El saber popular

El pueblo es más listo de lo que a veces parece. Está callado, pero que nadie confunda su silencio con que es tonto, atesora el saber popular de su vivencia diaria, de luchar todos y cada uno de los días para sacar adelante a su familia, y el día que esos, que son los que dan de comer a quienes no aportan nada a la sociedad, se enfaden, entonces serán las lamentaciones y el crujir de dientes.

La GENERACIÓN DE CRISTAL son los más jóvenes, la ley del mínimo esfuerzo personalizada, la que tiene todos los derechos y ninguna obligación, los jóvenes super protegidos por sus padres, por sus abuelos, imbuidos por parte de la generación anterior y basado en la repetición tipo madraza musulmana, sin dejarles pensar, todo controlado, sin capacidad para discernir por sí mismos.

Lo que sigue a continuación son dos relatos obtenidos de internet, cuyos autores desconozco, pero seguro que tienen “progenitor número uno”, o sea, padre, aunque algún político “diverso funcional”, o sea, subnormal exógeno en su mayoría de edad, porque cualquier “persona tóxica”, o sea, un hijo de puta, aunque no lo conozca, seguro que lo tiene. Y la verdad, siento que un “terrorista ambiental” como yo, o sea, alguien que tiene un coche diesel, sea el que haya recopilado estas líneas.

Ejemplo nº 1

En este país hay una generación de chicos y chicas que crecimos con la EGB. Nuestras madres quitaban el polvo con «Centella», lavaban la vajilla con un bote blanco con el tapón naranja de «Mistol», al Jabón de «Marsella» le llamaban «Lagarto. Nuestras bicis eran «BH» y nuestras primeras zapatillas de deporte fueron unas «Paredes». Nos cortaban el pelo «a navaja». Todos veíamos sólo TVE, aunque podíamos elegir entre el UHF y el VHF. Todos bebíamos gaseosa «La Casera» o «La Revoltosa». Los hombres fumaban «Ducados». Los chicles eran «Cheiw» y los caramelos «PEZ». La gente dormía de miedo en los nuevos colchones «Pikolín» y el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad ganaban las Ligas por pares hasta que a Butragueño le dio por enseñar los webos. A Sabrina se le escapó una teta en la Gala de Nochevieja y en todo el país no se habló de otra cosa hasta el mes de marzo. A Alaska le dejaban presentar un programa para críos en la tele «LA BOLA DE CRISTAL» con la bruja Avería. Una Señora le contaba a «Encarna de Noche» que se le quemaba el hijo en Alcobendas porque tenía las empanadillas haciendo la mili. Una caja de 12 «Plastidecores» era un buen regalo de cumpleaños y por uno «color carne» eras capaz de matar. Una bolsa de pipas «Facundo» de 15 pelas era enorme y por una peseta te daban dos «Sugus». Repartían álbumes a las salidas de los colegios para engancharte a la colección. Los sobres de cromos costaban 5 pelas. Las «María» eran «Fontaneda», los camiones «Ebro» y las furgonetas «DKV». El camión del butano tocaba la bocina y los crios nos hacíamos brechas en los hierros oxidados de los columpios del parque. Llevábamos coderas y rodilleras. En vez de un Magnum Almendrado, pedías un «polo de limón» y a veces, el chocolate era «La Campana de Elgorriaga». (Malo,malo,malo). Hubo muchas niñas cuya primera colonia fue «Chispas». Y no había cartones de leche en tetra brik, sino que la leche había que ir a por ella con la lechera y el detergente venía en tambores redondos. Y en vez de grabadoras de DVD y CD-ROM, te ibas a casa de tu colega con radiocasette de doble pletina a llenar una TDK de 90 minutos de música. Y con la teleindiscreta regalaban pegatinas de UVEEEEEEEEEEE.  El helicóptero del «Tulipán» aterrizaba en las piscinas para regalar bocadillos en los anuncios de la tele. Aquella generación empleábamos el vaso de «Nocilla» para desayunar , o para beber agua. Así que la Nocilla, ni mentarla. Además, es «leche, cacao, avellanas y azúcar». A saber que le echarán a la Nutella esa…

Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin Air-bag.

No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.

Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Pasábamos horas construyendo nuestros «vehículos» con rodamientos, sustituyendo a las ruedas para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que nos habíamos olvidado de los frenos. Después de chocar con algún árbol, aprendimos a resolver el problema. Nadie sufrió hernias ni dislocaciones de huesos.

Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos, no había móvil.

Eso si nos buscábamos maderas en los contenedores o donde fuera y hacíamos una caseta para pasar alli el rato. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos.

La mitad de los compañeros de clase tenía la barbilla rota o algún diente mellado, o alguna pedrada en la cabeza…

Tuvimos peleas y nos partíamos la cara unos a otros y aprendimos a superarlo.

Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una cartera sin ruedas ni nada por el estilo. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.

Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando.

Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada.Sólo nos contagiábamos los piojos en el colegio. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.

No tuvimos Playstations, Nintendo, vídeo juegos, 99 canales de televisión, películas en vídeo, sonido surround, móviles, ordenadores e Internet, pero nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos globos llenos de agua y arrastrándonos por los suelos, destrozando la ropa.

Nosotros si tuvimos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a la peonza, a las canicas, a la lima, al rescate … en fin tecnología punta…Íbamos en bici o andando hasta su casa y llamábamos a la puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, ¡nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel, sin ningún responsable!

¿Cómo lo conseguimos?

Hicimos juegos con palos, botellas y balones de fútbol improvisados, y comimos pipas y, aunque nos dijeron que pasaría, nunca nos crecieron en la tripa ni tuvieron que operarnos para sacarlas.

Bebíamos agua directamente del grifo de las fuentes de los parques, agua sin embotellar, donde chupaban los perros. Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la escopeta de balines, o con el tirachinas, antes de ser mayores de edad y sin adultos. ¡! DIOS MÍO!!

Ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo y no en un chat diciéndolas que son muy guay. Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo y a callar.

Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.

¿Tú eres uno de ellos? ¡Enhorabuena! Tuviste la suerte de crecer como un niño…… Y ¿quién de nuestra generación no se acuerda de todo esto? Los años pasan, pero orgulloso de haber pertenecido a esta generación.

Nota del terrorista ambiental: Esos fueron los que estudiaron la EGB. Imaginaros los que estudiamos el PREU ….

Ejemplo nº 2

El mundo está loco:

Nos mandan conducir con electricidad, clasificar nuestros residuos, ponernos un jersey y calentar la casa solo a 19°, racionalizar los desplazamientos, todo por el clima… y todos obedecemos de buena fe.

Pero, por mucho que cada uno de nosotros ponga su grano de arena para ayudar a la comunidad, nos encontramos con que:

* Los Juegos Olímpicos de invierno se celebraron en Pekín sobre nieve artificial.

* En Francia, las estaciones de esquí iluminan las pistas hasta la medianoche para que los rezagados puedan esquiar de noche.

* Lufthansa realiza 8.000 vuelos «vacíos» para mantener sus franjas horarias.

* La mayoría de los grandes partidos de fútbol se juegan al anochecer, ¡bajo los focos de potentes proyectores que lo consumen todo!

* Los 8 nuevos estadios de fútbol gigantes seleccionados para acoger el Mundial de Qatar tienen aire acondicionado, ¡en un desierto!

* Cientos de camiones circulan llevando fruta y verdura de España a Europa mientras los productos regionales van a la basura o son aplastados por excavadoras y… nosotros nos comemos lo que ellos no quieren.

* El mayor transatlántico del mundo: el “Wonder of the seas” transportará 7.000 pasajeros, 2.300 tripulantes y girará en círculos por los mares.

* Unos 3.500 barcos portacontenedores circulan por el mundo y cada uno consume 280.000 litros de combustible por cada 1.000 Km.

* Los multimillonarios se entretienen con viajes espaciales de costos económicos y medioambientales «astronómicos».

* Estados Unidos nos ha metido en una guerra en la que Rusia quema todos los días el gas sobrante para no venderlo a Europa

* Amazon consume más energía en un solo día en todo el mundo que una ciudad media española en un mes.

* Los ordenadores centrales de grandes bancos y grandes compañías mundiales se encuentran en la misma situación que Amazon

* El Presidente del Gobierno de España hace trayectos de 25 kilómetros en helicóptero o de menos de 200 kilómetros en el avión oficial, enviando coches blindados vacíos y/o con se séquito por carretera.

* Y … mientras tanto, “nos mandan tomar medidas y preocuparnos por el medio ambiente”.

Está visto que, en vez de atajar las grandes fuentes de contaminación obscena, nos prohibirán circular en coche si no podemos permitirnos cambiarlo y lo tengamos que utilizar para ir a trabajar; y nos mandarán bajar la calefacción en todas las casas. ¡Bravo! ¿De quién se están riendo?

Antonio CAMPOS

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One response to “El saber popular

  1. Carlos Castejón says :

    Excelente como todos los tuyos y lleno de nostalgia sana. Yo soy de los que he intentado contarles las maravillas que he vivido y lo que disfrutaba “en compañía de los amigos” a mis nietos, y lo más que he conseguido son miradas conmiserativas, e intercambio de señas entre ellos, diciéndose sin palabras, “Ya está el abuelo con sus batallitas”. Un fuerte abrazo amigo.

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