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Cuando el tabernero vende la bota

 

“Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a pez o está rota”.  Caja Madrid, una caja de ahorros centenaria, de reputado hacer y solvencia, hasta que al amparo de la ley socialista de 1985 conocida como “Ley de Cajas”, fue tomada al asalto por caciques, autonomía, políticos y sindicatos, para uso propio, proyectos faraónicos, sueños volatilizados y esplendor de unos cuantos amigos, conocidos y postulantes a favor de la causa del momento, tuvo que ser rescatada por las arcas públicas con un importe superior a los cuatro billones (con b) de pesetas, 24.000 millones de euros, el mayor importe absoluto empleado en este tema en la historia de España.

Dirigida en su día por teóricos de primer nivel, pasó lo mismo que cuando un chavalillo quiere ser torero. Tiene técnica aprendida, maneja muy bien los brazos, se adorna una y otra vez, todo ello en la escuela taurina y en el toreo de salón. Pero cuando sale un toro con dos buenos pitones a una plaza de primera, se apartan novilleros y sobresalientes, y tiene que ser un torero bregado, con experiencia en muchas plazas, el que salga a matar el toro. En este caso, el diestro elegido fue Goirilgolzarri, quién escogió para acompañarle una cuadrilla de primer nivel.

Tiempos difíciles para hacer banca, comprar Deuda Pública con rendimientos a la baja, franco suizo devaluándose y con ello las Carteras de Renta Fija, Estados Unidos apostando por las materias primas y poniendo aranceles a las importaciones de China, más fácil y barato tomar dinero en el interbancario que de clientes, préstamos referenciados al euribor con interés negativo, fallos judiciales en contra de las comisiones e intereses de los préstamos hipotecarios, problemas de todo tipo para judicializar, adjudicarse y vender los inmuebles procedentes de operaciones impagadas, cumplimiento de diversos ratios y condicionamientos de las autoridades monetarias españolas y europeas, las carteras hipotecarias ya no se movilizan con tanta rapidez y el todo vale de antes, las grandes operaciones de tesorería están controladas, las participaciones en terceras empresas, las ….

Una vez reducidos los gastos, desenganche profesional (despidos), cierre de oficinas, centralización de compras, apagar luces e ir a hoteles de menos categoría por parte de los directivos, venta de fallidos e inmuebles improductivos, o sea, la parte baja del Balance, otra cosa es aumentar los ingresos.

Ha cambiado mucho el panorama bancario en pocos años y, por lo que se deduce de los síntomas, no es igual trabajar con pleamar que con bajamar, a cuya retirada del agua de la playa aparece toda la porquería, y hay que emplear remedios desconocidos hasta entonces y más medios de los que se creía uno, para limpiar todo lo que queda sobre la arena.

El anterior Ministro de Economía Luis de Guindos trató por activa y por pasiva de fusionar Bankia y BBVA, con resultado infructuoso dada la antigua enemistad entre sus respectivos presidentes, Francisco González y Goirigolzarri, con la excusa de la digitalización del primero y su objetivo de banca sin oficinas, o casi, las más pequeñas con servicio de Caja solamente dos días a la semana, retorno de los antiguos Corresponsales bajo el nombre de Franquicias y la utilización de medios digitales como proyecto prioritario de convertir el banco en un mega store en el que las comisiones al tirón por venta de productos no exclusivamente bancarios sea el motor de la cuenta de Resultados.

Su sucesor, Román Escolano, que fue directivo de BBVA, ha ofrecido a CaixaBank entrar en negociaciones para fusionarse con Bankia, a lo que el banco valenciano ha contestado que sí, pero a precio de saldo, que habría que cerrar muchas oficinas, despedir a muchos empleados y que el importe conjunto de la deuda soberana podría poner en aprietos al nuevo banco.

A todo ello, Goirigolzarri, que tiene hasta diciembre de 2019 para terminar el proceso privatizador, pide que se acelere la privatización de Bankia, diciendo que “es el último paso que falta”, aunque yo pienso que él sabe que, al ritmo actual de negocio y beneficios, será un borrón en su currículum futuro, porque no podrá devolver las ayudas estatales recibidas en muchos años. Y aclaro para que no haya malas interpretaciones: Una cosa es la solvencia actual de Bankia, de la que no hay dudas preventivas, y otra su capacidad para devolver a corto/medio plazo ese dinero en su día recibido.

Poniendo todo lo dicho en el fiel de la balanza, parece que todavía no tenemos solucionado en su totalidad el sistema bancario español, porque, aunque hay otras pequeñas entidades con algún problema por solucionar, ninguno de esta importancia.

 

Antonio CAMPOS

http://www.es.ancamfer.wordpress.com

 

Publicado en el Blog de Campos el 26-04-2018

El dinero y el viento

 

El fin de semana pasado ha saltado a la prensa la correspondencia interna del Banco de España, en la que el Jefe de Inspección de Bankia, José Antonio Casaus Lara, dirige a sus superiores en abril y mayo de 2011, transmitiéndoles su opinión sobre la verdadera situación financiera de dicha entidad bancaria.

Hasta donde yo sé, alertando sobre la crisis financiera que hemos padecido, la primera comunicación de la que tengo constancia escrita es de fecha 22-04-2005,  número 11226/RG 24208 del MEH, siendo Gobernador del Banco de España el Sr. Caruana (nombrado por el PP), del Presidente de la Asociación de Inspectores de Entidades de Crédito del Banco de España al entonces Ministro de Economía y Hacienda Sr. Solbes (nombrado por el PSOE) que, por cierto, meses después dimitió oficialmente del Gobierno de la Nación.

Y porque conozco, en fechas posteriores, alguna entidad financiera que diariamente tenía que informar al Banco de España del dinero en caja (tesorería para poder hacer frente a los pagos y por pagos se entiende hasta la compensación de Cámara), y también diariamente tenía que comunicar las operaciones de riesgo crediticio que concedía. El Banco de España siempre ha tenido un equipo de inspección de élite, magníficos profesionales; o sea, el Banco de España sabía, y sabe, todo de lo que sucede en los Bancos españoles.

¿Por qué entonces suceden estas cosas? Pues porque todo el mundo, sea cual que sea el puesto que ocupe, tiene superior/res que son los que verdaderamente toman las decisiones estratégicas. ¿Alguien piensa que en ningún momento esas personas no informaron a quien los nombró, a quien les deben el poder dar de comer a sus familias, sus superiores teóricos en resumidas cuentas? ¿Y quiénes eran sus superiores?

En la España democrática sería de desear una verdadera independencia de los poderes judiciales y financieros, sin que ningún partido político tenga que echarse en cara nada uno al otro pues tanto PP como PSOE, cuando han gobernado, han actuado de igual forma.

En el año 2012 escribíamos que entre las investigaciones a realizar en el caso Bankia, verdaderamente interesantes era:

  • Recabar documentación del Banco de España, FROB, CNMV, de la propia Bankia y de las siete cajas que dieron lugar a Bankia.
  • Informes de las actas de inspección del Banco de España, tramitados o no posteriormente por el Gobernador, citando como testigos al anterior Gobernador del Banco de España y al Presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Y añadíamos: Los afectados por tener que declarar, cada uno en la situación que le corresponda, ¿tirarán de la manta y hasta dónde, o nos encontraremos con otro caso de sumisión absoluta a la obediencia, política, profesional, o de la historia, de militares y curas, entre otros?

En reiteradas ocasiones, el actual Presidente de Bankia Sr. Goirigolzarri, ha dicho que Bankia es de todos los españoles. Es verdad. El inspector Sr. Casaus estimaba en quince mil millones de euros el importe que costaría rescatar la entidad. El actual CEO de la misma consideró que eran dieciocho mil. ¿Conocía la realidad porque se lo había comunicado el Banco de España? La cifra final se fue a veintidós mil y pico millones de euros, puestos por el Estado, o sea, por todos los españoles.

Como resulta que soy dueño de una parte de este pastel, quiero que me informen, con nombres y apellidos, todos los créditos, avales y otras operaciones crediticias que concedieron a partidos políticos, a los propios consejeros, altos cargos y familiares, directa e indirectamente, a título personal o a través de empresas controladas por ellos, para saber quién me ha robado la cartera.

Una vez más ha tenido que ser “el cuarto poder” el que ha destapado aquello que los políticos callan, en la democracia imperfecta de la España actual.

 

Publicado en el Blog de Campos el 23-10-2016