Cui prodest?

Pablo Casado ya es historia en la política española. Ha pecado de pardillo, dejándose aconsejar mal y siendo engañado por unos y por otros, debiendo rectificar por mi parte la filtración a la que hacía alusión en mi anterior artículo “Nuestros políticos y el Principio de Peter”, que atribuía al Ministerio de Hacienda, pues la realidad es que fue un empleado bancario el que rompió el secreto profesional. Lo siento, me equivoqué, que dijo aquel.

 El presidente del PP, en vez de tener cerca a Isabel Díaz Ayuso para vigilarla y controlarla, procuró hacer públicas sus desavenencias para demostrar quién era el jefe, quién mandaba, y ha perdido la partida de una forma estrepitosa.

Pablo Casado alcanzó su nivel de incompetencia cuando se rodeó de gente mediocre bajo la vara de mando de un capataz sin escrúpulos, formando un tándem que nunca había subido una cuesta empinada ni andado por caminos pedregosos, pensando que era el retorno a casa del César romano al que perfumaban su carro con pétalos de rosas.

No me explico como el Sr. Casado, con los cientos de casos y miles de millones de euros mal gastados por el Gobierno en tiempos del coronavirus, no ha ejercido el control parlamentario, o en los medios de comunicación como hace PSOE y Podemos, en temas raros, oscuros, nunca explicados, a empresas y precio ilógicos que dejan lugar a pensamientos impuros que decían los curas cuando yo era niño, al alcance de cualquiera que quiera documentarse en una hemeroteca, y en cambio se ceba con una compañera de partido elogiada por todo el mundo, incluidos prestigiosos periódicos internacionales, de cuyo éxito él debería ser el principal beneficiado. Otro que pasó por Bilderberg y allí, como los Sacramentos de la Iglesia Católica, se imprime carácter.

La vida da muchas vueltas y en este caso, una vez más, se ha demostrado que, para ocupar un puesto, cualquiera, el que sea, hay que llegar con la lección aprendida, estar preparado, no basta con ser un buen chaval que acepta con agrado cuantas indicaciones se le formulan, que decía un cabroncete conocido mío.

Cuánto antecede no es óbice para que los ciudadanos españoles debamos darle las gracias porque en un país en el que jamás se conjuga el verbo dimitir y renunciar a la canonjía política de turno, aunque empujado por quienes ven peligrar su sillón de cuero, él lo ha hecho, con dignidad, con un discurso comedido y aceptando una situación que cualquier otro hubiera intentado, y conseguido, darle la vuelta con cualquier excusa o escorzo a los que otros personajes públicos nos tienen acostumbrados.

“La pregunta clave de los jueces sagaces ─desde Salomón a Sancho Panza─ es cui prodest?, esto es, “¿a quién beneficia?”. Es la mejor manera de interpretar las conductas raras”, escribió Amando de Miguel. Cada uno tenemos nuestra opinión, pero será el paso del tiempo el juez que dicte sentencia.

Va a sucederle como presidente del Partido Popular Alberto Núñez Feijóo, funcionario de carrera en el Cuerpo Superior de la Administración General de la Xunta de Galicia, desde dónde pasó directamente a la política.

Es un político avezado, con el colmillo retorcido, que no sabes si sube o baja, nacionalista gallego que, sin aspavientos de ningún tipo, empezó a rotular en gallego y no en castellano las rúas, museos y organismo públicos, denunciado por incumplir las medidas a favor del español del propio programa de su partido, que privilegia (el privilegio no es signo de igualdad) a los transexuales en los incentivos para la contratación y apoya imponer la “perspectiva de género” en los planes de salud, que se siente cerca ideológicamente de la “nación de naciones” del BNG y propone aislar a VOX de la política por no incomodar a los que cantan la Internacional con el puño cerrado, que retiró el monumento a Juan Pablo II en el Monte del Gozo del Camino de Santiago, que ha declarado en varias ocasiones que lo ideal sería un “entendimiento” entre PSOE y PP (¿alternancia en el gobierno como en tiempos de Alfonso XII por parte de Cánovas, presidente del Partido Conservador, y Sagasta, presidente del Partido Liberal, turnos en el poder a través del caciquismo?) y cuyo primera señal de alerta ha pasado desapercibida para el gran público y es la alianza entre ambos partidos para retrasar el debate de la bajada de impuestos en la CCAA de Madrid, a propuesta de VOX, en la adquisición de la primera vivienda, preboste de un territorio pacífico y sin incidencias dignas de mención y que no tiene que alzar la voz para que se haga lo que él allí ordena.

Va a ser elegido por aclamación teledirigida como últimamente lo son los de todos los partidos, se ha dejado querer como salvador de la centroderecha española, cuando hemos comprobado -UCD, CDS, UPyD, CD- que al centro no lo vota nadie, pensando en cambiar todo el equipo dirigente y tratando, ha dicho textualmente, obtener desde el voto de “izquierda no radical” a la “derecha tranquila”, aglutinador de todo lo que no sea marxismo o comunismo. No ha llegado todavía a Madrid y el Gobierno ya le ha conminado a demostrar su «sentido de Estado», renovando el CGPJ y aislando a Vox, que les ha encendido “el cagómetro” como dice el periodista Tomás Guasch.

Las personas procedentes de la dirección de las comunidades autónomas, de todos los signos y condiciones, están muy marcadas por su pasado, los íntimos amigos desde la infancia, las mujeres van a la misma peluquería, coinciden en bares y restaurantes, en entregas de trofeos, obras de teatro y fiestas de cumpleaños de los hijos, en gustos, vacaciones e incluso en fotografías y reportajes que, de cuando en cuando, se vuelven en contra de los protagonistas, en historias financieras que algún día alguien sacará a la luz, como el apoyo incondicional que Feijóo mostró ante Rajoy para que se vendiera a una persona en concreto NCG, la Caja que recibió 9.000 millones de euros como ayudas públicas a fondo perdido, y que aportó 14.605 millones de euros (el 10,15% del total) en operaciones deterioradas a la SAREB, para que los depositantes gallegos no se quedaran sin sus ahorros, y las circunstancias que en ello concurrieron.

¿Es Núñez Feijóo líder para aglutinar y representar a todos aquellos que votan o pensaban votar al Partido Popular? Cayetana Álvarez de Toledo, asesinada por Pablo Casado por decir la verdad de forma políticamente incorrecta y que es un cadáver criogenizado en espera de resurrección futura, ha dicho que es válido para pilotar la “fase de transición” en su partido porque “es el adulto en esta etapa de puerilidad”.

España necesita dos partidos políticos fuertes, pero no para alternarse y llenar sus faldriqueras en periodos preestablecidos, sino para controlarse, para que se cumplan los programas, las promesas, para que los que salgan tengan las manos tan limpias como cuando entraron, para gobernar para todos los ciudadanos españoles y no únicamente para quienes beneficio y subvenciono de una forma interesada para que me voten a mí y siga siendo político profesional toda la vida.

Bienvenido sea el Sr. Feijóo a la política nacional y aunque ha toreado en muchas plazas de su taifa, en Madrid deberá presentarse destocado y sabiendo que los toros son morlacos, tienen los cuernos astifinos y cornalones, y embisten a la franela sin saber quién es el torero, que dos orejas cortadas en cualquier coso gallego no pasan de ser respetuoso silencio en la Ventas madrileñas.

Y de Isabel Díaz Ayuso, ¿qué? Pues que Feijóo sabe que es mejor que sea amiga que enemiga, que tiene más seguidores en los medios de comunicación de internet que Pablo Casado, que Egea y que él mismo, que los triunfos de ella serán los triunfos de él, que ha convertido Madrid en la comunidad económica que más aporta a la nación, que tiene contentos a trabajadores y empresarios, que tiene las ideas muy claras y que es mejor que luzca a su lado que por sí sola. Que se vigilarán mutuamente y ella tendrá que esperar futuros acontecimientos, que todavía es joven.

Todo ello en dónde los líderes reales van a ser Pedro Sánchez por el sanchismo (obsérvese que no menciono socialismo ni socialdemocracia felipista), Yolanda Díaz por el comunismo Loewe, Feijóo por los populares y Abascal por VOX, a los que hay que añadir los independentistas catalanes y vascos, que son los que mantienen en el poder a los otros a cambio de la destrucción de España como nación.

Antonio CAMPOS

Publicado en PUERTA DE MADRID de Alcalá de Henares el 11-03-2022

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