Agonía democrática

El primer Consejo de Ministros celebrado después de las ¿vacaciones?, ha sido una decepción de liderazgo político en España. Amparado en que “España es casi un estado federal” y en el “traspaso de competencias que tienen las Comunidades Autónomas”, recalcando que el Estado autonómico “no es un invento de quita y pon”, por lo que su apuesta pasa por “fortalecer el estado autonómico” frente a quienes en el confinamiento le acusaban de centralizar el Estado, como hacían los partidos independentistas, que yo, malpensado que soy, traduzco como un adelanto del Estado Plurinacional Republicano que, de forma unívoca, quieren establecer los comunistas de Podemos y la marxista parcial del PSOE, el Gobierno Central hace el “Don Tancredo”, quedando para recapitular estadísticas, que por cierto no cuadran ninguna entre las facilitadas por las Autonomías y sus refundidos, y para poner a disposición de las CCAA la posibilidad de declarar el Estado de Alarma por territorios con el presidente autonómico correspondiente como “máxima autoridad”, medida que ya han cuestionado prestigiosos juristas sobre su inconstitucionalidad, aunque el Consejo de Ministros la apruebe y el Congreso de los Diputados la ratifique.

Reconoció que la evolución de la pandemia en España “no es buena y hay que atajarla” ante el fuerte incremento de casos durante el último mes, habiendo llegado ya a más de medio millón de contagios desde que empezó el tema, el primer país de Europa en términos absolutos. Puntualizó que “la situación de nuestro país no es homogénea” en todo el territorio dado que “hay comunidades autónomas y provincias que parecen haber logrado mayor eficacia” en la detección de casos y en la reducción de positivos. Evidentemente, imagínense diecisiete generales dirigiendo al mismo tiempo una sola batalla, cada uno arrimando el ascua a su sardina, dando instrucciones al cabo furriel de facilitar mantas y comida solamente a la División a sus órdenes, cada uno con unos planos distintos y disparando a discreción dónde le parezca bien a cada soldado.

La primera ola de la pandemia nos pilló casi desprevenidos, y digo casi porque hay mucho que hablar e investigar sobre en qué fecha y circunstancia se tuvo constancia fehaciente del tema, como dejo reflejado en mi libro UN CUENTO GUBERNAMENTAL, ya en el mercado.

Pero ahora no hay justificación posible si no se han puesto ya los medios humanos, técnicos y de toda índole para controlar esta nueva ola de contagios, de compra de material, de preparación hospitalaria, de control de las residencias de ancianos, de ampliación de UCI’s, en defensa de la vida de los españoles, muchos de ellos mayores, que son los que han trabajado toda su vida de sol a sol, trajeron la democracia a España y lucharon para que nosotros hayamos tenido el estado de bienestar que hasta hace poco disfrutábamos.

El Dr. Pedro Cavadas, que fue uno de los primeros que avisó de la peligrosidad del coronavirus antes que el Gobierno tomara ninguna medida, ha dicho hace unos días que se ha sumado a la petición de varios expertos de realizar “una auditoría en regla” para valorar qué ha hecho España para estar entre los países donde el virus más ha afectado, que debe estar liderada “por técnicos de los de verdad que no tengan ningún peaje político ni económico que pagar, ya que eso prostituye completamente los resultados”.

En cuanto al futuro, “No parece que vaya a acabar esto muy bien. No ha sido el virus, sino la respuesta, lo que ha provocado un empobrecimiento en España” …. “primero se vacunará a la parte rica de la población mundial”, además de advertir que hasta que todos estén vacunados pasarán años: “Las partes pobres del mundo se vacunarán mucho más tarde y eso hará que la pandemia siga una evolución asimétrica en todo el mundo” …. es fundamental acostumbrarse a la presencia de la COVID-19 en los próximos años y que “el problema fundamental va a ser más económico que sanitario. Es más nocivo el resultado del mal manejo de las medidas para combatirlo que el virus en sí mismo, ya que es de baja mortalidad” …. “la sanidad se paga con dinero y si destruyes el tejido económico, luego no tienes recursos sanitarios para combatir la enfermedad, por lo que, en algún momento, hay que priorizar uno de los dos”.

Fuente, Diario AS del 31-08-2020: “El The New York Times sacaba a la luz un artículo acerca de la situación en España y las prioridades que han dado en este desconfinamiento, situando al “fútbol, las playas, las corridas de toros y las discotecas” por delante de “la educación de millones de estudiantes”. En el artículo se comenta cómo España ha desaprovechado el tiempo en el que ha permanecido confinada, además de señalar que han ignorado las advertencias, provocando que, a falta de unos días para el inicio del curso escolar, la situación se haya descontrolado. “España se enfrenta ahora al peor rebrote de Europa”, señala su autor, que apunta que se producía después de que el país atravesase una de las peores primeras olas de contagios.

La educación española requiere de cambios, y el autor apunta a un “revolución educativa a la portuguesa, empezando por la formación, valoración y justa remuneración de los profesores en quienes confiamos la tarea de preparar a nuestros hijos. La modernización de escuelas y universidades, aparte de medios, necesitará de una reformulación desde cero de los planes de estudio y los métodos de aprendizaje. Urge hacer sitio al pensamiento crítico, la creatividad, el debate racional, el civismo y las humanidades”.

El intento de salvar la economía del país mediante una de las principales fuentes: el turismo; resultaba complicado si no se tenían en cuenta otros factores como la “dejadez y la irresponsabilidad”. El ocio nocturno no fue de ayuda, y es que era uno de los focos de contagio principales. A ello le acompañó la autorización para realizar múltiples celebraciones de toda índole, que acabaron con Pedro Sánchez saliendo entre aplausos, señalan en el periódico neoyorquino”.

 

Alejandro Santos Rubino on Twitter: "#PortadaDelDía | Trump, Putin, Xi  Jinping, Erdogan, Maduro, Ortega... Dos portadas recientes, una de  @ForeignAffairs y otra de @TIME, muestran una democracia en agonía.  ¿Alguien podrá defendernos?…

 

Cuando el Gobierno debería estar inmerso casi en exclusiva con el tema del coronavirus y de la situación económica, que podría llevar a algaradas en las calles a corto plazo, el VP Pablo Iglesias está obsesionado con acabar con la Monarquía, acusándola de “sobornos de la Casa Real”, impulsa una ley que obligue a Felipe VI a ir al Parlamento y permita inhabilitarle, y habla y no para de efectuar un referéndum sobre la Monarquía: Ya se ve como Presidente, o Primer Ministro de la III República, apoyado, como no podía ser de otra forma, por proetarras, independentistas, radicales y anticonstitucionalistas.

Y se inventa un nuevo delito, aporofobia, neologismo que identifica el odio o el miedo a los pobres e impecunes, siendo el acusado quien debe demostrar su inocencia. Para estas leyes dictatoriales en la que la carga de la prueba es del acusado, nos valían las de Franco.

Coronavirus, economía, Podemos y sus socios enemigos de España, podría ser un cóctel de hambre y miseria en pleno siglo XXI en Europa, que es reticente a dar el dinero del rescate pactado mientras siga Pablo Iglesias en el Gobierno y en el CNI. Tanto PSOE como PP deberían moverse de su “posición más favorable” para que el primero gobernara en minoría, previa modificación de los PGE a los acuerdos y exigencias de la Unión Europea, si no queremos prolongar la agonía democrática a la que en estos momentos estamos abocados.

 

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