Más dura será la caída

Cuanto más rápido subes, más dura será la caída. Podemos ha conseguido el poder en un tiempo récord. Alcaldes, diputados autonómicos, diputados nacionales y, sobre todo, en el gobierno de coalición con los socialistas, sector sanchista, cuyo egocentrismo y desmesurada ambición política le ha llevado a pactar con todos los anticonstitucionalistas habidos y por haber en España.

Podemos, nacido de asambleas universitarias a mano alzada, y de dinero cuyo origen yo al menos desconozco, y sus principales líderes Pablo Iglesias, su pareja Irene Montero y Pablo Echenique, han amplificado su mensaje, más prepotente, más radical, yo creo que como autodefensa de la que se les puede venir encima a corto plazo.

Las leyes por ellos promovidas, en concreto la del nuevo Ingreso Mínimo Vital, dicen, va a solucionar el 80% de la pobreza en este país. Craso error y mentira: es una llamada a los parias de todo el mundo; en las cadenas de televisión del Norte de Marruecos, en árabe y con grandes carteles en español en el fondo, se habla de esta nueva subvención española, con número de teléfono en el que informarse, y haciendo hincapié en que se trata de una propuesta de Pablo Iglesias (nada se habla de Pedro Sánchez), de importes entre 461,50 y 1.015 euros, diciendo que “esta prestación social será compatible con otras ayudas y subvenciones de carácter autonómico, por lo que una familia podría llegar a cobrar 2.265 euros mensuales” comenta el presentador con un sonrisa y añadiendo “casi como un ministro nuestro”, incluso si los inmigrantes pasan noventa días naturales a lo largo de cada año en su país de origen, o cuando la ausencia del territorio español esté motivada por causas de enfermedad debidamente justificadas, también en su país de origen. Se abre así la puerta al fraude permanente para que los inmigrantes vuelvan a su país y cobren desde allí esta prestación. Veremos si se tiene el valor necesario, normal en cualquier democracia, de publicar estadísticas detalladas de quienes son los que reciben esas subvenciones. La derecha crea empleos precarios y la izquierda paro de calidad.

En el mundo, siempre habrá pobres y siempre habrá ricos; y si fuera como ellos dicen, a partir de ahora se acabarían las colas en Cáritas, en los comedores públicos, en los Bancos de Alimentos y en todas las asociaciones benéficas que existen y que, por cierto, ninguna es de ningún partido político, sindicato, ONG’s negreras de las que recogen de forma pactada inmigrantes en el mar, musulmana o republicana.

Ahora vas a la Unión Europea y le explicas a Merkel, Macron y a los países del Norte, que vas a pagar más de mil euros mensuales a la gente por pasear su cuerpo serrano, tener un teléfono último modelo, un buen reloj, fumando Winston y sujetando los poyetes de las plazas principales de todas las ciudades, mientras millones de alemanes cobran 450 euros mensuales con mini-trabajos. Y seguro que te van a prestar lo que quieras, sin ningún condicionante. Esas condiciones, en una economía con probable deflación, harán saltar chispas entre la coalición gobernante, porque “el dinero es un bien escaso” a pesar de que los que gastan lo que no es suyo piensan que “el dinero público no es de nadie”.

¿Es justo ese IMV cuando nuestros pensionistas, después de cotizar 35 años para que le quede el cien por cien de su sueldo, cobran estos importes?

 

 

 

De todo esto, y más, se han dado cuenta todos los países del mundo; y el sector histórico del PSOE, que no está nada de acuerdo con la deriva por la que vamos, las grandes empresas (el último aldabonazo ha sido la marcha de Nissan de Cataluña), y muchos medios de comunicación, algunos de los cuales, a pesar de las ayudas recibidas, saben que se encuentran en quiebra técnica y que, si los dejan caer el IBEX, desaparecerían mediante liquidación concursal.

Pablo Iglesias está tensando la cuerda, desacreditando a la derecha, acusándola de que quiere dar un golpe de estado, abogando por un periodismo militante de izquierdas, con su verdad como única realidad existente, e involucrando al poder judicial “lawfare”, guerra judicial o golpe de Estado judicial, apoyando la negociación con Carles Puigdemont y la salida de la cárcel de los presos independentistas condenados por sedición, a fin de instaurar un marco de excepcionalidad ante una hipotética insurrección.  Y si todo esto no le sale bien, que no saldrá, ir preparando su descuelgue del Gobierno de España, para lo que ha encargado al antiguo JEMAD Julio Rodríguez, todos tenemos amigos a los que debemos, o nos deben, algún favor, que se interese si hay alguna causa pendiente por la que pudiera ser imputado en el futuro, en especial por su actuación como máximo representante gubernamental en el asunto del coronavirus en la Residencias Geriátricas de toda España, y constituirse como primera fuerza política de la oposición, en detrimento del PSOE. Si eso se produjese, las algaradas, escraches, manifestaciones y desaguisados que podrían formar en la calle, destaparía la venda de los ojos de quienes defienden su carácter democrático.

Y deberán ser los jueces, independientes, sin presiones de ningún tipo, con la equidad que tienen la inmensa mayoría de ellos, en el momento que acabe este asunto, cuando haya que pedir las responsabilidades que correspondan, porque “ineficacias, excusas y pretextos, no resucitan a los muertos”.

Lo he escrito en ocasiones anteriores, pero lo voy a repetir: Si queremos mantener el nivel de sanidad, justicia, defensa, las pensiones de nuestros mayores, hay que recortar en prebendas y regalías de todo tipo, y convertir en productivo el gasto improductivo que es la prestación por desempleo, ingreso mínimo vital, el PER y subvenciones a quienes no trabajan, introduciendo criterios de eficacia, cambiando el concepto por el de Salario Estatal, periodo transitorio, cobrando las dos terceras partes del SMI, a fin de que busquen trabajo de forma activa, con contraprestación de colaboración social de obligado cumplimiento por parte de los perceptores, a disposición y mando del alcalde de cada municipio, en horario de jornada completa: Mañanas, de nueve a catorce horas, arreglo de carreteras y caminos, ambulatorios, hospitales, escuelas, cárceles, limpieza de bosques, riberas y acequias, medio ambiente, acompañamiento de disminuidos, discapacitados, ancianos, y mil y una necesidades más que es necesario cubrir. Horario de tarde, de cinco a siete: Cursos de capacitación impartidos en escuelas, institutos y universidades, por profesores de esos centros, controlados por el Estado. Todo ello con el mismo rigor con el que se lleva a cabo el horario en cualquier empresa privada.

Un PSOE socialdemócrata, de centro-izquierda, debe hacer ver a los que ahora forman el “corralito del poder” en ese partido, que hay personas mucho más cabales y preparadas que ellos en su misma casa, que a la mayoría de los actuales les falta experiencia profesional en la empresa privada, en temas económicos y en relaciones con Europa, que no saben devolver a España a la normalidad y al estado de bienestar del que hemos venido disfrutando durante tantos años de democracia, que no queremos salvadores de la patria, ni que nos impongan una nueva normalidad, ni que ningún político actual pase a la historia; solo queremos paz, trabajo y vivienda, y que un Gobierno lo único que tiene que hacer es poner los medios para facilitar eso, que del resto, ya se encargan los propios ciudadanos.

 

 

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