Deterioro nacional

El deterioro sanitario por la pandemia del coronavirus y las medidas tomadas tanto por el Gobierno de la Nación como por las Comunidades Autónomas, nos han llevado a una situación económica muy preocupante en España.

La actividad privada, autónomos, PYMES y grandes empresas, de todos los tamaños y sectores, han visto reducidos sus ingresos de una forma considerable, hasta tal punto que muchos han tenido que cerrar, otros cerrarán en los próximos meses, y todos reclaman ayudas y subvenciones.

Todos esos que demandan subvenciones, olvidan un pasado muy reciente en el que no han sido previsores ante cualquier crisis que pudieran llegar, explotando al máximo “el becerro de oro” como si no fuera nunca a tener fin.

Sector turismo: Bares, restaurante, hoteles, discotecas, ocio nocturno. ¿Qué han hecho cuando sí ganaban mucho dinero, han reforzado los fondos propios, han ahorrado para cuando llegasen malos tiempos? ¿Y con el dinero negro que se genera en esas actividades, en los que no dan factura ni tikets? ¿Nunca han pensado que no se puede vivir un año completo trabajando solo seis meses, con precios mucho más caros que en otros países que han entrado en competencia directa como destino del turismo mundial?

Sector cinematográfico: Los que han ganado mucho dinero anteriormente, se quejan; los que han dirigido películas que solo han visto su familia y cuatro amigos, se quejan. Un tal Eduardo Casanova dice que “al presidente del gobierno le pediría más dinero para hacer nuestras películas. Necesitamos dinero. Para que siga existiendo el cine español, necesitamos dinero público para nuestras películas”, cuando el 77% de las películas estrenadas recauda menos de 10.000 euros, de modo que la ruina taquillera solo se sostiene gracias a las subvenciones millonarias que recibe, más importe global anual que la recaudación de todas las películas españolas juntas.

Cantantes, actores, actrices, toreros: Muchos son ricos; otros riquísimos; algunos, probablemente más de uno, han dilapidado el dinero ganado, otros no tienen categoría profesional para ganar dinero. Pero todos, quieren más subvenciones.

Feriantes y ocio itinerante: Mucho dinero negro cuando las cosas han ido bien, ¿y ahora? Pues también piden subvenciones.

Sector construcción: Pelotazos con terrenos a recalificar, iban a hacer ricos a muchos. Petó, ellos se fueron de rositas y el problema lo traspasaron a los bancos. Ni el sector ni los bancos han aprendido, otra vez precios desorbitados, crecimiento de la morosidad, cada vez más dificultades para recuperar la propiedad hipotecada, constitución de una sociedad limitada por promoción, que suspende pagos cuando termina de entregar las viviendas, toma sus grandes beneficios y si sale mal, no hay nadie a quien reclamar. Ahora no se venden viviendas, y menos aún locales comerciales; y también piden ayudas.

Prensa y medios de comunicación: El que no está subvencionado, no sobrevive. También quieren más dinero público.

Existen muchas empresas, pequeñas, medianas y grandes, que han recibido el aval del Estado para refinanciar su deuda; unas cuantas saldrán adelante porque están bien gestionadas y el actual es un problema circunstancial; pero otras muchas, con un capital mínimo, morirán por el camino porque, desde su fundación, son negocios sin futuro; y lo pagaremos, como las subvenciones, todos los españoles.

El panadero de la esquina, la tienda de retales, el fontanero, el bar familiar, el churrero, y así millones de mini negocios cuyo único objetivo es comer cada día, para esos no hay ayudas, que cierren, que sale más barato pagarles el paro durante el resto de su vida, porque suelen ser personas de cierta edad que llevan ganándose así el pan diario con el sudor de su frente desde hace muchos años.

Nuestros gobernantes han de tener claro varias cosas:

-Quien produce riqueza, genera beneficio y paga impuestos, es la empresa privada; cualquier intento de nacionalización o injerencia gubernamental, solo tiene un nombre: marxismo-comunismo.

-Las subvenciones y ayudas a fondo perdido, es dinero que tenemos que pagar todos los españoles, incluidas próximas generaciones. Por ello, hay que separar el trigo de la paja: Ayudar a las empresas con futuro y mantener esos puestos de trabajo, y dejar caer a las que van a ser una fuente permanente de conflictos, deudas y liquidación final, debiendo asumir sus socios que han perdido su dinero, como lo ha hecho el que invirtió en Bolsa cuando el IBEX estaba a cinco dígitos medios.

-La sanidad se paga con dinero, público o privado. Formamos unos médicos de élite, que necesitan las notas más altas para poder cursar esa carrera. Y cuando los tenemos formados, los dejamos ir a otros países porque cobran mucho más que en España. Exportamos médicos preparados porque se les paga poco, e importamos inmigrantes ilegales a los que se les paga por no hacer nada.

-La situación en Madrid es alarmante en el asunto del coronavirus. El origen es el traspaso de responsabilidades a las CCAA’s que el Gobierno hizo en esta materia una vez terminado el Estado de Alarma, por las presiones de catalanes y vascos independentistas, que se creen capaces de solucionar todos los problemas, eso sí, con el dinero de España. Nadie puede pensar que una determinada región administrativa, alguna con menos población que varias ciudades del cinturón de Madrid capital, no quede contaminada por el tráfico habitual nacional o internacional, el virus no entiende de fronteras. Una vez más, PSOE y PP han de ponerse de acuerdo, priorizando el bien general en detrimento del personal, actuando inmediatamente de forma firme y medidas contundentes.

-Se está cumpliendo la predicción de Alfonso Guerra: “Ahora hay una manera de atacar la Constitución sin mencionarla, que es intentar el derribo de la Monarquía y la unidad territorial”, y del peligro que suponen siempre los partidos independentistas: “los nacionalistas no conciben que un patriota no sea nacionalista. A mí no me gustan los nacionalismos de ningún tipo. El nacionalismo europeo produjo 75 millones de muertos y otras tantas personas lisiadas”.

-El Gobierno ha impedido la presencia de SM el Rey Felipe VI en Barcelona para presidir la entrega de despachos de los nuevos jueces, como históricamente se venía haciendo, para no ofender a los separatistas que dicen “no tener rey”, como si el Jefe del Estado no lo fuera de esa Comunidad Autónoma; y cuando un Magistrado grita “Viva el Rey” y los jueces rompen en aplausos, el ministro de Justicia (otra decepción de sometimiento integral), creyendo que estaban los micrófonos cerrados, dice que “se han pasado tres montañas”.

-A mes a mes catalán, el previsible indulto a los políticos catalanes presos (sin arrepentimiento y con ánimo de volver a delinquir) y el próximo cambio del Código Penal en cuanto a rebajar las penas por sedición y rebelión, todo ello para no “molestar” a los catalanes (una parte, que con los que también se sienten españoles nadie habla ni cuenta con ellos) y obtener su voto favorable a los PGE y puedan mantenerse en el poder Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

El Gobierno está demostrando que ha alcanzado su nivel de incompetencia en los temas sanitarios -a la cabeza de contagios y muertes en Europa- y económicos, que desde el fatídico 8-M hasta hoy, han ido a peor y, además, no se le ve solución a ninguno de los dos a corto plazo. Y políticamente está empezando a crearse un caldo de cultivo de impredecibles consecuencias, ante lo que la ciudadanía solo tiene un ramo de claveles, que en España es sinónimo de fiesta, inspira coplas, adorna ojales, tiñe de rojo la arena de las plazas de toros y es una de las flores más populares del país.

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