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Diferencia entre democracia e intento de autarquía

Alemania perdió la II Guerra Mundial. Se recuperó a base de esfuerzo y trabajo, bajo la teoría de la economía social de mercado, libre mercado interior y exterior, y ausencia de regulaciones que lo comprimieran.

A partir de 1949, Alemania fue dividida en dos naciones, la República Federal de Alemania (RFA), y la República Democrática Alemana (RDA), más conocidas como Alemania Occidental y Alemania Oriental, respectivamente. Ambas adoptaron sistemas económicos y políticos radicalmente diferentes. La segunda se unió al Bloque Comunista y se adentró por los caminos del comunismo, la economía planificada, centralizada y dirigida fueron características de tal sistema. Hasta la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, que separaba ambas Alemanias, nadie de la Alemania Occidental había tratado de saltarlo para ir a la parte comunista. En cambio, fueron muchos los muertos intentando hacer lo contrario.

En la actualidad, tiene una economía social de mercado que se caracteriza por una fuerza laboral altamente calificada, una infraestructura desarrollada, un gran capital social, un bajo nivel de corrupción, y un alto nivel de innovación.

Como cualquier otro país del mundo, la pandemia por coronavirus está haciendo allí estragos, aunque con unas cifras mucho menores que en España: ha registrado 464.239 casos de contagio confirmados, y 10.183 muertes.

Pero tienen un líder, una lideresa, llamada Angela Merkel que ha llamado a arrebato a todos los landers, que son algo parecido a las comunidades autónomas españolas, pero en versión de fidelidad y no golpismo, y ha legislado una restricción parcial de la vida pública ante el avance del virus, cerrando hoteles, bares, restaurantes, gimnasios, salas de conciertos, teatros y cines durante un mes. “Son medidas duras y son para todo el país; nos encontramos en una fase de crecimiento exponencial de las infecciones, y debemos actuar para evitar una grave emergencia sanitaria nacional”, ha dicho Merkel.

En cambio, mantiene abiertas las escuelas y las guarderías, las tiendas y los grandes almacenes, con rígidas medidas de higiene y control de distancia interpersonal, y sólo se permitirá un cliente por cada 10 metros cuadrados.

Y ha implantado un plan de compensación salarial de los trabajadores vía fondos públicos. El gobierno ha asegurado que dará apoyo económico a los negocios afectados hasta el 75% de las pérdidas que se puedan producir, y pagará a los padres una ayuda de 300 euros por hijo para hacer frente a la crisis de la pandemia.

Hechos, no palabras. En España tenemos un Gobierno compuesto por un PSOE marxista, ahí llevado por Pedro Sánchez en 2019, y por un Podemos comunista, a los que mantienen en el poder separatistas e independentistas. Aquí muchas ayudas teóricas han quedado en ficciones y juegos malabares; muchos autónomos, en la ruina; muchos trabajadores, en el paro; muchas empresas no volverán a abrir. Y se nos confina de una forma desigual entre iguales, se traspasan las responsabilidades de un tema que afecta a toda la nación, se prohíbe, legal pero torticeramente, las manifestaciones en contra del poder establecido, se penalizan los llamados delitos de odio, que no son tal odio, solo libertad de expresión para disentir, y se inhabilita el Congreso de Diputados y a la oposición política, de tal forma que el presidente del Gobierno comparecerá únicamente cada dos meses para dar información sobre el coronavirus.

¿Ven la diferencia entre una democracia y un intento de autarquía con pátina democrática, cuya balanza inclinó un solo voto de un garbancero turolense?

La crisis económica española es evidente, con largas colas para recoger comida de las asociaciones de caridad, bancos de alimentos que cada vez están más vacíos, falta de alimentación y de asistencia sanitaria, falta de ropa, de hogar, niños en la calle, aumento de la delincuencia, toda una bomba de espoleta retardada que podría explotar en cualquier momento, y que podría aumentar de tamaño si la crisis económica pasase a ser financiera y los bancos siguiesen dando pérdidas y tuvieran que ser intervenidos, y no digo ya si fueran liquidados.

Y es mala situación en doble sentido. Un “estallido social” contra los actuales gobernantes tendría graves consecuencias; pero un “estallido social” de los actuales gobernantes si pasasen a la oposición, sobre todo de esos que se han quitado el hambre con la política (ellos, no sus seguidores), sería una constante revolución en la calle por dos simples razones: Una, que no son democráticos de hechos y, dos, porque “de lo bueno a lo malo, se pasa muy mal”, o lo que es lo mismo “ni sirvas a quien sirvió ni mandes a quien mandó”. Muy triste panorama.

Control total

El Gobierno, ¿quién es el Gobierno? El Gobierno, como tal, no tiene piernas, ni brazos, ni piensa, ni siente. Mejor sería decir algunos miembros del Gobierno, han abierto varios frentes muy sensibles en la sociedad española. Se está creando un caldo de cultivo que huele muy mal y que, en vez de tratar de depurarlo, limpiarlo y filtrarlo, se le está añadiendo cada vez más excrementos.

La Guardia Civil está en el punto de mira, con mentiras por parte del ministro del Interior, cesando al coronel jefe de la Comandancia de Madrid por no informarle de actuaciones relacionadas con el 8-M, tratando de enmascarar la intromisión del Poder Gubernamental en el Poder Judicial, creando discordias entre los mandos, y nombrando para sustituirlo a un Teniente Coronel, que, casualidad o causalidad, era el jefe de la Unidad Aeroportuaria de la Guardia Civil en el aeropuerto de Madrid en el momento en el que aterrizó, pernoctó y se movió como pez en el agua, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, con nuestro ministro Alí-Balós y las 40 maletas.

 

 

 

“Nos estamos jugando algo más importante que mi destitución: el mantenimiento de la separación de poderes y el Estado de derecho en España’’, dijo el coronel Diego Pérez de los Cobos a raíz de su cese.

El Mundo ha publicado las palabras del mando de la Guardia Civil que él mismo ha pronunciado o escrito en conversaciones o mensajes con sus allegados más cercanos en los que muestra estupor, describe las formas empleadas por Interior como “muy malas, injustas y humillantes” y asegura que se va a mover con cautela y no va a hacer declaraciones públicas.

“”La secuencia de los hechos. El coronel también ha explicado que la primera llamada que recibió fue la de su superior directo, el general José Antonio Berrocal, que le llamó el 24 de mayo para preguntarle por el famoso informe, del que Pérez de los Cobos ha asegurado que “ni sabía que había sido presentado, ni lo tenía ni podía haberlo facilitado si lo hubiera tenido”.

Después recibió una llamada del general Fernando Santafé, jefe del Mando de Operaciones de la Guardia Civil, que le preguntó por el contenido del documento: “¿Me puedes decir qué dice el informe?”.

La tercera llamada, siempre según el relato que hace El Mundo fue la de la directora general de la Guardia Civil, María Gámez que volvió a reclamarle conocer el informe y ante la negativa de su subordinado -“¿cómo puedo informar de algo que no conozco?”- directamente le dio noticia del cese: “Si esa es la contestación, está usted cesado”, fue la fulminante respuesta””.

Aprovechando el tema, también se acusa de “cloaca” y se involucra al poder judicial “lawfare”, guerra judicial o golpe de Estado judicial, cuando la inmensa mayoría de ellos son honrados servidores de la ley que no se doblegan ante el poder establecido.

Los Abogados del Estado dicen en la prensa: “Alzas la voz y te cortan la cabeza”. Miembros del cuerpo jurídico de élite relatan las presiones del Gobierno: “Se lanza el mensaje de que al disidente se le purga y le quitan los complementos. Hay miedo”

La secretaria general de Vox en el Congreso, la diputada Macarena Olona, ha declarado que “ya sabemos que la Fiscalía va a solicitar el archivo” de la causa del 8-M, añadiendo que el número dos de Dolores Delgado, el secretario general técnico de la Fiscalía General, Álvaro García Ortiz, estaría elaborando el escrito de alegaciones saltándose al fiscal natural designado para la causa.

Efectivamente, el ocho de junio la Fiscalía Provincial de Madrid solicita el archivo de la causa que sigue contra el delegado del Gobierno, José Manuel Franco, por una presunta prevaricación al haber permitido que se celebrasen manifestaciones como la del Día de la Mujer pese al avance del coronavirus, quedándose sola la juez y acordando el sobreseimiento provisional del caso al considerar que no hay indicios suficientes del delito de prevaricación administrativa.

Lo siguiente, será enfrentar entre ellos a los números y suboficiales de la Guardia Civil, por horas de dedicación, ascensos, tipo de servicios, e incluso poniéndolos en contra de la población, endureciendo el trato y las sanciones contra los ciudadanos. Y en una tercera fase, fusionar la Policía Nacional y la Guardia Civil, quitándoles el carácter militar y pasando a depender del subdelegado gubernamental provincial. Yo lo tenía claro desde hace mucho tiempo, pero Pablo Iglesias lo ha manifestado así públicamente en su comparecencia tras un Consejo de Ministros la semana pasada.

Los militares han trasladado a la ministra de Defensa, Margarita Robles, su hartazgo con las referencias de Podemos, y especialmente del vicepresidente Pablo Iglesias, al “golpismo” de las Fuerzas Armadas, con términos como sublevación, rebelión, insubordinación y golpe de estado. La ministra Irene Montero, durante una entrevista en “Los Desayunos de TVE”, aseguró que “la derecha lleva semanas llamando a la insubordinación del ejército”.

Una de las ministras que mejor tiene amueblada la cabeza y más centradas sus ideas, la Vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño Santamaria, va a ser ascendida a presidenta del Eurogrupo en Europa para quitársela de en medio, por ser una de las pocas personas en el Consejo de Ministros que se oponen a la conversión totalitaria a la que nos están llevando Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. No sé cómo les va a salir la jugada, pues desde ese puesto puede obligar y controlar a su actual jefe a asumir decisiones contrarias al ideario comunista de Pablo Iglesias.

El próximo paso será el derrocamiento de la monarquía. Podemos confiesa su verdadero plan contra la Casa Real: “Cárcel o exilio”. Y el PSOE, callado. A partir de ahí, cada uno puede imaginarse el futuro que crea oportuno.

Marisú Montero, ministra de Hacienda, aseguró el pasado jueves en el Congreso: Soy consciente de que alguno de los grupos políticos de esta Cámara -en concreto, Bildu, Esquerra Republicana de Catalunya, Compromís y Más País- y, por ejemplo, la Federación Española de Municipios y Provincias, han pedido al Gobierno la flexibilización de la regla de gasto y quiero decirles que vamos a recoger esta petición”. Gasto y más gasto, a instancia de secesionistas y radicales izquierdistas. Es más, el Gobierno quiere que los ayuntamientos gasten su superávit (unos 30.000 millones de euros) en tramitar el ingreso mínimo vital, penalizando así a los buenos administradores municipales, que podían haber empleado ese dinero en mejorar las condiciones ciudadanas locales, en vez de ponerlo a disposición de aquellos que pretenden no trabajar nunca, que es en lo que se va a convertir esta nueva subvención.

Ya se ha pronunciado en contra la nueva presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero, sucesora en el cargo del actual ministro José Luis Escrivá, el que montó un lío verbal con la televisión en directo para tratar de explicar que “la recuperación será algo así como la lámpara de Aladino”, que nadie comprendió lo que quería decir, pero que ocultaba lo que sus antiguos compañeros del BBVA, que fueron los primeros en manifestarse, han definido como “recuperación en Nike”, como su logo, bajada brusca, primero fina (es el momento actual) y luego gorda, recuperación lenta y sostenida en el tiempo, dentro de un mercado achatado por los laterales. El último trimestre del presente año será el inicio de la “parte gorda” del logo, con recortes en los gastos públicos, sueldos públicos y privados, pensiones, flexibilización del mercado de trabajo y bajada de los precios de servicios no esenciales, entre otros.

Visto lo que se le puede venir encima por todo lo ocurrido hasta la fecha, el Gobierno será lo que ustedes quieran, pero no son tontos, a partir del 21 de junio, fin del Estado de Alarma, devuelve a las Comunidades Autónomas la responsabilidad y autoridad competente para la adopción, supresión, modulación y ejecución de medidas correspondientes del plan de desescalada por el tema del coronavirus, cuya vigencia “se estipula hasta que el Gobierno declare de forma motivada que la crisis ha concluido”, ha explicado Salvador Illa, ministro de Sanidad. En la pandemia de la Gripe Española de 1918, la población no soportó la cuarentena y las medidas de distanciamiento, abandonando todas las precauciones. La mayoría de las muertes se produjeron durante la segunda ola de contaminación.

Y controlando a todo el mundo desde la más tierna infancia, como las Juventudes Hitlerianas, la OJE. el Komsomol, la Juventud Comunista China o la enseñanza en las madâris musulmanas, Pablo Iglesias quiere controlar las escuelas católicas y crear la figura del “coordinador del bienestar y protección”, eufemismo de “comisario político” para imponer sus ideas revolucionarias y de ideología de género.

La posición del Gobierno sanchista-comunista es beligerante con cualquiera que no sea afecto a su causa. Como dice Pablo Motos: “¿Tú estás de acuerdo con el Gobierno o eres un facha? Premeditadamente, está cabreando a la Guardia Civil, al Ejército, a los jueces, a los ciudadanos, compra el voto futuro de los inmigrantes, se auto exonera su responsabilidad en el tema del coronavirus, y me temo que les faltará tiempo para echar la culpa de la crisis económica que se avecina a Mariano Rajoy o a Franco, porque remontarse a los Reyes Católicos ya es demasiado. Están tratando de “blanquearse” ante cualquier protesta o reclamación en los juzgados. No hay nada como alarmar de un golpe imaginario de los demás, para poder realizar el propio con tranquilidad. Nos estamos instalando, a marchas forzadas, en una autarquía con pátina de democracia.

 

 

 

 

La solución, con la palabra

Con el asunto del coronavirus, además de los miles de muertos que está dejando y los millones de parados que va a dejar en España, algunos están aprovechando el momento para dar un empuje a sus planteamientos de implantar sus ideas más extremistas.

Uno. Los independentistas catalanes no están dispuestos a participar en ningún foro que implique un pacto nacional para la recuperación económica, porque “lo que queremos es la independencia”.

Dos. Los inmigrantes africanos, huyendo de la pandemia en ese continente, van a invadirnos de forma ilegal por miles, con nuevos rebrotes de la enfermedad y gasto de dinero que no tenemos. O se cierran las fronteras herméticamente para estos casos o tendremos una revuelta social.

Tres. El exministro Borrell, un socialdemócrata convencido, ha realizado unas declaraciones muy intranquilizadoras.

Cree que la crisis del coronavirus “pondrá de relieve el papel del Estado, que aparece no sólo como el prestamista de última instancia”. “Ahora el Estado es el empleador de última instancia, el consumidor de última instancia, el propietario porque habrá inevitablemente que capitalizar empresas con nacionalizaciones, aunque sean transitorias, y el asegurador de última instancia”.

Borrell vaticina que “se volverán a poner sobre la mesa debates sobre el impuesto sobre el capital, sobre las grandes fortunas, la fiscalidad como instrumento de construir respuestas sociales, permanentes, consolidadas, que no dependan de la generosidad de un momento de crisis”.

Cuatro. Bajo el rótulo “Europa ¿game over?”, Pablo Iglesias, alias Pablénin Mingafuego, ha manifestado, de forma textual:

“La Europa actual es el mejor ejemplo del totalitarismo de mercado, sobre todo para los estados del sur de Europa ¿qué es entonces lo que debería hacer una fuerza política democrática que ganara unas elecciones en el sur de Europa? Yo no tengo dudas. Debería tomar el control de la política monetaria, saliendo del euro e inmediatamente devaluar para favorecer las exportaciones; debería también decretar la suspensión del pago de la deuda y nacionalizar la banca para garantizar así la inversión y el crédito para las familias y la pequeña y mediana empresa, debería establecer sistemas de control para evitar la fuga de capitales  y para proteger las condiciones de trabajo dignas, ampliar la titularidad pública a las áreas clave de la economía como la energía, el  transporte y todos los servicios públicos y todos los demás sectores estratégicos; debería además iniciar un proceso de reindustrialización mediante inversión pública, apostando por formas de economía verde y alta tecnología, debería llevar a cabo una reforma fiscal redistributiva, que acabara por fin con el fraude de las grandes fortunas; esto y muchas cosas más, evitando que le dieran un golpe de estado. Y ahora viene la segunda pregunta.  ¿Sería todo esto posible en el marco de un solo estado del sur de Europa? Ni de coña. Así que, europeos del sur, uníos”.

Si alguien quiere que España se hunda definitivamente y para siempre como una gran nación europea, que nacionalice empresas, expropie propiedades privadas y suspenda pagos no pagando su Deuda; no habrá nadie que invierta un solo euro en nada, y la miseria se establecerá entre la ciudadanía.

La actual situación sanitaria es delicada, habiendo sido caótica en algunos momentos, la financiera va a ser peor que la de la crisis de 2008, menos dinero en circulación y más robos y delitos en la calle, todos lo vamos a pasar mal y tendremos que renunciar a muchas cosas que hasta ahora hemos dado por supuesto que teníamos derecho a ellas de una forma gratuita, rescate económico por parte de Europa, que querrá saber en qué se ha gastado el dinero en los últimos años, y en qué se va a gastar las nuevas ayudas, parciales o totales, según acuerden aquellos países que han ajustados sus presupuestos, las refinanciaciones de deuda pública y privada serán un “patadón pa’lante”, a largo plazo y de difícil pago puntual y dinerario; y si verdaderamente somos conscientes de la situación, habrá que ponerse a trabajar como lo hizo Alemania después de la II WW para que, algún día, volvamos al estado de bienestar que hemos venido disfrutando.

 

 

Sánchez, apoyado en el comunismo y la secesión, no tiene conocimientos, relaciones internacionales, prestigio ni liderazgo para ser el principal agente de la recuperación de España, lo que Felipe González resumió ayer como “inexperiencia” del Gobierno de Sánchez e Iglesias, en donde la política puede volverse conflictiva en cualquier momento: Desde el cambio de sistema político, de una democracia a una autarquía tipo bolivariana, sin disparar un solo tiro y a través del BOE, la Revolución que nunca ha negado Podemos, a que la ciudadanía haga frente con los medios a su alcance para que nadie le arrebate su propiedad privada, se restrinja su libertad personal, económica y religiosa, y no permita que se instaure una sociedad de dos bloques irreconciliables, liderados por un sistema cuasi totalitario, misma situación y protagonistas que en la guerra civil del siglo pasado.

Hoy es Jueves Santo, día del Amor Fraterno, de hermanos. Nada volverá a ser igual, no solo en España sino en todo el mundo, dónde se estima que perderán el trabajo alrededor de 250 millones de personas. Busquemos entre todos la solución con la palabra y que nadie pase a la acción. España y la democracia española deben prevalecer por encima de cualquier cosa.