Carta a Su Majestad el rey emérito

Antes de iniciar esta carta quiero transmitirle a SM mi posición inequívocamente monárquica. Cuando era joven, me sentía republicano, probablemente por contraposición al régimen franquista y por aquello que pudiera llegar a ser presidente de una república cualquier ciudadano, cualquiera que fuese la cuna en la que hubiera nacido. Pero cuando fui creciendo, estudiando, documentándome y, sobre todo, analizando la historia de nuestra nación, soy, decididamente, monárquico. ¿Por qué? Pues porque en España ha habido dos Repúblicas, y las dos han acabado en una Guerra Civil. Y porque el español es pícaro por naturaleza, y un presidente de la República, del partido político que fuese, sería fagocitado por el primer ministro y su Consejo, del partido político que fuese.

Igual que los Borbones llevan sangre borbona, los españoles llevamos sangre española, de lucha por lo que sea y contra quien sea, del quítate tú para que me ponga yo, teniendo el ejemplo más claro en el comportamiento de los países latinoamericanos, a los que les enseñamos nuestro idioma, nuestra idiosincrasia y nuestras costumbres, que, poco a poco, pero de forma constante, van cayendo en la pobreza y la miseria.

He leído en diferentes medios de comunicación que SM estaba ejerciendo presión mediática para asistir a los funerales de la reina Isabel II de Inglaterra, y que se siente ninguneado y está dispuesto a «tirar de la manta». Al final, consiguió estar presente en dicho acto y que ello no ha sentado nada bien a impresentables personajes que se han quitado el hambre en nuestro país, llamándole “delincuente fugado” cuando no existe ninguna causa pendiente contra SM en España, a la vez que defienden a golpistas, proetarras y condenados por sentencia firme de los más altos tribunales de justicia.

No es consciente SM del deseo que tenemos una gran mayoría de españoles de que alguien “tire de la manta”, en una democracia imperfecta y que nació viciada por los fondos opacos que todos los partidos políticos recibieron de sus conmilitones europeos.

El 22 de julio de 1969, amparándose en la Ley de Sucesión según la cual sería Franco quien nombraría al monarca del reino, designa a SM como su sucesor a la Jefatura del Estado, con el título de “Príncipe de España”, saltándose así el orden sucesorio natural que correspondía a su padre D. Juan de Borbón, quien calificó esta ley como «engendro monstruoso» y no renunció a sus derechos dinásticos hasta 1977, una vez muerto Franco.

En un reinado de luces y sombras, su mayor acierto fue dotar a España de una Constitución, que se aprobó en referéndum, con una mayoría aplastante del 91,81%, que define a España como “Estado social y democrático de derecho que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. Para ello se rodeó de personas honestas, de toda ideología, en las que primaba su amor a España por encima de desencuentros políticos, encabezados por el primer presidente de la democracia, Adolfo Suárez Illana, al que descabezó cuando ya no lo necesitaba, y los futuros presidentes, el socialdemócrata Felipe González y el centroderechista José María Aznar; entre todos, se evitó una nueva guerra civil y se puso a España en Europa y en el Mundo, política, social y económicamente hablando.

El periodo democrático español tiene grandes secretos, que solo conocen pocas personas y que callan, por diferentes razones. Esa es una de las causas por las que el que fue presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, campa a sus anchas y nadie se mete con él, pues se cuidó muy bien de ir documentando las cloacas del periodo de la Transición y posteriores, a través de lo que entonces se conoció como los “patas negras” de la policía catalana.

Puede que yo esté equivocado, pero me gustaría saber los secretos sobre la financiación de los partidos políticos desde el inicio de dicho periodo, y si todos, de una u otra forma y sin pagar impuestos, recibieron ayudas externas e internacionales para su puesta en marcha y primer funcionamiento; hasta el último en aparecer en escena, VOX, que ha reconocido que es así, pero, dicen, es legal y ajustado a las normas vigentes.

– Los préstamos perdonados por los bancos, perdón, contabilizados en suspenso y amortizados contra la cuenta de resultados, sin reclamación, como puede comprobarse analizando el CIR en secuencias anuales, quien tenga acceso a ello.

– La corrupción, a todos los niveles y en todos lados, que pueden ser excepciones, pero las hay, y han sido de igual o similar tamaño según el periodo en el que han estado en el poder unos y otros. Personas que cuando llegaron a la política eran asalariados o profesionales liberales de nivel medio en sus ingresos, y que ahora tienen “posibles” en abundancia, como se dice en la Mancha toledana.

Uno de los secretos de la democracia es el informe de la CIA norteamericana del 6 de noviembre de 1975 sobre las circunstancias que concurrieron en el ascenso al poder de SM y el pacto realizado con Hassan II de Marruecos, que sigue sin desclasificarse en España.

El 23-F. El coronel Martínez Inglés, entonces miembro del CESID, asegura en sus libros la intervención de SM en aquella intentona de asonada, felizmente repudiada mediante su intervención en televisión. Mal, muy mal, las formas, pero buen resultado, pues desde entonces se disfrutó en España el mayor periodo democrático, en paz y concordia, entre todos los españoles.

Pactos con independentistas vascos y catalanes a cambio de su apoyo para permanecer en el Gobierno de la Nación.

Asesinatos no aclarados por ETA y otras bandas terroristas, que el Gobierno de Pedro Sánchez está blanqueando en estos momentos.

Los crímenes de los abogados de Atocha en Madrid.

El 11-M-2004, el mayor atentado terrorista cometido en España, una serie de ataques en cuatro trenes de Cercanías de Madrid, en los que fallecieron 193 personas y resultaron heridas, algunas con secuelas de por vida, cerca de otros dos mil viajeros. Estos hechos produjeron un cambio de Gobierno, que pasó al PSOE; largo proceso indagatorio, contradicciones de los técnicos en los materiales empleados, pruebas contaminadas e incluso desaparición de los restos de los trenes explosionados; un larguísimo proceso judicial con sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo y que en 2018 el juez Gómez Bermúdez, que es quien dictó la última sentencia, declaró que “España no está preparada para saber la verdad”.

Las acusaciones públicas vertidas por ciertas personas contra grandes líderes políticos, económicos, militares, judiciales y rangos similares, en la que o bien tenían que estar en la cárcel los acusadores si es que son mentira o los acusados si es que es verdad.

La abdicación de SM y su posterior traslado de España, a vivir en un país árabe y que, Dios guarde a SM muchos años, pero que cuando “caiga el puente del músculo colgante” podría armarse un conflicto diplomático de mucho cuidado.

El inexplicable ascenso político de Pedro Sánchez, quién es su mentor y qué circunstancias han concurrido para que, de una forma unipersonal, tomara la decisión de entregar el Sahara a Marruecos en contra de toda la historia documentada hasta esa fecha.

Y, ¿por qué no?, sus relaciones con el CNI y su propia estructura paralela le han hecho ser conocedor de los grandes secretos de todos los políticos, de los bienes que tienen todos ellos, dentro y fuera de nuestro país, legales, ilegales o alegales, de los asuntos derivados de Bilderberg y de la Orden de la Jarretera, de grandísimos pelotazos dinerarios que han dejado los de la época franquista a la altura de una zapatilla, de que su hijo, nuestro actual rey, parece que no es consciente que es una pajarita de papel que mueve el viento a su antojo con rayos y tormentas y que no es seguro que la princesa, educada a la antigua usanza escolar de escuadra y cartabón en su retiro de Cardiff y mediatizada por ideas republicanas muy cerca de su cuna, apartada de la milicia y de las relaciones internacionales, llegará a ascender algún día en el escalafón.

Nos estamos acercando peligrosamente a la más absoluta nada social, a la fragmentación nacional y a un nuevo desencuentro. Por todo ello, Majestad, agradecería “tirara de la manta” y supiéramos quién es quién, quién adora a Dios y quién al diablo, no vaya a ser que tengamos en los altares a quienes deberían estar en la cripta que hay debajo de la mayoría de ellos. Sería un favor impagable para los ciudadanos de buena fe, que la historia se lo agradecería.

Ruego a SM acepte estas líneas con mi debido respeto y consideración, en aras a la libertad y la democracia en el más amplio sentido de ambos conceptos.

Antonio CAMPOS

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One response to “Carta a Su Majestad el rey emérito

  1. Carlos Castejón says :

    Muy bueno Antonio, por desgracia es una utopía, hay tanta mierda escondida y tanta gente enmierdada, que salvo el pueblo llano, no hay nadie que esté libre de culpa, y la mayoría de estos, están más por los cotilleos del Telecinco y la Sexta, que por aclarar algo. Un fuerte abrazo compañero.

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