Para que no te fíes ni de tu padre

Es muy difícil, por no decir imposible, que un púgil, del peso medio, sin doparse ni tener amañado el combate, gane a una familia de orangutanes; ese púgil ha sido Salvador Illa, ganador a los puntos, pero descalificado por la mayoría absoluta de los partidos independentistas (ERC, JUNTS y CUP) que alcanzan el 54,8% de los parlamentarios en las elecciones autonómicas celebradas el pasado 14 de febrero en Cataluña. Quien sí ha ganado claramente ha sido Pedro Sánchez, que ha conseguido dividir a la derecha: Debacle histórica de Ciudadanos, -el “centro” nunca ha tenido verdadero futuro en nuestra democracia, desde los tiempos de los cristianos demócratas, UCD, CDS, UPyD y ahora Ciudadanos- y del Partido Popular, que no tiene un discurso nítido porque quiere ser lo que no es. Y aparece VOX con mucha fuerza -votos origen en Tabarnia- con quienes tendrán que entenderse PP y CD si algún día quieren tener la posibilidad de llegar al poder.

Si los independentistas mantienen lo que han escrito, suscrito y firmado, aunque ERC (Junqueras) y JUNTS (Puigdemont) no se aguanten mutuamente, -la candidata de Junts per Catalunya a la presidencia de la Generalitat, Laura Borràs, había declarado que en caso de victoria independentista, activaría su plan para proclamar la independencia- habrá un gobierno de ese cariz. La otra alternativa es que el PSC le de la presidencia a ERC, aunque Illa dijo que no pactaría con los secesionistas, para que sus acuerdos sigan vivos y le permitan a Pedro Sánchez seguir como presidente del Gobierno de España. Porque ya saben, todos estos “mienten más que parpadean”.

Como no hay peor astilla que la de la misma madera, Podemos y Pablo Iglesias han hecho campaña en Cataluña para que el candidato del PSOE, Salvador Illa, no ganase las elecciones, proponiendo “una Constitución para la república social catalana, democrática y ambientalmente justa que comparta soberanías en el marco de la república plurinacional”, “una hacienda propia” y “tener plena soberanía en materias de competencia exclusiva y compartir soberanías tanto con el Estado español como con la UE”, o sea, acabar con el Régimen del 78 que tanto nos costó conseguir.

Nadie puede llamarse a engaño porque tanto los independentistas como Podemos muestran sus cartas de forma abierta, sin complejos y con la complicidad del silencio de los socialistas que han vuelto al marxismo. Los catalanes dicen “o caixa o faixa” y están dispuestos a poner cincuenta mil muertos para conseguir sus objetivos.  

Pablo Iglesias, Podemos, ha registrado en el Congreso de los Diputados una proposición de ley para derogar los tipos penales de injurias a la Corona, el de enaltecimiento del terrorismo y las ofensas contra sentimientos religiosos.

El primer frente abierto es contra la monarquía, principal objetivo a derrocar para poder fraccionar España. Se pretende eliminar los delitos contra la Corona, recogidos en los artículos 490.3 y 491 del Código Penal. “Esta especial protección de la más alta institución política del país, en cuanto que ostenta la Jefatura del Estado, constituye un verdadero ataque contra la libertad de expresión. En un sistema democrático cuanto más poder tiene una institución mayor ha de ser la exposición a la crítica legítima por parte de la ciudadanía. De otra manera no se entiende la libertad política ni la democracia”.

Además, Podemos también quiere despenalizar las “injurias al Gobierno de la Nación, al Consejo General del Poder Judicial, al Tribunal Constitucional, al Tribunal Supremo, o al Consejo de Gobierno o al Tribunal Superior de Justicia de una Comunidad Autónoma y a los Ejércitos, Clases o Cuerpos y Fuerzas de Seguridad”.

En segundo lugar, quieren derogar el delito de enaltecimiento del terrorismo, recogido en el artículo 578 del Código Penal. El secretario general del PCE y diputado de Unidas Podemos, el comunista Enrique Santiago, secretario general del PCE y diputado de Unidas Podemos, ha reconocido que presentan esta proporción de ley para que sea tramitada por la vía rápida “por la urgencia de la prisión de un cantante”, en referencia al rapero Pablo Hasél, condenado a nueve meses de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo e injurias y calumnias a la Monarquía y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Más claro, agua; cuando una ley no favorece a uno de los nuestros, cambiamos la ley y no pasa nada. Ahora se entiende aquel twitter de Pablo Iglesias: “Ojalá una bomba ahora en Colon. ¿Dónde están los terroristas cuando se necesitan?”

Y en cuanto a las ofensas contra sentimientos religiosos, exige acabar con el artículo 525 del Código Penal. “En un Estado aconfesional no han de primar los sentimientos de unos ciudadanos frente a otros. Lo único que habría que proteger es la libertad religiosa como derecho fundamental. En este sentido la legítima crítica contra las religiones, dogmas y creencias está amparada por la libertad de expresión”. Pero mientras se derriban cruces cristianas, ningún lobezno podemita tiene arrestos ni para pasar por delante de una mezquita.

Hay que añadir las declaraciones de Pablo Iglesias, vicepresidente del Gobierno de España, diciendo que “en España no hay normalidad democrática”, él, que esta cuestionado por tener causas pendientes por los fondos recibidos de Venezuela e Irán, por tener abiertos procedimientos sobre uso y abuso de fondos de su partido, por usar dinero público para pagar a su niñera, por el “caso Dilma”, todo ello, por supuesto, presuntamente, hace que una vez más, seamos el hazmerreír de Europa. Solo una persona del Gobierno, la ministra Margarita Robles ha contestado de forma contundente:  “Tenemos derecho a sentirnos muy orgullosos de esta democracia plena, de las mejores del mundo. España es un ejemplo”.

Todo esto está sostenido por un pequeño número de personas que, con el consentimiento del verdadero malo de la película, que lo consiente y que es Pedro Sánchez, condicionan a cuarenta y siete millones de españoles. Entre ellos, los que se relacionan en el gráfico siguiente, con el bagaje de contribución que se indica a la Seguridad Social.

Abundando en el trabajo y la capacitación de nuestros gobernantes, la ministra Irene Montero, en respuesta por escrito al Congreso de Diputados, se niega a revelar qué funciones desarrollan sus nueve asesores: “Las funciones no pueden ser especificadas, pues se trata de funciones de asesoramiento en diversas materias propias del departamento”.

Estos personajes no han dado ni “sombra al botijo”. En las corridas de toros, “el ayuda” lleva un botijo para que el maestro beba agua y se lave la cara y las manos cuando lo necesite; el botijo debe estar a la sombra, para que el agua esté fresca; bueno, pues estos no saben ni ponerse para que le dé sombra al botijo. En el fondo, Pablo Iglesias lleva razón, la democracia en España son unos cabestros dando escolta y custodia a un astifino semental de la ganadería de Victorino, jabonero, escurrido, badanudo, espumarajo por la boca, encorvado y paticorto, que se viene arriba cuando lo pican y que no saben torear “las figuritas”, necesitándose un espada curtido y placeado, asomándose al balcón para matar mediante una buena estocada, siendo aplaudido por toda la plaza, de Oriente hasta Occidente, de Levante a Poniente, de Norte a Sur, de Este a Oeste.

Siento decirlo, pero desde que Zapatero abrió “la caja de Pandora”, los españoles estamos cada vez más distantes, una pithos cerrada por la Transición que al abrirla escaparon todos los males del mundo.

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