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Santa Sofía de Estambul

La República de Turquía tiene una superficie de 779.452 km2. El territorio turco limita en el suroeste con Irán e Irak; en el sur con Siria y en el noroeste y oeste con Azerbaiján, Armenia y Georgia y al norte con Grecia y Bulgaria. El 97% del territorio (755.688 km2) está situado en la parte asiática y el 3% restante (23.764 km2) en la europea. Su peculiar situación geográfica entre Europa y Asia, fronteras marítimas (8.339 km.) y terrestres (2.753 km.), cada vez tiene más importancia estratégica en la zona comprendida entre la Unión Europea en el oeste y Asia Central en el este, Rusia en el norte y Oriente Medio en el sur. Algo menos de 75 millones de habitantes y unos 150 millones de personas que hablan turco, repartidos por todo el mundo.

Encrucijada histórica de civilizaciones, troyanos, hititas, frigios, cimerios, lidios, licios, asirios, persas, gálatas, Grecia Antigua, Alejandro Magno, Imperio Romano, Imperio Bizantino, Selyúcidas, Imperio Otomano.

El Imperio Otomano participó en la Primera Guerra Mundial formando parte de los perdedores Alemania, el Imperio Austro-Húngaro y Bulgaria, frente al bloque de Inglaterra, Francia, Rusia, Italia y Estados Unidos. Una vez ocupada Estambul y Anatolia, el sultán Mehmet VI firmó la rendición y los Aliados se repartieron el Imperio Otomano.

Como consecuencia de todo esto, surgió el Movimiento Nacional Turco en el año 1919, y la Guerra de Independencia Turca, que concluyó con la creación de la República de Turquía en 1923 con la configuración geográfica actual, por Mustafa Kemal Atatürk como primer Presidente, que impuso una serie de reformas para crear un estado moderno, democrático y laico.

Mustafa Kemal Atatürk (1881-1938) merece un artículo completo para él solo. Militar, político y verdadero revolucionario de ideas anquilosadas en la Edad Media, lleva a cabo una serie de reformas que sitúan a Turquía como un país avanzado en relación a cualquier otro en el que la religión mayoritaria sea el Islam.

De diferentes fuentes, entre ellas https://es.wikipedia.org/wiki/Mustafa_Kemal_Atatürk, las reformas más importantes fueron:

  • Abolición del sultanato (1922), poniendo fin a 623 años de dominio otomano.
  • Cierre de las escuelas religiosas y abolición de la sharia (ley religiosa) (1924).
  • Adopción de una Constitución, el 20 de abril de 1924. Turquía es una república democrática, secular, unitaria y constitucional.
  • Prohíbe el fez (gorro masculino) el 25 de noviembre de 1925, y el velo. Introduce la vestimenta occidental.
  • Adopta el calendario occidental (calendario gregoriano) (1925).
  • Se introduce un nuevo Código Civil basado en el suizo. Este código terminó con la poligamia y el divorcio por repudio, e introdujo el matrimonio civil (1926).
  • Elabora el primer censo de población (1927).
  • Se sustituye el alfabeto árabe por el latino (24 de mayo de 1928).
  • Se declara la laicidad del Estado (10 de abril de 1928).
  • La llamada a la oración y las recitaciones públicas del Corán deberán hacerse en turco en vez de en árabe (1933).
  • Se concede el derecho de voto a las mujeres y el derecho a ser votadas, pudiendo optar a puestos de trabajo oficiales (1934).
  • Se introdujeron los apellidos en sustitución del nombre único de tradición árabe (1934). Mustafa Kemal adoptó el de Atatürk, padre de los turcos.
  • Se proclamó el domingo como día de descanso (1935).

Con estos antecedentes y su estratégica situación geográfica, Turquía entró en el siglo XXI como un país amable, multicultural, seguro, lleno de espías y pequeños contingentes de tropas militares destacadas de muchos países del mundo, “de libertad en todos los aspectos, de reverencia al padre Atatürk, en el que “el muy potente ejército turco era el garante del progreso y la apertura de costumbres y expresión” en palabras de Serafín Fanjul, analista de primera categoría en la materia. Conozco una persona que dijo: “Si me pierdo, buscadme en Estambul”.

Pero el tema kurdo, los islamistas radicales y la presidencia de Erdogán desde el año 2003, han conseguido enterrar a Atatürk y la libertad. Los golpes sin contrario, de eso saben mucho las compañías de seguros, normalmente son auto-golpes para justificar errores propios. Y la asonada turca del año 2016 sirvió para dejar muertos, destituciones, detenciones masivas, limpieza en la cúpula del Ejército, penas de muerte, y ajustar cuentas a quienes no mantienen el mismo criterio que el dictador democrático, que es lo peor que puede pasarle a un país. Me acuerdo de Hitler, Revolución Rusa, Castro, Maduro y otros “grandes demócratas” elegidos por voto general.

Desde entonces, Turquía se ha radicalizado en torno al islam, habiéndose convertido en un país islámico más, con el riesgo añadido de posibilidad de atentados kurdos, de extremistas islamistas, de refugiados de guerra musulmanes, de inseguridad en derechos humanos, de altercados y detenciones por decir guapa a una mujer, por no tocar el tema de las prisiones que eso daría por sí solo para escribir un libro.

Este mes de julio 2020, Erdogán ha derogado la ley de 1934, aprobada por Kamal Ataturk para mantener Santa Sofía como museo, Patrimonio de la Humanidad, reconvirtiendo la monumental basílica al islam como un primer paso de un “renacimiento islámico que debe abarcar desde Bujará, ahora Uzbekistán, a Al Andalus”. “Este renacimiento es el símbolo de la vuelta del sol naciente de nuestra civilización, basada en la justicia, la conciencia, la ética, el monoteísmo y la hermandad, la civilización que espera con anhelo toda la Humanidad”.

 

Mujer turca finales siglo XX

 

Mujer turca año 2015

 

Dos comentarios por mi parte. Primero, Turquía es un país precioso, que recibe millones de turistas todos los años, y Santa Sofía es uno de los monumentos más visitados del mundo. He estado varias veces en Turquía, por motivos que ahora no vienen al caso; una de ella, acompañando a la catedrática de la UAH, Margarita Vallejo Girvés, que es una erudita de primer nivel internacional en Bizancio y en esta basílica en concreto, de imborrable recuerdo por lo que aprendí en aquella ocasión. Se han acabado las visitas turísticas; ahora es una mezquita musulmana y por lo tanto sujeta al culto islámico, cuyo primer rezo fue el viernes pasado, dirigido por el imán Alí Ermas, quien leyó el sermón con una espada en mano, símbolo de la persecución a los cristianos.

Esta decisión ha causado un revuelo internacional, con Estados Unidos y Rusia a la cabeza, por el cambio ideológico-religioso que conlleva. “Instamos a las autoridades turcas a que sigan preservando Santa Sofía como un museo, como una ilustración de su compromiso de respetar las tradiciones culturales y la rica historia que han dado forma a la República Turca, y a que garanticen que permanezca abierta a todos”, ha dicho el Secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo. No hay que olvidar que en Turquía hay tropas de la OTAN, entre ellas españolas, la Unidad Patriot de artillería antiaérea.

 

 

Segundo, una vez más, aparece AL ANDALUS como objetivo prioritario del islam. Y Erdogán no es un imán de un pequeño poblado del desierto, ni Turquía es un país baladí, con un ejército que aplastaría al español en un enfrentamiento bilateral. Ha faltado tiempo para que el emirato de Sharjah, uno de los siete emiratos que integran los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Sheikh Sultan bin Muhammad Al-Qasimi, haya hecho un llamamiento para devolver a los musulmanes la Mezquita-Catedral de Córdoba,  pidiendo la reconversión en un templo para el culto musulmán.

Supongo que, ante todo esto, estará muy contento el que inventó aquello de la alianza de civilizaciones, los que permiten la llegada de ilegales musulmanes, los que les dan las subvenciones por no hacer nada y todos aquellos “verdaderos demócratas” que han leído a Marx, Lenin y a Bakunin, pero no han comprendido lo que leían. Es una guerra, diferida en el tiempo, pero guerra, en la que los “infieles” somos nosotros. Que viene el lobo …… y tardó en llegar, pero llegará, sobre todo si no se ponen a tiempo los medios para evitarlo.