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Aunque llevéis pantalones

Mira que, desde hace muchos años, todos los días dedico media hora a estudiar una página del diccionario de la RAE. Bien, pues no sé qué calificativo aplicar en algunas situaciones del devenir diario español.

Una persona ha escrito en twitter: “Un hombre no puede quedar embarazado. Un hombre no tiene útero ni óvulos”. Y ese medio digital le ha bloqueado por incitación al odio: “Incumplir las reglas que prohíben los comportamientos de incitación al odio. No se permita amenazar, acosar o fomentar la violencia contra otras personas por motivo de su raza, origen étnico, nacionalidad, orientación sexual, género, identidad de género, religión, edad, discapacidad o enfermedad”.

Hay que ser toooooooonto, pero muuuyyyyyyy toooooooooonto, para tratar de vendernos la película de terror que quieren proyectar en todas las mentes. Una cosa es que una mujer se sienta hombre, caballo o ángel exterminador, y otra que lo sea: físicamente, el embarazo intrauterino, únicamente puede darse en personas que tengan útero y óvulos, o sea, hoy por hoy, en las mujeres.

Hemos llegado a una sociedad en la que se pretende quemar la ciencia, la historia, la gramática y la literatura de nuestros grandes escritores del Siglo de Oro. No se puede decir que un hombre es un hombre, una mujer es una mujer, un gordo es un gordo, una fea es una fea y un tonto es un tonto, porque hay muchos que madrugan para ser los primeros en censurar al prójimo, sea el que sea ese prójimo. Peor, mucho peor que cuando Franco.

Con Franco no podía nadie meterse con él, con la Falange ni con la Iglesia, incluido en esta última los temas del sexto mandamiento y sus derivados. Tras una explosión de libertad, en todos los sentidos, hemos pasado a una situación en la que tenemos tanto o más miedo que entonces a transgredir las normas autárquicas del gobernante de turno, antes obligados a comulgar con Hostias Consagradas y ahora con ruedas de molino.

Pues no señor, un hombre no puede quedar embarazado por mucho que lo diga cualquier político lastrado que pretenda imponernos su mentira como si fuera una verdad universal.

Por si alguno/a de esos censores no lo sabe, esto es una mujer

LA SOTA DE sOROS

No me voy a remontar a los años de la Guerra Civil. Yo nací en la segunda parte de la gobernanza de Franco. Todos teníamos claro que vivíamos en una dictadura (blanda ya en aquellos momentos) y que no podías escribir ni comentar nada contra Franco, la Falange y la Iglesia. Y que la policía te podía tranquilizar (de tranca) en cualquier momento y sin aviso previo.

Hicimos la Transición. Perdón, que creíamos eterno, entre hermanos, cooperando todos, desde Carrillo hasta Fraga, incluso Blas Piñar aceptó la democracia, en un fraternal abrazo en donde quedaron saldadas afrentas mutuas del pasado.

Hemos vivido bien, progresando adecuadamente, hasta que ocho votos masones de última hora hicieron Secretario General del PSOE a Zapatero. Con él volvieron a aparecer términos olvidados: Azules, rojos, comunistas, fascistas, independentistas, miserables, piojosos, antiespañoles, centralistas, hembrismo disfrazado de feminismo, república, guerracivilismo, Franco (los que nacieron después del año 1990 no habían oído hablar de él ni sabían quién fue) y otros similares que abrieron las heridas que ya considerábamos cerradas para siempre.

Pero la cosa ha ido peor, mucho peor, con la vuelta al marxismo en el año 2019 de la mano de Pedro Sánchez, ese personaje que miente más que parpadea, que va a llevar España a la quiebra económica, a su desmembramiento como nación y a una autarquía que, en once meses de legislatura, está cercenando la democracia y la libertad, con su valido comunista Pablo Iglesias, que no sé qué secreto guardará para que complazca vía Decreto Ley cuantas indicaciones le sugiere.

Hemos llegado a una situación en la que, al contrario que con Franco, ahora puedes esperar una agresión física de cualquiera, menos de la policía, y no puedes escribir ni comentar nada sin repasarlo media docena de veces, cambiar palabras, sentido de las frases y las comas de sitio, de tal forma que no molestes lo más mínimo a la tupida red censora que el Dúo Diabólico que nos manda ha montado en la mayoría de los medios de comunicación, a través de subvenciones (uno de los grandes males de este país) o de infiltrados políticos en interés de la causa socialista,

La gente necesita creer en algo, confiar en alguien; de ahí, las creencias religiosas y los postulados políticos. La palabra “socialista” tiene en España la impronta que dejó la socialdemocracia de los años de Felipe González, de libertad, diálogo, entendimiento, constitucionalidad, propiedad privada, desarrollo empresarial y equidad en el reparto de cargas, tiene un “valor de mercado” por sí misma, con independencia que quien se encuentre al frente de ese Partido Político. Eso genera, y así seguirá pasando en el futuro, una base mínima de votos que le deberían permitir gobernar con otros partidos más centrados y defensores de la Constitución, sin recurrir a extremismos comunistas ni separatistas, que están utilizando a Pedro Sánchez como una “sota” -del latín subtus, debajo, o sea, que sota viene a significar: lo que está debajo. ¿Y qué hay debajo de los reyes y caballeros? Pues un sirviente, un lacayo, un paje, etc… Para este viaje no hubiera hecho falta alforjas. Cuando nos demos cuenta tendremos la hoz, en el cuello o en la mano.

La verdad es que ha sido un año muy difícil, en todos los aspectos, tanto a nivel nacional como internacional. En España debemos destacar tres grandes bloques de problemas:

  • Tema coronavirus: En España no ha habido transparencia, coherencia ni se han consultado especialista médicos ni comerciales en la compra de material, se actuó tarde y se ha tratado de evitar la responsabilidad del Gobierno traspasando las competencias a las comunidades autónomas, diecisiete reinos de taifas que, si el Gobierno Central lo hizo mal, las comunidades autónomas lo están haciendo peor. Remito al lector a mi libro UN CUENTO GUBERNAMENTAL, en el que se recogen datos, citas, artículos y referencias documentadas, con el único propósito de dejar constancia para el futuro de la verdad sobre el tema, principalmente en España, en la que, aprovechando la desgracia, se ha tratado de limitar la libertad de expresión, del control parlamentario y de cualquier crítica al Gobierno, de prohibir las autopsias y tratar de ocultar los miles de muertos, no permitiendo fotografías ni reportajes televisivos de las morgues ni de ningún familiar de los fallecidos.
  • Política: Vuelve a haber dos bandos enfrentados claramente: Una derecha débil y desunida, sin un líder de prestigio e incapaz de movilizar a la ciudadanía. Y una izquierda frentepopulista instalada en el Gobierno, cuyo objetivo es derrocar la monarquía, abolir la Constitución, implantar una república federal de países independientes (País Vasco, Cataluña, Galicia, Andalucía y Castilla), controlando el poder ejecutivo, legislativo, judicial y de los medios de comunicación, e implantando un “Ministerio de la Verdad” que en realidad es una censura acerca de cualquier crítica a sus actuaciones. A ello hay que añadir la delicada situación diplomática con Marruecos, con varios frentes abiertos con ese país y ninguno de ellos favorable a España.
  • El presidente del Gobierno se ha instalado en una mentira constante. Aquello que dijo al principio de Legislatura de “(…) combatir la desafección política ciudadana con ejercicios claros de transparencia, mecanismos estrictos de control y garantías en la rendición de cuentas”, ha quedado reducido a una presentación de 41 páginas, modelo power point de un consultor juniors, autoproclamando la bondad de su actuación, examen de complacencia que no aborda ni uno solo de los problemas existentes, en un año en el que se han destruido un millón de empleos, han cerrado casi cien mil empresas, los muertos por coronavirus son muchos miles más que los reconocidos oficialmente, la Deuda Pública ha alcanzado una cifra impagable y el control estatal filocomunista es cada día más palpable.

Ha pasado desapercibida una noticia: The New York Times es uno de los periódicos más importantes del mundo, ganador del Premio Pulitzer en 125 ocasiones. Generalmente, se adelanta a las noticias y es el primero en presentarse allí dónde sabe que hay, o va a haber, conflicto. Para enero 2021 está previsto que amplíe su cobertura informativa en Madrid, tanto en instalaciones como en número de periodistas. Ahí lo dejo.

Hoy es treinta y uno de diciembre del año 2020, un muy mal año para todos. Como decía mi padre, “San Silvestre, coge el año y vete”. Y, si es posible, llévate de la política a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias, antes que esto acabe como el rosario de la aurora.

Comisión de la verdad

La orden del Ministerio de Presidencia publicada en el BOE del pasado 05 noviembre, nos hace volver la vista atrás a los que ya tenemos cierta edad y vivimos en primera persona la etapa franquista, estableciendo un “Procedimiento de actuación contra la desinformación”, o sea, sin el más mínimo rubor, hasta la han llamado como en Venezuela, “la comisión de la verdad”.

“A fin de incrementar las capacidades de los Estados miembros y con el objetivo de atajar la desinformación y reforzar la resiliencia de las sociedades europeas, ……..

3) abordar la desinformación de manera coherente, considerando la necesidad de examinar los medios que se utilizan para interferir los sistemas democráticos, basándose en las acciones sobre la lucha contra la desinformación relacionada con la COVID-19.

Esta situación sugiere la necesidad de un reajuste de este marco de actuación y, a tal efecto, se desarrolla la actualización de este procedimiento, que ha servido de base para la creación de un Sistema Nacional para la prevención, detección, alerta, seguimiento y respuesta cuyas causas, medio y/o consecuencias están relacionadas con la desinformación”.

Acorde con los órganos y organismos que conforman el Sistema de Seguridad Nacional, se establece una composición específica para la lucha contra la desinformación. La estructura está constituida por los siguientes componentes:

1. El Consejo de Seguridad Nacional.

2. El Comité de Situación.

3. La Secretaría de Estado de Comunicación.

4. La Comisión Permanente contra la desinformación.

5. Las Autoridades públicas competentes.

6. El sector privado y la sociedad civil.

El Gobierno ya no sabe cómo sustraerle independencia al Poder Judicial. En cualquier estado democrático, los únicos que pueden dictar sentencias y hacer cumplir con la ley, son los jueces. Como una parte importante de ellos se les resiste, se modifican las leyes, una vez más de forma legal por su mayoría en el Congreso, pero desafortunada éticamente, ante cualquier crítica a su actuación.

No estaría mal que empezasen por la tesis doctoral del presidente, por la fecha en la que tuvieron el primer conocimiento del tema coronavirus, de los muertos por ello, del inexistente comité de expertos sanitarios, por las mentiras sobre la fecha de disponibilidad de la vacuna, de la dirección de master de su esposa sin tener licenciatura universitaria, de la oposición de la fiscalía en procesar a determinadas personas, del “no pactaremos jamás con Podemos”, y de tantos y tantos otros temas que se nos han presentado como verdades absolutas y los hechos han demostrado que son mentiras.

A destacar que también “se actuará para incrementar la integridad electoral y garantizar unos sistemas electorales libres y justos; y examinar los medios que se emplean para “interferir en sistemas democráticos”. Teniendo en cuenta el “pucherazo” electoral que llevó al poder a la II República, las recientes denuncias de antiguos dirigentes de Podemos en cuanto a ciertas consultas vinculantes a sus afiliados, quiénes han sido los observadores españoles en las elecciones en Bolivia, que llegaron a ese país como “turistas”, el resultado de las dos últimas elecciones generales en España en las que los algoritmos de los números 3 y 4, respectivamente, aparecen de forma permanente, y el caos que hay en estos momentos en Estados Unidos en el recuento de votos entre los candidatos republicano y demócrata a ocupar la Casa Blanca, sobre cuyo ganador siempre quedará la duda de 1,8 millones de papeletas electorales no debidamente aclaradas, no estaría de más un escrutinio a doble mano en las próximas que se produzcan en España, porque la informática es una de las materias que más se ha desarrollado en el último decenio.

Inmortal Gila, del que estoy seguro no han oído hablar las jóvenes generaciones, igual que no sabían quien era Franco hasta el año pasado, cuando se trasladaron sus restos mortales de aposento, ¡cómo hemos mejorado nuestra vida desde entonces, dónde va a parar!, volviendo a los años sesenta del siglo pasado, en los que había que recurrir a metáforas y frases de doble sentido para no verse procesado por el dictador de turno.

Quisiera saber dónde está la fuerza ciudadana de la derecha española; pero también dónde están los demócratas socialistas, que los hay y muchos, que han luchado toda su vida contra las leyes dictatoriales, la generación del “prohibido prohibir”, de la libertad real y efectiva, que, definitivamente y bajo el aspecto de protección ante la pandemia del coronavirus, está desapareciendo en España.

Un carguillo

El Gobierno nombró en febrero pasado a Gabriela Cañas Pita de la Vega, presidenta de la agencia EFE. Nacida en Cuenca en 1957, es licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. La mayor parte de su carrera profesional la ha desarrollado en el diario El PAÍS, donde ha sido jefa de las secciones de Madrid y Sociedad, corresponsal en Bruselas y en París, y editorialista. Fue miembro fundador de la revista El Globo, del grupo PRISA, y también fue directora general de Información Internacional en la Secretaría de Estado de Comunicación entre 2006 y 2008 con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Sustituyó en el cargo a Fernando Garea, que fue destituido por el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, en una conversación mantenida en una cafetería.  Garea lo comunicó por carta a los trabajadores, subrayando que “Efe es propiedad de la sociedad en su conjunto”. También afirmaba que “una agencia pública de noticias no es una agencia de noticias del Gobierno, ni siquiera una agencia oficial”.

EFE es la agencia de noticias más importante en español y la cuarta en el mundo, con 3.000 periodistas en 120 países.

 

 

Gabriela Cañas, que ya no es ninguna niña y que vivió la Transición en primera persona, se ha manifestado hace unos días “partidaria de establecer sólo una fuente oficial de información”, y está a favor de “desactivar” los bulos que circulan por internet y que tanto daño hacen a la democracia de nuestro país, en particular al Gobierno de Pedro Sánchez. Y ha habilitado un mecanismo que se llama Efe Verifica para censurar (desactivar dice ella) los bulos (dícese de todo aquel comentario que no sea favorable al gobierno sanchista-comunista) “para luchar contra la desinformación y desmontar las falsedades que circulan en el discurso público y en internet”.

¿Los cuarenta años de democracia han sido un espejismo? ¿Llevamos los españoles un espíritu dictador dentro de cada uno? ¿Estamos en una política garbancera de llenar la andorga aunque para ello tengamos que renunciar a nuestros principios? ¿Cómo gente leída e instruida puede decir eso? Esta señora ni es una vaga, ni perroflauta ni subvencionada, está “viajada”, conoce la situación de Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y otros países regidos por dictadores perpetuos, ¿hasta dónde una persona es capaz de llegar por obtener el poder? Al final, de aquí a cien años, todos calvos. Había un compañero mío que cuando observaba estos cambios de comportamiento, decía: Si quieres saber quién es Pedrillo, dale un carguillo.

 

 

 

Ya no brilla el charol

En mi artículo de ayer “PERDÓN POR PENSAR” decía: Delatores, mordaza y censura.  Por si había alguna duda, el domingo 19 de abril, el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general José Manuel Santiago, ha confirmado en rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa que una de las misiones de la benemérita es la de “minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del gobierno”. A esos niveles, no se da puntada sin hilo; o es coacción gubernamental para quien disienta o es un aviso a sus compañeros de las Fuerzas Armadas de lo que está pasando.

La realidad, parece, ha demostrado que no se trata de la segunda opción que yo presuponía. Copio a continuación dos opiniones, referenciadas, sobre ello.

elcorreodeespana.com del 21-04-2020 Por Eduardo Garcia Serrano

¡Con un par de huevos, mi general!

 

 

En una España en la que no habrá sitio para tantas cruces, ni cruces para tantos muertos, sí que habrá mucho sitio para muchas cruces en la pechera de la guerrera del general de la Guardia Civil José Manuel Santiago quien, con sus inquietantes declaraciones sobre la investigación de la crítica al Gobierno por su gestión de la pandemia, ha demostrado estar extraordinariamente bien domado, ha evidenciado no estar dispuesto a renunciar al disfrute del lado más soleado de la vida y ha proclamado que su único código es la defensa del Gobierno. Defensa numantina, a toda costa, contra todo y contra todos. El Gobierno es lo primero, todo lo demás es superfluo por accesorio.

Al general José Manuel Santiago le han enseñado a amar, por encima de todo, incluso del TODO POR LA PATRIA que almena como un juramento el honor militar, a la Constitución y al Gobierno. No es que el general Santiago lo haya olvidado, es que sencillamente no lo sabe. Ignora, y esa es la esencia del problema y la médula de la decadencia, que la Constitución y el Gobierno existen porque existe España, y España existe porque su pueblo, de uniforme y de paisano, la ha defendido incluso contra sus constituciones y sus gobiernos en muchas encrucijadas históricas.

No me quiero poner épico, mi general, por eso no le hablaré del Capitán Cortés, pero sí lo haré de un modesto número de la Guardia Civil a quien usted, sin duda habría mandado a un pelotón de castigo. Recién fundada la Guardia Civil por Francisco Javier Girón (glorioso apellido en la historia de España) Ezpeleta, Duque de Ahumada, se celebraba una representación de muchas campanillas en el Teatro Real de Madrid a la que asistía Isabel II. El número de la Benemérita que estaba de guardia en la puerta principal recibió la orden de no franquearle el paso a nadie, una vez iniciada la función. El General Narváez, a la sazón presidente del Consejo de Ministros, cuyo poder llegaba hasta la alcoba y las enaguas de la Reina, llegó tarde al Teatro Real. La puerta estaba cerrada y el todopoderoso Narváez exigió airado, desabrido y destemplado que le abrieran la cancela. El número de la Benemérita que estaba de guardia se negó a hacerlo y al recibir la amenaza de Narváez de pasar a toda costa, aquél modesto guardia civil embrazó el fusil, apuntó al Presidente del Consejo de Ministros y le dijo: “Si lo hacéis, mi general, será atropellando estas armas y mis órdenes”. Narváez, al que no le faltaba el valor, reculó, entró al teatro por un lateral, y volvió a recular en el palco cuando al exigirle al Duque de Ahumada la cabeza del número de la Guardia Civil que le había parado los pies en la puerta principal, el fundador de la Benemérita se negó a entregársela ofreciéndole a cambio la suya.

El General Narváez se tragó el orgullo, ni el modesto número de la Guardia Civil fue arrestado ni el Duque de Ahumada destituido, porque todos ellos, todos, eran hombres de honor. El honor, general José Manuel Santiago, es eso que siempre está por encima de la disciplina y que es la divisa de la Guardia Civil. Mucho me temo que si usted hubiera estado de guardia aquella noche en el Teatro Real, el General Narváez hubiera pasado contraviniendo la órdenes para sentarse en el palco con Marlaska y Julito Rodriguez, otro que tal baila al son del Gobierno, que es la única divisa de todos los funcionarios, de uniforme o de paisano, que tienen una aguda percepción de sus carreras.

¡Con un par de huevos, mi general! Hala, a cumplir la honorable misión de perseguir a los periodistas y  ciudadanos que critiquen la gestión de su Gobierno en la pandemia de coronavirus e incompetencia que padecemos. Aquí me tiene, como Narváez tuvo en la puerta del Teatro Real a aquél modesto número de la Guardia Civil.

 

 

Hispanidad 21-04-2020 – Redacción

Con su silencio, el general Santiago certifica que la policía persigue a quien se atreva a discrepar de Pedro Sánchez.

… / …

El jefe de la Benemérita no responde a las preguntas sobre si la Guardia Civil investiga bulos “susceptibles” de generar “desafección” a “instituciones del Gobierno”.

Por su parte, José Manuel Santiago, jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, preguntado por una orden interna de la Guardia Civil que ordenó recopilar bulos y ‘fake news’ “susceptibles” de generar “desafección” a instituciones del Gobierno”, ha respondido: “Sobre bulos y desinformación, hablamos de un asunto muy serio que afecta al resto de países del mundo (…) Cuando he hablado de bulos y desinformación me refiero a que la monitorización que hacemos de las redes trata de identificar los bulos de origen incierto que puedan generar estrés social, alarma social, en cuestiones que tienen que ver con la salud, con escrupuloso respeto a la libertad de expresión y la crítica”.

Así que, en definitiva, el general Santiago no ha respondido sobre el fondo del asunto, es decir, si la guardia civil estudia la “desafección” a “instituciones del Gobierno”. Lo cual atenta contra el derecho fundamental a la libertad de expresión.

 

 

 

Perdón por pensar

Cuando se aprobó la Ley de Seguridad Ciudadana, la llamada Ley Mordaza, legislada por el Partido Popular en 2015 como si se fuera a mantener en el poder los mismos años que Franco, yo escribía que “puede volverse en su contra en el momento que pierda el Gobierno”.

”En dicha ley, aun estando penadas actuaciones discutibles constitucionalmente, lo peor, en mi opinión, es que el artículo 32 pone en manos del Ministro del Interior, el Secretario de Estado de Seguridad, las delegaciones del Gobierno y de la vía contencioso-administrativa, Fermín el del Banderín vestido de juez y parte política del partido de turno, la potestad sancionadora de hechos y situaciones que retrotraen mis pensamientos cincuenta años atrás.

¿Alguien cree realmente que el líder de la oposición emergente -PODEMOS- va a recurrir esa ley si hipotéticamente ganara las elecciones, solo o acompañado de terceros? Menudo chollo en sus manos para silenciar bolivarianamente a la ciudadanía discordante si llega al poder. ¡Ah!, se siente, es una ley del Partido Popular. Ojalá me equivoque”.

 

 

 

Pues no, no me he equivocado. Tanto el PSOE sanchista como Podemos comunista han llevado en sus programas electorales la derogación de esta ley, pero no solo no lo han cumplido, sino que la han utilizado para multar a quienes se han saltado el confinamiento de la ciudadanía por el Estado de Alarma. Según el Ministerio del Interior, «todas o el 99 por ciento» de las propuestas de sanción efectuadas en este periodo de confinamiento por las fuerzas y Cuerpos de Seguridad durante este periodo han respondido la LSC. Más concretamente, a ese artículo 36.6, que castiga grave «la desobediencia o resistencia a la autoridad o a sus agentes en el ejercicio de sus funciones, cuando no sean constitutivas de delito, así como la negativa a identificarse a requerimiento de la autoridad o de sus agentes o la alegación de datos falsos o inexactos en los procesos de identificación». La multa, de 601 a 30.000 euros.

Añadamos el tema “BULOS”, dícese de todo aquel comentario que vaya contra del pensamiento único que pretenden implantar en España el Gobierno sanchista-chavista, que la Fiscal General de Estado, a la que se va a traspasar las funciones de investigación que hasta ahora llevaban a cabo los Juzgados de Instrucción, parece quiere penar con cinco años de cárcel, enmascarando bajo el título de “monitorización de las redes sociales” lo que, a todas luces, es una CENSURA a la libertad de opinión y expresión.

 

 

Delatores, mordaza y censura.  Por si había alguna duda, el domingo 19 de abril, el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general José Manuel Santiago, ha confirmado en rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa que una de las misiones de la benemérita es la de “minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del gobierno”. A esos niveles, no se da puntada sin hilo; o es coacción gubernamental para quien disienta o es un aviso a sus compañeros de las Fuerzas Armadas de lo que está pasando.

Una vez más mi mente retrocede muchos años y hasta hace buena la Ley de Prensa de Fraga Iribarne, “Puede hablarse de una libertad de prensa siempre vigilada por el poder político”, el “Parte” obligatorio de RNE, el CUBA LIBRE o el GRANMA de la Cuba de Fidel Castro o el PRAVDA bolchevique.

Nunca creí que en España habría que volver a pedir perdón por pensar.

 

 

Será historia

Algún día, la pandemia por coronavirus que estamos padeciendo en estos momentos, será historia, y serán los historiadores quienes investiguen y lleguen a la verdad de lo que ahora está sucediendo. Los tres artículos que siguen a continuación, de autores identificados, son indicativos de lo que verdaderamente está pasando.

 

Yo quiero ser Irene

Queridos lectores. Hace una semana, con pocos días de diferencia, escribí dos textos en facebook que tuvieron gran repercusión, con más de 23.000 reproducciones entre ambos y con diversas entradas en la prensa del país. Uno se titulaba “Mentira”. El otro, “Se abrirán las grandes alamedas”. En ellos acusaba a este Gobierno de mentir, por afirmar ante la opinión pública que a los profesionales sanitarios se nos realizaba el test del coronavirus cuando entrábamos en contacto accidentalmente con algún paciente o compañero infectado.

or esas palabras mías, un ejército de troles entró en tromba en mis escritos y, con el logo del perro o del cerdo para reconocerse entre sí, con muchos símbolos de Podemos acá y allá, me infectaron los artículos en apenas media hora. 737 comentarios ¡consecutivos y coordinados! tuve en aquellos momentos. Los conté antes de borrarlos. Me dijeron de todo. Fui tachado de embustero, de cabrón, de fascista, de peligro público, de mierda de médico, de vago, de no ser tan siquiera médico, de miserable, de asqueroso, de ser el médico personal de Abascal, de no estar colegiado, de no saber escribir, de recibir dinero B en la sede del PP, de ser un hijo de puta y de otras lindezas parecidas que voy a omitir ahora por no aburrir al lector. Incluso dos amenazas de muerte tengo capturadas en la pantalla. Una, bastante explícita.

Ahora comprendo las amargas quejas de aquellos periodistas de carrera, de aquellos que hacían incómodos artículos para el gusto de Podemos y que acabaron quejándose a la Asociación de Periodistas de Madrid por los ataques masivos y personales que sufrían en sus ordenadores. Bolivarianismo en sus esencias puras. Estalinismo del rancio. Incultura y sectarismo. El silencio por el miedo a la manada. El tragar por el pánico a la burla. La lapidación por opinar. El escarmiento por discrepar del líder. El regreso de la Santa Inquisición.

Pero bueno: la vida nos va poniendo a cada uno en nuestro sitio. Ayer 3 de abril, por fin, la prensa nacional de todo signo se hacía eco de esa triste realidad, la realidad que yo denunciaba entonces, la causante de todos aquellos insultos: de cómo el propio Ministerio de Sanidad ha enviado por escrito a todas partes una instrucción muy precisa para lanzarnos a los sanitarios a los leones sin la seguridad de estar completamente sanos.

El diario El Mundo, el diario El País y otros de amplia tirada, recogen la noticia en sus primeras páginas. Una noticia que afecta a médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, odontólogos, farmacéuticos y veterinarios. Una noticia que explica por qué España es el país del mundo CON MÁS PROFESIONALES CONTAGIADOS. Una noticia que, a pesar de resultar increíble para todo el neoprogresismo patrio, ha causado indignación y revuelo en las asociaciones sanitarias, que representan a más de 700.000 profesionales. La misma noticia que denuncié yo.

A continuación, transcribo un breve resumen del artículo de El País, y luego, quizá de postre, para tocarle las narices a la Santa Inquisición, añadiré de mi cuenta una carta de agradecimiento a Salvador Illa.

1-Noticia de El País (resumen): <<El Ministerio de Sanidad reconoce (ahora) que no se están haciendo test a todos los sanitarios con síntomas de coronavirus. De hecho, recomienda que estas personas sospechosas de estar infectadas vuelvan a trabajar a los siete días de iniciar los síntomas si se encuentran mejor, pero que eviten el contacto con pacientes inmunodeprimidos. Estas recomendaciones aparecen en una guía de actuación fechada el 31 de marzo, en la que Sanidad ofrece pautas sobre cómo proceder ante un posible contagio de un trabajador sanitario o sociosanitario. La portavoz de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores critica este protocolo: “Nos parece una barbaridad. Cuando se hacen test a los 7 días, a los 14 días o a los 21 días, se está viendo gente que aún da positivo. Si das positivo es que aún tienes carga viral, y teóricamente te puedes convertir en un vector”. Y añade: “Los sanitarios somos necesarios pero no se nos puede convertir en difusores de la infección”>>.

2-Mi carta de agradecimiento a Salvador Illa es la que sigue:

Buenas tardes, señor ministro de Sanidad.

En la Circular que usted firmó hace unos días para todos los sanitarios de España, nos obliga a volver al trabajo aun estando con síntomas de coronavirus y siendo nosotros los posibles transmisores de esta pandemia a los pacientes que tratamos.

Ha tenido usted la desfachatez de poner por escrito lo que ya sabíamos: que en la Facultad de Filosofía no le enseñaron medicina, y que en la Facultad de Ciencias Políticas no le enseñaron moralidad, sino salvar el culo a toda costa.

ice usted en la infame Circular del 31 de marzo que a los 7 días de cuarentena (SIETE), aunque tengamos síntomas leves, volvamos a trabajar. Y eso sí: nos advierte usted de que no estemos en contacto con pacientes inmunodeprimidos, no sea que le peguemos algo, con lo cual está reconociendo, bien a las claras, que nos envía a las consultas o a las UCIs sabiendo que no estamos en condiciones, y con el riesgo de esparcir el virus.

Para más inri, hace usted una gravísima discriminación con nosotros, algo que no sucede con ninguna otra profesión. La norma general para todo el mundo son 14 días de cuarentena (CATORCE), y regresar al trabajo sin síntomas. Pero se ve que para usted los médicos y las enfermeras, como tratamos con bichos, estamos inmunizados y no actuamos de portadores.

Si Jenner, Lister o Pasteur levantaran la cabeza… la volverían a doblar al verlo a usted. Porque el colmo de los colmos, el sumun de la desvergüenza, es volver a trabajar SIN HACERNOS TAN SIQUIERA UN PUTO TEST QUE CONFIRME LA NEGATIVIDAD en coronavirus.

do el mundo entendió que Irene Montero, tras DOS SEMANAS DE CUARENTENA, tuviese un SEGUNDO TEST para evitar una temeraria reincorporación a sus tareas de ministra, y que pudiese infectar a la totalidad el Gobierno, entre ellos a usted, señor Illa. Y gracias a ese segundo test, que resultó positivo, se supo que Irene seguía infectada, y que era contagiosa todavía, y que se tenía que quedar en el chalé.

Y eso que se hace con Irene… ¿no se puede hacer con los médicos y enfermeras de España? ¿Tenemos que incorporarnos a nuestros trabajos a los SIETE DÍAS, con síntomas leves y sin atender a pacientes inmunodeprimidos para no contagiarlos? ¿Cómo se come eso, señor Illa? ¿Cómo se puede ser tan torpe? ¿Cómo se puede ser tan descarado? ¿Cómo se pueden tener tantas varas de medir, tantos embudos? ¿Cómo se puede despreciar de esa manera la vida de los profesionales sanitarios, la de sus familias, la de sus pacientes?

Menos aplausos, señor Illa. Menos aplausos a las ocho de la tarde. Menos aplausos y más recursos. Menos aplausos y más respeto. Porque yo, señor Ministro, quiero ser como la Irene, y como toda la clase política que ronda junto a la Irene: un test a la entrada, y otro a la salida. Como manda Dios, señor filósofo.

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Médico y escritor malagueño.

 

 

 

 

Javier Negre denuncia que Iglesias y el Gobierno quieren meterle en prisión

Por Yolanda Lorenzo – 08 de abril de 2020 – @ESdiario_com

Javier Negre – @javiernegre10

Soy consciente de que este Gobierno y, en especial, Pablo Iglesias quiere meternos en la cárcel. Ya ha pasado en los países que él ama. Sólo decirles que sería un honor acabar entre rejas por seguir contando lo que el Gobierno no quiere que veas sobre el coronavirus: A sus muertos.

Apr 8, 2020

El periodista ha lanzado una brutal acusación contra el vicepresidente del Gobierno al detallar cómo pretende el líder morado silenciar a los más críticos con el Ejecutivo.

El periodista Javier Negre ha cuestionado el nivel de censura que quiere imponer Pablo Iglesias, después de que El Mundo, publicase en su portada una imagen con los ataúdes de los fallecidos por coronavirus en el Palacio de Hielo.

Por ello, a través de su perfil en las redes sociales, ha lanzado un contundente mensaje con la intención de retratar al líder de Podemos, asegurando que es “consciente de que este Gobierno y, en especial, Pablo Iglesias quiere meternos en la cárcel”.

De hecho, ha apoyado sus argumentos insistiendo en que “ya ha pasado en los países que él ama”, en una clara alusión a la Venezuela de Maduro o a la Cuba de los Castro, donde los periodistas son encarcelados por mostrarse críticos con el Gobierno.

Sin embargo, el periodista no tiene miedo a la censura que pueda imponer Iglesias, sino todo lo contrario. De hecho, considera que “sería un honor acabar entre rejas por seguir contando lo que el Gobierno no quiere que veas sobre el coronavirus. A sus muertos”.

Y es que, El Mundo se ha atrevido a publicar imágenes de los féretros de los fallecidos por coronavirus después de casi un mes de silencio, donde los únicos ataúdes que se podían ver en las televisiones o en la prensa provenían de otros países. Y es que, los datos que cada día se ofrecen no son solo cifras, sino que tienen tras de sí los nombres y apellidos de personas han perdido su vida a consecuencia de la pandemia.

 

Estos son los “protocolos de la muerte” de la Generalitat

Miércoles, 8 de abril de 2020 – Dolça Catalunya

La Generalitat ha decidit quins catalans no han de rebre cures intensives.

El menyspreu de la Generalitat per la vida dels més necessitats que es manifesta als seus protocols del 24 de març ens preocupa molt. Vostè jutja la seva “justificació”:

Va de dejar morir, aunque lo titulan con eufemismos: “Recomendaciones para el apoyo a las decisiones de limitació d’esforç terapèutic (LET) para pacientes con sospecha de COVID19 e insuficiencia respiratoria aguda (IRA) hipoxémica”.

La ética es contable, utilitaria y funcional: “Ofrecer los recursos a aquellos pacientes que más se puedan beneficiar, en términos de años de vida salvados, máxima superviviencia en el alta, evitar ingresos de pacientes con escaso beneficio”. Parece que hable un contable que está haciendo su cuenta de resultados. ¿Cómo saben estos funcionarios los años de vida que salvan, el “beneficio” de los enfermos o lo que vivirán cuando salgan?

Si pinta mal no hay que esforzarse: el esfuerzo para salvar vidas “se determinará según criterios de idoneidad y expectativas de resolución del proceso”. En cristià: si pinta mal hay que dejarle morir.

No importa la vida, sino la “qualitat de vida”: “El objetivo es salvar el número máximo de años de vida en aquellos pacientes con posibilidades máximas de supervivencia al alta, y mantener una alta calidad de vida”. Esa calidad, claro, la determinan los funcionarios de la muerte.

 

 

I ara anem als criteris. ¿A quién excluyen de la ventilación mecánica?:

Más de 80 años: excluidos. “Recibirá solo oxigenoterapia con mascarilla”. Si en 15 minutos va mal, ponerlo boca abajo. Se le puede dar morfina para evitar el sufrimiento.

De 75 a 80 años con “problemas crónicos bien controlados, sin limitaciones funcionales”: excluidos. “Recibirá solo oxigenoterapia con mascarilla” y se le podrá poner boca abajo. O sea, cualquiera que tenga hipertensión, asma, artritis, diabetes, anemia… queda excluido.

Discapacitados o que caminan con bastón, si se sienten “más lentos o cansados”; necesitan ayuda para desplazarse, moverse, vestirse; o padecen enfermedad crónica avanzada: “recibirán solo oxigenoterapia” y morfina, no vale la pena ni ponerlos boca abajo. Ya sabe: si tiene un padre que camina lentamente o un hijo con Síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral, paralítico… la consigna es oxigenarle y que espabile.

¿A quién no se molestan ni en trasladar al hospital?

“Cuando se observe FUTILIDAD de medidas terapéuticas”. Si no, se le puede trasladar a un “centro sociosanitario”, o sea una residencia.

¿Cómo vender al paciente que se le está dejando morir?

Te dejamos morir por tu bien, para que no sufras: “Plantear la LET como un bien para el paciente (…) centrarnos en la idea de evitar el sufrimiento (…) en el beneficio del paciente”.

No sufrirás, te vamos a drogar: “transmitir que se harán los tratamientos farmacológicos”.

Mentir al enfermo: “No hacer referencia a que ‘no hay camas para todos’ como motivo para denegar los cuidados intensivos”.

Muérete en casa: “Plantear que la muerte en casa es la mejor opción”.

A estos protocolos se acompañan las asquerosas instrucciones para facilitar la muerte (en diuen “èxitus”) en los asilos que ya comentamos aquí. Per cert, menys mal que aquests “protocols de la mort” només estan en la llengua del nacionalisme.

El mismo día de inicio de la II Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, los nazis activaron el Projekt Aktion T4, su programa de “muerte misericoridiosa” que incluía, entre otros, a residentes en asilos por más de 5 años, discapacitados mentales, paralíticos y ancianos con demencia senil; Hitler havia dit que aquestes coses no es podien fer en temps de pau. Los ciudadanos eran clasificados por la empresa Reichsarbeitsgemeinschaft en varios grupos, i els escollits podien ser eliminats a les mateixes residències.

No, los protocolos de la Generalitat no son el Aktion T4. Pero se’ls hi assemblen.

Dolça i tanatòfila Generalitat…

 

 

 

Todo a Cien – 331 Libertad de expresión

Con unos argumentos más propios de la era franquista que de una democracia socialdemócrata, la vicepresidenta del Gobierno, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, anuncia la intención del Gobierno de imponer límites a la libertad de expresión e información, en la inauguración de la XVI Jornada de Periodismo, organizada en Madrid por la Asociación de Periodistas Europeos.

 

 

Eso se ha llamado toda la vida CENSURA, de tal forma que cualquier opinión que vaya en contra de ellos, es mentira, que no debe llegar a conocimiento de la ciudadanía, igual que se pretende hacer con la nueva Ley de Memoria Histórica que impone penas de prisión, graves multas e inhabilitación a quienes cuestionen la interpretación de la guerra civil española y del franquismo que hacen quienes se consideran herederos de los perdedores.

Creía que todo esto había quedado archivado para siempre con la Transición, pero cada vez estoy más convencido que se sigue, paso a paso, pero sin saltarse una sola coma, el Decálogo de Stalin. En poco más de cien días, Pedro Sánchez y su Valido Pablo Iglesias, están desenterrando fantasmas, ánimas del purgatorio y hechos de triste pasado, de los que los jóvenes menores de treinta años ni habían oído hablar ni sabían quiénes eran, volviendo a dividir peligrosamente España, que Felipe González puso en Europa y Aznar en el mundo, por lo que no es necesario que nuestro actual presidente siga diciendo tonterías por ahí de autorías que no le corresponden.

La libertad de expresión, de particulares y medios de comunicación, es un tema fundamental en democracia, y mucho más en España, en donde los políticos, de todos los partidos, mienten de forma exponencial a su cociente de inteligencia y que, verdaderamente, es el cuarto poder que investiga y descubre los usos y abusos de los otros órganos de poder oficiales.

Publicado en el Blog de Campos el 30-09-2018