Un carguillo

El Gobierno nombró en febrero pasado a Gabriela Cañas Pita de la Vega, presidenta de la agencia EFE. Nacida en Cuenca en 1957, es licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. La mayor parte de su carrera profesional la ha desarrollado en el diario El PAÍS, donde ha sido jefa de las secciones de Madrid y Sociedad, corresponsal en Bruselas y en París, y editorialista. Fue miembro fundador de la revista El Globo, del grupo PRISA, y también fue directora general de Información Internacional en la Secretaría de Estado de Comunicación entre 2006 y 2008 con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Sustituyó en el cargo a Fernando Garea, que fue destituido por el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, en una conversación mantenida en una cafetería.  Garea lo comunicó por carta a los trabajadores, subrayando que “Efe es propiedad de la sociedad en su conjunto”. También afirmaba que “una agencia pública de noticias no es una agencia de noticias del Gobierno, ni siquiera una agencia oficial”.

EFE es la agencia de noticias más importante en español y la cuarta en el mundo, con 3.000 periodistas en 120 países.

 

 

Gabriela Cañas, que ya no es ninguna niña y que vivió la Transición en primera persona, se ha manifestado hace unos días “partidaria de establecer sólo una fuente oficial de información”, y está a favor de “desactivar” los bulos que circulan por internet y que tanto daño hacen a la democracia de nuestro país, en particular al Gobierno de Pedro Sánchez. Y ha habilitado un mecanismo que se llama Efe Verifica para censurar (desactivar dice ella) los bulos (dícese de todo aquel comentario que no sea favorable al gobierno sanchista-comunista) “para luchar contra la desinformación y desmontar las falsedades que circulan en el discurso público y en internet”.

¿Los cuarenta años de democracia han sido un espejismo? ¿Llevamos los españoles un espíritu dictador dentro de cada uno? ¿Estamos en una política garbancera de llenar la andorga aunque para ello tengamos que renunciar a nuestros principios? ¿Cómo gente leída e instruida puede decir eso? Esta señora ni es una vaga, ni perroflauta ni subvencionada, está “viajada”, conoce la situación de Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y otros países regidos por dictadores perpetuos, ¿hasta dónde una persona es capaz de llegar por obtener el poder? Al final, de aquí a cien años, todos calvos. Había un compañero mío que cuando observaba estos cambios de comportamiento, decía: Si quieres saber quién es Pedrillo, dale un carguillo.

 

 

 

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