizándose un mínimo de 900 euros que se alcanzarán complementando el Estado a aquellos que ganen menos de ese importe y más de 250 euros al mes.
• Modificar la Constitución introduciendo nuevo sistema electoral, la independencia del poder judicial, la lucha contra la corrupción, los derechos sociales y el derechos a decidir (secesionismo) de las autonomías y regiones. Las Comunidades Autónomas podrán convocar consultas sobre el encaje territorial del país.
• Anular las sentencias de los tribunales de la Guerra Civil y de la etapa franquista para las víctimas del franquismo, y diseñar un plan integral de exhumaciones
• Derechos sanitarios para todas las personas, incluidos inmigrantes
• Ley de libre disposición de la propia vida
• Prohibición de los desalojos sin alternativa y despenalización del uso de viviendas vacías
• Nueva ley de educación, que será universal, pública y gratuita, desde los 0 años.
• Permiso de maternidad, igual para los progenitores, de seis meses pagados con el 100% del salario
• Anulación de los acuerdos con la Santa Sede y exclusión de privilegios fiscales para la Iglesia
• Compromiso del derecho a la libre determinación del pueblo saharaui
• Reconocimiento de Palestina como Estado
• Despenalización del cultivo y consumo de cannabis a título personal y colectivo

 

Estos son los puntos fundamentales con los que va a presentarse a las próximas elecciones generales, aunque su líder se muestra ahora en público menos agresivo y más democrático, queriendo ser el adalid de una segunda Transición. Que cada uno saque sus propias opiniones y conclusiones. Por mi parte, solo añadir:

 

• Afirmación económica universal: El dinero es un bien escaso. ¿De dónde se va a sacar el dinero para financiar todo esto? Solo hay dos formas: Endeudarse, siempre que haya contrapartida que te financie, o que los que trabajen mantengan a todos los demás, y sobre todo al sector público, al que curiosamente pertenecen las cabezas pensantes de Podemos.

 

• Podemos ha caído en aquello que pregonaba combatir, la casta, incorporando por “dedo democrático” a militares, jueces, profesores y otros fichajes relumbrones, que serán quienes ocupen los cargos políticos remunerados mientras sus bases ocuparán la calle con los bolsillos vacíos.

 

• Podemos es partidario del derecho a decidir autonómico, o sea, de la secesión, transgrediendo la actual Constitución Española.

 

• Podemos no ha querido formar parte del frente antiyihadista para combatir la barbarie musulmana que está invadiendo el mundo, proponiendo por su parte una serie de puntos que son “besos y abrazos” para quienes están matando indiscriminadamente a todo aquel que no piensa como ellos.

 

Acabo estas líneas con un ejemplo de democracia asesorada en su día por los líderes de Podemos.

 

El hambre es el primer problema que sienten nuestros amigos venezolanos, con una inflación (secreto de Estado) superior al doscientos por ciento en el último año, seguido de la inseguridad ciudadana, temor tanto a la delincuencia como a las fuerzas del gobierno chavista. Venezuela es uno de los referentes de esta nueva izquierda radical española, el ejemplo a seguir según ellos, cuyo mensaje populista han transmitido en repetidas ocasiones, la meca de la igualdad y el buen vivir.

 

 

Pablo Iglesias: «Qué envidia de los españoles que viven en Venezuela, es un ejemplo democrático» 2013

 

Nicolás Maduro: «si no gano…habrá sangre» Diciembre 2015

 

El pasado domingo día seis de diciembre hubo elecciones a la Asamblea Nacional de Venezuela, que se compone de un total de 165 diputados. Con 84 se obtiene mayoría simple; con 105 mayoría calificada; y con 111 mayoría reforzada. Cuando escribo estos comentarios aún no se ha terminado el recuento de votos y el MUD-Mesa Unidad Democrática ha obtenido 99 diputados, quedando 22 por asignar. La estimación del partido vencedor es que llegarán a 113 diputados, obteniendo mayoría reforzada.

 

No hay que confundir estas elecciones con las Presidenciales, el mandato de Maduro vence en 2019. Habrá que esperar a ver qué leyes le permite la nueva Asamblea, y cómo reacciona Maduro, si lleva a efecto aquello que dijo de que “si la oposición gana las elecciones, no entregaré la revolución”. Entonces “pasaría a gobernar con el “pueblo” en “unión cívico-militar”. Todo muy democrático.

 

Que usted lo piense y vote bien.

 

Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares del 12-12-2015