La miseria

Con la llegada de Zapatero a la presidencia del Gobierno, se rompió el espíritu de la Transición, de la unidad de España y se abrió un frente revanchista que ha ido ocupando todos los resortes de mando, oficiales y privados, educativos y medios de comunicación, de tal forma que nos han hecho creer que el comunismo es la panacea a todos los males de los pobres. Y dejó España en quiebra técnica.

Con la aparición de Podemos se acentuó esa tendencia, regalías al feminismo mal entendido para primar la prevalencia de la mujer sobre el hombre, desaparición de la familia tradicional, escraches a la oposición, desprecio a la policía: “me emociona ver a encapuchados pateando a un policía” – “defiendo a la Diputada Isa Serra condenada por agredir a un policía” – “la Policía no protege a la gente, son matones al servicio de los ricos” y frases similares de Pablo Iglesias que constan en todas las hemerotecas.

Rajoy se dedicó a reactivar la economía y generar empleo a través de un endeudamiento que se le fue de las manos, olvidándose de los temas políticos más conflictivos iniciados en la etapa de su predecesor socialista.

Con la debilidad, personal y política, de Pedro Sánchez, Podemos se ha convertido en la verdadera guía política de España, con la colaboración necesaria del sanchismo (obsérvese que no digo del PSOE).

Pablo Echenique y Gabriel Rufián, tal “pa” cual, han mostrado su disconformidad y odio no contenido sobre las concentraciones que se están produciendo en el barrio de Salamanca de Madrid, por parte de ciudadanos pacíficos, en contra de la actuación del presidente del Gobierno, diciendo que han de ser repelidas y disueltas por las Fuerzas de Seguridad del Estado. Solo me cabe la duda del uso de mascarilla y el respeto del espacio entre los manifestantes.

En cuanto al fondo, las protestas contra el poder establecido, no se ha oído a estos personajes nada sobre la delimitación de espacios en la concentración para exaltación de un etarra en Navarra, o el entierro de Julio Anguita en Córdoba, ni en la contra manifestación de radicales de camisa negra y bandera roja en Alcorcón (Madrid) de 60 “antifascistas”, al parecer jaleados por el teniente de alcalde de la ciudad, de Podemos, gritando “¡Muerte al Rey y a sus hijas!”, ni sobre el joven herido en Moratalaz (Madrid) por portar la bandera de España! y con el mensaje “únete a los paseos antifascistas” …. hasta “enterrar en el mar” a los críticos, ni sobre la vuelta a la violencia callejera el veinte de mayo pasado en Barcelona, en todos esos casos también sin guardar las distancias sanitarias.

No quiero entrar en las convocatorias del sábado 23 de mayo en las ciudades más importantes de España. Solo destacar dos anécdotas. La primera, los artefactos, que los demócratas radicales de la izquierda tiraron al suelo de las calles: corchos atravesados por tres o cuatro grandes clavos, para que pinchasen los coches.

Y la segunda, un twitter en el que Pablo Echenique pregunta ¿Qué tal ha ido la manifestación a favor del contagio masivo y contra los científicos? Y alguien le responde: Ha ido sobre ruedas, podrías haberte apuntado. No hay ni derechas ni izquierdas. En España solo hay muy mala “leche”.

Parece que ya no recuerdan cuando ellos hacían escraches a la oposición o montaban “piquetes informativos” que al final, no se sabía cómo ni quién, aparecían rotas las papeleras y los bancos de las calles, los cristales de los establecimientos e incendiados contenedores de basura.

 

 

El barrio de Salamanca es una de las zonas más caras de toda España, en el que viven ciudadanos de alto poder adquisitivo, como el propio Pablo Echenique, portavoz de Podemos en el Congreso de Diputados; Margarita Robles, ministra de Defensa; Cristina Almeida, ex ministra socialista; Magdalena Valerio, Secretaria de Estado de Seguridad Social del PSOE; José Manuel Freire, portavoz de Sanidad del PSOE de Madrid; José Bono, ex ministro socialista; María Llanos, presidenta de Patrimonio Nacional; Miguel Fernández Ordoñez, Ex gobernador del Banco de España; Lilyth Verstrynge, asesora de Podemos, amiga de Pablo Iglesias.

Joaquim Bosch, juez simpatizante de Podemos y experto de La Sexta, ha sugerido  “bombardear” el barrio de Salamanca, y sostuvo que las manifestaciones del pasado 8-M no estuvieron en el origen del contagio “es una opinión disparatada y absurda”, y haber calificado, en “Al Rojo Vivo” de Ferreras, de “preocupante” la situación de la libertad de expresión en España, para concluir tajante: “Dentro de unos años tendremos a centenares de personas condenadas por delitos vinculados a manifestaciones públicas”.

En un artículo titulado “La rebelión de los pijos” dice que “ser rico debe ser muy duro para la supervivencia. Y más cuando se reside en el barrio de Salamanca de Madrid, con un precio medio por vivienda de un millón de euros y unos niveles de renta que se encuentran entre los más elevados del país”. Por favor, señoría, dígaselo a sus camaradas antes citados, y Dios nos libre de caer en sus manos en un Juzgado.

Juan Carlos Monedero, para mí el más peligroso de todos los que forman Podemos, que fue jefe de Propaganda de Hugo Chávez en 2010, ha grabado un vídeo para un periódico de Jaume Roures, lobo con piel de cordero, en el que califica de «gilipollas», «golpistas», «pijos», «indecentes» «descerebrados» y «hemofílicos» a los madrileños que se han echado a la calle para exigir la dimisión del Gobierno. Y compara a la premier alemana Angela Merkel con Hitler, porque “Merkel también es fascista”.

El ministro de Universidades, Manuel Castells, que vive en Estados Unidos y no es ningún paria, ha manifestado: “O nos tomamos en serio la intervención de las redes sociales o tendremos un problema serio”. Otro dictador en potencia.

Las reivindicaciones de la derecha, o no, Resistencia Democrática se llaman y se definen como “un movimiento transversal ideológicamente, no vinculado con ningún partido político, donde caben todas las ideologías con excepción del comunismo que intenta llevar a España a la quiebra económica y a una dictadura chavista”, españoles que están viendo cómo se limitan nuestras libertades y se legisla desde el oscurantismo y como hechos consumados, se ha extendido a toda España, con banderas españolas constitucionales, de forma pacífica y sin romper ni una sola silla.

Esto ya no gusta al poder establecido, aunque lo enmascaran con lo de la distancia sanitaria; Podemos alienta a sus seguidores a provocar a los manifestantes contra el Gobierno con banderas comunistas, y anima a la Policía para que actúe contra los manifestantes que protestan contra ellos. Mientras, la vivienda del antiguo profesor universitario mileurista, hipoteca con activos compensables, cortada a la circulación pública y vigilada por cinco patrullas de la Guardia Civil, esa que tanto odiaba en su momento.

 

 

“No dejes que el pueblo se alimente por sus propios medios, que pasen hambre y tú les das una ración por día, quiébrale las empresas, aprovecha la ignorancia de algunos que pueden servir para repetir que los alimentos nos les llegan por culpa de la oligarquía, la oposición, los comerciantes …” Palabras de Fidel Castro. Y a este paso, lo van a conseguir en España: La última decisión tomada, de “derogar de forma íntegra la Reforma Laboral de 2012”, que es la ley con la que el PSOE, Podemos, UGT y CCOO despidieron a sus trabajadores, es lo que les faltaba a los empresarios para el “desenganche laboral” de sus trabajadores, paro desbocado, cierre de empresas, concursos de acreedores, y menos ingresos en la Hacienda Pública y la Seguridad Social.

Si los pobres votan a la izquierda y los ricos a la derecha, entonces necesito más pobres, no sé si me explico. ¿Por qué será que cada vez me huele esto más a la Venezuela de Maduro?

La Renta Mínima Vital aprobada por el Gobierno esta semana, es franquismo en metálico, en el que alguien miente. El Gobierno ha calculado que tendrá un coste para las arcas públicas de 3.000 millones de euros al año y afectará a unos 850.000 hogares españoles que viven en una “pobreza severa”; el pago se hará según sea la familia y la cantidad de miembros. Teniendo en cuenta una media de las familias monoparentales, de las de dos componentes de cualquier sexo, y de las que tienen hijos, varios en las madres musulmanas y latinoamericanas, a mí me sale, al menos, el doble del importe apuntado por Pedro Sánchez. Mejor hubiera sido establecer un Auxilio Social en el que a través de las muchas organizaciones de caridad existentes, se les facilitara desayuno, comida y cena a esas familias, asegurándose así la alimentación sana y suficiente para todas ellas.

Desengañémonos, por mucho que queramos a un burro, de un burro solo se puede esperar una coz. Y de los comunistas, la miseria. Preguntadle a un rumano, búlgaro, húngaro, alemán del Este, albanés, checo, yugoslavo, ucraniano, camboyano, o a un ruso de la Rusia actual, si quieren volver al comunismo.

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