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Corolario – Resumen

Publicado en octubre de 2014

ACTUALIZADO AL 31-08-2021

Hace unos días, cuando escribí este pequeño ciclo sobre la fe musulmana, dije que tenía miedo de tener miedo. Después de miles de visitas a estos artículos recibidas en mi blog, siento verdadero miedo.

Con los sistemas informáticos existentes, puedo asegurar que han tenido acceso a estos escritos: políticos, periodistas, escritores, directivos de empresas, empresarios, profesores de universidad y un variopinto resto de personas, de todas clases e ideas de pensamiento.

Salvo dos de ellos, un vasco recriado en tierras aragonesas y un extremeño rebautizado con acento sevillano, nadie, repito, nadie, ha sido capaz de decir ni hacer ningún comentario, ni a favor ni en contra. Solo encuentro una palabra: miedo.

Es más, en este mes de agosto 2021, un juez, un abogado, un coronel y un policía nacional con grado, todos amigos, me han recomendado: “Antonio, cuidado …”

Porque en un país en el que los estudiantes no estudian, los educadores no educan, los trabajadores no trabajan, se persigue a quien habla en español en ciertas regiones de España, se dice que el comunismo es democracia y un exvicepresidente del gobierno actúa como comentarista político de medios de comunicación proindependentistas vascos y catalanes, parece que es peligroso escribir que “El Islam es incompatible con la democracia mientras haya musulmanes empeñados en la guerra santa, con sus costumbres bárbaras, degollando cuellos y matando por Allah. Estas acciones son totalmente contrarias a la democracia y el Estado de Derecho. Mientras que lo divino rija la actuación diaria por encima de las leyes, lo que importe es lo que ponga el Corán, y sobre él se articule la vida y las leyes de la sociedad, el Islam es incompatible con la democracia”.

No es ningún secreto que parte del personal español en Afganistán eran agentes del CNI, de los de acción a pie de calle, y que desde hace mucho tiempo el llamado Estado Islámico tiene Al-Ándalus en su punto de mira. Este personal ha advertido seriamente a la cadena de mando correspondiente de la alta probabilidad que se produzcan atentados terroristas islamistas en España en cualquier momento, provocando víctimas civiles pues en su guerra no existe eso de daños colaterales.

Ahora que en España somos todos muy demócratas, durante el régimen del General Franco y hasta muy poco tiempo antes de su muerte, no se nos puede engañar a los que tenemos cierta edad, no se movía nadie, únicamente media docena, contados, del Partido Comunista, producían algaradas y panfletos de cuando en cuando. Había miedo, mucho miedo.

Y eso que entonces no se metían contigo nada más que la Policía Armada, la Guardia Civil y cuatro exaltados de Falange. Claro que por decir que “tranquilidad” viene de “tranca” te podían apretar cuatro vergajazos en las costillas que te dejaban doblado para un mes.

Actualmente puede meterse contigo cualquiera, con una laxitud legislativa que si no hay sangre de por medio, muy tonto ha de ser el abogado del transgresor para que vaya a la cárcel. Se puede decir y hacer cualquier cosa, pero atente a las consecuencias.

En cuanto a pensamiento religioso, como llevamos miles de años siendo cristianos y católicos, estamos tan familiarizados con la curia, que podemos meternos con ellos, insultarlos, repudiar a los Obispos que predican su evangelio, es de suponer que no van a catequizar con El Manifiesto Comunista, que no digo que esté bien ni mal, pero no amenazan, torturan ni matan a nadie, y en cambio nadie dice nada cuando es un Imán quien contemporiza con lo de lapidar a las mujeres. Eso se llama miedo, empezando por los políticos locales.

Como no se sabe lo que puede pasarle a uno, de dónde puede venir la puñalada, es mejor mirar para otro sitio. Eso se llama miedo, a nivel nacional.

Como creemos que nos pillan lejos los asesinatos que se están llevando a cabo por parte de los fundamentalistas musulmanes radicales, se les está dando tregua y tiempo para armarse. Eso se llama miedo, a nivel mundial.

Como nadie dice nada, porque todo el mundo tiene miedo, no ha aparecido ningún musulmán de buena fe pacífica, condenando la actuación de sus hermanos violentos.

Quiero vivir en libertad, sin condicionantes de ningún tipo, y mucho menos religiosos. Quiero vivir en un sitio en el que nadie repudie ni condene a nadie porque no piense como él. Quiero vivir en paz y libertad con todos, esa que cantaba Mari Trini “… la libertad no te la regalan, no es patrimonio ni hereditaria …”, y por la que hay que luchar todos los días. Y recordar a Quevedo:

No he de callar, por más que con el dedo,
Ya tocando la boca, ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Antonio CAMPOS

Terrorismo islamista

Artículo publicado el 18-11-2015.

Actualizado al 29-08-2021

Desde el atentado contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York en septiembre del 2001, se han venido sucediendo ataques islamistas yihadistas de forma continuada.

El yihadismo es un neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del islam, caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una supuesta yihad, a la cual sus seguidores llaman “guerra santa” en el nombre de Alá.

Los datos que dispongo, actualizados al 31-12-2020, son los que siguen a continuación. En el apartado “heridos”, en dónde no figura cifra alguna no significa que no hubiera ninguno, sino que yo no tengo datos fehacientes de ello.

Son atentados terroristas, asesinatos puros y duros, sin clemencia, sin distinción de nada ni de nadie, contra cualquier persona que consideren “infiel” por no seguir sus dictados, solo por el hecho de querer implantar su dictadura religiosa del primer medievo, abluciones porque no se lavaba nadie, comer con la mano contraria a la que se limpiaban el trasero en su reubicación de los dátiles del desierto y no comer ciertos animales porque entonces tenían triquinosis.

Y no se tratan de “hechos aislados” como algunos quieren hacernos creer, es una guerra expansionista que se ha infiltrado en pleno centro de Europa, el continente al que han llegado en silencio, haciéndose los mártires y abusando de la democracia, que les permite hacer, decir y vivir de una forma impensable en sus países de origen.

El último atentado yihadista se ha producido mientras reescribo este artículo: 170 fallecidos y 150 heridos en el aeropuerto de Kabul, objetivo civil claro, sin remordimiento de conciencia ni miedo a que nadie les llame no democráticos ante la muerte de  víctimas colaterales, mientras los ejércitos de todo el mundo abandonaban, derrotados, Afganistán, cuyas tierras han quedado regadas con sangre de todas las naciones, 102 de ellas españoles, y miles de millones de euros y dólares tirados en la consecución de la nada, en una contienda en la que yo estaba empezando a pensar que los artilleros y aviadores europeos y estadounidenses deberían volver a la academia, pues con bombas teledirigidas (margen de error de dos metros) y aviones de última generación de disparo laser (margen de error tendente a cero), producían pocas bajas al enemigo y mucha agitación global en contra del belicismo. Es lo que se llama la presión mundial provocada por los progresistas de salón, que no son conscientes reales del peligro en el que se encuentra la civilización occidental. Si lo miramos en términos comparativos, es mucho más fácil y barato matar a inocentes por parte de los radicales, que mantener el orden mundial por parte de los países democráticos.

En el año 2014 dejaba yo escrito: Seamos conscientes que en estos momentos se está produciendo un genocidio religioso islamista, asesimahomato, que Mesopotamia no está tan lejos como nos figuramos se encuentra, que el IS ha declarado la guerra a los Estados Unidos, o sea, mundial, que ya se han unido en un frente común Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Australia, Turquía, Italia, Polonia y Dinamarca, que se trata de la ideología más peligrosa desde el nazismo y el holocausto judío, y que en un mundo global, todo nos afecta a todos.  Lo que es lo mismo, aunque no lo queramos reconocer, estamos en guerra, en un país en el que solo el 16% estaría dispuesto a luchar ante una agresión extranjera, según sondeo del CIS en su momento.

Es ahora, siete años después, cuando el enemigo lo tenemos ya en casa, cuando lo vemos cerca, cuando el miedo resbala por nuestra propia piel, cuando empezamos a ser conscientes del verdadero problema que suponen estos desalmados, cuando el Gobierno y la prensa con él colaboracionista, reconocen que, efectivamente, estábamos en una guerra, sobre la que no he visto ni oído voces musulmanas relevantes condenando todas estas viles actuaciones.

En cuanto a los españoles, parece que hay una parte que, a cambio de muertos, quiere repartir besos y flores. Espero que, Dios y Alá no quiera, si llegan a su tierra prometida de Al Ándalus, sean a sus madres, mujeres e hijas a las primeras que pongan el burka y a ellos los primeros que los orienten mirando a la Meca, Makka, Digna para los musulmanes.

Abu Muqatil, uno de los dirigentes del Estado Islámico, asegura, en un mensaje dirigido a sus militantes en Europa, que los atentados son sencillos de cometer en el Continente, donde es fácil adquirir armas y todos los “cruzados” (cristianos) son objetivos. Anuncia que cuando logren conquistar estos territorios, las mujeres y los niños serán vendidos en los mercados. (Mediterráneo Digital).

“Yo les llamo a seguir el método de los hermanos que ejecutan operaciones en Europa. Las armas son fáciles de adquirir en esos países. Confíen en Alá. También les digo que no busquen objetivos específicos. No hay que matar a nadie en concreto, sino a todos. Los kuffar (infieles) europeos son todos objetivos. No te canses en buscar objetivos difíciles”.

“Anuncio que con el permiso de Alá pronto se verá su bandera aleteando en el Palacio del Elíseo. El Estado Islámico está cerca ahora. Entre nosotros y ellos está el mar. Con el permiso de Alá, la marcha está avanzando. Sus mujeres y niños serán vendidos por nosotros en los mercados del Estado Islámico”.

España es uno de los países más expuestos a futuro en esta guerra. Michel de Notredame, Nostradamus, francés, 1503-1566, realizó una serie de profecías en lenguaje críptico, que han sido estudiadas en todo el mundo y en todas las épocas. Uno de los más divulgados es el estudio realizado por Jean Charles de Fonstbrune en 1980, traducido al español por Manuel Serrat Crespo. Según esta traducción, serían Granada, Sevilla, Córdoba, León, Zaragoza, Barcelona y Baleares, las ciudades directamente atacadas por los musulmanes invasores.

Como los yihadistas que no se inmolan aprenden rápido, los que se inmolan no sé con qué parte de las muchas en quedan sus cuerpos van a disfrutar de las vírgenes del paraíso, cualquier posible futuro atentado no será en un campo de futbol que saben que son registrados concienzudamente al entrar, pero no se puede descartar la Alhambra de Granada, una corrida de tronío en la Monumental de Sevilla, un partido de baloncesto entre el Barcelona y cualquier equipo puntero europeo, el Metro de Madrid en el próximo clásico de futbol Real Madrid – Barcelona, un acto católico en la Basílica del Pilar en Zaragoza, fiestas en León a primeros de diciembre, o el día de la Constitución en cualquier lugar de España.

¿Qué pasaría entonces? ¿Nos uniríamos todos sin distinción de ningún tipo? ¿Acudiríamos en defensa del futuro de nuestros hijos y nietos? ¿Nos limitaríamos a condolencias y lazos negros? ¿Estaríamos dispuestos a combatir y morir en defensa de la libertad y la democracia? Confío que no tengamos que llegar a ese momento, pero tengo claro que si queremos la paz, debemos estar preparados para la guerra.

Antonio CAMPOS

Santa Sofía de Estambul

La República de Turquía tiene una superficie de 779.452 km2. El territorio turco limita en el suroeste con Irán e Irak; en el sur con Siria y en el noroeste y oeste con Azerbaiján, Armenia y Georgia y al norte con Grecia y Bulgaria. El 97% del territorio (755.688 km2) está situado en la parte asiática y el 3% restante (23.764 km2) en la europea. Su peculiar situación geográfica entre Europa y Asia, fronteras marítimas (8.339 km.) y terrestres (2.753 km.), cada vez tiene más importancia estratégica en la zona comprendida entre la Unión Europea en el oeste y Asia Central en el este, Rusia en el norte y Oriente Medio en el sur. Algo menos de 75 millones de habitantes y unos 150 millones de personas que hablan turco, repartidos por todo el mundo.

Encrucijada histórica de civilizaciones, troyanos, hititas, frigios, cimerios, lidios, licios, asirios, persas, gálatas, Grecia Antigua, Alejandro Magno, Imperio Romano, Imperio Bizantino, Selyúcidas, Imperio Otomano.

El Imperio Otomano participó en la Primera Guerra Mundial formando parte de los perdedores Alemania, el Imperio Austro-Húngaro y Bulgaria, frente al bloque de Inglaterra, Francia, Rusia, Italia y Estados Unidos. Una vez ocupada Estambul y Anatolia, el sultán Mehmet VI firmó la rendición y los Aliados se repartieron el Imperio Otomano.

Como consecuencia de todo esto, surgió el Movimiento Nacional Turco en el año 1919, y la Guerra de Independencia Turca, que concluyó con la creación de la República de Turquía en 1923 con la configuración geográfica actual, por Mustafa Kemal Atatürk como primer Presidente, que impuso una serie de reformas para crear un estado moderno, democrático y laico.

Mustafa Kemal Atatürk (1881-1938) merece un artículo completo para él solo. Militar, político y verdadero revolucionario de ideas anquilosadas en la Edad Media, lleva a cabo una serie de reformas que sitúan a Turquía como un país avanzado en relación a cualquier otro en el que la religión mayoritaria sea el Islam.

De diferentes fuentes, entre ellas https://es.wikipedia.org/wiki/Mustafa_Kemal_Atatürk, las reformas más importantes fueron:

  • Abolición del sultanato (1922), poniendo fin a 623 años de dominio otomano.
  • Cierre de las escuelas religiosas y abolición de la sharia (ley religiosa) (1924).
  • Adopción de una Constitución, el 20 de abril de 1924. Turquía es una república democrática, secular, unitaria y constitucional.
  • Prohíbe el fez (gorro masculino) el 25 de noviembre de 1925, y el velo. Introduce la vestimenta occidental.
  • Adopta el calendario occidental (calendario gregoriano) (1925).
  • Se introduce un nuevo Código Civil basado en el suizo. Este código terminó con la poligamia y el divorcio por repudio, e introdujo el matrimonio civil (1926).
  • Elabora el primer censo de población (1927).
  • Se sustituye el alfabeto árabe por el latino (24 de mayo de 1928).
  • Se declara la laicidad del Estado (10 de abril de 1928).
  • La llamada a la oración y las recitaciones públicas del Corán deberán hacerse en turco en vez de en árabe (1933).
  • Se concede el derecho de voto a las mujeres y el derecho a ser votadas, pudiendo optar a puestos de trabajo oficiales (1934).
  • Se introdujeron los apellidos en sustitución del nombre único de tradición árabe (1934). Mustafa Kemal adoptó el de Atatürk, padre de los turcos.
  • Se proclamó el domingo como día de descanso (1935).

Con estos antecedentes y su estratégica situación geográfica, Turquía entró en el siglo XXI como un país amable, multicultural, seguro, lleno de espías y pequeños contingentes de tropas militares destacadas de muchos países del mundo, “de libertad en todos los aspectos, de reverencia al padre Atatürk, en el que “el muy potente ejército turco era el garante del progreso y la apertura de costumbres y expresión” en palabras de Serafín Fanjul, analista de primera categoría en la materia. Conozco una persona que dijo: “Si me pierdo, buscadme en Estambul”.

Pero el tema kurdo, los islamistas radicales y la presidencia de Erdogán desde el año 2003, han conseguido enterrar a Atatürk y la libertad. Los golpes sin contrario, de eso saben mucho las compañías de seguros, normalmente son auto-golpes para justificar errores propios. Y la asonada turca del año 2016 sirvió para dejar muertos, destituciones, detenciones masivas, limpieza en la cúpula del Ejército, penas de muerte, y ajustar cuentas a quienes no mantienen el mismo criterio que el dictador democrático, que es lo peor que puede pasarle a un país. Me acuerdo de Hitler, Revolución Rusa, Castro, Maduro y otros “grandes demócratas” elegidos por voto general.

Desde entonces, Turquía se ha radicalizado en torno al islam, habiéndose convertido en un país islámico más, con el riesgo añadido de posibilidad de atentados kurdos, de extremistas islamistas, de refugiados de guerra musulmanes, de inseguridad en derechos humanos, de altercados y detenciones por decir guapa a una mujer, por no tocar el tema de las prisiones que eso daría por sí solo para escribir un libro.

Este mes de julio 2020, Erdogán ha derogado la ley de 1934, aprobada por Kamal Ataturk para mantener Santa Sofía como museo, Patrimonio de la Humanidad, reconvirtiendo la monumental basílica al islam como un primer paso de un “renacimiento islámico que debe abarcar desde Bujará, ahora Uzbekistán, a Al Andalus”. “Este renacimiento es el símbolo de la vuelta del sol naciente de nuestra civilización, basada en la justicia, la conciencia, la ética, el monoteísmo y la hermandad, la civilización que espera con anhelo toda la Humanidad”.

 

Mujer turca finales siglo XX

 

Mujer turca año 2015

 

Dos comentarios por mi parte. Primero, Turquía es un país precioso, que recibe millones de turistas todos los años, y Santa Sofía es uno de los monumentos más visitados del mundo. He estado varias veces en Turquía, por motivos que ahora no vienen al caso; una de ella, acompañando a la catedrática de la UAH, Margarita Vallejo Girvés, que es una erudita de primer nivel internacional en Bizancio y en esta basílica en concreto, de imborrable recuerdo por lo que aprendí en aquella ocasión. Se han acabado las visitas turísticas; ahora es una mezquita musulmana y por lo tanto sujeta al culto islámico, cuyo primer rezo fue el viernes pasado, dirigido por el imán Alí Ermas, quien leyó el sermón con una espada en mano, símbolo de la persecución a los cristianos.

Esta decisión ha causado un revuelo internacional, con Estados Unidos y Rusia a la cabeza, por el cambio ideológico-religioso que conlleva. “Instamos a las autoridades turcas a que sigan preservando Santa Sofía como un museo, como una ilustración de su compromiso de respetar las tradiciones culturales y la rica historia que han dado forma a la República Turca, y a que garanticen que permanezca abierta a todos”, ha dicho el Secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo. No hay que olvidar que en Turquía hay tropas de la OTAN, entre ellas españolas, la Unidad Patriot de artillería antiaérea.

 

 

Segundo, una vez más, aparece AL ANDALUS como objetivo prioritario del islam. Y Erdogán no es un imán de un pequeño poblado del desierto, ni Turquía es un país baladí, con un ejército que aplastaría al español en un enfrentamiento bilateral. Ha faltado tiempo para que el emirato de Sharjah, uno de los siete emiratos que integran los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Sheikh Sultan bin Muhammad Al-Qasimi, haya hecho un llamamiento para devolver a los musulmanes la Mezquita-Catedral de Córdoba,  pidiendo la reconversión en un templo para el culto musulmán.

Supongo que, ante todo esto, estará muy contento el que inventó aquello de la alianza de civilizaciones, los que permiten la llegada de ilegales musulmanes, los que les dan las subvenciones por no hacer nada y todos aquellos “verdaderos demócratas” que han leído a Marx, Lenin y a Bakunin, pero no han comprendido lo que leían. Es una guerra, diferida en el tiempo, pero guerra, en la que los “infieles” somos nosotros. Que viene el lobo …… y tardó en llegar, pero llegará, sobre todo si no se ponen a tiempo los medios para evitarlo.

 

 

España – La Alta Edad Media

España – La Alta Edad Media

Corona votiva de Recesvinto

En el año 409 un grupo de pueblos germánicos (suevos, vándalos y alanos) invadieron la Península Ibérica. En el 416, lo hicieron a su vez los visigodos, un pueblo igualmente germánico, pero mucho más romanizado, bajo la justificación de restaurar la autoridad imperial. En la práctica tal vinculación dejó de tener significación y crearon un reino visigodo con capital primero en Tolosa (la actual ciudad francesa de Toulouse) y posteriormente en Toletum (Toledo). Los vándalos pasaron a África y los suevos conformaron el reino de Braga en la antigua provincia de Gallaecia (el cuadrante noroeste peninsular). Leovigildo materializó una poderosa monarquía visigoda con las sucesivas derrotas de los suevos del noroeste y otros pueblos del norte (la zona cantábrica, poco romanizada, se mantuvo durante siglos sin una clara sujeción a una autoridad estatal) y los bizantinos del sureste (Provincia de Spania, con centro en Carthago Spartaria, la actual Cartagena), que no fue completada hasta el reinado de Suintila en el año 625.

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