D. Juan Carlos I

Ayer día tres de agosto el Rey Emérito D. Juan Carlos I comunicó a su hijo, el Rey Felipe VI, su decisión de trasladarse, en estos momentos, fuera de España, con el siguiente texto:

CASA DE S.M. EL REY

COMUNICADO DE LA CASA DE S.M. EL REY

 Su Majestad el Rey Don Juan Carlos ha dirigido a Su Majestad el Rey la siguiente carta:

“Majestad, querido Felipe:

Con el mismo afán de servicio a España que inspiró mi reinado y ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada, deseo manifestarte mi más absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones, desde la tranquilidad y el sosiego que requiere tu alta responsabilidad. Mi legado, y mi propia dignidad como persona, así me lo exigen. Hace un año te expresé mi voluntad y deseo de dejar de desarrollar actividades institucionales. Ahora, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como Rey, te comunico mi meditada decisión de trasladarme, en estos momentos, fuera de España. Una decisión que tomo con profundo sentimiento, pero con gran serenidad. He ido Rey de España durante casi cuarenta años y, durante todos ellos, siempre he querido lo mejor para España y para la Corona. Con mi lealtad de siempre.

Con el cariño y afecto de siempre, tu padre.”

 

 

Por todos es conocido que esta decisión se produce por las presiones políticas recibidas por un regalo dinerario que le efectuaron con motivo de su intervención y contactos por un contrato de obra con Arabia Saudí, por parte de dicho país. A partir de ahí, una de las muchas queridas que el rey Juan Carlos ha tenido en su vida (los Borbones llevan fuego sexual en su sangre), ha denunciado públicamente los hechos y sus consecuencias fiscales y, una vez más en España, los juicios paralelos interesados se han antepuesto al fallo judicial.

Juan Carlos, nos guste o no, fue quien trajo la democracia a España después de la muerte de Franco. Si él (y Estados Unidos) no lo hubiera querido, el franquismo y el ejército de aquella época, hubiera hecho fracasar los intentos de los políticos democráticos y el cambio que, empezando por el suicidio político que llevaron a cabo los Procuradores en Cortes de Franco, nos llevó a la Transición y a la democracia. Como tal pasará a la historia, y por cuarenta años de paz y convivencia entre todos los españoles.

¿Ha pecado? Mucho, como todos. Con la entrepierna, constantemente, pasando por sus armas a lo mejorcito del momento, muchas de las que parece que no han roto un plato en su vida. Con la remuneración por su intercesión en negocios, también; cuentan que en una ocasión Felipe González le dijo algo así como que ya estaba bien cierto porcentaje. Que todo el mundo mundial conocía estas cosas, que había oído hablar de ellas, y callaba, también. Como que también se conocían las comisiones que pagaban ciertas empresas porque les adjudicaran obras, construcciones, suministros, servicios y hasta por aligerar el tiempo de pago de las certificaciones por parte del Estado, a nivel estatal y autonómico; y estas no eran al Rey, sino a los políticos.

Tenemos ahora mismo sobre la mesa tres rumores, que veremos si acaban como D. Juan Carlos: La historia de los Pujol, los ERE’s de Andalucía y los presuntos contactos y recepción de fondos por parte de Podemos de Irán y Venezuela, directa o indirectamente. Como en otras ocasiones, sigo reclamando que el metro tenga cien centímetros para todo el mundo.

Juan Carlos ha tenido muchos errores y, probablemente, sea cabal el fin previsto. Pero no por ello hay que dejar de reconocer los muchos servicios que ha hecho a España, y su autoridad ante el pueblo, ante los políticos y ante los militares, quienes estaban a sus órdenes en primer tiempo de saludo. A lo peor esta última es una de las causas que el sanchismo-comunismo más temía y por lo que no han parado hasta que han conseguido que deje España, aviso a su hijo y rey Felipe VI, que no hay que olvidar que es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas.

No podemos ignorar en este momento a la reina Doña Sofía, sufridora durante toda su vida, y mujer ejemplar en todos los aspectos.

Quiero acabar estas líneas pidiendo el mismo “destierro moral” para todos aquellos que siguen recibiendo comisiones, para los que utilizan fondos públicos para enriquecimiento privado, para los que compran latón a precio de oro, para los que utilizan la función pública para enriquecimiento personal.

En cuanto al Rey Emérito, que tome nota su hijo Felipe VI, porque el siguiente objetivo es él.

 

 

 

 

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