Terrorismo islamista

Artículo publicado el 18-11-2015.

Actualizado al 29-08-2021

Desde el atentado contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York en septiembre del 2001, se han venido sucediendo ataques islamistas yihadistas de forma continuada.

El yihadismo es un neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del islam, caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una supuesta yihad, a la cual sus seguidores llaman “guerra santa” en el nombre de Alá.

Los datos que dispongo, actualizados al 31-12-2020, son los que siguen a continuación. En el apartado “heridos”, en dónde no figura cifra alguna no significa que no hubiera ninguno, sino que yo no tengo datos fehacientes de ello.

Son atentados terroristas, asesinatos puros y duros, sin clemencia, sin distinción de nada ni de nadie, contra cualquier persona que consideren “infiel” por no seguir sus dictados, solo por el hecho de querer implantar su dictadura religiosa del primer medievo, abluciones porque no se lavaba nadie, comer con la mano contraria a la que se limpiaban el trasero en su reubicación de los dátiles del desierto y no comer ciertos animales porque entonces tenían triquinosis.

Y no se tratan de “hechos aislados” como algunos quieren hacernos creer, es una guerra expansionista que se ha infiltrado en pleno centro de Europa, el continente al que han llegado en silencio, haciéndose los mártires y abusando de la democracia, que les permite hacer, decir y vivir de una forma impensable en sus países de origen.

El último atentado yihadista se ha producido mientras reescribo este artículo: 170 fallecidos y 150 heridos en el aeropuerto de Kabul, objetivo civil claro, sin remordimiento de conciencia ni miedo a que nadie les llame no democráticos ante la muerte de  víctimas colaterales, mientras los ejércitos de todo el mundo abandonaban, derrotados, Afganistán, cuyas tierras han quedado regadas con sangre de todas las naciones, 102 de ellas españoles, y miles de millones de euros y dólares tirados en la consecución de la nada, en una contienda en la que yo estaba empezando a pensar que los artilleros y aviadores europeos y estadounidenses deberían volver a la academia, pues con bombas teledirigidas (margen de error de dos metros) y aviones de última generación de disparo laser (margen de error tendente a cero), producían pocas bajas al enemigo y mucha agitación global en contra del belicismo. Es lo que se llama la presión mundial provocada por los progresistas de salón, que no son conscientes reales del peligro en el que se encuentra la civilización occidental. Si lo miramos en términos comparativos, es mucho más fácil y barato matar a inocentes por parte de los radicales, que mantener el orden mundial por parte de los países democráticos.

En el año 2014 dejaba yo escrito: Seamos conscientes que en estos momentos se está produciendo un genocidio religioso islamista, asesimahomato, que Mesopotamia no está tan lejos como nos figuramos se encuentra, que el IS ha declarado la guerra a los Estados Unidos, o sea, mundial, que ya se han unido en un frente común Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Australia, Turquía, Italia, Polonia y Dinamarca, que se trata de la ideología más peligrosa desde el nazismo y el holocausto judío, y que en un mundo global, todo nos afecta a todos.  Lo que es lo mismo, aunque no lo queramos reconocer, estamos en guerra, en un país en el que solo el 16% estaría dispuesto a luchar ante una agresión extranjera, según sondeo del CIS en su momento.

Es ahora, siete años después, cuando el enemigo lo tenemos ya en casa, cuando lo vemos cerca, cuando el miedo resbala por nuestra propia piel, cuando empezamos a ser conscientes del verdadero problema que suponen estos desalmados, cuando el Gobierno y la prensa con él colaboracionista, reconocen que, efectivamente, estábamos en una guerra, sobre la que no he visto ni oído voces musulmanas relevantes condenando todas estas viles actuaciones.

En cuanto a los españoles, parece que hay una parte que, a cambio de muertos, quiere repartir besos y flores. Espero que, Dios y Alá no quiera, si llegan a su tierra prometida de Al Ándalus, sean a sus madres, mujeres e hijas a las primeras que pongan el burka y a ellos los primeros que los orienten mirando a la Meca, Makka, Digna para los musulmanes.

Abu Muqatil, uno de los dirigentes del Estado Islámico, asegura, en un mensaje dirigido a sus militantes en Europa, que los atentados son sencillos de cometer en el Continente, donde es fácil adquirir armas y todos los «cruzados» (cristianos) son objetivos. Anuncia que cuando logren conquistar estos territorios, las mujeres y los niños serán vendidos en los mercados. (Mediterráneo Digital).

«Yo les llamo a seguir el método de los hermanos que ejecutan operaciones en Europa. Las armas son fáciles de adquirir en esos países. Confíen en Alá. También les digo que no busquen objetivos específicos. No hay que matar a nadie en concreto, sino a todos. Los kuffar (infieles) europeos son todos objetivos. No te canses en buscar objetivos difíciles».

«Anuncio que con el permiso de Alá pronto se verá su bandera aleteando en el Palacio del Elíseo. El Estado Islámico está cerca ahora. Entre nosotros y ellos está el mar. Con el permiso de Alá, la marcha está avanzando. Sus mujeres y niños serán vendidos por nosotros en los mercados del Estado Islámico».

España es uno de los países más expuestos a futuro en esta guerra. Michel de Notredame, Nostradamus, francés, 1503-1566, realizó una serie de profecías en lenguaje críptico, que han sido estudiadas en todo el mundo y en todas las épocas. Uno de los más divulgados es el estudio realizado por Jean Charles de Fonstbrune en 1980, traducido al español por Manuel Serrat Crespo. Según esta traducción, serían Granada, Sevilla, Córdoba, León, Zaragoza, Barcelona y Baleares, las ciudades directamente atacadas por los musulmanes invasores.

Como los yihadistas que no se inmolan aprenden rápido, los que se inmolan no sé con qué parte de las muchas en quedan sus cuerpos van a disfrutar de las vírgenes del paraíso, cualquier posible futuro atentado no será en un campo de futbol que saben que son registrados concienzudamente al entrar, pero no se puede descartar la Alhambra de Granada, una corrida de tronío en la Monumental de Sevilla, un partido de baloncesto entre el Barcelona y cualquier equipo puntero europeo, el Metro de Madrid en el próximo clásico de futbol Real Madrid – Barcelona, un acto católico en la Basílica del Pilar en Zaragoza, fiestas en León a primeros de diciembre, o el día de la Constitución en cualquier lugar de España.

¿Qué pasaría entonces? ¿Nos uniríamos todos sin distinción de ningún tipo? ¿Acudiríamos en defensa del futuro de nuestros hijos y nietos? ¿Nos limitaríamos a condolencias y lazos negros? ¿Estaríamos dispuestos a combatir y morir en defensa de la libertad y la democracia? Confío que no tengamos que llegar a ese momento, pero tengo claro que si queremos la paz, debemos estar preparados para la guerra.

Antonio CAMPOS

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