El nazismo y el comunismo son dictaduras

La Resolución del Parlamento Europeo 2019/2819, aprobada con 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones, que no es vinculante, pero pide «una cultura común de memoria histórica que rechace los crímenes de los regímenes fascistas y estalinistas, y de otros regímenes totalitarios y autoritarios del pasado», lo que es igual, equipara el comunismo con el nazismo, se desarrolla en los siguientes términos:

Vistos los principios universales de los derechos humanos y …/… Considerando que hace 80 años, el 23 de agosto de 1939, la Unión Soviética comunista y la Alemania nazi firmaron un Tratado de no Agresión, conocido como el Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, por el que Europa y los territorios de Estados independientes se repartían entre estos dos regímenes totalitarios …/…

3. Recuerda que los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad; recuerda, asimismo, los atroces crímenes del Holocausto perpetrado por el régimen nazi; condena en los términos más enérgicos los actos de agresión, los crímenes contra la humanidad y las violaciones masivas de los derechos humanos perpetrados por los regímenes comunista, nazi y otros regímenes totalitarios;

5. Pide a todos los Estados miembros de la Unión que hagan una evaluación clara y basada en principios de los crímenes y los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi;

7. Condena el revisionismo histórico y la glorificación de los colaboradores nazis en algunos Estados miembros de la Unión; expresa su gran preocupación ante la creciente aceptación de ideologías radicales y la regresión al fascismo, el racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia en la Unión Europea; manifiesta su inquietud ante los casos que se han denunciado, en algunos Estados miembros, de colusión entre, por un lado, líderes políticos, partidos políticos y fuerzas de seguridad y, por otro, movimientos radicales, racistas y xenófobos de distintas denominaciones políticas; pide a los Estados miembros que condenen estos actos de la forma más enérgica posible, ya que menoscaban los valores de paz, libertad y democracia de la Unión;

17. Expresa su preocupación por el hecho de que se sigan usando símbolos de los regímenes totalitarios en la esfera pública y con fines comerciales, y recuerda que varios países europeos han prohibido el uso de símbolos nazis y comunistas;

En El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión (1997) escrito por un grupo de profesores e investigadores universitarios europeos, se dice que «…el comunismo real […] puso en funcionamiento una represión sistemática, hasta llegar a erigir, en momentos de paroxismo, el terror como forma de gobierno». De acuerdo con la información cedida por los gobiernos, cita un total de muertes de 60 millones en la República Popular China, 20 millones en la Unión Soviética, 2 millones en Corea del Norte, 2 millones en Camboya, 100 mil en los regímenes comunistas de Europa oriental, 100 mil en Latinoamérica y 100 mil en España, si bien  consideran que las cifras reales son muy superiores.

En Represión en la zona republicana durante la guerra civil española publicada en Wikipedia se lee: Los primeros días tras el golpe de estado se unieron dos factores determinantes en el estallido de la represión indiscriminada en el territorio controlado por la República: con el fin de apagar los focos de rebelión se repartieron armas a los obreros integrados en milicias (o estos las consiguieron por su cuenta), controladas por los partidos políticos y sindicatos, no por el Gobierno; y la rendición de los militares sublevados en las plazas donde el golpe fracasó destapó la trama de conjuras alrededor de la planificación del mismo, exponiendo la intervención de grupos de ultraderecha y extendiendo la sospecha de «golpistas» sobre todas las organizaciones y clases sociales que en alguna ocasión habían apoyado políticamente a tales grupos, lo cual incluía a políticos de la derecha y la Iglesia católica.

La entrega de armas a contingentes fuera del control del Estado, unida a una identificación, cierta o no, de enemigos de la República, se unió a la oportunidad de realizar ajustes de cuentas personales.​ La represión empezó con la ejecución de golpistas tras rendirse en las zonas donde el alzamiento fracasó. De ahí, siguió con el arresto indiscriminado, seguido en ocasiones del asesinato, de sospechosos de haber apoyado el golpe: principalmente industriales, terratenientes, gente de ideología política claramente derechista, y religiosos.

​En el contexto del proceso de reconstrucción del Estado republicano después de los primeros meses de la guerra, los gobiernos intentaron controlar la actividad parapolicial y parajudicial de los «micropoderes» surgidos de la revolución …/… La mayoría de los hispanistas de prestigio, aunque difieren en las cifras, defienden que la represión en el bando republicano fue de menor duración que su equivalente en el bando sublevado …/… La cantidad de seglares asesinados fue muy superior a la de religiosos. La cifra de muertos entre los miembros de la Iglesia católica según dicha fuente se eleva a 6832: 282 monjas, 13 obispos, 4172 párrocos y curas de distinto rango, 2364 monjes y frailes (entre ellos 259 claretianos, 226 franciscanos, 204 escolapios, 176 maristas, 165 Hermanos Cristianos, 155 agustinos, 132 dominicos y 114 jesuitas) …/… En 2012 los historiadores Francisco Espinosa y José Luis Ledesma publicaron un cuadro resumen del número de muertos víctimas de la represión judicial y extrajudicial en ambas retaguardias durante la guerra civil: 130.199 por represión franquista y 49.272 por represión republicana. En el frente de batalla, las fuentes van desde los 300.000 a 450.000 muertos, con lo que el total de fallecidos en la incivil contienda serían unos 650.000 según los últimos estudios de los prestigiosos hispanistas Paul Preston, Santos Juliá y Francisco Espinosa.

El representante del Partido Nacionalista Vasco en el Gobierno de Largo Caballero, Manuel de Irujo, fue el encargado del memorándum sobre la persecución religiosa que, textualmente, decía:

“La situación de hecho de la Iglesia, a partir de julio pasado, en todo el territorio leal, excepto el vasco, es la siguiente: a) Todos los altares, imágenes y objetos de culto, salvo muy contadas excepciones, han sido destruidos, los más con vilipendio. b) Todas las iglesias se han cerrado al culto, el cual ha quedado total y absolutamente suspendido. c) Una gran parte de los templos, en Cataluña con carácter de normalidad, se incendiaron. d) Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices, custodias, candelabros y otros objetos de culto, los han fundido y aun han aprovechado para la guerra o para fines industriales sus materiales. e) En las iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garajes, cuadras, cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos, llevando a cabo -los organismos oficiales los han ocupado en su edificación obras de carácter permanente. f) Todos los conventos han sido desalojados y suspendida la vida religiosa en los mismos. Sus edificios, objetos de culto y bienes de todas clases fueron incendiados, saqueados, ocupados y derruidos. g) Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan sólo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las poblaciones. Madrid y Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso. h) Se ha llegado a la prohibición absoluta de retención privada de imágenes y objetos de culto. La policía que practica registros domiciliarios, buceando en el interior de las habitaciones, de vida íntima personal o familiar, destruye con escarnio y violencia imágenes, estampas, libros religiosos y cuanto con el culto se relaciona o lo recuerda”.

En general y para los que no somos duchos en la materia, se puede resumir que todos cometieron atrocidades, asesinatos viles y despiadados, venganzas personales y actos de la misma consideración ética, moral y judicial, todos fueron culpables.

Tras una dictadura, muy dura al principio, más atemperada después, con evidentes logros económicos, llegamos a la Transición, que supuso un abrazo fraternal y sincero entre los españoles, sin distinción, en la que todos tuvieron que renunciar a algo, llevada a cabo por aquellos que vivieron la guerra en primera persona y por sus hijos (entre los que me encuentro), los que conocimos el queso amarillo y la leche en polvo de los americanos, los pantalones nuevos de unos viejos del padre, los sabañones en las orejas del frío que pasábamos y la calefacción a piconcillo encendido en el brasero.

Nuestro hijos y nietos, que no han conocido la dictadura ni han leído El capital: crítica de la economía política de Karl Marx, a lo sumo han ojeado un compendio de doscientas páginas resumidas, incompletas en su percepción de revolución proletaria contra las ideas de Adam Smith, David Ricardo o John Stuart, han resucitado a Franco cuando ya estaba políticamente amortizado y olvidado su régimen, devolviéndonos a las situaciones encontradas del pretérito, a remembranzas de odio entre hermanos, sustituyendo la lucha obrera en busca del sustento mínimo para la prole, pero siempre trabajando con esfuerzo, por la actual división premeditada de la familia y legislación de 17 diferentes tipos familiares para poder tener acceso a las subvenciones sociales y dinerarias concebidas en su día a ese colectivo, de la iglesia católica, de la inversión de la carga de la prueba por parte de la mujer, del mal entendido ecologismo y animalismo, de personas con mentes prefabricadas que viven de las subvenciones, pretendiendo cambiar la historia a base de ocultar a las nuevas generaciones el pasado histórico de esta nación que se llama España, que claramente se pretende desmembrar liberando a asesinos y golpistas convictos y confesos que, sin pudor ni engaño a nadie, proclaman que ese es su único objetivo de permanencia en el Parlamento Español.

Se ha aprobado una Ley de Memoria Democrática que deroga de hecho la Ley de Amnistía de la Transición, fundamentada en los principios de verdad, justicia, reparación y valores democráticos de concordia, convivencia, pluralismo político, defensa de los derechos humanos, cultura de paz e igualdad de hombres y mujeres. Pero únicamente para las tropelías cometidas por el bando franquista cuando lo fueron, con la misma saña, venganza y odio, por ambas partes.

Tenemos un gobierno en el que se integran, activamente, marxistas y comunistas, y se nos vende el comunismo como hermanitas de la caridad, nadie se atreve a levantar la voz sobre los desmanes que llevaron a cabo durante la Guerra Civil, igual de abyectos que los de los franquistas.

Y lo que es La Resolución del Parlamento Europeo citada en párrafos anteriores para los “actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi”, en España, como el que oye llover, siguen manteniendo en el poder al egocentrista mentiroso del presidente Pedro Sánchez, que ha copado el poder omnímodo de este país colocando a sus adictos en el control del Poder Legislativo, Fiscalía, Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, Tribunal de Cuentas, el CIS, el INE, Correos, TVE y parte importante de la Justicia.

Ni una palabra sobre las calles dedicadas a comunistas del pasado, monumentos, estaturas y símbolos de esa dictadura universal que está utilizando España como punto de partida para su extensión a otros países, principalmente en Hispanoamérica.

Mientras se ha convertido en frase de uso común utilizar ultraderecha para todo aquel que no piense y haga lo que dicte el poder establecido, nadie llama ultraizquierda a las ignominias del otro extremo y eso que, lo ha dicho claro por activa y por pasiva, Podemos lo que pretende es implantar un régimen socialista marxista, o sea, comunista aderezado con el acompañamiento de social, que queda muy mono y de actualidad en todos los foros.

Siguiendo con el mensaje propagandístico de que todo lo que llega de la izquierda es bueno, Correos, ese ente postal modélico en décadas pasadas hasta tal punto que vinieron desde China para estudiar su funcionamiento, ha puesto en circulación un sello conmemorativo del centenario del Partido Comunista de España, con carácter retroactivo, lo que es lo mismo, impositivo al gobierno por parte de sus socios ya que el centenario se cumplió el año pasado, con la apostilla que es «una historia con muchos rostros de mujeres y hombres que decidieron comprometerse para cambiar la realidad de un país injusto y desigual».

Lo dicho, o no sabemos leer o nos estamos convirtiendo en un país unidireccional y de mentes constreñidas expuestos a que nos pase lo mismo que en el cuento de la ranita, cuando nos demos cuenta de que nos estamos quemando, no podremos saltar del agua hirviendo porque ya no tendremos fuerzas para ello, muriendo ahogados.

Cuando un político no tiene nada que ofrecer, rebusca en la historia creando odio y división para así mantenerse en el cargo.

Antonio CAMPOS

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