Fernando III el Santo

Fernando III de Castilla y León, llamado el Santo, nació en Zamora 1199/1201 y murió en Sevilla el 30 de mayo de 1252 de hidropesía, misma enfermedad de la que murieron Isabel la Católica o Cervantes. Con él volvieron a unirse las Coronas de Castilla y León al heredar el reino de Castilla por la muerte de su tío Enrique I (1217) y el de León por la muerte de su padre Alfonso IX (1230).

Fernando III dio un fuerte impulso a la Reconquista, aprovechando la superioridad militar obtenida sobre el islam desde la victoria de su abuelo Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212). Dicha empresa habría de conducir a la reconquista del valle del Guadalquivir, que convirtió al reino castellano-leonés en un territorio mucho más extenso que cualquiera de sus vecinos, y en el único que conservaba frontera terrestre con el islam (por la supervivencia del reino de Granada hasta el siglo XV).

Fueron cayendo en manos cristianas ciudades musulmanas tan significativas como Baeza (1227), Córdoba (1236) o Jaén (1246). Sevilla, en cambio, resistió duramente, exigiendo añadir al esfuerzo militar en tierra la actuación de la flota castellana del Cantábrico bajo el mando de Ramón Bonifaz, que asedió la ciudad por el río y bloqueó el Atlántico para impedir que llegaran refuerzos. Finalmente, Sevilla se rindió al rey Fernando en 1248.

Se casó dos veces. De su primer matrimonio con Beatriz de Suabia, de la casa Hohenstaufen, nacieron tres niñas y siete niños, entre los cuales estaban Alfonso X El Sabio y Don Fadrique de Castilla. De sus segundas nupcias con Juana de Ponthieu, nacieron cinco hijos más (cuatro hijos y una hija). Entre ellos, Leonor de Castilla, que casó con Enrique I de Inglaterra y dio a luz a Enrique II de Inglaterra.

Emprendió la construcción de la bellísima catedral de Burgos y huellas de sus victorias fueron también las catedrales de Toledo, León, Osuna y Palencia. Fue el fundador de la Universidad de Salamanca.

Protegió las comunidades religiosas y se esforzó porque los soldados de su ejército recibieran educación en la fe católica.

Instauró el castellano como idioma oficial de la nación y sería su hijo Alfonso X El Sabio quien afianzaría el castellano en todos sus territorios.

Fue beatificado el 31 de mayo de 1655 por el Papa Alejandro VII y canonizado el 7 de febrero de 1671 por el Papa Clemente X.

Es el patrón de Sevilla, está enterrado en la Capilla Real de la Catedral junto a su esposa Beatriz de Suabia y su hijo Alfonso X, quien compuso un epitafio en cuatro lenguas: latín, castellano, árabe y hebreo.

A Fernando III se debió el auge -político, jurídico, militar, cultural, económico- de los territorios hispánicos en el siglo XIII. Su compromiso con su tiempo y con la institución real, alto ideal guerrero en aras de la Reconquista, capitán en vanguardia, promovió la unidad y la paz.

¿Dónde queda el ADN de este rey en la España actual? Feliz día de su onomástica a todos los que se llaman Fernando.

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