Reflotar empresas viables

En abril de este año que acaba, escribí un artículo sobre el Fondo de rescate a empresas estratégicas que creó el Gobierno de España con una dotación de 10.000 millones de euros, con el fin de ayudar a superar la crisis financiera que se ha producido en muchas de ellas con motivo de la pandemia por coronavirus que, en el preámbulo de la Ley en el BOE dice: “No se trata de medidas de rescate de empresas que no eran viables antes del estallido de la crisis de la COVID-19, sino de una forma de inversión en favor de la recuperación y crecimiento de aquellas empresas que, a pesar de atravesar dificultades financieras, resultan viables por disponer de un plan a medio plazo factible y un modelo de negocio idóneo”.

Se trataba de rescatar y reflotar empresas privadas, cuyos socios se han jugado su dinero y han perdido. Cuando todo iba bien y ganaban mucho dinero, no lo repartieron con los ciudadanos; pero si lo pierden en esta ocasión, sí vamos a ser todos los ciudadanos quienes lo perdamos.

Ahora conocemos que únicamente se han concedido 1.507 millones de euros, a las siguientes doce empresas: Air Europa y Plus Ultra, agencia de viajes Avoris, las cadenas hoteleras Hotusa y Soho Boutique Hotels, y el grupo hostelero Sehrs, la ingeniería Duro Felguera, las siderúrgicas Rugui Steel y Reinosa Forgings & Castings, el productor de tubos sin soldadura Tubos Reunidos, la tecnológica Airtificial y el grupo maderero Losán.

Muchos medios de comunicación claman contra el Gobierno por no haber concedido más ayudas financieras a otras empresas. Yo, por una vez, estoy de acuerdo con el Gobierno, que lo decía claramente en la ley: “empresas de resulten viables”.

Si todos sabemos cuál es la situación de Plus Ultra, que el digital Vozpopuli publicó con gran detalle, y se le concedió un préstamo bajo el paraguas de esta ley, ¿cómo deben estar las empresas que han solicitado ayuda y no la han conseguido? La pregunta del millón: Si fuera con su dinero particular, ese que tiene en el banco sin que les rente nada, ¿habría concedido usted estos préstamos?

En el ámbito financiero privado siempre se ha mantenido una máxima. No poner dinero bueno sobre dinero malo, lo que es lo mismo, más vale dar por perdido lo que ya has puesto que aumentar tu inversión en algo que sabes no vas a poder recuperar. El dinero es más peligroso que el plutonio, por lo que, si uno ha de ser muy prudente con el propio, mucho más ha de serlo con el ajeno y aún más si es de todos los ciudadanos españoles, que no somos conscientes de la realidad financiera en la que vivimos, queriendo trabajar menos horas cuando lo que había que hacer es lo contrario, subvencionando a gente que no piensa trabajar en toda su vida en vez de hacerlo a las empresas viables para que generen puestos de trabajo, poner leyes restrictivas a la propiedad e iniciativa privada en vez de fomentar la inversión de capital nacional y extranjero, porque  estamos hipotecando, al menos, a las dos próximas generaciones, con una Deuda Pública insostenible.

Hay que empezar a asimilar que muchas empresas están “muertas” desde antes de iniciarse el grave problema sanitario del covid, que con un capital mínimo y un apalancamiento exagerado, al albur del crecimiento comercial bancario, ya tenían graves problemas de estrangulamiento financieroy que en el momento que han reducido sus ventas y más cuando ha aumentado el precio de las materias primas, son insostenibles en el mercado; que hay sectores que nunca recuperarán la actividad ni el beneficio de dos dígitos anteriores; que hay diferentes trabajos que han muerto para siempre, como antes lo hicieron los fogoneros de trenes, los limpiabotas, los picapedreros, los faroleros o los carros que vendían cal por las calles; que, en general, no estamos preparados técnicamente para las nuevas habilidades que va a demandar el sector productivo; que las bases educativas que se están sentando tienen los pies de barro, no implican esfuerzo ni grandes conocimientos; y que en un mundo globalizado, la preparación, el precio del servicio y la calidad de la mano de obra, es fundamental para la permanencia en el empleo.

Los Planes de Desarrollo franquistas de los años sesenta, en el fondo, se basaban en la llegada de nueva tecnología extranjera, dado que la mano de obra era más barata que en otros países, se les facilitaban terrenos y ayudas de todo tipo y así la población a la que contrataba pasó de ser jornaleros a clase media. Eso es lo que está pasando ahora mismo en España, pero al revés. Sol, playa, mar, viviendas, industrias y multitud de servicios se obtienen en mejores condiciones en otros países.

En una economía de libre mercado, es higiénico que cada uno sea responsable de sus propias decisiones y pague, para bien o para mal, las asumidas en la gestión de sus empresas con su dinero.

Antonio CAMPOS

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