Abusos sexuales

En el día de ayer, uno de febrero del año 2022, se cometió, presunta y al menos moralmente, un abuso del poder legislativo en el sacrosanto lugar del Congreso de Diputados.

Para no cansar al lector, resumiré: Se crea una Comisión Parlamentaria para investigar abusos sexuales cometidos a menores por miembros de la iglesia católica. Exclusivamente para este fin.

ANAR es una asociación sin ánimo de lucro, creada en el año 1970, que se dedica a la promoción y defensa de los derechos de los niños y adolescentes en situación de riesgo y desamparo, mediante el desarrollo de proyectos tanto en España como en Latinoamérica, en el marco de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas, de reconocida reputación y buen hacer.

Ha publicado en el año 2021 su estudio sobre “Abuso sexual en la infancia y adolescencia según los afectados y su evolución en España (2008/2019)”, presentando la siguiente distribución:

Como es fácil observar si dejamos al margen sentimientos e ideologías personales, únicamente el 0,2% de la muestra corresponde a abusos perpetrados por religiosos católicos y, en su mayoría, son personas de edad madura que dicen haber sufrido esas agresiones hace veinte, treinta o cuarenta años cargando con su penitencia sin apoyo de nadie y que ahora salen a luz pública sus recuerdos. Está bien, no digo que no sea cierto ni que no haya que repudiar esos delitos.

Pero no deben, no pueden, dejarse al margen los abusos a menores tutelados por organismos oficiales en las comunidades autónomas de Baleares, Valencia o Madrid, que se han publicado en todos los medios de comunicación y son conocidos en los púlpitos políticos.

El tema empezó hace ya varios años, en un establecimiento con muchas luces de colores de una carretera levantina, y diversos medios dejaron traslucir la presencia con cierta reiteración de algún político y hombre de pro, de esos prebostes que se sirven de aquellos con el que José María Pereda comienza su obra del mismo nombre:

Docena y media de casucas, algunas de ellas formadas en semicírculo, a lo cual se llamaba plaza, y en el punto más alto de ella una iglesia a la moda del día, es decir, ruinosa a partes, y a partes arruinada ya, éralo que componía años hace, y seguirá componiendo probablemente, un pueblo cuyo nombre no figura en mapa alguno ni debe figurar tampoco en esta historia.

En el tal pueblo todos los vecinos eran pobres, incluso el señor cura, que se remendaba sus propios calzones y se aderezaba las cuatro patatas y pocas más alubias con que se alimentaba cada día.

Tanto en el parlamento nacional como en los regionales, el Partido Socialista y Podemos han votado en contra de ampliar esas investigaciones a los casos que no corresponden a eclesiásticos, ¿por qué? ¿alguien tema algo? ¿hay algo que ocultar? Un acoso o agresión sexual es del mismo rango de delito cométase por quien fuere, porque “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Por otra parte, ¿dónde dejamos a la justicia, en manos de una comisión política? En democracia, la única justicia es la aplicada por los jueces y tribunales, de acuerdo con las leyes emanadas del Parlamento. Dedíquense los políticos a hacer leyes justas y los jueces a juzgar a quienes la transgreden.

Una vez más, todos los metros no tienen cien centímetros y, en este caso concreto, se usa como vara de mal medir a la iglesia católica, uno de los objetivos en el punto de mira de marxistas y comunistas.

Antonio CAMPOS

Etiquetas: , , , , ,

2 responses to “Abusos sexuales”

  1. Virginia López says :

    Horror me causa ver que la incidencia en estos atropellos es mayor en los padres, no lo podía imaginar.

    Es muy doloroso pensar que aunque menos casos, también puede hacerlo la madre, o uno de los abuelos.

    Visto lo cual, además de la ayuda y atención a la víctima, es importante saber que lleva a una persona a atropellar a alguien a quien debía proteger.

    En cuanto a religiosos o sacerdotes, aunque sea mínimo, es deleznable, y como los anteriores y todos los casos de violaciones, apartar al culpable, ponerle la pena correspondiente y estudiar estos comportamientos para ayudar a superar tal adicción.

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: