Archivo de etiquetas| feminista

El sordo de Calanda

Ayer noche, después del partido de fútbol del Real Madrid, estuve viendo, en casa de un amigo mío muy cinéfilo, una película hasta ahora extraviada del surrealista Luis Buñuel, sordo y con muy mala leche, republicano, exiliado en Méjico después de la nefasta Guerra Civil de 1936.

 

 

El argumento era simple, pero con mensaje directo al régimen franquista:

Una señora argentina, muy adicta al peronismo, casada con un médico argentino que la pegaba y maltrataba, y ella callaba, hija de un consejero del dictador Perón, cayó en desgracia en dicho país porque su padre había metido la mano dónde no debía, había tenido “un alcance” que decían los militares, un robo en toda regla y de mucho importe, que así lo calificaba la policía, y su marido la había repudiado y se divorció de ella.

Había salido huyendo de allí y llegó a España, en dónde el régimen de Franco, derrochando el dinero de todos los españoles, le facilitó una paguita mensual, la sanidad y las medicinas gratis.

Ella debía tener otras aspiraciones pues, según nos enteramos por los periódicos, esas cosas jamás salían en televisión ni en el NODO, la detuvo la policía en una redada en la que se incautó heroína, de pureza marrón, calidad extra, procedentes de Afganistán. El bueno de Buñuel deja caer, sin decirlo explícitamente, que debía ser una confidente de la policía franquista, porque a los nueve días estaba en la calle. Ya se sabe que esas cosas pasaban con Franco.

Vete tú a saber por qué, un día apareció en la puerta de la casa de su hermana, que la había acompañado a España, con un par de balas en la espalda. Detuvieron al autor, que resultó ser un musulmán que era la pareja sentimental de su ya dicha hermana, y se armó un juicio paralelo en las televisiones de menos de 75 CI, si había sido que se interpuso entre el que disparó y su compañera, o bien un ajuste de cuenta por temas de droga, con alevosía y sorpresa, que la dejó tetrapléjica y en una silla de ruedas. Su cuñado fue condenado a nueve años de cárcel, pero ya se sabe que en las dictaduras siempre hay que tener un buen capote que te proteja, además de recuperar al delincuente para que contribuya al bien social de los ciudadanos, y a los tres años estaba en la calle.

El régimen de Franco le pagó largo tiempo de recuperación y rehabilitación en el Hospital de Tetrapléjicos de Toledo, el de mayor prestigio de España. Y cuando pudo salir de allí, le dijeron que hiciera una organización para ensalzar la “Formación del Espíritu Nacional”, que ellos le darían subvenciones de las que vivir toda su vida.

¡Qué cabrón Franco! Nos trae a una golpista peronista, hija de un ladrón, molida a palos por su exmarido, queda libre en el tema del tráfico de drogas, le facilita gratis lo necesario para bien vivir, le dan subvenciones cada año a su asociación, sin control de ningún tipo y sin saber si se lo gasta en caramelos o en esa formación ultraderechista que le encargaron, y un día que pierde los nervios porque los comunistas dicen que ya está bien, que todo el mundo tiene derecho a una paga, pero que también todo el mundo tiene que trabajar, los franquistas y los “flechillas” se enfadan, dicen que es una patriota de adopción, que si hubiese sido hombre valía todo, pero siendo una mujer, hasta ahí hemos llegado, que decirle algún reproche es ir contra la violencia de género y que es un ejemplo para la sociedad española.

 

 

Yo ya no tomo gin-tonic, solo una copa de buen brandy, de muy tarde en tarde. No sé si es que me sentó mal la copa o el mensaje subliminal que el de Calanda había plasmado en su película.

 

 

 

 

 

Las feministas y el miedo

El movimiento feminista surgió en Europa a finales del siglo XVIII para conseguir la igualdad política, social y económica entre mujeres y hombres.

 

La Revolución industrial transformó el trabajo manual no remunerado que hacían las mujeres, en una producción mecanizada que permitió a las mujeres de las clases bajas trabajar en las fábricas, con condiciones y salarios inferiores a la de los hombres.

 

En la Francia revolucionaria los clubes republicanos de mujeres pedían que los objetivos de libertad, igualdad y fraternidad se aplicaran por igual a hombres y mujeres. Pero la aprobación del Código Napoleónico, basado en el derecho romano, cortó en Europa cualquier posibilidad reivindicativa en ese sentido.

Leer Más…