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No al indulto

Hoy no se habla en España de otra cosa que no sea el INDULTO que el Gobierno prepara para los políticos presos condenados por sedición.

Recogemos a continuación el resumen que de ello realiza LIBERTAD DIGITAL.

El Mundo

“El Supremo desmonta la justificación del Gobierno para reformar la sedición y beneficiar a Puigdemont”. ¿Así que somos unos vengativos y unos revanchistas? Te vas a enterar, majete, harás lo que te venga en gana, pero no te lo vamos a poner fácil, han dicho los jueces.

Dice el editorial que es “una triste hora en la que vemos cómo el Gobierno de la Nación, ya sin careta alguna, se muestra dispuesto a asestar una estocada al imperio de la Ley que a todos nos obliga con tal de mantenerse en el poder. Sánchez ha decidido someter a los españoles a la ignominia que supone la concesión de un indulto a los presos del 1-O”.

“El Gobierno se había dedicado a hombros de sus altavoces mediáticos a sembrar el terreno para blanquear este indulto a sabiendas de que el informe preceptivo del Tribunal Supremo, conocido al fin este miércoles, constituiría una inapelable batería de argumentos jurídicos contra una ‘solución inaceptable'”. Que si somos unos revanchistas vengativos, que él es el símbolo de la concordia y la generosidad.

“El informe de la Sala Penal del Alto Tribunal es una lección de Derecho que debiera avergonzar a Moncloa por su disposición a privilegiar a gobernantes desleales y corruptos”. “Sería inadmisible que el sanchismo retuerza la ley y se parapete tras sus subterfugios con tal de aferrarse al poder en un ejercicio indigno de supervivencia”. Le vas a venir a Sánchez con la ley. Su Persona es la ley.

David Jiménez Torres adelanta que “el argumentario de los indultos seguirá los cauces habituales. Revertirá la acusación: Sánchez no pervierte la justicia para su beneficio político, sois vosotros que estáis muy crispados y queréis derribar al Gobierno. Recurrirá a comparaciones insostenibles: durante la Transición se aprobaron leyes de amnistía, cuando lo que se hizo entonces fue desmontar una dictadura y construir un Estado de derecho. Y, sobre todo, invocará principios elevados: hay que apostar por la concordia, esa que, según el Sánchez de 2019, pasaba por el cumplimiento íntegro de las penas”. Ese era el Sánchez vengativo y revanchista, David, pero ahora ha visto la luz, se ha arrepentido de su maldad y se ha reconvertido en el Dalai Lama.

Rafa Latorre recuerda aquel editorial de El País cuando era un periódico serio y democrático, no el panfletillo sanchista de ahora. “La definición de Sánchez que El País plasmó en un editorial indeleble sigue sin haber sido superada: ‘Un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido’. Corrijo, sí ha sido superada. No sólo dirige a su partido sino a la nación. La decisión con la que Sánchez se perdona a sí mismo trasciende al secretario general y al presidente que es. Hará corresponsable a todo el PSOE de la particularísima transacción inmoral y arrastrará a España a una reescritura de una sentencia judicial que debilitará a su Justicia y comprometerá su soberanía nacional. Menuda la gracia”. Se quedó corto, Antonio Caño.

Arcadi Espada dice que “ha hecho falta un largo camino para que el más irresponsable presidente de la democracia haya equiparado justicia con venganza”. “El informe del Supremo es puro papelito que Sánchez se pasará por el arco del triunfo”, como ya ha anunciado. “Su destinatario ya lo calificó, preventivamente, como hijo de la venganza y por lo tanto desestimará sus recomendaciones, en razón de la concordia que cree necesaria entre agresores y víctimas”. Y cualquiera que rechiste es que quiere derrocar al Gobierno. Oye Iván, ¿no se te ocurre algo nuevo? Porque el rollo de derrocar al Gobierno ya huele. Más cuando el único que ha intentado derrocar gobiernos del PP ha sido el PSOE con sus mociones de censura.

El País

“El Supremo cree inaceptables los indultos que prevé Sanchez”. El periódico sanchista se pone a trabajar a toda máquina para vender la mercancía. “Cuando Sánchez habla de venganza no se refiere a la sentencia del Supremo sino a la gente que rechaza el indulto con el argumento de ‘que se aguanten'” explican en el Gobierno”. Vamos, que a quien insulta Sánchez es a los españoles que están de acuerdo con los jueces del Supremo. Esto es como cuando les dio por insultar a los madrileños por votar a Ayuso.

“Sánchez ha decidido así entrar de lleno en el asunto, lejos de esquivarlo y buscar una decisión disimulada en pleno verano, como se esperaba en un principio”. Un mártir, Su Sanchidad. “Se trata de lanzar un mensaje de generosidad de la democracia española que choca por completo con el intento del independentismo de presentar a España como un régimen autoritario. Si el objetivo es reconciliar y tratar de que el independentismo tenga cada vez menos fuerza, el indulto es una medida política que vale la pena, señalan en el Gobierno”. Vale la pena para que Sánchez se mantenga en Moncloa, qué generosidad ni qué niño muerto. ¿De verdad creen que Sánchez engaña a alguien todavía? Ya conocemos a este bicho. “La batalla con la oposición será dura pero el Ejecutivo cree que tanto en Cataluña como en el resto de España la mayoría de los ciudadanos apuestan por buscar salidas al mayor problema político del país desde que se recuperó la democracia”. Parece que la batalla no va a ser solo con la oposición, también va a tener que pelearse con los jueces. O sea, Sánchez declara la guerra a más de la mitad de los españoles, a los jueces y al Rey para nada, porque el independentismo no va a cambiar nunca.

Cristina Monge cae rendida ante ese santo, ese prodigio de bondad que es Sánchez. “El gran reto del Gobierno es ser capaz de explicar, al conjunto de la sociedad española, y fundamentalmente fuera de Cataluña, que está dispuesto a hacer este ejercicio de generosidad e inteligencia política para iniciar un camino de reencuentro, desterrar cualquier asomo de victimismo de los líderes independentistas y dar así un paso trascendental en la solución de uno de los conflictos que más ha agrietado este país en los últimos años”. Se me saltan las lágrimas, Cristina, no nos merecemos un presidente tan bella persona. Nosotros, que somos unos vengativos y unos revanchistas, que Sánchez nos redima de nuestros pecados.

“En un contexto de polarización como en el que se encuentra inmersa España, los indultos a los presos del procés son una jugada de riesgo solo apta para quien entiende la responsabilidad del Gobierno por encima del interés del partido. Ahora bien, no se trata de inmolarse, sino de gestionar con la valentía de quien exhibe rotundos argumentos”. No sé si llorar de pena o de risa. Convertir a un tío que ha pactado con lo peor de este país, a un individuo que se ha cargado a su partido por revanchismo y venganza en un mártir patriótico es la releche. Dan vergüenza ajena.

ABC

“El Supremo rechaza los indultos: ni justicia, ni equidad ni arrepentimiento”. Dice el editorial que “si a pesar de los argumentos esgrimidos por la Sala Segunda, el Gobierno persevera en su intención de perdonar a los condenados, la concesión de los indultos se convertirá en una prolongación del golpe separatista. El Gobierno tomará así el relevo a los secesionistas catalanes contra el propio Estado, y la concesión de los indultos será la ruptura constitucional que lleva buscando la izquierda desde hace años. A partir de ese momento, políticamente habrá acabado la legislatura”. Pues entonces algo habremos ganado.

“Su apelación a la revancha como sinónimo del cumplimiento de una sentencia firme del Supremo es un acto de deslegitimación del orden constitucional”. Según ese argumento cualquiera que vaya a la cárcel será víctima de una venganza. Habrá que indultar a asesinos y violadores.

Como dice Girauta, “a los jueces se les insulta presentando sus sentencias como venganzas de justicieros. Se les desazona al convertir su trabajo en papel mojado. Se cercena su independencia mediante presiones políticas al acompañar de argumentos innecesarios y falaces el ejercicio de una prerrogativa del Gobierno. Por fin, se les advierte de que los políticos no son justiciables como los demás”. Y que sus sentencias son un mero ejercicio de revancha. Todas. Si Sánchez quiere indultar a los golpistas para seguir en Moncloa que lo haga, pero que no insulte a los demás.

La Razón

“El Supremo pone en un brete a Sánchez: el indulto es ‘inaceptable'”. Y “Moncloa eleva el desafío con el perdón a los presos del procés: el Gobierno decide”. Ya es lo que le faltaba a Sánchez. Lanzar un órdago a los jueces. Se ha enfrentado a los jueces, al Rey y a más de media España. Se va a quedar más solo que la una con los cuatro podemitas que quedan, los separatistas que no son precisamente de fiar y los bilduetarras. Ah, y el PNV si paga puntualmente.

Dice Marhuenda que “el Gobierno no se puede convertir en una segunda instancia que políticamente corrija una fundada e incuestionable decisión judicial. No parece razonable que el Gobierno siga por esta vía, salvo que quiera asumir un desgaste político tan grande como innecesario. A estas alturas es mejor abandonar la idea y esperar que el independentismo abandone, también, su actitud desafiante”. ¿Que los cuperos, los rufianes, los puigdemones y demás chusma abandonen su actitud desafiante? Pues que espere sentado.

ACF

Como habrán podido observar los que hayan tenido la curiosidad de leer hasta aquí, cada uno cuenta SU verdad, destacando la “generosidad” y la “valentía” de Pedro Sánchez según El País.

Echo en falta la opinión de algún reputado catedrático o jurista que analice la situación y el origen de esta gracia que se remonta a “Gaceta de Madrid núm. 175, de 24 de junio de 1870” y si en este caso concreto concurre alguna circunstancia para que pudiera imputarse al Consejo de Ministros por prevaricación, definida en nuestro Código Penal como “A la autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, dictare una resolución arbitraria en un asunto administrativo se le castigará con la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de nueve a quince años”. Doctores tiene la Iglesia y me parece que ser va a abrir un proceso judicial de largo recorrido en el que van a ser los propios jueces los que más ofendidos se sientan al comprobar que sus conocimientos, trabajos y sentencias no sirven para nada, con el agravante que en este caso una mayoría absoluta de los ciudadanos está a favor de lo que ellos han dictaminado.

Como apostilla final a estas líneas, empiezo a observar un tufillo a Bilderberg en la actitud que ha tomado el jefe de la oposición política, Sr. Casado, que parece está convencido que el triunfo de Isabel Díaz Ayuso en Madrid es un espaldarazo definitivo para que él llegue a la Moncloa, sin ayuda de ningún otro apoyo político.

Aunque las comparaciones siempre son odiosas, que tome nota de lo acontecido en Andalucía, en la que la abstención de VOX ha tirado por tierra una ley del PP. Eso de “la sangre pura” son cosas de locos genéticos, y nadie es nadie por sí solo, mucho menos en política, en donde el sistema dictatorial de adhesión absoluta a lo ordenado por la media docena de personas que realmente mandan en cada partido, únicamente se diferencian del partido único de la etapa franquista en que solo había uno y ahora son ocho o diez, sin que pueda existir, igual que entonces, la más mínima disensión dentro de cada uno de ellos.

Que ayer, en televisión y hora de máxima audiencia, el presidente Felipe González, que puso a España en Europa y respetada por todo el mundo, dijera que él no se siente representado por el Partido Socialista actual, y que no concedería el indulto del que estamos hablando, es un claro indicio de la deriva que está tomando esto y confirmación de mi opinión en cuanto a la democracia interna de los partidos políticos.

Ejerciendo mi libertad, voy a dejar claro mi opinión: NO AL INDULTO.

Declaraciones de Felipe González

Felipe González defiende la monarquía frente a la idea de “republiqueta plurinacional” de Iglesias. El expresidente del Gobierno ha señalado que le “inquieta” que el Gobierno negocie los Presupuestos con independentistas. González aguanta el pulso a Sánchez y seguirá trabajando para desmontar la coalición

Vozpopuli – Europa Press 26-09-2020

El expresidente del Gobierno Felipe González ha asegurado este miércoles que le “inquieta” que el Gobierno de Pedro Sánchez negocie los Presupuestos Generales del Estado (PGE) con fuerzas políticas independentistas porque, a su juicio, pactar “un proyecto de país” con gente que no cree que España “deba continuar como proyecto” es una “contradicción”.

“Es peculiar que a mí me inquiete pactar un proyecto de país, los PGE, que son el primer paso para eso, con la gente que no cree que el país deba continuar como proyecto. Me parece una contradicción en sus términos”, ha explicado González durante su intervención en un acto por el 75 aniversario del diario argentino ‘Clarín’, en la que también ha mostrado su inquietud porque se está debatiendo “quién está dispuesto a pactar” y no sobre “el techo de gasto o las previsiones” económicas.

En este sentido, el exlíder del PSOE ha contestado al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, que le acusó en julio de ser un “abierto opositor” al Ejecutivo de coalición. “No tengo ese sentimiento. Siempre soy propositivo. Hago más propuestas que críticas”, ha dicho González, quien también ha recordado que pidió a la oposición que no cuestionara la legitimidad del Gobierno.

“Estoy en contra de algunas propuestas”, ha justificado, para después calificar de “estupidez” las palabras del líder de Podemos sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad el Estado en la lucha contra la pandemia. Así, ha subrayado que le cuesta “un enorme esfuerzo” sentirse representado por la clase política española, “mire hacia donde mire”, y ha insistido en unos presupuestos transversales porque “los socios europeos” no entienden que las cuentas públicas estén prorrogadas desde 2018.

Preguntado por el futuro de la monarquía en España, el exjefe del Ejecutivo ha contestado que prefiere la actual Jefatura del Estado, que “es neutral en el juego político”, pese a que pudo “haber errores personales” en el pasado, a la “republiqueta plurinacional y con derecho de autodeterminación” que defienden otros, entre los que citó a Pablo Iglesias.

“Algunos de lo que atacan a la monarquía quieren sustituirla, entre otros Pablo Iglesias pregonándolo, por una república plurinacional y con derecho de autodeterminación. Estoy radicalmente en contra y lo combatiré”, ha expresado.

Respecto a la declaración indagatoria ante la titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal 1 de la República Argentina del exministro Rodolfo Martín Villa, acusado de delitos de lesa humanidad que se le atribuyen en relación con doce muertes en actos violentos durante los años 19766 y 1978, González ha defendido su “comportamiento respetuoso” frente a las “dificultades” de la Transición, como “la presión de los terroristas de ETA y las amenazas de golpes militares”.

“Fue respetuoso con los derechos humanos y valores democráticos. Me parece injusto que al final de su vida le pidan cuentas por algo que nunca hizo ni pretendió hacer”, ha asegurado el expresidente del Gobierno.

Por último, ha pedido a todos los partidos políticos una “dinámica de acuerdos sucesivos” frente a la crisis del coronavirus y “enfundar los cuchillos y no buscar culpables” ante un “virus que no identifica ideologías ni fronteras”.

 

Felipe González inquieto porque el Gobierno negocie los PGE con  independentistas | Hoy

 

 

EXEQUIAS

Jon Juaristi

“Será muy difícil restablecer la confianza de los españoles en la democracia liberal”

Las reacciones a la muerte del etarra González Sola son una prueba clarísima de la inviabilidad de la democracia liberal en la España de la pandemia. Es obvio que quedan algunos nostálgicos de aquella, aunque no en cantidad suficiente como para influir en la deriva del país, y, desde luego, fuera de la política en general. En los partidos españoles ya no hay demócratas; sólo fanáticos.

La primera reacción que conviene considerar es la de Arnaldo Otegui, una amenaza explícita dirigida al Gobierno: «Mientras el Estado no haga desaparecer su violencia, difícilmente se podrá hablar de convivencia». Se parece mucho a una semejante del lendakari Ardanza al Gobierno de Felipe González en 1986, cuando aseguró que ETA no desaparecería hasta que se respetaran los legítimos derechos del pueblo vasco. En ambos casos se trataría de responsabilizar al Estado de una situación de violencia. En 1986 la lectura de la advertencia de Ardanza era muy clara: si el gobierno desea que ETA desaparezca, deberá ceder a todas las exigencias del PNV, único portavoz autorizado del pueblo vasco. La advertencia de Otegui es más sibilina si cabe: si el gobierno no excarcela a los etarras aún presos, Sánchez no podrá contar con Bildu de ahora en adelante, puesto que la mera permanencia en prisión de los terroristas condenados equivale a una intolerable violencia del Estado contra el pueblo vasco.

Otegui amenaza al Gobierno porque está presionado por sus bases que le exigen romper con Sánchez si no se pone a los etarras en la calle, y Sánchez expresa sus más sentidas condolencias a Bildu como una desesperada disculpa que encubre apenas la promesa de ponerse a ello en cuanto consiga que se aprueben los Presupuestos. La derecha acusa a Sánchez de aliarse con los terroristas contra sus víctimas, y Sánchez reacciona acusando al PP de ser un partido corrupto y antidemocrático y a Ciudadanos de mantener sus pactos con la extrema derecha. De Vox ya se ocupa una trepa de TVE que insulta desaforadamente a Abascal so pretexto de hacerle una entrevista de interés humano.

En estas circunstancias, es difícil que se restablezca la confianza de los españoles en la democracia liberal. Entre los seguidores de los partidos de la izquierda, porque su gobierno ha ido demasiado lejos en la creación de una enorme red clientelar de población subvencionada y de cargos, carguitos y enchufes en general dentro de las administraciones que controlan, una red que se movilizará en la calle ante cualquier atisbo de que la derecha pueda ganar las próximas elecciones legislativas. En rigor, la manifestación del 8 de marzo fue una demostración masiva de que a la izquierda no le importa arriesgar la democracia, la salud pública o lo que sea, y que está dispuesta a tomar medidas drásticas o superdrásticas (tía), para mantenerse en el poder. Ha optado abiertamente por el modelo bolivariano.

Los partidos nacionalistas nunca han creído en la democracia liberal. Lo suyo son las «democracias étnicas». Pero, ¿qué pasa con los votantes liberales de la derecha? Pues que se han sentido estafados en sus expectativas. En nombre de la democracia se ha proscrito de la vida pública la moral cristiana y el patriotismo. Además, la derecha culpa tácitamente a la democracia liberal de la paradójica victoria política de una ETA teóricamente derrotada, del mismo modo que los hoy triunfantes populismos centroeuropeos comenzaron culpando a la democracia recién estrenada de la pervivencia camaleónica de los partidos comunistas. Las exequias del etarra González Sola vienen a ser así las de una democracia que se ha suicidado. No preguntes por quién doblan las campanas, etcétera.

Jon Juaristi – Articulista de Opinión

 

(Jon Juaristi) Ciclo de conferencias. "ESPAÑA SIN FILTROS". Holocausto memoria y eterna vigilancia. (46184796984).jpg

 

Poeta, novelista, ensayista y traductor español en euskera y castellano. Nació en Bilbao el 6 de marzo de 1951, en el seno de una familia de tradición nacionalista. De su abuelo aprendió el euskera, y a apreciar los clásicos vascos y la literatura en general. Actualmente, imparte docencia universitaria en la Universidad de Alcalá de Henares.

Con motivo del asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de ETA, fue uno de los impulsores de la plataforma popular llamada Foro de Ermua. Pero hizo más: «En un arrebato de indignación y de mala leche que duró casi dos meses», empezó a narrar, utilizando su memoria personal y la memoria familiar, la historia clínica del nacionalismo vasco a partir de Sabino Arana, las claves mitológicas y psicopatológicas en las que cabía rastrear el origen de aquel espantoso estallido de sinrazón. Pasó hasta catorce y quince horas diarias sentado al ordenador, «borrando y reescribiendo mucho» para huir del ajuste de cuentas, para dar fundamento y calado a su crítica. Así nació El bucle melancólico: historias de nacionalistas vascos, un libro distinguido con el Premio Nacional de Ensayo en 1998 e indigerible para algunos sectores del nacionalismo vasco.

En 1998 marchó a Estados Unidos para hacerse cargo de la cátedra Rey Juan Carlos I en la Universidad de Nueva York, y en mayo de 2000 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Madrid, un cargo que abandonó en marzo de 2001 cuando la ministra Pilar del Castillo le ofreció la dirección del Instituto Cervantes, y él aceptó el encargo «con un espíritu cultural, religioso, deportivo y benéfico», según señaló en el curso de una charla en el Club Siglo XXI de Madrid.

 

 

Todo a cien – 341 Sin acritud – pasado, presente y futuro

Felipe González ha sido uno de los mejores estadistas europeos del último cuarto del siglo pasado. Junto a sus sombras, que las tuvo, ¡qué será lo que guardan Jordi Pujol y el comisario Villarejo!, luces incandescentes de contribuir decisivamente en la Transición a la democracia, poner a España en Europa, mantener mano férrea ante cualquier atisbo de desunión de la nación y adoptar políticas económicas que facilitaron el estado de bienestar en el que se encontraban satisfechos tanto los pobres como los ricos. Esto último produjo un alto endeudamiento estatal que asumió, y solucionó, su sucesor José María Aznar. Pero eso no quita su reconocimiento a nivel mundial, y el cariño y afecto del que goza de los ciudadanos españoles, tanto de los que lo votaron como de los que no lo hicieron.

Fue la generación de la socialdemocracia, amortizados políticamente por el actual aparato marxista de Pablo Sánchez, eran personas que hoy tiene el reconocimiento de todos: Felipe González, Alfonso Guerra, Solana, Almunia, Múgica, Corcuera, Solbes, Manolo Marín, Leguina, Rodriguez Ibarra, Lope Huerta, y otros muchos más, que no están, en absoluto, conformes con la deriva que ha tomado el Partido Socialista, marxista, republicano, plurinacional, bajo cuya palabra se esconde una federación de repúblicas independientes tipo a la extinta URSS, anticlerical y limitadora de libertades.

Yo lo vengo diciendo desde hace tiempo, que el giro dado al PSOE por el egocéntrico del actual presidente del Gobierno y los compañeros de viaje que ha elegido y que le sostienen en la columna peridiana del poder, no puede traer nada más que malas consecuencias para España.

 

 

La semana pasada, estando presente Pedro Sánchez, ha sido Felipe González quien ha dicho que “en España se está fragilizando la institucionalidad” y ha advertido que o bien se ponen en marcha reformas que abran nuevos cauces a la participación ciudadana o se correrá el riesgo de caer en manos de “caudillos que se transformarán en tiranos”.

Los riesgos más peligrosos, citó, “son los que afectan a la separación de poderes y al respeto que debe existir entre el legislativo, el ejecutivo y el judicial”. Cuestionar los elementos esenciales de la democracia liberal “no es”, según el ex presidente del Gobierno, “para sustituirlos por algo mejor, sino por algo peor”, algo que incluso puede inducir a caer en la “tentación de buscar caudillos para que nos salven quién sabe de qué”, precisó.

“Hay un deterioro de lo que conquistamos hace muy poco tiempo, de la democracia. Hay algunos gobernantes que llegan por el voto y deciden gobernar por las botas. A veces, las botas militares y, otras, las simbólicas; las botas de someter al poder judicial y anular el poder del Parlamento y de gobernar con la represión. Este es el ejemplo de Venezuela”, dijo, antes de añadir que también en España existe el peligro de deslizarse hacia el autoritarismo.

El que quiera oír, que oiga; el que quiera entender, que entienda. Y si no oímos ni entendemos, no nos quejemos ni lloremos cuando llegue su momento.

 

Publicado en el Blog de Campos el 13-11-2018

 

 

 

 

Todo a Cien – 201 Errores pasados

La situación actual de lucha fratricida en España, de momento sin sangre, es culpa única del Presidente José María Aznar. A cambio de apoyos de ciertas Comunidades Autónomas, transfirió los temas de cultura y enseñanza a dichas CCAA’s.

He dicho muchas veces que, en mi opinión, Felipe González puso a España en Europa, y Aznar en el mundo. Pero ambos cometieron algunos errores que perduran hoy en día y, lo peor, sin arreglo ni marcha atrás posible.

Un “meme” que circula por internet: Un toro con las banderillas puestas, dice “In Spain this is art”. Una papeleta de voto a punto de introducirse en una urna secesionista, dice “In Spain this is a crime”. En inglés, para que dé la vuelta al mundo, porque el catalán no se habla en ningún sitio fuera de Cataluña. Es un claro ejemplo torticero de la inmersión catalana. Claro que si estás contra este ejemplo, te has ganado la calificación de facha y talibán, porque todo lo que no coincida con lo que yo pienso, está mal, mal absoluto.

Como los catalanes se están batasunizando, los vascos se están esquerrando porque ven que no pasa nada, que todo vale, y que solo va a la cárcel al que pillan con droga o con delitos de sangre.

Cuando queramos darnos cuenta, será tarde y, desgraciadamente, surgirán las armas. Esto tampoco lo dice nadie, pero muchos lo piensan. ¿Qué dicen de esto algunos masones, que están detrás de todo ello?

 

Publicado en el Blog de Campos el 13-03-2017

Todo a Cien – 168 Algarabías callejeras

El acto de protesta amenazante en la Universidad Autónoma promovido y protagonizado por unos jóvenes intolerantes anticapitalistas, contra quien fue una de las personas sin el que los hoy manifestantes no hubieran podido hacer lo que han hecho, llamándole terrorista y fascista entre otras cosas, es el inicio de un nuevo ciclo político en el que los que son conscientes que nunca gobernarán sin el apoyo del Partido Socialista, van a intentar ganar en la calle lo que no han conseguido en las urnas. Solo por esto, y por muchas más cosas, es absolutamente necesario que los socialistas se organicen y vuelvan a ser alternativa de gobierno.

Alguien ha leído y sigue el Decálogo de Lenin de 1913: Corrompa a la juventud, infiltre y controle los medios de comunicación de masas, divida a la población en grupos antagónicos, destruya la confianza del pueblo en sus líderes, promueva huelgas aunque sean ilegales, promueva disturbios y contribuya para que las autoridades constituidas no las repriman, etc…. Nadie puede poner en duda lo aquí escrito porque se encuentra al alcance de quien busque en cualquier biblioteca.

No, no es eso, la democracia no es eso. Y Felipe González es uno de los que contribuyeron decisivamente en la reinstauración del periodo democrático que ahora disfrutamos.

 

Publicado en el Blog de Campos el 19-10-2016

Deplorable

Principio de Peter, del año 1968: “Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones”.

Que Pedro Sánchez iba a ser El Breve, quedó de manifiesto en los primeros cien días de su elección como Secretario General de PSOE.

La crisis socialista se gestó cuando Zapatero era Presidente del Gobierno, algunas leyes progresistas aceptadas por todo el mundo, sin lesionar a nadie, y una calamitosa gestión económica, del problema catalán, internacional y de promulgación de otras leyes que produjeron divergencias entre la propia organización socialista.

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El pacto de la bellota

Extremadura, territorios extremos, frontera de los reinos cristianos con Al-Ándalus, y primera línea de defensa frente al enemigo islámico del Reino de León durante la Reconquista.
El periodo musulmán alcanzó más de quinientos años en la zona, Cora de Mérida y Reino de Taifas de Badajoz. De los libros de Bachillerato de los años franquistas nos quedan los conquistadores de América, Pizarro, Hernán Cortés, Pedro de Valdivia y tantos otros héroes entonces, reestudiados en la actualidad.

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Aquí estamos – Segunda parte – Socialdemocracia

* Viene de la semana anterior

Es en la Transición donde surge un político que más tarde se convertiría en uno de los estadistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX a nivel mundial. Por desgracia, se equivocó en algunas cosas básicas en el final de su carrera política, consintiendo o ignorando algunas situaciones que en una democracia consolidada no son permisibles. Me estoy refiriendo a Felipe González.

El Partido Socialista sobrevivía en el exilio francés bajo el mandato de Rodolfo Llopis, veterano líder partidario de las ideas y tradición marxista del partido. Aunque conocido por todos, no está de más recordar que el marxismo (Karl Marx y Friedrich Engels) “emplea el término socialismo marxista para referirse a las ideas y propuestas específicas del marxismo dentro del marco del socialismo. El objetivo que se propone el marxismo Leer Más…