En el futuro, objetivo 2050

Un estudio de PwC del año 2013, con estimaciones del Banco Mundial en cuanto a evolución del PIB en billones de dólares USA, y análisis de tendencias demográficas, educación, inversiones, tecnología, etc, si no hay ninguna guerra mundial de aquí al año 2050, “ceteris paribus” cita textualmente, concluye con el siguiente cuadro económico, realizado por mí sobre los datos apuntados, en el que Europa pierde poder político, militar y económico, al que se ha añadido los datos reales del 2020.

Según las estimaciones del año 2013, China sería la primera potencia económica mundial, India el país que más crecería, suben las economías emergentes, BRIC, México, Indonesia, aparecen Nigeria y Vietnam entre los veinte países con más PIB del mundo, y España pasa del puesto doce al quince, con un incremento del 238,89% para el periodo. A destacar que entonces el objetivo estaba fijado en el tan manido actualmente año dos mil cincuenta, como si ese fuera el término de la vida en el mundo.

De forma casi simultánea, apareció el libro “Mercadona” del mallorquín Pau Morata Socias, profesor de marketing en diferentes escuelas de negocio, en el que dice que el sector alimentario y de distribución, debe hacer una apuesta a largo plazo preparándose para “la tercera guerra mundial sin armas”. ¿Se refiere a la revolución silente de las grandes migraciones de todos aquellos que, no teniendo nada que perder, necesitarán comer lo que sea y donde sea? En cualquier caso, parece traslucirse la idea de empobrecimiento.

Y no pensemos en fanatismos, luchas religiosas, cohetes que apuntan a no sé dónde, y en todos aquellos de cualquier sitio, lugar y pensamiento, cuyo ideario es la exclusión y/o aniquilamiento, físico o al menos intelectual, de los que no piensan como ellos.

Ni en el agua, el mayor bien escaso de uso común, que pasará a ser objeto de disputas en cualquier momento.

En España, desde el final de la II Guerra Mundial, el esfuerzo, y recompensa, de cada generación, ha sido una figura similar a lo que es una Campana de Gaus, cuya probabilidad de caída se ha acelerado últimamente, en una sociedad sobre la que el exministro socialista Jordi Sevilla dijo que “las clases media y baja ganarán menos y tendrán que ahorrar más para pagar los servicios básicos … / … en un contexto donde el reparto de espacios, iniciativas, tareas y responsabilidades entre sector público y sector privado, será diferente al que ha existido hasta el momento”. No sé si ya pensaba lo mismo cuando fue ministro y por eso duró tan poco.

Han transcurrido nueve años desde entonces, y salvo Estados Unidos, China y Alemania, el resto de los países han sido una gran decepción en el aspecto económico, y la evolución del PIB ha sido negativa en la mayoría de ellos.

En cuanto a China, Soros, que está en todas las “sopas” del mundo, ha advertido del “duro despertar que les espera a los inversores en ese país”, por la opacidad del mercado chino, la posible quiebra del mercado inmobiliario (Evergrande es la segunda compañía inmobiliaria más grande de China, con una deuda de 300.000 millones de $USA con proveedores y 300 bancos de todo el mundo, al borde de la quiebra financiera si no es ayudado por el gobierno chino) y la caída en cascada de los sectores a los que afectaría, de todos los países.

Y el Banco Central de Rusia publica un informe en el que pronostica una crisis financiera mundial en 2023 provocada por la carga de la deuda en la economía de todo el mundo, debido a la pandemia por coronavirus, que no tiene claro si estará totalmente controlado para esa fecha.

En esta ocasión, la mentira, o la equivocación, en la estimación prevista del Banco Mundial, es anterior a Pedro Sánchez, más globalista que él en el tiempo, en el fondo y en la forma. Una vez más, lleva razón el Dr. House, “todo el mundo miente”.

Mañana es tarde; si queremos dejar a las generaciones venideras alguna posibilidad de poder superar las previsiones descritas, intencionadas o no, que no son malas para España, pero tampoco buenas, hay que ponerse a trabajar ya, aunando criterios, pensando a medio y largo plazo, sentando unas bases de calidad, tecnológica, de desarrollo del talento, del conocimiento y del esfuerzo. Son los nacidos en democracia -con luces, no los nublados mentales- los que tienen que tomar ya el relevo, los que tienen que diseñar el futuro de sus hijos y nietos. Los que nacimos antes, y es difícil reconocerlo, estamos amortizados, buenos para un sanedrín consultivo, para “patriarcas del clan” cuando surja una discusión más allá de límites normales, pero las decisiones estratégicas tienen que empezar a ser tomadas por ellos. Porque, además, los que no son tontos -que hay muchos- están muy preparados y son muy responsables. Que Dios, o el dios de cada uno, les ilumine, que falta les va a hacer.

No quiero acabar con melancolía; es más, desearía que fuera con la ilusión y esperanza que aquellos que nacimos antes de los años sesenta, lleguemos vivos y en buen estado a la mitad del presente siglo. ¿Saben que los laboratorios ingleses Glaxo Smith Kline parece que están desarrollando la “píldora milagro” que podría alargar la vida hasta los 150 años? ¿Y cuál es la base de las investigaciones? El vino tinto. Según datos que me facilitaron en FENAVIN, el consumo medio por persona en España está muy por debajo de los países desarrollados, y eso que tenemos el mayor viñedo del mundo, La Mancha. Con cuidado, con moderación y en el momento adecuado, hay que beber más vino, que alarga la vida.

Antonio CAMPOS

Publicado en PUERTA DE MADRID el 01-10-2021

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