Democracia venezolana

Ha habido elecciones democráticas en Venezuela. Con 29 millones de habitantes, 21 millones de ellos con derecho a voto; aunque los datos varían según qué fuentes consultes, han votado el 31% de los electores, y ha ganado Nicolás Maduro con el 67% de los votos. Aproximadamente 4,5 millones de personas, el 15% de toda la población han elegido la nueva Asamblea Nacional y presidente a Nicolás Maduro.

Comparo esta votación con las que se hacían en España con Franco, que eran tan democráticas como estas de Maduro, con la diferencia que Franco obtenía más del 90% de los votos, lo que quiere decir que lo querían más entonces que a Maduro ahora.

Lo peor de todo no es errar, que todos lo hacemos alguna vez en nuestra vida; lo peor es persistir en el error. Y eso es lo que le pasa al Tonto de Babia, que ha resultado no ser tan tonto, porque de abogado de toca sin usar, ha pasado a tener unos signos externos de rico, supongo que propiciado por su agenda como expresidente del Gobierno de España.

Va mucho por Venezuela, y en esta ocasión como “observador imparcial” en las elecciones celebradas, no de forma oficial como representante de la Unión Europea ni de España, y ha salido diciendo que “Lo cierto es que va a haber un Gobierno, lo cierto es que va a haber una Asamblea y de una u otra manera se va a trabajar con esa realidad institucional”  y que “el régimen bolivariano debería ser reconocido por todos los países del mundo”.

Las dos caras de la moneda. Diosdado Cabello, “número dos” del régimen y presidente de la Asamblea Constituyente, defendió a Zapatero en su programa de televisión y atacó a Felipe González: “Felipe lo que quiere es un golpe de estado”.

Por el contrario, once miembros de la opositora Asamblea Nacional de Venezuela, liderados por Juan Guaidó, recuerdan al exjefe del Ejecutivo español que ellos son “la voz legítima del pueblo venezolano al que se le usurpó la democracia” mientras que Maduro representa “una dictadura cada día más decadente, abusiva y cruel” con la que él “está colaborando abiertamente”. “Para nosotros sólo es un aliado del usurpador que nos oprime, que nos persigue, que nos asesina”. Y se preguntan “¿Toleraría usted unas elecciones en España con PSOE, PP, Vox y Ciudadanos prohibidos o perseguidos?”. Y terminan con “Para nosotros la distinción verdadera está clara: es la que separa a los demócratas de los sátrapas. Lamentamos que usted se haya situado, ya sin ningún maquillaje, en la defensa de los segundos”.

Zapatero fue quien inició en España la demolición de la Transición y “resucitó” a muertos enterrados muchos años atrás, abriendo heridas que considerábamos cerradas. Alumnos aventajados, que han superado al maestro, son el presidente y vicepresidente del actual Gobierno de la nación quienes, inexplicablemente para los profanos, no alcanzamos a comprender por qué el trato de favor que se le dispensa a Maduro, a sus emisarios y al régimen bolivariano imperante en Venezuela, donde hay un salario mínimo mensual de 4,6 $USA al cambio oficial, después de dos ajustes salariales en lo que va de año.

Maduro se mantiene en el poder con la indispensable ayuda del Ejército, bien pagado y dotado por el régimen. Fue asesorado política y económicamente por personas que hoy forman la élite de Podemos y marcas desgajadas de ellos por luchas internas de mando, llegando alguno de ellos a decir: “”Qué envidia me dan [los españoles que viven en Venezuela], es muy interesante vivir en un país como éste, en el que se están produciendo bastantes cambios y transformaciones que pueden convertirse en un ejemplo democrático para los ciudadanos del sur de Europa”; los sanchistas mantienen magníficas relaciones con ellos y, lo peor de todo, personas que lo han vivido sobre el terreno en aquel maravilloso país, dicen, avisan y ponen en guardia a todo aquel que quiera oírlos, que la España actual es exactamente igual a como empezaron allí, haciéndose con el poder ejecutivo, legislativo, judicial, de los medios de comunicación, depurando el ejército y quedándose solo con los adictos, devaluando la moneda, asumiendo más y más deuda pública a pagar diferida en el tiempo con petróleo y haciendo a la población esclava de las subvenciones.

A veces la realidad supera a la ficción, por lo que los españoles no deberíamos olvidar la pregunta y la afirmación realizada a Zapatero por los miembros opositores venezolanos, de las que se dejan constancia en párrafos anteriores.

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